miércoles, 18 de marzo de 2026

El verraco de Hacienda

Verraco. Granito. Procede del lienzo de la muralla. Se conserva en la Delegación de Hacienda

Quizá el título llame a engaño, pero la realidad es que este verraco se encuentra en el jardín de la Delegación de Hacienda de Ávila, sobre un berrocal que hace a su vez de pedestal de esta escultura, colocada entre el edificio de oficinas y la muralla. Es un verraco de enorme tamaño, según lo define López Monteagudo, y es lo poco que se puede advertir tras la verja desde donde se puede observar, a unos 10 metros de distancia, el resto vamos a seguir tal como lo define la autora: "presenta el dorso totalmente cubierto de cazoletas. En la cabeza destacan las mandíbulas y los colmillos, mientras que dos hoyos indican los ojos. Las extremidades aparecen resaltadas, apreciándose bien los ijares, brazuelos y codos. Al parecer la escultura constaba de peana, como se deduce de la línea de fractura que se observa a la altura de las pezuñas. Se aprecia bien el sexo y el ano".


El verraco procede del lienzo de la muralla y López Monteagudo nos da las siguientes medidas: de longitud tiene 202 cm., de altura, 90 cm., de ancho 73 cm. y un perímetro de 216 cm  La escultura se encontraba, como varios ejemplares que aún podemos ver, empotrada en el lienzo de la muralla -esculturas a las que dedicaremos una entrada-, y otras que se encuentran hoy en el Museo Provincial de Ávila y en el claustro y patio de la catedral de Ávila que fueron extraídas de los lienzos.


Álvarez Sanchis hace una catalogación de la escultura más concreta: cerdo, Tipo 1, los que comprenden un una longitud de hasta 215 cm. con caracteres naturalistas y una talla cuidada, la pieza, como suelen ser las primeras que se construyeron, tiene una pose estática. Nos da las mismas medidas que López Monteagudo y hace hincapié en que la escultura se conserva completa a excepción de la peana.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.
Manglano Varcárcel, Gregorio RamónLos verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018

jueves, 12 de marzo de 2026

Toros íberos de Osuna

Toro. Piedra caliza. Cultura ibérica. Siglo III a C. Osuna (Sevilla) Museo del Louvre

Excepcional exposición temporal en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Se exponen piezas iberas del museo junto a otras del Museo del Louvre. De entre éstas traigo aquí dos toros, siempre por la semejanza y no sé qué influencia sobre los verracos de la Meseta. Creía recordar que sí había referencias en la bibliografía pero tan sólo he podido encontrar por ahora esta de Álvarez Sanchis en la que se pone de relevancia el hallazgo de esculturas iberas en la provincia de Albacete: "El descubrimiento, hacia 1860, de las esculturas del Cerro de los Santos (Albacete) abrió la vía para el estudio de la plástica ibérica", que contribuyo a "la atracción de esta nueva página de la Historia del Arte produjo en los investigadores para que las esculturas de la Meseta también comenzaran a ser valoradas con mayor lógica".

Toro ibero del Museo del Louvre

Sobre el toro propiedad del museo del Louvre, la cartela de la exposición detalla que se trata de una "Escultura del animal representada de pie. No conserva las patas. La aspereza de la superficie y el tratamiento de la boca y la oreja indican que la obra nunca se terminó".  Ambas esculturas son más realistas que las esculturas vettonas y conservan, eso sí, algún rasgo común como los pliegues de la papada.

Toro. Piedra caliza. Cultura ibérica. (Siglos IV-III a.C.) Osuna (Sevilla)
Museo Arqueológico Nacional de Madrid

Sobre la pieza del Museo Arqueológico de Madrid, la ficha del museo comenta que "la parte del pecho está labrada con pliegues en V el rabo aparece enroscado sobre el cuarto trasero en forma de círculo y termina en una especie de trenzado a manera vegetal". Añade que la escultura "formaba parte de un monumento funerario, en el cual tendría función protectora," además, añade, el toro tenía a la vez que esta función protectora, "también se vinculaba son el sacrificio". La ficha del museo, a diferencia de la cartela, es más precisa sobre la datación de la obra que debió construirse entre 425 a 401 a.C., finales del siglo V a.C., y nos da las siguientes medidas de la pieza: 64 cm. de alto, 108 cm. de largo y 42.50 cm. de ancho. A diferencia de éste, en los toros vettones el rabo aparece vuelto sobre la pierna derecha y, tras cruzar la grupa, termina en penacho sobre el costado izquierdo, tal como podemos ver en el verraco de Muñogando.


Vista frontal del toro de Osuna del Museo Arqueológico de Madrid.

Hemos de destacar que el Museo del Louvre tiene 641 piezas documentadas, de las que las que 635 permanecen en los almacenes del museo sin ser expuestas. La mayoría de estas piezas proceden de las excavaciones de Urso, nombre romano de Osuna "adquiridas por coleccionistas franceses a los largo del siglo XIX". Recordar tan solo que fueron arqueólogos franceses quienes llevaron a cabo las excavaciones en primavera y verano de 1903. En el tríptico de la exposición se aclara en parte este asunto: "La ausencia, al final de siglo XIX, de una legislación protectora del patrimonio en nuestro país hizo posible su venta e ingreso en el Louvre, tanto de las esculturas compradas, como de las descubiertas en las excavaciones de Engel y Paris" (los arqueólogos de franceses Arthur Engel y Pierre Paris).

Vista de la parte trasera del toro del Museo Arqueológico de Madrid adaptado a sillar

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
Toro de Osuna, Museo Arqueológico Nacional, en CER.es Colecciones en Red.


Relieves conservados en el Museo del Louvre. París (Francia)

Sobre la venta a coleccionistas extranjeros de obras originales del poblado y yacimiento ibero y algunas falsificaciones, puede visitarse Cerro de los Santos (2) y Cerro de los Santos (3) - Yecla, en Yecla.com

miércoles, 4 de marzo de 2026

Carlos III. Heráldica

Escudo de Carlos III en la Real Casa de Correos en Puerta del Sol (Madrid)

Siguiendo el texto que nos ofrece Heráldica Hispánica sobre la evolución del escudo de España, continuamos con las armas de Carlos III (1759-1788) quien realiza una importante reforma en el escudo -a partir del escudo de Felipe VFernando VI-; "aparte de introducir en éste las armas de los Ducados de Parma-Medicis (de oro y seis flores de lis distribuidas de arriba a abajo una, dos, dos y una) y Toscana -Farnesio (de oro y cinco roeles de gules distribuidos en el campo de arriba a abajo, dos, dos y uno, un tortillo de azur en jefe cargado de tres flores de lis de oro) en representación de su herencia italiana; también sustituye el Collar de la Orden del Espíritu Santo por el de la Orden de Carlos III, creada mediante Real Cédula de 19 de septiembre de 1771 manteniendo el Toisón de Oro.

Detalle del escudo de Armas de Carlos III en la Real Casa de Correos
en la Puerta del Sol de Madrid

Con estos añadidos, Carlos III deja establecidas lo que serían a partir de ese momento las Armas Reales de España."
 
Los escudos con las armas de Carlos III se pueden ver en diferentes edificios de la capital, muchos de ellos tras los mástiles de las banderas que ondean en ellos al tratarse casi siempre de edificios de carácter público.

PALACIO DE EL PARDO (MADRID)


"A Carlos III le debemos también el diseño de la actual bandera de España con sus tradicionales franjas horizontales roja, amarilla y roja, en las que algunos historiadores han querido ver los colores heráldicos de la Corona de Aragón. A este monarca le sucede Carlos IV que no introduce ningún cambio en el escudo, salvo los puramente ornamentales." Existe cierta controversia en ver los colores de la bandera, como indica en el texto anterior con los de la Corona de Aragón, por la tendencia a simplificar tanto la bandera como el escudo en la Armada, para facilitar su identificación a los vigías.


PALACIO DE SANTA CRUZ DE MADRID

Armas de Carlos III en la fachada del palacio de Santa Cruz de Madrid

Sobre este escudo de armas surgieron varias dudas porque la mayoría de las fuentes se refieren únicamente como Armas Reales y en la fachada del palacio se encuentran dos inscripciones que vienen a generar aún más dudas. El palacio se construye a instancias de Felipe IV como Cárcel de Corte en 1629, y en ático de la fachada se colocan cuatro estatuas y las Amas Reales, todas ellas obra de Antonio de Herrera Barnuevo, muerto en 1646, siendo las armas de Carlos III que reinó entre 1759 y 1788.

Según podemos leer en Historia del Palacio de Santa Cruz (1629-2019) del Conde de Altea, editado por el Ministerio de Asuntos Exteriores (2019), aparece el escudo con el siguiente texto a pie de foto: "Escudo monumental. Obra de Antonio de Herrera Barnuevo". En torno a la autoría de las estatuas que rematan el frontispicio del palacio, se añade: "Según Palermo en la vida de Sebastián de Herrera, las hizo el padre de este, Antonio de Herrera, justamente con las Armas Reales, manifestando con ello su particular mérito", y a continuación la "sobre las dos (puertas) de los costados hay escrito Reynando la Magestad de Felipe IV, año de 1634, con el acuerdo del consejo se fabricó esta Cárcel de Corte para comodidad y seguridad de los presos".  En 1791 un incendio destruye todo el edificio excepto la fachada. Carlos III ordena a Juan de Villanueva su reconstrucción, por lo que imaginamos que es en este momento cuando se instala el actual escudo de Armas Reales. Además, se observa que el vellocino que remata el Toisón de Oro es de diferente material y época que el escudo.

Como anécdota cabe recordar que el época del reinado de José Bonaparte, se dictó el cambio de escudos reales que adornaban los edificios públicos y cambiarlos por "el de la nueva dinastía. Sería necesario esculpir la aborrecida imperial,. Pero José Bonaparte ordenó que no se llevara a efecto la sustitución  en caso de que pudiese 'padecer' la arquitectura de las edificaciones. Subsistió, pues, el monumental escudo de Herrera Barnuevo".

En la actual fachada del palacio existen dos inscripciones: "Reynando la Magestad Catolica de Phelipe IIII se construyó este edificio an de MDCXXX.VI." y a la segunda "Reynando la Magestad Catolica de D. Alfonso XIII Bajo la Regencia de su Augusta Madre, se trasladó a este Edificio el Ministerio de Estado Año de MCMI". Por esta inscripción también es posible que el escudo pertenezca a Alfonso XIII.


PUERTA DE ALCALÁ DE MADRID

Escudo de Carlos III en la Puerta de Alcalá obra de Francisco Gutiérrez Arribas

La actual Puerta de Alcalá se construyó en el lugar que ocupaba una anterior levantada en 1702 por Felipe V para celebrar la llegada de su esposa María Luisa de Saboya que fue derribada en 1764. Por concurso público se eligió en 1769 el proyecto de Francisco Sabatini para construir la nueva puerta, la que vemos hoy, que se construyó entre 1774 y 1778. El autor del escudo de armas de Carlos III es obra del escultor abulense Francisco Gutiérrez Arribas, flanqueado por la Fama y un angelote.

Para esta entrada he consultado:

Conde de AlteaHistoria del Palacio de Santa Cruz (1629-2019), Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Madrid, 2019.
Evolución del Escudo de España en heraldicahispánica.com
Puerta de Alcalá en patrimonioypaisaje.madrid.es

jueves, 26 de febrero de 2026

El verraco de Muñogalindo


El viajero que entra por la Puerta de San Vicente de la muralla de Ávila, deja a su derecha el palacio de Sofraga , que por los escudo heráldicos que lo adornan, perteneció a la familia de los Águila. Siguiendo la calle a escasos metros y en la acera de la izquierda, vemos la portada del palacio de Los Verdugo, mandado construir por Suero del Águila. El palacio tiene la fachada retranqueada y protegida por dos troneras que baten, enfrentadas, la puerta principal. La tronera de la izquierda esta tapada por un inmenso verraco de granito, acorde con la sillería del palacio, una escultura milenaria traída desde Muñogalindo en el Valle Amblés, a los pies de la Sierra de Ávila.

López Monteagudo: Toro. Granito. 230 cm. de longitud; 106 cm. de alto;
72 cm. de ancho y 280 cm. de perímetro. 

En Muñogalindo había censados dos verracos y, como nos recuerda Manglano Valcárcel, ninguno de los dos puede contemplarse en el pueblo pues, como suele ocurrir, se trasladaron a otros lugares, aunque por fortuna, en este caso no muy lejos en el propio valle. Uno está, nos recuerdan todos los autores, se encuentra en una dehesa de Tornadizos, cabecera del Valle Amblés, y el otro, el que traemos aquí, en la capital, en Ávila, flanqueando la entrada del Palacio de los Verdugo.  Es un toro impresionante, por su volumen y su belleza, presenta un excelente estado de conservación porque en él, aunque le falta la peana, parte de las patas y el testuz, podemos distinguir los detalles que lo adornan, el rabo, el sexo, el espinazo y los ijares, que lo hacen digno de ser observado con detenimiento.

Vista frontal del verraco. Se observan las patas rotas y a la derecha la tronera
de palo y orbe que defendía la puerta principal del palacio

López Monteagudo hace la siguiente descripción de la pieza: "Escultura bien conservada a excepción del morro y las patas que se advierten rotas a la al tura de la rodilla. En la cabeza se aprecia muy marcado el testuz y las mandíbulas, así como las concavidades para encajar los cuernos y los orificios de los ojos. La papada presenta unos resaltes que indican las rugosidades de la piel. Se observan bien los ijares y codos, continuándose los brazuelos en franja resaltada hasta el dorso, en donde destaca el espinazo. El rabo aparece vuelto sobre la pierna derecha y, cruzando la grupa, termina en penacho sobre el costado izquierdo. En la parte posterior destaca el sexo.

Parte trasera del verraco en el que se resalta el espinazo y partiendo de éste
el rabo cruza los cuartos traseros de derecha a izquierda

Manglano Valcárcel no nos detalla mucho más sobre esta pieza, sin embargo sí hace una introducción muy interesante sobre la evolución de estas esculturas, siguiendo el planteamiento que también hace Álvarez Sanchís. Los verracos, seña de identidad cultural de los vettones, debieron tener como primera función la demarcación del territorio, señalaban la propiedad de éste y sus recursos naturales tan importantes como eran los pastos, las fuentes y los vados de los ríos, y que se debería contemplar también como signos mágicos benefactores de los rebaños. Con la romanización hubo un profundo cambio en la ordenación del territorio con la despoblación los castros, con ello también se altera el significado de las esculturas y comienzan a ser considerados elementos funerarios. Bajo el dominio de Roma los verracos seguirán esculpiéndose aunque sufrirán una simplificación significativa en el tamaño y la pérdida de naturalismo de los primeros ejemplares, se fabrican más pequeños y esquemáticos.

Detalle de la parte trasera resaltado el espinazo y el
arranque del rabo y los testículos

En la tipografía que Álvarez Sanchis hace de los verracos, los cataloga como Tipo 1; mientras que Manglano Valcárcel lo hace como Tipo A. Ambos coinciden en que por su volumen y el naturalismo de sus rasgos son los más antiguos, anteriores pues, a la romanización, como lo son los de ejemplares de Guisando, uno de las Cogotas o el de Villanueva del Campillo.

Detalla de la cabeza a la que le falta el testuz y las patas delanteras rotas

Este verraco tuvo su pequeño anecdotario. Durante el tiempo que el Palacio de los Verdugo estuvo en obras de rehabilitación, -es la Sede de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad, Archivo Municipal y de la Concejalía de Patrimonio-, se le protegió con un sarcófago de madera para que, como no podía ser de otra manera, no sufriera desperfectos y así, encerrado, pasó unos años hasta concluir las obras; al término de éstas el verraco se liberó del sarcófago y se le colocó una farola en el centro de la escultura a un metro escaso de distancia, torpeza que al poco tiempo se corrigió.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.
Manglano Varcárcel, Gregorio RamónLos verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018