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viernes, 23 de junio de 2023

Castillo de Alcalá del Júcar

 
Habíamos llegado a Alcalá del Júcar como primera parada en nuestro viaje en el que teníamos programado hacer tan solo tres visitas. Durante la primera parada para el desayuno terminamos de planificar en Fuentidueña de Tajo nuestro recorrido. En Alcalá del Júcar visitaríamos el castillo de origen musulmán y reformado en el siglo XIV por el marqués de Villena; recorreríamos el pueblo que descansa en la ladera que desciende desde el castillo al río. Desde allí, después de la comida, siguiendo aguas arriba el río visitaríamos la cueva fortificada de Garadén; y terminaríamos la jornada frente a las murallas de Jorquera.

El castillo visto desde la plataforma donde se asentaba la población

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Para iniciar nuestra visita lo haremos con la reseña de la Oficina de Turismo: "El castillo de Alcalá del Júcar se encuentra en el noreste de la provincia de Albacete. En un principio debió erigirse como obra musulmana, resultado del reforzamiento fronterizo en época almohade a finales del siglo XII ante el avance cristiano de Alfonso VIII, pasando al lado cristiano cuando éste definitivamente conquistó la zona del Júcar hacia en año 1213. Ésta se consigue cuando en 1211, una expedición relámpago de Alfonso VIII, consigue arrebatar a los musulmanes los castillos de Garadén, Jorquera y Alcalá, aunque la dominación cristiana quedará garantizada un año después, cuando la victoria sobre los almohades en las Navas de Tolosa rompe toda la defensa árabe y deja libres a la población todas las tierras de la actual provincia de Albacete.

El castillo desde la base del peñón, A la derecha el puente de acceso

Sobre la conquista cristiana Ruibal es más concreto en torno a las fechas de finales del siglo XII cuando la zona comienza a conocer frecuentes correrías cristianas que asolaron el Júcar los años 1182 y 1183, que, en 1190 dieron paso a la ocupación de estas tierras por parte de Alfonso VIII, zona conocida con el nombre de Axarach. Según nos relata Ximénez de Rada en 1211 se completa el dominio de la comarca con la ocupación de Garadén y Jorquera, aunque estos lugares cambiaron de mano en alguna ocasión y su conquista no se consolida hasta la victoria de las Navas de Tolosa (1212), aunque vuelven a manos musulmanas ese mismo año, se recuperan definitivamente al año siguiente. Apunta Ruibal que tras esta conquista se organizó la repoblación aunque no debió ser muy efectiva.

El castillo donde se diferencias las partes reconstruidas en color claro

Continuando con Ruibal, "en 1243 fue cedido a Lope López por el infante don Alfonso y participará en las contiendas de la época cambiando de nuevo de mano en diversas ocasiones. -Se refiere al futuro Alfonso X que tras la firma del Tratado de Alcaraz (1243), por el que se incorporaba Murcia como reino vasallo de Castilla, cede Alcalá y otros dos castillos a Lope López de Haro-. Obtendrá el villazgo en 1364 formando parte de un  señorío vinculado a Murcia. Posteriormente pasó a pertenecer a don Enrique de Aragón, -uno de los infantes de Aragón hijo de Fernando de Antequera- y se integrará en el extenso señorío de Villena, siendo marqués don Juan Pacheco, y recuperado finalmente por la corona en tiempos de los Reyes Católicos. Hay que recordar que Juan Pacheco era contrario a Isabel la Católica y partidario de Juana, política que siguió su hijo y sucesor, Diego López Pacheco, situación que propició la llamada Guerra del Marquesado en la que la población del marquesado y Villena, con el apoyo de Isabel, se alza contra López Pacheco en protesta por los abusos e impuestos a los que estaban sometidos. Tras la derrota de Pacheco, Alcalá pasa a la jurisdicción de Jorquera.

Arco del puente que da acceso a la torre del homenaje desde el adarve

Fue conocida también como "Alcalá del Río de Xorquera", lo que nos indica su dependencia,  como nos recuerda el folleto de Turismo, "Inicialmente, Alcalá fue una aldea de Jorquera, hasta que el 18 de abril de 1364, Pedro I firmó un documento en el Grao de Valencia, concediendo a Alcalá del Júcar el villazgo y la segregación con respecto a Jorquera, con asignación del Fuero de las Leyes, ordenamiento concejil y otros derechos". Al igual que el resto de poblaciones cercanas, perteneció "al estado de Villena y padeció las vicisitudes de este peculiar señorío que tanta importancia tuvo en la Edad Media y en la gestación de la Moderna monarquía castellana".

Lado de la proa de la terraza 

El tríptico de Turismo nos introduce brevemente en la configuración del estado de Villena, que pasaría después a marquesado: "nace hacia 1282, cuando el infante don Sancho se alza contra su padre Alfonso X el Sabio, ayudado entre otros por su tío don Manuel. Como premio por su ayuda, don Manuel recibe tierras y villas que, unidas a su señorío de Villena, van a formar el primer núcleo del estado de Manuel. El señorío será engrandecido por su hijo, el célebre infante Don Juan Manuel,  que conseguirá repoblar y engrandecer villas y aldeas. La riqueza de sus tierras y su estratégica situación, frontera con los reinos de Castilla y Aragón acrecientan su importancia pero son también origen de numerosas disputas a la muerte del infante y durarán hasta el reinado de los Reyes Católicos. Debemos aclarar que don Juan Manuel no tenía condición de Infante, dignidad que sólo corresponde a los hijos del rey que no son herederos a la corona; a la vez que el heredero tiene la condición de Príncipe, de tal manera que durante el reinado de Alfonso X, su hermano don Manuel era Infante por ser hijo de Fernando III; y a los hijos de Alfonso X le correspondía la dignidad de Príncipe a Fernando de la Cerda, como heredero al trono, y el de Infante a Sancho; a la muerte de Fernando de la Cerda el Infante Sancho reclama la sucesión al trono al que accederá como Sancho IV.

Terraza. Acceso a las escaraguaitas que coronan las dos torrecillas

También Ruibal nos habla de la repoblación que debió llevar a cabo don Juan Manuel  "en el siglo XIV, ya que en 1364 era lo suficientemente importante para que su nuevo señor, el infante don Sancho, le concediera el villazgo separándola de Jorquera". Se refiere al infante Sancho de Castilla (1363), hijo natural de Pedro I y la dama Isabel de Sandoval que al poco de su nacimiento le fue concedido el señorío de Villena y la villa de Alcalá del Río, nombre con el que se conocía a Alcalá del Júcar.

Antemuro de la fachada que da a la población y torre del homenaje

Continuando con el texto de Turismo, "el Marquesado y todas sus villas, entre ellas Alcalá será escenario durante muchos años de luchas y enfrentamientos de los nobles contra el poder real. Entre ellas hay que destacar la que enfrentó a los Infantes de Aragón -ya hemos comentado que perteneció al infante Enrique- con los partidarios de la monarquía castellana. Es en este período cuando surge la figura de Juan Pacheco, favorito de Enrique IV, nombrado por él, Marqués de Villena, que domina y pacifica todo el territorio y es artífice de muchos de los castillos e iglesias que han llegado hasta hoy. Alcalá del Júcar, como las restantes poblaciones del Marquesado, estuvo sometida al poder de sus señores hasta el siglo XIX, aunque la política centralista e imperial de los Reyes Católicos limitó notablemente el poder feudal. 

Restos de la cerca perimetral de tapial y cubo de mampostería

EL CASTILLO

Amador de los Ríos hace el siguiente relato de la fortaleza en 1912 basándose en la Relación Topográfica de 1579: "Con respecto á la fortaleza de la que fué derivación la villa, consigna que ésta "tiene un castillo grande. El qual está fundado sobre una peña muy alta tajada a la Redonda de su natural de más de 70 estados de alta... , en la dicha peña ay un espacio de tierra como una plaza grande donde antiguamente bibia dicho pueblo, e agora no ay más de los cimientos e la yglesia, porque por la estrechura  e con tiempos de paz, se salieron a bibir a donde está fundada dicha villa, el cual edifi, de la fortaleza es de cal y canto muy hermoso, e tiene dentro una cisterna para el agua del cielo y dos mazmorras y dos molinos de mano y una puente lebadiza, y el Rio de Xucar casi çerca a la dicha fortaleza e peña, e desde dicho castillo pueden baxar a el Rio por agua por una mina que ay fecha en la dicha peña".

Interior de la cortina hacia foso artificial donde se observa muro de tapial

La fortaleza, como nos detalla Amador de los Ríos, se sitúa en lo alto de un peñón con amplias vistas de la hoz del Júcar, dominando una amplia extensión de terreno. Ruibal nos recuerda lo antiguo del poblamiento de la zona y destaca la peculiaridad del asentamiento que los musulmanes hicieron en torno a la ribera del Júcar, la población también fue llamada "Alcalá del Río", ocupando las numerosas cuevas naturales, entre ellas la mencionada de Garadén. Para la mejor defensa del castillo, destaca, los musulmanes separaron el extremo del cerro donde se asienta "con un profundo foso artificial dejándolo aislado por completo" de tal manera que para acceder a él se debía hacer por una pasarela "de 'quita y pon' ya que los puentes levadizos no se conocían en tiempos tan remotos". Podemos recordar que una actuación similar se llevó a cabo en el castillo de Atienza (Guadalajara).

Torre del homenaje, a la derecha ladronera que protege la entrada

La fortaleza, opina Ruibal, era inferior a las de Jorquera y Ves "por la extensión de su recinto, unos 4000 m2 y por su situación" que, aunque vistosa, se encontraba por debajo del resto del cerro donde se asienta, recordar que no existía la torre del homenaje, y la hacía vulnerable, por lo que su suerte dependía con frecuencia a la de las otras dos fortalezas. También hace referencia a las Relaciones Topográficas de 1579 de Felipe II y el hecho de que la población se asentara en la explanada frente al castillo, que éste disponía de puente levadizo y aljibe. Del castillo islámico quedan escasos restos, continúa Ruibal, toda vez que "estuvo concebido a modo de albacar"; lo que podemos ver hoy son los restos de las reformas que llevaron a cabo los cristianos autores de la impresionante torre del homenaje sobre trazado de la fortaleza islámica. A la torre la dotaron de su propio recinto de cortinas desde cuyo adarve se accede a ella a la altura del primer piso; el acceso está defendido por un ventana en el segundo piso y una ladronera, reconstruida, en la terraza. Las cortinas que bordean la plataforma también son escasas. La torre es posterior al siglo XIII, y está conservada hasta las almenas -en las imágenes la piedra de color claro corresponde a la reconstrucción-. La torre tiene estructura pentagonal con la proa orientada al foso artificial, cuenta con dos torreoncillos circulares de unos 25 metros de altura, por donde discurría la escalera, situados en los ángulos opuestos. Añade Cooper que la orientación del vértice del pentágono, hacia donde se colocaría la artillería en un hipotético asedio a la fortaleza, "refleja la planificación de los castillos del I marqués de Villena", aunque en los castillos de Belmonte y Jumilla, el saliente, la proa, "es semi-redondo"; esta diferencia con los dos mencionados puede deberse a la fortificación anterior que hubo en el mismo sitio, aunque el estado de ruina en que se encontraba hacía difícil asegurarlo. La muralla era el recinto propio de la torre que, como afirma Ruibal, es fruto de la modificación sufrida por el castillo al perder importancia el recinto exterior y descender las casas de la población progresivamente hacia el río.

Salón de la segunda planta donde se aprecia la obra de restauración 

Siguiendo el folleto de Turismo, el castillo "está constituido por un torreón pentagonal y dos torrecillas de planta circular en los ángulos rectos, de la muralla primitiva de la población. Su interior consta de dos plantas rectangulares con grandes ventanales que servían para vigilar el frente del pueblo y el puente romano. La comunicación entre las salas se realiza mediante una escalera de caracol, tenemos tres tramos de esta escalera, uno que baja hasta la mazmorra -donde se encuentra el aljibe-  y dos que suben y nos conducen al segundo salón y la torre. En lo alto, una terraza almenada con dos torres redondas y en el frontal tres picos donde se situaban los vigías para controlar el paso por Alcalá del Júcar." Concluye que "el aspecto actual se debe a las fortificaciones llevadas a cabo a mediados del siglo XV, en época de Don Juan Pacheco, Marqués de Villena".

Bóveda y enlucido del aljibe

El edificio es de propiedad municipal y fue restaurado en dos fases, en los años 1972 y 1978. Sobre su restauración y consolidación destacar el contraste la mampostería original y el de la zona restaurada, lo que permite al visitante distinguir fácilmente las intervenciones. No obstante, Cooper critica la restauración de la torre "en la que predomina lamentablemente la preocupación del arquitecto por su propio lucimiento", y nos remite a las imágenes en que se ve el estado en que se encontraba el castillo antes de dicha restauración.

Imagen del castillo antes de su restauración sin fecha ni autor de la cartela
informativa al pie de la fortaleza



EL PUENTE

Según el folleto de Turismo "Es paso obligado del Camino Real de Castilla a Levante, cobró gran importancia durante los siglos XIV y XV, convirtiéndose en puerto seco o aduana", aunque el texto se refiere a un puente anterior al actual puesto que fue renovado y restaurado en diferentes ocasiones "la más reciente en 1990, sustituyendo la albardilla deteriorada por la erosión y pavimentación", y aunque se sigue denominando puente romano, el puente actual se construye en el siglo XVIII.

Vista del puente aguas arriba

Tras la visita, después de la comida, salimos hacia nuestro siguiente destino, con no muy buen tiempo, a la cueva fortificada de Garadén, bordeando el Júcar aguas arriba por la ribera que controla el castillo. 

En la torre del homenaje pudimos ver estas marcas de cantero

Para esta entrada he consultado además de la información de Turismo de Alcalá del Júcar, la siguiente documentación:

Amador de los Ríos, R., Catálogo de los Monumentos  Históricos y Artisticos de la Provincia de Albacete. Facsímil Manuscrito (1912), Biblioteca Digital de Albacete "Tomás Navarro Tomás", (2005)
Cooper, E., Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León,  Junta de Castilla y León, 1991.
Ruibal Rodríguez, A., Castillos de Albacete, ed. Lancia, León 1994.
Torres Fontes, J, Del Tratado de Alcaraz al de Almizra. De la Tenencia al Señorío, Miscelanea Medieval Murciana, vol. XIX-XX, 1995-1996
Valdaliso Casanova, C, Sancho de Castilla, ficha de la Real Academia de la Historia.

Panorámica de Alcalá del Júcar

Jardín a modo de albacar en el saliente de la peña desde la torre del homenaje

Tajo artificial que separa el cerro del castillo del resto de la peña

Vista del puente desde a torre del homenaje

Vista de la población desde la torre del homenaje y la iglesia de San Andrés
del siglo XV-XVIII

sábado, 27 de mayo de 2023

Castillo de Orgaz

 

Nuestra primera visita a Orgaz fue en 2016 siguiendo una ruta para ver algunos castillos por la provincia de Toledo. En aquella ocasión no pudimos ver su interior, visita que hacemos en un segundo viaje este 2023, y pocas cosas, al parecer, han cambiado desde entonces. Si la primera vez habíamos llegado desde Manzaneque, la segunda lo hacíamos desde Mazarambroz donde habíamos visitado su torre del siglo XIV.

Lienzo sur con la gran torre del homenaje a la derecha la torre circular

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

El señorío de Orgaz tiene su origen en la compra de unas tierras en el lugar que alguacil-alcalde de Toledo, Fernando Juanes de Alfarilla hace en 1220 a la parroquia de Santo Tomé de Toledo, institución a la que seguirá unida durante varios siglos. A su muerte en 1234, el señorío lo hereda su hijo, alguacil de Toledo, Gutier Hernández hasta su muerte en 1260; a éste le sucede su hijo Ruy Gutiérrez a quien Alfonso X le confirma el señorío. A éste le sucede su hijo Gonzalo Ruiz de Toledo, IV señor de Orgaz, el más famoso de los señores que poseyeron la villa y cuyo entierro inmortalizará El Greco dos siglos y medio después de su muerte.

Lienzo sur y puerta de acceso junto a la torre del homenaje

La persona de Gonzalo Ruiz de Toledo tuvo gran proyección en la corte de Castilla; el rey Sancho IV le concede en 1293, por ser "vasallo del infante don Fernando, mi hijo", el privilegio de celebrar un día a la semana mercado en la villa Orgaz. Con Fernando IV alcanzará el cargo de notario Mayor de Castilla y de Andalucía, cargos que confirmará Alfonso XI. En su ascensión en la corte, 1315 firmará como amo del Rey Alfonso XI. Será a su vez, hombre de confianza de la reina doña María de Molina durante la minoría de edad de Fernando IV y posteriormente de Alfonso XI. Como señor de Orgaz, instituye que por santo Tomás (21 de diciembre), en concepto de rentas por la cesión de unas caleras, el Ayuntamiento de Orgaz se hiciera a la parroquia de Santo Tomé en Toledo, parroquia que él había restaurado y ampliado, "una dotación de carneros y gallinas, vino y leña para celebrar la fiesta del santo, invitando a clérigos y dando de comer a cuarenta pobres de la ciudad". Gonzalo Ruiz de Toledo muere en 1323 y las donaciones se siguieron llevando a cabo hasta que en 1550 el párroco de Santo Tomé pone pleito por que los de Orgaz dejaron de aportar esta renta. Aunque el pleito lo ganó la parroquia toledana pronto dejó de satisfacerse.

Puerta de acceso renacentista de arco de medio punto y grandes dovelas

A Gonzalo Ruiz de Toledo le sucede al frente del señorío su hijo Martín Fernández de Toledo. Éste alcanzará tantos cargos en la corte como su antecesor, llegando a ser justicia mayor de la casa del Rey, y preceptor de Alfonso XI y Pedro I durante minoría de edad de ambos reyes, y ambos a su vez, confirmaron todos sus derechos. A la muerte Martín Fernández, le sucede al frente del señorío su hija Aldonza que casará con Pedro Núñez de Guzmán; este matrimonio introduce el linaje de los Guzmán andaluces en Toledo, cuyo escudo de armas, muy deteriorado, campea sobre la puerta de acceso del castillo.

Escudo de armas de los Guzmán sobre la puerta de acceso al castillo

En 1520 Carlos I concede a Álvar Pérez de Guzmán, a la sazón XI señor de Orgaz, el título de conde de Orgaz., no obstante los orgaceños se negaron a reconocer el nombramiento al creer que era una argucia del rey para atraer a su señor a su bando, pues coincide con el año del inicio de la Guerra de las Comunidades. El conde se uniría al ejército real junto a otros caballeros; por lo que fue declarado por la comunidad traidor, condición por la que podía ser expoliado y muerto sin juicio. En ausencia del conde los vecinos, partidarios de los comuneros, se atrincheraron en el castillo que fue incendiado por la tropas reales. Cooper comenta que probablemente Pérez de Guzmán fuese el constructor del castillo y nos trae un breve comentario sobre la personalidad del conde según un documento de principios del siglo XVII, "Don Alvar Pérez de Guzmán... señor de Santa Olalla y Orgaz... fue gran jugador, por la qual vino a mucha necesidad y así hizo muchas demasias a sus vasallos, de tal suerte que muchos se fueron a morar fuera de su estado...".

Lienzo este con la gran torre circular a la izquierda la torre del homenaje

La sucesión de Pérez de Guzmán, fallecido hacia 1555, es confusa, asegurando algunos historiadores que le heredó su hija Isabel quien, por ser monja, propició que el condado pasara a su sobrino nieto Juan Hurtado de Mendoza, que pertenecía a una rama menor de los Mendoza, y que en el XVIII recayese en José Crespi de Valldaura y Hurtado de Mendoza, de la familia valenciana Crespí de Valldaura que instalará en la ciudad de Ávila el archivo familiar. Según la cartela informativa que hay junto al castillo, en el siglo XIX la propiedad fue desamortizada, "siendo adquirida por Apolinar Moreno Ventas por 11.000 reales". Los herederos de éste lo venden en 1970 a Estanislao Llopis Llopis quien restaura el edificio del que sólo se mantenían en pie los lienzos, dándole el aspecto actual. A la muerte de su hija, Gema Llopis, última heredera de la fortaleza, en el siglo actual dona el castillo a la villa siendo en la actualidad propiedad municipal.

A la izquierda el lienzo norte con tres escaraguaitas, y lienzo oeste


EL CASTILLO

Como hemos visto, el castillo es una construcción tipo señorial que según Ruibal, se construye en los siglos XIV-XV. El edificio se encuentra en buen estado gracias a las restauraciones y consolidaciones que se han llevado a cabo en los últimos tiempos. Tras el ataque e incendio que sufrió el castillo por parte de las tropas reales durante la Guerra de las Comunidades, recordar que en él se habían encastillado los los vecinos partidarios de los comuneros, el edificio debió sufrir importantes desperfectos y a partir de entonce, inició un proceso de progresivo abandono, estado en el que llega al siglo XVIII.

Interior del castillo desde el adarve del lienzo oeste. A la derecha la torre del
homenaje; centro la torre circular y a la izquierda la escaraguaita noreste

Ruibal lo describe como un edificio que posee una formidable torre del homenaje de 20 metros de altura. Se encuentra emplazado en llano y contó con foso y antemuro, de éste quedan vestigios en su lado oeste. Cuenta con cuatro torreoncillos o escaraguaitas con matacanes, tres en las esquinas y el cuarto en el centro del lienzo norte, que defienden la base de los muros. Cuenta con patio renacentista cuyas columnas son reproducción a partir de la única original empotrada en el muro sur. En el lienzo este, "un curioso torreón semicircular, a modo de ábside", que presenta una profunda canaladura en el exterior por la que se evacuaban las letrinas. El edificio está construido en mampostería y sillares reforzando las esquinas de muros y de la torre del homenaje, a la vez que cuenta con abundante construcción en ladrillo en su interior. Conserva todas sus almenas.

Fotografía del interior del castillo en estado de ruina.
Copia que se exhibe en el propio castillo de Orgaz.

Cooper no dedica mucho espacio al castillo al que considera, como los demás castillos señoriales del alfoz al sur de "la ciudad imperial" en un terreno que ayuda poco a la fortificación, -es la misma sensación que tienen los viajeros al visitar el cercano castillo de Manzaneque-. Su planta, nos recuerda, es la de una iglesia "con campanario, ábside y hasta orientación como si fuera templo", debiendo su apariencia señorial a matacanes, garitas, almenas y a la ausencia de ventanas, y concluye que el estado de ruina en que se encontraba,-debió visitarlo antes de las reformas- impide conocer la disposición original de sus dependencias.

Patio de armas. Galería del lienzo oeste con columnas salomónicas

El edificio se organiza en torno al patio de armas en cuyo lado sur destaca la torre del homenaje, una torre de 20 metros de altura y 12 metros cada uno de sus lados, está coronada con almenas y diferentes tipos de troneras, aunque carece de defensa vertical. En la planta baja, vemos una estancia con bóveda de arista de ladrillo que data de la primera fase constructiva del castillo y que probablemente se destinase a almacén, se accede a ella desde el patio por la puerta independiente situada entre la puerta principal y el arranque de la escalera exterior que da acceso a las plantas superiores, posee una ventana que le proporciona luz y permite conocer el grosos del muro. El acceso a las plantas superiores se hace en altura para alcanzar la segunda planta, donde se abre una amplia sala con dos ventanas al oeste con sendos cortejadores; ésta debía ser la estancia principal del castillo donde se alojaba el señor.

Ventana que da luz al sótano de la torre del homenaja

En el lienzo norte se abre otra estancia, -en el plano que hay frente al castillo esta estancia eran dos cuadras con una gran bóveda apuntada de ladrillo a sardinel que se asienta sobre los muros construidos directamente sobre la roca madre.

Dependencia con bóveda apuntada de ladrillo en lado norte del patio de armas

El lienzo este, donde se levanta la torre circular, llamada de la capilla, ha perdido la crujía desde donde se accedía. La torre no pudimos visitarla, aunque según las fuente consultadas no era precisamente la capilla del castillo sino una torre albarrana que defendía por medio de unas troneras en la estancia superior el lado este del castillo. Cuenta con varias ventanas, a diferente nivel cada una de ellas.

El lienzo oeste es el más atractivo para los visitantes, cuenta con un soportal con cinco esbeltas columnas salomónicas -tan solo la encastrada en el muro sur es original-. En esta zona, en el interior de la estancia, se encuentra una cata arqueológica que muestra el nivel de escombros y la profundidad en la que se asentaba el castillo sobre la roca madre, por lo que es de esperar que emerjan datos más concretos sobre el origen de la fortaleza.

Cata arqueológica en el interior de las dependencias del lado oeste

Terminada nuestra visita al castillo, y después de la comida, hicimos una visita al cementerio de la villa. Allí pudimos ver una placa que recuerda la muerte de varios vecinos de Orgaz en un enfrentamiento contra una partida carlista conocida como Facción Palillos, muy activa en las provincias de Toledo y Ciudad Real. El hecho ocurrió en 1839 durante la I Guerra Carlista; y vuelve a ser recordado con una pequeña pirámide a unos kilómetros de Orgaz en la carretera de Arisgotas. Con estos datos nos propusimos rescatar ese episodio en otra entrada dedicada precisamente a las Guerras Carlistas y la Facción Palillos. 

Escaraguaita en el centro del lienzo norte

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Alvar Pérez de Guzmán, Vaquero Serrano, María del Carmen, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es/biografías.
Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León, Cooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991.
Castillos de Toledo, Ruibal, Amador, Ediciones Lancia, León, 1992.
Gonzalo Ruiz de Toledo, Fernández González, Demetrio, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es/biografías.
Martín Fernández de Toledo, Morollón Hernández, Pilar, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es/biografías.

También se puede consultar un extensa historia del castillo en: 

http://wwwvilladeorgaz.es/orgaz-patrimonio-civil-castillo-edificio.htm


Marca de cantero en el exterior junto a la esquina suroeste

Estado del castillo en la década de 1960. Copia que se exhibe en el castillo

Lienzo norte y oeste con los restos del antemuro que defendía el castillo
Imagen de Rafael Moreno

Plano del castillo de 1881 del Instituto Geográfico y Estadístico junto
al castillo.

domingo, 23 de abril de 2023

Torre de Mazarambroz


Llegamos a Mazarambroz a primera hora de la mañana después de una parada en Argés. Hicimos un breve recorrido por la población donde destaca la portada de la casa del Callejón del Tostado, la picota o rollo jurisdiccional y la casa solariega blasonada de la calle Libertad. Tras este breve y pausado recorrido, llegamos a una huerta desde la que se puede ver parte del torreón medieval que se encuentra en una finca contigua, a la que no tuvimos acceso, por lo que algunas zonas, como la entrada a la torre no pudimos ver ni estudiar.

Ventana en la cara oeste defendida por un matacán y, bajo ésta, una saetera

Según Amador Ruibal el origen de Mazarambroz es una alquería musulmana de Amrus. -Amrus ibn Yusuf (ca,760-ca.814) fue gobernador de la Marca Superior y constructor de la parte más primitiva del alcázar de Toledo, importante personaje trató con Hisham I, Al-Hakan I y el príncipe, futuro Abderramán II, del Emirato Omeya de Córdoba, y con Carlomagno, Emperador de la Cristiandad. Fue conocido en las crónicas cristianas con el nombre de Amrús el Muladí, Amaroz, Amoroz y Ambroz- de donde, continúa Ruibal, deriva su nombre. En la alquería se levantó esta torre cuadrada que aún conserva parte de su almenado, aunque sin citar su fecha de construcción. Aún conserva su pequeña puerta, una ventana y saeteras; cuenta con tres pisos con bóvedas de ladrillo, de cañón y arista, y una escalera estrecha de piedra califal. En cada uno de sus frentes cuenta con un balcón amatacanado para defender la base de los muros. Esta descripción se repite prácticamente en todos los textos consultados, incluso en la cartela que podemos encontrar en la propia población.

Se construye en la Edad Media, siglo XIV. Posiblemente para defender la población cristiana asentada en este lugar se levantó la torre vigía o atalaya, conocida por "El Castillo". Éste como otros muchos castillos y fortalezas constituían el sistema defensivo de la línea del Tajo frente a posibles ataques musulmanes deseosos de recuperar las tierras toledanas que había perdido.
La construcción del castillo data de finales del siglo XIV. En la actualidad el castillo es de propiedad privada.

Lado sur de la torre donde se aprecia una saetera y una ménsula

Es más que dudoso que a finales del siglo XIV, fecha de la construcción de la torre, sea el temor a una reconquista musulmana de las tierras toledanas la que justifique su construcción. A continuación leemos
 la siguiente descripción del edificio: Torre de planta cuadrada realizada en mampostería de piedras desiguales y con sillares graníticos mejor trabajados en las esquinas del edificio, La construcción consta de tres picos (sic) y en lo alto de los cuatro muros sobresalen matacanes sobre dos canecillos. De su antiguo coronamiento sólo se conserva algún merlón prismático-rectangular. La puerta de entrada es de pequeñas dimensiones y tiene una forma adintelada, cuenta además con una ventana de igual forma que la puerta y algunas saeteras muy estrechas. También se conservan las fuertes bóvedas de ladrillo que cubrían sus estancias, unas de cañón y otras de aristas, junto con unas estrechas escaleras de piedra.

Además de la información de la cartela información turística he consultado la siguiente documentación:

La ruta de Amrús ben Yusuf en Aragón, Alagón, Alejandro, 2019
Castillos de Toledo, Ruibal, Amador, Ediciones Lancia, León, 1992

Pica o rollo jurisdiccional de Mazarambroz

miércoles, 10 de marzo de 2021

Castillo de Guadalerzas


Llegar al castillo de Guadalerzas fue un pequeño capricho o una debilidad, sobre todo por lo apartado del lugar y sin saber si podría entrar. Para llegar hasta él  salí de Los Yébenes dirección a Malagón por la N-401. A la altura del km. 17 hay que tomar un camino de tierra frente a la entrada de una finca particular.  Una vez en la finca hay que abrir y cerrar las puertas de los cercados para evitar que salga el ganado; este tramo del recorrido se puede hacer en coche hasta llegar al arroyo Bracea, a partir de aquí el último y escaso medio kilómetro se hace a pie, de ahí la recomendación de hacer la visita en verano cuando el arroyo no tiene agua y los pastos secos. Tras cruzar el arroyo  el camino continúa a la derecha y tras un suave repecho de unos 300 metros, a través de un jaral, se llega al castillo.

Perspectiva oeste de cubos y torreón
La fortaleza es muy llamativa en la distancia, aunque según se acerca el viajero se percibe el deterioro del edificio, tanto, que casi no es necesario leer el cartel que avisa del peligro de derrumbe. Amador Ruibal, a quien seguiremos en nuestra descripción, pues el interior no pude visitarlo, nos habla además de un puente, los restos imperceptibles de otro castillo musulmán y una calzada empedrada. El castillo lo construye la Orden de Calatrava en el siglo XII. Ya estaba construido en 1178 como hospital que utilizarán los caballeros de las tres órdenes militares cristianas que campaban en la frontera con los reinos musulmanes, en aquel momento situada entre Sierra Morena y el Guadiana. Aunque no hace referencia a qué tres órdenes militares campaban por la frontera, Martínez Val nos informa que en el castillo de Alarcos, previo a la batalla de 1195, estaban las órdenes de Calatrava, Santiago y San Julián de Pereiro, filial de la de Calatrava y futura Orden de Alcántara.

Lienzo sur y puerta de acceso
Tras la derrota castellana en Alarcos (1195) el castillo va a caer en manos de los almohades. Sobre este hecho Martínez Val cita el siguiente texto de Las Definiciones de la Orden y cavalleria de Calatrava, (1748) que narra la huida de Alfonso VIII y el Maestre de Calatrava tras su salida del castillo Alarcos tras la derrota: "hallóse con sus Caualleros en Compañía del Rey Don Alfonso en la nombrada batalla de Alarcos, en que los cristianos fueron vencidos y muchos muertos y presos. El Rey y el Maestre se retiraron a Guadalerza. Perdiose luego el castillo de Alarcos...". Guadalerzas, nos recuerda, formaba parte escalonada junto con Malagón en el camino entre Alarcos y Toledo defendiendo el paso de Los Yébenes. Recordemos que la derrota tuvo un fuerte impacto en la reconquista pues el ejército almohade continuó su castigo contra el reino castellano hasta un año después; en 1196 la frontera había retrocedido del Guadiana hasta el Tajo asediando los alhomades ciudades conquistas por Alfonso VI y Alfonso VII "Toledo, Madrid, Alcalá de Henares, Huete, Cuenca y Uclés" y se pierden otras, entre ellas Plasencia, y deja prácticamente aislada a Castilla que pierde el apoyo de León y Navarra que pactan ahora con los almohades. También dejó muy maltrecha la Orden de Calatrava; sus guarniciones "se hundieron sin remedio. Esto era grave porque en los cuarenta años desde su fundación, la Orden de Calatrava se había mostrado siempre de una eficacia guerrera de primera categoría. Era una milicia ardiente y combativa, bien mandada, disciplinada y eficiente. Un verdadero ejército profesional, con todas las virtudes de tal y sin ninguno de los defectos que, años adelante, aparecerían, en gran parte por los efectos de esta misma batalla". Tras la batalla todos los castillos calatravos "fueron cayendo uno tras otro en breves días: Calatrava, Caracuel, Benavente, Malagón, las Guadalerzas. Hasta Los Yébenes no paró el empuje almohade". 

Torreón tras las dependencias del lienzo oeste
Tan solo tres años después, en 1198, los freires de la Orden de Calatrava, unos mil efectivos, en una operación audaz, se adentra en territorio musulmán y se apodera de Salvatierra. Los continuos ataques castellanos a la frontera propicia que el califa Abu Abd-Allah al-Nasir, tras invocar la Guerra Santa en 1211, cruce el estrecho de Gibraltar y tras su paso por Córdoba ponga sitio a Salvatierra. Una de las consecuencias de los ataques castellanos a la frontera fue entre otras que "Alfonso Téllez de Meneses y Rodrigo Ruiz Girón toman la torre de Guadalerzas". Según explica Martínez Díez "mientras el rey castellano estaba en tierras de Murcia, -incursión de Alfonso VIII acompañado del infante Fernando en mayo de 1211- los magnates don Alfonso Téllez, hermano del obispo de Palencia, y don Rodrígo Rodríguez, marcharon con las milicias de Toledo contra la fortaleza de Guadalerza y con ayuda de máquinas de asalto la tomaron por la fuerza". En cuanto a los freires de Calatrava retendrán el avance almohade en Salvatierra durante 51 días lo que provocó un desgaste de la huestes musulmanas que concluiría con la derrota final almohade en Las Navas de Tolosa, en 1212.

Perspectiva del la torre y cubo suroeste
Respecto a las vicisitudes de Guadalerzas tras Alarcos, Ruibal comenta, sin embargo, que junto con el castillo de Miraflores -situado al norte de la actual Ciudad Real- que fue ocupado por los almohades un año más tarde, en 1196, fue la única posesión calatrava  de la Mancha que se libró de pasar a manos musulmanas, aunque, puntualiza, "tal vez fue ocupada más tarde, pues en la Crónica Latina nos indica que fue recuperada en 1212, mientras otros nos la citan como calatrava por entonces".  Tras la victoria de Las Navas de Tolosa la frontera vuelve a situarse Sierra Morena por lo que el "enclave comienza a ser explotado económicamente como una encomienda más de la Orden con dehesas ganaderas, molinos, explotaciones agrícolas y ventas".

Puerta de acceso protegida por balcón amatacanado
El castillo-hospital primitivo constaba de una gran torre central, completamente conservada en la actualidad, pero que ha sufrido muchas reformas posteriores. Tiene planta rectangular con gruesos muros de piedra de 2,50 metros de grosor y una altura de 20 metros. Está construida en cuatro niveles siendo el inferior macizo en su mayor parte, lugar donde se encontraban los tres aljibes de la torre que estaban cubiertos con gruesas bóvedas de ladrillo. El acceso se hacía por la primera planta a través de una puerta a la que se llegaba desde la muralla. En esta planta se encontraba el cuerpo de guardia así como dependencias, almacén y cocina. La segunda planta, separada de al inferior por un suelo de madera, era el hospital propiamente dicho, donde se alojaban los caballeros enfermos y heridos. Tenía un techo mucho más alto que el piso inferior, con arcos de ladrillo que sustentaban el tejado de la torre. Un cuarto nivel, sobre el tejado, lo forma el adarve al que se llega por una escalera adosada al muro. Este camino de ronda está protegido por almenas de 1,80 metros de altura, zona desde la que se domina el paisaje. 

En primer término cubo noreste y fachada norte
Éste era el núcleo original del castillo del siglo XII. Siguiendo la descripción de Ruibal, estaba construido en mampostería, sillarejo y en zonas nobles, como la puerta de entrada en sillería. Estuvo rodeado de una muralla de mampostería de unos cinco metros de altura que es el actual recinto externo que aún conserva sus almenas, formando un cuadrilátero que debió tener torreones macizos en los ángulos. Tanto la muralla como los torreones se han modificado profundamente con añadidos posteriores. Los torreones fueron sustituidos por los actuales cilíndricos que se adaptan a las armas de fuego; se abrió la actual puerta de acceso en el recinto exterior, ésta construida en buena sillería y defendida por un balcón amatacanado bajo el que se puede ver el escudo del cardenal Silicio que, como veremos, fue quien hizo las grandes reformas en la fortaleza en una segunda fase. La primera fase de obras es la que se ejecutan entre los siglo XV y XVI, y consisten en la reforma la cerca exterior, la construcción los cubos cilíndricos en los ángulos, se modificó la entrada que hemos descrito, y se adosan a la muralla construcciones internas. Parte de estas obras, señala Ruibal, están anotadas en los libros de visitas de la Orden.

En primer término cubo noroeste
La segunda gran reforma de lleva a cabo tras la venta del castillo por Felipe II al Cardenal Silicio en 1572, quien instala su escudo sobre la puerta de acceso. En este momento el castillo deja de tener carácter militar y se convierte en colegio de doncellas nobles de Toledo. Con este fin se construyen nuevas dependencias adosadas a la torre central, una capilla y un campanario, y se abren grandes ventanas. Se construye la iglesia barroca que se encuentra a la derecha de la entrada, entre la cortina sur y la torre. Posteriormente se le añade un ala en el lado oeste de la torre y se construye una gran escalera que permite subir a la torre, y la nueva entrada en la planta baja frente a la puerta de la muralla. La mayor parte de estas obras son del siglo XIX que se ejecutan tras la desamortización, y el castillo es vendido a un particular que lo acondiciona como vivienda y casa de labor. Hacia el exterior se añadieron al edificio principal nuevas viviendas, hoy muy arruinadas, que se construyen en el espacio que existía entre el antemuro y la torre en los lados este y norte.

Cubos, lienzo y torreón desde el noroeste
Según Ruibal el estado de ruina que presenta es reciente pues hasta la pasada Guerra Civil estaba en buen estado y su mantenimiento no hubiese sido muy costoso y a causa de la desidia se ha convertido en una ruina, tal como se puede ver hoy día.

Torreón vista desde el oeste

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Alfonso VIII rey de Castilla y Toledo (1158-1214), Martínez Díez, Gonzalo, Ed. Trea, Gijón 2007
Batalla de Alarcos, La, Martínez Val, José Mª en Biblioteca2.uclm.es
Castillos de Toledo, Ruibal, Amador, Ediciones Lancia, León, 1992
Construcciones histórico-Militares en la línea estratégica del Tajo, Muñoz Ruano, Juan.

Escudo de armas  del Cardenal Silicio