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lunes, 18 de mayo de 2026

Iglesia de Santiago el viejo o de los Caballeros


Después de nuestra visita a la inglesia de San Pedro de la Nave en El Campillo, volvimos a Zamora retomando la ZA-P-2327 y la N-122, prácticamente sin tiempo para otra visita. No obstante decidimos pasar. antes de terminar la jornada, por Santiago el viejo o de los Caballeros que por fortuna encontramos abierta. Extramuros de la ciudad, el viajero se sitúa junto a un templo pequeño, construido sobre uno anterior en el que según la tradición fue armado caballero Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, por el rey Fernando I en presencia de la infanta Doña Urraca.

Portada decorada con arquivoltas jaqueada y planas del primitivo templo

Una cartela junto a la iglesia describe el edificio como "humilde iglesia de nave única, tramo recto presbiterial y ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera. Se alza en la zona de la Vega, al oeste de la ciudad y a la sombra del castillo". Es el sencillo testimonio de una construcción románica cuya bóveda se vino abajo, tal como detalla Gómez-Moreno: "tenía bóvedas el ábside y la capilla, cuando menos, pero fueron tan débiles los muros contra su empuje que, inclinándose temerosamente las dejaron hundirse con sus arcos". El mismo Gómez-Moreno hace una breve descripción de la iglesia y nos da las siguientes medidas de su interior: "17,40 por 4,0 m. que se distribuyen en un ábside muy prolongado en líneas rectas, una capilla más ancha y nave con puerta hacia el S.", puerta enmarcada con una "portada sencillísima, con dos arcos a medio punto concéntricos, imposta lisa y guarnición de escaques". 

Capitel decorado con astrágalo sogueado de t5radición asturiana

La iglesia se construye en el siglo XII, muy probablemente por canteros montañeses, por el estilo de los templos de CastañedaSantillana del Mar y Cervatos. Para Illana y Fernández, la influencia del prerromanico asturiano se puede ver en "el sogueado de los capiteles y los arcos ciegos del tramo presbiterial", y como indica Gómez Moreno, en uno de los capiteles que "tiene sogueado su astrágalo, por reminiscencia goda". Los canteros, continúa la cartela, "tallaron aquí marañas de pájaros afrontados, felinos, culebras, toscos bóvidos y figuras antropomórficas simiescas atadas por sus cuellos y cinturas, como si fueran un revoltijo de saltimbanqueis y volatineros circenses que a Gómez Moreno le resultaba "incomprensible y bárbaro". En concreto, Gómez-Moreno tras hacer una minuciosa descripción de los capiteles, y precisa que en uno de ellos "hay hasta once figuras al parecer humanas, con solo una especie de almofar, atadas todas por el pecho y revueltas en montón incomprensible". 
  
Caitel en el que se talla gran número de animales y personajes

Tras el derrumbe de la bóveda y parte de los muros nave, el viajero aún puede ver 
los restos de la primitiva iglesia: su portada, los capiteles, la cabecera y el primer tramos de los muros, siendo el arco triunfal lo más original de la iglesia que, según Illana y Fernández, es "único en Zamora, ya que se trata de una especie de portada interna con tres niveles de alquivoltas cuyos capiteles presentan temas como Adán y Eva tras el Pecado Original, la Expulsión del Paraiso o el Árbol de la Vida con dos leones protectores".

Arco triunfal que separa la cabecera del presbiterio

Si atendemos a la cartela, además de lo original del arco triunfal también lo son sus "enigmáticos capiteles" y "los que configuran el tramo aledaño a la cabecera" a los que hay que añadir como indican Illana y Ferbández, "los dos capiteles del arco fajón de la nave, donde se puede apreciar la influencia asturiana del sogueado; en uno de ellos se representa una Alegoría del Infierno con personas fornicando; y en el otro capitel, de dos niveles, quizás se representan los castigos del Infierno".

Detalle del arco triunfal del lado del Evangelio

EL MITO DEL CID CAMPEADOR

También es enigmático Gómez-Moreno al incio de la presentación de la iglesia a la que califica: "Sin historia, pues de lo que de ella cuentan no parece exacto"; sin hacer mención alguna a la creencia popular de que aquí se armara caballero al Cid, ni mención a los caballeros, solo hace referencuia a ella como Iglesia de Santiago el viejo, que se encuentra en deplorable estado: "abandonada y ruinosa, hállasela en la Vega, al O. de la ciudad y por bajo de su alcázar". 

Vista de la muralla y del castillo de Zamora desde la Iglesia de Santiago el
viejo o de los Caballeros

Hoy, sin embargo, podemos leer junto a la iglesia una cartela que reproduce el Romance XIII de Flor Nueva de Romances Viejos, ed. de Ramón Menéndez Pidal, 1928, en él Doña Urraca recuerda cuando el Cid se criaba junto a ella en el palacio de Zamora y fue armado caballero en la Iglesia de Santiago: "Afuera, afuera, Rodrigo,/ el soberbio castellano/ acordasete debía/ de aquel buen tiempo pasado/ cuando fuiste caballero/ en el altar de Santiago/ cuando el rey fue tu padrino,/ tú, Rodrigo, el ahijado/ mi padre te dió  las armas/ mi madre te dio el caballo/ yo te calcé espuela de oro/ porque fueses más honrado;...". El primer texto en el que se recoge el romance no tiene fecha, siendo el de la edición de 1550 del Cancionero de Romances el que se toma para el resto de ediciones.

Para esta entrada he consultado, además de las cartelas informativas, la siguiente documentación:

Cancionero de Romances. La infanta Urraca y la ceremonia de investidura caballeresca en el romance Afuera, afuera, RodrigoMoreno, Charo, en e-Spania
Catálogo monumental de España. Provincia de Zamora, Gómez-Moreno M., M., C.S.I.C., 1903-1905
Románico Zamorano, Illana Gutiérrez, L. y Fernandez Ferrero, A., Zamora, 2008

sábado, 25 de abril de 2026

Castillo de Toro


Llegamos a Toro desde Ávila por la autovía A-6 hasta Tordesillas donde habíamos hecho una parada frente a los restos de su muralla prácticamente perdida. Allí retomamos nuestro camino por la N-122 dejando a nuestra derecha Villalar de los Comuneros y, aún más al norte, Villalonso. Teníamos como guía el libro de campo Castillos de Zamora y Salamanca, de Pinilla González, que nos ofrecía una pobre descripción de la fortaleza: "Es un recinto rectangular reforzado por cubos en los extremos y el centro de sus muros, cuyo interior no ofrece apenas interés".

Lienzo norte y actual puerta de acceso al castillo

Pinilla González, en su breve artículo se centra en la cerca de la ciudad, un recinto "hecho de cal y canto con verdugadas de ladrillo en algunos casos", aunque, puntualiza, fue rehecha en los siglos siglos XVIII y XIX. No obstante, sí aporta algunos datos de la dilatada historia de Toro que fuimos complementando con las cartelas informativas y, a partir de ahí, con otros textos. La cartela que hay al pie del castillo nos introduce en la historia de una fortaleza muy maltratada: "Situado en el ángulo sureste del primer recinto amurallado, sus restos, reducidos a un recinto desmochado, reforzado por siete cubos rebajados, datará del siglo XII. En el siglo pasado derribaron la torre del homenaje y cegaron la puerta principal al rehacer su interior para prisión". Pinilla se refiere al siglo XIX puesto que la edición de la guía es de 1995. 

Lienzo meridional. Antigua puerta de acceso

EL CASTILLO

En el propio castillo hay un panel que lo describe: éste se encuentra "ubicado en el SE del primer Recinto Murado, a unos 100 m. sobre el nivel del río Duero. La construcción se llevarán a cabo bajo las órdenes repobladoras de Alfonso III en el siglo X, pero quizá el mayor impulso lo dará posteriormente su hijo el infante D. García". En este punto cabe preguntarse si la  construcción a la que se refiere la cartela es de la cerca, o del castillo, pues según Cobos la construcción se debe a Alfonso IX de León quien acomete "entre 1188 y 1195 la construcción del primer recinto de murallas e iniciador del castillo", toda vez que unos años más tarde, "en 1232 se obliga a las aldeas de la Guareña a contribuir en la continuación de su construcción".

Lienzos este y lienzo norte donde se abre la puerta de acceso actual

La cartela indica que "Se trata de una construcción de planta rectangular protegida por 4 cubos peraltados situados en las esquinas y otros 3 cubos semicirculares en la parte media de cada lienzo. Actualmente se encuentra sin la torre del homenaje, de planta cuadrada que se situaría en el centro de la fachada norte o principal, que fue demolida para abrir el actual acceso al recinto, pero sin perder las huellas de la entrada primitiva, ya que podemos observar su arco original. Lo aislaba del caserío un foso profundo sólo franqueable por la puerta norte, relleno hoy con tierras; además lo circunvalaba un fuerte muro hoy también desaparecido". Según Cooper la planta del castillo es del tipo atribuible a las construcciones iniciadas por Alfonso VIII (1155-1214): "recintos rectangulares de mampostería fortificados con ocho cubos".

Interior del patio con pozo, antiguo aljibe

Cobos añade que Sancho IV en 1283 donará Toro a su mujer, la reina María de Molina. Esta reconstruirá el antiguo castillo dándole la forma actual. Aquí conviene recordar la opinión de Cooper al respecto basándose en el mismo texto sobre el aviso que recibe la reina en 1298 que la "villa de Toro esta en punto de se perder, e desian que esto venia por omes de la villa que la quería dar al infante don Juan, que se llamaba rey de León", por lo que la reina "fiso labrar el alcázar que estaba en muy mal parado". En opinión de Cooper, este 'labrar' no consistió en edificar un nuevo alcázar, sino que se hicieran reformas, la entrada quedó situada en el lado norte, frente a la población "porque pudo levantarse la torre del homenaje en el centro de este lienzo, o bien en el centro del recinto formando así su base el aljibe que existe debajo del patio" por lo que dicha torre, en cualquiera de los dos hipótesis pudo ser obra de la reina quien, a su vez, presumiblemente hizo "ampliar el foso, hoy día totalmente desaparecido". Recuerda, no obstante, que en 1294 ya se hicieron obras en Toro destinadas a reforzar la villa frente a las aspiraciones al trono de León del mencionado infante Juan, a la sazón cuñado de la reina.

Cubo sureste desde el adarve

En el alcázar, según Cobos, se hicieron varias reformas de mantenimiento y obras que mejorasen sus defensas tanto en la minoría de edad de Alfonso XI y durante los reinados de Enrique III y Juan II cuando se dieron privilegios para reparar muros y puertas de la villa, y con Enrique IV se realizarán "obras en el Alcázar de Toro". Durante la guerra civil entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, el alcázar fue tomado por el rey Alfonso V de Portugal. La fortaleza sufrió un duro asedio en 1476 por las tropas castellanas que debieron producir serios desperfectos, por lo que al año siguiente, en 1477, los Reyes Católicos proceden a reparar sus defensas.

Adarve

Según la documentación del época, en tiempos de Felipe II la fortaleza aparece "deshabitada, y casi en ruinas", a principios del siglo XIX se habilita para matadero municipal y, según Cobos, almacén de pólvora, y en 1875 albergará el mercado del grano. Hasta el primer tercio del siglo XX fue Cárcel del Partido Judicial, momento en que se debió modificar sustancialmente la estructura interna derribándose la torre del homenaje y el almenaje.. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931 y Bien de Interés Cultural el 22 de abril de 1943.


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Los hechos históricos -como detalla la cartela del castillo- acaecidos en villa son muchos desde que "Alfonso III de Asturias (hiciera) avanzar la línea de la Reconquista hasta el Duero, convirtiendo a Toro y su Alcázar en un hito defensivo". Entre los primeros, en 1216, como indica Estepa, se hace mención a un tratado de paz entre Alfonso IX de León y Enrique I de Castilla. firmado en Toro.

Torre de vigilancia de la antigua cárcel

Tanto en la cartela exterior como en la interior del castillo se recuerda la vinculación que tuvo el rey Fernando III  El Santo con el alcázar cuando, siendo rey de Castilla, en 1230 "fue coronado rey de León en su interior", además de morada ocasional del rey, aunque a partir de la conquista de Córdoba y Sevilla por éste, como apunta Estepa, la itinerancia real va a ir cambiando de manera significativa, aunque sigue sin existir un lugar fijo para la Corte, los monarcas, sobre todo Alfonso X, van a ir alejándose de las villas importantes del reino leonés para permanecer más tiempo en Castilla y las ciudades andaluzas. Tal es así que durante el reinado de Alfonso X (1252-1285), de los 3337 diplomas que emitió el rey Sabio, tan sólo 37 se emitieron en el Reino de León, de los cuales 13 lo fueron en Toro.

Adarve del lienzo sur

Alfonso XI de Castilla, quien también fue morador ocasional del castillo, en él "encerró a su prometida Dña. Constanza cuando se desposó con María de Portugal". Recordar que el rey estaba prometido con Doña Constanza Manuel, hija de Don Juan Manuel, y aunque celebraron desposorios, el matrimonio no llegó a consumarse por la corta edad de Constanza. Tras un año en prisión fue liberada y entregada de nuevo a su padre. Pasados los años Doña Constanza fue reina consorte de Portugal al casar en 1336 con el infante Pedro, futuro Pedro I de Portugal, que al igual que su homónimo de Castilla fue apodado El Cruel.

Cubo central de la fachada sur

El alcázar también fue escenario de "una dantesca venganza de Pedro I "el Cruel", sirviendo de prisión a su hijo D. Sancho de Castilla, por orden del futuro Enrique II de Castilla, llamado "el de las Mercedes". Sancho era hijo ilegítimo de Pedro I; el rey barajó la posibilidad de contraer matrimonio con la madre para legitimarlo y convertirlo en heredero. No obstante el asesinato de Pedro I en Montiel desbarató esta posibilidad. Encerrado el infante en el castillo de Toro, morirá sin dejar descendencia. Y en 1355, es asesinado Diego Alfonso de Córdoba y Meneses comendador de la Encomienda de Lopera de la Orden de Calatrava, por orden del rey castellano Pedro I. Tras la muerte de este último en 1369, según sugiere la cartela "probablemente aquí se reunieran las Cortes de 1369 y 1371".

Puente Mayor sobre el Duero 

La última gloria del castillo fue la ocupación que hicieron "Alfonso V de Portugal y Juana la Beltraneja cuando disputaban el trono de Castilla a Isabel La Católica; resistiendo a la artillería de ésta, puso fin a sus glorias militares en 1476, tras la batalla de Toro, decisiva para la unión dinástica de Castilla y León", así narra el hecho la cartela exterior, mientras que la interior se centra más en la defensa de doña Juana"esta fortificación servirá de defensa a Dña. Juana "La Beltraneja" en estas tierras, que gobernada por Dña. María Sarmiento resistió heroicamente desde el 19 de septiembre de 1476 cuando los Reyes Católicos se hagan realmente con la ciudad, hasta un mes después, cuando serán expulsados los monarcas".

Lienzo norte y lienzo oeste

En el alcázar de Toro se procederá a la venta y dispersión de las obras de arte de Isabel I, "a la muerte de la reina Católica, sus colecciones de obras de arte fueron concentradas, repartidas y subastadas aquí por decisión de su esposo don Fernando
"; más concretamente "Hasta 1505 acogió las famosas tablas de Juan de Flandes que componían el políptico de Isabel "La Católica". En origen eran 47 tablas que narraban la vida de Cristo destinadas al uso devocional privado de la Reina. Tres meses después de la muerte de la reina Isabel, se procedió a la disgregación de las tablas. No se han conservado en su totalidad pero las conservadas se encuentran repartidas entre el Palacio Real de Madrid y varias colecciones extranjeras". 

De las 47 tablas se pueden ver actualmente 15 en las Colecciones Reales. Estas pertenecían al grupo de 20 obras que adquirió en la subasta Felipe I el Hermoso y que heredó su hermana Margarita de Austria. A la muerte de ésta, las heredó su sobrino Carlos V que a su vez se las regaló a su mujer Isabel de Portugal, pasando así a las Colecciones Reales. En el inventario de obras que se hizo a la muerte de Felipe II, sólo aparecen 16. La última en desligarse de grupo fue la Santa Cena. Esta obra estaba en el equipaje confiscado a José I Bonaparte en su huida a Francia que fue interceptado por el duque de Wellington en 1813. La obra fue regalada por Fernando VII al duque y se puede ver en su colección de Apsley House en Londres. De las 15 tablas que podemos contemplar en la Galería de las Colecciones Reales en Madrid, traemos dos en las que Juan de Flandes representa en ellas las murallas de Jerusalén y las de Emaús.

La entrada de Cristo en Jerusalén

La cena de Emaús

Para esta entrada he consultado, además de las cartelas informativas al pie del castillo y en su interior, las siguientes publicaciones:

Cobos Guerra, F. y De Castro Fernández, J.J.Castilla y León. Castillos y fortalezas, Edilesa, 1998
Estepa Díez, CarlosLos territorios del rey. Castilla, siglos XII-XIII, Marcial Pons, 2021
García-Frías Checa, Carmen, Políptico de Isabel la Católica en web, Galería de las Colecciones Reales
Gómez Moreno, ManuelCatálogo Monumental de la provincia de Zamora 1903-1905
Pinilla GonzálezJaimeCastillos de Zamora y Salamanca Lancia, 1995

Panorámica  de la  vega de Toro y el río Duero. En el centro de la imagen
 junto al río se encuentra Peleagonzalo en cuyas inmediaciones tuvo lugar
el 1 de marzo de 1476 la batalla de Toro 

Plano de la planta del castillo de la cartela al pie de la fortaleza

jueves, 6 de marzo de 2025

Monasterio de Santa María de Moreruela


Llegamos al Monasterio de Santa María de Moreruela a primera hora de la mañana. El lugar es idílico como todos los que los monjes del cister escogieron para instalarse, junto a un valle y cercano a un curso de agua, en esta ocasión junto al Arroyo de la Laguna, que desemboca, muy cerca, al Esla. En las cartelas del monasterio hay unos párrafos evocadores de Unamuno: "¡Qué majestad la de aquella columnata de la girola que abre hoy al sol, al viento, y a las lluvias! ¡Qué encanto el de aquel ábside! ¡Y qué inmensa melancolía la de aquella nave tupida hoy de escombros sobre que brota la verde maleza! Miguel de Unamuno 1911".

Girola en la que se aprecian abundantes marcas de cantero


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La primera noticia probable sobre Moreruela hace referencia a "una donación de Fernando I en 1042 a cierta Keia Ibabse, por vida, y luego al monasterio de Santiago apóstol Moreirola, de ciertas villas, "in territorio Lampiana", lugar cercano del actual edificio. Aunque la fundación, según las cartelas, pudo ser anterior, en esto coinciden las fuentes consultadas, por la propuesta que hizo Alfonso III el Magno a San Froilán para fundar un monasterio "no se sabe si fue aqui o al otro lado del Esla", a principios del siglo X de "un cenobio masculino en "Morerola", bajo la advocación de Santiago Apóstol".

Representación de Alfonso VII en el Monasterio de Santa María de Valbuena

En 1143 Alfonso VII el Emperador concede al noble Ponce de Cabrera la villa de Moreruela de Frades y un extenso territorio para apoyar la construcción de un monasterio, primero benedictino y más tarde, entre 1158 y 1162, cisterciense, cambiando su nombre por el de Santa María. Ponce de Cabrera fue un importante personaje proveniente del ámbito catalán. Se había establecido en el reino tras acompañar a Berenguela de Barcelona que contraería matrimonio con Alfonso VII en 1128. Ponce de Cabrera fue tenente de varias poblaciones entre las que cabe destacar Castrotorafe en 1144, y adquirió gran influencia en la corte castellana acompañando o representando al rey en los principales episodios políticos. En 1143 recibió Moreruela por donación real a la que benefició fomentando su construcción, por lo que el mismo Ponce se define como "constructore Morerola". Según Gómez Moreno, tras la donación que hace Alfonso VII a "D. Ponce de Cabreria, en juro de heredad, como premio a sus muchos servicios, recibiéndola por él los monjes franceses Pedro y Sancho, primeros abad y prior respectivamente de la primera casa", a los que siguieron como abades "Gonzalvo, Walterio, Pedro, Arnaldo, otro Gonzalvo, Pelagio, etc.".

Crucería de la girola

Continuando la lectura de la cartela, El máximo apogeo del cenobio es durante el siglo XIII, gracias a donaciones reales, de nobles y campesinos, y a la propia iniciativa del monasterio. Sus posesiones se localizaban mayoritariamente en la actual provincia de Zamora y mantenía una economía diversificada: campos de cereal, viñas, ganadería, explotaciones mineras, salinas de La Lampreana, aceñas, derechos sobre villas... Gómez Moreno también comenta que entre las donaciones que hizo Fernando I (1018-1065), se encontraban "ciertas villas "interritorio Lampreiana" en la primera fundación-. Siguiendo de nuevo la cartela, en su máximo esplendor, "Habitaban el monasterio por entonces unos cuarenta monjes y otros tantos conversos. Tras el impulso y las donaciones iniciales, con el paso de los años, las normas se van relajando y los siglos XIV y XV serán de crisis, perdiendo el monasterio parte de sus posesiones e influencia."

Exterior de la cabecera y transepto de la fachada sur

Y concluye en esta época que una vez "superada la crisis de los siglos XIV y XV, y ya adscrito a la Congregación de la Regular Observancia de Castilla desde 1494, durante los siglos XVI a XVIII, el monasterio vuelve a recuperar parte de su esplendor, manteniéndose una comunidad de 20-30 monjes y otros tantos criados hasta principios del siglo XIX. Finalmente, en 1836, cuando llegó la desamortización, es decir, la incautación de bienes raíces de la Iglesia por parte del Estado, sólo quedaban allí 12 monjes.

Sala capitular


EL MONASTERIO MEDIEVAL

Plano del monasterio medieval (Siglos XII-XIII) de la cartela informativa

Cuando Gómez Moreno visitó el monasterio en 1904, quedó profundamente impresionado por el edificio, impresión que se refleja en la frase en la que reclama a los arqueólogos de su época dejar "de rebuscar minucias cuando gigantes de nuestro arte aún yacen desconocidos".

Monasterio de Moreruela. 1905 Fotografía Manuel Gómez-Moreno

En este aspecto las cartelas detallan que "del edificio de los siglos XII-XIII se conservan la iglesia y algunas dependencias originales del monasterio cisterciense, con una planta similar a la de otros monasterios como Oseira o Veruela. La iglesia posee tres naves, crucero marcado en planta, cabecera con girola cubierta con bóveda de crucería y siete absidiolos. 

Cabecera y absidiolos

El monasterio de Santa María de Moreruela fue declarado Monumento Histórico por Decreto de 3 de junio de 1931.

Crucería de la bóveda de la sala capitular

Marca de cantero en un sillar de uno de los absidiolos

EL MONASTERIO MODERNO

Durante la etapa moderna, siglos XVI a XVIII, se acometen grandes reformas: el claustro de la hospedería y el dormitorio de novicios; también sobre las construcciones medievales", reutilizándose algunos sillares de la etapa anterior.

Plano del monasterio moderno (siglos XVI a XVII) de la cartela informativa

Concluida la visita continuamos nuestra ruta hacia la siguiente parada en Castrotorafe, la denominada Zamora la Vieja.

Para la esta entrada además de las cartelas y paneles informativos que hay en el monasterio, he consultado la siguiente documentación:

Gómez Moreno, ManuelCatálogo Monumental de la provincia de Zamora 1903-1905.
Sabate Curull, FlocelPonce de Cabrera ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es

viernes, 27 de enero de 2023

Castillo de Castrotorafe


Llegamos a Castrotorafe después de visitar el monasterio de Santa María de Moreruela. Las impresionantes ruinas del monasterio cisterciense nos anticipaban el estado en que encontraríamos el recinto amurallado y el castillo de Castrotorafe. El lugar sorprende por su extensión, sus murallas alcanzan un perímetro de más de un kilómetro de longitud, en el que tan solo destacan los restos de la cerca, la espadaña de la iglesia y, en la esquina noroeste, el castillo. Entre los autores que he consultado cada uno aporta datos que complementan los ya citados por los anteriores. Para iniciar nuestro recorrido lo haremos con el más antiguo, acudiendo al Catálogo Monumental de la provincia de Zamora de 1903-1905 de Gómez Moreno como base, y como guía de campo los castillos de Zamora de Pinilla González.

Lienzo este de la muralla donde se encontraba la puerta de acceso a la villa


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Gómez Moreno nos introduce con breves pinceladas en la historia de Castrotorafe. Ésta debió tener un gran poblamiento que en sus días rivalizaba en importancia con Zamora, Toro y Benavente, al respecto añade Pinilla que se le conocía de antiguo con el nombre de "Zamora la Vieja" cuyas ruinas "se alzan en el término de San Cibrián". Sobre su antigüedad la cartela que hay junto al castillo indica que se levantó sobre asentamientos anteriores según restos arqueológicos paleolíticos y romanos hallados en el lugar. Gómez Moreno comenta no haber encontrado información anterior a 1129: "ninguna mención hallo de su existencia antes de 1129, año en que Alfonso VII señaló términos a su Concejo y le impuso el Fuero de Zamora; en 1143 se le nombra castro torali en un deslinde de Moreruela, en 1153 y sin que conste la razón, hizo destruir Alfonso VII sus muros y despojó a sus moradores de la mitad de Moreirola de Suso que dio al monasterio". Al respectoCobos califica esta etapa de fallida puebla; toda vez que en 1140, añade Estepa, está documentada la tenencia de Castrotorafe a favor de Ponce de Cabrera, personaje proveniente del ámbito catalán que se había establecido en el reino tras contraer matrimonio Alfonso VII con Berenguela de Barcelona en 1128. Éste accedió en 1143 al condado y mayordomo del rey en 1145 hasta la muerte del monarca en 1157. Habrá que esperar por tanto a la iniciativa de Fernando II en la segunda mitad del siglo XII como detalla Gómez Moreno: "mas Fernando II la repobló dándola a los caballeros de Santiago por capital de la Orden en 1176, y en efecto, a los dos años su Maestre Don Pedro Hernández celebró avenencia con el Concejo de la Villa. En 1192 figura cierto conde de Castrum Torafe confirmando un privilegio".

Castillo de Castrotorafe (1903-1905) Fotografía M. Gómez Moreno

"A principios del siglo XIII -continúa Gómez Morenocobró notoriedad su gran puente sobre el Esla, cuyo portazgo fue cedido á la catedral de Zamora para reedificar el claustro en 1202: era entonces señora de la villa la reina Dª Urraca, viuda de Fernando II, quien se la dio en arras y ella hizo cesión a favor de dicha catedral en 1211, sin que conste en qué forma pues los de Santiago resultan poseyéndola en 1216 en adelante hasta los tiempos de D. Juan Alfonso de Alburquerque, afianzado allí en su resistencia contra el rey Don Pedro". Cobos apunta que en 1220 Alfonso IX confirmó la posesión a la Orden de Santiago, aunque el castillo debió estar bajo control real puesto que durante las guerras fronterizas con Castilla la Orden apoyó al rey castellano mientras que la villa lo fue al rey leonés. Durante la guerra de la minoría de edad de Fernando IV, el rebelde Alfonso de la Cerda, quien se hacía llamar rey de León, acuñó moneda en Castrotorafe en 1298.

Imagen aérea de la meseta donde se asienta Castrotorafe en el que aprecian
los escasos restos del lienzo norte de la muralla. Imagen de Rafael Moreno

En 1333 Alfonso XI confirma la donación del castillo a la Orden de Santiago y la villa a García Rodríguez Valcárcel, hasta que en 1351 Pedro I solicita a los santiaguistas que le fuese entregada a don Juan de Alburquerque, quien al perder el favor del rey se refugiará en la villa, para después pasar a Portugal. Finalmente Pedro I lo entregará -continua Gómez Moreno"a su favorito Men Rodríguez de Sanabria", hasta que "Enrique II hizo arrasar su castillo en odio a la lealtad con que sostuvo la causa de su hermano; reconstruido más adelante, sirvió de prisión al Conde de Urgel", se refiere a Jaime II de Urgel que se sublevó contra Fernando I de Aragón; tras ser derrotado el de Urgel estuvo preso en varios castillos entre ellos en Castrotorafe entre 1424 y 1426 desde donde fue trasladado al de Játiva donde moriría en 1433.

En primer término cubo sureste y lienzo este de la barrera artillera del castillo

A continuación señala Gómez Moreno que Castrotorafe "se sostuvo contra Alfonso V la causa de Doña Isabel, que llegó a posesionarse de su fortaleza", en realidad, según Pinilla, Alfonso V de Portugal esposo de Juana la Beltraneja, llegó a tomar la villa pero no así el castillo cuyo cerco al que estaba sometido hubo de levantarse ante la presencia de Fernando el Católico en Zamora-. De aquí, continúa Gómez Moreno, pasó de nuevo "á la Orden de Santiago, cuyo comendador Alfonso de Palencia hubo de repararla". Cobos añade que Fernando el Católico entregaría la alcaidía de la fortaleza al linaje de los Enríquez, condes de Alba de Liste, aunque la posesión continuó en manos de Alfonso de Valencia, comendador de Santiago hasta la década de los 80. Destaca que durante esos años una real ejecutoria de 1481 "expedida en Toro, los reyes fallaron que los vecinos de Pajares no tenían deber de pechar para la reedificación del castillo de Castrotorafe". La reparación, como indica Gómez Moreno,  la llevó a cabo el comendador de la Orden

Esquina suroeste de la muralla de doble muro y restos de almenas

Concluye Gómez Moreno: "En adelante nunca figura más en las historias, y es probable que arruinado su puente que debía constituir un elemento de vida y riqueza extraordinario, por ser la comunicación más fácil entre Castilla y Galicia por Portugal, decaería hasta despoblarse en tanto que se agrandaba a su costa la inmediata villa de San Cebrián de Castro. Ignoro si con algún fundamento el Tudense dijo que Castrotorafe se llamó antes Moriana". Gómez Moreno se refiere como Tudense a Lucas de Tuy, obispo de Tuy, cronista y hagiógrafo de la primera mitad del siglo XIII.

Lienzo oeste en el escarpe del río


LA MURALLA

Comenta Pinilla González, que de todo el conjunto sólo se conserva parte del recinto que cercaba la antigua villa, refiriéndose a ella como una construcción de "mampostería pizarrosa y mortero, con cubos en determinados puntos salientes, y un trazado irregular en el que se abren dos puertas, hacia el sureste y el sur, muy destrozadas" -hay que añadir, según la cartela del recinto, la existencia de un portillo que daba al río-. La muralla se adapta al terreno aprovechando los afloramientos rocosos; tiene forma trapezoidal y "está construida con mampostería de cuarcita y argamasa, con doble muro o forro en unos lienzos ligeramente alamborados rematados con merlones y almenas que se conservan en algunos tramos además de un foso ya muy colmatado",  todo ello está jalonado con algunos cubos. Para Cobos la muralla parece obra de finales del siglo XII y sus restos "podrían estar relacionados con algunos restos aparecidos recientemente en el castillo de Ponferrada y de los que serían coetáneos".

Cubo noreste y restos del lienzo norte

Cobos nos aporta un documento de la relación que hace la visita de la Orden en 1494, momento en que comienza su declive: se trata de una villa en la estando bien poblada cabrían 400 vecinos; ese año no había más de 15 vecinos, sus muros están todos aportillados ya que "el rey de Portugal los mandó derrocar, son de piedra mampuesta y algunos petriles de tapial". En 1688 tras la guerra con Portugal, la situación era penosa, según los visitadores la villa estaba arrasada, y la cerca que la rodea estaba toda aportillada y caída. En los textos de 1712 y 1763 se habla ya de la villa como despoblada, y sólo se hace mención al castillo y el palacio, también arruinados y destruidos.

Recinto amurallado (1903-1905). Fotografía M. Gómez Moreno


EL CASTILLO

Siguiendo la cartela que podemos leer en el recinto, el castillo se construye cerrando el vértice noroeste del perímetro amurallado de la villa. El recinto interior es obra del siglo XIII o XIV, con torres rectangulares en los ángulos y otra en el vértice noreste correspondiente a la torre del homenaje. En el interior hubo edificios, incluso de dos plantas, divididos en numerosas estancias, tanto señoriales como auxiliares. El recinto exterior es una barrera artillera de menor altura construida en el siglo XV.

Imagen cenital del castillo de Castrotorafe. Fotografía de Rafael Moreno

Cobos coincide con las fechas y descripción anterior y puntualiza que éste se cierra con dos muros perpendiculares entre sí a modo de atajo con torres de planta cuadrada que destacan por su aparejo de sillares en las esquinas. "Se aprecia igualmente el relevante de los muros de la cerca que conforman las otras dos paredes de este recinto, constituyendo todo ello el cuerpo principal del castillo y que, sin perjuicio de la existencia de obras anteriores, podría fecharse entre finales del siglo XIII y principios del XIV". Tras resistir el asalto portugués de las tropas de Alfonso V, en el último tercio del siglo XV, y probablemente antes de 1475, "se construye una barrera para artillería con muros de notable grosor y cubos circulares en sus esquinas", que son "demasiado pequeños y separados para lo que era común en la época". La forma de la ruina de estos cubos -en la actualidad dos de los cubos está restaurados-, "sugiere la posibilidad de que hubieran sido volados con la intención de inutilizar el castillo", aunque asegura que no existen referencias documentales sobre ello.

Interior del lienzo oeste del siglo XII-XIII con mechinales y un muro de
división de dependencias. La pared almenada es del cierre del siglo XV

Cuando lo visita Gómez Moreno, según se aprecia en la fotografía que toma del castillo, éste ya se encontraba muy deteriorado, y hace la siguiente valoración: "en el ángulo NO y aprovechando algo del muro antiguo, erigiose hacia el siglo XIV ó XV una fortaleza, mezquina y sin primor que la avalore". Lo describe como "un cuadrado irregular con torres grandes en dos esquinas, hoy medio caídas, y por dentro señales de habitaciones y escaleras; cíñele un antemuro con cubos a los ángulos, que encierran departamentos en dos pisos, abovedados y provistos de saeteras. Su obra es toda de mampostería y sufrió gran estrago". 

Cubo suroeste de la barrera artillera. 2ª mitad del siglo XV

Por el documento que aporta Cobos de la visita al castillo en 1494, sabemos que era alcaide Francisco de Traslayo, y que lo era por don Enrique Enríquez de Guzmán comendador de la Orden. Según se relaciona, la fortaleza contaba con una cava no muy honda hacia la villa, y de ella a la puerta de la barrera de una puente de madera. Entraron en la barrera que cerca toda la villa, construidos sus anchos muros en mampuesto y algunos "petriles" de tapia y otros de piedra mampuesta, almenas y "los trasvases muy buenos cubos los que la hace menester y sus troneras en toda dicha barrera".  Visitaron los aposentos del interior y entraron en una sala donde había una chimenea y una ventana con reja de hierro que da al río; poseía un retrete y una escalera para subir "a lo alto que esta encima del aposentamiento". Su reparación la mando hacer el comendador junto a "todo el aposentamiento de grano e basticimiento y bestias está bien reparado tejado con teja e todo ello lo uno y lo otro de madera basta".

Lienzo sur de la barrera, torres cuadradas y lienzo almenado del castillo

Cobos va detallando el proceso de degradación del castillo a partir de 1494. En 1604 comenta reparaciones que se llevaron a cabo en corredores, tejados y "enmaderamientos" de las torres, aunque estaban por reparar la torre del homenaje, la bodega y el lagar. En 1688 tras la guerra con Portugal, la situación era penosa, según los visitadores de la Orden "el castillo y fuerte en cuanto a la cantería esta bueno pero la bivienda del palacio que avia en el toda está arrasada e inabitable". En 1712 se habla ya de la villa como despoblada, el castillo y el palacio que había en su interior están arruinados y destruidos; y en 1763 se daba por perdido el palacio con "sus salas, paneras, caballeriza, bodega y oficinas".
Lienzo oeste en el escarpe del río

Pinilla añade que contaba con dos puertas, una de acceso desde la villa y por la segunda se accedía al puente. Destaca que de los cubos en los ángulos de la barrera, dos se reformaron para adaptarlos a la artillería. En el interior se observan diferentes tipos de materiales constructivos por lo que "hace pensar en reparaciones y obras de mantenimiento, más que en reformas de envergadura. Su planta es similar a la exterior, con el refuerzo de dos torres en el muro S obra de sillarejo, más cuidada que los muros restantes". El interior del recinto como indican las citas anteriores, se encuentra totalmente arruinado, pudiendo observarse los mechinales en algunas paredes que nos hablan de los diferentes pisos en que se hallaba dividido.

Cubo artillero noreste y barrera norte

Plano del castillo a partir de la imagen de Rafael Moreno basado en F. Cobos Guerra
La primera fase constructiva en azul corresponde a la cerca de la villa (sg. XII-XIII)
La segunda fase, línea roja (sg. XIV) aprovechando la cerca se construye el castillo.
 Tercera fase, línea gris (sig. XV) se construye la barrera artillera


EL PUENTE

Pinilla, al igual que Gómez Moreno, señala la importancia que tuvo el puente sobre el Esla para la existencia misma de Castrotorafe, "punto de comunicación entre Castilla, Galicia y Portugal". Comenta Gómez Moreno que para su construcción se aprovechó "un remanso del río, por efecto de violentísima curva que antes se desarrolla; es probable que se construyese a finales del siglo XII y constaba de doce o más arcos, ya hundidos, sobre pilas de corte poligonal contra la corriente y espolonadas a la parte contraria, con bien torpe criterio. Sus cimientos perseveran dentro del rio y otras cuatro pilas surgen sobre peñas á la margen contraria, hechas de sillería gruesa". De la misma opinión sobre la importancia del puente es Pinilla comentando que doña Urraca, viuda de Fernando II de León, de quien había recibido la villa en arras; concede junto con su hijo Alfonso IX, "la mitad del portazgo en 1206 a la Catedral de Zamora para las obras de su claustro"; como habíamos visto al principio Gómez Moreno fecha la cesión a la catedral en 1202. 

El río Esla desde el castillo. Los restos del puente forman la diagonal O-E

Las ruinas del puente, según se observa en la imagen superior, sólo se pueden ver durante el estiaje del río y del embalse de Ricobayo, el resto del año se encuentra bajo sus aguas. Desde aquí partimos a nuestro siguiente destino para ver el fuerte de Carbajales de Alba.

Cobos Guerra, F. y De Castro Fernández, J.J.Castilla y León. Castillos y fortalezas, Edilesa, 1998
Estepa Díez, Carlos, Los territorios del rey. Castilla, siglos XII-XIII, Marcial Pons, 2021
Gómez Moreno, ManuelCatálogo Monumental de la provincia de Zamora 1903-1905
Pinilla GonzálezJaimeCastillos de Zamora y Salamanca Lancia, 1995


Cubo noroeste en la entrada al castillo. A la derecha liza y barrera artillera

Cubo suroeste de la barrera y adarve y aspillera sobre los restos del portillo

Liza del lienzo sur. En el centro torre cuadrada central del castillo

Bóveda del cubo artillero sureste

Lienzo este de la barrera con el cubo sureste a la izquierda

Cubo noreste de la barrera apuntalado donde se aprecia la casamata y el
grosor y materiales de la construcción

Situación del castillo en la villa y localización de la iglesia, las puertas
y el portillo del recinto amurallado