martes, 2 de junio de 2026

Verraco de San Felices de los Gallegos

Costado izquierdo del verraco

Habíamos llegado a San Felices de los Gallegos con el propósito de ver el castillo de principios del siglo XIV de origen portugués. Al contrario de lo que ocurre con varias esculturas vettonas, la de San Felices se encuentra junto a una ermita al este de la población, en el lado opuesto al castillo y, de manera anecdótica, frente a un encerradero de ganado, en este caso de ovejas.

Costado derecho del verraco

López Monteagudo nos hace la siguiente descripción de la escultura que se encuentra, "bastante desbastada, además de faltarle la cabeza. La peana forma un todo con el animal. A lo largo de la línea dorsal se aprecian tres grandes cazoletas, de 11 cm. de diámetro exterior, así como otra, un poco más pequeña, pero mucho más profunda, en el lugar correspondiente al ano, y varias más pequeñas en los costados y en el trozo conservado de cabeza. Las patatas, constituyen dos bloques indivisos de granito, están dirigidas hacia adelante, como en actitud de movimiento. Se aprecian los ijares y el sexo."

Parte trasera del verraco donde se aprecia el ano y el sexo

Al verraco se le conoce popularmente como "Burro de San Antón" y se desconoce, -concluye López Monteagudo"el lugar concreto de San Felices donde fue hallado, pero hay que advertir que en la dehesa "Medinilla" existe una necrópolis, así como restos de mosaicos y tejas romanas.

Dorso de la escultura en el que se aprecian las tres cazoletas




Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.

lunes, 18 de mayo de 2026

Iglesia de Santiago el viejo o de los Caballeros


Después de nuestra visita a la inglesia de San Pedro de la Nave en El Campillo, volvimos a Zamora retomando la ZA-P-2327 y la N-122, prácticamente sin tiempo para otra visita. No obstante decidimos pasar. antes de terminar la jornada, por Santiago el viejo o de los Caballeros que por fortuna encontramos abierta. Extramuros de la ciudad, el viajero se sitúa junto a un templo pequeño, construido sobre uno anterior en el que según la tradición fue armado caballero Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, por el rey Fernando I en presencia de la infanta Doña Urraca.

Portada decorada con arquivoltas jaqueada y planas del primitivo templo

Una cartela junto a la iglesia describe el edificio como "humilde iglesia de nave única, tramo recto presbiterial y ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera. Se alza en la zona de la Vega, al oeste de la ciudad y a la sombra del castillo". Es el sencillo testimonio de una construcción románica cuya bóveda se vino abajo, tal como detalla Gómez-Moreno: "tenía bóvedas el ábside y la capilla, cuando menos, pero fueron tan débiles los muros contra su empuje que, inclinándose temerosamente las dejaron hundirse con sus arcos". El mismo Gómez-Moreno hace una breve descripción de la iglesia y nos da las siguientes medidas de su interior: "17,40 por 4,0 m. que se distribuyen en un ábside muy prolongado en líneas rectas, una capilla más ancha y nave con puerta hacia el S.", puerta enmarcada con una "portada sencillísima, con dos arcos a medio punto concéntricos, imposta lisa y guarnición de escaques". 

Capitel decorado con astrágalo sogueado de t5radición asturiana

La iglesia se construye en el siglo XII, muy probablemente por canteros montañeses, por el estilo de los templos de CastañedaSantillana del Mar y Cervatos. Para Illana y Fernández, la influencia del prerromanico asturiano se puede ver en "el sogueado de los capiteles y los arcos ciegos del tramo presbiterial", y como indica Gómez Moreno, en uno de los capiteles que "tiene sogueado su astrágalo, por reminiscencia goda". Los canteros, continúa la cartela, "tallaron aquí marañas de pájaros afrontados, felinos, culebras, toscos bóvidos y figuras antropomórficas simiescas atadas por sus cuellos y cinturas, como si fueran un revoltijo de saltimbanqueis y volatineros circenses que a Gómez Moreno le resultaba "incomprensible y bárbaro". En concreto, Gómez-Moreno tras hacer una minuciosa descripción de los capiteles, y precisa que en uno de ellos "hay hasta once figuras al parecer humanas, con solo una especie de almofar, atadas todas por el pecho y revueltas en montón incomprensible". 
  
Caitel en el que se talla gran número de animales y personajes

Tras el derrumbe de la bóveda y parte de los muros nave, el viajero aún puede ver 
los restos de la primitiva iglesia: su portada, los capiteles, la cabecera y el primer tramos de los muros, siendo el arco triunfal lo más original de la iglesia que, según Illana y Fernández, es "único en Zamora, ya que se trata de una especie de portada interna con tres niveles de alquivoltas cuyos capiteles presentan temas como Adán y Eva tras el Pecado Original, la Expulsión del Paraiso o el Árbol de la Vida con dos leones protectores".

Arco triunfal que separa la cabecera del presbiterio

Si atendemos a la cartela, además de lo original del arco triunfal también lo son sus "enigmáticos capiteles" y "los que configuran el tramo aledaño a la cabecera" a los que hay que añadir como indican Illana y Ferbández, "los dos capiteles del arco fajón de la nave, donde se puede apreciar la influencia asturiana del sogueado; en uno de ellos se representa una Alegoría del Infierno con personas fornicando; y en el otro capitel, de dos niveles, quizás se representan los castigos del Infierno".

Detalle del arco triunfal del lado del Evangelio

EL MITO DEL CID CAMPEADOR

También es enigmático Gómez-Moreno al incio de la presentación de la iglesia a la que califica: "Sin historia, pues de lo que de ella cuentan no parece exacto"; sin hacer mención alguna a la creencia popular de que aquí se armara caballero al Cid, ni mención a los caballeros, solo hace referencuia a ella como Iglesia de Santiago el viejo, que se encuentra en deplorable estado: "abandonada y ruinosa, hállasela en la Vega, al O. de la ciudad y por bajo de su alcázar". 

Vista de la muralla y del castillo de Zamora desde la Iglesia de Santiago el
viejo o de los Caballeros

Hoy, sin embargo, podemos leer junto a la iglesia una cartela que reproduce el Romance XIII de Flor Nueva de Romances Viejos, ed. de Ramón Menéndez Pidal, 1928, en él Doña Urraca recuerda cuando el Cid se criaba junto a ella en el palacio de Zamora y fue armado caballero en la Iglesia de Santiago: "Afuera, afuera, Rodrigo,/ el soberbio castellano/ acordasete debía/ de aquel buen tiempo pasado/ cuando fuiste caballero/ en el altar de Santiago/ cuando el rey fue tu padrino,/ tú, Rodrigo, el ahijado/ mi padre te dió  las armas/ mi madre te dio el caballo/ yo te calcé espuela de oro/ porque fueses más honrado;...". El primer texto en el que se recoge el romance no tiene fecha, siendo el de la edición de 1550 del Cancionero de Romances el que se toma para el resto de ediciones.

Para esta entrada he consultado, además de las cartelas informativas, la siguiente documentación:

Cancionero de Romances. La infanta Urraca y la ceremonia de investidura caballeresca en el romance Afuera, afuera, RodrigoMoreno, Charo, en e-Spania
Catálogo monumental de España. Provincia de Zamora, Gómez-Moreno M., M., C.S.I.C., 1903-1905
Románico Zamorano, Illana Gutiérrez, L. y Fernandez Ferrero, A., Zamora, 2008

lunes, 11 de mayo de 2026

Castillo de Berdejo


Después de nuestra breve visita a Torrelapaja donde vimos la torre vigía del siglo XV que pasó a integrarse en la iglesia como campanario, abandonamos la carretera nacional para tomar la A-1502 dirección sur, por el valle del Manubles, bordeando altos que superan los mil metros, como el Cerro del Prado (1068 m), donde alcanzamos el río que da nombre al valle; siguiendo hacia el sur llegamos el Alto Bartolo (1101 m) que, enfrentado a Los Arrodeos (1037 m), encajonan el río. Desde este punto el viajero ya puede contemplar la poderosa torre del castillo de Berdejo, fortaleza erigida sobre una cresta a 1000 metros de altitud, dominando a sus pies la población. 

Torreón y planicie desde donde se accede al castillo

Junto a la torre hay una cartela, algo deteriorada, con una breve descripción de la fortaleza: "Castillo roquero del siglo XIII que tenía una gran importancia estratégica en la defensa de la frontera con Castilla, pues vigilaba la entrada a la meseta desde el valle del Manubles. El valor de esta plaza fuerte era tal que llegó a cambiar varias veces de manos durante la Guerra de los Dos Pedros. Es de planta trapezoidal con un eje mayor de 30 metros y torres en sus esquinas. Un arco de medio punto da acceso al interior del recinto tras pasar un foso excavado en la roca y un recodo cubierto bajo la torre. En el patio de armas se conserva aún el aljibe abovedado. Contaba con un segundo perímetro amurallado a un nivel inferior que el castillo del que se conserva parte del muro y los restos de un torreón".

Puerta de acceso a la fortaleza en la torre donde se aprecia el foso

Siguiendo estas pautas, el acceso al castillo se hace desde una plataforma enfrente de la puerta del torreón; debía hacerse mediante un puente levadizo que salvara el foso excavado en la roca. El torreón se levanta al este de la fortaleza, la zona más accesible y expuesta al enemigo. Está construido "con paramentos de sillería", tal  como comenta Cooper, mientras que el resto de la fábrica es mampostería. Los otros tres lienzos, norte, oeste y sur, tienen reforzados los escarpes naturales, con las cortinas y torres cuadradas de mampostería con las esquinas de buena sillería. El torreón, de forma cuadrada, mide 7 metros de lado y una altura de 12 metros, consta de dos plantas que reciben luz por sendas ventanas. En él se abre la puerta de ingreso al castillo, con acceso en recodo y planta cubierta con bóveda de sillería. Una vez en el interior, "solo se conservan fragmentos", añade Cooper: en el lienzo oeste se conserva un paredón con dos líneas de mechinales que nos indican la existencia de un piso superior, y hacia el centro del patio de armas, se ubica el aljibe con los restos de su bóveda.

Recinto interior, torre del homenaje, paramento norte y el aljibe a la derecha


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Berdejo se sitúa en un lugar de gran valor estratégico dada su situación fronteriza con el reino de Castilla. Siguiendo de nuevo a Cooper, comenta que "el 31 de diciembre de 1335, Pedro IV manda al consejo de Calatayud, que no impida que los vecinos de Verdejo y Torre de la Paja, construyan un castillo en el cerro de Fituero", aunque, añade, no haber podido aclarar el término de FitueroPedro IV debía ser infante y soltero cuando autorizó la construcción del castillo, pues en 1335 aún reinaba su padre Alfonso IV el Benigno quien fallecería un mes después, en enero de 1336, fechas en las que "los habitantes de esta jurisdicción fronteriza vivirían amenazados por alguna intrusión de Alfonso XI en apoyo de la reina Leonor".

Vista de los escarpes del lienzo oeste, lienzo sur y el torreón

Cabe recordar aquí la cita a Leonor de Castilla. Reina consorte de Aragón, estaba casada en segundas nupcias con Alfonso IV, de quien enviudó pronto; por tanto era madrastra de Pedro IV. Tras enfermar su marido, que moriría un año después, huyó con sus hijos a la corte de su hermano Alfonso XI de Castilla. El trato que recibió Leonor por parte de su hijastro, el rey aragonés Pedro IV, fue una de las razones esgrimidas por Pedro I el Cruel de Castilla para iniciar la llamada Guerra de los Dos Pedros, que enfrentó al sobrino y al hijastro de Leonor. Una vez en CastillaLeonor estuvo implicada en un complot contra su sobrino, el rey Cruel, y fue encarcelada en el castillo de Castrojeriz donde murió asesinada por orden de su sobrino, como narra el canciller López de Ayala: "Otrosi, el Rey Don Pedro, desque vió que se non podia facer la paz entre él é el Rey de Aragón, con saña del Infante Don Ferrando Marqués de Tortosa su primo, que estaba en Aragón, según dicho avemos, mandó matar a la Reyna Doña Leonor de Aragón su tía, madre del dicho Infante Don Ferrando: e fué fecho así, ca luego fué muerta la dicha Reyna en el castillo de Castro Xeriz". Sobre esta muerte relata su pesar el rey de Aragón en sus memorias: "Feudar mort á la Reyna Dona Aleonor madrastre nostra, thia sua... la qual mort li feu dar en tal manera, que la feu matar á Moros, car nengun Castellá noy volgue tocar ".

Lienzo oeste y las torres laterales de refuerzo desde el camino a la población 

Según recoge Corral Lafuente, la aldea de Berdejo fue ocupada temporalmente por Castilla durante la mencionada guerra que enfrentó a castellanos y aragoneses: "el 22 de septiembre de 1436 los reyes de Aragón y Castilla habían firmado en Toledo una paz perpetua, aunque de nuevo estallaron hostilidades en la frontera en enero de 1449". A finales de ese año el rey Alfonso V, "otorgaba el castillo y la aldea de Berdejo a la Comunidad de Calatayud  'para que sea una de sus aldeas de la misma forma que lo eran antes de la ocupación del rey de Castilla", dando orden a los regidores y oficiales para el restablecimiento de "la población y la autoridad en dicha aldea, que además disponía de castillo".

Lienzo sur, torre del lienzo oeste y torreón de acceso desde la puebla

Esta política de repoblación y la división en sesmos tuvo algunas dificultades, sobre todo a partir de mediados del siglo XIII cuando algunos núcleos se despoblaron. Este proceso continuó hasta finales del siglo XIV y principios del XV, como fue el caso de la despoblación de Manubles. Un problema que la monarquía intentaba evitar como el caso de los núcleos fronterizos: "la aldea de Berdejo había quedado muy dañada a causa de las guerras y las hambrunas, conquistada y prácticamente destruida", por lo que el rey decidió reintegrarla en la Comunidad de Calatayud. Tal como comentamos en Torrelapaja, en 1458, debido a la inestabilidad de la frontera con Castilla, Alfonso V permite a los habitantes de Torrelapaja a trasladarse a Berdejo, "que al parecer se había recuperado bien en apenas diez años", mudanza que no llegaron a hacer en su totalidad toda vez que su sucesor en el trono, Juan II, les ordena de nuevo el traslado de la población y el derribo de sus casas. 

Puerta de acceso con arco de medio punto adornado con una moldura

Como podemos leer en un folleto turístico de Tierras y Valles de Calatayud de 1996, el advenimiento de una monarquía moderna y centralista con los Reyes Católicos, "que monopoliza la defensa del Estado, acaba con la "edad de oro" de los castillos, muchos de los cuales serán derruidos por orden real".

Vista aérea del castillo en la que se aprecian la plataforma de acceso y el foso.
A la izquierda, en la población, destaca la iglesia de San Millán de los siglo XII-XIII.
Fotografía de Rafael Moreno realizada con un dron, con todos los permisos de vuelo    


Para esta entrada he consultado, además de la acrtela al pie del castillo, la siguiente documentación:

Cooper, EdwardLa fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Corral Lafuente, José Luis, La Comunidad de Aldeas de Calatayud en la Edad Media, Centro de Estudios Bilbilitanos, Institución Fernando el Católico, Calatayud, 2012
López de Ayala, Pedro, Crónicas de los Reyes de Castilla. Crónica del Rey Don Pedro, ed. 1779


Puerta de acceso desde el interior donde se aprecia la entrada en codo

Acceso al aljibe

Lienzo de cierre del oeste en el que se aprecian dos líneas de mechinales

Lienzo norte desde la base del cerro donde se asienta la fortaleza

sábado, 2 de mayo de 2026

Verracos de Castelo Mendo

El primer verraco recostado sobre el costado derecho

Habíamos llegado a Castelo Mendo en Beira Alta (Portugal) atraídos por una feria medieval que se celebraba a primeros de junio después de visitar la formidable fortaleza de Almeida. Íbamos como simples turistas y fue una sorpresa encontrar en una puerta de una de las puertas de la muralla dos verracos vetones. Los dos verracos son muy similares al que habíamos encontrado en San Felices de Los Gallegos.

Vista frontal del primer verraco

López Monteagudo indica que ambos verracos como procedentes del camino que conduce al castro, Castelo Mendo, comenta, "se asienta sobre un castro, habiéndose localizado estas esculturas en el camino que conducía a la necrópolis castreña". Ambas esculturas se encuentran en la puerta principal de la muralla que da acceso a la villa. El estado de conservación de las piezas es bastante deplorable y se encuentran muy desbastadas.  

Parte trasera del primer verraco

Del primer verracos, a la izquierda de la entrada, nos da las siguientes medidas: 135 cm. de largo, 4 cm. de alto, 4 cm. de ancho y 153 cm. de perímetro. A la escultura le falta el hocico y presenta una hendidura en el centro del dorso que atraviesa el espinazo, hendidura que nos puede recordar a las que se hicieron con el fin de cristianizar algunas de ellas; "en la parte alta de la cabeza se advierten las orejas y dos pequeños hoyos que indican los ojos, estando muy marcada la separación entre la cabeza y el cuello". Las extremidades -que están unidas a la peana que tiene 16 cm de altura-, "constituyen dos bloques de granito, apreciándose las posteriores diferenciadas y dirigidas hacia adelante. Unas y otras presentan en los laterales varias estrías verticales y paralelas. Se observan varias cazoletas en el espinazo. El sexo está indicado con gran realismo".

Segundo verraco recostado sobre su costado izquierdo

El segundo verraco se encuentra apoyado en la pared de enfrente. De él, López Monteagudo también comenta su mal estado de conservación, está muy desbastado, "sobre todo por el costado derecho. Consta de peana. En la parte alta de la cabeza, que es lo único que se ha conservado de ella, se aprecian las orejas y los ojos. En el dorso se advierte el espinazo, así como varias cazoletas. Las extremidades, dirigidas hacia adelante, constituyen dos bloques de granito, estando las posteriores diferenciadas por una profunda hendidura. Unas y otras presentan en los laterales varias estrías verticales y paralelas. Se aprecia también el sexo".

Puerta principal de la muralla de Castelo Mendo. A la izquierda uno de los
verracos y a la derecha, tapado con una capa negra se encuentra el segundo

Como anécdota comentar que al principio no vimos el segundo de los verracos porque estaba tapado, creíamos que con una sábana, lo que en realidad era la capa de uno de los figurantes de la feria medieval. Una vez retirada la capa, aún tenía encima una cota de malla que, por más que insistimos, el figurante se negó a retirar argumentando que ya teníamos uno de los verracos destapado. No obstante, la pugna no fue más allá y, también por casualidad, descubrimos una marca de cantero en el sillar del muro a la altura del verraco. Este es uno de los problemas de las ferias medievales, cuando las telas que simulan pendones y banderas suelen tapar elementos interesantes de estudio.

Marca de cantero en el sillar donde se apoya el segundo verraco

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.