Después de nuestra visita al castillo de Guijosa, nuestro siguiente destino era Sigüenza, la ciudad del Doncel. Nuestra parada fue breve, apenas si cruzamos frente al castillo y dimos un pequeño rodeo para descubrir partes de la cerca medieval.
El eje principal de la ciudad es su castillo, construido a 1052 metros de altitud, en torno al cual gira su desarrollo urbano. Para Herrera Casado, "era, en realidad, la culminación de todo un complejo defensivo de murallas y torreones que cercaban por completo la ciudad seguntina". Su desarrollo, desde el siglo XII al XVI propició que se levantaran "dos círculos de muralla" que convertían a "la ciudad episcopal en un autentico bastión defensivo". De estas cercas, siguiendo a Herrera Casado, "la parte más antigua fue levantada por el obispo don Cerebruno, mediado el siglo XII", esta rodeaba el castillo por la cuesta que desciende hacia el río. En el siglo XIII, el obispo Girón de Cisneros, "levantó otra cerca más abajo", y finalmente, en el XVI el cardenal Carvajal ordena completar el conjunto. A la muralla se le dotó de las consiguientes puerta de acceso que, según nos recuerda la cartela que hay junto a un tramo de muralla, Sigüenza tuvo siete puertas de las que quedan aún cinco: Puerta del Toril o de la Cañadilla, Puerta del Sol, Puerta del Portal Mayor, Puerta del Hierro y Arquillo de San Juan o de la Travesaña Baja, que, además de permitir el acceso a la población también cumplían con funciones de vigilancia y recaudación de impuestos.
Para hacer un breve recorrido seguimos la descripción que hace Jiménez Esteban: la muralla bajaba, partiendo del castillo, bordeando "el cerro que forma el arroyo Vadillo", al este de la población. Destaca que aún quedan algunos tramos de la cerca y de algunos torreones como el campanario del antiguo convento de Santa Clara que es un torreón transformado. Más hacia el norte "está el postigo del Sol, simple abertura en la muralla. Entre el castillo y esta puerta sólo hay una manzana y la calle Mayor sirve de adarve. Frente al ábside de la catedral se encuentra la Puerta del Toril que corresponde a la ampliación del obispo Mendoza del siglo XV", aquí podemos ver el puente que salva el arroyo Vadillo. Frente a la catedral, hacia el oeste, junto al Museo Diocesano "hay un pasadizo en el que sigue por su acera derecha la muralla primera hasta enlazar con un gran cubo circular al final de la calle Hospital en unión con la calle Valencia", se refiere al Cubo del Peso.
| Cubo del Peso y restos de la muralla del siglo XIV |
Según la cartela que hay junto al cubo, "del arco del Portal Mayor arranca el lienzo de muralla del siglo XIV, bordeando el perímetro de la ciudad llega hasta el principio de la calle Valencia donde se conserva un cubo o torreón de la muralla construido con fines defensivos". La muralla, concluye, que cerraba el recinto de la ciudad medieval, separaba la ciudad del arrabal que en aquellas época estaba habitado por población morisca.
Desde este punto, continúa Jiménez Esteban, "tuerce hacia el castillo con el muro completo, pero entre casas", hasta llegar a la Puerta de Hierro, "puerta que tiene como defensas dos cubos cilíndricos (uno casi derruido hoy día), macizos, de grandes piedras colocadas a espejo entre bandas de piedras horizontales como en las murallas de Ávila, obra primitiva del siglo XIII". La puerta se abre con dos arcos de medio punto de ladrillo que, según la cartela, datan del siglo XII. Sobre el citado cubo medio derruido, Cooper califica su restauración de inepta toda vez que "ha desfigurado gran parte del aparejo original". También hace referencia a la similitud del aparejo de la torre con el de la Puerta del Alcázar de la muralla de Ávila, a la vez que recuerda la similitud que tiene con la del castillo de Pelegrina, fortaleza que también perteneció a la mitra seguntina.
| Puerta del Hierro |
Sobre la Puerta del Hierro podemos leer en la cartela que hay junto a ella su breve historia: "En la Edad Media en Sigüenza se levanta una muralla defensiva que el aumento demográfico y la consecuente expansión urbana obligará a sucesivas ampliaciones. Fruto de esta expansión es la reforma del siglo XIII que decide sustituir una de las puertas más antiguas de la ciudad. El arco de medio punto original del siglo XII se conservó, añadiéndole dos torreones o cubos de mampostería y ladrillo que le imprimen carácter defensivo". Esta puerta, continúa la cartela, era por la que se accedía al mercado semanal, lugar desde donde arrancaba y "a través de ella se accedía desde la ciudad a la morería, cuyo centro era la calle Herreros, y la Judería Nueva", según se puede leer en una losa de piedra.
Otra de las puertas, la Puerta o arco del portal Mayor es semejante a la anterior Puerta del Hierro. Hubo otra muralla, comenta Jiménez Esteban, "que abarcaba la judería y cuya conexión con la ciudad era el arco de la Travesaña y la Puerta de Hierro. Tenía esta muralla el portal mayor en la calle de su nombre, y la Puerta Nueva, hoy inexistente con salida al campo"; continuando hacia, "un arrabal medieval en torno a la iglesia de Santa María, donde estuvieron los tintes de paños y alfares aprovechando las aguas del arroyo Valdemedina", arroyo que desagua en el Henares,. En esta zona el nombre de sus calles nos da una idea de la actividad que allí se realizaba: calle de Alfarerías, del Tinte Alto, del Tinte, callejón del Tinte y calle del Tinte Bajo, así como el Puente del Tinte que cruza el mencionado Arroyo de Valdemedina.
| Panorámica del castillo de Sigüenza |
Después de esta parada no dirigimos hacia nuestro siguiente destino, a Riba de Santiuste para visitar el espectacular castillo roquero. Tomamos la carretera de Atienza tras dejar atrás la estación del tren donde la carretera se eleva bordeando el Cerro del Mirón, de 1107 metros de altitud, desde donde hicimos una última parada para ver Sigüenza.
Además de la información que nos proporcionan las cartelas que hay junto a las puertas, también he consultado la siguiente documentación:
Cooper, E., La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Herrera Casado, A., Castillos de Guadalajara. Guía de campo, Aache ed., Guadalajara, 2007








