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martes, 2 de junio de 2026

Verraco de San Felices de los Gallegos

Costado izquierdo del verraco

Habíamos llegado a San Felices de los Gallegos con el propósito de ver el castillo de principios del siglo XIV de origen portugués. Al contrario de lo que ocurre con varias esculturas vettonas, la de San Felices se encuentra junto a una ermita al este de la población, en el lado opuesto al castillo y, de manera anecdótica, frente a un encerradero de ganado, en este caso de ovejas.

Costado derecho del verraco

López Monteagudo nos hace la siguiente descripción de la escultura que se encuentra, "bastante desbastada, además de faltarle la cabeza. La peana forma un todo con el animal. A lo largo de la línea dorsal se aprecian tres grandes cazoletas, de 11 cm. de diámetro exterior, así como otra, un poco más pequeña, pero mucho más profunda, en el lugar correspondiente al ano, y varias más pequeñas en los costados y en el trozo conservado de cabeza. Las patatas, constituyen dos bloques indivisos de granito, están dirigidas hacia adelante, como en actitud de movimiento. Se aprecian los ijares y el sexo."

Parte trasera del verraco donde se aprecia el ano y el sexo

Al verraco se le conoce popularmente como "Burro de San Antón" y se desconoce, -concluye López Monteagudo, "el lugar concreto de San Felices donde fue hallado, pero hay que advertir que en la dehesa "Medinilla" existe una necrópolis, así como restos de mosaicos y tejas romanas.

Dorso de la escultura en el que se aprecian las tres cazoletas




Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, Guadalupe, Esculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.

martes, 8 de marzo de 2022

Fuerte de la Concepción


Hicimos nuestra visita a la caída de la tarde, durante nuestro regreso de Guarda en Portugal. Cruzamos la frontera por Vilar Formoso y antes de llegar a Fuentes de Oñoro, nada más cruzar la frontera, en Nuevo Poblado tomamos dirección norte por la DSA-470 que bordea la raya; a unos 12 kilómetros llegamos a Aldea del Obispo, allí giramos a la izquierda, hacia el oeste de nuevo dirección a Portugal por la DSA-478; a unos 800 m, tomamos un camino a nuestra izquierda que nos deja en el Fuerte de la Concepción.

Puerta de acceso al patio de armas obra de Manuel de Larra Churriguera

EL CASTILLO

La fortificación tiene su origen en el fuerte de campaña que construye en 1663 el duque de Osuna como apoyo para atacar las plazas portuguesas de Almeida y Castelo Rodrigo durante la Guerra de Restauración de Portugal. El duque construye un fuerte de cuatro baluartes que, al fracasar en la operación de ataque en territorio portugués, los propios españoles deciden su derribo un año después, en 1664, por considerarlo indefendible.

El 1735, tras la Guerra de Sucesión, se decide reforzar la frontera portuguesa desde donde se habían producido ataques durante la contienda. Ese año el coronel e ingeniero Diego Bordick redacta un proyecto de reconstrucción del fuerte, según cita Cobos, "con contraguardias delante de los baluartes y dobles tenazas delante de las cortinas". No obstante se optará por el diseño del también ingeniero Pedro Moreua, más económico y que, añade Pinilla, cuenta como maestro de obra a Manuel de Larra Churriguera, ambos están "considerados como los más expertos de la época". La propuesta de Moreau -continúa Cobos- consiste en cuatro baluartes y cuatro revellines y un reducto avanzado sobre un teso que dominaba la fortaleza. Sin embargo, el elevado coste de la obra va a dificultar su ejecución dilatándose las obras -según Cobos- desde 1736 a 1797 "fecha en que se construyen las contraminas y se acaban las obras"; y cuarenta años -según Pinilla- "hasta que en 1776 se dan por concluidas con la bendición de la capilla de la fortaleza".

Estructuras del revellín norte

Pese al enorme gasto que supuso la reconstrucción del fuerte, -detalla Cobos que en "1735 elevaba el coste a 1.638.962 reales de vellón, cantidad notable para las posibilidades de la corona en ese momento"-, todos los informes hacían hincapié en las debilidades de la fortaleza, tanto estructurales "tiene el defecto de no haberse enterrado cuatro varas más el nivel de la plaza", como estratégicas, tan cercano a la frontera del país vecino que "si una vez se conquistan, son difíciles de recuperarse". Era, destaca Cobos, la misma razón esgrimida para la demolición de 1664. La reconstrucción resultó penosa atendiendo al relato que hace también Cobos: "los puentes son impracticables, el rastrillo está caído, las habitaciones del Estado Mayor se inundan, los barracones se caen, las cisternas no están acabadas y no hay un sitio para el agua, las garitas se llenan de agua"; todo ello provocó problemas de salubridad afectando a la tropa que debió ser traslada a Ciudad Rodrigo para su tratamiento; además, citando a Luis Nieulant, mariscal de campo, corregidor y gobernador de Ciudad Rodrigo en 1765, recuerda a Esquilache que la fortaleza era de escasa entidad, "es tan corto, que junto a los defectos que tiene, puede resistir poco siendo bien atacado", ni tan siquiera era precisa su conquista para que el enemigo atacase Ciudad Rodrigo. 

Edificio sobre la cortina oeste

Sobre la utilidad del fuerte, sin embargo, Pinilla indica que aún estando en construcción juega un importante papel estratégico en diversos acontecimiento bélicos de la segunda mitad del siglo XVIII, y destaca que en 1801 el mariscal francés Leclerc, cuñado de Napoleón, mantendrá allí tropas como parte de la campaña contra Portugal en la conocida como Guerra de las Naranjas. A pesar de todas estas vicisitudes, la fortaleza nunca llegó a entrar en combate y, en 1810 las tropas anglo-españolas del general Crawford durante la Guerra de la Independencia la inutilizarán con voladuras selectivas durante su retirada hacia la fortaleza de Almeida al caer Ciudad Rodrigo en manos de las tropas napoleónicas. 

Armas del cuerpo de guardia

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

El contexto histórico del fuerte comienza en 1640 en el inicio de la Guerra de Restauración de Portugal contra la Monarquía Hispánica. En estas fechas la debilidad de la corona española se manifestaba claramente con levantamientos en Nápoles y Sicilia, la guerra con Francia por las posesiones en Holanda y, en la Península, las revueltas en Cataluña, alentadas y apoyadas por Francia, y la mencionada de Portugal. En esta última, los portugueses, siete años después del inicio del levantamiento, en 1647 comienzan la construcción de la plaza fuerte de Almeida. Habrá que esperar aún 12 años, hasta 1659, para afrontar el levantamiento en Portugal. Ese año se firma la Paz de los Pirineos, donde se fija la frontera con Francia a la que se ceden los enclaves de la vertiente norte de los Pirineos salvo Llívia. Recordar que estas poblaciones habían sido tomadas por las tropas francesas en apoyo a los sublevados en Cataluña. Hasta entonces España, bien por falta de medios o de hombres, no tiene capacidad para enfrentarse a la independencia portuguesa, por lo que hubo de esperar a la firma del tratado con Francia para liberar tropas y recursos e iniciar la campaña.

Patio de armas

Liberado el frente de Francia, en 1663 el duque de Osuna inicia esta campaña contra los sublevados portugueses con el propósito de atacar las plazas de Almeida y Castelo Rodrigo. Con este objetivo construye un fuerte de campaña en la misma línea fronteriza, -el baluarte más occidental y cercano a la actual frontera portuguesa está a 550 m-. El objeto del fuerte era hacer de cabeza de puente para el ataque, no obstante tras el fracaso de la campaña del duque los propios españoles deciden derribar el fuerte incapaces de garantizar su defensa.

Rampa de acceso del patio de armas al baluarte sureste

El 1735, tras la Guerra de Sucesión y la firma del Tratado de Utrecht, con la nueva dinastía en el trono, se decide la reconstrucción del fuerte sobre los cimientos del antiguo, con el propósito de reforzar la frontera con Portugal desde donde se habían producido ataques de la coalición anglo-portuguesa, partidarios de Carlos de Habsburgo. Destacar que durante la contienda la mencionada coalición había tomado Ciudad Rodrigo, Puebla de Sanabria y San Felices de los Gallegos y procedieron a fortificar estas dos últimas. En 1736 se inician la obras de reconstrucción a cargo, sobre todo, del ingeniero Pedro Moreau. Como hemos visto antes el fuerte también participó, aunque de manera pasiva, en la Guerra de las Naranjas (1801) en la que la coalición, ahora hispano-francesa, se enfrenta a Portugal con el fin de expulsar a los ingleses del país vecino, entonces sirve base a las tropas francesas al mando del mariscal Leclerc. La vida útil de fuerte llega a su fin con la Guerra de Independencia (1810), cuando el general inglés Crawford procede a dinamitar la fortaleza. En estado de ruina llega a nuestros días hasta que recientemente, en manos privadas, es restaurado y reconvertido en hotel.

Imagen cenital del fuerte captura del Instituto Geográfico Nacional (IGN)

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cobos Guerra, F. y De Castro Fernández, J.J., Castilla y León. Castillos y fortalezas, Edilesa, 1998
Pinilla González, Jaime, Castillos de Zamora y Salamanca, Lancia, León 1995.

Puente y puerta acceso a la plaza de armas en la cortina este

Muro y troneras del revellín este

Rampa de acceso al baluarte noreste; a la derecha muro con canal de
desagüe y a la izquierda restos de la bóveda

Vita cenital del fuerte en la que se aprecia la trinchera que desde el baluarte
sureste la une con el reducto de San José y los restos de las caballerizas.
Imagen tomada del Instituto Geográfico Nacional (IGN) 

martes, 14 de diciembre de 2021

Salamanca: Torre del Clavero


A Salamanca, como a Roma, parece que llegan todos los caminos. Nosotros lo hicimos desde Alba de Tormes por la CL-510.  Hace tiempo traje a este blog la entrada de Doña María la Brava que transcurre en Salamanca; la historia la había leído en Viajes por España (1883) de Pedro Antonio de Alarcón, en aquella ocasión me pasó desapercibido los comentarios del viajero sobre la Torre del Clavero, el último relato del libro, en la misma ciudad y de la misma época. Posteriormente encontré una artículo sobre el clavero, de Clara Isabel López Benito, y a parte de estas menciones la que hace Cooper; el resto son referencias de pasada sobre las torres y casas fuertes en los núcleos urbanos, sobre todo en Segovia, Ávila y ésta de Salamanca, la que será la sexta parada en nuestro viaje visitando fortificaciones por la ribera del Tormes.

LA TORRE

Comenta Alarcón en su libro de viajes que a punto de abandonar Salamanca "todavía fuimos á contemplar, por consejo de nuestros amigos (...), la Torre denominada del Clavero (...) Dicha torre formaba parte de un extenso edificio; pero hoy ha quedado aislada y sola. como padrón conmemorativo de la Edad Media. Su figura es de los más elegante y gallardo que nos han legado aquellos tiempos. Cuadrada en su parte inferior, conviértese luego en octógona y resaltan de ella ocho garitas preciosísimas, que la hacen más voluminosa por arriba que por abajo. Los capacetes que cubren estas garitas descuellan sobre el cuerpo de la torre: dibujando en el cielo una especie de corona feudal que ennoblece aquel esbeltísimo monumento.
   Toda la fábrica es de granito, y mide 28 metros de elevación por seis y medio de altura. Edificóse en 1484, á expensas de D. Francisco de Sotomayor, Clavero de la orden de Alcántara, y hoy pertenece al señor Marqués de Santa Marta.- Recientemente han construído en lo alto de ella una especie de templete ú observatorio de pésimo gusto; y, pues me honro con la amistad de dicho señor Marqués, atrévome á suplicarle que mande derribar aquel detestable apéndice, por su asombrosas que sean las vistas que desde él se disfruten.- Los fueros del arte, mi querido D. Enrique, son superiores á los derechos del individuo." Al parecer, según la nota que acompaña al texto, el señor Marqués tuvo a bien disponer "que se remediase cuanto pudiera dañar á la histórica Torre".

Torre del Clavero desde la plaza Colón

Para Cooper la Torre del Clavero es una imitación de la torre del homenaje de Belalcázar (Córdoba), lo que él denomina el estilo Belalcázar, entre los que cabe incluir además de esta de Salamanca los castillos de Aguilar de la Frontera también en Córdoba; Puebla de Alcocer, Herreruela del Duque, Feria y Puebla del Maestre en Badajoz, y Caudilla en Toledo-. De la salmantina destaca la presencia de troneras en la torre a pesar de la debilidad de su estructura, elemento del que precisamente carece la de Belalcázar. Otras diferencia con la de Córdoba es su situación "al pie de un declive, reforzando la esquina de un palacio totalmente reformado, le priva del aspecto dominante del torreón cordobés", careciendo la salmantina de bóvedas. La semejanza entre ambas torres, añade, es "la forma octogonal de la parte superior, con las mismas ocho garitas, y el tipo de ventana-ranura de que está dotado". Por último señala que sólo ha encontrado una marca de cantero, una X aunque puede que al efectuarse una limpieza de las paredes del edificio para adaptarlo a museo hayan desaparecido otras. Según López Benito, el palacio era la residencia del clavero, aunque hoy sólo queda la torre, debía estar bien acondicionada. Ésta constaba de cinco plantas que estaban comunicadas por escalerillas de caracol vaciadas en los muros, una construcción -añade- en la que el maestro constructor intentó "unir la esencia militar con el arte arquitectónico y señorial".


Respecto a otras torres en Salamanca que tenía como rivales más cercanas la del Clavero, nos remite a la relación que hace Villar y Macías: y que creo que vale la pena transcribir completa "Torre tenía la del infortunado arcediano Diego Arias Maldonado, donde después sus descendientes alzaron la casa llamada de las Conchas, que también tuvo varios torreones; como los tenía la de Arias Corvelle, a San Boal; como en Santo Tomé la de Alonso Solís; y aún se descubren señales de los que hubo en la casa de los primeros señores de Montellano, en la calle de Zamora; como en la de San Pablo, esquina de la del Jesús, se ven restos del torreón de los señores de Guarros; y en la Plazuela de la Trinidad se alzaba no há mucho el de los Enriquez de Anaya, y en frente la gallarda torre del Clavero, de los Sotomayores, señores de los Baños; hasta Junio de 1833 aún descollaba erguido en lo más ancho de la calle de Herreros el torreón del palacio fundado por nuestro antiguo regidor Anton Nuñez de Cibdá-Rodrigo, señor de Terrados; un elevado arco, que daba paso á la calle, servía de puente para ponerle en comunicación con la casa; y hasta el último tercio del siglo pasado existían las cuatro torres, que daban nombre al palacio de los Castillos, señores de Santa María del Campo". Aunque de manera mucho más concisa, Cobos Guerra menciona las siguientes "torres del Clavero, del Aire, de Anaya y de San Benito".

Torre del Clavero desde la calle Consuelo

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Primero deberíamos comentar qué era la figura del clavero y qué funciones desempeñaba, para ello acudimos a Corral Val quien primero divide en dos los integrantes de la orden de Alcántara: los caballeros y los clérigos. El Clavero formaba parte de los caballeros de la orden junto al Maestre, el Comendador Mayor, los comendadores, etc.: "era, originariamente, el que se hacía cargo de la custodia de las puertas del convento, pasando después a ser uno de los integrantes del grupo de los Ancianos de la Orden y guardián de las llaves del archivo central, amén de otras preeminencias que se le fueron añadiendo conforme pasaba el tiempo". Por tanto, el nombre de la torre nos recuerda López Benito, alude al oficio de su poseedor y posible constructor, D. Francisco de Sotomayor, que fue clavero de la Orden Militar de Alcántara.

Tronera bajo una ventana desde la parte alta de la calle Consuelo

López Benito hace una semblanza realista y poco atractiva del clavero Sotomayor aunque, su perfil no deja de ser el de "un caballero que, sobre todo, fue un prototipo de la época que le toco vivir". La función de éste era velar por los intereses de la orden, no obstante, el cargo le otorgaba una posición de poder privilegiada y dominante que en muchas ocasiones derivaba en abusos "para sacar beneficios que a menudo consigue con unas acciones tan irregulares que permiten identificarlo como un verdadero malhechor". A continuación aporta una relación de los abusos que el propio clavero admite en su testamento, cuando presiente acabar su vida, y las cantidades que otorga en compensación a sus atropellos: "3.000 mrs. a la mujer de Diego Ruiz, de Zalamea; 3.200 mrs. a una viuda que vivía con su hija; 20.000 mrs. a repartir entre los vecinos de Zalamea "que io mande robar"..."  En total la suma de las compensaciones ascendía a 169.200 maravedís para "reparar los numerosos robos y saqueos que cometió en tierras de la Orden de Alcántara". Sotomayor era, como hemos dicho, el caballero prototipo de su época; recordar por ejemplo, en la entrada de este blog del castillo de Villavellid (Valladolid) el mismo proceder de Juan Enríquez en su testamento; o los abusos por los que fue ejecutado el Alcalde Mayor de las Tierras de Alba en el castillo de Salvatierra (Salamanca). También se ha de tener en cuenta que en la Edad Media existía un terror especial a morir estando en pecado mortal por lo que estos caballeros intentaban lavar sus abusos con pingües donaciones a los afrentados. 

En torno a la figura de Sotomayor es interesante el relato que hace Cooper del conflicto que enfrentó al clavero Alonso de Monroy, pretendiente al maestrazgo de Alcántara sin contar con el apoyo real, con los sucesivos maestres de la orden en el que Sotomayor tuvo cierto protagonismo aprovechando las circunstancias para incrementar su patrimonio. Recordemos que Monroy era sobrino del maestre Gutierre de Sotomayor y fue nombrado clavero con tan solo 16 años. A la muerte del maestre todo hacía pensar que él iba a ser nombrado Maestre pero el elegido fue Gómez de Cáceres Solís, persona muy cercana al rey Enrique IV. Este nombramiento dividirá a la orden, contando cada pretendiente con apoyos, provocó enfrentamientos tanto en lucha personal como en los bandos que se formaron en las guerras civiles entre Enrique IV y el infante Alfonso; y la posterior entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, cado uno apoyando un bando. En uno de estos episodios  se encontraba preso Alonso de Monroy en el castillo de Magacela donde era alcaide Gómez Solís, éste a su vez había nombrado clavero a Mosén Soto, padre de Sotomayor. Al ausentarse Solís para ir de campaña, Soto queda como alcaide de la fortaleza y se permite negociar personalmente la libertad de Monroy, éste se aviene a entregarle el castillo de Mayorga con su encomienda lo que incrementará el poder de Soto y por consiguiente el de su hijo. Una vez libre Monroy prosigue su lucha contra el sucesor de Gómez Solís -éste había muerto en campaña-, Juan de Zúñiga para quien al parecer siempre había estado reservado el maestrazgo. El conflicto concluirá cuando los Reyes Católicos asuman el control de la orden en 1494. Por su parte, Francisco de Sotomayor participará de forma muy activa en las luchas del reino, de la ciudad y personales, formando y encabezando los bandos que se formaron en su ciudad llegándose a enfrentar al poder real, incluso los Reyes Católicos ordenan despojarle de las fortalezas de Mayorga y Magacela, desde donde Sotomayor desplegaba su poder. Al final de su vida Sotomayor, como hemos visto en su testamento, toma un giro acorde con los tiempos que le tocó vivir, apaciguando su impetuosa personalidad como destaca López Benito: según su testamento de 1508 su personalidad había evolucionado de forma clara "había dejado de ser el caballero infatigable y el malhechor ocasional (...) que empezaba a convertirse en un hombre más apaciguado y sereno"; y señala algunos aspectos importante para este cambio con el advenimiento de la Edad Moderna: el fin de la reconquista con la toma de Granada hace innecesarias las órdenes militares; la anexión de la Orden de Alcántara a la Corona en 1494, "hacen imposible seguir con las actuaciones "a su aire" que habían venido protagonizando los componentes de aquella Orden"; y por último la pacificación de las luchas internas de la nobleza salmantina; en "consecuencia, el Clavero había perdido sus principales motivos de inquietud, y veía desaparecido el soporte de la función que había marcado el rumbo de buena parte de su vida: la lucha". A su muerte hacia 1508, fecha de su último testamento, le sucede su hijo Juan Gómez de Sotomayor. quien asume las nuevas perspectivas de su tiempo "una nueva corriente que afectaba a toda Castilla: la emigración a Las Indias".
 
Puente romano sobre el Tormes sin caudal

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

 Alarcón, Pedro Antonio de, Viajes por España, Madrid 1883, en bibliotecavirtualdeandalucia,.es
Cooper, Edward, Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León, Junta de Castilla y León, 1991
Corral Val, Luis, Organización y vida religiosa en la orden de Alcántara desde sus orígenes hasta su incorporación a la Corona, Universidad Complutense, Madrid
López Benito, Clara Isabel, Don Francisco de Sotomayor, -Clavero de Alcántara- Un prototipo de caballero en la temprana Edad Moderna. Studia Historica, 1991
Novoa Portela, Feliciano, Alonso de Monroy, en Real Academia de la Historia, dbe.rah-es/biografías
Villar y Macias, M., Historia de Salamanca. Tomo II, Salamanca, 1887, en bibliotecadigital-jcyl.es

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Castillo de Salvatierra de Tormes


Llegamos a Salvatierra de Tormes después de nuestra visita a Alba de Tormes. Tras cruzar el puente sobre el río Tormes, tomamos la SA-114 hacia el sur hasta engarzar con la E-803; tras unos kilómetros de marcha dejamos a nuestra derecha el cruce que lleva a la cabecera del embalse de Santa Teresa, continuando hasta llegar al desvío de Montejo donde, tras cruzar el pueblo, tomamos la DSA-206 que nos lleva a nuestro destino: Salvatierra de Tormes donde hacemos la cuarta parada en nuestra ruta por la ribera del Tormes.

El río Tormes, convertido en Embalse de Santa Teresa, desde el castillo

Prácticamente al iniciar nuestra visita nos entretuvimos con un vecino con quien estuvimos charlando, antes de llegar el castillo. Nos habló de la riqueza arqueológica de Salvatierra, los dólmenes que hoy descansan en el fondo del embalse; nos comentó que la villa perteneció al infante Pedro, hijo de Alfonso X el Sabio, y que de allí partió Fernando II para enfrentarse en una célebre batalla a caballeros abulenses comandados por Nuño Rabía.

Puerta de acceso al castillo torre  y restos de la cerca

EL CASTILLO

Según la descripción que nos proporciona Gómez-Moreno en 1901-1903,el castillo ha variado poco hasta nuestros días: la población se encuentra ceñida por un muro de lajas de pizarra y contaba con cuatro puerta de la que tan solo queda la del Río, hacia oriente. El arco de la puerta, asegura, no aparenta ser anterior al siglo XVI.; y a los pies del recinto se hundía un profundo tajo hasta el río que se atravesaba por un puente, también de pizarra, del que sólo quedaban algunos vestigios entonces. En la actualidad el tajo que forma el Tormes está anegado y los restos del puente se encuentran bajo las aguas del embalse. Junto a la puerta referida, continúa, "en el ángulo hacia el SE de la villa, surgen restos del palacio-alhóndiga o castillo de la Mora encantada como le dicen". Su estructura se compone de "un cuerpo de edificio rectangular, con tres pisos desmantelados, y una cerca con puerta, cubos y saeteras". Da su construcción en el siglo siglo XV, y está edificado "todo de lajas menos las esquinas, puertas, etc., que son de granito".

Torre y resto del muro que cerca el castillo

Más cercano a nuestro tiempo Pinilla comenta que aunque la villa se repobló muy temprano y conserva restos de la muralla, hasta 1488 no hay noticias del castillo y nos sitúa junto él: "en al extremo sureste de la villa protegiendo una de las puertas de la muralla, junto al río Tormes, hoy a orillas del embalse de Santa Teresa", la puerta a la que se refiere es la puerta del Río. A este respecto Patrimonio comenta que la construcción del castillo surge por la creación del concejo de Salvatierra por Alfonso IX de León en 1203, creando el mismo para proteger y controlar el paso del Tormes "para lo cual fortificó la localidad, erigiendo el castillo y amurallando Salvatierra, que de esta manera pasó a convertirse en un fortín de defensa de la frontera del Reino de León frente al concejo castellano de Ávila". La descripción del interior que hace Pinilla es similar a la de Gómez-Moreno aunque añade que el acceso se haría a través de un muro, hoy derruido que se levantaba protegido por un recinto amurallado. Si bien, opina, que  las murallas de la villa son del siglo XIII, del castillo cree que "esta obra pudo ser alzada en el XV y reformada más tarde" causa por la que Gómez-Moreno la fecha en el XV y la describa como "palacio-alhódiga".

Restos de la ventana del palacio rectangular. En el se perciben dos fases
 constructivas y las esquinas reforzadas con sillares de granito.

Similar descripción hace Patrimonio destacando el torreón que sobresale al noroeste; las zonas mejor conservadas son los muros del este y norte, siendo este último el de mayor altura y en el que se pueden observar las plantas que tenía el interior y los restos que aún se conservan de muros interiores. "Se conservan lados del palacio rectangular, así como gran parte de los muros del recinto, que estaba protegido por torres circulares. Se conserva también un recinto externo también rectangular preparado para fusilería y un bastión artillero sobre el pantano". El edificio -continúa Pinilla- pasó de tener una finalidad militar a "ser depósito de armas y víveres, y a residencia de los Alcaides de los Duques de Alba", cuando Salvatierra y su término son entregados por Juan II en 1429 a Fernán Álvarez de Toledo, quien más tarde heredará el Condado de Alba. Con esta adquisición el castillo pasaría a formar una línea defensiva de las propiedades de los Alba que unía Salvatierra con Alba de Tormes, Puente del Congosto y Piedrahita, esta última en Ávila al igual que Barco de de Ávila, fortaleza que omite, que era a su vez cabeza del señorío de Valdecorneja, y "cuna del linaje".

Torre circular en el sureste protege la entrada y la puerta del Río

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Vamos a retomar la conversación con el vecino que nos orientó en nuestra visita nada más llegar a Salvatierra. y sobre todo a la mención que hizo de Nuño Rabía. Para tener una idea más amplia seguimos a Barrios con quien retrocedemos a tiempos de Alfonso VII quien divide su reino ente sus hijos, Fernando II hereda León y Sancho III hereda Castilla. A su muerte esta división generará no pocas disputas fronterizas provocando numerosas algaradas, esto es, incursiones de caballeros en el reino vecino, e incluso conjuntas, que alcanzaban a los reinos musulmanes. Estos caballeros, entre los que se encontraba el abulense Munio Rabía, actuaban como auténticos bandoleros, al margen de cualquier poder establecido pues ante todo pretendían "fazer ganançias". Barrios nos pone como ejemplo a Nuño Rabía que "se levantó, desoyendo las órdenes del concejo abulense con las fortalezas de Peñaflor y de Puente del Congosto, en las fronteras con el reino leonés". La cita anterior puede ser la que se menciona en la Crónica Inédita de Ávila: "Acaeció una vez que Muño Rabia andaba airado del Rey é alzose en Peñaflor é despues cogió por compañero á Martin Malo, que fue freile de Calatrava é andaba desobediente. É ovo de ser que salió Muño Rabia un dia a caza é á la tornada no le quiso Martin Malo recibir en la Peña, é des que se vido desamparado fuese para la Puente del Congosto é furtó las Torres é envió mandado al Concejo de Bejar é de Plasencia que viniesen é darle las torres en que le diesen algo por esto que facíe él con derecho, por que el Concejo de Avila le andaban buscando para prenderle." 

Base del palacio y restos del muro del recinto externo con troneras
 para fusilería

Aunque la Crónica no cita la fecha es de suponer que fue anterior a 1162 año en que muere Nuño, cuando los abulenses se unieron a los salmantinos sublevados contra Fernando II de León. Según resume Reviejo Paz, el levantamiento los salmantinos los provocó las quejas de éstos por que el rey leonés les había segregado tierras propias para favorecer la repoblación de Ledesma y Ciudad Rodrigo, y pidieron apoyo al concejo de Ávila que apoyó la sublevación contra el rey. La coalición resultante fue dirigida por "el fogoso Nuño Rabía" que encabezaba a los abulenses "los cuales acudieron en su auxilio para ir juntos a presentar batalla al rey don Fernando camino de Salvatierra". La coalición fue derrotada en la batalla de Valmuza a mediados de junio de 1162. Rabía fue hecho prisionero y posteriormente degollado. La batalla tuvo lugar en la actual San Julián de Valmuza, a unos 10 km al oeste de Salamanca junto a la carretera de Ciudad Rodrigo, y a unos 55 km al norte de Salvatierra.

Interior del palacio donde se ven varios niveles de los mechinales

A finales del siglo XIII Salvatierra y con ella su castillo, comenta Cobos, pasaron a ser señorío dependiente del infante don Pedro, hijo de Alfonso X el Sabio, que recibe de su padre varias posesiones, principalmente en la frontera con Portugal cuando don Pedro se casa en 1281 con Margarita de Narbona. Además de Salvatierra en el señorío se incluyen, entre otros, Galisteo, Granadilla y Alba. Dos años después, en 1283 el infante don Pedro muere mientras preparaba la toma de Ciudad Rodrigo en poder de su hermano el futuro Sancho IV. El señorío lo hereda el infante don Sancho "el de la Paz", hijo del mencionado Pedro, que se subleva esta vez contra Fernando IV, éstas luchas se producen dentro del conflicto sucesorio de Alfonso X y los infantes de la Cerda contra Sancho IV y su sucesor Fernando IV a quienes no reconocían legitimidad. También el infante don Sancho muere sin descendencia en 1312, fecha en que Salvatierra pasará a ser posesión real. Como habíamos comentado antes, Pinilla, asegura que la primera mención del castillo, sin embargo, no se hace hasta 1488 cuando Isabel la Católica, tras "conocer las fechorías cometidas por el Alcalde Mayor de la Tierra de Alba, manda en secreto al licenciado Diego de Proaño, quien prendiendo al alcaide en la fortaleza, lo manda ahorcar". Como vemos el carácter tiránico y abusivo de algunos personajes aún se sigue dando tres siglos después de las correrías de Nuño Rabía. 

Pared norte del castillo. La puerta está al nivel de la calle hacia el exterior

El señorío de Salvatierra continuó siendo de realengo hasta pasar por concesión de Juan II en 1429 a manos de Fernán Álvarez de Toledo, siendo elevado a la categoría de condado en el año 1469 a favor de Garci Álvarez de Toledo. Este linaje acometió a lo largo del siglo XV diversas reformas en la fortaleza para acomodarlo a su nuevo uso como epicentro administrativo y militar del Condado de Salvatierra de Tormes. La fortaleza y su señorío permanecieron bajo el poder de los Álvarez de Toledo hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.

Lienzo oeste en primer término cerca exterior con troneras de cruz y orbe

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Barrios García, Ángel, Historia de Ávila II, Edad Media (Siglos VIII-XIII), Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2000
Cobos Guerra, F. y De Castro Fernández, J.J., Castilla y León. Castillos y fortalezas, Edilesa, 1998
Foronda y Aguilera, Manuel de, Crónica Inédita de Ávila, Boletín de la Real Academia de la Historia, en Cervantesvirtual.com
Gómez-Moreno, Manuel, Catálogo monumental de España. Provincia de Salamanca, 1901-1903
Lista Roja de Patrimonio, Castillo de Salvatierra de Tormes, en ficha de listarrojadepatrimonio.org
Pinilla González, Jaime, Castillos de Zamora y Salamanca Lancia, 1995
Reviejo Paz, José Adolfo, La Casa de Villafranca de la Sierra y las Navas durante la Edad Media., Tesis doctoral, UNED 2018.

Interior del castillo a la derecha se aprecia el arco de la puerta de acceso

Adarve del muro oeste desde el interior del castillo

Puerta de acceso desde el interior a la derecha torre circular

Construcciones modernas adosadas a la cerca. Al fondo puerta del Río

Restos del muro sur

Pared norte desde el exterior; en el recuadro encalado apenas imperceptible
 se encuentra la puerta cegada

domingo, 21 de noviembre de 2021

Castillo de Puente del Congosto


La primera vez que llegué a Puente del Congosto fue el verano de 2007 con tres objetivos: el castillo, el puente y un maltrecho verraco reparado toscamente con cemento. En aquella ocasión el castillo estaba en obras, aún hoy en 2021 continúan algunas obras que se extienden al puente. En nuestra visita de 2021, el castillo estaba habitado y, como en nuestro primer viaje, no pudimos entrar. Con esta visita hacemos nuestra segunda parada en la ruta por la ribera del Tormes.


EL PUENTE

El de Puente del Congosto es el segundo vado natural que cruza el río Tormes; aquí, comenta Gómez Moreno es por donde entra el río en "la provincia de Salamanca, formando paso natural entre ella y las serranía del Barco y Piedrahita hasta dar en Ávila", a cuya demarcación, nos recuerda Pinilla, perteneció con anterioridad. El puente, continúa Gómez Moreno, se construye por mandato de los Reyes Católicos en 1500, y posiblemente sea "el que se conserva" en la actualidad, cimentado sobre la roca de granito "con hondos y caprichosos socavones que forma el lecho del río, y compuesto de trece arcos a medio punto con tajamares contracorriente. Quedan vestigio de torre defensiva sobre la primera fila de la margen izquierda, así como también de una puerta lateral, y de otra torre en su extremidad del mismo lado" y en su parapeto, añade Cooper se "conserva todavía varias troneras del tipo bola y cruz". El puente era la vía principal que unía las zonas de Ávila, Salamanca y Ciudad Rodrigo para el tránsito de ganado trashumante "cuyo portazgo sería una importante fuente de ingresos para los poseedores del castillo". 

Puente desde el lecho del río (2007)

EL CASTILLO

Continuamos con Gómez Moreno y su descripción del castillo: que es poco más o menos coetáneo del puente y se encuentra "al poco trecho" de él. El castillo perteneció "a los Dávilas de Cespedosa, descendientes de Gil González Dávila, que recibió estos señoríos del Rey -cesión de Enrique III- en 1393. Sobre su trapecial y almenado recinto, que sólo un cubo defiende por su testero más ancho, descuella gran torre, con alguna ventana de doble arco agudo, partido por columna, garitas con matacanes en lo alto, y a su lado se le arrima, pujando tanto como ella, un cubo semicilíndrico. La puerta es de arco agudo, con enorme dovelaje y garita encima, y por fuera subsisten arranques de antemuro con otro arco semejante". Como veremos la historia del castillo de Puente del Congosto y la torre de Cespedosa están estrechamente ligadas y fueron motivo de conflicto entre los hijos de González Dávila. 

Fachada norte. El primer recinto es el cercado del cementerio, tras éste el lienzo norte
con almenas y matacán sobre la puerta principal estaba protegida por barbacana

Según Pinilla el estado de conservación de la fortaleza es bueno -su comentario es de 1995- y está compuesto "de un recinto exterior y un cuerpo central formado por una gran torre rectangular a la que se adosa un gran cubo". El recinto exterior forma un hexágono irregular construido en mampostería con refuerzo de sillares de granito en las esquinas; el lienzo oeste, la zona más accesible, está protegida por un cubo en su parte central; estando la puerta de acceso, hoy cegada, en la zona la norte "bajo un arco apuntado de grandes dovelas, y protegida por un antemuro"; y hacia el este, en el lado del río, se abre una poterna elevada, hoy también cegada y tapada por una enredadera.

Lienzo norte al que se adosa el cementerio. Bajo el matacán del lienzo estaba
la puerta de acceso de grandes dovelas se distinguen entre las cruces

Al interior no pude acceder por lo que me remito a Pinilla que describe la torre cuadrangular compuesta de "dos grandes estancias con bóvedas de ladrillo sustentadas por arcos formeros de sillería". En la inferior, a una altura de casi tres metros se abre, en el ángulo oeste, el acceso a la escalera de caracol que nos lleva a las plantas superiores. En la fachada este, la que da al río, "se abre una ventana de doble arco apuntado; la azotea se remata con parapetos rebajados, aunque probablemente fueran almenados y matacanes en los cuatro frentes".

Vista de la fachada este desde el puente y la gran torre cuadrangular.
La enredadera que crece en el muro tapa el portillo hoy cegado que daba al río

La descripción del cubo, la torre en forma de D, es más compleja pues tiene "una curiosa disposición pues si bien a la planta inferior, abovedada de ladrillo, se puede acceder desde el interior del recinto, a las restantes sólo se llega desde la torre, mediante una escalera interior, que podía ser aislada de aquella, convirtiendo así el cubo en último reducto defensivo". Califica Pinilla el conjunto como excelente ejemplo de arquitectura militar, que basa en la división de zonas la defensa escalonada por reductos sucesivos. A este respecto Cooper hace un análisis más preciso; señala que el cuerpo principal del castillo es la torre rectangular que a su vez está cortada otra en forma de D. Estos dos elementos tienen divergencia de ejes que nos indica que son de épocas diferentes, además de la independencia de cada una de las dependencias de cada torre, "y por los sillarejos de la parte del torreón que da al río, siendo el resto de estructuras del mismo aparejo que la torre de Cespedosa". La planta más importante de la torre rectangular es la tercera, desde la que se tiene acceso a la torre en forma de D, posee "una escalera de caracol permite subir a la azotea y bajar al entresuelo de la cámara inferior, de donde una salida cruza el camino de ronda de la barbacana junto al río, con una escalera para bajar a la planta baja de la torre en forma de D y a la poterna". La torre en forma de D, añade, "contiene cuatro cámaras redondas con cúpulas de ladrillo, dispuestas en el entresuelo, en relación con el cuerpo rectangular. Hay cuatro chimeneas de las que algunas servían seguramente de cocina", y una quinta planta de forma irregular abierta en parte al cielo. Sobre esta distribución ironiza que en la Edad Media "la gente no se preocupara demasiado en que la comida llegara caliente a la mesa", por la dificultad que presenta para moverse de una dependencia a otra, y que "cabe sospechar que la defensa secreta del edificio era la facilidad para un extraño de perderse en su interior".

Cubo almenado que defiende el lienzo oeste, tras él la torre en forma de D

El recinto primitivo coetáneo con parte de este conjunto, concluye Cooper, "incluía el adarve que corta el espacio interior del castillo por la mitad, reuniéndose con la torre en forma de D" que continuaba volado sobre canecillos por la curva de la torre. La barbacana que se extiende por el lado del río, seguía hacia el oeste y sería derribada para ampliar el recinto hacia ese lado "que tiene otra torre en forma de D", construida en medio del lienzo oeste para defender este flanco y provista de buzones "que tienen practicadas en su interior troneras como brocales".

Lienzo sur


CIRCUNSTANCIAS HISTORICAS

Destaca Pinilla que de su historia conocemos poco. Hay que recordar que en la zona del alto Tormes en poblaciones tan importantes como El Barco de Ávila, casi no existe documentación de época medieval, no obstante, añade que "existe una mención de las Torres del Congosto en 1212 pero su imprecisión no nos permite saber si se refiere al castillo o a las torres que se alzaban sobre el puente, cuyos restos aún se pueden ver"; de ser cierta esta fecha se descartaría, por tanto, que el puente sea de principios del XVI como apunta Gómez Moreno. Otra mención la encontramos en Barrios García que recuerda las andanzas del adalid abulenses Muño Rabía cuando éste "se levantó, desoyendo las órdenes del concejo abulense, con la fortalezas de Peñaflor y de Puente del Congosto, en las fronteras con el reino leonés". La cita anterior puede ser la que se menciona en la Crónica Inédita de Ávila: "Acaeció una vez que Muño Rabia andaba airado del Rey é alzose en Peñaflor é despues cogió por compañero á Martin Malo, que fue freile de Calatrava é andaba desobediente. É ovo de ser que salió Muño Rabia un ia a caza é á la tornada no le quiso Martin Malo recibir en la Peña, é des que se vido desamparado fuese para la Puente del Congosto é furtó las Torres é envió mandado al Concejo de Bejar é de Plasencia que viniesen é darle las torres en que le diesen algo por esto que facíe él con derecho, por que el Concejo de Avila le andaban buscando para prenderle." Aunque no cita la fecha es de suponer que fue anterior a 1162 cuando los abulenses se unieron a los salmantinos sublevados contra Fernando II de León en coalición que al mando del dicho Nuño Rabia fue derrotada por los leoneses y este último hecho preso y degollado.

Restos de la torre adosada al tajamar del arco más próximo al castillo

Habíamos comentado que en 1393 Enrique III dona Puente del Congosto, junto con Cespedosa de Tormes, a Gil González Dávila. Éste fundará mayorazgo a favor de su primogénito Juan Dávila aunque a su muerte tras un enfrentamiento con su madre Aldonza de Guzmán y su hermano Luis de Guzmán, heredará Cespedosa, "Luys de Guzmán hijo segundo de Gil Gonçalez Davila, (que) fue Comendador de Azeca (Áteca), y por no dexar sucession, vino a heredar la orden de Calatrava, la Puente del Congosto". El enfrentamiento armado entre ambos hermanos no llegó a producirse por la mediación de los Reyes Católicos que obligó a ambos a permanecer en la corte mientras se dilucidaba el reparto de la herencia. Ésta concluiría que Luis de Guzmán sería señor de Puente del Congosto. Sobre la genealogía de los Dávila y Guzmán implicados en este conflicto, la trato en la entrada dedicada a la Torre de Cespedosa.

Unión del cubo rectangular, sobre la ventana se ve el escudo de los Dávila
a la izquierda del observador pared de la torre en forma de D

Cooper comenta sobre Aldonza de Guzmán, que aún vivía en 1456: "Su hijo Luis de Guzmán comendador de Ateca heredó de ellos, en un principio, el Puente del Congosto", y añade en nota que la comunidad de Ávila también disputó las posesión de ambas plazas en 1491 a cuya tierra pertenecían antes de la cesión hecha a Gil González. Según Pinilla ese año de "1456 la casa de Alba recibe el Puente del Congosto, a cambio de otras propiedades, de doña Aldonza de Guzmán, viuda de Gil González Dávila", algo que al parecer no llegó a realizarse, por tanto serían los Dávila quienes construyen el primer recinto con el fin de asegurarse el control del puente, mientras que el cuerpo central, que Gómez Moreno fecha hacia 1500 lo construye la casa de Alba una vez paso a su poder, "aunque -asegura- a nuestro entender sería anterior". No obstante en toda esta historia existen disparidad de fechas según los autores consultados.

A la derecha del observador muro del cementerio que parte
 de los restos de la barbacana que tiene la puerta tapiada

De cómo llega el castillo a la Casa de Alba, veamos la relación más detallada que hace Cobos. Tras la muerte de Gil González, que había creado mayorazgo en 1450 a favor de su hijo Juan de Ávila, sus hermanos y su viuda retienen el castillo lo que provoca una enconada disputa por la posesión de la plaza que alcanza su punto álgido en 1456,cuando cada bando adquiere sus apoyos a los derechos de propiedad. Por un lado Álvaro de Zúñiga, conde de Plasencia apoya a Juan de Ávila, mientras que el conde de Alba, Fernando Álvarez de Toledo apoya a la madre y hermanos de aquél. En vista de un previsible conflicto armado el rey Enrique IV ordena a ambos condes que se replieguen a sus casas. Cumplida la orden real, a finales de ese año el conde Alba intenta la compra de "la casa, e fortaleza e torres de la Puente e las villas de la Puente e Cespedosa"; pero la compra no llega a efectuarse, concluyendo la disputa al año siguiente, en 1457, cuando ambos duques firman una concordia sobre el asunto. La fortaleza queda entonces en poder de Aldonza de Guzmán mientras que a Juan de Ávila le corresponde Cespedosa donde levantará el castillo o la torre que hoy vemos. En 1478 éste vuelve a reclamar el castillo a su madre, pero ésta muere y la fortaleza pasa a poder de su hermano Luis de Guzmán, a la sazón comendador de la Orden de Calatrava. Durante el conflicto la corona tuvo que intervenir en defensa de los vecinos de Puente del Congosto que sufren las acciones de Juan de Ávila que llegó a apresar alguno de ellos. En 1491 la comunidad de Ávila reclamará ambas posesiones al considerarlas propias. El asunto lo zanjarán los Reyes Católicos en 1495 al morir Luis de Guzmán. sin descendencia y revertir la fortaleza en la Orden de Calatrava de la que era comendador. Hemos de recordar que desde 1488 los Reyes Católicos eran los administradores de la orden por bula del papa Inocencio VIII, por lo que los bienes del comendador, entre ellos la fortaleza "pertenecerían por su fin e muerte a dicha orden de Calatrava, de que nos somos administradores por autoridad apostólica". En 1495 mueren los dos hermanos y Puente del Congosto pasa a poder de la corona que desoye "las demandas de la comunidad de Ávila y los intereses enfrentados de los Zúñiga y los Albas". Durante la guerra de las Comunidades, en 1521 la fortaleza será fiel al Emperador que utilizará su estratégica posición para entorpecer "los movimientos comuneros entre Ávila y Salamanca". Será en 1539, cuando el Gran Duque de Alba se hace por fin con la propiedad de la fortaleza al comprársela a Carlos I "por más de 19 millones de maravedís".


EL VERRACO CELTIBÉRICO

El verraco, de pequeño tamaño, se encuentra en el otro extremo de la villa, junto al ayuntamiento. Está muy deteriorado, le faltan las patas delanteras y traseras y la peana. Según se ve en la imagen está fracturado en dos partes que se han unido con cemento, a la vez que se ha fijando también con cemento a una piedra que hace de peana. Procede de la cercana población de Medinilla (Ávila) unos 10 km al suroeste de Puente del Congosto. López Monteagudo y Álvarez Sanchís cataloga el ejemplar como cerdo y nos da las siguientes medidas 86x65x45 cm., aunque por la imagen parece un toro. Hay que tener en cuneta que ambos autores sólo describen el ejemplar de los cuartos traseros, habiéndose añadido la cabeza y las pata delanteras posteriormente; al menos se encuentra así desde 2007 cuando mi primera visita a la villa.

Verraco frente al ayuntamiento de Puente del Congosto
procedente de Medinilla (Ávila)

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez-Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
Cobos Guerra, F. y De Castro Fernández, J.J., Castilla y León. Castillos y fortalezas, Edilesa, 1998
Cooper, Edward, Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León, Junta de Castilla y León, 1991
Foronda y Aguilera, Manuel de, Crónica Inédita de Ávila, Boletín de la Real Academia de la Historia, en Cervantesvirtual.com
Fray Luis Ariz, Historia de las Grandezas de la ciudad de Ávila, 1607, facsímil editado por Caja de Ahorros de Ávila, Ávila, 1978.
Gómez-Moreno, Manuel, Catálogo monumental de España. Provincia de Salamanca, 1901-1903
Pinilla González, Jaime, Castillos de Zamora y Salamanca, Lancia, León 1995

En primer término los restos de la barbacana

Obras durante la visita de 2007 se aprecia el almenaje sin reparar

El puente con el andamiaje en la reparación de 2021

Tronera tipo bola y cruz del parapeto del puente (2007)

Estiaje de verano del río Tormes. El curso del río está en el extremo
 del puente más alejado del castillo