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sábado, 27 de mayo de 2023

Castillo de Orgaz

 

Nuestra primera visita a Orgaz fue en 2016 siguiendo una ruta para ver algunos castillos por la provincia de Toledo. En aquella ocasión no pudimos ver su interior, visita que hacemos en un segundo viaje este 2023, y pocas cosas, al parecer, han cambiado desde entonces. Si la primera vez habíamos llegado desde Manzaneque, la segunda lo hacíamos desde Mazarambroz donde habíamos visitado su torre del siglo XIV.

Lienzo sur con la gran torre del homenaje a la derecha la torre circular

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

El señorío de Orgaz tiene su origen en la compra de unas tierras en el lugar que alguacil-alcalde de Toledo, Fernando Juanes de Alfarilla hace en 1220 a la parroquia de Santo Tomé de Toledo, institución a la que seguirá unida durante varios siglos. A su muerte en 1234, el señorío lo hereda su hijo, alguacil de Toledo, Gutier Hernández hasta su muerte en 1260; a éste le sucede su hijo Ruy Gutiérrez a quien Alfonso X le confirma el señorío. A éste le sucede su hijo Gonzalo Ruiz de Toledo, IV señor de Orgaz, el más famoso de los señores que poseyeron la villa y cuyo entierro inmortalizará El Greco dos siglos y medio después de su muerte.

Lienzo sur y puerta de acceso junto a la torre del homenaje

La persona de Gonzalo Ruiz de Toledo tuvo gran proyección en la corte de Castilla; el rey Sancho IV le concede en 1293, por ser "vasallo del infante don Fernando, mi hijo", el privilegio de celebrar un día a la semana mercado en la villa Orgaz. Con Fernando IV alcanzará el cargo de notario Mayor de Castilla y de Andalucía, cargos que confirmará Alfonso XI. En su ascensión en la corte, 1315 firmará como amo del Rey Alfonso XI. Será a su vez, hombre de confianza de la reina doña María de Molina durante la minoría de edad de Fernando IV y posteriormente de Alfonso XI. Como señor de Orgaz, instituye que por santo Tomás (21 de diciembre), en concepto de rentas por la cesión de unas caleras, el Ayuntamiento de Orgaz se hiciera a la parroquia de Santo Tomé en Toledo, parroquia que él había restaurado y ampliado, "una dotación de carneros y gallinas, vino y leña para celebrar la fiesta del santo, invitando a clérigos y dando de comer a cuarenta pobres de la ciudad". Gonzalo Ruiz de Toledo muere en 1323 y las donaciones se siguieron llevando a cabo hasta que en 1550 el párroco de Santo Tomé pone pleito por que los de Orgaz dejaron de aportar esta renta. Aunque el pleito lo ganó la parroquia toledana pronto dejó de satisfacerse.

Puerta de acceso renacentista de arco de medio punto y grandes dovelas

A Gonzalo Ruiz de Toledo le sucede al frente del señorío su hijo Martín Fernández de Toledo. Éste alcanzará tantos cargos en la corte como su antecesor, llegando a ser justicia mayor de la casa del Rey, y preceptor de Alfonso XI y Pedro I durante minoría de edad de ambos reyes, y ambos a su vez, confirmaron todos sus derechos. A la muerte Martín Fernández, le sucede al frente del señorío su hija Aldonza que casará con Pedro Núñez de Guzmán; este matrimonio introduce el linaje de los Guzmán andaluces en Toledo, cuyo escudo de armas, muy deteriorado, campea sobre la puerta de acceso del castillo.

Escudo de armas de los Guzmán sobre la puerta de acceso al castillo

En 1520 Carlos I concede a Álvar Pérez de Guzmán, a la sazón XI señor de Orgaz, el título de conde de Orgaz., no obstante los orgaceños se negaron a reconocer el nombramiento al creer que era una argucia del rey para atraer a su señor a su bando, pues coincide con el año del inicio de la Guerra de las Comunidades. El conde se uniría al ejército real junto a otros caballeros; por lo que fue declarado por la comunidad traidor, condición por la que podía ser expoliado y muerto sin juicio. En ausencia del conde los vecinos, partidarios de los comuneros, se atrincheraron en el castillo que fue incendiado por la tropas reales. Cooper comenta que probablemente Pérez de Guzmán fuese el constructor del castillo y nos trae un breve comentario sobre la personalidad del conde según un documento de principios del siglo XVII, "Don Alvar Pérez de Guzmán... señor de Santa Olalla y Orgaz... fue gran jugador, por la qual vino a mucha necesidad y así hizo muchas demasias a sus vasallos, de tal suerte que muchos se fueron a morar fuera de su estado...".

Lienzo este con la gran torre circular a la izquierda la torre del homenaje

La sucesión de Pérez de Guzmán, fallecido hacia 1555, es confusa, asegurando algunos historiadores que le heredó su hija Isabel quien, por ser monja, propició que el condado pasara a su sobrino nieto Juan Hurtado de Mendoza, que pertenecía a una rama menor de los Mendoza, y que en el XVIII recayese en José Crespi de Valldaura y Hurtado de Mendoza, de la familia valenciana Crespí de Valldaura que instalará en la ciudad de Ávila el archivo familiar. Según la cartela informativa que hay junto al castillo, en el siglo XIX la propiedad fue desamortizada, "siendo adquirida por Apolinar Moreno Ventas por 11.000 reales". Los herederos de éste lo venden en 1970 a Estanislao Llopis Llopis quien restaura el edificio del que sólo se mantenían en pie los lienzos, dándole el aspecto actual. A la muerte de su hija, Gema Llopis, última heredera de la fortaleza, en el siglo actual dona el castillo a la villa siendo en la actualidad propiedad municipal.

A la izquierda el lienzo norte con tres escaraguaitas, y lienzo oeste


EL CASTILLO

Como hemos visto, el castillo es una construcción tipo señorial que según Ruibal, se construye en los siglos XIV-XV. El edificio se encuentra en buen estado gracias a las restauraciones y consolidaciones que se han llevado a cabo en los últimos tiempos. Tras el ataque e incendio que sufrió el castillo por parte de las tropas reales durante la Guerra de las Comunidades, recordar que en él se habían encastillado los los vecinos partidarios de los comuneros, el edificio debió sufrir importantes desperfectos y a partir de entonce, inició un proceso de progresivo abandono, estado en el que llega al siglo XVIII.

Interior del castillo desde el adarve del lienzo oeste. A la derecha la torre del
homenaje; centro la torre circular y a la izquierda la escaraguaita noreste

Ruibal lo describe como un edificio que posee una formidable torre del homenaje de 20 metros de altura. Se encuentra emplazado en llano y contó con foso y antemuro, de éste quedan vestigios en su lado oeste. Cuenta con cuatro torreoncillos o escaraguaitas con matacanes, tres en las esquinas y el cuarto en el centro del lienzo norte, que defienden la base de los muros. Cuenta con patio renacentista cuyas columnas son reproducción a partir de la única original empotrada en el muro sur. En el lienzo este, "un curioso torreón semicircular, a modo de ábside", que presenta una profunda canaladura en el exterior por la que se evacuaban las letrinas. El edificio está construido en mampostería y sillares reforzando las esquinas de muros y de la torre del homenaje, a la vez que cuenta con abundante construcción en ladrillo en su interior. Conserva todas sus almenas.

Fotografía del interior del castillo en estado de ruina.
Copia que se exhibe en el propio castillo de Orgaz.

Cooper no dedica mucho espacio al castillo al que considera, como los demás castillos señoriales del alfoz al sur de "la ciudad imperial" en un terreno que ayuda poco a la fortificación, -es la misma sensación que tienen los viajeros al visitar el cercano castillo de Manzaneque-. Su planta, nos recuerda, es la de una iglesia "con campanario, ábside y hasta orientación como si fuera templo", debiendo su apariencia señorial a matacanes, garitas, almenas y a la ausencia de ventanas, y concluye que el estado de ruina en que se encontraba,-debió visitarlo antes de las reformas- impide conocer la disposición original de sus dependencias.

Patio de armas. Galería del lienzo oeste con columnas salomónicas

El edificio se organiza en torno al patio de armas en cuyo lado sur destaca la torre del homenaje, una torre de 20 metros de altura y 12 metros cada uno de sus lados, está coronada con almenas y diferentes tipos de troneras, aunque carece de defensa vertical. En la planta baja, vemos una estancia con bóveda de arista de ladrillo que data de la primera fase constructiva del castillo y que probablemente se destinase a almacén, se accede a ella desde el patio por la puerta independiente situada entre la puerta principal y el arranque de la escalera exterior que da acceso a las plantas superiores, posee una ventana que le proporciona luz y permite conocer el grosos del muro. El acceso a las plantas superiores se hace en altura para alcanzar la segunda planta, donde se abre una amplia sala con dos ventanas al oeste con sendos cortejadores; ésta debía ser la estancia principal del castillo donde se alojaba el señor.

Ventana que da luz al sótano de la torre del homenaja

En el lienzo norte se abre otra estancia, -en el plano que hay frente al castillo esta estancia eran dos cuadras con una gran bóveda apuntada de ladrillo a sardinel que se asienta sobre los muros construidos directamente sobre la roca madre.

Dependencia con bóveda apuntada de ladrillo en lado norte del patio de armas

El lienzo este, donde se levanta la torre circular, llamada de la capilla, ha perdido la crujía desde donde se accedía. La torre no pudimos visitarla, aunque según las fuente consultadas no era precisamente la capilla del castillo sino una torre albarrana que defendía por medio de unas troneras en la estancia superior el lado este del castillo. Cuenta con varias ventanas, a diferente nivel cada una de ellas.

El lienzo oeste es el más atractivo para los visitantes, cuenta con un soportal con cinco esbeltas columnas salomónicas -tan solo la encastrada en el muro sur es original-. En esta zona, en el interior de la estancia, se encuentra una cata arqueológica que muestra el nivel de escombros y la profundidad en la que se asentaba el castillo sobre la roca madre, por lo que es de esperar que emerjan datos más concretos sobre el origen de la fortaleza.

Cata arqueológica en el interior de las dependencias del lado oeste

Terminada nuestra visita al castillo, y después de la comida, hicimos una visita al cementerio de la villa. Allí pudimos ver una placa que recuerda la muerte de varios vecinos de Orgaz en un enfrentamiento contra una partida carlista conocida como Facción Palillos, muy activa en las provincias de Toledo y Ciudad Real. El hecho ocurrió en 1839 durante la I Guerra Carlista; y vuelve a ser recordado con una pequeña pirámide a unos kilómetros de Orgaz en la carretera de Arisgotas. Con estos datos nos propusimos rescatar ese episodio en otra entrada dedicada precisamente a las Guerras Carlistas y la Facción Palillos. 

Escaraguaita en el centro del lienzo norte

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Alvar Pérez de Guzmán, Vaquero Serrano, María del Carmen, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es/biografías.
Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León, Cooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991.
Castillos de Toledo, Ruibal, Amador, Ediciones Lancia, León, 1992.
Gonzalo Ruiz de Toledo, Fernández González, Demetrio, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es/biografías.
Martín Fernández de Toledo, Morollón Hernández, Pilar, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es/biografías.

También se puede consultar un extensa historia del castillo en: 

http://wwwvilladeorgaz.es/orgaz-patrimonio-civil-castillo-edificio.htm


Marca de cantero en el exterior junto a la esquina suroeste

Estado del castillo en la década de 1960. Copia que se exhibe en el castillo

Lienzo norte y oeste con los restos del antemuro que defendía el castillo
Imagen de Rafael Moreno

Plano del castillo de 1881 del Instituto Geográfico y Estadístico junto
al castillo.

viernes, 3 de marzo de 2017

Castillos por tierras de Toledo y uno de Madrid

Castillo de Guadalerzas
Después de preparar una excursión para visitar castillos, he de confesar que la improvisación sobre el terreno es absoluta; por una u otra causa, el tiempo o conversaciones con las personas que encuentras en el camino, hacen variar el itinerario, en ocasiones, de forma equivocada. Esta vez dudaba por dónde comenzar. Salía de Madrid y el punto de retorno era Consuegra donde había concertado la visita al castillo. La duda era si tomar camino de Seseña y ver el castillo de Puñoenrostro por la A-4, -había leído que no permiten acercarse mucho al castillo, lo que le restaba interés-, o tomar la autovía de Toledo, la A-42 hasta Torrejón de Velasco e iniciar allí el recorrido visitando otra fortaleza de los Puñoenrostro en esta población. Finalmente decidí esta última. Preparé la guía de carreteras, -el navegador es muy útil pero resta cierto encanto a los viajes porque se pregunta menos a la gente del lugar-, un cuaderno de notas y el libro Castillos de Toledo de Amador Ruibal de la editorial Lancia. Como en otras ocasiones intentaré desarrollar en entradas individuales la visita a cada castillo con mayor minuciosidad.

Castillo de Torrejón de Velasco
La mañana del sábado 30 de abril de 2016 a las 08:35 salí de Madrid rumbo a Torrejón de Velasco con 9ºC de temperatura, esperando un día soleado. Llegué a las 09:11. siendo el castillo prácticamente lo primero que se encuentra, a la derecha sin entrar en el pueblo desde la autovía. El edificio, aunque no muy grande, tiene una impresionante torre del homenaje de 20 metros de altura, y, en conjunto, muestra cierta fragilidad. No se puede visitar porque está en obras; no obstante desde el exterior se tienen buenas vistas. Las obras, que están paralizadas, debían terminar en marzo de 2012, y es de destacar la consolidación de la torre del homenaje que en su parte interior que recuerda mucho a la polémica intervención realizada en el castillo de Matrera de Villamartín en Cádiz. El cartel informativo que hay frente a la entrada atribuye su construcción a Gutiérrez Gómez de Toledo, obispo de Palencia y tío del primer Duque de Alba, entre los años 1430-1440, y posteriormente pasaría a poder de Pedro Arias Dávila, señor de Puñoenrostro, perteneciendo a los Dávila hasta la desamortización de 1830. Una curiosidad de los carteles informativos es que el castillo alberga en su interior una colonia de 50 parejas de cernícalos primilla, la más importante de la Comunidad de Madrid.
Castillo de Torrejón de Velasco
A las 09:35, después de fotografiar el castillo y sin posibilidad de tomar un café porque estaban todos cerrados, tomé de nuevo la A-42 dirección Illescas, para bordear Toledo y tomar la CM-42 dirección Almonacid de Toledo donde llegué a la hora del almuerzo, a las 10:39 con 16ºC. Mientras tomaba el bocadillo me informaron de cómo llegar al castillo. Éste se encuentra sobre un cerro que domina el pueblo y desde el que se tienen unas panorámicas que abarcan desde los Montes de Toledo hasta Gredos los días de mayor claridad. La subida la hice en coche, por un camino bien acondicionado, intentando aparcar a una distancia prudente para no interferir en fotografías de la fortaleza.

Castillo de Almonacid de Toledo
La fortaleza, de origen musulmán, Ruibal nos cuenta que existía ya en 848 como una de las más fuertes de la Marca Media en la región de Toledo, y pasó a manos de Alfonso VI en el siglo XI como dote, junto a otras fortalezas, de Zaida, la reina mora esposa del monarca castellano. Según el cartel explicativo que hay en el pueblo, Alfonso VI dona el castillo a la iglesia de Toledo que lo mantendrá en su poder hasta el siglo XVIII. En el siglo XIX, el castillo es protagonista de la Guerra de la Independencia, fue tomado por las tropas napoleónicas tras enfrentarse al general Venegas . Está construido en mampostería con hiladas de ladrillo y sillar en las esquinas, tiene cinco torres y antemuro que rodea toda la fortaleza reproduciendo la cortina principal. En el interior se pueden ver los aljibes y la torre del homenaje se encuentra aislada en el centro del patio de armas; aún conserva en el antemuro las almenas. Para mí es una de las fortalezas más hermosas que he visto.

Castillo de Almonacid de Toledo
A las 11:09 y a 17ºC descendí del castillo junto a un grupo de ciclistas, para tomar de nuevo la CM-42 dejando a un lado Mora y su castillo a mi derecha al que luego volvería, para llegar a tiempo a la visita del castillo de Consuegra donde llegué a las 11:56 y 19ºC con el tiempo suficiente para visitar los molinos de viento y pasear por el enorme albacar que se extiende a su derecha. La sensación al llegar al castillo es la de encontrarse ante un verdadero foco turístico y como tal se ha de entender. En la visita es interesante atender a los guías,muy amenos y siempre se descubre algo nuevo. Sin lugar a dudas es el lugar ideal para comenzar a interesarse por el mundo de los castillos.

Castillo de Consuegra
El castillo, de origen musulmán, está está construido sobre un cerro que domina una amplía llanura. Como el de Almonacid, fue entregado a Alfonso VI como dote de la reina Zaida; vuelto a recuperar muy pronto por los almoravides hasta que Alfonso VII lo reconquista definitivamente. Es Alfonso VIII quien lo cede a la Orden de San Juan o de Malta, cuya bandera ondea en una de las terrazas. La orden establece su cabecera en él y lleva a cabo profundas reformas que hacen desaparecer casi por completo la construcción islámica, según el guía "los restos islámicos son de ladrillo, los cristianos de piedra". Imponente fortaleza, que nunca fue conquistada por las armas según nos relataron, se puede visitar uno de los 4 aljibes que poseyó, -otro fue utilizado en época posterior como mazmorra- haciendo hincapié en la importancia del agua en la zona. Interesante el sistema que defiende el acceso a la torre llamada de los Escudos, con el cuerpo de guardia y varias dependencias: la capilla o la sala sede del archivo de la orden donde se guardaban los documentos que fueron quemados casi en su totalidad por las tropa francesas durante la Guerra de la Independencia. Muy interesante es la robusta torre albarrana que defiende el frente sur, desde donde, según la leyenda, se lanzó al vacío Zaida provocando su muerte. El castillo, de grandes dimensiones, se encuentra en reformas y consolidación, y tiene adosada una grúa que le hace perder cierto encanto, no obstante es un lugar digno de visita.
Torre albarrana del castillo de Consuegra
Tras algo más de una hora de visita y charla con los guías -lo que provocó un pequeña confusión que alteraría parte del resto de la excursión confundir los castillos de Mora y Orgaz, sus horarios, visitas y estado-, llegó la hora de la comida a base de guisos del Quijote: migas, morcillas, duelos y quebrantos, codorniz y un vaso de vino de La Mancha. A las 15:00 salí camino de Manzaneque donde tenía previsto tomar el café, llegando a las 15:23 con 23ºC.

Castillo de Manzaneque
El castillo de Manzaneque se encuentra en pleno pueblo y se llega a él callejeando sin dificultad. Fue mandado construir por Íñigo de Arévalo en en siglo XV. Siguiendo a Ruibal, el castillo, que se mantiene íntegro, tuvo en su día foso y antemuro que lo protegían, aunque ambos están hoy desaparecidos. La puerta principal se encuentra bajo un arco de medio punto que esconde una buhedera para defenderla, que se encuentra entre dos torreones, uno de ellos contaba con un balcón amatacanado suprimido en la última reforma que se hizo en el edificio. Se accedía a él por el primer piso mediante puente levadizo. Desaparecidos puente y foso en la actualidad se llega por unas escaleras desde la calle. Tiene varias casas adosadas a las torres que dificultan su visión completa; y sin poder visitar más del castillo, tan sólo rodearlo por exterior, después de tan breve visita, salí dirección Mora a las 15:45 donde tomaría el ansiado café.

Castillo de Peñas Negras en Mora 
Mora se encuentra a poco más de 5 kilómetros de Manzaneque por la carretera CM-4017. Llegué a las 16:00 y mientras tomaba café me informaron como llegar al castillo. Hay que tomar la circunvalación hacia el polígono industrial junto a una rotonda, en ésta se toma a la derecha y la carretera lleva, pasadas las naves del polígono, hasta hasta la falda del monte donde la fortaleza puede verse en los más alto como vigía de la población. Conviene dejar el coche en el camino de tierra, a unos cincuenta metros de la carretera, y llegar al castillo a pie porque en la ascensión por el camino solo cabe un coche y hay que dar marcha atrás inevitablemente si te encuentras con otro vehículo, en un lugar realmente peligroso.

Castillo de Peñas Negras en Mora
Al castillo de Mora o de Peñas Negras solo se puede llegar por la ladera del lado opuesto al pueblo tras ascender unos 500 metros a pie, está situado sobre una cresta rocosa que la vertiente del pueblo lo hace inaccesible. Ruibal nos cuenta que hubo dos castillos, uno musulmán, desaparecido en la actualidad, del que aún quedan, según el plano que hay a la entrada de la fortaleza, las cortinas y cinco torres que como veremos conforman el primer recinto del castillo, y el castillo cristiano, el que hoy podemos visitar. El autor divide la fortaleza en tres recintos, al primero se accede por una de sus puertas, la puerta norte, y está cerrado por un lado por las cinco torres musulmanas y el foso excavado en la misma roca por el otro. El segundo recinto, al que se accede a través de un andamio metálico a modo de puente, es la zona en la que se distinguen estancias y tiene una torre en el extremo norte; y el tercero es la propia torre del homenaje. Todo el edificio está muy deteriorado por lo que la entrada a la torre del homenaje, cerrada, es toda una aventura. La visita es posible gracias a un conjunto de andamios y pasarelas que facilitan el tránsito entre niveles. Su historia es paralela al de Consuegra, incluido en la dote de la reina Zaida, y recobrado por los almorávides fue protagonista de varios episodios entre cristianos y musulmanes. Reconquistado por Alfonso VII fue cedido a la Orden de Santiago. En él combatió siendo su alcaide, Munio Alfonso, destacado caballero al servicio de Alfonso VII. En el siglo XV sirvió de prisión de estado para personajes célebres. Las vistas desde el lugar son espléndidas, sobre todo la vertiente noreste, la de acceso al castillo, de las que se pueden disfrutar largamente durante el descenso.

Castillo de Peñas Negras en Mora
A las 16:50 y con 24ºC retomé la circunvalación de Mora, CM-410 dirección a Orgaz, que se encuentra a escasos 14 km. Orgaz conserva las puertas de su muralla y, ya sin prisa, decidí pasear por el casco antiguo dejando el coche junto a la Puerta del Carmen por donde entré para recorrer la calle Real hasta llegar a la plaza Mayor porticada y parar un rato frente a la monumental iglesia de Santo Tomás Apóstol, y salir por la Puerta de San José, antigua Puerta de Sevilla. A su izquierda se encuentra un puente medieval y bordeando lo que debía ser la muralla se llega, hacia el oeste, al castillo.

Castillo de Orgaz
El castillo de Orgaz es una construcción tipo señorial de los siglos XIV-XV. El relato histórico que hace Ruibal es confuso y nuestro interés era más que las donaciones que hicieran los reyes, de Sancho IV, Fernando IV, Alfonso XI y Pedro I a los distintos señores de Orgaz, sería conocer, algo que no hay posibilidad, al IV señor de Orgaz, don Gonzálo Ruiz de Toledo, cuyo entierro pintara El Greco dos siglos y medio después de su muerte. Será Carlos I quien instituya el condado de Orgaz en la persona de Alvar Pérez de Guzmán en 1520 y, poco después ese mismo año, los vecinos de la villa, partidarios de los Comuneros, se atrincheraron en él siendo incendiado por la tropas reales. El castillo llega al siglo XVIII en estado de abandono. Reconstruido se le dota de una formidable torre del homenaje de 20 metros de altura. Emplazado en llano, contó con foso y antemuro, de éste quedan vestigios en el frente oeste. Cuenta con cinco torreoncillos con matacanes en las esquinas. Frente al castillo se encuentra la Oficina de Turismo que estaba cerrada y, por casualidad, pude ver que junto a la torre del homenaje, por un puerta renacentista, entraban personas vestidas con ropas medievales. En el lugar, en un hermoso patio renacentista estaban ensayando una lucha con espadas. Me atendió la mujer encargada de la Oficina de Turismo y me permitió ver y fotografiar a los actores pero no visitar su interior. Muy amable me citó para el día siguiente que habría una exhibición y me obsequió con una carpeta de turismo con la historia de los castillos más sobresalientes por provincias de Castilla La Mancha. Me animó a seguir mi ruta por la carretera de Los Yébenes, la N-401 donde, justo antes del cruce de Urda encontraría el castillo de Guadalerzas. Y este fue el malentendido que tuve con los guía de Consuegra que me hizo alterar el recorrido y que en parte pude remediar.

Recreación medieval en el castillo de Orgaz
Siguiendo esta recomendación puse camino a Urda con cierto cansancio, eran las 18:04 y 21ºC, afortunadamente el calor aflojaba. Había leído que para llegar al castillo de Guadalerzas había que cruzar un arroyo por lo que se recomendaba ir en verano, cuando no tenía agua, y por esta razón no tenía programada la visita, no obstante recordaba los pasos a dar: dejar el coche nada más salir de la carretera; iría a pie hasta encontrar una verja que después de cruzarla debería volver a cerrar para que no escapase el ganado que pasta por la zona, y así lo hice. A poco metros está el arroyo que tras cruzarlo sin importarme mucho mojarme las botas, encontré un grupo de excursionistas acampados a la izquierda. Estos me indicaron el camino, a la derecha y tras un suave repecho de unos 100 metros, a través de un jaral, llegué al castillo.

Castillo de Guadalerzas
La fortaleza de Guadalerzas encandila nada más verla, aunque según se acerca el visitante comienza a percibir tal deterioro en el edificio que casi no es necesario leer el cartel que avisa del peligro de derrumbe. Ruibal habla de un puente, los restos casi imperceptibles de otro castillo musulmán y una calzada empedrada que no vi, quizá porque tomé otro camino. El castillo es obra de la Orden de Calatrava; ya estaba construido en 1178 como hospital que utilizarían los caballeros de las distintas órdenes que guerreaban en la frontera con los reinos musulmanes, en aquel momento situada en Sierra Morena y el río Guadiana. Tras la derrota castellana en Alarcos la fortaleza cae en manos de los almohades (1195) hasta que en 1212 tras las Navas de Tolosa, vuelve a manos cristianas. El edificio ha sufrido diversas reformas y ampliaciones, sobre todo cuando Felipe II lo vende al Cardenal Silicio en 1572, -suyo es el escudo que hay sobre la puerta de acceso-, momento en el que deja de tener carácter militar y se convierte en colegio de doncellas nobles de Toledo, en él se construyen nuevas dependencias adosadas a la torre central, una capilla y un campanario. En la desamortización del XIX, es vendido a un particular que lo acondiciona como vivienda y casa de labor. Según Ruibal el estado de ruina que presenta es reciente pues hasta la pasada Guerra Civil estaba en buen estado y su mantenimiento no hubiese sido muy costoso y a causa de la desidia se ha convertido en una ruina, tal como se puede ver hoy día.

Castillo de Guadalerzas
Eran las 19:20 y con 20ºC cuando inicié el retorno con el objetivo último de visitar Tembleque y su plaza Mayor para tomar el último tentempié antes de volver a Madrid. Por el camino de vuelta, la CM-4116 se pude contemplar una de las mejores vistas del castillo de Consuegra, bordeando la población hasta llegar a Madridejos y luego la A-IV hasta Tembleque, un trayecto relajado que me llevó casi 1 hora. Ni que decir tiene que mi objetivo era tomar una cerveza y un pincho en la plaza Mayor, cosa que hice a eso de las 20:20 y con una decepción bastante profunda al comprobar que tan espléndida plaza parece vivir de espaldas al pueblo, al menos ese día tenía cortado el acceso a vehículos, y que parte de las balconadas están arruinadas, apenas circulan personas y tan solo un grupo de chiquillos jugaban al balón. Tomé la cerveza junto a unos moteros que debían estar tan cansados como yo. Con 19ºC a las 21:00 me despedí de la plaza y tome el camino de vuelta a Madrid donde llegué a las 22:15, cargado de información e imágenes, mucho cansancio y la sensación de haber pasado un día realmente espléndido.

Tembleque. Plaza Mayor
Para esta entrada he consultado además de la información que existe en algunos castillos, el libro que he citado en varias ocasiones:

Castillos de Toledo, Ruibal, Amador, Ediciones Lancia, León, 1992

Torre del castillo de Consuegra