sábado, 25 de abril de 2026

Castillo de Toro


Llegamos a Toro desde Ávila por la autovía A-6 hasta Tordesillas donde habíamos hecho una parada frente a los restos de su muralla prácticamente perdida. Allí retomamos nuestro camino por la N-122 dejando a nuestra derecha Villalar de los Comuneros y aún más al norte Villalonso. Teníamos como guía el librito Castillos de Zamora y Salamanca, de Pinilla González, que nos ofrecía una pobre descripción de la fortaleza: "Es un recinto rectangular reforzado por cubos en los extremos y el centro de sus muros, cuyo interior no ofrece apenas interés".

Lienzo norte y actual puerta de acceso al castillo

Pinilla González, en su breve artículo se centra en la cerca de la ciudad, un recinto "hecho de cal y canto con verdugadas de ladrillo en algunos casos", aunque, puntualiza que fue rehecha en los siglos siglos XVIII y XIX. No obstante, sí aporta algunos datos de la dilatada historia de Toro que fuimos complementando con las cartelas informativas y, a partir de ahí, con otros textos. La cartela que hay al pie del castillo nos introduce en la historia de una fortaleza muy maltratada: "Situado en el ángulo sureste del primer recinto amurallado, sus restos, reducidos a un recinto desmochado, reforzado por siete cubos rebajados, datará del siglo XII. En el siglo pasado derribaron la torre del homenaje y cegaron la puerta principal al rehacer su interior para prisión". Pinilla se refiere al siglo XIX puesto que la edición de la guía es de 1995. 

Lienzo meridional. Antigua puerta de acceso

EL CASTILLO

En el propio castillos hay un panel en el que se hace una descripción del castillo: éste "está ubicado en el SE del primer Recinto Murado, a unos 100 m. sobre el nivel del río Duero. La construcción se llevarán a cabo bajo las órdenes repobladoras de Alfonso III en el siglo X, pero quizá el mayor impulso lo dará posteriormente su hijo el infante D. García". En este punto cabe preguntarse si la  construcción a la que se refiere la cartela es de la cerca, o del castillo, pues según Cobos la construcción se debe a Alfonso IX de León quien acomete "entre 1188 y 1195 la construcción del primer recinto de murallas e iniciador del castillo", puesto que unos años más tarde, "en 1232 se obliga a las aldeas de la Guareña a contribuir en la continuación de su construcción".

Lienzos este y lienzo norte donde se abre la puerta de acceso actual

La cartela continúa indica que "Se trata de una construcción de planta rectangular protegida por 4 cubos peraltados situados en las esquinas y otros 3 cubos semicirculares en la parte media de cada lienzo. Actualmente se encuentra sin la torre del homenaje, de planta cuadrada que se situaría en el centro de la fachada norte o principal, que fue demolida para abrir el actual acceso al recinto, pero sin perder las huellas de la entrada primitiva, ya que podemos observar su arco original. Lo aislaba del caserío un foso profundo sólo franqueable por la puerta norte, relleno hoy con tierras; además lo circunvalaba un fuerte muro hoy también desaparecido". Según Cooper la planta del castillo es del tipo atribuible a las construcciones iniciadas por Alfonso VIII (1155-1214): "recintos rectangulares de mampostería fortificados con ocho cubos".

Interior del patio con pozo, antiguo aljibe

Cobos añade que Sancho IV en 1283 donará Toro a su mujer, la reina María de Molina, esta reconstruirá el antiguo castillo dándole la forma actual. Aquí conviene recordar la opinión de Cooper al respecto basándose em el mismo texto sobre el aviso que recibe la reina en 1298 que la "villa de Toro esta en punto de se perder, e desian que esto venia por omes de la villa que la quería dar al infante don Juan, que se llamaba rey de León", por lo que la reina "fiso labrar el alcázar que estaba en muy mal parado". En opinión de Cooper, este 'labrar' no consistió en edificar un nuevo alcázar, sino que se hicieran reformas, la entrada quedó situada en el lado norte, frente a la población "porque pudo levantarse la torre del homenaje en el centro de este lienzo, o bien en el centro del recinto formando así su base el aljibe que existe debajo del patio" por lo que dicha torre, en cualquiera de los dos hipótesis pudo ser obra de la reina quien, a su vez, presumiblemente hizo "ampliar el foso, hoy día totalmente desaparecido". Recuerda, no obstante, que en 1294 ya se hicieron obras en Toro destinadas a reforzar la villa frente a las aspiraciones al trono de León del mencionado infante Juan, a la sazón cuñado de la reina.

Cubo sureste desde el adarve

En el alcázar, según detalla Cobos, se hicieron varias reformas de mantenimiento y obras que mejorasen sus defensas tanto en la minoría de edad de Alfonso XI y durante los reinados de Enrique III y Juan II "se dieron privilegios para reparar muros y puertas de la villa, y con Enrique IV se realizarán "obras en el Alcázar de Toro". Tomado el alcázar por el rey Alfonso V de Portugal, la fortaleza sufrió un duro asedio en 1476 por las tropas castellanas que debieron producir serios desperfectos, por lo que al año siguiente, en 1477, los Reyes Católicos proceden a reparar sus defensas.

Adarve

Según la documentación del época, en tiempos de Felipe II la fortaleza aparece "deshabitada, y casi en ruinas", y a para convertirse a principios del siglo XIX en matadero municipal y, según Cobos, almacén de pólvora. En 1875 albergó el mercado del grano. Hasta el primer tercio del siglo XX fue Cárcel del Partido Judicial, momento en que se debió modificar sustancialmente la estructura interna derribándose la torre del homenaje y el almenaje.. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931 y Bien de Interés Cultural el 22 de abril de 1943.


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Los hechos históricos -como detalla la cartela del castillo- acaecidos en villa desde que "Alfonso III de Asturias (hiciera) avanzar la línea de la Reconquista hasta el Duero, convirtiendo a Toro y su Alcázar en un hito defensivo", son muchos, entre los primeros destacar, como indica Estepa, en 1216, se menciona un tratado de paz entre Alfonso IX de León y Enrique I de Castilla. firmado en Toro.

 desde el adarve
Torre de vigilancia de la antigua cárcel

Tanto en la cartela exterior como en la interior del castillo señalan la vinculación de Fernando III de Castilla "El Santo" que fue "fue coronado rey de León en su interior" además de morada ocasional del rey aunque a partir de la conquista de Córdoba y Sevilla por éste, como comenta Estepa, la itinerancia real va a ir cambiando de manera significativa, aunque sigue sin existir un lugar fijo para la Corte, los monarcas, sobre todo Alfonso X, van a ir alejándose de las villas importantes del reino leonés para permanecer más tiempo en Castilla y las ciudades andaluzas. Tal es así que durante el reinado de Alfonso X (1252-1285), de los 3337 diplomas que emitió el rey Sabio, tan sólo 37 se emitieron en el Reino de León, de los cuales 13 lo fueron en Toro.

Adarve

Alfonso XI de Castilla, quien también fue morador ocasional del castillo, "encerró a su prometida Dña. Constanza cuando se desposó con María de Portugal". Recordar que el rey estaba prometido con Doña Constanza Manuel, hija de Don Juan Manuel, y aunque celebraron desposorios, el matrimonio no llegó a consumarse por la corta edad de Constanza. Tras un año en prisión fue liberada y entregada a su padre. Pasados los años Doña Constanza fue reina consorte al casar en 1336 con el infante Pedro, futuro Pedro I de Portugal, que al igual que su homónimo de Castilla fue apodado El Cruel.

Cubo central de la fachada

El alcázar también fue escenario de "una dantesca venganza de Pedro I "el Cruel", sirviendo de prisión a su hijo D. Sancho de Castilla, por orden del futuro Enrique II de Castilla, llamado "el de las Mercedes". Sancho era hijo ilegítimo de Pedro I; el rey barajó la posibilidad de contraer matrimonio con la madre para legitimarlo y convertirlo en heredero. No obstante el asesinato de Pedro I en Montiel desbarató esta posibilidad. Encerrado el infante en el castillo de Toro, morirá sin dejar descendencia. Y en 1355, es asesinado Diego Alfonso de Córdoba y Meneses comendador de la Encomienda de Lopera de la Orden de Calatrava. por orden del rey castellano Pedro I. Tras la muerte de este último en 1369, según sugiere la cartela "probablemente aquí se reunieran las Cortes de 1369 y 1371".

Puente Mayor sobre el Duero 

La última gloria del castillo fue la estancia de "Alfonso V de Portugal y Juana la Beltraneja cuando disputaban el trono de Castilla a Isabel La Católica; resistiendo a la artillería de ésta, puso fin a sus glorias militares en 1476, tras la batalla de Toro, decisiva para la unión dinástica de Castilla y León", nos detalla la cartela exterior, mientras que la interior se centra más en la defensa en doña Juana"esta fortificación servirá de defensa a Dña. Juana "La Beltraneja" en estas tierras, que gobernada por Dña. María Sarmiento resistió heroicamente desde el 19 de septiembre de 1476 cuando los Reyes Católicos se hagan realmente con la ciudad, hasta un mes después, cuando serán expulsados los monarcas".

Lienzo norte y lienzo oeste

Y en Toro se procederá a la venta y dispersión de las obras de arte de Isabel I, "a la muerte de la reina Católica, sus colecciones de obras de arte fueron concentradas, repartidas y subastadas aquí por decisión de su esposo don Fernando
"; más concretamente "Hasta 1505 acogió las famosas tablas de Juan de Flandes que componían el políptico de Isabel "La Católica". En origen eran 47 tablas que narraban la vida de Cristo destinadas al uso devocional privado de la Reina. Tres meses después de la muerte de la reina Isabel, se procedió a la disgregación de las tablas. No se han conservado en su totalidad pero las conservadas se encuentran repartidas entre el Palacio Real de Madrid y varias colecciones extranjeras".

Panorámica de la vega de Toro y el río Duero


Para esta entrada he consultado, además de las cartelas informativas al pie del castillo y en su interior, las siguientes publicaciones:

Cobos Guerra, F. y De Castro Fernández, J.J.Castilla y León. Castillos y fortalezas, Edilesa, 1998
Estepa Díez, CarlosLos territorios del rey. Castilla, siglos XII-XIII, Marcial Pons, 2021
Gómez Moreno, ManuelCatálogo Monumental de la provincia de Zamora 1903-1905
Pinilla GonzálezJaimeCastillos de Zamora y Salamanca Lancia, 1995

Plano de la planta del castillo de la cartela al pie de la fortaleza

viernes, 17 de abril de 2026

Castillo de Oreja


Habíamos llegado al despoblado de Oreja tomando el camino que, desde Aranjuez, bordea el valle que ha excavado el Tajo. A nuestra izquierda se levantaba la tenue polvareda que provocaban los tractores preparando los campos para la siembra; a nuestra derecha se elevan los farallones de yesos que dominan el paisaje hacia el norte. Desde el camino podíamos ver la torre del homenaje del castillo de Oreja desde al menos un kilómetro de distancia. Pronto nos vimos frente al camino que nos llevaría a la fortaleza por una pendiente suave, fácil de acometer, para superar un desnivel de 75 metros.

Restos de la esquina suroeste de muralla y torre del homenaje

EL CASTILLO

Siguiendo la descripción que hace del lugar Amador Ruibal, la fortaleza se eleva sobre "un risco de yeso que le sirvió de asentamiento y con ese material se hizo la mayor parte de la construcción, que se amoldaba al emplazamiento con forma irregular. Parte del cerro se ha desmoronado recientemente" -debe referirse a la parte norte por la que se accedía a la torre del homenaje, dejando un estrecho paso para acceder desde el lado oeste-, derrumbe que propició "el arrastre de algunas zonas de la fortaleza", dejando prácticamente aislado el lado este.

Cara oeste de la torre del homenaje. A la derecha resto del paramento sur

Detalla Ruibal que la fortaleza contaba con "tres puertas y tres recintos. El exterior conserva restos de cortinas". Uno de estos restos, en la zona norte, solo es visible desde el exterior, el otro se localiza en el lienzo suroeste. "El interior, en mejor estado, rodea la torre del homenaje de tres plantas con bóveda de ladrillo y chimenea, construida en mampostería y sillares en los ángulos. Junto a ella están los restos de la iglesia, un aljibe, un silo y sepulturas antropomorfas", La visión de las cortinas y torres de la muralla desde el valle del Tajo, concluye, resulta impresionante a la vez que inexpugnable.

El castillo desde el lado norte, a la derecha restos del muro de contención

La torre dispone de pocos vanos, lo que nos habla de una fortaleza con función defensiva; cuenta con un gran ventanal en la cara norte sobre la puerta de acceso que da paso a la planta baja y, mediante una escalera embutida en el muro noroeste, se accede a la planta superior donde arranca la chimenea. Los restos de las almenas tienen pequeñas aspilleras y troneras que defienden la cara este. Construida en mampostería, presenta las esquinas redondeadas hasta la altura del almenaje. La cara este y la cara sur presentan una pequeña zarpa que desaparece al nivelarse el terreno en las caras oeste y norte.

Torre del homenaje desde la puebla donde se observa la zarpa en la base

En el centro de la cara sur de la torre del homenaje se instaló un escudo heráldico remarcado con una inscripción difícil de observar y describir que hoy, gracias a la imagen del dron, podemos ver con todo detalle.

Escudo heráldico incrustado en la cada sur de la torre del homenaje
Fotografía de Rafael Moreno


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Oreja tiene su origen en la población romana de Aurelia, lugar "donde los musulmanes emplazaron una puebla fortificada, aprovechando restos antiguos. Pasó a Alfonso VI con la "dote de Zaida". La dote de Zaida correspondía a las arras del enlace de la princesa musulmana con Alfonso VI. La componían los castillos de OrejaUclés, Mora, Alarcos, Consuegra, Ocaña, Huete, Amasatrigo y Cuenca. La donación debió producirse después de 1091, tras la conquista de Córdoba por los almorávides en la que resultó muerto el marido de Zaida, hijo del rey de Sevilla, que una vez viuda desposaría con Alfonso. El castillo de Oreja permaneció en poder cristiano hasta que fue conquistado en 1113 por Abd Allah ibn Mazdali, "quien causó grandes estragos", en opinión de Ruibal.

Interior de la torre. Planta baja con los arranques de la bóveda de lacrillo

Oreja tenía una importante posición estratégica, como nos recuerda Cooper, quien destaca que tras la caída de Toledo en 1085, Oreja junto a Coria eran los dos núcleos principales que tenían los musulmanes para la defensa de la línea del Tajo. Estas posiciones controlaban sendos vados del río situados en Oreja y Albalat para la contención de los ataques castellanos. Debemos tener en cuenta que, como indica Cooper, la distancia entre las dos poblaciones, Oreja y Coria, es de 250 km. Muñoz Ruano nos trae en una nota de su trabajo, el texto de la Crónica del Emperador; en referencia a Alfonso VII: "Sucedió en los días de la reina doña Urraca. El rey de Sevilla, el rey de Córdoba y los demás reyes y príncipes de los moabitas que había en el territorio de los agarenos, tras reunir una gran multitud de caballeros, peones y ballesteros, llegaron al territorio de Toledo y luchando tomaron el castillo llamado Oreja, efectuaron una gran matanza de cristianos y capturaron a otros".

Primera y segunda planta y línea de mechinales en la cara este de la torre 

Álvar Fáñez, el más afamado capitán de Alfonso VI, acudió en defensa de los sitiados en Oreja, aunque fue derrotado en "Montesant" por el mencionado Ibn Mazdali, gobernador de Córdoba, Granada y Almería. Posiblemente por la misma época los musulmanes conquistaron Zorita y, tras esta plaza, cayeron en su poder Coria y Albalat desde donde, "con un gran número de caballeros y peones, que diariamente atacaban toda Extremadura hasta el río Duero, y los que estaban en Oreja atacaban cada día Toledo y las demás ciudades que están en la Transierra causando muchas muertes y efectuando muchos botines". Junto a estos descalabros hay que añadir que al año siguiente de la pérdida de Oreja, en 1114, Álvar Fáñez fue asesinado en Segovia, donde había tomado la ciudad para doña Urraca frente a los partidarios de Alfonso I de Aragón. Sin embargo, 1118 fue un año favorable para los cristianos al lograr derrotar a los musulmanes capitaneados por Ibn Mazdali, que se habían establecido en Tudela con el propósito de desestabilizar las tropas cristianas que ponían cerco a Zaragoza, dando muerte al emir musulmán y a sus dos hijos en septiembre de ese año.

Bóveda de ladrillo y chimenea en el interior del muro oeste

Hay que destacar la importancia de Ibn Mazdali al frente de las tropas almorávides en el intento de recuperar los territorios conquistados por Alfonso VI, y la conquista de Valencia a doña Jimena, viuda del Cid . En un alarde de poder obligó al rey castellano a evacuar la población cristiana de la ciudad al comprobar, comenta Menéndez Pidal, la dificultad que entrañaba su defensa. Con esta conquista Ibn Magdalí convierte Valencia en trampolín para hostigar a los cristianos. Penetrando por el valle del Henares llegó hasta Guadalajara cuyas tierras saqueó y, en 1113 asedia y conquista además de Oreja, las importantes fortalezas de Zorita, Coria y Albalate, que formaban la línea defensiva del Tajo. Con estas conquistas Ibn Mazdali incrementaba la presión almorávide sobre Toledo y otras villas de la Transierra, llegando a devastar la comarca de La Sagra y sitiar la ciudad imperial, sin embargo no logró incrementar la presencia magrebí en la comarca.

Puerta de acceso al castillo. A la izquierda escalera que baja al sótano

Reconquistada Oreja por los musulmanes, coincide Ruibal, "los invasores africanos convirtieron el castillo en uno de los puntos de ataque contra los castellanos, que en 1132 sufrieron una derrota en sus proximidades". Muñoz Ruano señala que a partir de 1133 Alfonso VII lleva a cabo varias campañas, siendo quizá la más importante la que se realice el año 1139, "cuando Alfonso VII desencadene un gran ataque que culminará con la toma de la fortaleza de Oreja". Señala Ruibal que el Emperador "organiza su conquista con tropas toledanas, extremeñas, gallegas y leonesas, lo que nos indica la importancia de la fortaleza, en cuyo auxilio organizaron los almorávides campañas contra Toledo. Casi 6 meses duró el asedio del castillo con todo tipo de máquinas de guerra hasta ocuparlo".

Escalera por la que se accede a la planta superior en el muro norte

Una vez conquistada la fortaleza, "los castellanos restauraron el castillo, lo pertrecharon y guarnecieron, dando Alfonso VII un fuero para fomentar la repoblación. Los cambios introducidos en el castillo fueron grandes, transformando profundamente la antigua fortaleza, que Alfonso VIII cederá a los caballeros santiaguistas, quienes la defienden frente a los almohades a finales del siglo XII". La Orden de Santiago, tras ubicarse en Uclés, poseía además del castillo y la villa de Oreja, las poblaciones de Aranjuez, Ocaña y Fuentidueña de Tajo, tal como nos recuerda Cooper. A partir de 1174 la orden tenía como objetivo asegurar el control de las aguas del Tajo y la explotación de la vega de Toledo.

Interior del aljibe que se sitúa al oeste de la torre del homenaje

Concluye Ruibal, con las tenencias de la fortaleza que "en el siglo XV fue cedida a Gutierre de Cárdenas" por sus servicios a la Corona. Fiel servidor de Isabel la Católica, Cárdenas recibió de ésta el castillo de Elche, a la vez que era señor de Maqueda, comendador mayor de la Orden de Santiago y contador mayor de Castilla. Durante su posesión se llevaron a cabo grandes transformaciones en la fortaleza. Otros poderosos propietarios fueron los condes de Colmenar y los duques de Frías. Con
el avance de la reconquista hacia el sur el castillo perdió su valor estratégico que, unido a lo incómodo del paraje, propició que casi todos sus vecinos abandonaran la población, emigrando a Aranjuez o a Ontígola, municipio al que pertenece en la actualidad.

Vertiente sur del cerro donde se asienta el castillo
Fotografía de Rafael Moreno

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación

Cooper, Edward, La fortificación de España en los siglo XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Muñoz Ruano, Juan, Construcciones histórico-militares en la línea estratégica del Tajo, Tesis doctoral.
Ruibal, Amador, Castillos de ToledoEdiciones Lancia, León, 1992.

Vertiente norte del cerro donde se asienta el castillo
Fotografía de Rafael Moreno

Cerro donde se asienta el castillo. A la derecha se observa la zanja abierta
 en la roca para la creación de uno de los recintos defensivos
Fotografía de Rafael Moreno

Nota: Las fotografías tomadas con el dron cuentan con todos los permisos de vuelo.

viernes, 3 de abril de 2026

Iglesia de Navalquejigo


Iniciamos nuestro viaje desde Madrid por la línea C8 de tren de Cercanías dirección a El Escorial, de donde Navalquejigo es anejo desde que Felipe II comprara sus tierras para anexionarlas al Real Sitio, otorgándole el rango de iglesia parroquial en 1564 con advocación a la Exaltación de la Santa Cruz. Durante años tuvimos la intención de visitar el lugar, pero fuimos posponiendo el viaje, como suele ocurrir, por la cercanía; no obstante, un suceso impredecible, aunque previsible, nos puso alerta y decidimos no demorar mucho tiempo la visita, el tejado de la cabecera de la iglesia se desmoronó a finales de 2022 y, por el temor de ver sólo las ruinas del edificio en el suelo, decidimos no demorar más nuestro viaje.

Fachada principal de la iglesia de Navalquejigo en restauración

De la abundante información disponible sobre Navalquejigo y su iglesia, nos vamos a guiar por el relato que hace Hispania Nostra, que incluye el templo en su Lista Roja. El edificio, según describe la organización, se levantó probablemente en el siglo XIII, fecha a la que pertenecen la parte inferior de los muros y el arco interior de la fachada principal, estilo románico de transición. El resto de la construcción corresponden a añadidos realizados principalmente del siglo XV. La fachada principal es el elemento más importante del conjunto, está construida con sillares de granito, algunos de los cuales tienen un labrado más tosco tipo sillarejo, sillería torpemente labrada.

Interior del templo en reconstrucción

Dicha fachada está coronada con una espadaña de tres vanos de medio punto en cuya base se dispone un matacán o "balconada defensiva, elemento característico de las fortalezas". Bajo este matacán se yuxtaponen dos arcos de medio punto de los que el interior es el más antiguo, probablemente del siglo XIII. El texto añade que esta fachada sirvió de modelo a la iglesia fortificada de Alpedrete, del siglo XV, situada a unos 8 km. al norte.

Espadaña y balcón con matacanes defensivos de la entrada principal

Aunque el edificio estuvo estructurado originalmente en tres naves y llegó a contar con cinco capillas, en la actualidad sólo queda un amplio solar y los restos de los muros que aún alcanzan la línea de impostas. También se mantienen en pie dos contrafuertes de la fachada norte. La única marca de cantero que pudimos ver estaba grabada en una de las piedras de la imposta de la nave de levante, en ella aparece lo que parece ser el año 1651, aunque tallado de forma invertida.

Puerta de acceso con doble arco de medio punto


ROLLO JURISDICCIONAL

En las cercanía de iglesia, se encuentra el rollo de Justicia de estilo renacentista. Fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII sustituyendo a uno de madera que se colocó  cuando el lugar fue nombrado villa en 1748. No existen noticias del uso del rollo como elemento de exhibición de ajusticiados, aunque unos orificios en la piedra sugieren que allí pudieron fijarse las argollas que servían para inmovilizar al reo. No se descarta, sin embargo, que el lugar sirviera para exponer anuncios y pregones de justicia.

Rollo jurisdiccional o pica de Navalquejigo

Para esta entrada he consultado las siguiente fuentes de información:

CastillosNetIglesia fortificada de Navalquejigo en castillosnet.org
Lista Roja de Hispania Nostra, Iglesia de Navalquejigo en listaroja.hispanianostra.org

Fachada sur de la iglesia de Navalquejigo

Muro interior con portada de arco apuntado

Torreón recrecido de la fachada principal con aspillera

Sillar de la línea de imposta con inscripción

Azulejos de la estación de tren de Las Zorreras - Navalquejigo

miércoles, 18 de marzo de 2026

El verraco de Hacienda

Verraco. Granito. Procede del lienzo de la muralla. Se conserva en la Delegación de Hacienda

Quizá el título llame a engaño, pero la realidad es que este verraco se encuentra en el jardín de la Delegación de Hacienda de Ávila, sobre un berrocal que hace a su vez de pedestal de esta escultura, colocada entre el edificio de oficinas y la muralla. Es un verraco de enorme tamaño, según lo define López Monteagudo, y es lo poco que se puede advertir tras la verja desde donde se puede observar, a unos 10 metros de distancia, el resto vamos a seguir tal como lo define la autora: "presenta el dorso totalmente cubierto de cazoletas. En la cabeza destacan las mandíbulas y los colmillos, mientras que dos hoyos indican los ojos. Las extremidades aparecen resaltadas, apreciándose bien los ijares, brazuelos y codos. Al parecer la escultura constaba de peana, como se deduce de la línea de fractura que se observa a la altura de las pezuñas. Se aprecia bien el sexo y el ano".


El verraco procede del lienzo de la muralla y López Monteagudo nos da las siguientes medidas: de longitud tiene 202 cm., de altura, 90 cm., de ancho 73 cm. y un perímetro de 216 cm  La escultura se encontraba, como varios ejemplares que aún podemos ver, empotrada en el lienzo de la muralla -esculturas a las que dedicaremos una entrada-, y otras que se encuentran hoy en el Museo Provincial de Ávila y en el claustro y patio de la catedral de Ávila que fueron extraídas de los lienzos.


Álvarez Sanchis hace una catalogación de la escultura más concreta: cerdo, Tipo 1, los que comprenden un una longitud de hasta 215 cm. con caracteres naturalistas y una talla cuidada, la pieza, como suelen ser las primeras que se construyeron, tiene una pose estática. Nos da las mismas medidas que López Monteagudo y hace hincapié en que la escultura se conserva completa a excepción de la peana.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.
Manglano Varcárcel, Gregorio RamónLos verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018