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viernes, 21 de julio de 2023

Basílica de San Juan de Baños de Cerrato


Llegamos a Baños de Cerrato desde Fuentes de Valdepero donde habíamos visitado el formidable Castillo de los Sarmiento. En la recepción del castillo nos recomendaron la visita a la basílica visigoda de San Juan de Baños, allí recogimos un pequeño folleto turístico que nos serviría de guía improvisada en esta parada. Desde Fuentes de Valdepero tomamos la autovía A-62 dirección Palencia, pasada la capital de la provincia, a la altura de Venta de Baños tomamos el desvío que a través de la carretera local PP-1224 nos deja, tras atravesar la población, en nuestro destino. El pequeño edificio se encuentra al final de la población muy cerca del cauce del Pisuerga.

Pórtico de entrada a la basílica con arco de herradura


LA BASÍLICA

Como introducción vamos a seguir nuestro relato con el texto del folleto turístico: San Juan de Baños es el edificio más significativo de la arquitectura religiosa del reino de los visigodos, erigiéndose en un claro ejemplo de conexión con la arquitectura de finales del imperio Romano. Representa, añade, el reflejo del reino visigodo "dentro de una dualidad hispanorromana y germánica".

Vista de la basílica desde el ángulo noroeste

"Fue consagrado San Juan de Baños en el año 661 por expresa donación y voluntad real del monarca Recesvinto. Así se recuerda en la lápida fundacional en la que se consagra el templo, está colocada sobre el testero de la nave mayor, y reproducida en una copia en el templo, tiene la siguiente inscripción: "PRECURSOR DEL SEÑOR MÁRTIR JUAN BAUTISTA POSEE ESTA CASA CONSTRUIDA COMO DON ETERNO, LA CUAL YO MISMO, RECESVINTO REY, DEVOTO Y AMADOR DE TU NOMBRE TE DEDIQUÉ POR DERECHO PROPIO, EN EL AÑO TERCERO, DESPUÉS DEL DÉCIMO, COMO COMPAÑERO INCLITO DEL REINO, EN LA ERA SEISCIENTOS NOVENTA Y NUEVE". La fecha, año 699, es de la era hispánica, a esta hay que retrasar 38 años que son los que tiene de diferencia con al actual, por lo que la consagración fue en el citado año de 661.

Lápida fundacional. Bajo ésta clave del arco del testero con cruz empatada

El edificio que vemos hoy difiere bastante del original según los planos que se reproducen en el folleto: "
Muchas han sido las reconstrucciones y modificaciones que ha sufrido este templo tal y como se ha comprobado por diversos trabajos arqueológicos", de los tres ábsides originales se suprimen dos en época tardogótica dejando la cabecera con dos capillas exentas, presentando éstas bóveda de crucería y la central, original visigoda, con bóveda de cañón.

Cabecera del templo en el que se aprecian en los extremos el muro reformado

"Los muros están construidos con sillares grandes bien escuadrados, colocados a hueso, esto es, sin argamasa. Cuatro columnas a cada lado sostienen los arcos de separación de las naves. El apoyo de los arcos lo constituyen los tres elementos básicos de todo orden arquitectónico: basa, columna y capitel. Los arcos que separan las tres naves son de herradura al igual que el arco del pórtico y el triunfal, con el típico canon visigótico. Arcos y basas de columnas no son regulares, aunque sea patente la unidad de reconstrucción. Los arcos de la nave -añade- "son de tradición romana, con el presbiterio rectangular" recordando su romanismo, nos recuerda, a través de sus capiteles corintios.

Capitel corintio de estilización visigoda

A continuación se especifica que "El presbiterio o parte central de la cabecera es de época visigoda, aunque la cubierta a dos aguas y el muro que las sostiene han sido levantados posteriormente." También puede ser original, añade, el pórtico o al menos su arco exterior, al que se le añade en 1865 la parte superior del arco que se culmina con una espadaña.

La espadaña que corona el pórtico se añade en 1865

La decoración interior es bastante austera, como indica el texto: "La decoración escultórica es relativamente clásica, tradicional y austera. Ocho capiteles corintios soportan los arcos de separación de las naves, seis de ellos están esculpidos en una clara tradición romana corintia."

Arquería del lado del evangelio (lado norte)

"Las columnas han sido aprovechadas de restos de otros edificios romanos, en general son de mármol aunque tiene fragmentos de piedra. Una serie de frisos geométricos completa el resto de la decoración."

Columna con capitel romano e imposta que decora la cabecera

En el interior del templo podemos ver la corona votiva de Recesvinto presidiendo el altar. Las coronas y las cruces eran ofrendas votivas que, desde tiempos de Constantino,  "hacían emperadores, reyes y magnates, civiles y eclesiásticos, a las iglesias y monasterios", -según se puede leer en el Museo Arqueológico de Madrid, al pie del original de dicha corona-, éstas se "colgaban sobre los altares. Recordaban el vínculo entre la monarquía, simbolizada por las coronas, y la divinidad, representada por las cruces, y el altar. Se legitimaba así el poder terrenal encarnado el por el rey y su corte".

Corona votiva de Recesvinto. En la zona inferior de la diadema cuelgan las
letras que componen la dedicatoria: +(R)ECCESVINTHVS REX OFFERET

Para esta entrada he transcrito la información del folleto turístico, además he consultado los siguientes textos:

García Moreno, J. A., Recesvinto, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es/biografías
Corona de Recesvinto, en Catálogo del Museo Arqueológico de Madrid, en ceres.mcu.es y la cartela en sala junto a la corona.


Fachada norte donde se aprecian distintos procesos constructivos
Celosía de la cabecera que se corresponde con el ábside central original
Arco de herradura del atrio de entrada
Columnas y capiteles del lado de la epístola (lado sur)
Bóveda de crucería tardogótica de la reforma de una de las capillas exentas

miércoles, 3 de mayo de 2023

Castillo de Ampudia


Llegamos a Ampudia como parada en nuestra visita a la ciudad de Palencia. La población cuenta en su patrimonio con la magnífica Colegiata de San Miguel del siglo XIII, y un espectacular castillo también del siglo XIII. La visita a este último no fue completa, tan solo pudimos ver de su interior el patio de armas, lo único que estaba permitido fotografiar, y unas dependencias en dicho patio donde se pueden ver diversas colecciones de armas, piezas de arqueología, farmacia y etnografía, y unas interesantes silos subterráneos que algunos viajeros confundieron con aljibes; no obstante no pudimos acceder a las torres.

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

En la relación que hace Eugenio Fontaneda de las tenencias de Ampudia, cita primero al rey Alfonso VIII de Castilla que en 1188 incluyó la villa en la dote de su hija doña Berenguela. A principios del siglo XIII, el hijo de ésta, el rey Fernando III la cede en dote a su mujer doña Beatriz de Suabia. Siguiendo la secuencia, ahora con Cobos Guerra, la villa ya se encontraba fortificada a finales del siglo XIII, cuando se refugió en ella Juan Núñez de Lara. Éste se había rebelado contra la reina doña María de Molina en el conflicto por la sucesión de Fernando IV, apoyando a Alfonso de la Cerda en sus aspiraciones a la corona castellana. Tras poner la reina cerco a la villa, el de Lara huye y dos años después la entrega a la Corona a cambio de su libertad. En 1354, -según Fontaneda en 1352- pertenecía a Juan Alfonso de Alburquerque, que lo había recibido en herencia de su mujer María de Meneses; éste había sido privado del rey Pedro I y había caído en desgracia, circunstancia que precipitó rendir la villa ante la llegada del rey que regresaba del frustrado cerco al castillo de Montealegre. Aquí cabe señalar el relato de la época que hace Cooper del reinado y regencia de María de Molina,  proponiendo además que la posición de Ampudia en los Montes Torozos hacia invisible la fortaleza desde el castillo de Montealegre a no ser desde la desaparecida última planta de este ultimo desde donde sí podría haber contacto visual entre ambas fortalezas..

El castillo visto desde la población

A principios del siglo XV pertenece a Sancho Rojas, obispo de Palencia, que lo donará a su sobrino Pedro García de Herrera. En 1419 éste consigue del rey Juan II un privilegio para instituir mayorazgo con la villa. Este García de Herrera se casó con María Ayala; y les sucede su hijo García López de Ayala en 1457, que casó con María Sarmiento. Cobos nos detalla que estos últimos hicieron obras en el castillo y que la existencia de escudos heráldicos de los mencionados Ayala, Herrera y Rojas en la fortaleza, "podían pertenecer a cualquiera de los propietarios del siglo XV". Según Cooper, a colación de los escudos heráldicos, indica que son de la primera mitad del siglo XV, por tanto "demasiado temprano para la construcción del castillo" y que fueron los pleitos entre sus descendientes sobre la herencia de la que formaba parte Ampudia lo que mantuvo vivo el interés por estos apellidos. Nos recuerda que María Sarmiento, viuda desde 1488, junto a su marido habían realizado obras y mejoras en los castillos de "Enpudia e Orduña e Salvatierra e Salinillas e Quijana en que dis que se gastaran e gastaron fasta en quantia de cinco quentos de maravedis".

Esquina noreste del castillo. A la derecha zona derrumbada

Tras la muerte de éstos, en 1485, el castillo pasa a su hijo Pedro de Ayala, conde de Salvatierra (Álava). Éste durante la guerra de las Comunidades toma partido por los comuneros, debido en parte, según Cobos, por su enemistad con Íñigo Fernández de Velasco, duque de Frías y virrey de Castilla por Carlos I. El castillo es conquistado por los realistas y aunque es recuperado por los comuneros, tras la derrota definitiva de éstos el castillo y todos los bienes del conde de Salvatierra son confiscados en 1522. Tras la confiscación el rey asegura a los habitantes de la villa su intención de que ésta permanezca en poder de la Corona a perpetuidad; no obstante, tan solo tres años después, en 1525, vende la fortaleza y la villa "al hijo de Pedro de Ayala por veinte mil ducados"; éste había pleiteado con tesón por la devolución de los bienes familiares; sin embargo, al ser este Ayala menor de edad, la tutoría de sus bienes recae precisamente en Íñigo Fernández de Velasco que reformará la fortaleza que a la sazón servirá para alojar prisioneros a los Delfines de Francia, y residirá en ella hasta la muerte de su mujer la duquesa en 1527.

Escudo de armas del duque de Lerma sobre la puerta de acceso al castillo

Una vez agotada la línea primogénita de los Ayala, en 1597 la fortaleza pasa a manos de Francisco de Sandoval y Rojas, futuro duque de Lerma y valido del rey Felipe III. Según Cobos la principal reforma que hizo el de Lerma en el castillo fue "la colocación de su escudo, partido de sus armas con las de su mujer, Catalina de la Cerda, en contra del uso heráldico habitual". Cooper erróneamente atribuye el escudo a Cristóbal de Sandoval y Rojas y de la Cerda, primer duque de Uceda, e hijo del duque de Lerma. Según Cobos la pieza principal del castillo en época del duque de Lerma, fue su armería, que la incorpora en testamento de 1624 al mayorazgo de Lerma. La armería debió ser importante toda vez que en 1798, "cuando la visita el ilustrado don Rafael de Floranes y Encinas, por orden del duque de Berwick, a quien pertenecía el castillo, aún era excepcional" pese a que faltaban piezas que se habían enviado a Zamora con motivo de las guerras con Portugal en 1762.

Piezas de artillería en las inmediaciones del castillo

Hay que añadir, según el cuaderno de Turismo, que entre las casas que poseyeron el castillo se encuentra la Casa Ducal de Alba, y contó con huéspedes destacados, además de los mencionados Delfines de Francia y doña María de Molina, quien puso cerco a la villa a finales del siglo XIII. La estancia de Fernando el Católico fue menos agitada, el rey hizo estancia en Ampudia en tránsito a Valladolid el 14 de diciembre de 1515; poco tiempo después, agotadas sus fuerzas, el rey católico fallecerá en enero de 1516 según narra Fontaneda Pérez. Poco más de un año después recibe la visita de Carlos I, nieto del rey católico. Según Ortega Aragón, el joven rey y futuro emperador pernoctó en el castillo, invitado por el conde de Salvatierra, una noche de noviembre de 1517 camino de Tordesillas donde esperaba reunirse con su madre la reina Juana, al parecer fueron tantos los ruidos de animales y alimañas que le llegaban del exterior que Carlos no pudo pegar ojo, iniciándose así, con mal pie, la relación entre ambos que culminaría con el de Salvatierra apoyando el bando comunero, derrotado y expropiadas su propiedades como mencionamos antes. El huésped más asiduo fue Felipe III. Añade el cuaderno de Turismo que la amistad del duque de Lerma con el rey Felipe III propició que Ampudia acogiese al monarca en varias ocasiones, a la vez que, como sede de la Corte, se trataran asuntos de importancia para el Reino, incluyendo el definitivo traslado de la capital de Valladolid a Madrid en 1606. A partir de entonces la fortaleza atraviesa un largo periodo de abandono hasta ser adquirido en 1960 por don Eugenio Fontaneda Pérez, quien la restaura por completo. 

Cubo sureste de la barrera, a la izquierda la torre del homenaje


EL CASTILLO

Siguiendo a Cobos, del siglo XIII se conservan los cubos circulares de la muralla a la que posiblemente se adosó un primer castillo de planta rectangular con las dos torres cuadradas que dan hacia la villa. Añade que a continuación se eliminó la muralla que cerraba un lado del castillo y se sustituyó por la torre del homenaje actual a la vez que un muro de gran grosor y altura que, "con parapetos a ambos lados, protege el edificio de una colina cercana desde donde le podían batir fácilmente". Nos detalla parte del edificio que no vimos, "junto a la torre se dispuso un estrecho patillo de entrada con dos puertas, protegido por troneras y cuyo acceso exterior se eliminó en una reforma más tardía", en este acceso se construyó la escalera por la que se ingresa en la torre del homenaje sustituyendo la pasarela original volada sobre dicho patillo. La cuarta esquina del castillo, una posible torre en el lado contrario a la del homenaje, quizá porque no llegó a terminarse o porque se hundió "nos impide conocer el funcionamiento exacto del adarve que existe sobre el grueso y alto muro que las unía" al que sólo es accesible desde la torre del homenaje.

Torre del homenaje y hueco donde debía estar la cuarta torre

El parapeto, con sus garitas, -continúa Cobos- da unidad al conjunto de las estructuras (salvo el homenaje) y, por su similitud con el de Portillo, permite fecharlo en las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XV. La similitud con Portillo también lo comenta Cooper "que se construye mediado el siglo XV (ca. 1446) tras reformarse el lienzo donde se encuentra la puerta de acceso añadiéndose dicha garita al adarve". Respecto a la garita señala su singularidad porque "tiene matacanes con dinteles llanos entre canecillos", que contrasta con el adarve liso. También coinciden en ambas fortalezas la posición de la torre del homenaje, "en una esquina del recinto", así como que el acceso a la entrada se haga en altura al nivel del primer piso, "por medio de una escalera de caracol practicada en un adosado", aunque Cooper atribuye la ausencia de la cuarta torre a su derribo por el impacto de un rayo.

Muro que unía la torre del homenaje y la cuarta torre desaparecida. 
Tanto el muro como la garita presentan hilera de matacanes

El patio conserva las arquerías que pueden fecharse bien de finales del siglo XV o principios del XVI, comenta Cobos, aunque no es posible saber si son originales del edificio. En su parte exterior "se rodeó el castillo con una barrera que cubre los tres frentes que quedaron al interior de la muralla de la villa y que por su aparejo parece obra distinta a la del cuerpo principal ", ésta se debió construir en la segunda mitad del siglo XV. Concluye con el análisis del puente de entrada, construido en piedra y con dos arcos previos al tramo levadizo, construido en 1538 por orden de conde de Salvatierra.

Arquerías del patio de armas


EPIGRAFÍA

Tanto Cobos como Cooper hacen mención a los escudos que aparecen en el castillo, en las yeserías góticas conservadas, que pertenecen a los Herrera, Rojas y Ayala como comentamos antes y que según Cobos podrían pertenecer a cualquiera de los propietarios del siglo XV, y hace hincapié en la inexistencia de otros escudos medievales en el edificio. Esto puede deberse posiblemente, por una parte, "a la costumbre del duque de Lerma de sustituir las armas originales por las suyas en todos los edificios en los que tuvo intereses" y, por otra parte, a las instrucciones que el mencionado Floranes dio a finales del siglo XVIII de "picar cualquier escudo que no fuese Herrera, Rojas o Ayala".

Escudo de armas de la familia Herrera en el patio del casillo

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cobos Guerra, F. y De Castro Fernández, J.J.Castilla y León. Castillos y fortalezas, Edilesa, 1998
Cooper, Edward, Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y LeónJunta de Castilla y León, 1991.
Cooper, Edward, La fortificación de España en los siglos XIII y XIV,  Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, 2014
Domínguez Casas, Rafael, El escudo del I Duque de Lerma en el MUVa, Universidad de Valladolid, 2009
Fontaneda Pérez, Eugenio, Discurso de recepción de académico. "Salvar un castillo".
Ortega Aragón, Gonzalo, Palencia insólita, Palencia 1997.
Rodríguez-Ponga y Salamanca, PedroPedro de Ayala y Sarmiento, ficha de la Real Academia de la Historia, en dbe.rah.es

Garita del lienzo norte similar a las que protegen la entrada y al igual
que la del castillo de Portillo, el muro carece de canecillo.

Cubo semicircular macizo de la cerca de la villa

Vista de la villa y torre de la Colegiata de San Miguel desde el castillo 

lunes, 3 de abril de 2023

Castillo de Fuentes de Valdepero

 

Habíamos llegado a Fuentes de Valdepero de regreso de nuestro viaje por Palencia dirección Valladolid, por la N-611 para tomar, desde allí, la autovía A-67. La población se encuentra entre ambas vía de comunicación y el castillo de los Sarmiento prácticamente equidistante. Llegamos poco antes de la hora del cierre del castillo. Nos encontramos frente a un edificio formidable que,  por la cercanía de casas, es complicado fotografiar la fortaleza por lo que,  el tiempo que disponíamos para llegar a nuestro destino final, decidimos dedicamos a fotografiar el exterior y esperar una ocasión mejor para visitar su interior. Respecto a las fuentes de información vamos a utilizar en un principio las que nos proporcionan las cartelas junto a la fortaleza y el folleto turístico,  prácticamente iguales mientras ampliamos nuestro relato con mayor información y autores.


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La historia del castillo de Fuentes de Valdepero está íntimamente ligada al linaje de los Sarmiento. Ya en el siglo XIII aparecía la familia Sarmiento como rica hacendada vinculada a Villarramiel, Lomas y el Valle de la Cueza; de su especial dedicación a la viticultura pudiera derivar el apellido "Sarmiento". Esta familia tuvo dos grandes áreas de actuación; la zona del Cerrato castellano (zona de Palencia, Valladolid y Burgos, las principales poblaciones con Dueñas y Venta de Baños y entre las fortalezas destaca Astudillo) y el sur del reino de Galicia de donde fueron Adelantados Mayores.

En 1428 era Señor de la Villa de Fuentes de Valdepero don Diego Pérez Sarmiento, tercero de la estirpe en llevar este nombre, Adelantado Mayor de Galicia. El 15 de noviembre de 1442 fue nombrado Conde de Santa Marta por el rey Juan II y en 1465 renunció al Adelantamiento de Galicia en favor de su hijo don Bernardino. Precisamente es entre estos años, 1442-1465, cuando hay que situar las obras de edificación del castillo en su construcción inicial, cronología corroborada en las prospecciones arqueológicas realizadas a raíz de las obras  de rehabilitación del castillo que sitúan en el siglo XV los primeros indicios de ocupación del solar. 

Estas fechas concuerdan con las dos inscripciones que portan sendos escudos con las armas de la familia Sarmiento en el cubo Sudeste. "Don Diego Perez Sarmiento conde de Santamarta, adelantado mayor de Galisia". Este es el único cubo original que se mantuvo en pie.

Torreón sureste con los escudos heráldicos de Don Diego Pérez Sarmiento

El reparto de los bienes dejados por don Diego Pérez Sarmiento tras su muerte, fue la razón por la cual la villa de Fuentes de Valdepero dejó de formar parte de las posesiones del Adelantado Mayor de Galicia y Conde de Santa Marta y pasó a manos de una de las ramas colaterales de los Sarmiento, concretamente a Andrés de Ribera, (que) caso con una nieta del conde, doña Constanza. Con este motivo se realizó una estimación del coste que supuso la construcción de la fortaleza de Fuentes de Valdepero. El desembolso fue valorado en 2.326.875 maravedíes.

Fue su descendiente Andrés de Ribera (hijo), segundo señor de Fuentes, trágico protagonista de uno de los hechos más relevantes en la historia del castillo: en enero de 1521 sufrió en el castillo el asedio de los Comuneros a las órdenes del Obispo Acuña, a quien permitió la entrada en la fortaleza tras negociar una capitulación honrosa que el obispo traicionó apresando a toda su familia y saqueado todo lo de valor que había. El castillo permaneció en poder de los Comuneros hasta finales de abril de 1521, después de que fueran derrotados en la Batalla de Villalar. Para conocer mejor la personalidad del Obispo Acuña es interesante recordar su protagonismo en la Guerra de las Comunidades y el antagonismo que mantuvo con el Alcalde Ronquillo en nuestra entrada sobre el castillo de Fermoselle.

Lienzo sur con el único cubo original

Parece que los vecinos de Fuentes de Valdepero se mantuvieron al margen del conflicto; sólo a título particular consta la participación de sus habitantes, tanto entre los defensores como entre los atacantes. El ataque comunero y los sucesos posteriores debieron provocar tal impresión en Andrés de Ribera que, cuando acometió las obras de reparación de los desperfectos causados por los Comuneros en la fortaleza, la remodeló, probablemente con el objeto de hacerla inexpugnable hasta el punto que se engrosaron sus muros de forma excesiva, se achicaron puertas y ventanas, quizá de manera desproporcionada y anacrónica. Es por tanto en estas fechas, después de 1521, cuando se realizó la siguiente fase constructiva del castillo.

En 1531, tal vez sin concluir la remodelación y después de pleitear mucho tiempo con los vecinos por el monte, vendió el castillo y el Señorío de Fuentes a don Diego de Acebedo; la siguiente transmisión de la propiedad es a su hija, doña Juana de Acevedo y Fonseca. Siendo esta Señora de Fuentes, en el año 1572 el rey Felipe II instituyó el título condal en ella, así pues fue la primera Condesa de Fuentes de Valdepero.


Lienzos este y sur del patio de armas

Tras sucesivas transmisiones, en 1739 el castillo y el título condal pertenecían a doña María Teresa Álvarez de Toledo quien entroncó con la Casa de Alba. La propiedad del castillo se desvinculó de la Casa de Alba en 1874, aunque en la actualidad sigue detentando el título condal. La Diputación de Palencia lo adquirió gracias al impulso y las gestiones de la Asociación de Amigos del Castillo y Monumentos de Fuentes de Valdepero, que acometió importantes obras de rehabilitación del castillo y acondicionamiento del entorno, así como el edificio inserto en el patio de armas donde se ha instalado el Archivo de la Diputación de Palencia desde 2006.


EL CASTILLO

El castillo tiene la típica estructura de las fortalezas de la Escuela de Valladolid. Construido en piedra de grandes sillares, presenta un recinto cuadrado con cubos en las esquinas y una gran torre del homenaje en el lienzo norte, posiblemente almenado.

Torre del homenaje es un cuadrado con torres en las esquinas y una en
el centro de cada lienzo reforzados cubos y lienzo con alambor

Era en su tiempo esta fortaleza, arquitectónicamente hablando, la más importante de Castilla. Su torre del homenaje no tuvo rival en anchura y longitud y probablemente tampoco en altura. Contó en su tiempo con tres pisos abovedados, a lo que había que sumar el remate del adarve y las almenas, si es que esta parte alguna vez estuvo terminada. Con todo ello, su altura hubo de ser bastante superior a la actual. El grosor de sus muros es el mayor en España de todos los castillos del siglo XV, llegando en algunos lugares a los 11 metros de espesor. Todo esto hará exclamar al condestable de Castilla en enero de 1521 cuando escribía al Emperador "... fortaleza que es una de las buenas que ay en Castilla de Casa llana...". Mide aproximadamente 60 metros de largo y 37 metros en su parte más ancha (patio de armas) ocupando una superficie de algo más de 2.000 m2, con un perímetro de 170 metros lineales. La torre del homenaje tiene una altura de alrededor de 22 metros. Las medidas antiguas, según el Catálogo Monumental de la Provincia de Palencia, eran: "80 pies de alto, 130 de largo y 180 de ancho".

Lienzo oeste exterior del patio de armas con matacanes y escudos borrados
las ventanas fueron achicadas tras el ataque comunero y posterior reforma

La disposición interior de los espacios en la torre del homenaje resulta muy interesante. La primera impresión es que está totalmente aislada de la otra zona: el patio de armas, desde el cual se puede acceder desde una entrada en la esquina noreste. Esta escalera pasa junto a uno de los habitáculos que instintivamente despierta el interés del visitante: la mazmorra, una habitación abovedada con una sala entrada en lo alto que se unía a la escalera por un pasillo con una puerta en cada lado para hacerla aún más segura. La escalera de acceso termina en una terraza encima del plinto y mirando al patio de armas. Desde aquí se puede entrar en la torre por dos puertas que, mediante escaleras en forma de espiral cuadrado, dan paso a las habitaciones. El salón abovedado superior cuenta con cuatro diminutos almacenes a los que se accede por unos cortos pasillos en forma de "L", habitáculos se repiten en el castillo de Peñafiel (Valladolid).

Estos aspecto constructivos también los comenta Cooper que a su vez agrupo el castillo con el de Peñafiel y Cabañas de Castilla, grupo que califica como cumbre "de la arquitectura militar leonesa, estos tres castillos presentan una auténtica red de enigmas arqueológicos e históricos"; a la vez que destaca similitudes con las escaleras del castillo de Fuensaldaña. No obstante señala que su planta es rutinaria a pesar de lo gigantesco del edificio, "al lado de este monstruo de sillares" no deja de ser un simple rectángulo de cubos amatacanados en las esquinas de los que uno se ha sustituido debido a un aportillamiento comunero. La entrada al recinto, por su lado oriental, tiene garitas semejantes a las de Villalonso, Ampudia y Portillo. Destaca la casi ausencia de vanos hacia el exterior y que la torre del homenaje apenas tiene saeteras. Sobre su construcción añade que "el arco del ventanal está decorado con una orla de aspas, un motivo que se encuentra en el exterior de la capilla de San Juan, de la catedral de Orense" detalle interesante este porque en las obras de la capilla trabajaba "por casualidad un cantero palentino, Diego González, vecino de Baltanás, maestro mayor de las obras del templo, según una noticia del año 1485". Quizás sea el motivo por el cual la mayoría de las marcas de cantero -reproduce un total de 18 marcas- que podemos ver en la torre del homenaje, se encuentren también en el castillo de Peñafiel.

Garitones y matacanes que defienden la puerta de acceso

El patio de armas es más simple: consta de un cuadrado con un cubo amatacanado en cada esquina, de los que solamente se conserva entero el del lado sureste (consolidado recientemente); el del noreste estaba semiderruido y ha sido totalmente reconstruido; los dos del lado oeste estaban totalmente destruido; el del sur, que quizá lo fue durante la revuelta comunera, se reemplazó por un mojón. El acceso a los cubos se realizaba solamente desde lo alto del adarve al que se llegaba desde la terraza que da a la torre del homenaje.

La entrada al patio de armas, que se encuentra en el lado este, está flanqueada por dos garitones. En el cubo del sureste podemos observar una preciosa ventana gótica ojival y dos escudos con las armas de los Sarmiento, que en su tiempo estuvieron protegidos por una marquesina, de la cual queda el canecillo que la soportaba. Rodeándolo todo existió una barrera baja y tal vez un foso de los que no queda ningún vestigio actualmente.

Puerta de acceso defendida por dos garitones y matacanes en lienzo este

Esta fortaleza se adscribe a la llamada Escuela de Valladolid, pudiendo ser atribuida al mismo cantero que realizó las torres de Fuensaldaña, Peñafiel, Torrelobatón y la parte baja de Belmonte de Campos. Su uso palaciego y residencial se puede constatar por antiguas fotos del castillo en las que se aprecia un antepecho plateresco en la galería alta del patio con columnas poligonales, elementos que probablemente son los que hoy se encuentran en la iglesia parroquial de la localidad así como otros dos escudos también vinculados al linaje de los Sarmientos, a donde debieron trasladarse a finales del siglo XIX.

Lienzo oeste tras el caserío

Para esta entrada además del texto del Folleto informativo Diputación de Palencia he utilizado la siguiente documentación:

Cooper, Edward, Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y LeónJunta de Castilla y León, 1991

domingo, 6 de diciembre de 2015

El castillo de Aguilar de Campoo


Durante la visita a Aguilar de Campoo no estaba previsto subir al castillo. Nos guiábamos por una guía turística bastante antigua y se mostraba demasiado pesimista para el viajero: "el castillo ofrece una visión elegíaca. Es hoy una de esas fortalezas que lloran gota a gota, piedra a piedra, su abandono y lenta agonía a través de los siglos". El texto era de 1977 y la fortaleza en aquella época debía estar en estado ruinoso. No obstante desde 2002, consolidado el castillo y se había habilitado un camino que deja al viajero frente a la fortaleza partiendo desde la iglesia de Santa Cecilia que descansa a sus pies.

Claustro de Santa María la Real

Quizás el hecho de ser el monasterio de Santa María la Real la joya indiscutible de Aguilar de Campoo, reste protagonismo a la fortaleza, que apenas destaca sobre el monte que vigila la población, habiéndose adecuado su entorno para convertirlo en un agradable paseo, aunque como veremos tiene agrias críticas a esta intervención. No tenía mucha información sobre él, por lo que hube de conformarme con la lectura del cartel turístico que comparte con Santa Cecilia.

EL CASTILLO

La cartela informativa nos introduce brevemente en su evolución constructiva: Edificación de planta trapezoidal, construida probablemente sobre un castro celtíbero, está en la cúspide de un peñasco, a 970 metros de altitud. Estaba protegido por una gran muralla que se comenzó a construir a mediados del siglo XIII y siete puertas de las que se conservan seis. 
En los siglo IX y X existía ya una pequeña fortaleza que coincide con la actual torre del homenaje. Alguno de los restos conservados son del siglo XII, siglo en que fue un importante baluarte aunque la mayor parte de los muros actuales son del XIV y XV.
Al final de la Edad Media el castillo quedó en desuso y, sin modificaciones posteriores, por lo que ha llegado a nosotros con su morfología medieval.

Puerta de acceso al castillo

Según Cooper el núcleo del castillo era la torre del homenaje, "una estructura que sería monumental y de gran poder óptico", habría que añadir a la altura que debía tener la torre la altitud del cerro donde está emplazada, vigilando un vado del río Pisuerga que bordea por el suroeste la población. "Hoy día, añade, el espacio que ocupaba es un enorme montón de escombros" y, lo más probable, es que se han mantenido desde que la derribara el rey en aquellos momentos -debe referirse a 1358 cuando Pedro I marcha contra Aguilar con el fin de asesinar a su hermanastro don Tello. La torre no debió haberse reconstruido desde entonces pues Pedro I vuelve a asediar la fortaleza en 1368, y "el tosco alzamiento del nivel del adarve de uno de los lienzos" debió haberse construido posiblemente con las piedras de la desaparecida torre. 

Puesta de acceso desde el interior donde se aprecian algunos mechinales

Al final del reinado de Enrique II, y a instancias de la comunidad judía, se renovaron las fortificaciones de Aguilar, como advierte Cooper, "expresando así su alivio al no haber sufrido el mismo castigo que sus correligionarios de Miranda de Ebro a manos del rey de las mercedes". Cabe recordar que en 1360 la comunidad judía de Nájera sufrió el ataque de las tropas de Enrique II, y en 1362 sería atacada la comunidad judía por los vecinos de Miranda de Ebro. El rey Pedro I fue protector de la comunidad judía, no así sus aliados ingleses, ni las tropas del futuro Enrique II. Como prueba de ese "alivio" mostrado por la comunidad hebrea, se colocó un escudo con un águila sobre la puerta del castillo, "símbolo del municipio", que se ha conservado hasta mediados del siglo pasado; y "en las tres puertas del recinto de la población, construida una de ellas, según reza orgullosamente una inscripción, por don Sal Zamalek y su mujer, en 1381". Aunque la fecha parece tardía toda vez que Enrique II muere en 1379, se recuerda al lector en nota, que la fecha tallada es de 1419, y que el año 1381 es el último del uso del calendario de la Era Hispánica en Castilla.

Cubo central del lienzo sur y a la derecha parte de la cerca reconstruida

Sobre las obras, que se llevaban a cabo desde 2002 nos informa  un artículo del Diario Palentino del 09-IX-2003 que reproducía la revista de la Asociación Española de Amigos de los Castillos, artículo que nos introduce de nuevo en la historia del castillo; estas obras "han descubierto parte de la muralla junto a un cubo, y ahora se aprecia cerca de más de un metro y medio de altura original, otra de las grandes obras que están realizando es sacar en algunas partes el primer suelo de piedra caliza del recinto. Uno de los problemas que están encontrando (es) que en la fortaleza se hicieron muchos añadidos posteriores a la construcción original. Si todo va bien, en dos años todo el mundo podrá disfrutar del castillo. Según el estudio realizado por la arqueóloga encargada de las obras, la primitiva construcción se realizó en el siglo IX y debió ser reconstruido a finales del siglo XI, o más bien durante el siglo XII. De todas formas, el sistema defensivo de Aguilar sufrió una radical transformación a partir del siglo XIII, con profundas reformas en el siglo XIV como consecuencia de las guerras de Pedro I de Castilla, y en el siglo XV con la ascensión de los Manrique al marquesado de Aguilar." 

Lienzo Oeste desde el cubo Suroeste

Y, continuando con la crónica del Diario, "Con esta familia se relaciona el castillo actual, o por lo menos su última gran reforma. En 1966 y 1967 se realizó una intervención en la que se reconstruyeron partes del recinto. Las últimas excavaciones se llevaron a cabo en 1988 y 1989, respectivamente y se centraron en la torre del homenaje". 

Sobre las obras de los años sesenta es muy crítico J. Nuño González señalando que con esta actuación lo que se hizo fue elevar el castillo a categoría de decorado al centrarse únicamente en los paramentos que dan a la villa dejando el resto, afortunadamente, sin tocar. Posteriormente se llevó acabo una nueva consolidación que llegó a ocultar los mechinales que permitían conocer la estructura interior del castillo, así como el movimiento de tierras para facilitar el acceso al castillo, eliminando los caminos originales; además, la plantación de cipreses en las laderas arrasaron los vestigios arqueológicos entre la fortaleza y Santa Cecilia; esto es, el paradigma de una intervención totalmente desafortunada sobre la que éste se pregunta cuáles son realmente las premisas que persigue la rehabilitación de un monumento.

Interior del castillo desde el cubo Noroeste 


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La villa de Aguilar de Campoo había pertenecido a al infante Pedro, hermano del rey Fernando IV que, hasta su muerte en la Vega de Granada en 1319, había sido tutor de Alfonso XI. En 1331 nada más nacer el primer hijo bastardo de Alfonso XI y Leonor de Guzmán , también de nombre Pedro, recibe el señorío de Aguilar y todos los bienes que habían pertenecido al infante Pedro. El niño muere con seis años, en 1338, pasando el señorío al menor de los hijos bastardos del rey y Leonor de Guzmán, don Tello, en enero de 1339 cuando contaba con tan solo 2 años. En 1350 muere el rey Alfonso XI y un año después, con Pedro I en el trono, en las Cortes de Valladolid de 1351 el rey confirma a su hermanastro como señor de Aguilar de Campoo y dota a la ciudad con el "diezmo del mar" sobre todas las mercancías que llegaban desde Santander. Con anterioridad, en ese mismo año don Tello había rendido pleitesía al nuevo monarca; no obstante pronto será perseguido por Pedro I en la guerra que mantuvo con su otro hermano Enrique de Trastamara, el futuro Enrique II. En la disputa debió perder don Tello el señorío pues, según CooperGonzalo González Lucio entregó Aguilar de Campoo al rey en 1354, "y a continuación se encargó de defenderlo contra los partidarios de Tello". 

Cierre del lienzo Norte con derrumbe sin intervención 

En 1358 Pedro I marcha desde Sevilla a Aguilar de Campoo, al parecer con la intención de asesinar a su hermanastro don Tello, aunque éste consigue escapar, el rey captura a Juana de Lara, la mujer del infante, debido, según Cooper, a un descuido de su marido. El canciller López de Ayala narra así este episodio: "el Rey, desque hubo comido, aquel día martes partió de Sevilla y fué en siete días a Aguilar de Campó, do estaba Don Tello. Y el día que el Rey allí llegó Don Tello andaba al monte, y un su escudero, que decían Gutier de Aguera, vió al Rey y fuéselo decir a Don Tello al monte. Y luego Don Tello huyó para Vizcaya y llegó a Bermeo (...) Y el Rey, desque llegó a Aguilar de Campó y no pudo hallar a Don Tello, que fuera apercibido, prendió a Doña Juana, su mujer de Don Tello, hija de Don Juan Núñez de Lara y de Doña María, su mujer, señora de Vizcaya: ca por esta su muger cobrara Don Tello el señorio de Vizcaya". En 1359 concluye el episodio con la muerte de Juana de Lara: "Otrosi mandó el Rey levar presa á Almodovar del Río, un castillo muy fuerte que está cerca de  Cordova, á Doña Juana de Lara mujer del Conde Don Tello su hermano, la qual tenia presa despues que el Rey fuera á Aguilar de Campó por matar a Don Tello, segund dicho avemos; é dende a pocos dias la mataron á dicha Doña Juana en Sevilla". El episodio muestra la personalidad del infante, era dubitativo, cambiando de bando en la guerra según sus intereses, pensando sólo en su persona. Tras la captura de Juana de Lara en 1358 el rey dejará como custodio del castillo a Pedro Gómez quien lo poseerá hasta su muerte en Aguilar en 1363.

En primer término cubo Sur de la cerca a su derecha se aprecia un portillo

En 1369 muere Pedro I asesinado en Montiel a manos de Enrique de Trastamara, y en 1370 fallece el infante Tello pasando el señorío de Aguilar a su hijo bastardo Juan Téllez, privilegio que confirmó el rey Enrique II. Esta confirmación confirió a la propiedad la calidad de "bien enriqueño", es decir, que los bienes se transmitían por primogenitura pero sólo por línea de varón, en caso contrario, el bien revertía en la Corona.

Cubo y resto del lienzo de la cerca

En 1385 Juan Téllez muere en el desastre de la batalla de Aljubarrota donde las tropas portuguesas e inglesas aniquilaron al ejército castellano en la guerra por el trono de Portugal entre Juan I de Castilla y Juan I de Portugal. El señorío pasa entonces a su hija, doña Aldonza de Castilla, que sería la tercera Señora de Aguilar, que por la salvedad de los "bines enriqueños" el rey, ahora Enrique III , hubo de otorgar en 1392 un nuevo privilegio. Doña Aldonza, contrajo matrimonio con Garci Fernández Manrique de Lara, y sería el nieto de ambos, y con el mismo nombre Garci Fernández Manrique de Lara, en 1482 por privilegio de los Reyes Católicos, el primer Marqués de Aguilar.

Cubo de la cerca 

Por último destacar que la visita a Aguilar de Campoo es realmente interesante "a semejanza de Santillana del Mar, es una de esas villas-museo que impresiona al que la visita" dice antigua guía de turismo. El conjunto fue declarado Monumento-Artístico en 1949.

Lienzo Sur del castillo desde la población

Para elaborar esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Bleye, ValentínGuía Turística de Palencia y su provincia,  Diputación de Palencia, 1977
Castillos de España, Asociación Española de Amigos de los Castillos, nº131. Octubre 2003.
Cobos Guerra, F. y Castro Fernández, J.J. de, Castilla y León. Castillos y fortalezas, Ed. Edilesa, León, 1998.
Cooper, E, La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, . 2014, para la cita de J. Nuño González en su libro El Castillo de Aguilar de Campoo, sobre la reconstrucción del castillo.
Díaz Martín, Luis Vicente, Don Tello, señor de Aguilar y de Vizcaya (1337-1370), Instituto Tello Téllez de Meneses, 1982.
López de Ayala, Las muertes del Rey Don Pedro, Alianza Ed., Madrid 1971

Panorámica del castillo en el que se aprecian los cubos Sur y Norte de la cerca
Fotografía de Rafael Moreno


Panorámica del castillo en el que aprecia la puerta de acceso en el lienzo Este
Fotografía de Rafael Moreno