Mostrando entradas con la etiqueta Solosancho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Solosancho. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de octubre de 2025

El verraco de Solosancho


Tras nuestra visita a la necrópolis de Las Camas de los Moros, antes de iniciar el camino de vuelta y concluir la jornada decidimos parar en Solosancho para ver el verraco vettón. Retomamos el camino de vuelta siguiendo el camino rural que nos dejó de nuevo en Villaviciosa para tomar a la derecha la carretera que nos deja en Solosancho. Tras un breve callejeo por el pueblo llegamos frente a la iglesia parroquial donde encontramos sobre un plinto de granito el imponente verraco. Habíamos visitado la escultura en varias ocasiones y nunca deja de impresionar su tamaño, superior a los dos metros. Su historia y medidas las habíamos tomado de López Monteagudo, sin embargo, los trabajos del profesor Manglano Valcárcel van a revelar nuevos datos que parecen, en principio, sorprendentes.

Vista del costado izquierdo del verraco donde se precian abundantes cazoletas

Siguiendo a López Monteagudo, el verraco de Solosancho dio nombre al lugar donde fue encontrado: "El Oso, el lugar en el castro de Ulaca (Solosancho, Ávila) de donde procede la escultura del toro que en la actualidad se conserva en la plaza del pueblo".  A continuación lo describe como toro de granito con las siguientes medidas: 208 cm de largo, 87 cm de alto, 57 cm alto y un perímetro de 230 cm. A la pieza, "le falta el morro y las extremidades de advierten rotas a unos 20 cm de su arranque. En la cabeza se aprecian muy marcadas las mandíbulas y las concavidades para encajar los cuernos. Posee una exigua papada. El cuerpo aparece totalmente cubierto de cazoletas, presentando un acentuado realismo sexual. Bajo el vientre se advierte un soporte central de sección cilíndrica". 

Trasera del verraco donde se aprecian los órganos sexuales.

Tanto esta pieza como la del verraco de Chamartín, con el que tiene muchas similitudes, carecen prácticamente de papada a la vez que cuentan con un apoyo central a diferencia de otras esculturas de dimensiones similares, como los Toros de Guisando, que aunque menos estilizados, tienen la papada muy desarrollada. Continúa la descripción con la ubicación del castro de Ulaca, éste "está situado a 30 km al SE. de Solosancho, habiéndose hallado la escultura en el lugar denominado "Fuente del Oso", en donde existe un manantial". Evidentemente debe haber un error tipográfico puesto que Ulaca está a tan sólo 3 km. de Solosancho.

Lado izquierdo del verraco con oquedad para incrustar la cornamenta 

Como hemos señalado, el verraco de Solosancho es muy similar tanto en la forma como en tamaño al de Chamartín de la Sierra, este último, según López Monteagudo, procede del castro de La Mesa de Miranda. Al respecto a esta similitud, el estudio de ambas esculturas realizado por el profesor Manglano Valcárcel es realmente esclarecedor. Ambos verracos tienen la misma composición lítica, la de Chamartín de la Sierra, y en la formal, carece de papada prominente, el acentuado morfismo sexual, el hueco para la incrustación de cornamenta, tamaño y un soporte central por lo que se puede asegurar que puede ser obra del mismo autor. Hay que tener en cuenta que ambos castros distan unos 30 km. por lo que "no es en absoluto descabellado intuir que el ejemplar de Solosancho asociado al castro de Ulaca fuese esculpido en Chamartín y trasladado posteriormente a aquella población".

Verraco de Chamartín de la Sierra (Ävila)

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, Guadalupe, Esculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.
Manglano Varcárcel, Gregorio Ramón, Los verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018


miércoles, 15 de octubre de 2025

La Cabeza de Navasangil


Después de nuestra breve visita al castillo de Villaviciosa, iniciamos el camino rumbo al yacimiento arqueológico de La Cabeza de Navasangil. A la salida del pueblo, camino de la sierra, dejamos a nuestra izquierda el centro de interpretación y la ruta que nos lleva al castro vettón de Ulaca. El camino, con buen firme, serpea y se eleva hacia el oeste, un recorrido de unos 40 minutos de ascenso que nos deja, a nuestra derecha los restos de la muralla, reconstruida en parte, del poblado visigodo. No teníamos información sobre el yacimiento por lo que durante la visita seguimos la información que nos proporcionaban las cartelas que hay junto a los restos de muralla y edificios. 

Estructuras domésticas en el interior de la aldea La Cabeza de Navasangil

LA MURALLA

La aldea estuvo poblada durante la época visigoda, y según nos introduce la primera cartela, se sitúa en un lugar rocoso de fácil defensa a la que se la dotó con "una muralla perimetral en el siglo V, y reconstruida en el siglo VII". Esta se construyó con una base de mampostería y rematada con tapial que, "con un ancho de 1.50 m. pudo tener un alzado de 3-4 m.". En puntos concretos, según se atestigua en la entrada, la muralla estaba reforzada por bastiones y torreones. La puerta de acceso se encontraba flanqueada dos bastiones formados por "dos cubos concéntricos: el interno de planta redondeada y el externo con paredes rectas" -cabe recordar que el cubo rectangular de la puerta del Carmen de la muralla de Ávila, encierra un cubo redondo original en su interior, y que en la puerta de San Vicente, se localizan los restos de los torreones de planta cuadrada de época visigoda embutidos en la actual puerta-. Nos aclara la cartela que, "aunque pudieron concebirse como cubos adosados, el hecho de que se documenten dos momentos de ocupación en el poblado, lleva a intuir que tal circunstancia también afectaría a la muralla". Concluye que el vano de la puerta de acceso se cerraría con una puerta de doble hoja según se desprende por los goznes excavados en la roca.

Puerta de acceso a la aldea entre los bastiones cuadrados

INTERIOR DE LA ALDEA

La aldea se abandona a principios del siglo VII "tras un intenso incendio motivado, al parecer por un enfrentamiento bélico. Tras el abandono y transcurrido el tiempo se volverá a ocupar, encontrándose con un poblado en ruinas". Los nuevos habitantes van a planificar un nuevo asentamiento, un poblado de nueva planta que va a seguir el mismo esquema que sus antecesores y reutilizarían los mismos materiales de construcción; las viviendas se levantaron "a partir de la planta de las previas: no se reconstruirán muros. sino que se levantan nuevos edificios encajonados dentro de las cimentaciones de los anteriores. Hacia el interior se construirá un banco corrido que, además, tendrá una función constructiva, permitiendo no practicar zanjas de cimentación al quedar el muro consolidado entre dos estructuras".

Muro de habitación en el que se aprecia el banco corrido en la base

Una de estas estructuras es el centro de culto, "construcción del siglo VII (época visigoda) que se levanta a partir de los restos de un edificio anterior reutilizando alguna de sus cimentaciones". La cartela detalla pormenorizado el edificio: "Por su disposición y orientación podría haber sido un centro de culto, en el que el banco corrido interior habría servido para asiento de los fieles, la cabecera como zona presbiteral y el hueco central de altar. La estancia adosada a la cabecera podría haber sido la sacristía".

Edificio que podía haber sido centro de culto. Al fondo el cerro del castillo
en cuya cumbre se encuentra el castro vettón de Ulaca

El centro de culto se levantó en el siglo VII a partir de las ruinas de un edificio anterior de la primera ocupación del siglo V-VI. Tras abandonarse la aldea en el siglo VIII, fecha de la invasión musulmana, el centro de culto fue reutilizado  ya reconquistada la zona en poder cristiano en el siglo XIII, con otros fines aunque no se indica qué utilidad tuvo.

Posible localización del altar en el centro de culto siglo VII

Una vez concluida nuestra visita continuamos el camino que nos adentraba un kilómetro más al sur para visitar el Canto de Responsos de Villaviciosa, una roca ciclópea junto al camino que hunde sus raíces en las creencias prerromanas y la cultura de los vettones.

Estructura habitacional del los siglos V-VI junto a la puerta de acceso

Para esta entrada hemos utilizado sólo los textos de las cartelas informativas del yacimiento.

Vista desde la aldea: Villaviciosa en el centro de la imagen y el valle Amblés


sábado, 13 de septiembre de 2025

Cantos de responsos

A modo de introducción sobre las creencias de los pueblos célticos, dejo este párrafo del primer libro de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, justo el párrafo anterior en el que narra el célebre episodio de la madalena- Proust escribe: "Considero muy razonable la creencia céltica de que las almas de los seres perdidos están sufriendo cautiverio en el cuerpo de un ser inferior, un animal, un vegetal o una cosa inanimada, perdidas para nosotros hasta el día, que para muchos nunca llega, en que suceda que pasamos al lado del árbol, o que entramos en posesión del objeto que las sirve de cárcel. Entonces se estremecen, nos llaman, y en cuanto las reconocemos se rompe el maleficio. Y liberadas por nosotros, vencen a la muerte y tornan a vivir en nuestra compañía."


CANTOS DE RESPONSOS


Habíamos llegado al pie del castillo de Villaviciosa por la carretera de Solosancho. Ha sido agradable encontrar que se han cortado los setos que impedían ver el castillo, por lo que aprovechamos nuestro viaje para fotografiarlo. La carretera de Solosancho es la única que llegar en la actualidad hasta Villaviciosa y desde ella se tiene acceso al castro vettón de Ulaca. Unos kilómetros más al sur, aunque hay que subir la prolongada pendiente del camino, encontramos a la derecha el poblado de época visigoda de La Cabeza de Navasangil. Este camino es la ruta que atraviesa la Sierra de la Paramera, hacia el sur, y fue la razón por la que se construye el castillo que va a defender el paso milenario. Un poco más al sur, a un kilómetro de Navasangil el viajero encuentra a la izquierda del camino el canto de responsos de Villaviciosa.

Canto de responsos de Villaviciosa

Al pie del canto encontramos una cartela que nos explica brevemente su historia:

"Los "cantos de responsos" son rocas ciclópeas que, ubicadas junto a los caminos y dominantes en el paisaje, conservan un ritual folklórico posiblemente relacionado con el mundo funerario-ritual prerromano. Sobre ellos los viandantes arrojaban piedras y, a la vez, se rezaba un responso, con la finalidad de quedar protegidos de las ánimas y de otros peligros terrenales que el camino pudiera deparar.

Esta tradición se hunde en las raíces del mundo vettón y evidencia la creencia en que los espíritus de los muertos vagaban por los territorios agrestes, considerándose estas rocas como punto de contacto con el "Más Allá".

Con la cristianización, este ritual, muy enraizado y difícil de erradicar, se equipara a la tradición litúrgica del responso para liberar un alma del Purgatorio, perviviendo la creencia de que las ánimas vagaban por el campo".

Canto de responsos de Narrillos de San Leonardo

Existen al menos otros tres cantos de los que hemos podido visitar dos, el canto de Narrillos de San Leonardo, a unos 5 km. al norte de Ávila, que debía ser el camino que unía la población con el castro de las Cogotas en Cardeñosa, otros 5 km. al norte de Narrillos, en la margen izquierda del río Adaja. El canto está anunciado en un cartel que hay nada más entrar en el pueblo y se encuentra justo detrás del cementerio. Hay que recordar que Narrillos posee un ejemplar de verraco vettón colocado en la entrada de la iglesia parroquial.

Canto de responsos de La Hija de Dios

Otro canto lo visitamos en La Hija de Dios. Este se encuentra junto a la carretera en la salida del pueblo dirección Mengamuñoz en el carril sentido Ávila. Al igual que el de Villaviciosa, el canto de La Hija de Dios se encuentra al inicio del puerto de Menga para cruzar Gredos por el puerto del Pico, descender hasta el valle del Tietar para culminar en Talavera de la Reina, ruta que se corresponde hoy con la carretera N-502.

Nos queda por loclizar, aunque tenemos imágenes, según se ve en la cartela de Villaviciosa, el canto que se ubica en el Santuario de Nuestra Señora de Sonsoles en Ávila, aunque nos ha sido imposible encontrarlo.

Una vez terminada nuestra visita al Canto de responsos de Villaviciosa nos dirigimos de vuelta a la puebla para visitar la Necrópolis de la Cama de los Moros de Sotalbo.


Para esta entrada he utilizado únicamente el texto de las cartela informativa.

martes, 21 de abril de 2020

El castro vettón de Ulaca


Esta entrada sobre el castro de Ulaca es continuación, a modo de apéndice de la del Castillo de Villaviciosa, por lo que voy a intentar señalar lo más básico de la visita, aunque por ello no dejaré de intentar que sea interesante. Antes de llegar a Villaviciosa, donde veremos el castillo y un verraco, donde comienza la subida al castro, conviene parar en Solosancho; aquí podemos ver en la plaza de la iglesia el toro vettón procedente del castro de Ulaca. Las distancias son cortas de Solosancho a su anejo Villaviciosa hay poco más de 2 km. y del castillo a la entrada del castro 1 kilómetro, éste último todo a pie. Al salir de Villaviciosa dirección sur encontramos el centro de interpretación del castro y allí comienza una larga subida de unos 800 m. -Villaviciosa se encuentra a 1183 metros de altitud y el castro a 1400 metros, por lo que hay que ir bien equipado si se va con buen tiempo, a esa altitud la insolación es muy alta aunque no se tenga sensación de calor al estar atenuada por la brisa, además el castro es muy extenso por lo que recorrerlo requiere mucho tiempo-.

Entrada al castro

En el castro vamos a encontrar varias estructuras. La primera de ellas es la muralla, de la que sólo vemos una parte reconstruida pero que nos dará una idea del sistema de construcción defensiva, y una referencia de la estructura urbana y distribución social. Antes de continuar transcribiré la cartela informativa sobre el sistema de defensa de la muralla formado por un doble muro en la entrada a la fortificación: "En este punto de entrada al poblado la defensa fue organizada mediante la construcción de varias líneas de muros a modo de barbacanas que tenían como misión el desgaste paulatino de las tropas atacantes".

Estructura de una casa

Una vez en el recinto podemos distinguir varias estructuras de viviendas que, según Álvarez-Sanchís, a quien vamos a seguir, miden entre 50 y 250 m2, aunque la mayoría oscilan entre los 50/80 m2. Del entramado urbano distingue dos áreas, una de ellas tiene dos zonas de vivienda con residencias mayores y de élites y otra con tres áreas residenciales menores y talleres, y una cuarta extramuros al noreste. Existen dos áreas con restos de canteras, y otras dos dedicadas a cercados de ganado, todo ello estructurado en una red de caminos interiores. Aunque la zona más espectacular, sin duda, es la destinada al culto algo alejada de las zonas residenciales.

Cantera
En la zona destinada al culto podemos ver las dos estructuras más conocidas y monumentales, el altar de sacrificios y la sauna. Como hemos apuntado, se encuentra algo alejada, entre la zona residencial y el encerradero de ganado, en el área noroccidental, distribución que "evidencia una zona sacra". La primera estas estructuras es el altar de sacrificios, una estancia rectangular de 16 x 8 metros labrada en una gran peña "en la que una doble escalera conduce a una plataforma con varias cavidades comunicadas entre sí"; y otras dos estructuras hacia el oeste que podrían ser complementarias de ésta.

Altar de sacrificios

A unos 140 metros de distancia se encuentra la otra estructura, conocida como "la Fragua. Se trata de una construcción semihipogea de planta rectangular y 6.4 m. de longitud, dividida en tres habitaciones a modo de antecámara, cámara y horno". Recuerda que en principio esta estrucura se valoró como horno metalúrgico, aunque en la actualidad se propone como espacio termal "en relación con baños iniciáticos". A éstos hay que añadir un tercer elemento, "la Iglesia " o el "Torreón" "se trata de un edificio de gran aparejo y planta subrectangular (14x10 m.), delimitado por un recinto murado (70x48 m.) con doble paramento de grandes piedras", en la zona sur.

Fragua o sauna

Respecto al toro de Solosancho, López-Monteagudo proporciona unas medidas de 208 cm. de longitud; 87 cm. de alto, 57 cm. de ancho y un perímetro de 230 cm. Es un toro tallado en granito que como vemos en la imagen (2003) es de excelente porte. Procede del castro de Ulaca y lo podemos ver en la plaza de la Iglesia de Solosancho. La escultura está incompleta, le falta el morro y las extremidades están rotas a unos 20 cm. de su arranque. Tiene muy marcadas las mandíbulas y presenta sendos orificios para encajar los cuernos y una exigua papada. Presenta abundantes cazoletas en todo el cuerpo y un acentuado realismo sexual. Bajo el vientre se advierte un soporte central de sección cilíndrica, -es similar al toro de Chamartín (Ávila) del castro de la Mesa de Miranda- El toro fue hallado "en un lugar denominado "Fuente del Oso", en donde existe un manantial", lo que refuerza la idea de que pueden estar vinculados con la naturaleza encarnada en el agua y los pastos.

Toro de Solosancho

Para esta entrada he consultado y recomiendo, la siguiente documentación:

Los Vettones, Jesús R. Álvarez-Sanchis, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
Esculturas Zoomorfas Celtas de la Península Ibérica, Guadalupe López Monteagudo,  C.S.I.C., Madrid, 1989.