sábado, 20 de junio de 2026

Castillo de San Servando

Lienzo este y acceso al castillo de San Servando

El castillo de San Servando se yergue majestuoso sobre un alto, en la orilla izquierda del Tajo vigilando Toledo. Era punto fuerte avanzado de las defensas de la ciudad dominando el puente de Alcántara. La fortaleza, en su dilatada historia, ha sido arruinada y reconstruida en varias ocasiones, por lo que para tener una idea global de su historia vamos a seguir, a rasgos generales, la secuencia que nos ofrece Ruibal

Lienzo oeste donde se abre la antigua puerta de acceso al castillo

El actual castillo, comenta Ruibal, es obra cristiana sobre el emplazamiento de una construcción religiosa visigótica; después fue castillo musulmán, que Alfonso VI recuperó como monasterio fortificado donándolo a la orden de Cluny que lo puso bajo advocación de los mártires emeritenses San Servando y Germán. Los ataques almorávides en pos de recuperar Toledo, lo destruyeron. De nuevo en poder cristiano, Alfonso VIII lo entrega a los Templarios que lo restauraron. Dañado está vez en las guerras del rey Don Pedro, fue rehecho por el Arzobispo Tenorio, quien le dió su aspecto actual. Al respecto, Cooper añade que entre 1380 y 1386 el arzobispo invirtió "grandes sumas de dinero en la reconstrucción del castillo de San Servando".

Lienzo sur con torreon intermedio


EL CASTILLO

El castillo, con forma de polígono irregular, se compone de torres semicilíndricas en los ángulos y en el centro de los muros largos, que se corresponden con los lienzos norte y sur. Entre las torres destaca la del homenaje, mayor que el resto y con balcones amatacanados, construida en el lienzo norte, donde se abría la puerta principal. Cabe señalar que torre del homenaje tiene una gran similitud con la torre albarrana de Almofala unos 475 metro al norte a la altura del puente de Azarquiel. Todo el aparejo es de mampostería con algunos elementos de ladrillo en las puertas. Tanto los lienzos como las torres están coronados con almenas de merlones apiramidados y puntualiza que las cañoneras y ventanas que vemos son obra posterior. Todo el edificio se conserva en muy buen estado.

Lienzo norte con la torre del homenaje en el centro de la cortina

Sobre el aspecto que ofrece el castillo, Cooper ironiza sobre una descripción que se hace "del año 1839, en continuación a un grabado de la época, no especialmente informativo, da al menos una idea ilusoria que es la actual restauración a la morisca y su conversión en escuela secundaia". Se refiere a un grabado publicado en el Semanario Pintoresco  Español de 1839, en el que se hace la siguiente descripción: "Conserva aún tres lienzos de su antigua fábrica, flanqueados por gruesas torres almenados los muros que en mucha parte conservan sus aspilleras y barbacanas. Subsisten además varias saeteras y salas, embovedadas de la mejor construcción de aquella época".

Anbtigua puerta de acceso


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Lo más interesante del devenir del castillo lo encontramos precisamente en sus primeros años de vida, en la antigua fortaleza hoy desaparecida. La primera mención a su origen la encontramos en Muñoz Ruano, en una cita de J. Moraleda y Esteban cuando nos hace una descripción de la vía romana que unía Toledo con Ajofrin, dicha vía transcurría "bordeando casi el río, subía hasta el actual Puente de Alcántara, y desde su entrada hasta la necrópolis prerromana sobre la que hoy se eleva el renombrado castillo de San Servando". Más adelante el mismo autor nos ofrece la crónica del avance de las tropas almorávides hacia Toledo con el objetivo de reconquistar la ciudad en poder de los cristianos desde 1085. En julio y agosto de 1090, los almorávides al mando de Yusuf, ponen cerco a la ciudad aunque, ante el anuncio de la llegada de un ejército cristiano, se acaban retirando. Antes del verano de 1099, Yahya b. Tasufin, hijo de Yusuf, asedia de nuevo Toledo estableciéndose en San Servando. Ese mismo año, en el mes de junio y en retirada, las tropas almorávides consolidan sus posiciones apoderándose de Consuegra. Más trágico fue el año 1109 cuando el emir Alí que, procedente de África, desembarca en la Península y cerca de nuevo Toledo y otros castillos, destruyendo San Servando y el castillo de Aceca en Villaseca de la Sagra.

San Servando desde la muralla desde Toledo

Sobre sus tenencias, añade, durante los siglos XI y XII hubo diversas instituciones, y algún particular, que fueron agraciados por los reyes con donaciones en el término de Maqueda. Tal es el caso del monasterio de San Servando de Toledo que disfrutaba de heredades por concesión en 1099 de Alfonso VI y de la Orden de Santiago. Cinco años antes el mismo rey había hecho "entrega de ciertos bien de Santa Olalla al monasterio de San Servando."

Cubo esquinero Suroeste

Tras el convulso reinado de doña Urraca, su hijo Alfonso VII, el Emperador, "en el año 1130, en el Ramadán del año 524 AM o de la hégira, el propio caudillo de los almorávides, Tafin ben Ali ben Yusuf se va a aproximar a Toledo (y) en Bargas va a asesinar a 50 cristianos y otros tantos en el castillo de San Servando". Aunque el hecho más singular es la que ocurre pocos años después, en 1139. Doña Berenguela, reina de León, Galicia y Castilla, se encargaba en aquellos momentos de la defensa de Toledo cuando se produjo una "conspicua" anécdora: "Estaba en Toledo la Reina que vió como los musulmanes atacaban San Servando y destruían una pequeña fortaleza o torre que había cerca. Indignada ante la situación creada envió a los moabitas mensajeros para decirles que les deshonraba luchar contra una mujer, que si querían hacerlo que fuesen a Oreja a luchar contra el Emperador y sus fuerzas, apareciendo además sentada sobre un trono real en una de las torres, rodeada de sus doncellas que cantaban con tímpanos, cítaras, címbalos y salterios; lo que hizo avergonzarse a los jefes almorávides que efectivamente se retiraron".

Puente de Alcántara desde San Servando


Sobre la cesión a la Orden del Temple por Alfonso VIII, recuerda Cooper, que la fortaleza perteneció a los caballeros hasta su desamortización en 1309. No obstante, los Templarios abandonarían la sede de San Servando, a las mismas puertas de Toledo, pensando en el refugio de Montalbán, a la sazón, añade, "Montalbán era uno de los siete conventos templarios en Castilla y León mencionados en la bula de Alejandro III". Recordar que el papa Alejandro III mediante bula de 1175 crea la Orden de Santiago, y por bula de 23 de mayo de 1179 declara independiente el Condado Portucalense (Portugal). 

Cube esqunero Sureste defendido con ladroneras


Tras sufrir los desperfectos provocados por la guerra entre Pedro I y Enrique Trastamara pasa a manos del arzobispo Pedro Tenorio que entre los años 1380 y 1386 "reparó y renouo el castillo de San Servando (...) para defender la misma ciudad (Toledo), el cual en su tiempo estaba casi por los suelos" y, como vimos más arriba, invirtió grandes sumas de dinero.

Lienzo Este y puerta de acceso moderna defedendida con troneras modernas

El castillo pasó por varias manos, entre otros la catedral y la alcaldía hasta que lo compra el Estado y en 1874 lo declara Monumento Nacional. A pesar de esta iniciativa, continúa su degradación y en deplorable estado de ruina progresiva producto de años de abandono por lo que se decide, entre 1945 y 1958, su reconstrucción. Para la obra se reaprovechó el perímetro exterior que aún quedaba en pie y que se identificaba con la fortaleza del siglo XIV del arzobispo Tenorio. Como comentaba Ruibal, se abrieron cañoneras y entre otras reformas se trasladó el acceso principal al lienzo Este. En la actualidad San Servando acoge un colegio menor, funciona como residencia universitaria y albergue juvenil.

Lienzo Norte con la torre del homenaje asentada sobre la roca madre


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cooper, Edward, La fortificación de España en los siglo XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
García-Osuna y Rodríguez, J.M.M., El Rey Alfonso VII "El Emperador" de León, Anuario Brigantino nº 35, Betanzos, 2012,
Muñoz Ruano, Juan, Construcciones historico-militares en la línea estratégica del Tajo, Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, 2003.
Ruibal, Amador, Castillos de Toledo, Ediciones Lancia, León, 1992.
Portal de Cultura de Castilla-La Mancha, Castillo de San Servando, en cultura.castillalamancha.es

sábado, 13 de junio de 2026

Torre de Torremuelle


La Torre de Torremuelle o de Benalmádena es una de las torres almenaras que formaban parte de la defensa de la costa de la actual Benalmádena. Visible desde la carretra  N-340 se encuentra casi integrada en una urbanización que prácticamente ha invadido su entorno, aunque se ha mantenido fácil su acceso. Debe su nombre a la existencia de un muelle o fondeadero marino de época romana.

Puerta de acceso por el lado norte de la torre con restos del enlucido

LA TORRE

Construida sobre un montículo que facilita la vigilancia de un amplio horizonte de la costa, hay autores que proponen que ya existía en época romana aunque la que vemos hoy se trata de una construcción cristiana, del siglo XVI, cuya función era de apoyo al sistema defensivo contra la piratería. La torre se asienta en una zarpa circular, tiene forma troncocónica, siendo semejante en sus dimensiones a las de Velerín y del Padrón, ambas en Estepona, y la de las Bóvedas, en Marbella, todas ellas al sur de Benalmádena.

Mide aproximadamente 11,50 m de altura, con la puerta de acceso a 7,30 m del suelo, a la que se ingresaba mediante una escalera de mano fácil de retirar en caso de asedio. Está construida en mampostería y se usa el ladrillo para el vano de la puerta de ingreso y la bóveda de la cámara interior. Conserva aún restos del enlucido exterior de sus paramentos. La base tiene un diámetro de 7,65 m, y la parte superior de 5.70 m, lo que supone un desplome de 13,20 cm. Consta de dos cuerpos, el inferior, macizo hasta los 6 ó 7 m y el superior compuesto por una cámara por la que se accede a la terraza. Esta tiene un petril con huecos y algún elemento sobresaliente, restos del soporte de los cuatro matacanes simétricos que poseía. Aunque en la actualidad es imposible acceder a su interior, cabe añadir que posee una chimenea en la cámara además del hueco para subir a la terraza. Su estado de conservación es bueno.

Lado sureste de la torre donde se abre una aspillera o ventana


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Como hemos comentado, algunos autores proponen que la torre ya existía en época romana, vinculándola así a los yacimientos subacuáticos y a la villa Mauritania y la factoria donde se producían aceites, salazones y el apreciado garum. Su posición, al resguardo en la cala, propició que se mantuviese hasta la época musulmana para, por último, ser reconstruida en los primeros años del siglo XVI.

Puerta de ingreso, a resguardo de la costa, presenta pérdida de materiales

Junto a ella, casi enterrado, y que no localizamos, hay un escudo nobiliario de piedra, de 107x5 cm de tiempos de Carlos III, siglo XVIII, con sus cuarteles casi borrados.

Aspillera que proporciona luz al interior y desde donde se vigila la costa

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Torre del Muelle, Corredor N-340 en n-340.org/patrimonio
Torre de Torremuelle, La Provincia, Diputación de Málaga en málaga.es/patrimonio
Torre de Toreremuelle, Asociación Española Amigos de los Castillos en castillosdeespaña.es
Torre Vigía de Torremuelle, Andalucía Turismo en Andalucía.org
Torre Muelle, Castillos.net en castillosnet-org

Visión panorámica de la costa desde la base de la torre

martes, 2 de junio de 2026

Verraco de San Felices de los Gallegos

Costado izquierdo del verraco

Habíamos llegado a San Felices de los Gallegos con el propósito de ver el castillo de principios del siglo XIV de origen portugués. Al contrario de lo que ocurre con varias esculturas vettonas, la de San Felices se encuentra junto a una ermita al este de la población, en el lado opuesto al castillo y, de manera anecdótica, frente a un encerradero de ganado, en este caso de ovejas.

Costado derecho del verraco

López Monteagudo nos hace la siguiente descripción de la escultura que se encuentra, "bastante desbastada, además de faltarle la cabeza. La peana forma un todo con el animal. A lo largo de la línea dorsal se aprecian tres grandes cazoletas, de 11 cm. de diámetro exterior, así como otra, un poco más pequeña, pero mucho más profunda, en el lugar correspondiente al ano, y varias más pequeñas en los costados y en el trozo conservado de cabeza. Las patatas, constituyen dos bloques indivisos de granito, están dirigidas hacia adelante, como en actitud de movimiento. Se aprecian los ijares y el sexo."

Parte trasera del verraco donde se aprecia el ano y el sexo

Al verraco se le conoce popularmente como "Burro de San Antón" y se desconoce, -concluye López Monteagudo"el lugar concreto de San Felices donde fue hallado, pero hay que advertir que en la dehesa "Medinilla" existe una necrópolis, así como restos de mosaicos y tejas romanas.

Dorso de la escultura en el que se aprecian las tres cazoletas




Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.

lunes, 18 de mayo de 2026

Iglesia de Santiago el viejo o de los Caballeros


Después de nuestra visita a la inglesia de San Pedro de la Nave en El Campillo, volvimos a Zamora retomando la ZA-P-2327 y la N-122, prácticamente sin tiempo para otra visita. No obstante decidimos pasar. antes de terminar la jornada, por Santiago el viejo o de los Caballeros que por fortuna encontramos abierta. Extramuros de la ciudad, el viajero se sitúa junto a un templo pequeño, construido sobre uno anterior en el que según la tradición fue armado caballero Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, por el rey Fernando I en presencia de la infanta Doña Urraca.

Portada decorada con arquivoltas jaqueada y planas del primitivo templo

Una cartela junto a la iglesia describe el edificio como "humilde iglesia de nave única, tramo recto presbiterial y ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera. Se alza en la zona de la Vega, al oeste de la ciudad y a la sombra del castillo". Es el sencillo testimonio de una construcción románica cuya bóveda se vino abajo, tal como detalla Gómez-Moreno: "tenía bóvedas el ábside y la capilla, cuando menos, pero fueron tan débiles los muros contra su empuje que, inclinándose temerosamente las dejaron hundirse con sus arcos". El mismo Gómez-Moreno hace una breve descripción de la iglesia y nos da las siguientes medidas de su interior: "17,40 por 4,0 m. que se distribuyen en un ábside muy prolongado en líneas rectas, una capilla más ancha y nave con puerta hacia el S.", puerta enmarcada con una "portada sencillísima, con dos arcos a medio punto concéntricos, imposta lisa y guarnición de escaques". 

Capitel decorado con astrágalo sogueado de t5radición asturiana

La iglesia se construye en el siglo XII, muy probablemente por canteros montañeses, por el estilo de los templos de CastañedaSantillana del Mar y Cervatos. Para Illana y Fernández, la influencia del prerromanico asturiano se puede ver en "el sogueado de los capiteles y los arcos ciegos del tramo presbiterial", y como indica Gómez Moreno, en uno de los capiteles que "tiene sogueado su astrágalo, por reminiscencia goda". Los canteros, continúa la cartela, "tallaron aquí marañas de pájaros afrontados, felinos, culebras, toscos bóvidos y figuras antropomórficas simiescas atadas por sus cuellos y cinturas, como si fueran un revoltijo de saltimbanqueis y volatineros circenses que a Gómez Moreno le resultaba "incomprensible y bárbaro". En concreto, Gómez-Moreno tras hacer una minuciosa descripción de los capiteles, y precisa que en uno de ellos "hay hasta once figuras al parecer humanas, con solo una especie de almofar, atadas todas por el pecho y revueltas en montón incomprensible". 
  
Caitel en el que se talla gran número de animales y personajes

Tras el derrumbe de la bóveda y parte de los muros nave, el viajero aún puede ver 
los restos de la primitiva iglesia: su portada, los capiteles, la cabecera y el primer tramos de los muros, siendo el arco triunfal lo más original de la iglesia que, según Illana y Fernández, es "único en Zamora, ya que se trata de una especie de portada interna con tres niveles de alquivoltas cuyos capiteles presentan temas como Adán y Eva tras el Pecado Original, la Expulsión del Paraiso o el Árbol de la Vida con dos leones protectores".

Arco triunfal que separa la cabecera del presbiterio

Si atendemos a la cartela, además de lo original del arco triunfal también lo son sus "enigmáticos capiteles" y "los que configuran el tramo aledaño a la cabecera" a los que hay que añadir como indican Illana y Ferbández, "los dos capiteles del arco fajón de la nave, donde se puede apreciar la influencia asturiana del sogueado; en uno de ellos se representa una Alegoría del Infierno con personas fornicando; y en el otro capitel, de dos niveles, quizás se representan los castigos del Infierno".

Detalle del arco triunfal del lado del Evangelio

EL MITO DEL CID CAMPEADOR

También es enigmático Gómez-Moreno al incio de la presentación de la iglesia a la que califica: "Sin historia, pues de lo que de ella cuentan no parece exacto"; sin hacer mención alguna a la creencia popular de que aquí se armara caballero al Cid, ni mención a los caballeros, solo hace referencuia a ella como Iglesia de Santiago el viejo, que se encuentra en deplorable estado: "abandonada y ruinosa, hállasela en la Vega, al O. de la ciudad y por bajo de su alcázar". 

Vista de la muralla y del castillo de Zamora desde la Iglesia de Santiago el
viejo o de los Caballeros

Hoy, sin embargo, podemos leer junto a la iglesia una cartela que reproduce el Romance XIII de Flor Nueva de Romances Viejos, ed. de Ramón Menéndez Pidal, 1928, en él Doña Urraca recuerda cuando el Cid se criaba junto a ella en el palacio de Zamora y fue armado caballero en la Iglesia de Santiago: "Afuera, afuera, Rodrigo,/ el soberbio castellano/ acordasete debía/ de aquel buen tiempo pasado/ cuando fuiste caballero/ en el altar de Santiago/ cuando el rey fue tu padrino,/ tú, Rodrigo, el ahijado/ mi padre te dió  las armas/ mi madre te dio el caballo/ yo te calcé espuela de oro/ porque fueses más honrado;...". El primer texto en el que se recoge el romance no tiene fecha, siendo el de la edición de 1550 del Cancionero de Romances el que se toma para el resto de ediciones.

Para esta entrada he consultado, además de las cartelas informativas, la siguiente documentación:

Cancionero de Romances. La infanta Urraca y la ceremonia de investidura caballeresca en el romance Afuera, afuera, RodrigoMoreno, Charo, en e-Spania
Catálogo monumental de España. Provincia de Zamora, Gómez-Moreno M., M., C.S.I.C., 1903-1905
Románico Zamorano, Illana Gutiérrez, L. y Fernandez Ferrero, A., Zamora, 2008