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martes, 1 de febrero de 2022

Castillo del Cervera del Maestre


Llegamos a Cervera del Maestre desde la cercana Sant Mateu por la CV-135. Antes de llegar a nuestro destino ya es visible el gran torreón de poniente del castillo y la magnífica torre hexagonal de fábrica barroca. Al castillo se accede fácil y cómodo. Desde el exterior sus lienzos parecían estar consolidados hacía poco tiempo, aunque una vez dentro de la fortaleza también llama la atención que casi todo es obra nueva, a excepción del aljibe, unos restos de los muros cercano a la puerta y una llamativa torre semicircular. En aquel momento no había otra construcción ni cartela informativa, aunque sí abundantes muestras de catas arqueológicas. Para nuestro recorrido vamos a utilizar como guía los comentarios de Amador Ruibal de su libro de castillos de Castellón, y los detalles de la memoria de la intervención arqueológica en el castillo.

EL CASTILLO

La fortaleza se encuentra sobre un cerro a una altitud  de 321 m. y llama la atención su extensión, unos 7500 metros cuadrados. La muela donde se ubica se encuentra entre los meandros de la rambla de Cervera o riu Sec, y desde ella domina la población que se asienta en su vertiente de levante y norte donde quedan restos del antemuro. Comenta Ruibal que el castillo conserva su cinturón de murallas, con grandes torres, destacando la enorme torre rectangular que mira al oeste, -la de Poniente-, y según la memoria arqueológica, de época almohade, y una larguísima cortina que mira hacia la población formando el muro norte; el recinto -añade Ruibal- tuvo, como hemos comentado, antemuro en esta zona aunque ha desaparecido casi por completo.

Puerta de acceso sur actual del siglo. XIII-XIV

Según las conclusiones de la memoria arqueológica los vestigios más antiguos del castillo se localizan en la torre de Levante que datan de los siglos X-XI, cuando sería conocido, nos recuerda Ruibal  como "Castell de Cervera de la Frontera". A partir del siglo XII será cuando se desarrolle una segunda fase constructiva, cuando en 1171 Ramón Berenguer IV lo cede, antes de su conquista, a la Orden de San Juan. La memoria arqueológica, nos recuerda la conquista de Tortosa en 1148; a esta fecha se va a asociar un desarrollo de recintos característicos, los husûn de preconquista de época almohade, modelo que debió seguir Cervera, un núcleo fortificado en torno al cual se articula la defensa del territorio y que servía al campesinado como refugio en el caso de ataques cristianos. A esta fase corresponde la torre de Poniente y todo el lienzo norte, caracterizados por la fábrica en tapial de cal y canto.

Torre de Poniente tapial de cal y canto siglo XII

La tercera fase se corresponde con los siglos XIII-XIV, tras la conquista de Hugo de Forcarquez en 1233 y las reformas que lleva a cabo la Orden de San Juan: se construye el acceso abovedado del sur, la torre Semicircular y el plano rectangular que se forma entre el aljibe y el muro norte donde se abren aspilleras y se observan hiladas a espiga junto al aljibe.

Torre semicircular en el lienzo sur construcción del siglo XIII

La siguiente fase corresponde a los siglo XV y XVI, cuando la fortaleza pasa a poder de la Orden de Montesa, hasta que abandona el castillo definitivamente para instalarse en Sant Mateu. A esta época corresponde la torre Sur. La última fase se sitúa entre los siglos XVIII-XIX coincidiendo con la destrucción de la fortaleza; debió ocurrir durante la Guerra de Sucesión (1701-1713). Un siglo después, en el siglo XIX, debió albergar una guarnición carlista, según atestigua un sello lacrado de época isabelina. De esta fase debe ser la reforma del aljibe medieval cubriéndolo tal como lo vemos hoy; su función pudo tener fines militares destinado a enfriar baterías y cañones en los procesos bélicos. Desde entonces el interior se arruina progresivamente, sobre todo por el abandono, el expolio de materiales y a que se dedicó a labores de labranza, como nos recuerda la memoria arqueológica el cura utilizaba el aljibe como caseta de huerto, y como Tramoyeres ironiza al respecto, "El interior del castillo está convertido en campo de hortalizas que usufructúa el cura párroco como directo representante de la orden de Montesa".

Resto de excavaciones en zona intermedia, a la derecha lienzo Norte

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Son escasas las referencias históricas coincidiendo casi todos los autores en fechas y protagonistas, aunque he de señalar que la memoria arqueológica es más precisa. Hay que destacar la existencia de restos de ocupación de época íbera localizados entre la torre de Poniente y la Semicircular. Lo que respecta a la fortaleza las primeras referencias documentadas, como hemos señalado, son de 1171 cuando Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, hace donación a la Orden de San Juan del castillo y todos sus términos cuando éste fuese tomado a los musulmanes aunque debieron pasar algo más de 60 años para su conquista en 1233. 

Lienzo Sur, torre semicircular y al fondo la torre Sur

La conquista la lleva a cabo Hugo de Forcarquez o Forcalquier, que era castellán de Amposta, es decir, maestre provincial de la Orden de San Juan en Aragón y Cataluña entre 1230 y 1244, y estrecho colaborador del rey Jaime I de Aragón. En 1233 colaboró primero en el asedio y conquista de Burriana para posteriormente, ya en solitario, conquistar Cervera. Esta iniciativa "se explica -nos recuerda Ruibal- porque la posesión de dicha plaza ya había sido prometida a la Orden de San Juan por los monarcas aragoneses anteriores a Jaime I", esto es la cesión hecha a los hospitalarios por Ramón Berenguer IV. La actividad de Forcalquier fue muy intensa, en lo que respecta a Cervera, le otorgó cartas de repoblación en los años 1233 y 1235, además de otorgar en 1244 al monasterio de Benifazá libertad de pastos en las tierras del señorío sanjuanista de Cervera. 

Puerta de acceso sur desde el interior del siglo XIII

En las capitulaciones de la conquista de Cervera se contemplaba que la población musulmana mantenía sus propiedades, sus instituciones y su culto. Sin embargo, estos acuerdos no debieron se respetados y los abusos a los que estaban sometidos los musulmanes (mudéjares) provocó una rebelión en 1247. La revuelta fue reprimida y muchos de éstos o bien fueron expulsados o fueron convertidos y quizá fuese esta la causa por la que se da nueva carta de repoblación, por fray Pedro de Alcalá, en 1250.

Muro al que se adosa el aljibe. Troneras cegadas y muros con hiladas a espiga

El castillo pasó de la Orden del Hospital de San Juan a la Orden de Montesa en 1317, año de la fundación de esta última con Jaime II, pasando a formar parte de la Mesa Maestral, a la vez que se convierte "la Bailía de Cervera, centro principal de la orden en el Maestrazgo. Aquí se instalarán el archivo y la residencia del maestre que posteriormente se desplazarán a Sant Mateu". Desde entonces hasta el siglo XVI será sede del poder de la Orden de Montesa.

Aljibe cubierto para posible uso artillero. Siglo XVIII-XIX

El gran trauma de la fortaleza, y de la población, tuvo lugar durante la Guerra de Sucesión. Según la memoria arqueológica "asistimos a un episodio nefasto" para la conservación del castillo. Así nos describe -citado en la memoria arqueológica-, el botánico José Cavanilles en 1795 las causas que llevaron a su destrucción: "el sitio ventajoso en que se halla para defender, y aun proteger el único paso que de los montes dejan entre el mar y San Mateo, fue la causa de que se poblase de vecinos distinguidos, que se arruinaron por sostener un empeño temerario, eran muchos y valientes en las guerras de sucesión; pero las fuerzas y las victorias del Príncipe a quien miraban como enemigo les obligo a recibir la Ley. Entonces se arruinó el castillo y quedó la villa poco menos que desierta, porque los 300 vecinos de que hoy se compone son casi todos o aumento o adquisición de los últimos 60 años". Es de suponer que también estuvo ocupada la fortaleza durante las Guerras Carlistas por que "en este momento parece que el asentamiento en emplazamientos acastillados es bastante común en el Maestrazgo". A partir de entonces quedó abandonada la fortaleza exceptuando el uso agropecuario puntual lo que propició su ruina progresiva.

Torre Levante domina el territorio hasta el mar. La zona clara es Benicarló

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Barquero Goñi, Carlos, Hugo de Forcalquier, en biografías en Real Academia de la Historia (RAH) 
Barrachina, Amparo et al., Memoria de la intervención arqueológica en el castillo de Cervera del Maestre (Castellón), 2000 en researchgate.net
Cavanilles, Antonio Josef, Observaciones sobre la Historia Natural del Reyno de Valencia, 1795
Ruibal, Amador, Castillos de Castellón, Lancia, 1998
Tramoyeres Blasco, Luis, Catálogo monumental de la provincia de Castellón de la Plana, 1917

Torre semicircular domina el territorio hacia el sur

Restos de excavaciones arqueológicas

Tronera en el lienzo sur (siglo XIII) entre las torres Sur y Semicrcular

Torre hexagonal barroca y vista de la población desde la torre de Levante

Plano básico del castillo de elaboración propia
basado en el plano de la Memoria arqueológica.

miércoles, 5 de enero de 2022

Castillo de Vilafamés


La visita a Vilafamés era la última parada por la provincia de Castellón antes de despedirnos del Maestrazgo. Llegamos desde Sant Mateu por la CV-10 hasta la confluencia con la CV-15. Llama la atención el color rojizo de la piedra con la que está construida, una arenisca triásica que le otorga una singularidad muy atractiva. En Vilafamés, según la guía turística, encontramos dos concepciones en su desarrollo urbano: la andalusí, que corresponde a la parte superior de la población que se caracteriza por calles estrechas, serpenteantes y empinadas en torno al castillo, y la cristiana con trazado lineal. La población se sitúa en las estibaciones septentrionales de la Sierra de les Conteses en el corredor prelitoral de Sant Mateu-Vilafamés. En su punto más elevado se encuentra el castillo a 394 metros de altitud. Amador Ruibal destaca su situación como un importante enclave que controlaba el paso entre Castellón y Cataluña. 

El castillo y la muralla del primer recinto desde la plaza

EL CASTILLO

El castillo es de origen musulmán, aunque los restos que vemos en la actualidad son de época cristiana,  posteriores a la conquista de Vilafamés por Jaime I en 1233 siendo los más antiguos del siglo XIV. La fortaleza debió tener un tránsito apacible hasta el siglo XIX cuando sufrió varios ataques durante las guerras carlistas, época en la que se construye la torre central. En su descripción vamos a seguir a Ruibal que destaca que de su estado original musulmán prácticamente ya no queda nada a excepción del aljibe. La población conserva parte de su murallas en los lados norte y sur: cortinas y torres rectangulares asentadas sobre la roca, a gran altura, a modo de primer recinto, bastante deteriorado y donde se ubicaba la entrada.

Vista del recinto superior del lienzo sur 

Sobre este primer recinto encontramos otro superior que mantiene su muralla casi completa; en él se alojan varias dependencias de carácter señorial y palaciego situadas al oeste de la torre circular que hace de torre del homenaje. Ésta se levanta en el punto más elevado, sobre una gran roca que sobresale en el centro de este recinto. Es una construcción cilíndrica, con balcones que estuvieron amatacanados: La torre ha sido muy transformada en el siglo XIX durante la contienda carlista al llenarla de aspilleras que, según el ayuntamiento, constituye "uno de los pocos ejemplos de arquitectura carlista de la Comunidad Valenciana". Frente a la torre se abre un pequeño recinto rectangular con una gran cisterna excavada en la roca, que, concluye Ruibal, "puede ser el único vestigio de la época islámica".

Recinto con acceso a la torre del homenaje y valla que protege el aljibe

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Tras la conquista por Jaime I de Aragón en 1233 -según la web del ayuntamiento ese año se toma primero Burriana y a continuación se pone asedio y se conquista Vilafamés-, la fortaleza y la villa fue entregada a la Orden de Hospital de Jerusalén en compensación a la colaboración que había tenido la orden en las conquistas del reino valenciano. Permanece en poder de los hospitalarios hasta 1317. Ese año pasa a poder de la recién creada Orden de Montesa que la convertirá en encomienda y acometerá profundas reformas de la fortaleza islámica. Tras varios cambios jurisdiccionales, en el siglo XIX, Vilafamés estará de nuevo en primera línea del frente como plaza inexpugnable durante las guerras carlistas; en esta época se convierte en una importante guarnición que va a resistir dos asedios de las tropas carlistas al mando de El Serrador y Cabrera.

Interior de la torre del homenaje

El Serrador intentó el asalto a la población el 29 de octubre de 1838 aunque, si bien logró abrir una brecha en la muralla y penetrar en el recinto, no consiguió su propósito. El Correo Nacional de 7 de noviembre de ese año, en crónica del día 1, narra brevemente la escaramuza: "El enemigo trató de apoderarse de Villafamés emboscando en sus arrabales dos compañías, y consiguiendo que tres facciosos entrasen y se escondiesen en lo interior del pueblo, con la comisión de asesinar en la hora señalada al centinela de una puerta; pero se descubrió la trama, y los tres facciosos pagaron su osadía con la cabeza". 

Zona de dependencia en el lado oeste del castillo

El asedio de Cabrera se produjo dos meses después, el 3 de enero de 1839 y tuvo mayor repercusión, quizá por la personalidad del atacante. El corresponsal narra la siguiente crónica el 14 de enero de 1839: "Cabrera con fuerzas de consideración se presentó el 4 sobre el pueblo de Villafamés, otro de los pocos que restan fortificados en esta provincia, y á cuatro horas de distancia de su capital. 
El 5 llegaron dos piezas, de á 12 la una y la otra de 8, además de algunos morteretes de montaña: llegaron a disparar algunos tiros, pero causaron poca impresión en los sitiados. 
En este mismo día entró aquí el brigadier Aspiroz con su división, y no continuó su marcha sin descanso sobre el punto amenazado, porque parecía prudente llegar allí durante la claridad del día. La dirección del general Aspiroz no ha salido hasta esta mañana, porque habiéndose dicho ayer que el enemigo se retiraba parecía conveniente suspender el movimiento para ver el nuevo rumbo que tomaría.
Hoy se asegura que algunos batallones enemigos están en Alcora, y nuestras tropas han salido para Villafamés, y esta dirección no las separa mucho del punto que los facciosos ocupan.
Se ha aprovechado esta ocasión para proveer de víveres el punto de Villafamés". 

En la segunda página del periódico se añade la siguiente crónica: "El comandante general de Valencia, con fecha 8 del corriente, anuncia que el movimiento ejecutado por la división Aspiroz en auxilio del fuerte de Villafamés, que se halla bloqueado por el cabecilla Cabrera, ha producido un feliz resultado; pues aunque los rebeldes habían concentrado fuerzas numerosas y tres piezas de grueso calibre, apelaron á la fuga tan luego como supieron la llegada de la citada división á la villa de Castellon conduciendo su artillería en dirección á Alcora.
El brigadier Aspiroz dice que la guarnición del fuerte de Villafamés y su Milicia nacional se han conducido con decisión y bravura" (Gaceta). 

A continuación reproduce la crónica del Diario Mercantil de Valencia donde "se lee lo siguiente. El telégrafo de Murviedro dice que la primera división se halla en Castellón. Cabrera levantó antes de anoche el sitio de Villafamés y se dirige con toda su fuerza á la Alcora".

Litografía con el retrato del líder carlista Ramón Cabrera
Luis López Piquer (D) Antoine Maurin (L) ca. 1850
Museo del Romanticismo de Madrid

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación: 

Ayuntamiento de Vilafamés, página web y folleto turístico
El Correo Nacional, 07-11-1838 pág. 1; y 14-01-1839 págs. 1-2
Ruibal, Amador, Castillos de Castellón, Ed. Lancia, 1998


El aljibe quizás sea, según Ruibal, el único resto original musulmán

Vista del lienzo en la que se aprecian muros de diversas fases constructivas

Vista del aljibe desde la puerta de acceso a la torre del homenaje

Vista de Vilafamés desde el lienzo sur y en el plano intermedio restos
del primer recinto donde se distingue el muro y un cubo