viernes, 23 de octubre de 2026

Verraco de Ávila

Este verraco da la bienvenida a los visitantes del almacén del Museo de Ávila. Tal como se comenta en la web del Ministerio de Cultura, fue una de las primeras piezas que acogió el museo para formar su colección, "atendiendo a su misión de salvaguardar el patrimonio cultural abulense", lugar hoy donde se custodia una extraordinaria colección de verracos vettones. 


Según López Monteagudo esta escultura procede del lienzo de la muralla sin especificar el lugar de su ubicación original. No obstante, el tríptico de referencia del museo nos indica que se hayaba en el barrio Ajates, al "norte de la ciudad, extramuros: acaso fue trasladado allí como material de construcción, o caso marcaba una salida de Ávila desde los primeros tiempos urbanos", según la ficha de Colecciones en Red del Ministerio de Cultura. que cita una publicación del propio museo.


Siguiendo a López Monteagudo, se trata de un toro de granito que mide 176 cm. de longitud, 79 cm. de alto, 48 cm. de ancho y un perímetro de 169 cm. En su descripción destaca que el toro presenta las extremidades delanteras rotas prácticamente desde el arranque y un poco más abajo las posteriores. En la cabeza destaca la testuz y las mandíbulas. Tiene el cuello muy largo y una exigua papada en su parte inferior. El dorso se va ensanchando desde 44 cm. de la parte delantera hasta llegar a los 52 cm. en la grupa, apreciándose a lo largo del mismo el espinazo. Se observa el rabo, de gran longitud, que cae vertical entre las patas, prácticamente completo.

Parte trasera del toro en la que se  observa la longitud del rabo en otras piezas
el rabo se e3nrosca sobre la grupa

Atendiendo al tamaño de la escultura, Álvarez-Sanchís la cataloga como un toro tipo 2, "grupo también caracterizado por una talla cuidada pero de dimensiones medias, -respecto al grupo 1 a los que pertenecen las grandes esculturas como los toros de Guisando o el gran toro de Villanueva del Campillo- tratándose siempre de piezas cuya longitud oscila entre 1.50 y 2 ms."

Dorso del verraco en el que se aprecia el espinazo

El toro ha tenido varias ubicaciones hasta llegar a la actual, en la entrada del almacés del museo, en la desacralizada iglesia de Santo Tomé. en el primitivo museo, la capilla de Las Nieves, el patio de la Catedral, junto a la puerta del Alcázar y frente a la muralla, junto a la puerta de San Vicente.

Para esta entrada, además del díptico que se entrega al visitante en el Museo Provincial de Ávila,  he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, Guadalupe, Esculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.
Manglano Varcárcel, Gregorio Ramón, Los verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018
Ministerio de Cultura, ficha del catálogo en ceres..mcu.es 

lunes, 19 de octubre de 2026

Torre de San Telmo


Llegamos a la ensenada de Santa Justa, cuando la tarde llegaba a su fin, desde la cercana población de Tagle. Desde la playa, a la derecha, el viajero puede ver la ermita en la parte baja del acantilado sobre el que destacan los restos de la Torre de San Telmo. Al iniciar el ascenso desde la playa podemos ver una cartela que apenas nos informa de la torre.

Ensenada de Santa Justa. A la derecha se recorta la torre y abajo la ermita


LA TORRE

Prácticamente toda la información que hay de la torre procede de una única fuente, por lo que vamos a seguir la que nos ofrece Turismo de Cantabria: "La Torre de San Telmo del siglo XIV, está situada en los acantilados que separan la playa de El Sable en la ensenada de Santa Justa. Se trata de una antigua atalaya medieval de planta rectangular que sirvió de observatorio y punto de referencia para navíos, así como de bastión y defensa contra las invasiones. En estos momentos se encuentra en ruinas y sólo se mantienen en pie parte de dos paredes del edificio originario, conservando los huecos de dos ventanas". Más adelante, en las referencias, nos dice que la torre es del siglo XVI. Sobre su nombre, Amigos de los Castillos añade que también se conoce "como Torre de Santa Justa, Torre de Tagle o Paredón de San Telmo. Los restos de la torre se sitúan sobre un acantilado entre las localidades de Tagle (Suances) y Ubiarco (Santillana del Mar).

Interior de la torre. En primer plano restos de derrumbes del paamento

Dentro de la clasificación de las estructuras defensivas de la Cuatro Villas que hace Muñoz Jiménez, esta pertenece al grupo mayoritario de las torres rurales de la costa: es una torre sencilla, que no posee ningún elemento defensivo salvo el propio edificio, o sea, la misma torre, y que solo varía el modelo en función de su tamaño. De planta cuadrada y con cubierta a cuatro aguas, prácticamente ciega y con pocos huecos, como la que nos ocupa con tan sólo dos vanos, que la alejan de estructuras más complejas que se refuerzan con torreones circulares adosados, ni poseen una cerca o antemuro que la protejan. La fábrica es de mampostería y tiene reforzada la esquina con sillarejo de mayor tamaño; el grusor de los muros dismunuye según se eleva la construcción.

Paramento norte con una de las ventanas abierta junto a la base de la torre

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Muñoz Jiménez hace una breve reseña de la situación de la costa cántabra durante la Baja Edad Media y repasa la historia bélica de la zona en los siglos XIV y XV, "cuando nuestras Cuatro Villas -se refiere a Castro Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera- ya formaban, junto a puertos vascos, la potente Hermandad de las Marismas, -fundada en 1296- observamos un cierto número de enfrentamientos con Inglaterra, contra sus comerciantes, sus piratas o contra sus puertos", acciones en las que los atacantes siempre eran los castellanos de las que salían victoriosos, lo que convirtió a la Hermandad en una verdadera potencia marítima sin rival en el Cantábrico. De estas acciones, se podría esperar "que los puertos castellanos temiesen al menos la reacción inglesa", algo que no ocurrió. Por tanto "las fortalezas existentes no se levantaron para hacer frente a estos enemigos de la mar, sino contra enemigos del interior, más próximos y peligrosos", las luchas banderizas, por lo cual la costa no precisó de grandes estructuras defensivas, "fue poco molestada por enemigos de importancia; las circunstancias especiales de la costa del Cantábrico, la fama de pobreza de nuestra costa, la falta en ella de grandes núcleos de población en que basar esperanzas de un útil saqueo, el poder de los reyes castellanos,...". Por otro lado, las naciones vecinas no eran tan poderosas, al menos hasta el siglo XVI cuando corsarios ingleses y franceses no dejaron de hostigar la costa, por lo que, "podemos afirmar, en consecuencia, que las fortalezas de nuestras Cuatro Villas, torres reducidas sin artillería ninguna, serán suficientes y adecuadas para esta modalidad bélica" pre-artillera. En referencia al texto hay que señalar, según Muñoz, que Santander en 1450 debía tener más de 5000 habitantes, y las otras tres villas una cantidad similar y algo inferior, aunque Ortíz Real cifra los habitantes de Santander en 1587 en 4401, y para Castro Urdiales 4901, lo que hacía poco atractivo su saqueo, ni fueron necesarias instalaciones más complejas toda vez que hasta entrado el siglo XVI no llegó la artillería a la costa santanderina.

Paramento norte en el que se observan varias grietas

Siguiendo a Hispania Nostra, la primera referencia a los orígenes de la torre es de 1632 cuando, según el historiador Ortiz Real, se tiene constancia de una Célula Real en la que se cita la "Mota Justa" como uno de los puntos que formaban el complejo defensivo de la costa. Esta mota, o pequeña elevación, desde antiguo "se le ha denominado como atalaya de San Telmo" y ha convivido con el de Santa Justa desde época medieval, al atribuirse a San Telmo la salvación de unos náufragos que peregrinaban a Santiago de Compostela. 

Visitante observa los restos del derrumbe del paramento oeste

Concluye Hispania Nostra que, a pesar de haber sido utilizada durante un largo periodo, actualmente "la Torre de San Telmo ya no cuenta con ningún uso encontrándose abandonada y en estado de deterioro". Quedan tan solo dos paredones que forman un ángulo de 90º. En 2020 un fuerte temporal derribó parte del paredón oeste y los restos que se conservan presentan grietas cada vez de mayor tamaño y que peligrosamente, "comienzan a desprenderse piedras de ambos paramentos".

La torre vista desde sur con un nutrido grupo de visitanes

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cantabria en el siglo XV, Ortiz Real, J., Ed. Tantín, Santander, 1985
El paredón de la la Torre de San Telmo, Hispania Nostra, en listaroja.hispanianostra.es
Torre de San Telmo, Asociación Española de Amigos de los Castillos, en castillosdeespaña.es
Torre de San Telmo, Turismo de Cantabria en turismodecantabria.com
Torres y castillos de la Cantabria Medieval, Muñoz Jiménez, J.M., Ed. Tantín, Santander, 1993

Boca de la ensenada vista desde la torre hacia el oeste con la puesta del Sol


jueves, 8 de octubre de 2026

Torre Bermeja


Después de nuestra visita a la Torre de  Torremuelle nos dirigimos unos 6 km hacia el este siguiendo la N-340 hasta el Puerto Deportivo de Benalmádena, para visitar la Torre Bermeja. En nuestro trayecto pasamos frente a la Torre Quebrada, la tercera torre vigía del municipio, aunque no paramos dejando nuestra visita para otra ocasión. 

Lado suroeste con perdida del enlucido por el fuerte viento de poniente 

La Torre Bermeja, con funciones de torre vigía o almenara, se encuentra sobre un promontorio rocoso en la punta Saltillo, frente al puerto deportivo que en la actualidad la aleja del mar y del emplazamiento estratégico que poseía. De origen nazarí (siglos XIII-XIV) algunas fuentes fechan su construcción en el siglo XV, en los últimos momentos del reino musulmán en la península. Debido a su deterioro por el tiempo, fue reconstruida en 1567 por el albañil Pedro de la Chica quien ese mismo año también intervino en la consolidación de la Torre Quebrada. Posteriomente se han efectuado varias modificaciones, entre las que destaca su base tronco-cónica, una zarpa destinada a reforzar la estructura contra los fuertes vientos, y se le dotó de una doble imposta de coronación.

Coronación de la torre añadida con doble imposta de ladrillo y cantería

Su emplazamiento estratégico era ideal, pues le permitía comunicarse visualmente con la Torre Quebrada, unos 3,1 km al oeste, y con la Torre Pimentel, 3,4 km. al este, en el municipio de Torremolinos. Desde ella se alertaba mediante fuego por la noche o mediante humo por el día, de un posible desembarco enemigo en la costa del Mar de Alborán. Como hemos comentado la torre, hoy, ha perdido la posición que tenía frente al mar, debido a la construcción en 1982, frente a ella, del moderno recinto portuario.

Abertura de la cara sur en la que se muestra el deterioro actual

La Torre Bermeja debe su nombre al color rojizo de su construcción y del terreno donde se asienta. Tiene forma cilíndrica, de unos 3,5 metros de diámetro; un perímetro de 10,40 metros y una altura de 10 metros. El cuerpo inferior es macizo y sobre este se construye una cáma superior, hoy desaparecida, en la que se aprecian dos aberturas en sentido longitudinal que podrían corresponderse con sendas saeteras, una en la cara norte y otra en la cara sur, aunque esta función no puede asegurarse, y una pequeña abertura en el lado sur cuyo contorno está totalmente indefinido por su deterioro  Al interior de la torre se accedía a traves de otra abertura por el lado norte y a ras de suelo hoy cegada.

Revoco y enlucido que protegía la torre del viento y la lluvia

Los paramentos han perdido parte del enlucido exterior, especialmente en el lado suroeste por donde recibe el viento de poniente. Destaca también el añadido superior consistente en dos baqueones ornamentales horizontales: El inferior presenta tres verdugadas de ladrillo delimitando el último tramo, y otro de cantería como remate superior coronando el pretil. Toda la obra es de mampostería y sus paramentos exteriores, como hemos comentado, estaban enlucidos.

Zarpa construida a mediadios del siglo XVI para dar estabilidad a la torre

Debido a la restauración más reciente, la torre presenta un buen estado de conservación y mantiene toda su altura, incluido el remate superior completo, y todo su contorno exterior. Sin embargo, esta restauración supuso importantes modificaciones, tanto en su exterior, donde se cegó la entrada del lado norte, razón por la que el interior permanece inaccesible, y haber perdido la cámara superior. A pesar de las edificaciones próximas, su entorno más cercano está despejado por lo que su visión es perfecta desde todos los ángulos.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Torre Bermeja, CastillosNet, en castillosnet.org
Torre Bermeja, Guia Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía
Torre Vigía de Torre Bermeja, Andalucía Tourist Board, en andalucía.org

lunes, 28 de septiembre de 2026

Castillo de Bijuesca


Tras la visita al castillo de Berdejo, retomamos nuestra ruta siguiendo el transcurrir del río Manubles hacia el sur, por la A-1502 para alcanzar nuestro próximo destino: Bijuesca. Distante tan solo 4 km, descansa sobre un alto el castillo y a sus pies la iglesia fortificada dominando la pobalción. Al llegar a ésta encontramos un tríptico editado por la Mancomunidad de Calatayud donde pudimos leer una brevísima reseña del castillo: "La fortaleza de Bijuesca, seguramente mandada construir por Pedro IV, es de notable extensión, conserva buena parte de sus murallas de piedra y una torre-puerta, abovedada y con entrada en recodo".

Fachada sur que conserva el almenado y torre donde se abre el acceso

EL CASTILLO

En principio era de suponer que la historia del castillo fuese paralela al de Berdejo por su cercanía, y que sufriera las mismas vicisitudes durante la Guerra de los dos Pedros. Bijuesca era una de las poblaciones que fortíficó el rey aragonés para impedir el acceso de las tropas de Pedro I de Castilla al valle del Jalón. Cooper nos hace una descripción de la fortificación no exenta de cierto sarcasmo y planteando algunas dudas. La fortaleza se alza en el recinto que "ocupa la cumbre de un cerro al lado del desfiladero del río Manubles. La torre presenta una entrada en recodo protegida por una ladronera con aspecto de chimenea. Las defensas incorporan la iglesia de Santa María del Castillo." No obstante, añade que la cronología del castillo difiere bastante de la relevancia que se le supone a una fortificación que "en la Guerra de los dos Pedros, no es nada clara: en 1357 "se mandó despoblar Bijuesca y que se fortaleciese la iglesia y la parte que está hacia el río". Esto sería tal vez para ganar tiempo: el 15 de mayo de 1358, Pedro IV autoriza a los vecinos de Vinesca (sic por Bijuesca), a construir un castillo".

Restos de la muralla del recinto intermedio, el castillo y a la derecha la torre

Comenta Cooper que las referencias que se dan del castillo complica aún más "la existencia de varias épocas de construcción en el conjunto" toda vez que la torre tiene el mismo aparejo "de Molina de Aragón, es decir de finales del siglo XIII, y las murallas parecen incluso anteriores", además "figura en la iglesia una saetera del tipo estribo (la otra iglesia, de San Miguel, de estilo románico, se sitúa al lado del río)". La saetera, asegura, no parece ser posterior al siglo XIII, ni "consta exactamente cómo funcionaba en relación con las armas en uso" de la época, tipo de saetera de la que sólo pueden verse ejemplares en el castillo de Osma (Soria).

Saetera tipo estribo del castillo de Osma (Soria)

Las saeteras de estribo tienen influencia cruzada, de finales del siglo XII, según podemos leer en una cartela del castillo de Osma, sin embargo, añade dicha cartela, las saeteras de la fortaleza oxomense son de época de Ramiro II de León (c. 900-951), por lo que "adelantan en muchos siglos a sus gemelas de Tierra Santa".

Restos de la muralla que cercaba el recinto intermedio

Lafuente Gómez nos ofrece datos interesantes sobre la financiación de las obras de acondicionamiento y reparación de las fortificaciones al inicio de la guerra. En el primer semestre de 1357 la Iglesia cedió las primicias de las aldeas de la Comunidad de Calatayud para las reparaciones de las fortalezas, correspondiendo a Bijuesca 1900 sueldos jaquenses, teniendo como responsable de las obras a Domingo Lop Pastor. Según la fecha, esta cantidad debió destinarse a fortificar la torre-campanario de la iglesia y reforzar las defensas del lado del río, algo que puede parecer excesivo teniendo en cuenta que en Berdejo se gastaron 1600 sueldos en el mantenimiento de su castillo y en Manubles y Fuentelsaz 1000 sueldos en cada uno de los suyos. Las primicias eran la entrega de los primeros frutos y crías del ganado que las aldeas, junto a los diezmos, se debían entregar a la Iglesia. En junio de ese año, tanto el arzobispo de Zaragoza como el obispo de Tarazona renovaron la cesión de "las primicias de toda la Comunidad de Calatayud a las obras de sus castillos".

Lienzo norte del castillo protegido por la defensa natural del acantilado

Patrimonio Cultural de Aragón nos amplía la composición de la fortaleza que, según nos recuerda, data del siglo XIV, construida siguiendo las órdenes de Pedro IV, en tres recintos sobre "un espolón rocoso, topográficamente escalonados. El recinto intermedio tiene planta oval de unos 70 m de eje mayor y sus muros se adaptan al terreno, aunque la mayor parte están destruidos". El ingreso a este recinto "se realiza mediante una subida situada junto a la iglesia, y separada de la misma por un foso".

Puerta de acceso al recinto intermedio entre la torre y la muralla

La torre-campanario está rematada por una cornisa de matacanes para defensa de la entrada del conjunto; así mismo, nos recuerda, la iglesia pasó a formar parte de la fortaleza en 1357, cuando se mandó fortificar a la vez que se ordenó despoblar el lugar, en parte con los fondos que aportaron las primicias correspondientes a la iglesia.

Torre-campanario fortificada

El recinto superior, lo que es el propio castillo, tiene "planta alargada, de unos 40 metros de eje mayor, oscilando entre 20 y 30 el menor. Conserva sus muros de mampostería con almenas y saeteras. Su lado norte da al acantilado, cuyo muro se ha derrumbado en parte, y en el lado sur se eleva la torre-puerta rectangular, de 6 por 4 metros aproximadamente, reforzada por sillares en las aristas y con las ménsulas que sostenían un matacán que protegía la entrada", matacanes que Cooper comparaba con una chimenea. 

La torre ha perdido sillares de las esquinas y el lienzo parte del almenaje

La entrada en recodo es similar a la que habíamos visto en Berdejo, "se situaba en un recodo bajo la torre, muy utilizado en las construccionbes musulmanas, cubierta por una bóveda de medio cañón".  La torre estaba estructurada en tres plantas abovedadas de las que de la primera se conserva el hueco del rastrillo y ventanas góticas.

Acceso al castillo visto desde el interior del recinto defendido por una saetera.
El ingreso se hacía por la derecha

Descripción muy similar nos hace Lafuente Gómez para quien "el aparejamiento de las torres, los muros y las puertas de las fortificaciones estaban pensado para hacer de estos elementos plataformas eficaces desde el punto de vista defensivo". En el caso del conjunto fortificado de Bijuesca, identifica algunos de estos elementos como la barbacana, el recinto intermedio que por su extensión sería el albacar; la entrada, en paralelo al muro y al pie de la torre con una buhedera, más arriba ésta se identifica como el hueco del rastrillo, situada sobre la puerta de acceso; la entrada en recodo y un balcón con matacanes encima. La muralla, concluye, estaba recorrida por su "correspondiente adarve y contaba con merlones y saeteras".

Torre del homenaje, con vanos de entrada, con acceso al adarve y los matacanes
que defienden la puerta de acceso

Como singularidad destaca Patrimonio que "el recinto bajo conserva el muro oeste, separado de la muralla por un pasadizo descubierto y que se podría juzgar como equivalente al muro-escudo germánico, siendo una pieza insólita en la arquitectura militar española".

Imagen hecha con dron de la zona norte del castillo defendida por el acantilado.
Fotografía de Rafael Moreno realizada con todos los permisos



CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La de Bijuesca es una fortaleza fronteriza con Castilla, circunstancia que le llevó a sufrir varios conflictos a lo largo de la historia entre los dos reinos, con especial intensidad la Guerra de los dos Pedros. Como hemos comentado, en Bijuesca se realizaron obras por mandato de Pedro IV de Aragón en 1357 como fue la fortificación la iglesia y despoblar el lugar tal como ocurrió en las poblaciones al norte de la ribera del río Manubles. A pesar de este esfuerzo fortificador, el de Bijuesca fue uno de los primeros castillos conquistados por Pedro I de Castilla, en 1358 tan solo un año más tarde de su construcción. Una vez en poder de Castilla, el rey lo puso bajo la alcaldía de su capitán Gómez Carrillo a quien mandó ejecutar más tarde bajo sospecha de traición.

Lado oeste del patio de armas con una línea de mechinales y restos de 
saeteras en los lienzos oeste y norte

Gutiérrez de Velasco, en su trabajo sobre la contraofensiva aragonesa de 1359, narra las vicisitudes que sufrieron los castellanos ese mismo año. Tras el desastre de Arabiana, donde tropas de Pedro IV, mandadas entre otros por don Enrique de Trastamara y su hermano don Tello, derrotan a las de Pedro I. La derrota hizo cundir el desánimo entre las huestes castellas que, temiendo represalias de su rey se pasan a las filas del conde don Enrique. La ocasión la aprovecha el rey aragonés e "intenta ganar mañosamente los castillos de Bijuesca y Torrijo (fortalezas aragonesas conquistadas por el enemigo). Trata secretamente con Gómez Carrillo, alcaide de estos castillos; pero fracasan las gestiones al ser relevado este capitán de su cargo". Gómez Carrillo fue depuesto por Pedro I nombrando en su lugar a nuevos alcaides en los dos castillos y, como hemos comentado, el rey lo mandó matar.

Cierre del lienzo este que conserva almenas y algunas saeteras

Poco después Bijuesca fue reconquistada por Aragón y fue recuperada definitivamente en la ofensiva de 1362 por Pedro IV, que mandó derribar la fortaleza, orden que no se llegó a cumplir gracias a lo cual se conserva hoy en día una parte de ella.

Lienzo este desde el interior. Se aprecia el adarve, las almenas con saeteras
y el acceso a la torre desde el adarve

Para esta entrada he consultado además de la cartera informativa del castillo de Osma, la siguiente documentación:

Cooper, Edward, La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Corral Lafuente, José Luis, La Comunidad de Aldeas de Calatayud en la Edad Media, Centro de Estudios Bilbilitanos, Institución Fernando el Católico, Calatayud, 2012
Gutiérrez de Velasco, A., La contraofensiva aragonesa en la Guerra de los Dos Pedros, Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita, 1963
Lafuente Gómez, Mario, Un reino en armas. La guerra de los Dos Pedros (1356-1366) Institución Fertnando El Católico (CSIC), Zaragoza, 2014

Puente sobre el río Manubles

Ventana de la iglesia románica de San Miguel junto al río Manubles 

Vista desde el lienzo norte del castillo con la carretera dirección Berdejo

Bijuesca a los pies del castillo y el valle que se abre al sur dirección Torrijo de la Cañada