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viernes, 13 de junio de 2025

Torreón de Las Gordillas


Nos dirigimos al Caserío de Las Gordillas por la N-VI hasta el km 91, el desvío a Maello. Una vez en la población tomamos la carretera AV-P-208 dirección Velayos. En un recorrido breve y sinuoso, la carretera desciende en una suave depresión a través de un cuidado encinar buscando la ribera del Voltoya. En el km 8 encontramos, junto a la carretera, los restos de la primera fundación del Convento de Santa María de Jesús, conocido como Las Gordillas. Del conjunto destaca un torreón que, según podemos leer en la ficha de la Asociación Española de Amigos de los Castillos (AEAC) ya estaba "Citado en el siglo XIV como Aldehuela de los Gordiellos. Madoz lo cita como despoblado de las Gordillas, añadiendo que cuando era villa se componía de 20 casas y un convento de monjas, las cuales se trasladaron a Ávila en 1520. El torreón, muy transformado, es de los tiempos de Enrique IV y reaprovechado posteriormente por las monjas".

Cara este del torreón con ventana y saetera

El torreón, de planta rectangular, como comentamos, está muy reformado, tiene restos de mampostería y ladrillo, las esquinas están reforzadas con sillares de granito que en algunos puntos han sido sustituidos por el ladrillo. El acceso a la torre se hace por su cara sur a través de un arco de ladrillo de construcción moderna. En la cara este se abren dos vanos, ambos con fábrica de granito, una ventana de arco de medio punto, debajo de ésta se aprecia una tronera de palo y orbe cegada, y el segundo vano una saetera formada por cuatro grandes sillares. En su cara norte quedan restos de otra ventana hoy cegada; y su cara oeste  se abre otro vano con restos de jamba y arco de medio punto de granito que interpretamos como la puerta de acceso en altura que está al mismo nivel que la puerta sur, y tramos enfoscados.

Cara norte del torreón donde se aprecian los restos de una ventana

La fundación del convento se debe a la labor de doña María Dávila, dama que estaba "emparentada con la casa señorial de las Navas" por línea paterna. Por línea materna sus abuelos habían hecho adquisiciones en La Moraña abulense, posesiones que ella, junto con su primer marido, incrementaría con nuevas compras en Maello y Labajos, entre éstas se encontraba el Caserío de las Gordillas adquirido a los Reyes Católicos. El caserío aparece citado en 1481 en la toma de posesión de una casa y fortaleza en el lugar en nombre de doña María: "La casa e fortaleza de las Gordillas e todos los términos e tierras e pastos e enzinas so el dicho terreno de Las Gordillas".

Cara oeste iluminada con puerta en altura al mismo nivel que la puerta sur

El edificio, tal como cita la ficha de la AEAC, es visitable, aunque presentaba estado de ruina progresiva, parece haber sido consolidado; se encuentra en una explotación agrícola y es de propiedad privada.

Detalle de la cara este del torreón con saetera y una ventana y tronera cegada
 de palo y orbe.


FUNDACIÓN DEL CONVENTO DE LAS GORDILLAS

Según podemos leer en página web de las monjas Clarisas de Ávila sobre la fundación del Convento de Santa María de Jesús, ésta se hizo en el lugar y villa de las Gordillas a cuatro leguas al noreste de Ávila. La villa, propiedad de los Reyes Católicos, fue comprada en 1477 por "Fernán Núñez de Arnalte, tesorero de sus Altezas, casado con Dña. María Dávila, fundadora de esta Casa. D. Fernán Núñez murió poco después de comprar la villa, en el año 1479, dejando a Dña. María, viuda y sin hijos, por legítima heredera de todos sus bienes". La viuda, a instancias de la reina Isabel, volvió a casarse en 1483 con un privado de los reyes, el capitán Fernando de Acuña, a quien la corona envió en calidad de virrey a Sicilia donde permaneció el matrimonio hasta 1495 fecha en la que muere Acuña, dejando de nuevo viuda y sin hijos a Dña. María, nombrándola heredera de todos sus bienes. Ese mismo año vuelve la viuda a la península y solicita a la reina fundar un convento de la Orden de Santa Clara, "y edificó una casa para su residencia comunicada con el convento a través de pasadizos y tribunas (...) La fundación se hizo junto a siete de sus criadas, tomando el hábito de beatas Terceras", a éstas se les unieron cinco criadas más hasta alcanzar el número de doce.

Escudo de armas de Dª María Dávila. Trece roeles en palo. Es Dávila

El 1502 Dña. María, sin descendencia, otorgó testamento a favor de "sus hijas legítimas y herederas y sus sucesoras a las hijas de la Madre Santa Clara" y "mando edificar una casa para las tales en su Villa de las Gordillas, en las casa que allí tenía, que le había dejado su primer marido Fernán Núñez". Las monjas vinieron a tomar posesión del lugar una vez finalizadas las obras en 1504, muriendo su fundadora, Dña. María Dávila en 1511.

Escudo de armas de Fernán Núñez de Arnalte. Tesorero de los Reyes Católicos
Primer marido de María Dávila. Dos flores de lis en palo es Núñez; Águila de
sable. Es Arnalte.

En 1534 se sopesó la posibilidad de trasladar el convento a la ciudad de Segovia, Ávila, Villacastín y Arévalo, decidiéndose finalmente por Ávila gracias a la intervención de Diego del Águila quien acomodó a las hermanas en sus casas de la ciudad mientras se construía un nuevo edificio. Las hermanas tomaron posesión del nuevo monasterio en 1557, el edificio que hoy conocemos como Convento de las Gordillas de la capital abulense en cuya portada norte se instalaron los escudos de armas de su fundadora y los de sus dos maridos, cuya descripción hace García-Oviedo. El convento estuvo habitado hasta 1971, año en que se trasladaron a su nueva sede en las afueras de la ciudad.

Escudo de armas de Fernando de Acuña. Virrey de Sicilia. Segundo marido
de María Dávila. Nueve cuñas en tres palos con las puntas hacia abajo, 1ª bordura
con cinco escudetes cargados con cinco bezantes, 2ª bordura, con trece banderas.
 Es Acuña

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Asociación Española de Amigos de los Castillos, Maello. Torreón de la Dehesa de las Gordillas, ficha del catálogo de la Asociación.
García-Oviedo Tapia, José M., Heráldica Abulense, Caja de Ahorros de Ávila, 1992.
Monsalvo Antón, José Mª, La ordenación de los espacios agrícolas, pastoriles y forestales, en Historia de Ávila, IV, Edad Media, Sg. XIV-XV 2ª Parte, 2009
Sobrino Chomón, Tomás, María Dávila, ficha de Historia Hispánica, de la Real Academia de la Historia.

Puerta norte de acceso a la iglesia de Las Gordillas donde campean las armas,
de izquierda a derecha, de Fernán Núñez, Fernando de Acuña y María Dávila

miércoles, 14 de mayo de 2025

La Puebla de Valderrábanos


Se cree que estas tierras pertenecían a un señor feudal y que al repartirse las mismas entre sus herederos y vasallos, se fueron asentando en ellas, formándose así una serie de poblados o caseríos. Existían además de Velayos, tres núcleos más, Malucos, Aldehuela de la Fraila y La Puebla de Valderrábanos, probablemente hacia principios de 1600. Estos tres pueblos fueron destruidos durante la guerra de la Independencia y solo queda como principal asentamiento el pueblo de Velayos.
Al ser un lugar estratégico, por ser paso de arrieros y comerciantes, surgió la necesidad de construir conjuntos defensivos, como este torreón que pudo pertenecer a Puebla de Valderrábanos, o según algunas fuentes a Aldehuela de la Fraila.


Torre de planta cuadrada y sección cúbica facturada con ladrillos de tipología árabe dispuestos horizontalmente y tomados con mortero de cal. Esta fábrica se emplea en las esquinas y espinas centrales de cada uno de los laterales quedando una serie de vanos entre los cuerpos de ladrillo que cubren con tapial de barro. Todo el cuerpo de fábrica se levanta sobre un basamento de grandes sillares de granito gris. Al oeste de este cuerpo se levanta otro cuerpo facturado con sillares en la esquina conservada y ladrillos planos tomados con mortero de cal. Entre la sillería y ladrillos se disponen unos cuerpos de mampostería de pequeñas piedras de granito y cantos rodados cogidos con mortero de cal. Junto a este conjunto monumental se emplaza un interesante conjunto etnológico configurado por un pozo con brocal de planta circular de granito en una única pieza y un cuerpo de lavadero (pila de granito rectangular) en un único bloque. Inmediatamente al este se ubica un caserío, buen exponente de arquitectura tradicional. Los restos arquitectónicos se encuentran en medio de un pequeño espacio de pastizales.

Lado oeste del torreón

Interior del lado oeste del torreón de ladrillo y adobe en el que
se aprecian los mechinales y hasta cuatro pisos que conservan
restos de las vigas de madera

Tipología: Patrimonio Militar, castillos y conjuntos arquitectónicos fortificados. Edad Moderna. Siglos XVI-XVII. Propiedad privada-Varios propietarios.

Cuerpo exento de ladrillo con basamento de mampostería

Su estado de conservación es ruinoso con peligro de derrumbe. Edificio de ladrillo y mortero de mampostería.

En el Catálogo de Patrimonio Cultural como yacimiento Arqueológico de la Junta de Castilla y León. Debería estar afectado por el Decreto 22 de abril de 1949.

Lavadero (pila de granito de una sola pieza) al sur del torreón

El texto anterior es una transcripción de Torreón de la Puebla de Valderrábanos en Hispania Nostra, listaroja.hispanianostra.org

lunes, 28 de diciembre de 2020

Torreón de Alcázar de San Juan

Desde Alcázar de San Juan iniciamos el viaje que nos lleva a recorrer algunas fortalezas por el Campo de San Juan y, sobretodo, por el Campo de Montiel. De la mano de los Castillos de Ciudad Real de Amador Ruibal, nuestra pequeña guía de campo, vamos a introducirnos en la que fue, tras Consuegra, cabeza de Encomienda de los caballeros hospitalarios.

Torreón del Gran Prior. La puerta de acceso está junto las casa
Alcázar de San Juan fue antiguo asentamiento romano y ocupación musulmana. Perteneciente a la Taifa de Toledo en 935 tenía el nombre de Qasr Banú Atiya (cartela), aunque de esta última ocupación no quedan restos de fortificación alguna. Tras la conquista de Toledo en 1085 por Alfonso VI pasa a dominio cristiano aunque se mantuvo la inseguridad del territorio fronterizo; fue aquí donde las tropas cristianas de Toledo al mando de Munio Alfonso y Martín Fernández fueron derrotados por los almorávides (Ruibal) -Munio Alfonso muere en 1144-. Para garantizar la defensa de Alcázar, Alfonso VII dona la población en 1150 a los caballeros de la guerra Juan Muñoz, Fernando González y Pedro Rodríguez. Estos a su vez la donan a García González, maestre de la Orden de Santiago. En 1237 tras un acuerdo con la Orden de Santiago y la Orden de San Juan sobre los límites señoriales Alcázar se incorporó a esta última de forma definitiva (cartela). Serán los caballeros de San Juan quienes se encargan de repoblar el lugar en el siglo XIII y construyen una fortaleza que, dependiente de Consuegra, pasó a llamarse Alcázar de Consuegra. La fortaleza fue ampliándose en sucesivas etapas hasta conseguir un conjunto fortificado tan importante que el Capítulo General de la Orden en 1504 divide la Cámara de Consuegra en dos, segregándose la de Alcázar que pasó a denominarse Alcázar de San Juan (Ruibal).

Torreón visto desde el centro de interpretación
De esa época medieval es la gran torre del homenaje, llamada Torreón del Gran Prior y una torre semicircular de la muralla a unos metros de ésta. Para Ruibal la gran torre es una de las construcciones militares más bellas de la provincia y en mejor estado de conservación tanto interna y externa, una torre exenta de 25 metros de altura. Rincón García, nos hace una breve descripción y cronología del edificio: el torreón es parte de la alcazaba musulmana que pasó a propiedad de la Orden de San Juan en 1237, a la vez que se le concede en 1241 "carta de repoblación a 362 vecinos". En 1284 el Frey Fernando Pérez Mosego, como consta en la inscripción situada sobre la entrada, la manda reconstruir. En 1618 se le añade un piso con ventanas de piedra, rematándose con almenas. La torre se levanta con piedra rojiza y sillares en las esquinas y sillarejo en los muros. Tiene tres plantas en los que se abren distintos vanos. En el interior las plantas se comunican por escalera de caracol. Su estado actual (2003), se corresponde a las reformas de 1965 y 1966, cuando se eliminaron las casas adosadas dejando el torreón exento y se eliminó un Sagrado Corazón que lo remataba; se recuperaron las bóvedas de las dos plantas y el techo artesonado de madera de la intermedia, se complementa con las almenas del remate, se reparan los matacanes, los ventanales góticos y los peldaños de ingreso.

Imagen del Castillo, Alcázar de San Juan (1917)
Catálogo Monumental de la provincia de Ciudad Real
Sobre el aspecto de la torre, Cooper comenta una imagen de principios del siglo pasado en la que no tiene el aspecto actual: "carecía de adarve ni indicios de que pudo haberlo". Volvemos a Ruibal quien nos facilita las medidas del torrón y el aspecto que presenta. Éste ocupa una extensión de 146 m2 con una base de 12 por 12,20 metros de la lado con una superficie interior de 50 m2 por planta. A éstas se accede a cada una de ellas a través de una escalera construida en el interior de los muros aprovechando el grosor de éstos de 2,70 metros de espesor. Presenta notables ventanas góticas y grandes balcones amatacanados que junto a las almenas restauradas "le otorgan un aire palaciego tardomedieval realzado incluso por algún ventanal con influencias renacentistas".

Matacanes y ventanas. La pequeña ventana de la izquierda tiene arco de herradura
El nivel inferior es un sótano, -al que no accedimos-, que se cubre con bóveda de ladrillo. A él se accedía desde la planta alta por tres losas de piedra que se levantan en la planta baja. Este espacio se utilizaba como calabozo o almacén y el aljibe. A la torre se accede por una puerta gótica de 1.60 metros de ancho con jambas y dovelas de buenos sillares que forman un arco apuntado. La cercanía de las casas junto a la torre en este lado hacen muy difícil contemplarla. La puerta, como los ventanales de cada cara de la torre, están defendidos en altura por matacanes. La planta baja es una gran sala de 7 metros de lado, está cubierta por bóveda de ladrillo reforzada por dos nervaduras de piedra que se cruzan en el centro. En ella se abre una escalera de caracol empotrada en el muro e iluminada por dos saeteras que asciende hasta la segunda planta.

Cara de, torreón con matacán, ventanal con ajimez, saetera y escudo 
La segunda planta de la torre es la planta noble; tiene tres grandes ventanales con nerviaciones góticas y un techo de artesonado de madera que enmascara la bóveda; para continuar la ascensión hay que cruzar la estancia y hacerlo por otra escalera también empotrada en la pared que recibe la luz a través de "un arco de herradura, lo único que nos recuerda los orígenes musulmanes de esta población". Cooper añade que la necesidad de cruzar la sala para continuar la subida es una medida defensiva pues al estar la guarnición en el piso superior, eliminando el forjado de madera dejaría campo libre para el acoso vertical contra los sitiadores.

Vista de Alcázar de San Juan desde la terraza del torreón
El tercer piso posee un doble carácter: residencial y militar; en él se encuentran los cuatro matacanes, uno en cada cara de la torre, que defienden la puerta de acceso, a cada uno de los ventanales y la base de la torre; el techo se cubre "con bóveda de arista y nervios, encalada". El ascenso a la última planta, la terraza, se hace por una escalera caracol moderna de hierro, la planta está rematada por el parapeto restaurado de almenas y tiene una superficie de 123 m2 siendo la cota más alta de la torre con 25 metros desde donde se domina toda el contorno.

Cubillo posible cubo de la muralla sanjuanista o de la fortaleza musulmana
A escasos metros del torreón se encuentra el cubo, llamado 'Cubillo', que según la cartela pudo ser "parte de la muralla que rodeaba el antiguo palacio del Gran Prior de los Hospitalario de la Orden de San Juan, o bien tratarse de algún resto de la antigua fortaleza árabe que encuentran a su llegada los Caballeros de la Orden de San Juan construida sobre restos íberos y romanos. Su interior, construido con sillares, es de planta cuadrada, conservando parte de la bóveda de crucería". A continuación comenta un episodio de las Cantigas de Alfonso X el Sabio, según la cual la Virgen se le apareció a una mujer devota de Alcázar que todos los sábados acudía a rezar a una iglesia a extramuros de la ciudad; un día al volver se encontró que las puertas de la ciudad estaban cerradas por lo que tras ponerse a orar las puertas se abrieron milagrosamente (Esta historia se narra en la Cantiga 246).

Para esta entrada he consultado, además de la cartela informativa, los siguientes textos:

Castillos de Ciudad Real, Ruibal, Amador, Lancia, León, 1993
La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Cooper, Edward, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Patrimonio artístico de la Orden de San Juan de Jerusalén en España: una aproximación y algunos ejemplos, Rincón García, Wilfredo, U.N.E.D. 2003

Vista del sótano almacén, prisión y aljibe desde la planta baja
Bóveda de ladrillo con nervaduras de piedra que cubre la planta baja
Puerta de acceso y ventana en la primera planta
Artesonado de madera que cubre la segunda planta
Tercera planta a la derecha escalera moderna de caracol de acceso a la terraza
Terraza almenada reconstruida