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miércoles, 1 de julio de 2015

El castillo de La Torresaviñán


La Torresaviñán es una pequeña población que se encuentra a la derecha de la autovía de Madrid a Zaragoza, la A-2, dependiente de la cercana Torremocha del Campo, a unos 2 kilómetros, desde donde se puede ver los restos del castillo sobre un cerro. Destaca la torre del homenaje que parece que va a desmoronarse y que el viajero puede disfrutar, desde la distancia y durante varios kilómetros, los restos de este castillo -al que se accede por una pendiente que se inicia junto a una fuente que hay a la entrada del pueblo-, donde se conoce a la fortaleza como el castillo de la Luna.


La Torresaviñán, indica el panel informativo al pie de la fuente desde donde parte el camino que nos llevará hasta la fortaleza, formaba parte del territorio de los valles del Henares y del Tajuña que Alfonso VI conquista tras la toma de Toledo en 1085. La fortaleza fue construida por don Manrique de Lara, primer señor de Molina, quien se encargó de repoblar la zona. Su construcción es a partir de una torre árabe a la que se añadió el posterior recinto, torre "que estaría en relación con otras torres de Torremocha, que dista dos kilómetros en línea recta, Alcolea del Pinar, Barbatona, Bujarrabal, Anguita, Albalate y Luzón". Alfonso VII donó el pueblo al poderoso Obispado de Sigüenza quien lo traspasaría al Infante Don Juan Manuel, para terminar en manos de los Duques del Infantado.


El castillo lo forma una torre de planta rectangular que se une a un recinto cuadrado formado con "tres cubos cuadrados de los que falta el del ángulo sureste", nos indica Jorge Jiménez Esteban en sus Castillos de Guadalajara. La gran torre, añade, tiene una puerta en el primer piso, los sillares de la cara interior que da al patio de armas, parecen obra islámica. La torre "mide de planta treinta metros y seis con cincuenta aproximadamente y los muros tiene un grosor de uno ochenta metros. La altura llega a los dieciséis metros y en la cara que da al patio tiene varias ventanas". Cuenta la torre con cuatro pisos y carece de escalera de acceso, por lo que debió ser necesaria una escalera de mano que sería retirada desde dentro en caso de ataque. La planta baja se utilizó como prisión y se accedía a ella sólo por un agujero desde el primer piso. Las otras dos torres miden tres por tres metros de lado y están construidas en sillarejo. Según Jiménez Esteban, siguiendo a Layna Serrano, "esta torre está en la transición de torre a castillo, porque como torre cuenta con demasiadas defensas y como castillo con muy pocas al carecer de barbacana, , matacanes, puente levadizo, etc.". El recinto estaba rodeados por dos fosos circulares, en la actualidad fáciles de observar, escavados en el propio cerro y que dificultaban el acceso a la fortaleza.


Con este aspecto y completo debió llegar la fortaleza hasta 1710 cuando sufrió los efectos de la retirada de las tropas austriacas tras la Batalla de Villaviciosa de Tajuña hacia Aragón. A mediados de noviembre de 1710 las tropas aliadas austriacas e inglesas que apoyaban al archiduque Carlos de Austria en la pretensión a la corona de España, enfrentado a Felipe V, abandonan Madrid dirección a Cataluña. Lo hacen de forma ordenada y en columnas formadas por tropas de la misma nacionalidad. La nieve, la lluvia y el frío hicieron que las tropas austriacas, al mando del general Starhemberg, y las inglesas, al mando del general Stanhope, se separasen. Las tropas inglesas acamparon junto a Brihuega. Allí fueron asediadas por las tropas hispano francesas la mando de José Luis de Borbón, Duque de Vendôme. El 8 de diciembre entablaron la llamada Batalla de Brihuega donde las tropas inglesas son vencidas dejando un saldo entre los ingleses de 300 muertos y 3.000 supervivientes hechos prisioneros.

Monumento conmemorativo de las batallas de Brihuega y Villaviciosa de
Tajuña en esta última población
Desco nociendo que los ingleses habían capitulado, el general austriaco Starhemberg partió el día 9 desde Cifuentes, al mando de 14.000 soldados, dirección a Brihuega para auxiliar a Stanhope. La mañana del día 10 en una llanura frente a Villaviciosa de Tajuña, se encontró frente a las tropas hispano-francesas al mando del Duque de Vendôme compuestas de 20.000 soldados, entre los que se encontraba el propio rey Felipe V. Tras una cruenta batalla las tropas austriacas se retiran y, aunque el resultado es incierto, proclaman su victoria, no obstante "la cantidad de muertos, las decenas de heridos, piezas abandonadas y despojos de su ejército que se hallaron los días siguientes en los alrededores del campo de batalla no podían ocultar la realidad de la derrota". El 6 de enero de 1711 Guido von Starhemberg entró en Barcelona al frente de unos 6000 o 7000 soldados, habiendo perdido durante la batalla y el trayecto la mitad de sus efectivos.


En su retirada tras la Batalla de Villaviciosa de Tajuña el ejército austriaco llegó a La Torresaviñán donde volaron a cañonazos las murallas y parte de la torre del castillo y, según Layna Serrano, desde entonces presenta el aspecto ruinoso que mantiene en la actualidad que, "a pesar de la condición de Bien de Interés Cultural, presenta un deficiente estado de conservación", según denuncia el cartel informativo que hay en la entrada del pueblo.


Entre otras curiosidades, el tramo de la autovía A-2 que bordea Torremocha del Campo fue el último tramo construido para finalizar la autovía Madrid-Zaragoza justo antes de los fastos de 1992; y en la curva del km. 115, desde donde comienza a verse La Torresaviñán desde Torremocha, el mediodía del 15 de diciembre de 1993 fallecía en accidente de tráfico, el capitán general Manuel Gutiérrez Mellado. quien en 1981 se enfrentó al golpista Tejero en el Congreso de los Diputados.

La Torresaviñán desde el castillo. En primer plano se distinguen los restos
de los dos fosos que lo rodeaban.
Para esta entrada he consultado la siguiente bibliografía:

Castillos de Guadalajara I, Jiménez Esteban, Jorge, Libros Penthalon, Madrid, 1992.

Además del cartel informativo en el pueblo y reseña en la web:
 http://www.turismocastillalamancha.es/patrimonio/castillo-de-la-torresavinan-102564/visita/

También he consultado las entradas en Wikipedia sobre La Torresaviñán y las batallas de Brihuega y Villaviciosa de Tajuña. Para estas últimas se puede encontrar información más extensa en:
http://web.archive.org/web/20120204174417/http://www.ingenierosdelrey.com/guerras/1702_sucesion/1710_villaviciosa.htm




Mortero cilíndrico de 250 mm bronce fundido. 61 cm de longitud y 300 kg de peso
Pieza original de 1705. Archivo General Militar de Ávila.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Castillos: por tierras de Guadalajara


Hacía un tiempo que organizamos unos amigos un viaje por tierras de Guadalajara. Mi deseo era hacer de la visita una pequeña ruta de castillos por esta parte de la provincia. En principio era una visita a Sigüenza y aprovechamos el trayecto para desviarnos a otros pueblos por el camino, de los muchos que hay en la provincia, que tienen interés. Como son tantas las fortalezas y tan rica su historia, llevé conmigo como guía el libro Castillos de Guadalajara, de Jorge Jiménez Esteban, de un valor innegable y de gran ayuda cuya información pude complementar con las guías de las Oficinas de Turismo, la conversación con paisanos y los carteles que ilustran al pie de cada monumento su historia. Como hice en el Paseo por los castillos de Valladolid, iré desgranando, dentro de mis posibilidades, en entradas individuales la historia de cada uno de estos lugares.

El viaje lo iniciamos saliendo de Madrid por la carretera de Barcelona, la autovía A-2, el viernes 15, día de San Isidro, patrón de Madrid, que era fiesta local. La predicción del tiempo era excelente, caían la temperatura en torno a los 22 grados, aunque se preveía viento. La ruta programada comenzó con una breve parada en La Torresaviñán, en la Salida 118 antes de tomar la carretera local GU-118 dirección a Sigüenza.

Castillo de La Torresaviñán
La parada de La Torresaviñán fue breve, junto a la fuente desde donde sale el camino que lleva hasta el castillo. La fortaleza, de origen árabe, fue destruida en parte por las tropas del general Starhemberg en 1710 durante la Guerra de Sucesión. Tras esta breve parada tomamos la carretera GU-118, dirección Sigüenza, una vía estrecha y sinuosa que atraviesa el Parque Natural del Barranco del río Dulce. A unos 7 km. a la izquierda está el desvío a la siguiente parada, Pelegrina.

Castillo de Pelegrina
Pelegrina es una pequeña población muy cuidada entre las hoces del río Dulce y la campiña. Tiene los restos de un castillo esbelto y visible desde mucho antes de llegar al pueblo. La primera visita fue a las hoces del río Dulce. un paseo muy agradable con dos rutas posibles para hacer a pie. Hicimos la más corta, de unos 3,5 kilómetros, llegando hasta el lugar donde el doctor Félix Rodríguez de la Fuente rodó parte de sus documentales.

De vuelta al pueblo, la ascensión al castillo que domina el pueblo no tiene apenas dificultad. El castillo se encuentra bastante deteriorado aunque mantiene en pie la puerta de ingreso entre dos formidables cubos orientados hacia río, y a mitad del cerro otros tres cubos orientados al pueblo. Entre ambos restos se han perdido los lienzos. El castillo, frontera entre los reinos de Castilla y Aragón vivió diversas etapas de guerras: entre Pedro I y Enrique II en el siglo XIV; el asediado de las tropas navarras de los Infantes de Aragón en el XV; incendiado por las tropas austriacas del general Starhemberg, al igual que en La Torresaviñán, en el XVIII y posteriormente por las tropas francesas en la guerra de la Independencia en el XIX.

Catedral de Sigüenza
Desde Pelegrina seguimos por la misma carretera rumbo a Sigüenza, a 11 km. Entrando por esta carretera se tiene una impresionante vista del castillo que más tarde visitaremos. Primero fue la comida, y después la primera visita: a la Catedral. Un edificio es de origen románico cisterciense y cuenta con características de fortaleza. Construido a partir de 1124 por orden Bernardo de Agén, obispo aquitano que en esa fecha conquistó plaza a los árabes, terminó construyéndose en gótico tardío habiendo sufrido posteriores modificaciones en época del renacimiento, plateresco barroco y neoclásico. Destaca la capilla del Doncel representado en la inusual postura del caballero leyendo un libro; y la Sacristía de las Cabezas obra de Alonso de Covarrubias  del siglo XVI, Cuenta también con un lienzo de El Greco demás de una formidable colección de tapices flamencos del siglo XVII.

Castillo de Sigüenza
El otro gran edificio es el castillo, originariamente fue castro romano, fortaleza visigoda y alcazaba musulmana. Desde su conquista por Bernardo de Agén en 1124, fue residencia episcopal hasta finales del siglo XIX cuando pasó a ser casa asilo y casa cuartel y en ruinas desde la Guerra Civil en el XX, para convierte en Parador Nacional de Turismo tras una profunda reforma en 1972. Se puede visitar del interior sólo el patio de armas y la barbacana, que se ha transformado en aparcamiento. Es un edificio impresionante que se puede circundar por el exterior sin mucha dificultad.

Sigüenza cuenta con un casco histórico muy cuidado y de esta época mantiene restos de la antigua muralla, de la que se conservan cuatro puertas. También tiene dos iglesias románicas del siglo XII, San Vicente y Santiago, esta última en restauración.

Puerta de acceso en la muralla de Palazuelos
A la mañana siguiente, después de muchas dificultades para encontrar un lugar donde desayunar, salimos dirección a Atienza por la CM-110. Al despedirnos de la ciudad, existe un momento en que la panorámica es excelente, pero como ya ocurriese en la entrada y posteriormente nos pasará en Jadraque, es imposible parar el coche para contemplarla. A 6 km. tomamos el primer desvío a la izquierda por una carretera local para hacer la primera parada del día en Palazuelos.

Castillo de Palazuelos
Palazuelos conserva prácticamente completa una muralla del siglo XV. mantiene así mismo los cubos semicirculares y cuatro puertas. Al noreste, integrado en la muralla, se levanta el castillo. Toda la obra -murallas y castillo-, los comenzó a construir el marqués de Santillana, don Íñigo López de Mendoza, a mediados del XV. El castillo tiene planta cuadrada y torre del homenaje, aunque carece de saeteras y ventanas, y a principios del siglo XIX fue saqueado por los franceses. En la actualidad es de propiedad particular y se está restaurando como vivienda. Posee también Palazuelos un rollo jurisdiccional y picota.

Iglesia del Salvador en Carabias
Por la misma carretera, a 4 km., está Carabias, nuestra siguiente parada. Es una pequeña población que cuenta con la iglesia románica del Salvador, joya del siglo XIII, y que posee una espectacular y hermosa galería porticada. Aquí la parada fue breve pues no encontramos quién nos abriese la iglesia por lo que hicimos el camino a la inversa para tomar la carretera CM-110 dirección a Atienza.

Salinas de Imón
A partir del cruce, a unos 9 km. a la derecha se puede ver a unos 4 km. de distancia el castillo de Riba de Santiuste justo antes de llegar a nuestra próxima parada, Imón. En este pueblo hay unas salinas que datan de época romana. La explotación, a partir del siglo XII, se hace al aire libre por sistema de evaporación. El colorido de las aguas estancadas del río Salado -rojizo, amarillo y blanco- hacen de las salinas un lugar singular en un entorno considerado microrreserva natural.

Castillo de Atienza
A media mañana llegamos a Atienza, población que se levanta al pie del cerro que domina un impresionante castillo roquero, punto estratégico entre ambas Castillas. Su historia que se remonta a la época prerromana. En la Edad Media los árabes hacen de Atienza un enclave principal y levantan una fortaleza sobre la roca; en la actualidad el acceso a pie es fácil y está bien acondicionado, aunque el fuerte viento ofrecía cierta dificultad para alcanzar la puerta de ingreso. La fortaleza pasó alternativamente de manos árabes a cristiana; frente a sus muralla "a siniestro deixan   Ati(enca), una peña muy fuert", pasó Don Rodrigo Díaz, del Cid camino del destierro. Es de destacar también los restos de la muralla que rodeaba la villa y varias iglesias románicas: Santa María del Rey y San Bartolomé, también es de gran belleza la plaza porticada del Trigo o del Mercado y la plaza de España donde está el museo etnográfico, muy completo, en la llamada Posada del Cordón.

Castillo de Jadraque
Después de la comida tomamos de nuevo la carretera CM-110 dirección a Sigüenza; a unos 5 km. tomamos la CM-101 dirección a Jadraque, que sería una parada improvisada, a unos 30 km. Una vez en el pueblo tomamos la CM-1000 dirección Miralrío. El castillo de Jadraque, conocido también como del Cid,  aunque sin relación con El Campeador, se encuentra en las afueras del pueblo, sobre una colina de la que ocupa todo su trazado. Nos costó llegar a él porque está en obras y se ha retirado el cartel, si es que lo había, que indica el acceso, y si se pasa ese punto se han de recorrer unos pocos kilómetros para poder dar la vuelta, porque no hay un lugar apropiado donde parar, ni siquiera para fotografiarlo. Una vez en el castillo, al que se accede por una cuesta muy empinada, coincidí con un paisano que me contó que las obras de pavimentación del terreno que rodea el castillo antes no existía, sino que los lienzos y las torres se asentaban directamente sobre la ladera del monte. Esta actuación, a modo de camino de ronda exterior, facilita dar la vuelta casi completa a toda la fortaleza. No puede entrar, aunque al parecer el Ayuntamiento facilita el acceso previa cita, sin embargo sí se puede ver el interior desde diversas aberturas en el lienzo oeste; no obstante, según Jiménez Esteban, "Interiormente, el castillo está vacío", éste nos recuerda la existencia de dos aljibes. El castillo perteneció a la familia Mendoza y a los duques del Infantado, en la actualidad es de propiedad municipal.

Y contemplando Jadraque a nuestros pies, el vasto valle del Henares hasta donde se alcanza a ver, como nos asegura Jiménez Esteban: Castilblanco, Carrascosa, Bujalaro, Cendejas de la Torre y Cogolludo, además de las atalayas de Congosto y La Toba, salimos camino de Madrid con el sol aún alto para terminar nuestra ruta después de 334 km.

Valle del Henares desde el castillo de Jadraque