lunes, 22 de junio de 2026

Verracos de La Alameda Alta

Verraco del Parador Nacional de Turismo (2006)

En la actualidad varios autores, entre ellos el profesor Manglano Valcárcel, proponen la existencia de talleres especializados en la fabricación de verracos. Estos se identifican con las esculturas de menor tamaño que eran más fácil trasladar al lugar de donde se habían encargado. Uno de estos talleres se sitúa en Tornadizos, donde relaciona la existencia de veinticinco esculturas. El profesor Manglano trabaja en torno a "la noticia, dada por Juan Cabré, sobre la existencia de más de veinte ejemplares alineados", de los que en la actualidad se han reducido debido a la dispersión de las piezas y que han ido a parar, sobre todo, a "propiedades privadas siendo, por tanto, su investigación complicada".

Verraco de Concepción Arenal en las Bovedas del Carmen

En esta entrada nos vamos a centrar en los que López Monteagudo indica su procedencia en la Dehesa La Alameda Alta, en Tornadizos (Ávila). De allí proceden los cuatro ejemplares del Palacio de Travesado (Colegio de Arquitectos de Ávila); cinco en el Palacio del Marqués de Santo Domingo y tres en el Palacio de Abrantes, -en este último Manglano Valcárcel sitúa solo dos que nosotros los pudimos ver aunque no se nos permitió fotografiar- y por último, los dos que traemos aquí que se encuentran en la ciudad de Ávila. Estos dos últimos los podemos ver en las Bóvedas del Carmen, sótanos de la antigua casa-palacio del linaje de los Vela, intramuros frente la Puerta del Carmen. La casa-palacio que encontraba en ese lugar hasta mediados del siglo XX y las bóvedas, que servían de caballerizas, leñara y bodega, salieron a la luz al remodelar la citada Puerta del Carmen. El segundo ejemplar está situado en los jardines del Parador de Turismo, lindero con las Bóvedas del Carmen. En ambos casos el acceso es libre y se pueden ver con entera libertad.


VERRACO DE CONCEPCIÓN ARENAL 

Este verraco se encontraba en la plaza de Concepción Arenal, de ahí el nombre, sobre el muro que separa la calle del Archivo Histórico. Hoy se encuentra en las bóvedas de un antiguo palacio de los Vela como hemos comentado. Según López Monteagudo, la escultura procede de la dehesa La Alameda Alta, se trata de un toro esculpido en granito y nos proporciona las siguientes medidas: 103 cm de largo, 55 cm de alto, 35 cm de ancho y 131 cm de perímetro. La escultura está "muy desbastada, le falta parte de la cabeza. Conserva el testuz y un trozo de papada. Consta de una gran peana de 17 cm de altura. Las extremidades resaltadas apreciándose los ijares, así como el sexo y el espinazo" y, según se aprecia en la imagen, tienes cazoletas.

Lado izquierdo del verraco de Concepción Arenal

Dorso del verraco de Concepción Arenal en el que se apreción cazoletas

Lado derecho del verraco de Concepción Arenal

Frente del verraco de Concepción Arenal


VERRACO DEL PARADOR NACIONAL

Del ejemplar que se encuentra en el Parador NacionalLópez Monteagudo nos da la siguientes medidas: Toro de granito de 104 cm de largo, 59 de alto, 37 de ancho y 130 cm de perímetro. Como vemos es muy similar en tamaño al de Concepción Arenal y se encuentra en mejor estado de conservación aunque, comenta que le falta el plano frontal de la cabeza, no obstante se observan bien el testuz y las mandíbulas. El cuello presenta una gran papada que llega hasta las pezuñas. En las extremidades, bien resaltadas, se le aprecian los codos y rodillas, así como los brazuelos e ijares. El espinazo apenas se resalta sobre el dorso mientras que el sexo está tallado con gran realismo. Esta escultura ofrece la particularidad de tener una especie de franja resaltada sobre los brazuelos.Tiene peana de 11 cm de altura. 

Lado izquierdo del verraco del Parador de Turismo

Frente del verraco del Parador de Turismo

Parte trasera del verraco

Dorso del verraco del Parador de Turismo

Este verraco, como hemos comentado se encuentra en el Parador Nacional de Turismo, edificado construido a mediados del siglo XVI por el regidor de Ávila don Juan de Henao. Posteriormente fue adquirido por el Marqués de Benavites que lo modificó y construyó una torre para albergar su biblioteca. Una vez en propiedad del Estado volvio a remodelarse en los años de 1960 para transformarlo en Parador de Turismo, no obstante, el patio central porticado, donde estuvo en su día instalado el verraco, prácticamente no ha sufrido reformas permaneciendo en su estado original. Por estos cambios de titular el lector puede encontrar referencias al edificio como Palacio de Juan de Henao, Palacio del Marqués de Benavites o Parador de Turismo, como en este cuadro de Guido Caprotti de mediados del siglo XX, en el que se hace referencia con el nombre de su constructor.

Verraco en el centro del patio del palacio de Benavites actual Parador Nacional
Guido Caprotti. Palacio de Juan de Henao. Óleo sobre lienzo ( 1940-1947)

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

López Monteagudo, Guadalupe, Esculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.
Manglano Varcárcel, Gregorio Ramón, Los verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018

sábado, 20 de junio de 2026

Castillo de San Servando

Lienzo este y acceso al castillo de San Servando

El castillo de San Servando se yergue majestuoso sobre un alto, en la orilla izquierda del Tajo vigilando Toledo. Era punto fuerte avanzado de las defensas de la ciudad dominando el puente de Alcántara. La fortaleza, en su dilatada historia, ha sido arruinada y reconstruida en varias ocasiones, por lo que para tener una idea global de su historia vamos a seguir, a rasgos generales, la secuencia que nos ofrece Ruibal

Lienzo oeste donde se abre la antigua puerta de acceso al castillo

El actual castillo, comenta Ruibal, es obra cristiana sobre el emplazamiento de una construcción religiosa visigótica; después fue castillo musulmán, que Alfonso VI recuperó como monasterio fortificado donándolo a la orden de Cluny que lo puso bajo advocación de los mártires emeritenses San Servando y Germán. Los ataques almorávides en pos de recuperar Toledo, lo destruyeron. De nuevo en poder cristiano, Alfonso VIII lo entrega a los Templarios que lo restauraron. Dañado está vez en las guerras del rey Don Pedro, fue rehecho por el Arzobispo Tenorio, quien le dió su aspecto actual. Al respecto, Cooper añade que entre 1380 y 1386 el arzobispo invirtió "grandes sumas de dinero en la reconstrucción del castillo de San Servando".

Lienzo sur con torreon intermedio


EL CASTILLO

El castillo, con forma de polígono irregular, se compone de torres semicilíndricas en los ángulos y en el centro de los muros largos, que se corresponden con los lienzos norte y sur. Entre las torres destaca la del homenaje, mayor que el resto y con balcones amatacanados, construida en el lienzo norte, donde se abría la puerta principal. Cabe señalar que torre del homenaje tiene una gran similitud con la torre albarrana de Almofala unos 475 metro al norte a la altura del puente de Azarquiel. Todo el aparejo es de mampostería con algunos elementos de ladrillo en las puertas. Tanto los lienzos como las torres están coronados con almenas de merlones apiramidados y puntualiza que las cañoneras y ventanas que vemos son obra posterior. Todo el edificio se conserva en muy buen estado.

Lienzo norte con la torre del homenaje en el centro de la cortina

Sobre el aspecto que ofrece el castillo, Cooper ironiza sobre una descripción que se hace "del año 1839, en continuación a un grabado de la época, no especialmente informativo, da al menos una idea ilusoria que es la actual restauración a la morisca y su conversión en escuela secundaia". Se refiere a un grabado publicado en el Semanario Pintoresco  Español de 1839, en el que se hace la siguiente descripción: "Conserva aún tres lienzos de su antigua fábrica, flanqueados por gruesas torres almenados los muros que en mucha parte conservan sus aspilleras y barbacanas. Subsisten además varias saeteras y salas, embovedadas de la mejor construcción de aquella época".

Anbtigua puerta de acceso


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Lo más interesante del devenir del castillo lo encontramos precisamente en sus primeros años de vida, en la antigua fortaleza hoy desaparecida. La primera mención a su origen la encontramos en Muñoz Ruano, en una cita de J. Moraleda y Esteban cuando nos hace una descripción de la vía romana que unía Toledo con Ajofrin, dicha vía transcurría "bordeando casi el río, subía hasta el actual Puente de Alcántara, y desde su entrada hasta la necrópolis prerromana sobre la que hoy se eleva el renombrado castillo de San Servando". Más adelante el mismo autor nos ofrece la crónica del avance de las tropas almorávides hacia Toledo con el objetivo de reconquistar la ciudad en poder de los cristianos desde 1085. En julio y agosto de 1090, los almorávides al mando de Yusuf, ponen cerco a la ciudad aunque, ante el anuncio de la llegada de un ejército cristiano, se acaban retirando. Antes del verano de 1099, Yahya b. Tasufin, hijo de Yusuf, asedia de nuevo Toledo estableciéndose en San Servando. Ese mismo año, en el mes de junio y en retirada, las tropas almorávides consolidan sus posiciones apoderándose de Consuegra. Más trágico fue el año 1109 cuando el emir Alí que, procedente de África, desembarca en la Península y cerca de nuevo Toledo y otros castillos, destruyendo San Servando y el castillo de Aceca en Villaseca de la Sagra.

San Servando desde la muralla desde Toledo

Sobre sus tenencias, añade, durante los siglos XI y XII hubo diversas instituciones, y algún particular, que fueron agraciados por los reyes con donaciones en el término de Maqueda. Tal es el caso del monasterio de San Servando de Toledo que disfrutaba de heredades por concesión en 1099 de Alfonso VI y de la Orden de Santiago. Cinco años antes el mismo rey había hecho "entrega de ciertos bien de Santa Olalla al monasterio de San Servando."

Cubo esquinero Suroeste

Tras el convulso reinado de doña Urraca, su hijo Alfonso VII, el Emperador, "en el año 1130, en el Ramadán del año 524 AM o de la hégira, el propio caudillo de los almorávides, Tafin ben Ali ben Yusuf se va a aproximar a Toledo (y) en Bargas va a asesinar a 50 cristianos y otros tantos en el castillo de San Servando". Aunque el hecho más singular es la que ocurre pocos años después, en 1139. Doña Berenguela, reina de León, Galicia y Castilla, se encargaba en aquellos momentos de la defensa de Toledo cuando se produjo una "conspicua" anécdora: "Estaba en Toledo la Reina que vió como los musulmanes atacaban San Servando y destruían una pequeña fortaleza o torre que había cerca. Indignada ante la situación creada envió a los moabitas mensajeros para decirles que les deshonraba luchar contra una mujer, que si querían hacerlo que fuesen a Oreja a luchar contra el Emperador y sus fuerzas, apareciendo además sentada sobre un trono real en una de las torres, rodeada de sus doncellas que cantaban con tímpanos, cítaras, címbalos y salterios; lo que hizo avergonzarse a los jefes almorávides que efectivamente se retiraron".

Puente de Alcántara desde San Servando


Sobre la cesión a la Orden del Temple por Alfonso VIII, recuerda Cooper, que la fortaleza perteneció a los caballeros hasta su desamortización en 1309. No obstante, los Templarios abandonarían la sede de San Servando, a las mismas puertas de Toledo, pensando en el refugio de Montalbán, a la sazón, añade, "Montalbán era uno de los siete conventos templarios en Castilla y León mencionados en la bula de Alejandro III". Recordar que el papa Alejandro III mediante bula de 1175 crea la Orden de Santiago, y por bula de 23 de mayo de 1179 declara independiente el Condado Portucalense (Portugal). 

Cube esqunero Sureste defendido con ladroneras


Tras sufrir los desperfectos provocados por la guerra entre Pedro I y Enrique Trastamara pasa a manos del arzobispo Pedro Tenorio que entre los años 1380 y 1386 "reparó y renouo el castillo de San Servando (...) para defender la misma ciudad (Toledo), el cual en su tiempo estaba casi por los suelos" y, como vimos más arriba, invirtió grandes sumas de dinero.

Lienzo Este y puerta de acceso moderna defedendida con troneras modernas

El castillo pasó por varias manos, entre otros la catedral y la alcaldía hasta que lo compra el Estado y en 1874 lo declara Monumento Nacional. A pesar de esta iniciativa, continúa su degradación y en deplorable estado de ruina progresiva producto de años de abandono por lo que se decide, entre 1945 y 1958, su reconstrucción. Para la obra se reaprovechó el perímetro exterior que aún quedaba en pie y que se identificaba con la fortaleza del siglo XIV del arzobispo Tenorio. Como comentaba Ruibal, se abrieron cañoneras y entre otras reformas se trasladó el acceso principal al lienzo Este. En la actualidad San Servando acoge un colegio menor, funciona como residencia universitaria y albergue juvenil.

Lienzo Norte con la torre del homenaje asentada sobre la roca madre


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cooper, Edward, La fortificación de España en los siglo XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
García-Osuna y Rodríguez, J.M.M., El Rey Alfonso VII "El Emperador" de León, Anuario Brigantino nº 35, Betanzos, 2012,
Muñoz Ruano, Juan, Construcciones historico-militares en la línea estratégica del Tajo, Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, 2003.
Ruibal, Amador, Castillos de Toledo, Ediciones Lancia, León, 1992.
Portal de Cultura de Castilla-La Mancha, Castillo de San Servando, en cultura.castillalamancha.es

sábado, 13 de junio de 2026

Torre de Torremuelle


La Torre de Torremuelle o de Benalmádena es una de las torres almenaras que formaban parte de la defensa de la costa de la actual Benalmádena. Visible desde la carretra  N-340 se encuentra casi integrada en una urbanización que prácticamente ha invadido su entorno, aunque se ha mantenido fácil su acceso. Debe su nombre a la existencia de un muelle o fondeadero marino de época romana.

Puerta de acceso por el lado norte de la torre con restos del enlucido

LA TORRE

Construida sobre un montículo que facilita la vigilancia de un amplio horizonte de la costa, hay autores que proponen que ya existía en época romana aunque la que vemos hoy se trata de una construcción cristiana, del siglo XVI, cuya función era de apoyo al sistema defensivo contra la piratería. La torre se asienta en una zarpa circular, tiene forma troncocónica, siendo semejante en sus dimensiones a las de Velerín y del Padrón, ambas en Estepona, y la de las Bóvedas, en Marbella, todas ellas al sur de Benalmádena.

Mide aproximadamente 11,50 m de altura, con la puerta de acceso a 7,30 m del suelo, a la que se ingresaba mediante una escalera de mano fácil de retirar en caso de asedio. Está construida en mampostería y se usa el ladrillo para el vano de la puerta de ingreso y la bóveda de la cámara interior. Conserva aún restos del enlucido exterior de sus paramentos. La base tiene un diámetro de 7,65 m, y la parte superior de 5.70 m, lo que supone un desplome de 13,20 cm. Consta de dos cuerpos, el inferior, macizo hasta los 6 ó 7 m y el superior compuesto por una cámara por la que se accede a la terraza. Esta tiene un petril con huecos y algún elemento sobresaliente, restos del soporte de los cuatro matacanes simétricos que poseía. Aunque en la actualidad es imposible acceder a su interior, cabe añadir que posee una chimenea en la cámara además del hueco para subir a la terraza. Su estado de conservación es bueno.

Lado sureste de la torre donde se abre una aspillera o ventana


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Como hemos comentado, algunos autores proponen que la torre ya existía en época romana, vinculándola así a los yacimientos subacuáticos y a la villa Mauritania y la factoria donde se producían aceites, salazones y el apreciado garum. Su posición, al resguardo en la cala, propició que se mantuviese hasta la época musulmana para, por último, ser reconstruida en los primeros años del siglo XVI.

Puerta de ingreso, a resguardo de la costa, presenta pérdida de materiales

Junto a ella, casi enterrado, y que no localizamos, hay un escudo nobiliario de piedra, de 107x5 cm de tiempos de Carlos III, siglo XVIII, con sus cuarteles casi borrados.

Aspillera que proporciona luz al interior y desde donde se vigila la costa

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Torre del Muelle, Corredor N-340 en n-340.org/patrimonio
Torre de Torremuelle, La Provincia, Diputación de Málaga en málaga.es/patrimonio
Torre de Toreremuelle, Asociación Española Amigos de los Castillos en castillosdeespaña.es
Torre Vigía de Torremuelle, Andalucía Turismo en Andalucía.org
Torre Muelle, Castillos.net en castillosnet-org

Visión panorámica de la costa desde la base de la torre

martes, 2 de junio de 2026

Verraco de San Felices de los Gallegos

Costado izquierdo del verraco

Habíamos llegado a San Felices de los Gallegos con el propósito de ver el castillo de principios del siglo XIV de origen portugués. Al contrario de lo que ocurre con varias esculturas vettonas, la de San Felices se encuentra junto a una ermita al este de la población, en el lado opuesto al castillo y, de manera anecdótica, frente a un encerradero de ganado, en este caso de ovejas.

Costado derecho del verraco

López Monteagudo nos hace la siguiente descripción de la escultura que se encuentra, "bastante desbastada, además de faltarle la cabeza. La peana forma un todo con el animal. A lo largo de la línea dorsal se aprecian tres grandes cazoletas, de 11 cm. de diámetro exterior, así como otra, un poco más pequeña, pero mucho más profunda, en el lugar correspondiente al ano, y varias más pequeñas en los costados y en el trozo conservado de cabeza. Las patatas, constituyen dos bloques indivisos de granito, están dirigidas hacia adelante, como en actitud de movimiento. Se aprecian los ijares y el sexo."

Parte trasera del verraco donde se aprecia el ano y el sexo

Al verraco se le conoce popularmente como "Burro de San Antón" y se desconoce, -concluye López Monteagudo"el lugar concreto de San Felices donde fue hallado, pero hay que advertir que en la dehesa "Medinilla" existe una necrópolis, así como restos de mosaicos y tejas romanas.

Dorso de la escultura en el que se aprecian las tres cazoletas




Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.