viernes, 26 de febrero de 2021

El castillo de Villarejo de Salvanés

La visita a Villarejo de Salvanés fue el viaje de un día. La población se encuentra en el km 50 de la N-III, muy cerca de Madrid. Para llegar hasta la fortaleza, una impresionante torre del homenaje y los restos arqueológicos del castillo al que pertenecía, se hace desde cualquiera de las dos salidas de la autovía A-3. El castillo de Villarrejo carece de hechos bélicos, no es una fortaleza militar, aunque pudo construirse como defensa de posibles incursiones árabes, la fortaleza se utilizó como residencia del comendador de la Orden de Santiago y se fue ampliando según las necesidades organizativas y administrativas de la encomienda quien pertenece desde su construcción en el siglo XIII-XIV, hasta la abolición de los señoríos a principios del XIX. Sabemos de su evolución gracias a los documentos redactados por los visitantes e inspectores de la Orden en los que daban cuenta del estado y reformas del edificio.

Actual entrada al torreón en la cara norte
Lo primero que llama la atención del castillo de Villarejo es su emplazamiento, en un llano entre las cuencas Tajuña y Tajo, equidistante entre  las poblaciones de Perales de Tajuña y Fuentidueña de Tajo, y ambos ríos, sin aprovechar ningún alto ni defensa natural que lo proteja por alguno de sus lados. Esto se debe a que su construcción está sujeta "a la necesaria vinculación por intereses feudales, al núcleo urbano más importante del señorío" (Sáez Lara), en fechas temprana, continúa, el territorio había quedado englobado dentro de la Encomienda de la Ribera del Tajo que Alfonso VIII entregó a la Orden de Santiago, no obstante el poblamiento de Villarejo no se desarrollará hasta avanzado el siglo XIII, y en este caso será Villarejo donde la Encomienda Mayor de Castilla de la Orden de Santiago (Cooper) construye su principal fortaleza.

Esquina suroeste del torreón
Del torreón que vemos hoy, hay que recordar que, -siguiendo de nuevo a Cooper (1991)- "hasta hace poco, sólo existían dos paredones de la torre del homenaje de este castillo", el resto de la torre es una reconstrucción reciente que se ha hecho repitiendo las fachadas que se conservaban; el detalle de mayor interés , señala, es "el adarve de matacanes ciegos encima de un elegante bocel". Una descripción más completa de la torre nos la ofrece Sáez Lara (1993): "El castillo de Villarejo está formado por una gran torre central de unos dieciséis metros de lado y cerca de veintidós de altura. Sus aristas y el centro de sus cuatro laterales son flanqueados por ocho grandes contrafuertes cilíndricos, ocho torretas de tres metros de diámetro que recorren todo el alzado del edificio desde su base hasta la cúspide"; la torre del homenaje estaba protegida por "una camisa de planta cuadrada de casi veinticinco metros de lado y con torres cilíndricas en sus ángulos rodea el torreón. Una quinta torre de planta circular se intercala en la mitad del flanco occidental" -desde esta quinta torre se tenía acceso mediante un puente al primer piso de la torre del homenaje-. "Los muros tienen un grosor de 1,8 m. Los cinco cubos de algo más de cinco metros de diámetro, están huecos. Al norte de este conjunto unitario se articulan varias estructuras que la excavación no ha podido exhumar completamente."

Cara oeste del torreón donde estaba el acceso a la altura por el primer piso
El torreón tiene en la actualidad cinco plantas, aunque en origen contaba sólo tres plantas y un sótano. Como hemos comentado el acceso al torreón debía hacerse por la cara oeste, donde se construyó la quinta torre de la cortina, y se accedía al torreón por el primer piso, a la vez que los pisos se unían por una escalera de caracol. En la actualidad tanto las techumbres como los suelos son obra nueva y el acceso entre las cinco plantas se hace por una escalera nueva adosada a la pared. Así mismo, los vanos que vemos hoy tampoco se corresponden en su mayoría con los originales, así como varias saeteras han sido cegadas, producto todo ello de una pésima reforma de los años sesenta. Sáez Lara, al igual que Cooper, destaca "el remate del torreón, una gran moldura corrida apoyada sobre arquillos ciegos y matacanes, aunque rehecho, es fiel a la disposición primitiva sobre el que se levanta un pretil".

Remate del torreón con moldura corrida sobre canecillos ciegos y matacanes
El origen del actual torreón se debe a las obras de la segunda mitad del siglo XIV que a su vez habían modificado la zona Norte y las estructuras que parten de la camisa, que formaban parte de la primera fase de construcción de la fortaleza, que como hemos comentado al principio, debió realizarse en el XIII-XIV con un recinto tal vez rectangular con torres en las esquinas, teniendo una de éstas unas dimensiones mayores. Al construir el torreón que hoy vemos en el siglo XV, se aprovechó su mismo emplazamiento y parte de sus muros que fueron recubiertos. Esta nueva obra se rodeó con la camisa rompiendo la línea de los muros del recinto original, de esta forma pasó a adosarse al ángulo noroeste. El muro y la torre que se conservan formarían el lateral oriental del recinto primitivo siendo el torreón y la camisa de la segunda fase del castillo en la que posiblemente se construye un pequeño foso. No hay constancia arqueológica de una construcción anterior levantada hacia el siglo XII, supuestamente con el fin de defender la zona contra incursiones de los almohades.

En el centro e izquierda de la imagen podemos ver los cubos de la cortina del siglo XV
a la derecha se aprecia con diferente aparejo los restos de la ampliación del siglo XVI
A principios del XVI el torreón debió quedarse pequeño por necesidades administrativas y residenciales de la encomienda  por lo que se vieron obligados a construir un nuevo recinto de mayor envergadura en el que posiblemente se construyese un palacio de grandes proporciones, aunque esta construcción no debió tener mucho uso toda vez que en 1638 se ciega la puerta de entrada, en 1663 se aprecia que varios lienzos y un cubo con graves desperfectos. En 1714 la fortaleza ya es inhabitable y muchas de sus piedras son expoliadas para construcciones del entorno urbano.

Plano del castillo (Sg. XV) que se puede ver junto al torreón

Para esta entrad he consultado, además de la información en cartelas y paneles del propio castillo (2016), la siguiente documentación:

Castillos Señoriales de la Corona de CastillaCooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991.
Castillos, fortificaciones y recintos amurallados de la Comunidad de MadridDirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid, cuyo catálogo ha sido elaborado por Fernando Sáez Lara. Madrid, 1993.
Guía de Castillos de MadridDirección General de Turismo. Consejería de Empleo Turismo y Cultural de la Comunidad de Madrid, con edición y textos de Fernando Sáez Lara. Madrid, 2015.

Restos arqueológicos de la zona noroeste de la ampliación del siglo  XVI

Escalera de caracol moderna, muros de mampostería y ladrillo

Recreación del castillo en su máximo esplendor en el siglo XVI

Evolución del castillo según cartel informativo


domingo, 7 de febrero de 2021

Castillo de Arroyomolinos

Durante mucho tiempo el castillo de Arroyomolinos fue considerado tan solo una torre; esto nos recuerda los casos que ya hemos visto del castillo de Moñux en Soria y el de Sobradillo en Salamanca. Los textos que tenía sobre él iban es este sentido, el de Cooper (1991) y el de Sáez Lara (1993). Mi visita la había organizado a través de la iniciativa, interesante por otro lado, de hacer un recorrido por varas fortificaciones de la Comunidad de Madrid, como una suerte de compostelana, en la que el viajero sellaba un impreso que certificaba su paso por la fortificaciones. Una vez concluida la visita a Arroyomolinos tenía previsto ir hasta Manzanares el Real y concluir la jornada junto a la torre vigía de Torrelodones.

Torreón desde la perspectiva sureste

La localidad de Arroyomolinos, (Sáez Lara) se sitúa en una suave ladera del arroyo de la Arroyada y debe su nombre a los molinos que, hasta en un número de seis, aprovechaban en su cauce las crecidas del arroyo para moler la cosecha, llegando a dar servicio a las poblaciones de Griñón, Cubas y El Álamo, según se menciona en las Relación de Felipe II (1575). El torreón, similar al de Pinto, es rectangular con una base de 8,7 x 11,9 metros y 19 metros de alto, y tiene las esquinas redondeadas. Por sus dimensiones y distribución interior, asemeja la torre del homenaje típica de las residencias señoriales del siglo XV. El resto de elementos que lo definen como castillo han desaparecido, "quizá porque no se llegaron a construir o ni siquiera a ser proyectados(Sáez Lara). La base del torreón es un zócalo de piedra de unos 2 metros de altura, el resto es de ladrillo; su sobriedad se rompe sólo por los vanos y dos bandas de azulejos. La suprior de éstas recorre todo su perímetro a unos centímetros por debajo de las garitas que la coronan, dos por cada ángulo. Así mismo en el centro de los lados norte y sur debía haber balcones amatacanados pues hay tres ménsulas en cada uno de estos lados. El grosor de los muros tiene algo más de dos metros y hacia el exterior persisten los huecos del andamiaje de construcción. El acceso en origen debía hacerse en altura, por el segundo piso, quedando la planta baja dividida en dos utilizadas como salas de servicio y almacén; a éstas se accedía por una escalera de ladrillo y otras de madera, aunque posteriormente ambas entradas fueron tapiadas para convertirlas en ventanas al abrirse la entrada principal de la planta baja.

Torreón desde perspectiva noroeste

El interior de la torre no lo pude ver aunque estaba previsto en la visita. Aproveché para dar un paseo por la ribera del arroyo del Bosque mientras esperaba a la persona que debía abrir el interior y sellar la compostelana castillera, algo que no ocurrió. Siguiendo con Sáez Lara en su descripción, la primera planta esta cubierta por una bóveda de cañón de ladrillo; de la segunda la cuarta planta la forma una bóveda que sujeta la techumbre superior. Todos los pisos están cubiertos por vigas horizontales y se unen por escaleras construidas en la esquina NO, siendo de caracol la última que da acceso a la terraza. El interior recibe luces de varias ventanas y destaca en la cara oeste una aspillera abocinada en la primera planta; todas las ventanas han sido reconvertidas en huecos rectangulares. En el tercer piso se aprecia un hueco tapiado hacia el exterior de un balcón en el lado noroeste. En el segundo y cuarto pisos había sendas chimeneas. Otras obras posteriores se hicieron al destinar el torreón a palomar, construyendo pequeños nichos a tal fin. Se conservan tres blasones originales, aunque hay huecos de otros ya desaparecidos. En las esquinas NO y NE se pueden ver los de Gonzalo Chacón uno, y el otro el su mujer, y en el que da al sur el de los Reyes Católicos. Para concluir comenta la falta de una cerca que cierre el recinto amurallado aunque los trabajos de arqueología han puesto al descubierto vestigios de un foso y dependencias que debieron pertenecer al personal de servicio del edificio principal.

Esquina noreste con el escudo de Gonzalo Chacón

Cooper destaca su elegancia del torreón y su similitud con el castillo de Arévalo, "es de ladrillo, levantada sobre una base de piedra", y su adarve "incorpora garitas emparejadas cuyo parecido con La Mota es inconfundible". Es esta característica, junto a los ángulos redondeados de la torre, la que la vinculan con Extremadura y, en especial, con la torre del homenaje del castillo de Feria. "Un alarife (...) de la siguiente generación a la de los autores de estas torres conoció los castillos de ambas zonas, lo cual indica la posibilidad de algún movimiento anterior de oficiales entre ellas". Por las huellas de los trabazones en las paredes de la torre, ésta debía ocupar la esquina de un recinto rectangular probablemente desaparecido, e insiste en que "a pesar de la diferencia de escala está claro que la torre del homenaje (de La Mota) es obra del mismo alarife que la de Arroyomolinos". Esta visión mucho más amplia que la que hace Sáez Lara que la vincula sólo con Pinto, quizá se debe a la necesidad de éste último de circunscribir las construcciones y fortificaciones al exclusivo ámbito de la Comunidad de Madrid

Esquina sureste. Hueco de escudo vacío

La historia del castillo de Arroyomolinos es, como ocurre en varias fortificaciones del siglo XV, contradictoria según las fuentes. Las luchas políticas, sucesorias, entre la corona y la nobleza y entre la misma nobleza para alcanzar mayores cotas de poder, ascenso social y sobre todo económico, provocaron largos conflictos hereditarios, legales e incluso militares, que tardaron años en resolverse, lo que propició en ocasiones la falsificación de documentos y alteraciones interesadas. Siguiendo de nuevo a Sáez Lara, no se sabe en qué fecha se formó la aldea de Chozas del Arroyo, primitivo nombre de Arroyomolinos, aunque aparece como aportación en la dote de Juana Enríquez en su matrimonio con Juan II. Es posible que pasase a manos de su padre, Fadrique Enríquez, junto a Casarrubios del Monte -ambas villas estuvieron asociadas durante toda su historia-. En 1470-1471 Pedro de Ayala, I conde de Fuensalida, se hace con ambos señoríos, el de Casarrubios y Arroyomolinos, hasta que en 1478 los Reyes Católicos, basándose en una cláusula de apropiación indebida, traspasaron las villas a Gonzalo Chacón. No obstante, un documento de la reina Isabel I confirmando la donación a Chacón, se menciona que la torre de Arroyomolinos había sido construida por un tal Juan de Oviedo, -según Cooper este Juan de Oviedo era secretario de Enrique IV- lo que altera la historia pues se consideraba a Chacón su constructor asociándolo con el de Casarrubios. Cooper señala  al respecto que el señor de Arroyomolinos durante el reinado de Enrique IV, era Fernando Pareja, a la sazón adelantado mayor de Galicia, que se vio obligado a abandonar su titularidad para apoyar al rey de Portugal en la guerra de sucesión de los Reyes Católicos: En 1476, Juan de Oviedo, secretario del rey don Enrique, con favor suyo avía edificado la fortaleza que se llama Arroyo Molinos, en la qual recibia robadores e malos onbres, e desde alli hazia guerra a Casarrubios, villa de Gonzalo Chacon, que al rey don Fernando e la reyna doña Isabel su muger en toda lealtad seguia. El qual puso cerco sobre aquella fortaleza de Arroyomolinos e la tomo (Diego de Valera: Crónica de los Reyes Católicos cap. XXIX). La misma reina -concluye- "contradice esta ya bastante confusa cronología aseverando la posesión de Arroyomolinos por Pedro Chacón antes de la construcción de la fortaleza (la llama, efectivamente, torre)

Fachada norte del torreón donde se aprecian varios impactos de proyectiles

Como hemos visto La Crónica de los Reyes Católicos las tropas reales sitiaron y tomaron la torre a Juan de Oviedo. Mientras que otra fuente asegura que el propietario era Fernando de Pareja y que el de Oviedo era un impostor, a la vez que López de Ayala no aparece citado en ninguno de estos documentos. Así pues, entre 1470 y 1480 existe una gran confusión sobre la propiedad del torreón y es a partir de 1480 cuando los Reyes Católicos lo resuelven en favor de Gonzalo Chacón. Así pues, es probable que Juan de Oviedo o Fernando de Pareja fuesen los responsables de la edificación que estaría en fase constructiva entre 1471 y 1472, cuando es tomada al asalto, siendo Chacón el encargado de terminarla. Concluye Cooper que de ser obra del mismo alarife que el de Casarrubios, las fuentes sobre el maestro abulense habrían dejado constancia y que "las indicaciones estilísticas apuntan hacia el de la Mota como el autor, aunque cabe suponer que Gonzalo Chacón conociera seguramente también al alarife del castillo de Arévalo, por el parentesco de su primera mujer con el alcaide en una época cercana a su transformación".

Plano del castillo a partir de imagen del Instituto Geográfico Nacional y
de la cartela informativa

Será a partir de las excavaciones arqueológicas cuando afloren primero el foso y posteriormente la cerca y varias dependencias, por lo que me apoyaré en las cartelas informativas al pie de las mismas para dar mayor claridad. La fortaleza tenía una disposición cuadrangular compuesta por un torreón central alrededor del cual se construye un antemuro rodeado por un foso. Hacia el interior, la fortaleza contaría con un espacio de liza que permitiría la circulación intramuros. Ocupando parte de este espacio se encuentran dos habitaciones de servicios doméstico. Del antemuro (conservado sólo en parte) arrancaba el foso cuya escarpa estaba construida con ladrillos, cantos y argamasa. El foso tenía forma de U con fondo plano, una profundidad de 5 metros y una anchura de unos 10 metros. El antemuro contaba con torres en sus esquinas, todas ellas con troneras, que presentan una morfología variada: una torre circular, un bastión poligonal y dos torres protegiendo el acceso principal. El acceso al recinto se realizaba por una entrada localizada en el ángulo sureste y consistía en un sistema compuesto por dos vanos no alineados entre sí, y para acceder al recinto  había que salvar el foso a través de un puente, probablemente de madera y levadizo.

Escarpa en la zona norte del foso construida en ladrillo

Para proteger la entrada a la fortaleza se levantaron dos torres iguales de pequeño tamaño cuya función era mantener un constante control visual sobre este sector. En cada torre se construyeron dos troneras enfrentadas entre sí. El acceso a estas torres se realizaba desde el interior a través de unas escaleras. Coincidiendo con la remodelación del acceso principal, la entrada a una de las torres fue tapiada con un muro de ladrillo. El recinto cuenta, además, con dos accesos secundarios o poternas, uno en el lienzo norte junto al arranque de la garita semicircular, y otro en la torre noroeste.

Torreones de la esquina sureste que protegían la entrada principal al recinto

Al oeste de la torre se ubica un espacio rectangular que se identifica con las caballerizas con orientación norte-sur y unas dimensiones de 22 m x 5 m., se construye con ladrillo y cal y canto. Se pavimenta con cantos de calcita la mitad oeste y adobe y ladrillo la mitad este, esto lo relaciona con la habitabilidad del espacio como lugar de almacenamiento y de estabulación de animal.

Caballerizas al oeste de la torre con doble sistema de pavimentación 

En la cara este se localiza otro espacio, más pequeño, con la misma orientación y unas dimensiones de 14,5 m. x 4,5 m. Su uso se relaciona con labores de cocina y se construye con ladrillo y argamasa; contaba con pozo, un hogar, un espacio para almacenaje y un silo exterior donde se depositaría el grano.

Espacio al este de la torre utilizado como zona de servicio: cocina, pozo y silo

En este punto debemos hacer una pequeña reseña personal de Gonzalo Chacón y su vinculación con la corona. Hacia 1446, con dieciocho años, Chacón estaba al servicio como criado en la casa del condestable de Castilla y maestre de la Orden de Santiago don Álvaro de Luna. Fiel servidor de éste participó varios hechos de armas y recibió en recompensa la fortaleza y encomienda santiaguista de Montiel, dignidad que recibe el mismo año en que el condestable, a quien acompañó hasta la víspera de su muerte, es ejecutado. Con Enrique IV en el trono la figura de Chacón decae; el nuevo monarca era enemigo acérrimo de Álvaro de Luna y Chacón es encarcelado durante un tiempo. Pasará entonces a un discreto segundo plano, época en la que pudo haber escrito la Crónica del Condestable Álvaro de Luna razón por la que ésta se edita sin autor. Cercano a los infantes Isabel y Alfonso, hermanastros del rey e hijos de la reina viuda Isabel de Avis, vive entre Arévalo y Madrigal, señorío de ésta. En Arévalo conocerá a Clara Alvarnáez, su futura esposa, hija del alcaide de la villa y pertenecía al séquito de la reina viuda a la vez que se convertirá más tarde en dama y camarera de Isabel I.

Escultura de Gonzalo Chacón frente al torreón.

Ente 1456 y 1464 Chacón fue comendador de Santiago en Montiel y futuro señor de Casarrubios del Monte. Aunque no aparece en los breves años de reinado del infante Alfonso, no cabe duda del apoyo que le dio tal como hiciera con Isabel, estando presente en los años difíciles y siendo recompensado en los de bonanza. Chacón siempre estará en los círculos de hombres de confianza en los que se apoyará la reina "hombres que no demostraban voluntad de poder, pero sí espíritu de sacrificio". Recibe de Isabel I los cargos de mayordomo y la contaduría de los libros de la casa de la reina. Existe constancia de su presencia en la ciudad de Loja durante la Guerra de Granada. Murió en 1507.

También fueron propietarios del castillo los Condes de Montejo, la Casa de Tamames, el Condado de Romanones y el Ducado de Peñaranda, siendo a esta última posesión a quien debieron pertenecer los escudos hoy desaparecidos de los Zúñiga que aparecen descritos en un documento del siglo XVIII.

Para esta entrada he consultado además de las cartelas informativas del castillo, la siguiente documentación

Castillos Señoriales de la Corona de CastillaCooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991.
Castillos, fortificaciones y recintos amurallados de la Comunidad de MadridDirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid, cuyo catálogo ha sido elaborado por Fernando Sáez Lara. Madrid, 1993.
Gonzalo Chacón, Morales Muñiz, Dolores Carmen, en Biografías dbe.rah.es
Guía de Castillos de MadridDirección General de Turismo. Consejería de Empleo Turismo y Cultural de la Comunidad de Madrid, con edición y textos de Fernando Sáez Lara. Madrid, 2015.

domingo, 17 de enero de 2021

El castillo de Ledesma


Llegamos a Ledesma desde Retortillo por la SA-305 un día de lluvia. Tras una breve parada a la entrada de la población para ver la iglesia románica de Santa Elena, -sólo vimos el exterior-, fuimos directamente al bar donde nos dijeron que nos darían la llave del castillo. Además del castillo teníamos intención de ver el verraco celtibérico que, según había leído, estaba en una de las calles; aunque no tuvimos problema en encontrarlo puesto que está en el jardín que hay frente al castillo, situación que recuerda en cierta manera al de Ciudad Rodrigo frente al alcázar de Enrique II, y al de Villaviciosa en Ávila.

Entrada principal de acceso en el lienzo norte. Sobre la puerta hay un escudo del siglo XV
de heráldica municipal -muy similar a los de la alhóndiga trasladado de otro sitio (Cooper)
Nuestra guía fue el libro de Pinilla González de castillos de Zamora y Salamanca, el que utilizamos en nuestro viaje por la zona occidental de Salamanca, para complementar nuestro relato con Fernando Cobos quien hace una exhaustiva relación de los propietarios de la villa desde que Fernando II de León otorgase fueros a la villa en 1161. Ledesma debió ser conquista hacia 1160 en las misma fechas que Ciudad Rodrigo y edificado la fortaleza, probablemente sobre una anterior romana, y reforzada en 1174 tras el asalto almohade a Ciudad Rodrigo ese mismo año.

Interior y puerta del lienzo norte de la fortaleza 
En el siglo XIII el infante don Pedro de Castilla tras su boda con Margarita de Narbona en 1281 recibe de su padre el rey Alfonso X el Sabio varias posesiones junto a la frontera de Portugal entre las que se encontraban Ledesma y Galisteo. Muere don Pedro en Ledesma en 1283 cuando se aprestaba a tomar Ciudad Rodrigo en rebelión contra su hermano Sancho IV por los problemas sucesorios de Alfonso X; dos años después y con el rey sabio muerto, Sancho IV toma varias plazas que pertenecieron a su hermano don Pedro lo que obligó a la viuda éste a refugiarse primero en Galisteo y después en Ledesma. Los problemas sucesorios de Sancho IV continúan tras su muerte -su boda no reconocida por el papado con María de Molina convertían en ilegítimo a Fernando IV- y a las aspiraciones de los Infantes de la Cerda, hay que añadir que el hijo de don Pedro, Sancho a la muerte de su padre tiene sólo 1 año, siendo su tío el infante Juan quien administre la herencia, a la vez que éste  también tiene aspiraciones al trono. El infante Juan -personaje intrigante que manipula y legitima al rey o bien intenta derrocarlo- ocupa en 1288 Ledesma y obliga a la madre de Sancho a casarse con su suegro (Cooper). La importancia estratégica de Ledesma en el periodo de 1295 a 1301 de minoría de edad de Fernando IV, está en que es el único puente sobre el Tormes entre Salamanca y Portugal, además la propia Ledesma formar parte de la línea de fortalezas que controlaba el paso entre la meseta y Andalucía de las fuerzas del infante Juan durante su enfrentamiento con Fernando IV, línea que reforzará su sobrino Sancho construyendo otra fortaleza en Almenara de Tormes que posteriormente le ordenarán derribar (Cooper). Será en esta época con don Pedro o con su hijo Sancho, cuando se lleven a cabo profundas reformas en el castillo por sus enfrentamientos con la corona (Cobos). En 1312 Sancho es sometido a un "curioso juicio de Dios" por el que su mujer niega ser madre de su propio hijo, circunstancia que aprovecha Fernando IV para confiscar todas sus posesiones que revertirán en la corona; poco después, en 1315, obligará a Sancho a derribar el castillo que había construido en Almenara de Tormes, aldea cercana a Ledesma a mitad de camino de Salamanca.

Esquina norte con la puerta norte y escalera que accede al adarve y dependencias
 abovedadas en el patio pozo según plano del XVIII con abundante agua.
Con Alfonso XI en el trono, en 1331 éste entrega Ledesma y otras plazas junto a la frontera con Portugal, a su hijo bastardo don Sancho el Mudo. Poco tiempo después los problemas de Sancho propiciarán que pasen sucesivamente a sus dos hermanos, también hijos Leonor de Guzmán, en 1338 a Fernando y luego a Juan. En esta época, en 1356 encontramos a Ruy Fernández como alcaide (Pinilla). Con la llegada de Pedro I al trono, éste ordenará asesinar a sus dos hermanastros en Carmona con lo que en 1359 las posesiones de Juan, entre ellas Ledesma, pasan a poder de Pedro I. Poco después, en 1366 Enrique II, aún en vida de Pedro I, lo dona a su hermano don Sancho

Interior lienzo este con escalera de acceso al adarve y  puerta sur. Junto al muro
restos de dependencias "Juego de Pelota" según plano del siglo XVIII
A partir de esta fecha las sucesiones no serán tan traumáticas aunque cambió de manos en numerosas ocasiones. Don Sancho lo dona a su hija doña Leonor de Alburquerque, conocida como la Rica Hembra que casará con Fernando de Antequera, futuro rey de Aragón; ésta nombra alcaide de la plaza a Gonzalo Rodríguez de Sanabria personaje que aparece relacionado en los conflictos entre nobleza y la corona (Pinilla). A su vez doña Leonor cederá Ledesma a su hijo Enrique, uno de los Infantes de Aragón y a la sazón maestre de la Orden de Santiago, que verá confiscadas sus posesiones en dos ocasiones. En 1430 tras rebelarse contra el rey Juan II, pasarán a poder de Pedro de Zúñiga que se lo devolverá al infante Enrique que la mantiene en su poder hasta su derrota en Olmedo en 1445, a causa de las heridas sufridas el infante muere poco después. El rey vuelve a confiscar la villa para entregarla ese año al condestable Álvaro de Luna. Tras la caída en desgracia y ejecución del condestable en 1453, la villa retorna a la corona hasta que en 1462 con Enrique IV en el trono, éste dona Ledesma a su favorito don Beltrán de la Cueva, futuro duque de Alburquerque, "con todos sus castillos y fortalezas" (Pinilla) junto con el título de Conde de Ledesma, a cuya casa pertenecerá hasta el siglo XVIII. Ante las pretensiones del hijo del infante Enrique sobre la villa, los Reyes Católicos confirmarán la donación a Beltrán de la Cueva en 1476; no obstante para zanjar la cuestión en 1493 Francisco de la Cueva hijo de don Beltrán, pagará 12700 florines al heredero del infante por la renuncia definitiva a Ledesma. Entre 1568 y 1573, el duque de Alburquerque hace varias reparaciones en la fortaleza entre ellas la reparación del puente levadizo. A mediados del siglo XIX había desaparecido la barrera y el foso del castillo.

Puerta de acceso sur, en ella se pueden ver marcas de cantero al igual que
en varios sillares de toda la fortaleza
El castillo se haya integrado en el conjunto de las murallas que cercaban la villa, y-como señala Cobos- aprovechando parte de la cerca. La construcción de la cerca es de época de Fernando II de León, quien repobló la villa en 1161. Los muros están construidos con mampuesto de granito en los lienzos norte y éste, y en sillería los lienzos sur y oeste. En la zona sur se abre una puerta de arco apuntado que está franqueada por dos torreones, el torreón del este un cubo de mampostería, como todo el lienzo que cubre el este y el norte; y al oeste una torre pentagonal construido en sillería, lienzo que remata en el ángulo noroeste un pequeño cubo esquinero. En este lado el lienzo tiene adosadas en el exterior corrales viviendas que no permiten recorrerlo por fuera. Esta últimas obras indican una remodelación o reconstrucción más tardía difícil de precisar aunque pueden ser de entre finales del siglo XV y principios del XVI (Pinilla).

Lienzo norte construido para cerrar de muralla a muralla que cierra la
construcción del castillo de este a oeste donde se abre la puerta principal
En este aspecto Cobos Guerra es más explícito y junto a un plano de la planta del castillo del siglo XVIII, que también aporta Cooper, nos indica que la fortaleza reaprovecha un ángulo del recinto amurallado, que podría corresponder -no lo asegura- a las fortificaciones de Fernando II, y se cierra con la construcción de un lienzo a modo de atajo de muralla a muralla, de este a oeste, en el frente que da al pueblo. En este frente se construye una torre de planta cuadrada en la que se abre la puerta principal con acceso a la fortaleza en codo. A cada uno de los extremos del frente se construyen dos torres circulares en forma de D que separan la fortaleza de la cerca del recinto amurallado. En el recinto inferior se construye una magnífica torre pentagonal. Estas obras, indica, pueden ser de finales del siglo XIII y principios del XIV y podrían haber sido ordenadas por el infante don Pedro o por su hijo Sancho, durante las revueltas que ambos sostuvieron contra Sancho IV y Fernando IV como hemos visto antes. La torre circular que acompaña a la pentagonal y la barrera exterior -que aparece en el plano pero que hoy está totalmente desaparecida-, son obras posteriores, de mediados del siglo XV, con refuerzos del XVI (los restos de sillería almohadillada). Es probable que en el XVIII se hagan nuevas obras de refuerzo y seguramente se rebaje, para igualar torres y lienzos, toda la cota superior de las fábricas medievales.

Lienzo este que termina en el cubo cilíndrico que protege la puerta sur
El interior es una plaza de armas en la que existes escaleras en los ángulos que permiten el acceso al adarve, así como una cámara abovedada a la que se accede a través de un arco de medio punto de grandes dovelas. Estas dependencias se usan en la actualidad como almacén para los espectáculos que se organizan en el interior del castillo.

Puerta de San Nicolás
También son interesantes la Puerta de San Nicolás y el puente medieval sobre el Tormes, ambos al norte del castillo. La primera en la zona oeste de la cerca, según la cartela: "La traza románica de esta hermosa y bien conservada puerta permite suponer que fue levantada en tiempos de la repoblación, durante el proyecto inicial de amurallamiento de la villa, en el reinado de Fernando II de León. Sólida, construida con sillar y sillarejo de granito, cuenta con bóveda de medio cañón y está defendida al exterior por dos torres semicirculares de mampostería". A continuación se narra la leyenda en la que en 745, en plena dominación musulmana, el wali de la villa manda quemar, tras degollar y lapidar, a su propio hijo por haberse convertido al cristianismo junto a dos clérigos Nicolás y Leonardo; el wali mientras veía arder al hijo, lo alcanzo un rayo matándolo. Respecto al puente, ya citamos a Cooper sobre su importancia, el único puente que existía sobre el Tormes entre Salamanca  y su desembocadura en el Duero en la frontera con Portugal.

Puente medieval sobre el río Tormes

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de Zamora y SalamancaPinilla González, Jaime, Lancia, León 1995
Castilla y León. Castillos y fortalezasCobos Guerra, F. y de Castro Fernández, J.J. Edilesa, León 1998.
La fortificación de España en los siglos XIII y XIVCooper, Edward,  Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Fernando IV, González Mínguez, César, en dbe.rah.es

Torre pentagonal y restos de estructuras posibles del foso y la cerca

Adarve terraza que cubre la torre esquinera norte

Interior de la dependencia abovedada bajo el adarve de la torre esquinera norte

Iglesia románica de Santa Elena extramuros de la villa

El verraco celtibérico  de Ledesma procede de un solar del pueblo al pie de la muralla. Su estado de conservación es bastante deficiente. Según lo describe López Monteagudo, mide 149 cm de largo y 67 cm de alto.

martes, 5 de enero de 2021

Ermita del Santo Cristo de la Luz de Ávila


La ermita del Santo Cristo de la Luz es un pequeño edificio del siglo XV construido extramuros de Ávila, en la actualidad, integrado en la ciudad suele pasar desapercibido. Está situado en la esquina de la plaza de Santa Ana que forman las calles Alfonso de Montalvo, paseo de la Estación y Jacinto Benavente. La construcción del XV en cantería conserva en sus sillares marcas de cantero, todas ellas con forma de +, aunque éstas sólo se pueden ver en su pared sur, la de la calle Alfonso Montalvo. El resto del edificio está integrado en una ampliación posterior, añadiéndose dos naves construidas en mampostería, y el muro que lo cierra a modo de jardín en su parte trasera. La información que he encontrado es muy escasa y siempre remite a los mismo autores por lo que poco más se puede aportar. 

El humilladero primitivo de buenos sillares de granito entre las ampliaciones de mampostería
Las referencias más completas nos las trae Bartolomé Fernández Valencia (1676) sobre la figura de su promotor, Juan Núñez Dávila "noble caballero (...) valeroso capitán avilés". Núñez Dávila -añade- destacó por llevar a cabo diferentes reformas y fundación de edificios religiosos en la ciudad a mediados del XV. Entre estas obras se encargó de reformar el convento de Nuestra Señora la Antigua, reedificó las iglesias de San Silvestre y la Trinidad, fundó la iglesia de Santa María de las Vacas; fundó la iglesia de San Millán, que antes había sido convento de monjas de San Benito, en cuya capilla mayor está sepultado, y fundador del humilladero del santo Cristo de la Luz, "como dice el doctor Luis Vázquez en la Vida de la venerable madre María Díaz". Sobre la ermita o Humilladero del Cristo de la Luz dice textualmente: "Es dedicado a Cristo crucificado. Fundóle el noble caballero Juan Núñez Dávila, año de 1467, y fue algún tiempo de los caballeros de San Juan, anexo a santa María de las Vacas, según lo dice el cronista Ariz, en la historia de la ciudad.
Desde este humilladero hasta el convento de San Antonio están puestas por buen orden y a conveniente distancia las cruces de la Vía Sacra, y se pusieron y fijaron con solemnisima procesión en el año de Cristo 1615".

En la referencia que Fernández Valencia hace sobre el texto del padre Ariz (1607), se refiere al vínculo de Santa María de las Vacas con los sanjuanistas añadiendo escuetamente Ariz que éstos "Tienen humilladero a la puerta de Santa Ana".

Lado norte de la ermita en mampostería que apenas se aprecia el humilladero

Gómez Moreno ( 1901) hace una descripción algo más precisa del Seminario de San Millán. Éste fue antiguo convento de monjas del Císter fundado en 1468; abandonado por las monjas fue reconvertido en seminario en 1585. Entre las esculturas dignas de mención encuentra la de los sepulcros de "don Juan Núñez Dávila, fundador de este monasterio y de la ermita de las Vacas y del Cristo de la Luz, que falleció en 1469", y describe así la escultura de Núñez Dávila, "su estatua de alabastro le representa cubierto con interesante armadura, la espada entre sus manos y el peto recortado, a sus pies un paje se apoya dormido en el yelmo. Es de estilo burgalés, como sus análogas de la Catedral". Frente a él se encuentra el sepulcro de la mencionada María Díaz, cuyo sepulcro era precisamente el sarcófago reutilizado de Núñez Dávila: "la venerable Mari Díaz, que murió en 1572 más afortunada que Sta. Teresa que recibió homenajes de santidad de sus paisanos. Para sepultarla se despojó al fundador de su sarcófago de pizarra negra, y se rasparon el epitafio y los escudos, que decoraban la delantera sostenidos por ángeles con ropas talares".

Posterior es la crónica que hace Antonio Veredas en 1935: "Se trata de un pequeño edificio fundado en 1467 por Juan Núñez Dávila, de piedra sillería, con decoración de pomas y diminuta espadaña que se encuentra en la carretera de la Estación,  frente al convento de Santa Ana. 
Ante ella hay una cruz de piedra del siglo XVI, indicando lugar sagrado, de las que tanto abundan en Ávila, y que poco a poco van desapareciendo, como si a los hombres molestara el recuerdo de quien, en su día juzgará sus actos.
En el interior nada hay digno de mención

Basta concluir que en su interior se distingue un arco apuntado gótico del humilladero primitivo.

Interior de la ermita. Tras el altar se ven los arcos apuntados del humilladero

Juan Núñez Dávila, según la ficha de Real Academia de la Historia, no se conocen hechos por los que fue calificado de hombre de armas, noble y valiente capitán. Ya retirado ejerció como escribano del número de Ávila. Su enterramiento lo dispuso en su testamento, en San Millán donde su sobrina era la abadesa. Allí estuvo hasta 1958 que fue trasladado a la ermita de Nuestra Señora de las Vacas y, en la actualidad, se encuentra sepultado en la catedral de Ávila.

Cuaderno de Notas: Imagen de la pared sur con las marcas de cantero

Para esta entrada he consultado los siguientes textos:

Ávila de los Caballeros, Veredas, Antonio, Ávila, 1935
Historia de las Grandezas de la ciudad de ÁvilaAriz, Fray Luis, ed. Facsímil 1607. Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Ávila, Ávila, 1978
Historia de San Vicente y Grandezas de ÁvilaBartolomé Fernández Valencia. Institución Gran Duque de Alba, Ávila 1992.
Biografía de Juan Núñez Dávila en http://dbe.rah.es/biografias por Francisco López Hernández