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sábado, 15 de agosto de 2026

Heráldica Municipal

Siguiendo el artículo de Sanz Platero, en el siglo XIX y, tras las disoluciones de las Comunidades de villa y tierra, y el establecimieno de los ayuntamientos constitucionales las poblaciones tuvieron que elaborar sus propios escudos. En 1811 y 1837 se habían declarado abolidos los regímenes señoriales, -hasta entonces eran las armas del señor las que campeaban en las fachadas-, y en 1841 se declaran abolidos los mayorazgos.

En 1848 se dispuso por orden superior, que se dotase cada Ayuntamiento Constitucional de un sello distintivo en tinta para que su impronta se timbrara en los documentos oficiales que, por enconces, tenían vigor si contaban con la firma oficial del Alcalde o de los concejales.

TOLEDO

Las armas de la ciudad de Toledo fueron concedidas, en 1135 por Alfonso VII, según el Libro Becerro de los privilegios concedidos por el rey emperador al Cabildo de Jurados de Toledo: "que fueron un emperador en trono magestuoso, en las manos estoque y cetro con un orbe y por respaldo un águila tendidas las alas de cuyas armas ha usado Toledo desde aquella era junto con las reales de nuestros monarcas...", aunque el privilegio original no se conserva. En las relaciones topográficas de Felipe II dice sobre el escudo de Toledo que es "un rey justiciero con una espada en la mano y un cetro o mundo con una en la otra", "acompañando al águila bicéfala con las armas de Castilla, León y Granada, inspiradas sin duda en las labradas por Cobarrubias de forma soberbia en la Puerta de Bisagra".

Armas de la ciudad de Toledo en la Puerta Bisagra obra de Cobarrubias

En el escudo de Alonso de Covarrubias se han añadido las columnas de Hércules y el Toisón de Oro propias de Carlos I. Los reyes sentados en sus tronos: "símbolos ambos del gobierno y la justicia" se encuentran en los cubos laterales de la puerta.

Rey con cetro y espada en el cubo izquierdo del observador de la Puerta Bisagra

Rey con cetro y espada en el cubo derecho del observador de la Puerta Bisagra

Con objeto de darle un "carácter más sencillo y menos complicado" según un informe de 1876, del escudo fueron eliminados ambos reyes en sellos, membretes y documentos municipales, tendencia que inexplicablemente se sigue en la actualidad, "con lo que las armas acaban por ser simplemente las de Carlos I".
Armas de Toledo en el Puente de San Martín de Toledo reformado en 1690
durante el reinando Carlos II

El texto es un resumen de Heráldica Hispánica que lo ha extraído de:
La Heráldica Municipal de la Provincia de Toledo, Ruz Márquez, J.L y Leblic García, V., Toledo 1983


GRANADA

Antiguo escudo de Granada en la fachada de la Lonja de Mercaderes en la que están representados los Reyes Católicos, Isabel con un cetro y Fernando con una espada, sentados en el trono con sus atributos rodeados de una orla con los elementos alusivos a sus reinos: Castilla, León y Granada recien incorporada. El edificio se construyó en 1518 y es obra del arquitecto Juan García de Prados y se utilizó piedra de Alfacar.


Isabel II modificó el escudo en 1843 incorporando la Torre de la Vela en el segundo cuartel y en el tercero la granada. La bordura pasó de ocho a doce compones alternsando León y Castilla; los compones jefe y punta la torre con la bandera de España.


PEÑAFIEL


Como blasón oficial, el escudo de Peñafiel tiene la siguiente descripción:

"Escudo en forma de piel de toro o casulla. "En campo de azur (azul), una torre de oro (dorado), con puertas y ventanas de gules (rojo), sobre un cerro de sinople (verde) y, posado en la torre, un halcón de su color natural, con las alas recogidas, mirando vigilante hacia la derecha del escudo y bordura de plata, cargada con el lema "ESTA SERÁ LA PEÑA MÁS FIEL DE CASTILLA" en letras de sable (negro). Al timbre una corona ducal".

La propuesta del escudo fue realizada por Fortunato Escribano de la Torre y José María Díez Asensio, quienes presentaron este diseño a la Real Academia de la Historia en 1975. Esta institución también propuso que pudiera utilizarse como armas de la villa las del "linaje girón", aunque el Ayuntamiento desestimó esta de los girones.

Según Escribano,
El azur es signo de lealtad.
El dorado de la torre, nobleza, riqueza, poder y sabiduría.
El sinople del cerro simbolo de abundancia y esperanza en el porvenir más próspero.
El lema se le atribuye al conde Sancho García cuando rescató Peñafiel al poder musulmán.

A continuación comenta "la actitud que debe tene el halcón representado sobre las almenas de la torre que ha suscitado varias interpretaciones dependiendo del tiempo utilizado, en posición de reposo, no de alzar el vuelo. Caso contrario tiene el apellido -Peñafiel- que tiene en su escudo un halcón de sable (negro) en la cima, con las alas abiertas en actitud de volar, sobre el campo del gules (rojo)".

El escudo que vemos está colocado en el jardin de la plaza de San Miguel de Reoyo de Peñafiel.

Sanz Platero, Daniel, Pendón bandera y escudo de Peñafiel, 2014.


ÁVILA

El escudo de armas de la ciudad de Ávila se encuentra muy presente en toda la población tan como comenta García-Oviedo. Como esr habitual el escudo que lo ilustra suele ser el que se encuentra en los jardines de San Vicente, a la izquierda de esta puerta de la muralla de ciudad.


Escudo enmarcado sobre cartela. En campo de gules, el cimborrio de la Catedral mazonado en su color, por el que asoima un Rey que esgrime una espada en su mano diestra, y una bola del mundo en la siniestra, en punta, la leyenda en letras sable "ÁVILA DEL REY"

Indicar que, seguiendo la tradición abulense, al cimorro o ábside de la catedral lo llama "cimborrio". El Rey representado, aunque no se menciona, es el emperador Alfonso VII (1105-1157) que, siendo niño, se refugió en la ciudad al ser perseguido por su padrastro Alfonso I el Batallador, rey de Aragón.

Escudo de Ávila en la entrada este del parque de San Antonio
en la calle de La Sierpe de Ávila

García-Oviedo Tapia, José M., Heráldica Abulense, Caja de Ahorros de Ávila, Ávila, 1992

sábado, 20 de junio de 2026

Castillo de San Servando

Lienzo este y acceso al castillo de San Servando

El castillo de San Servando se yergue majestuoso sobre un alto, en la orilla izquierda del río Tajo vigilando Toledo. Era punto fuerte avanzado de las defensas de la ciudad dominando el puente de Alcántara. La fortaleza, en su dilatada historia, ha sido arruinada y reconstruida en varias ocasiones, por lo que para tener una idea global de su historia vamos a seguir, a rasgos generales, la secuencia que nos ofrece Ruibal. 

Lienzo oeste donde se abre la antigua puerta de acceso al castillo

El actual castillo, comenta Ruibal, es obra cristiana sobre el emplazamiento de una construcción religiosa visigótica; después fue castillo musulmán, que Alfonso VI recuperó como monasterio fortificado donándolo a la orden de Cluny que lo puso bajo advocación de los mártires emeritenses San Servando y Germán. Los ataques almorávides en pos de recuperar Toledo, lo destruyeron. De nuevo en poder cristiano, Alfonso VIII lo entrega a los Templarios que lo restauraron. Dañado está vez en las guerras del rey Don Pedro, fue rehecho por el Arzobispo Tenorio, quien le dió su aspecto actual. Al respecto, Cooper añade que entre 1380 y 1386 el arzobispo invirtió "grandes sumas de dinero en la reconstrucción del castillo de San Servando".

Lienzo sur con torreon intermedio


EL CASTILLO

El castillo, tiene forma de polígono irregular. Se compone de torres semicilíndricas en los ángulos y en el centro de los muros largos, que se corresponden con los lienzos norte y sur. Entre las torres destaca la del homenaje, mayor que el resto y con balcones amatacanados, construida en el lienzo norte, donde se abría la puerta principal. Cabe señalar que torre del homenaje tiene una gran similitud con la torre albarrana de Almofala unos 475 metro al norte, a la altura del puente de Azarquiel. Todo el aparejo es de mampostería con algunos elementos de ladrillo en las puertas. Tanto los lienzos como las torres están coronados con almenas de merlones apiramidados y, puntualiza Ruibal, tanto las cañoneras como las ventanas que vemos son obra posterior. Todo el edificio se conserva en muy buen estado.

Lienzo norte con la torre del homenaje en el centro de la cortina

Sobre el aspecto que ofrece el castillo, Cooper ironiza por la descripción que se hace del mismo: "del año 1839, en continuación a un grabado de la época, no especialmente informativo, da al menos una idea ilusoria que es la actual restauración a la morisca y su conversión en escuela secundaria". Se refiere a un grabado publicado en el Semanario Pintoresco  Español de 1839, en el que se hace la siguiente descripción: "Conserva aún tres lienzos de su antigua fábrica, flanqueados por gruesas torres almenados los muros que en mucha parte conservan sus aspilleras y barbacanas. Subsisten además varias saeteras y salas, embovedadas de la mejor construcción de aquella época".

Anbtigua puerta de acceso


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Lo más interesante del devenir del castillo transcurre precisamente en sus primeros años de existencia, en la antigua fortaleza hoy desaparecida. La primera mención a su origen la encontramos en Muñoz Ruano, en una cita de J. Moraleda y Esteban cuando hace una descripción de la vía romana que unía Toledo con Ajofrin, dicha vía transcurría "bordeando casi el río, subía hasta el actual Puente de Alcántara, y desde su entrada hasta la necrópolis prerromana sobre la que hoy se eleva el renombrado castillo de San Servando". Más adelante el mismo autor nos ofrece la crónica del avance de las tropas almorávides hacia Toledo con el objetivo de reconquistar la ciudad en poder de los cristianos desde 1085. En julio y agosto de 1090, los almorávides al mando de Yusuf, ponen cerco a la ciudad aunque, ante el anuncio de la llegada de un ejército cristiano, se acaban retirando. Antes del verano de 1099, Yahya b. Tasufin, hijo de Yusuf, asedia de nuevo Toledo estableciéndose en San Servando. Ese mismo año, en el mes de junio y en retirada, las tropas almorávides consolidan sus posiciones apoderándose de Consuegra. Más trágico fue el año 1109 cuando el emir Alí que, procedente de África, desembarca en la Península y en su avance cerca de nuevo Toledo y otros castillos, destruyendo San Servando y el castillo de Aceca en Villaseca de la Sagra.

San Servando desde la muralla desde Toledo

Sobre sus tenencias, añade, durante los siglos XI y XII hubo diversas instituciones, y algún particular, que fueron agraciados por los reyes con donaciones en el término de Maqueda. Tal es el caso del monasterio de San Servando de Toledo que disfrutaba de heredades por concesión en 1099 de Alfonso VI y de la Orden de Santiago. Cinco años antes el mismo rey había hecho "entrega de ciertos bien de Santa Olalla al monasterio de San Servando."

Cubo esquinero Suroeste

Tras el convulso reinado de doña Urraca, su hijo Alfonso VII, el Emperador, "en el año 1130, en el Ramadán del año 524 AM o de la hégira, el propio caudillo de los almorávides, Tafin ben Ali ben Yusuf se va a aproximar a Toledo (y) en Bargas va a asesinar a 50 cristianos y otros tantos en el castillo de San Servando". Aunque el hecho más singular es el que ocurre pocos años después, en 1139. Doña Berenguela, reina de León, Galicia y Castilla, se encargaba en aquellos momentos de la defensa de Toledo cuando se produjo una "conspicua" anécdora: "Estaba en Toledo la Reina que vió como los musulmanes atacaban San Servando y destruían una pequeña fortaleza o torre que había cerca. Indignada ante la situación creada envió a los moabitas mensajeros para decirles que les deshonraba luchar contra una mujer, que si querían hacerlo que fuesen a Oreja a luchar contra el Emperador y sus fuerzas, apareciendo además sentada sobre un trono real en una de las torres, rodeada de sus doncellas que cantaban con tímpanos, cítaras, címbalos y salterios; lo que hizo avergonzarse a los jefes almorávides que efectivamente se retiraron".

Puente de Alcántara desde San Servando


Sobre la cesión a la Orden del Temple que hizo Alfonso VIII, recuerda Cooper, que la fortaleza perteneció a los caballeros hasta su desamortización en 1309. No obstante, los Templarios abandonarían la sede de San Servando, a las mismas puertas de Toledo, pensando en el refugio de Montalbán, a la sazón, añade, "Montalbán era uno de los siete conventos templarios en Castilla y León mencionados en la bula de Alejandro III". Recordar que el papa Alejandro III mediante bula de 1175 crea la Orden de Santiago, y por bula de 23 de mayo de 1179 declara independiente el Condado Portucalense (Portugal). 

Cubo esquinero Sureste defendido con ladroneras

Tras sufrir los efectos provocados por la guerra entre Pedro I y Enrique Trastamara, que dañó seriamente la fortaleza, esta pasa a manos del arzobispo Pedro Tenorio que entre los años 1380 y 1386 "reparó y renovó el castillo de San Servando (...) para defender la misma ciudad (Toledo), el cual en su tiempo estaba casi por los suelos" y, como vimos más arriba, en la que invirtió grandes sumas de dinero.

Lienzo Este y puerta de acceso moderna defedendida con troneras modernas

A partir de entonces, el castillo pasó por varias manos. Entre otras perteneció a la catedral y la alcaldía de Toledo hasta que lo compra el Estado que en 1874 lo declara Monumento Nacional. A pesar de esta iniciativa, continuó su degradación y en deplorable estado de ruina progresiva producto de años de abandono, se decide la reconstrucción del edificio que se lleva a cabo entre 1945 y 1958. Para la obra se reaprovechó el perímetro exterior que aún quedaba en pie, que se identificaba con la fortaleza del siglo XIV del arzobispo Tenorio. Como comentaba Ruibal, se abrieron cañoneras y entre otras reformas se trasladó el acceso principal al lienzo Este. En la actualidad San Servando acoge un colegio menor y funciona como residencia universitaria y albergue juvenil, por lo que no se permite la visita.

Lienzo Norte con la torre del homenaje asentada sobre la roca madre


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cooper, Edward, La fortificación de España en los siglo XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
García-Osuna y Rodríguez, J.M.M., El Rey Alfonso VII "El Emperador" de León, Anuario Brigantino nº 35, Betanzos, 2012,
Muñoz Ruano, Juan, Construcciones historico-militares en la línea estratégica del Tajo, Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, 2003.
Ruibal, Amador, Castillos de Toledo, Ediciones Lancia, León, 1992.
Portal de Cultura de Castilla-La Mancha, Castillo de San Servando, en cultura.castillalamancha.es

viernes, 17 de abril de 2026

Castillo de Oreja


Habíamos llegado al despoblado de Oreja tomando el camino que, desde Aranjuez, bordea el valle que ha excavado el Tajo. A nuestra izquierda se levantaba la tenue polvareda que provocaban los tractores preparando los campos para la siembra; a nuestra derecha se elevan los farallones de yesos que dominan el paisaje hacia el norte. Desde el camino podíamos ver la torre del homenaje del castillo de Oreja desde al menos un kilómetro de distancia. Pronto nos vimos frente al camino que nos llevaría a la fortaleza por una pendiente suave, fácil de acometer, para superar un desnivel de 75 metros.

Restos de la esquina suroeste de muralla y torre del homenaje

EL CASTILLO

Siguiendo la descripción que hace del lugar Amador Ruibal, la fortaleza se eleva sobre "un risco de yeso que le sirvió de asentamiento y con ese material se hizo la mayor parte de la construcción, que se amoldaba al emplazamiento con forma irregular. Parte del cerro se ha desmoronado recientemente" -debe referirse a la parte norte por la que se accedía a la torre del homenaje, dejando un estrecho paso para acceder desde el lado oeste-, derrumbe que propició "el arrastre de algunas zonas de la fortaleza", dejando prácticamente aislado el lado este.

Cara oeste de la torre del homenaje. A la derecha resto del paramento sur

Detalla Ruibal que la fortaleza contaba con "tres puertas y tres recintos. El exterior conserva restos de cortinas". Uno de estos restos, en la zona norte, solo es visible desde el exterior, el otro se localiza en el lienzo suroeste. "El interior, en mejor estado, rodea la torre del homenaje de tres plantas con bóveda de ladrillo y chimenea, construida en mampostería y sillares en los ángulos. Junto a ella están los restos de la iglesia, un aljibe, un silo y sepulturas antropomorfas", La visión de las cortinas y torres de la muralla desde el valle del Tajo, concluye, resulta impresionante a la vez que inexpugnable.

El castillo desde el lado norte, a la derecha restos del muro de contención

La torre dispone de pocos vanos, lo que nos habla de una fortaleza con función defensiva; cuenta con un gran ventanal en la cara norte sobre la puerta de acceso que da paso a la planta baja y, mediante una escalera embutida en el muro noroeste, se accede a la planta superior donde arranca la chimenea. Los restos de las almenas tienen pequeñas aspilleras y troneras que defienden la cara este. Construida en mampostería, presenta las esquinas redondeadas hasta la altura del almenaje. La cara este y la cara sur presentan una pequeña zarpa que desaparece al nivelarse el terreno en las caras oeste y norte.

Torre del homenaje desde la puebla donde se observa la zarpa en la base

En el centro de la cara sur de la torre del homenaje se instaló un escudo heráldico remarcado con una inscripción difícil de observar y describir que hoy, gracias a la imagen del dron, podemos ver con todo detalle.

Escudo heráldico incrustado en la cada sur de la torre del homenaje
Fotografía de Rafael Moreno


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Oreja tiene su origen en la población romana de Aurelia, lugar "donde los musulmanes emplazaron una puebla fortificada, aprovechando restos antiguos. Pasó a Alfonso VI con la "dote de Zaida". La dote de Zaida correspondía a las arras del enlace de la princesa musulmana con Alfonso VI. La componían los castillos de Oreja, Uclés, Mora, Alarcos, Consuegra, Ocaña, Huete, Amasatrigo y Cuenca. La donación debió producirse después de 1091, tras la conquista de Córdoba por los almorávides en la que resultó muerto el marido de Zaida, hijo del rey de Sevilla, que una vez viuda desposaría con Alfonso. El castillo de Oreja permaneció en poder cristiano hasta que fue conquistado en 1113 por Abd Allah ibn Mazdali, "quien causó grandes estragos", en opinión de Ruibal.

Interior de la torre. Planta baja con los arranques de la bóveda de lacrillo

Oreja tenía una importante posición estratégica, como nos recuerda Cooper, quien destaca que tras la caída de Toledo en 1085, Oreja junto a Coria eran los dos núcleos principales que tenían los musulmanes para la defensa de la línea del Tajo. Estas posiciones controlaban sendos vados del río situados en Oreja y Albalat para la contención de los ataques castellanos. Debemos tener en cuenta que, como indica Cooper, la distancia entre las dos poblaciones, Oreja y Coria, es de 250 km. Muñoz Ruano nos trae en una nota de su trabajo, el texto de la Crónica del Emperador; en referencia a Alfonso VII: "Sucedió en los días de la reina doña Urraca. El rey de Sevilla, el rey de Córdoba y los demás reyes y príncipes de los moabitas que había en el territorio de los agarenos, tras reunir una gran multitud de caballeros, peones y ballesteros, llegaron al territorio de Toledo y luchando tomaron el castillo llamado Oreja, efectuaron una gran matanza de cristianos y capturaron a otros".

Primera y segunda planta y línea de mechinales en la cara este de la torre 

Álvar Fáñez, el más afamado capitán de Alfonso VI, acudió en defensa de los sitiados en Oreja, aunque fue derrotado en "Montesant" por el mencionado Ibn Mazdali, gobernador de Córdoba, Granada y Almería. Posiblemente por la misma época los musulmanes conquistaron Zorita y, tras esta plaza, cayeron en su poder Coria y Albalat desde donde, "con un gran número de caballeros y peones, que diariamente atacaban toda Extremadura hasta el río Duero, y los que estaban en Oreja atacaban cada día Toledo y las demás ciudades que están en la Transierra causando muchas muertes y efectuando muchos botines". Junto a estos descalabros hay que añadir que al año siguiente de la pérdida de Oreja, en 1114, Álvar Fáñez fue asesinado en Segovia, donde había tomado la ciudad para doña Urraca frente a los partidarios de Alfonso I de Aragón. Sin embargo, 1118 fue un año favorable para los cristianos al lograr derrotar a los musulmanes capitaneados por Ibn Mazdali, que se habían establecido en Tudela con el propósito de desestabilizar las tropas cristianas que ponían cerco a Zaragoza, dando muerte al emir musulmán y a sus dos hijos en septiembre de ese año.

Bóveda de ladrillo y chimenea en el interior del muro oeste

Hay que destacar la importancia de Ibn Mazdali al frente de las tropas almorávides en el intento de recuperar los territorios conquistados por Alfonso VI, y la conquista de Valencia a doña Jimena, viuda del Cid . En un alarde de poder obligó al rey castellano a evacuar la población cristiana de la ciudad al comprobar, comenta Menéndez Pidal, la dificultad que entrañaba su defensa. Con esta conquista Ibn Magdalí convierte Valencia en trampolín para hostigar a los cristianos. Penetrando por el valle del Henares llegó hasta Guadalajara cuyas tierras saqueó y, en 1113 asedia y conquista además de Oreja, las importantes fortalezas de Zorita, Coria y Albalate, que formaban la línea defensiva del Tajo. Con estas conquistas Ibn Mazdali incrementaba la presión almorávide sobre Toledo y otras villas de la Transierra, llegando a devastar la comarca de La Sagra y sitiar la ciudad imperial, sin embargo no logró incrementar la presencia magrebí en la comarca.

Puerta de acceso al castillo. A la izquierda escalera que baja al sótano

Reconquistada Oreja por los musulmanes, coincide Ruibal, "los invasores africanos convirtieron el castillo en uno de los puntos de ataque contra los castellanos, que en 1132 sufrieron una derrota en sus proximidades". Muñoz Ruano señala que a partir de 1133 Alfonso VII lleva a cabo varias campañas, siendo quizá la más importante la que se realice el año 1139, "cuando Alfonso VII desencadene un gran ataque que culminará con la toma de la fortaleza de Oreja". Señala Ruibal que el Emperador "organiza su conquista con tropas toledanas, extremeñas, gallegas y leonesas, lo que nos indica la importancia de la fortaleza, en cuyo auxilio organizaron los almorávides campañas contra Toledo. Casi 6 meses duró el asedio del castillo con todo tipo de máquinas de guerra hasta ocuparlo".

Escalera por la que se accede a la planta superior en el muro norte

Una vez conquistada la fortaleza, "los castellanos restauraron el castillo, lo pertrecharon y guarnecieron, dando Alfonso VII un fuero para fomentar la repoblación. Los cambios introducidos en el castillo fueron grandes, transformando profundamente la antigua fortaleza, que Alfonso VIII cederá a los caballeros santiaguistas, quienes la defienden frente a los almohades a finales del siglo XII". La Orden de Santiago, tras ubicarse en Uclés, poseía además del castillo y la villa de Oreja, las poblaciones de Aranjuez, Ocaña y Fuentidueña de Tajo, tal como nos recuerda Cooper. A partir de 1174 la orden tenía como objetivo asegurar el control de las aguas del Tajo y la explotación de la vega de Toledo.

Interior del aljibe que se sitúa al oeste de la torre del homenaje

Concluye Ruibal, con las tenencias de la fortaleza que "en el siglo XV fue cedida a Gutierre de Cárdenas" por sus servicios a la Corona. Fiel servidor de Isabel la Católica, Cárdenas recibió de ésta el castillo de Elche, a la vez que era señor de Maqueda, comendador mayor de la Orden de Santiago y contador mayor de Castilla. Durante su posesión se llevaron a cabo grandes transformaciones en la fortaleza. Otros poderosos propietarios fueron los condes de Colmenar y los duques de Frías. Con
el avance de la reconquista hacia el sur el castillo perdió su valor estratégico que, unido a lo incómodo del paraje, propició que casi todos sus vecinos abandonaran la población, emigrando a Aranjuez o a Ontígola, municipio al que pertenece en la actualidad.

Vertiente sur del cerro donde se asienta el castillo
Fotografía de Rafael Moreno

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación

Cooper, Edward, La fortificación de España en los siglo XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Muñoz Ruano, Juan, Construcciones histórico-militares en la línea estratégica del Tajo, Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2003.
Ruibal, Amador, Castillos de Toledo, Ediciones Lancia, León, 1992.

Vertiente norte del cerro donde se asienta el castillo
Fotografía de Rafael Moreno

Cerro donde se asienta el castillo. A la derecha se observa la zanja abierta
 en la roca para la creación de uno de los recintos defensivos
Fotografía de Rafael Moreno

Nota: Las fotografías tomadas con el dron cuentan con todos los permisos de vuelo.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Illescas: La puerta de Ugena


Illescas se sitúa al norte de la provincia de Toledo, a escasos kilómetros de Torrejón de Velasco, al sur de la Comunidad de Madrid, desde donde habíamos partido tras visitar de nuevo el castillo del conde de Puñonrostro, un trayecto corto de tan solo 12 km. por la A-42. Nuestro objetivo era visitar la puerta de Ugena, último vestigio de la muralla medieval de Illescas. Para esta visita seguimos los comentarios la guía de castillos de Toledo de Ruibal (1992), donde destaca la fotografía que ilustra su libro, una fotografía antigua en la que el viajero encuentra la puerta adosada a una casa, que contrasta con la imagen actual.

Cara Este de la puerta

LA PUERTA

En la actualidad la puerta de Ugena se encuentra integrada en el núcleo urbano de Illescas, hacia el Oeste de donde partía el camino que comunicaba la villa con la cercana población de Ugena, a unos 3,5 km al noroeste. Está construida, nos recuerda Ruibal, con piedra y ladrillo, "posiblemente mudéjar como tantas construcciones de la zona". Las medidas que nos ofrece son la de una torre rectangular de 9 por 6 metros de lado. El ladrillo se utiliza para reforzar los ángulos a modo de grandes pilares de 1,40 metros de lado; mientras que las caras laterales están construidas con bloques de piedra que presentan la cara exterior labrada y sin labrar su cara interior; entre las hiladas de piedra se intercalan a su vez dos hiladas de ladrillo que alternan su longitud. La torre está ligeramente escalonada, a partir de la séptima hilada de piedra, resaltando una hilada de ladrillo a modo de imposta, que separa ambos cuerpos.

Arco Sur que daba a la población y cara Oeste de la puerta

Presenta dos puertas. La que se abría al exterior, al antiguo camino de Ugena, es un arco apuntado de ladrillo que le imprime esbeltez; y la puerta que da al interior de la villa, es un arco de medio punto. El interior forma una cámara de 9 por 3 metros y tiene una altura de 5 metros. Cada uno de los arcos debía tener su puerta correspondiente que, como solía ser costumbre en la época, se cerraría al anochecer. Según Ruibal, debería contar con dos plantas que debieron ser de madera; la inferior, la del suelo, donde estaría la entrada y un piso superior, hoy desaparecido, donde estaría la guarnición, a su vez cubierto con "plataforma almenada con garita de guardia". 

Cámara interior de la puerta

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Illescas se encuentra entre un formidable entorno medieval, por lo que el viajero tiende a posponer su visita al contar tan sólo con esta puerta como vestigio de su pasado. La villa, según nos comenta Ruibal, fue poblada por Alfonso VI tras la conquista de Toledo en 1085, por lo que supone que de esa fecha deben datar sus murallas, aunque de su construcción, puntualiza, "poco se sabe". En la centuria siguiente, en 1188 Alfonso VIII cede la villa a la iglesia catedral de Toledo, como cita Estepa, aunque no se menciona ninguna construcción. Una fecha algo más concreta y no tan lejana, nos la proporciona Cooper que atribuye su construcción a Sancho IV (1258-1295) a finales del siglo XIII. Su construcción obedece a la previsión de posibles "trastornos a partir de 1288", problemas que se centrarían sobre el reino por las aspiraciones de su sobrino, Fernando de la Cerda, a la corona de Castilla. 
 
Cara Oeste de la puerta

En 1289, comenta Cooper, el rey Alfonso III de Aragón hace constar su apoyo a la candidatura de Alfonso de la Cerda a la corona castellana, estrategia que junto a Portugal, tenía como objetivo debilitar el reino castellano. La reacción de Sancho IV será reforzar en 1291 el alcázar de Ávila, y "en época desconocida hace amurallar Illescas (La Sagra)", cuyo señorío era "pretendido por la Mitra de Toledo del que desconfiaba el rey", aunque como hemos visto en 1188 ya estaba en poder de la Mitra toledana. Poco después, en 1323, continúa Cooper, la villa posee alcázar toda vez "que el infante-arzobispo construye un alcázar en Illescas"; se refiere al infante Juan, hijo del rey Jaime II de Aragón, y cuñado de don Juan Manuel. Este alcázar, añade en nota, "se construyó sobre la puerta del Sol", sin embargo, otra fuente referida a 1355, especifica que la construcción es "un castillejo fuerte encima de la yglesia del dicho lugar".

Arco apuntado en la cara Norte de la puerta

A principios del siglo XVI, continuamos con Ruibal, "en 1518, esta población tenía castillo con foso, cubos en los ángulos y torre del homenaje, con saeteras, en buen estado". El regidor de la villa solía ser alcaide del castillo, entre éstos, "uno de ellos fue Juan Alonso Beltrán, depuesto por el cabildo de Toledo pues la población pertenecía al obispado, a la muerte del cardenal Cisneros". En 1575, el castillo ya se encontraba arruinado y sólo se conservaba la cerca de tierra apisonada que protegía la población.


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cooper, Edward., La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Estepa Díez, Carlos, Los territorios del rey. Castilla, siglos XII-XIII, Marcial Pons Historia, Madrid 2021.
Ruibal, Amador, Castillos de Toledo, Ediciones Lancia, León, 1992.

sábado, 11 de noviembre de 2023

Torre Tolanca


Llegamos a la Torre Tolanca después de nuestra visita a Mazarambroz siguiendo un camino rural. Desde el camino se puede ver la torre que se asienta sobre un cerro donde aflora un crestón de cuarzo. Desde el cerro se domina una amplia panorámica y desde él se pueden ver algunas de las fortalezas sobre cerros similares, como las de Mora o Almonacid, aunque en este caso la pendiente que lleva hasta la torre es suave y tiene fácil acceso; nosotros atravesamos a pie un olivar. No teníamos más información de la torre, y sin certeza, que es de origen musulmán, y es que apenas encontramos información sobre ella. Para esta visita nos vamos a guiar por el excelente trabajo de J.M. Rojas publicado en Montes de Toledo. Estudios Monteños (1986) que será nuestra única guía.

Torre Tolanca. Vista de las fachadas Norte y Este

Respecto a la historia y estudio de la Torre Tolanca transcribo el comentario introductorio bastante significativo que hace Rojas en su trabajo: "No deja de ser chocante que un baluarte de este tipo, que se yergue, bien definido, sobre un alto cerro existente en el término municipal de Sonseca y que es visible desde puntos tan lejanos como Mora, Almonacid, Layos, Noez, Ventas con Peña Aguilera, etc., haya sido ignorado en casi todas las publicaciones existentes, hasta el momento, sobre castillos y torres de Toledo y de Castilla-La Mancha".

LA TORRE

Una de las característica de esta fortaleza es que carece de vanos, aunque, como comenta Rojas, quedan restos de los quicios de las puertas, tanto en la torre como en el edificio anejo adosado a la cara Este a modo de barbacana, por lo que a simple vista se aprecian dos fases constructivas, la torre propiamente dicha y la barbacana. Al interior de la torre accedimos por un hueco practicado recientemente por el centro de la cara sur.

Cara Sur de la torre donde se ha practicado una entrada reciente

La torre tiene forma rectangular, Rojas aporta unas medidas de 23 x 9,30 m. Según se aprecia en el interior debió tener al menos tres plantas; la planta baja que descansa sobre la roca madre. que está dividida en dos dependencias; la primera planta que debió tener una sola estancia, y la tercera "que desconocemos el tipo de habitáculo que sería al hallarse caída la bóveda que su sustentaba". Los muros tienen un grosor de 2,8 m. y el interior que divide la planta baja 1,7 m.

Interior de la torre. A la izquierda el hueco de acceso, en frente la pared que
divide la estancia con hueco también reciente: en los muros de aprecian los
mechinales de apoyo de las cimbras para la construcción de la bóveda.

Como hemos dicho, se abren dos huecos recientemente, el de acceso a la torre por su cara sur y el que se ha practicado en la pared que divide la planta baja. En origen se debía acceder desde el hueco practicado en el techo a una altura de 6,1 m. en la pared Este. La bóveda tiene un espesor de 0,8 m. y una altura media de 4 m. La estancia mayor disponía de tres aberturas y debió destinarse a aljibe; mientras que la menor sólo una abertura lo que hace suponer que estaba destinada a granero o despensa.

Fotografía desde el interior de la estancia menor que no tiene iluminación,
vemos el vértice sureste que está iluminado por el acceso de la primera planta.

La primera planta debió tener una sola estancia y dedicarse a habitación para alojar al personal de defensa. Tampoco debió tener vanos salvo el de la puerta  de acceso del que sólo se conserva el quicio. De la tercera planta hay poco indicios, señala Rojas, por lo que sólo queda como hipótesis que debía ser como la primera planta, debería tener alguna abertura para acceder a la primera y a la planta baja. En la actualidad tiene una altura de 10,2 m. en su lado Sur, pero es imposible saber la altura total original del edificio.

Vista cenital de la torre con la barbacana a la derecha. Foto Rafa Moreno 


LA BARBACANA

La barbacana, igual que la torre, es rectangular y aprovecha los afloramientos rocosos del cerro para asentarse. Está adosada a la cara Este de la torre y su lado opuesto, el extremo oriental tiene forma semicircular. En su lado sur se encuentra la que sería la entrada compuesta por dos muros paralelos dispuestos dirección Este-Oeste que da lugar a un callejón rematado por una puerta de la que sólo se conserva el quicio, similar a la de la torre. El espesor de los muros es de 1,5 m. lo que ha propiciado que su conservación haya sido peor aunque los materiales de construcción son muy parecidos a los de la torre: mampuesto unido con argamasa de buena calidad.

Lado Este de la torre a la izquierda el muro que forma el callejón de entrada
y primer plano, sobre la roca, el remate semicircular de la barbacana


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Una vez descrita la torre, Rojas pasa a preguntarse por la finalidad de la misma; tanto el grosor de los muros como la calidad y dureza de los materiales utilizados en su construcción que le otorga calidad de fortaleza; la ubicación, en un cerro isla que permite a los ocupantes controlar un gran espacio visual y su posición a escasos kilómetros de la cara Norte de la zona central de los Montes de Toledo . La carencia de vanos y que el único conocido es la puerta de acceso a 6 metros de altura, la presencia de granero y aljibe, concluye que debía tener función de torre de observación militar y a defensa pasiva toda vez que por lo reducido de su espacio debía contar con escasa dotación.

Los Montes de Toledo desde la barbacana. En el centro el puerto de Albarda

Desde la torre se puede controlar, hacia el Sur los pasos de los puertos de Marjaliza, distante unos 9 km. y Albarda a 8 km. Posiblemente la torre alcanzaría los 15 m de altura, su construcción sería islámica sin certeza de época, o bien emiral o califal. Que su origen sea islámico se justifica con la similitud de estructuras similares en la Meseta Norte con la torre de Noviercas o la de Doña Urraca en Covarrubias. La cercanía de Toledo, ciudad que vivió  épocas convulsas  y revueltas contra el califato de Córdoba pudo propiciar que la ciudad de Toledo tomara medidas de protección y defensa, entre ellas organizar en torno a la ella un cinturón de baluartes-observatorios en la ladera norte de la parte central de los Montes de Toledo con el fin de controlar los pasos naturales. 

Vista al Este de la barbacana, en el centro del horizonte el castillo de Mora

Este cinturón estaría formado, de Oeste a Este por la Torre de los Moros en Ventas con Peña Aguilera, por el castillo de Mora, la torre Tolanca, el castillo de Almonacid y otra torre hoy desaparecida en la plaza de Orgaz, esta última con las mismas medidas, disposición y sin vanos, como la Tolanca. Este sistema, nos recuerda, sería similar al dispuesto en el reino nazarí en torno a Granada. Por último le asigna una cronología aproximada de los siglos IX y X.

Cara Oeste de la torre y afloramientos de cuarzo

La barbacana es de una fase constructivas posterior; el remate semicircular de la zona más oriental es impropia de los hispanomusulmanes de los siglos IX, X y XI; además, de estar construida con un muro de menor grosor tratándose de muros adosados a la torre. Le adjudica una cronología de los siglos XII y XIII por fragmentos de cerámica mudéjar encontrados en los alrededores; asimismo, añade, se trata de una nueva tendencia constructiva como la aportada por los cristianos tras la toma de Toledo. Después de la conquista de Toledo, la torre debió tener las mismas funciones tan solo que vigilando las incursiones de almorávides y almohades.

Meseta donde se asienta la barbacana al Este de la torre.

La torre se desocupará a partir  del siglo XIV según va avanzando la repoblación de la zona que da paso a un nuevo tipo de torres con distinta finalidad, posiblemente como la que vimos en la parada de nuestro viaje en Mazarambroz.

Muro que protege la entrada a la barbacana carece de trabazón con la torre

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Rojas, J.M, Sonseca: La Torre Tolanca, Montes de Toledo, Estudios Monteños, Toledo, 1986

Interior de la torre y los mechinales de apoyo para construir la bóveda

Acceso a la planta baja desde el primer piso

Graffitis en los sillares de granito que refuerzan la esquina Noreste