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miércoles, 19 de agosto de 2026

Palazuelos: Iglesia de San Juan Bautista


Tras nuestro paseo por los restos de la muralla de Sigüenza, nos dirigimos por la GU-135 a Palazuelos. En nuestra anterior visita a la villa habíamos recorrido sus calles, la cuidada muralla que mandara construir Íñigo López de Mendoza sobre cuyas puertas campean los escudos de armas del linaje Mendoza: su hijo Pedro y de la mujer de éste, Juana de Valencia. En aquella primera visita nos había pasado inadvertida la humilde iglesia de San Juan Evangelista, distante tan solo unos metros de la Puerta de la Villa. Es un edificio discreto construido, como apunta Salgado Pantoja, "de muchas mampostería y poca sillería, integrado por un aula rectangular de origen románico", al que se le dotó posteriormente de espadaña y, en el siglo XVI, de cabecera. Según Herrera el edificio original románico se derribó por completo en el siglo XVI o en el XVII dejando sólo en pie la portada.

Portal que resguarda la portada de acceso al templo

La iglesia aún conserva los sillares románicos que muestran que la nave era menor en su origen "del mismo modo que los canecillos de nacela de la cornisa fueron reaprovechados cuando se aumentó la altura de los muros". Lo más destacable es, sin duda, la portada del templo "que se abre al mediodía, bajo pequeño portal, preserva del siglo XIII sus tres arquivoltas de medio punto, resueltas al igual que la chambrana e impostas con molduras muy simples. Las jambas, completamente destrozadas, están rehechas con cemento".

Portada y sillares románicos. En la reforma se utilizó mampostería

Su interior no pudimos verlo, no obstante, de época medieval no conserva nada. Salgado Pantoja destaca un digno arco triunfal y la pila bautismal renacentistas, el artesonado de la capilla mayor y un meritorio retablo de principios del siglo XVIII. De todo ello hace pormenorizada descripción Herrera Casado.

Espadaña del siglo XVI o del XVII

Para esta entrada he consutrado la siguiente documentación:

Guadalajara. Todo el románico, Salgado Pantoja, J.A., Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, Aguilar de Campoo (Palencia) 2018.
Palazuelos, el románico amurallado, 1990 en web herreracasado.com

Portada en la que se aprecia la sencillez de las arquivoltas, chambrana,
las columnas y jambas reconstruidas de cemento


viernes, 3 de abril de 2026

Iglesia de Navalquejigo


Iniciamos nuestro viaje desde Madrid por la línea C8 de tren de Cercanías dirección a El Escorial, de donde Navalquejigo es anejo desde que Felipe II comprara sus tierras para anexionarlas al Real Sitio, otorgándole el rango de iglesia parroquial en 1564 con advocación a la Exaltación de la Santa Cruz. Durante años tuvimos la intención de visitar el lugar, pero fuimos posponiendo el viaje, como suele ocurrir, por la cercanía; no obstante, un suceso impredecible, aunque previsible, nos puso alerta y decidimos no demorar mucho tiempo la visita, el tejado de la cabecera de la iglesia se desmoronó a finales de 2022 y, por el temor de ver sólo las ruinas del edificio en el suelo, decidimos no demorar más nuestro viaje.

Fachada principal de la iglesia de Navalquejigo en restauración

De la abundante información disponible sobre Navalquejigo y su iglesia, nos vamos a guiar por el relato que hace Hispania Nostra, que incluye el templo en su Lista Roja. El edificio, según describe la organización, se levantó probablemente en el siglo XIII, fecha a la que pertenecen la parte inferior de los muros y el arco interior de la fachada principal, estilo románico de transición. El resto de la construcción corresponden a añadidos realizados principalmente del siglo XV. La fachada principal es el elemento más importante del conjunto, está construida con sillares de granito, algunos de los cuales tienen un labrado más tosco tipo sillarejo, sillería torpemente labrada.

Interior del templo en reconstrucción

Dicha fachada está coronada con una espadaña de tres vanos de medio punto en cuya base se dispone un matacán o "balconada defensiva, elemento característico de las fortalezas". Bajo este matacán se yuxtaponen dos arcos de medio punto de los que el interior es el más antiguo, probablemente del siglo XIII. El texto añade que esta fachada sirvió de modelo a la iglesia fortificada de Alpedrete, del siglo XV, situada a unos 8 km. al norte.

Espadaña y balcón con matacanes defensivos de la entrada principal

Aunque el edificio estuvo estructurado originalmente en tres naves y llegó a contar con cinco capillas, en la actualidad sólo queda un amplio solar y los restos de los muros que aún alcanzan la línea de impostas. También se mantienen en pie dos contrafuertes de la fachada norte. La única marca de cantero que pudimos ver estaba grabada en una de las piedras de la imposta de la nave de levante, en ella aparece lo que parece ser el año 1651, aunque tallado de forma invertida.

Puerta de acceso con doble arco de medio punto


ROLLO JURISDICCIONAL

En las cercanía de iglesia, se encuentra el rollo de Justicia de estilo renacentista. Fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII sustituyendo a uno de madera que se colocó  cuando el lugar fue nombrado villa en 1748. No existen noticias del uso del rollo como elemento de exhibición de ajusticiados, aunque unos orificios en la piedra sugieren que allí pudieron fijarse las argollas que servían para inmovilizar al reo. No se descarta, sin embargo, que el lugar sirviera para exponer anuncios y pregones de justicia.

Rollo jurisdiccional o pica de Navalquejigo

Para esta entrada he consultado las siguiente fuentes de información:

CastillosNet, Iglesia fortificada de Navalquejigo en castillosnet.org
Lista Roja de Hispania Nostra, Iglesia de Navalquejigo en listaroja.hispanianostra.org

Fachada sur de la iglesia de Navalquejigo

Muro interior con portada de arco apuntado

Torreón recrecido de la fachada principal con aspillera

Sillar de la línea de imposta con inscripción

Azulejos de la estación de tren de Las Zorreras - Navalquejigo

martes, 23 de diciembre de 2025

Cubillas del Pinar: Iglesia de San Juan Bautista


Después de visitar la iglesia de Saúca, continuamos nuestra ruta por la GU-105 dirección norte con destino a Guijosa, pero antes tuvimos un inesperado y agradable encuentro, la iglesia románica de Cubillas del Pinar con advocación a San Juan Bautista. La iglesia nos apareció tras una curva y no la esperábamos; seguimos nuestro rumbo hasta un lugar donde pudimos dar la vuelta y volver sobre nuestros pasos.

Vista del templo desde la cabecera

La iglesia es el paradigma, según nuestra guía, de cómo el arte románico se reduce a una mínima expresión: "es un exquisito ejemplo de simplificación arquitectónica que sufrió el románico en estas aldeas serranas". Señala, sin embargo, los añadidos que ha sufrido el edificio original: la espadaña a los pies que no desentona con el conjunto, una capilla al norte, la sacristía y un leve recrecimiento de muros producto de una reforma del siglo XVI; "el conjunto muestra con hilarante descaro su elemental fábrica primitiva de tránsito entre los siglos XII y XIII, con ábside a oriente y una pequeña nave rectangular".

Vano meridional que aún se conserva con columnas pareadas

Conserva el atrio, en gran parte muy modificado, que aún mantiene sus dos puertas de acceso, la de poniente y la del lado meridional que forma una pequeña galería que "engarzada poco después de 1200 cubre todo el lado sur, exhibiendo su faz desfigurada por un sinfín de reformas". 

Portada de acceso sencilla con dos arquivoltas y chambrana

El edificio se construye con mampostería y algunos sillares, la cabecera posee una saetera y canes de proa de nave. De los cuatro vanos que se abrían en el lado meridional, sólo se conservan dos que se apoyan "en destrozados capiteles pareados" decorados con hojas. Entre los paramentos surgen restos de dovelas, vestigios de una cesta y un fuste. La portada esta formada por dos arquillos, chambrana e impostas de nacela y jambas lisas.
 
Capiteles pareados y columnas muy desgastadas  desde el interior

El interior no pudimos verlo. Nuestra guía detalla que posee un arco triunfal también modificado en la mencionada reforma del XVI, un retablo barroco y artesonado octogonal, además de una basa doble románica "procedente del trastocado pórtico".

Capitel incrustado en el muro sur

Tras esta breve parada proseguimos nuestra ruta camino de Guijosa donde nos esperaba su castillo del siglo XIV, villa que perteneció a la familia López de Orozco, a don Juan Manuel y, ya edificado el castillo, a la poderosa familia Medinaceli.

Galería vista desde poniente con sus dos puertas de acceso

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Guadalajara. Todo el románico, Salgado Pantoja, J.A., Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, Aguilar de Campoo (Palencia) 2018

Capitel pareado desde el interior

Capitel pareado muy desgastado con motivo floral


viernes, 5 de abril de 2024

Muriel de Zapardiel

 
Habíamos iniciado nuestra ruta desde Ávila dirección norte por la A6. De nuestro trayecto destacar únicamente el puente de la autovía que salva el cauce del río Adaja en su confluencia con el Arevalillo, que deja a nuestra izquierda la inconfundible silueta del castillo de los Zúñiga en Arévalo. Nuestro destino estaba más al norte, hasta llegar a Ataquines, en tierras de Valladolid; allí tomaríamos el desvío a Muriel de Zapardiel nuestra única parada, nos esperaba la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un edificio mudéjar de espléndida factura y, junto a él, unos metros al oeste, la torre vigía que hace función de campanario exento. Al norte habíamos visitado hacía unos años el castillo de Fuente el Sol. Aunque no era nuestro objetivo, con esta visita parecía que completábamos una ruta en esta zona del páramo castellano en torno a la ribera del río Zapardiel.

Vista de la iglesia y la torre vigía exenta con el campanario desde el sur


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Ubicada en el extremo meridional de la provincia de Valladolid, cercana a las de Ávila al sur y Segovia al este, Muriel se encuentra en la llanura que riega, algo retirado de la población, el río Zapardiel. Había sido repoblada por Pedro Ansúrez, conde de Carrión y Saldaña, noble y magnate principal en la corte de Alfonso VI. El caserío había pertenecido a la Comunidad de Villa y Tierra de Arévalo, y en 1090, Raimundo de Borgoña, yerno del rey, hace entrega de Muriel al obispo de Palencia. Siguiendo la tradición, tal como podemos leer en la cartela informativa que hay frente a la iglesia, Muriel perteneció a la Orden del Temple, aunque según nuestra guía del románico de Valladolid, no hay referencia documental que avale este hecho. 

Ábsides de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción tiene tres cuerpos de
ladrillo: dos de arcos ciegos y el superior de rectángulos. El meridional está 
rehecho en mampostería con hiladas de ladrillo, donde se abre una saetera

IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

Siguiendo nuestra guía del románico de Valladolid, la iglesia, un imponente edificio que preside la plaza de Muriel, tiene planta basilical de tres naves, aunque de época medieval sólo se conserva el ábside mayor y el ábside del evangelio, asentados, junto al ábside reconstruido del mediodía, sobre un basamento de mampostería. No pudimos ver el interior pues hay que pedir cita para su visita. No obstante, indicar que la nave central cuenta con una armadura mudéjar de par y nudillo que debe ser notable puesto que Antón Casaseca, a principios del XX ya la menciona, y según nuestra guía "hacia la zona central del artesonado de la nave, podemos apreciar la fecha de 1258". 

Entrada actual al templo por el mediodía. El ábside de este lado ha sido
reformado; en él se aprecia el arranque de los arcos originales y la saetera

Del exterior del templo la guía hace la siguiente descripción "Al exterior del ábside mayor se articula en dos niveles inferiores de arcos  ciegos doblados de ladrillo y otro nivel superior de rectángulos doblados. El ábside meridional fue reformado en época moderna, alzado con mampostería e hiladas de ladrillo, presenta una saetera central. Los tres ábsides se abovedan con cuarto de esfera, que arranca de frisos de esquinilla", siendo también de mampostería el espacio entre el friso y el cuerpo superior de arcos rectangulares. El ábside septentrional, el del evangelio, tiene adosada la sacristía.

TORRE VIGÍA

De la torre exenta poco hemos averiguado, tan solo lo que explica la cartela que hay en la plaza: "Primitiva torre siglo XIII, procedente de una antigua encomienda de templarios, con campanario añadido en el siglo XVI", aunque, como hemos visto al principio, no existe documentación que avale  que fuese construcción templaria. El cuerpo de la torre está construido con cajones de mampostería entre hiladas de ladrillo y tiene reforzadas las esquinas también con ladrillo. A ella se accedía por un vano en su cara norte en altura, accediendo a él por el primer piso mediante una escalera de mano fácil de retirar en caso de ataque. En la actualidad se le ha añadido una espectacular escalera con base de ladrillo y peldaños de sillería de granito.

Torre vigía del siglo XIII a la que se le añade en el XVI  el campanario

Queda pendiente, pues, para la siguiente visita el interior de la iglesia y la subida a la torre desde donde se deben tener excelentes vistas del entorno. No obstante nuestros deseos se ven truncados: el día 12 de enero de 2026, a primera hora de la mañana (08:15-08:30) se derrumbó el ábside central de la iglesia, por lo que tan sólo podremos visitar, por ahora, el interior la torre vigía.

Para esta entrada he consultado, además del texto de la cartela informativa que hay frente a la iglesia, la siguiente documentación:

Antón y Casaseca, F., Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid, (1916-1927), en aleph.csic.es
Hernando Garrido, J.L., Todo el románico de Valladolid, Fundación Santa María la Real, Aguilar de Campoo, 2014.

Detalle de los arcos superiores del ábside central y del meridional reconstruido

Detalle de la base de mampostería de los tres ábsides.

Detalla de la puerta de acceso a la torre en altura

Detalle del campanario añadido en el siglo XVI a la torre, rematado
por una elegante friso de ladrillo similar al que remata la iglesia

sábado, 9 de marzo de 2024

Santorcaz


Iniciamos nuestra visita a Santorcaz siguiendo la guía del mudéjar madrileño de J. Jiménez en la que hace una brevísima referencia a la historia de su iglesia, íntimamente ligada al castillo de la Torremocha o, como comenta, lo que queda de él, toda vez que el ábside mudéjar se encuentra integrado en los muros de la cerca tras haberse adaptado como torre junto a una de las puertas de la antigua fortaleza. En la muralla, que cuenta con tramos de obra de sillería de piedra, encontramos un cubo de planta cuadrada, también mudéjar, a base de mampostería encintada, estilo toledano y muy primitivo que nos recuerda, concluye, a las murallas de Talamanca de Jarama.

Muralla de sillarejo y ábside de la iglesia. Entre ambas se sitúa la puerta

EL CASTILLO

La situación de Santorcaz, según comenta castillo de Madrid, es singular pues la mitad oriental pertenece al municipio, donde se sitúa la iglesia, y la mitad occidental es propiedad particular y, aunque se puede ver parte de la la muralla desde el exterior, no podemos contemplar el recinto completo. Como hemos comentado, el ábside de la iglesia se encuentra integrado en la muralla, y se fecha su construcción en el siglo XIII. El ábside se proyecta hacia el exterior, formando un bastión semicilíndrico que protege la única puerta de entrada que se conserva de la muralla. La puerta es un arco apuntado con jambas y dovelas resaltadas que se abre en un retranqueo de la muralla formando la entrada en codo al girar hacia el interior desde el ábside. 

Puerta de acceso entre el ábside mudéjar y la muralla

De la muralla se conservan varias torres de diferente tipología. Siguiendo el lienzo de sillarejo hacia el sur, encontramos la torre pentagonal también de sillarejo. Esta torre y el tramo de muralla que lo une a la puerta, posiblemente se construyese en una reforma del siglo XIV o principios del XV. De esta torre hacia el oeste se han perdido unos metros el lienzo.

Torre pentagonal de sillarejo

El lienzo vuelve a surgir a partir de la torre cuadrada del ángulo meridional. Como detalla Jiménez está construida en mampostería encintada de ladrillo, como es habitual en el mudéjar toledano. A partir de aquí el resto de la cerca y las torres son de mampostería concertada, son los más antiguos y al igual que el ábside, son del siglo XIII. En este tramo encontramos una cilíndrica en el ángulo suroeste, otra cuadrada en el centro del lienzo occidental, la torre albarrana de planta cuadrada en el noroeste. En el lado septentrional se levantan dos torrecillas separadas entre sí tan solo cuatro metros, por lo que es de suponer la existencia de una puerta para acceder a la residencia del Arzobispo de Toledo. Todo el adarve estaba protegido por un parapeto almenado.

Torre cuadrada de mampostería encintada estilo toledano

Aunque no existen restos, según algunos testimonios escritos, el caserío también estuvo cercado por una muralla de tapial en la que se abrían cinco puertas de las que, como hemos comentado, no queda resto alguno.

Ábside mudéjar y sacristía


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Por su situación Santorcaz se encuentra en un lugar claramente defensivo, al borde del páramo sobre un pequeño barranco que confluye con el arroyo de Anchuelo. Según el texto de la Comunidad de Madrid, el castillo carece de función estratégica pues no domina visualmente gran extensión de terreno; la población tampoco está situada en un eje de comunicaciones importante, ni cuenta con un suelo lo suficientemente fértil y, aunque se encuentra equidistante de valles tan importantes como los del Jarama, el Henares y el Tajuña, no mantiene especial vinculación con ninguno de ellos. Concluye que su fundación se debe únicamente a que antes hubo una población anterior.

Lienzo oeste de mampostería concertada y torre cuadrada del siglo XIII

Santorcaz es un lugar poblado desde antiguo donde se atestigua la existencia de un asentamiento celtibérico carpetano del silo III a C. que se despobló antes de la llegada de las primeras legiones romanas a la zona. El poblado estaba asentado, no obstante, en el llamado Llano de la Horca, cerro contiguo al norte de Santorcaz., lugar donde se llevaban a cabo las ejecuciones de reos. Hacia el siglo X se asientan en la zona poblaciones bereberes formando una aldea de escasa entidad, aunque no muy sumisa al poder califal. Éstos posiblemente son los constructores de una torre vigía al pie del cerro anterior al del Llano de la Horca, lugar denominado Cuesta de la Torre o de la Torrecilla. 

Lienzo oeste. Junto a la torre cuadrada se abre un portillo

Tras la reconquista el lugar será repoblado y en el siglo XII, lejos ya la amenaza almohade, se constituye en cabeza de un territorio más amplio. Sobre su origen existen dos versiones; la más plausible es que la Corona la cediera al Arzobispo de Toledo de quien dependía gran parte del valle del Henares, y otra, quizá dentro del imaginario popular, la cesión fuese a los caballeros del Temple. Lo cierto es que a principios del siglo XIV Santorcaz estaba en manos de la mitra toledana, y lo más probable es que ya le pertenecería desde el siglo anterior, cuando la Corona hace entrega de un basto territorio al arzobispo Ximénez de Rada.

Puerta de acceso desde el interior

Las primeras noticias del castillo son de la segunda mitad del siglo XIV en época del arzobispo Pedro Tenorio (1328-1399), a quien se le puede atribuir la construcción de la torre albarrana y la torre cuadrada mudéjar tipo alcalaíno. Con el arzobispo Alfonso Carrillo (1410-1482) la fortaleza se convierte en cárcel de clérigos y nobles, entre los que cabe señalar a "la princesa de Éboli, Juan de Luna, colaborador de Antonio Pérez, Rodrigo Calderón, el Marqués de Siete Iglesias, el Marqués de Ayamonte, el Duque de Híjar y canónigos de todas las condiciones", aunque uno de los principales cautivos fue Gonzalo Jiménez de Cisneros.

Inscripción en el atrio de la iglesia de Santorcaz recordando al Cardenal Cisneros


EL CARDENAL CISNEROS

Tal como podemos leer en la publicación de la Comunidad de Madrid, sobre el uso del castillo como cárcel de clérigos, y en el atrio de la parroquia de Santorcaz, el cardenal Cisneros fue uno de los que primero probaron sus "comodidades" antes de iniciar la carrera que le condujo a ser regente de Castilla. Tras cursar en la Universidad de Salamanca el título de bachiller en Decretos, de vuelta a su Torrelaguna natal, según narra García Oro, "se dispuso a conquistar puestos y dinero" tomando el camino más difícil, y fue promoviendo en Roma una causa contra el arcipreste de Uceda, García de Guaza, por irregularidades canónigas, logrando la destitución de éste y sucederle en la silla arciprestal, complaciéndose en su título de "el honrado Gonzalo Jiménez de Cisneros, Bachiller en Decretos y Arcipreste de Uceda"; no obstante, logró el cargo contra el criterio y porfiando contra el poderoso arzobispo de Carrillo "quien propinó al altivo arcipreste de Uceda unos meses de cárcel".

Busto del Cardenal Cisneros (ca. 1653-1659) atribuido a Orfeo Boselli
Terracota policromada. Colección Universidad Complutense de Madrid

Para esta entrada he consultado las siguientes publicaciones:

Cardero Losada, Rosa, Los castillos de Santorcaz, Castillos de España, revista Asociación Española de Amigos de los Castillos, nº 137-138-139, 2005.
García Oro, José, Francisco (Gonzalo) Jiménez de Cisneros, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es/biografías
Jiménez Esteban, Jorge, El mudéjar madrileño, Ediciones La Librería, Madrid, 2008
Martínez Vázquez, Francisco, Un problema de historiografía y cronología: la fecha de nacimiento del Cardenal Jiménez de Cisneros, 
Castillos, fortificaciones y recintos amurallados de la Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid, cuyo catálogo ha sido elaborado por Fernando Sáez Lara. Madrid, 1993.
Guía de Castillos de Madrid, Dirección General de Turismo. Consejería de Empleo Turismo y Cultural de la Comunidad de Madrid, con edición y textos de Fernando Sáez Lara. Madrid, 2015.

Lienzo este y puerta de acceso. Vistas desde el interior

Plano del castillo de Santorcaz. Elaboración propia a partir de Google Earth Pro 


jueves, 29 de febrero de 2024

La ermita de Santa María de la Antigua de Carabanchel


Llegué a Carabanchel Bajo (Madrid) siguiendo la pequeña guía del mudéjar madrileño (2008) de J. Jiménez, para ver la ermita de Santa María de la Antigua, aunque ampliaremos nuestro relato con la información que nos proporciona el estudio de arquitectura que llevó a cabo la restauración en 2016. El trayecto hasta el templo es sencillo, la estación de metro nos deja muy cerca, junto al cementerio viejo de Carabanchel. La mañana era agradable y solo hay que recorrer un corto paseo hasta la iglesia, atravesando un parque mal acondicionado y un entorno muy descuidado. El templo, como indica Jiménez, es una verdadera joya del mudéjar, ha conservado toda su estructura original, aunque ha sufrido algunas reformas desde su construcción, mantiene el ábside, las naves, la techumbre, la portada y una espectacular espadaña, y en él se conjugan el valor artístico e histórico de la iglesia mudéjar más antigua de Madrid y el hecho de estar vinculado al San Isidro Labrador, el patrón de la ciudad.

La iglesia: ábside y fachada este

Lo primero que ve el visitante es el ábside, construido en mampostería encintada, como todo el edificio; está coronado con canecillos de ladrillo, y presenta en su lado curvo un arco apuntado de herradura en el que se abre una ventana alargada tipo tragaluz. En el lado recto del mediodía se adosó la sacristía que no nos permite ver el ábside completo ocupando también parte del muro meridional.

Arco apuntado de herradura del ábside

Al mediodía se abre una elegante portada construida en ladrillo, está enmarcada con doble alfiz, tiene arquerías ligeramente apuntadas, compuesto de tres arcos siendo el central lobulado, y sobre estos vemos una decoración de esquinillas, decoración que se extiende a todo el alero. A su derecha, como hemos comentado, se ha adosado la sacristía que también invade parte del tramo recto el ábside, y se ha construido un contrafuerte. 

Portada de la iglesia

No pudimos acceder a su interior, no obstante nos vamos a guiar según detalla Jiménez, "consta de tres naves, siendo la central el doble de ancha que las laterales, separadas por dos pilastras tipo toledano. Se cubre por un techumbre de par y nudillo y presenta un pequeño coro con canecillos. El arco triunfal es de herradura apuntado con arquillos semicirculares al exterior de éste". El ábside tiene bóveda de cañón en su lado recto y cubre el lado curvo con bóveda de horno.

Lado recto  norte del ábside y detalle de los canecillo

En origen el templo tenía una sola nave pero sufrió un derrumbe de la cubierta, de fecha indeterminada que, según proyecto de Pedro Gómez Picazo de 1997, afectó al muro norte y, a su vez, provocó el desplome del muro sur que ya poseía el contrafuerte, aunque este no está trabado con el muro. El templo se reparó reconstruyendo el muro norte; se levantaron los pilares para soportar la nueva cubierta que hoy dividen el interior de la nave. El muro sur y el contrafuerte se repararon, y en el siglo XVIII se adosó la sacristía que invade parte del muro y parte del ábside, y se construyó una escalera para acceder al campanario.

La iglesia vista del campanario desde la fachada oeste

La torre del campanario, la espectacular espadaña, se eleva unos 20 metros sobre el suelo. Tiene la base maciza y está construida con cajones de mampostería y ladrillo, y reforzadas las esquinas con ladrillo. Hacia metro y medio de altura sobre el alero se aprecia una reparación de la fábrica lo que puede indicar que existen dos etapas constructivas, en la original debió demolerse la parte alta para ampliar la torre y duplicar su tamaño, y abrir en la parte superior seis vanos donde se alojan las campanas.

Base de la torre, la portada, el contrafuerte y la sacristía

En la torre hay una placa que nos recuerda que en ese lugar "estuvo la iglesia de Santa María Magdalena a la que venía a rezar San Isidro cuando trabajaba en estos campos y en ellos tuvo lugar el milagro del lobo". Según cuenta la tradición San Isidro entró en la iglesia para orar y había dejado su burro atado en la puerta del templo. Unos niños, interrumpiendo la oración, entraron para avisarle que había un lobo merodeando y que el burro corría peligro. San Isidro les respondió que no tuviesen cuidado por la acémila y continuó rezando. Al salir del templo encontraron al lobo muerto tumbado junto a al burro que permanecía pastando.

Fachada meridional

Por último recalcar que, siendo un edificio histórico y la simbología que representa para los madrileños, cuesta entender el lamentable estado en que se encuentran sus alrededores, sin urbanizar, convertido el solar que hay frente a ella en un aparcamiento a la sombra del ábside.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Jiménez Esteban, Jorge, El mudéjar madrileño, Ediciones La Librería, Madrid, 2008
Santos Torres, José, La ermita de Santa María la Antigua en Carabanchel (Madrid), In ArQadia, blog de JST Arquitectura, Valladolid, 2016

Detalle de la cruz en el lado oeste de la torre del según cajón de mampostería
Vista del campanario desde el interior del cementerio