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miércoles, 19 de agosto de 2026

Palazuelos: Iglesia de San Juan Bautista


Tras nuestro paseo por los restos de la muralla de Sigüenza, nos dirigimos por la GU-135 a Palazuelos. En nuestra anterior visita a la villa habíamos recorrido sus calles, la cuidada muralla que mandara construir Íñigo López de Mendoza sobre cuyas puertas campean los escudos de armas del linaje Mendoza: su hijo Pedro y de la mujer de éste, Juana de Valencia. En aquella primera visita nos había pasado inadvertida la humilde iglesia de San Juan Evangelista, distante tan solo unos metros de la Puerta de la Villa. Es un edificio discreto construido, como apunta Salgado Pantoja, "de muchas mampostería y poca sillería, integrado por un aula rectangular de origen románico", al que se le dotó posteriormente de espadaña y, en el siglo XVI, de cabecera. Según Herrera el edificio original románico se derribó por completo en el siglo XVI o en el XVII dejando sólo en pie la portada.

Portal que resguarda la portada de acceso al templo

La iglesia aún conserva los sillares románicos que muestran que la nave era menor en su origen "del mismo modo que los canecillos de nacela de la cornisa fueron reaprovechados cuando se aumentó la altura de los muros". Lo más destacable es, sin duda, la portada del templo "que se abre al mediodía, bajo pequeño portal, preserva del siglo XIII sus tres arquivoltas de medio punto, resueltas al igual que la chambrana e impostas con molduras muy simples. Las jambas, completamente destrozadas, están rehechas con cemento".

Portada y sillares románicos. En la reforma se utilizó mampostería

Su interior no pudimos verlo, no obstante, de época medieval no conserva nada. Salgado Pantoja destaca un digno arco triunfal y la pila bautismal renacentistas, el artesonado de la capilla mayor y un meritorio retablo de principios del siglo XVIII. De todo ello hace pormenorizada descripción Herrera Casado.

Espadaña del siglo XVI o del XVII

Para esta entrada he consutrado la siguiente documentación:

Guadalajara. Todo el románico, Salgado Pantoja, J.A., Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, Aguilar de Campoo (Palencia) 2018.
Palazuelos, el románico amurallado, 1990 en web herreracasado.com

Portada en la que se aprecia la sencillez de las arquivoltas, chambrana,
las columnas y jambas reconstruidas de cemento


jueves, 5 de febrero de 2026

Sigüenza: Murallas

Después de nuestra visita al castillo de Guijosa, nuestro siguiente destino era Sigüenza, la ciudad del Doncel. Nuestra parada fue breve, apenas si cruzamos frente al castillo y dimos un pequeño rodeo para descubrir partes de la cerca medieval. 

Castillo de Sigüenza

El eje principal de la ciudad es su castillo, construido a 1052 metros de altitud, en torno al cual gira su desarrollo urbano. Para Herrera Casado, "era, en realidad, la culminación de todo un complejo defensivo de murallas y torreones que cercaban por completo la ciudad seguntina". Su desarrollo, desde el siglo XII al XVI propició que se levantaran "dos círculos de muralla" que convertían a "la ciudad episcopal en un autentico bastión defensivo". De estas cercas, siguiendo a Herrera Casado, "la parte más antigua fue levantada por el obispo don Cerebruno, mediado el siglo XII", esta rodeaba el castillo por la cuesta que desciende hacia el río. En el siglo XIII, el obispo Girón de Cisneros, "levantó otra cerca más abajo", y finalmente, en el XVI el cardenal Carvajal ordena completar el conjunto. A la muralla se le dotó de las consiguientes puerta de acceso que, según nos recuerda la cartela que hay junto a un tramo de muralla, Sigüenza tuvo siete puertas de las que quedan aún cinco: Puerta del Toril o de la Cañadilla, Puerta del Sol, Puerta del Portal Mayor, Puerta del Hierro y Arquillo de San Juan o de la Travesaña Baja, que, además de permitir el acceso a la población también cumplían con funciones de vigilancia y recaudación de impuestos.

A la derecha torre del homenaje del castillo, a su lado dos torrecillas que
defendían la primitiva entrada. En la base de los lienzos vemos la antigua
cerca del siglo XIV de la reforma de la Puerta del Hierro.

Para hacer un breve recorrido seguimos la descripción que hace Jiménez Esteban: la muralla bajaba, partiendo del castillo, bordeando "el cerro que forma el arroyo Vadillo", al este de la población. Destaca que aún quedan algunos tramos de la cerca y de algunos torreones como el campanario del antiguo convento de Santa Clara que es un torreón transformado. Más hacia el norte "está el postigo del Sol, simple abertura en la muralla. Entre el castillo y esta puerta sólo hay una manzana y la calle Mayor sirve de adarve. Frente al ábside de la catedral se encuentra la Puerta del Toril que corresponde a la ampliación del obispo Mendoza del siglo XV", aquí podemos ver el puente que salva el arroyo Vadillo. Frente a la catedral, hacia el oeste, junto al Museo Diocesano "hay un pasadizo en el que sigue por su acera derecha la muralla primera hasta enlazar con un gran cubo circular al final de la calle Hospital en unión con la calle Valencia", se refiere al Cubo del Peso.

Cubo del Peso y restos de la muralla del siglo XIV

Según la cartela que hay junto al cubo, "del arco del Portal Mayor arranca el lienzo de muralla del siglo XIV, bordeando el perímetro de la ciudad llega hasta el principio de la calle Valencia donde se conserva un cubo o torreón de la muralla construido con fines defensivos". La muralla, concluye, que cerraba el recinto de la ciudad medieval, separaba la ciudad del arrabal que en aquellas época estaba habitado por población morisca.

Plaza Mayor de Sigüenza

Desde este punto, continúa Jiménez Esteban, "tuerce hacia el castillo con el muro completo, pero entre casas", hasta llegar a la Puerta de Hierro, "puerta que tiene como defensas dos cubos cilíndricos (uno casi derruido hoy día), macizos, de grandes piedras colocadas a espejo entre bandas de piedras horizontales como en las murallas de Ávila, obra primitiva del siglo XIII". La puerta se abre con dos arcos de medio punto de ladrillo que, según la cartela, datan del siglo XII. Sobre el citado cubo medio derruido, Cooper califica su restauración de inepta toda vez que "ha desfigurado gran parte del aparejo original". También hace referencia a la similitud del aparejo de la torre con el de la Puerta del Alcázar de la muralla de Ávila, a la vez que recuerda la similitud que tiene con la del castillo de Pelegrina, fortaleza que también perteneció a la mitra seguntina.

Puerta del Hierro

Sobre la Puerta del Hierro podemos leer en la cartela que hay junto a ella su breve historia: "En la Edad Media en Sigüenza se levanta una muralla defensiva que el aumento demográfico y la consecuente expansión urbana obligará a sucesivas ampliaciones. Fruto de esta expansión es la reforma del siglo XIII que decide sustituir una de las puertas más antiguas de la ciudad. El arco de medio punto original del siglo XII se conservó, añadiéndole dos torreones o cubos de mampostería y ladrillo que le imprimen carácter defensivo". Esta puerta, continúa la cartela, era por la que se accedía al mercado semanal, lugar desde donde arrancaba y "a través de ella se accedía desde la ciudad a la morería, cuyo centro era la calle Herreros, y la Judería Nueva", según se puede leer en una losa de piedra.

Otra de las puertas, la Puerta o arco del portal Mayor es semejante a la anterior Puerta del Hierro. Hubo otra muralla, comenta Jiménez Esteban, "que abarcaba la judería y cuya conexión con la ciudad era el arco de la Travesaña y la Puerta de Hierro. Tenía esta muralla el portal mayor en la calle de su nombre, y la Puerta Nueva, hoy inexistente con salida al campo"; continuando hacia, "un arrabal medieval en torno a la iglesia de Santa María, donde estuvieron los tintes de paños y alfares aprovechando las aguas del arroyo Valdemedina", arroyo que desagua en el Henares,. En esta zona el nombre de sus calles nos da una idea de la actividad que allí se realizaba: calle de Alfarerías, del Tinte Alto, del Tinte, callejón del Tinte y calle del Tinte Bajo, así como el Puente del Tinte que cruza el mencionado Arroyo de Valdemedina. 

Panorámica del castillo de Sigüenza

Después de esta parada no dirigimos hacia nuestro siguiente destino, a Riba de Santiuste para visitar el espectacular castillo roquero. Tomamos la carretera de Atienza tras dejar atrás la estación del tren donde la carretera se eleva bordeando el Cerro del Mirón, de 1107 metros de altitud, desde donde hicimos una última parada para ver Sigüenza. 

Además de la información que nos proporcionan las cartelas que hay junto a las puertas, también he consultado la siguiente documentación:

Cooper, E., La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Herrera Casado, A., Castillos de Guadalajara. Guía de campo, Aache ed., Guadalajara, 2007
Jiménez Esteban, J., Castillos de Guadalajara I, Libros Penthalon, Madrid, 1992 

domingo, 25 de enero de 2026

Castillo de Guijosa


Tras nuestra breve visita a la iglesia de San Juan Bautista en Cubillas del Pinar, proseguimos nuestra ruta hasta Guijosa, a tan solo 3 kilómetros al oeste y a una altitud de 1056 metros.. El castillo se encuentra junto a la carretera, en la salida del pueblo dirección Sigüenza, al pie del páramo que forman el río Henares por su margen izquierda y el río Dulce por la derecha. El edificio es una construcción de cuidada estampa medieval  Estuve un rato hablando con una vecina, una mujer mayor, comentando las obras que se estaban haciendo en el castillo. Poca cosa. Era día de San Juan, el cielo se presentaba claro, despejado y luminoso, había llovido la noche anterior y presagiaba una tarde calurosa.

Lienzo este, con viviendas adosadas, y torre del homenaje


EL CASTILLO

El castillo, según el escudo de armas que campea sobre la puerta de acceso, perteneció a la familia López Orozco, al menos hasta 1367. Está formado por una torre cuadrada rodeada de un recinto con cubos en las esquinas. Según Jiménez Esteban, a quien vamos a seguir en nuestra visita, la torre central, la del homenaje mide 10 metros de lado y unos 18 metros de alto; está rodeada de una cerca que dista unos 10 metros de la torre; la cerca tiene torres circulares en las esquinas, lo que le confiere "cierta similitud con la Torresaviñán y muchos castillos-torres vascos y montañeses". También Cooper hace hincapié en esta similitud, aunque erróneamente, en 1991: "este gallardo fortín es como una caricatura del regio alcázar de Olite, sede de los reyes de Navarra" que por su distribución "la planta, un torreón rodeado de un recinto cuadrado con cubos en los ángulos, es la típica norteña". No obstante el propio Cooper (2014) aclara que la descripción que hizo en 1991 contenía muchos errores, entre ellos "la datación de este castillo (Guijosa) y la presunción de que fuera posterior al castillo de Carlos III en Olite" toda vez que el de Olite, tal como nos recuerda Moreno García, se construye entre 1402 y 1424.

Lienzo Sur donde se abría el acceso al castillo protegido por un matacán

Como hemos comentado, el castillo estaba en obras por lo que no pudimos acceder a su interior (nuestra visita fue en 2015) por lo que seguiremos de nuevo la descripción que hace Jiménez Esteban. La torre del homenaje, única torre que tiene la fortaleza, consta de cuatro pisos y se accedía a ella a la altura del primero, a unos tres metros del suelo, mediante una escalera de mano que se retiraba en caso de asedio. Está construida con mampostería de escasa calidad, aunque tiene las esquinas reforzadas con buenos sillares de granito, material utilizado también en una moldura entre el segundo y tercer piso. En el tercer piso, en cada una de las caras, se abre una ventana con un balconcillo de matacanes que protege cada lado de la torre. El último piso aún conservaba el arranque de las almenas y nos hace notar que es más ancha en la base que en el piso superior.

Lienzo sur con viviendas adosadas y el suroeste con tres ventanas reconstruido

El recinto que rodea la torre tiene forma cuadrangular, con torres circulares en las esquinas; sobre éstas se eleva directamente un cuerpo sobre el adarve "formando una especie de garitón almenado en chaflán sobre los lienzos de la muralla, ejemplos bastante raros en el arte militar medieval", estos se sostienen sobre ménsulas en su cara interior. Dichos garitones tienen la peculiaridad de que son redondos hacia el exterior y con lado rectos hacia el patio a modo de ábside románico, poseen a su vez dos puertas que dan acceso a cada lado del adarve. Aquí debemos comentar que cuando Jiménez Esteban visitó el castillo la torre de la esquina suroeste había desaparecido a causa de un derrumbe, al igual que parte del lienzo y los matacanes que defendían el centro de cada lienzo, tal como se muestra en la fotografía y el plano que adjunta en su publicación. Los muros, construidos a espejo, son macizos. 

Lienzo oeste con matacán y cubo esquinero reconstruidos

El castillo estaba defendido por un foso, hoy colmatado, por lo que debía tener un puente hasta la puerta de acceso al patio que se abría en el lienzo sur. La puerta está formada por un gran arco rematado con tres escudos, uno de ellos, según Cooper, está borrado; el segundo tapado parcialmente por una casa adosada al muro y el tercero, bien visible, el la familia López Orozco "lo que viene a confirmar que fue Íñigo López de Orozco su constructor" según comenta Herrera Casado. Una vez en el patio para ingresar en la torre de homenaje, se hacía por su cara este, por una puerta abierta en el primer piso a la que se accedía por una escalera manual. El patio, según se aprecian en los mechinales, concluye Jiménez Esteban, debían tener dependencias con dos pisos.

Lienzo norte en el que se aprecia la forma absidal de los garitones


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Como hemos comentado la familia López Orozco es quien construye el castillo en el siglo XIV, según el escudo que hay sobre la puerta de acceso, aunque, como detalla Jiménez Esteban, se carece de documentación relativa a esta fortaleza lo que no ocurre con otros castillos de la zona que están bien documentados. Herrera Casado, nos guía sobre las tenencias de la puebla antes de la construcción del castillo. El pueblo perteneció a la comunidad de villa y tierra de Medinaceli en época de repoblación, pasando en la segunda mitad del siglo XIII a poder de doña Beatriz, reina de Portugal. Esta fue hija de Alfonso X el Sabio y estuvo casada con Alfonso III de Portugal. De ésta paso a su hija doña Blanca, abadesa del convento de Las Huelgas de Burgos; por último, y mediante compra, pasó a engrosar las abundantes posesiones de don Juan Manuel.

Escudo de armas de la familia López Orozco a la izquierda otro ilegible

Posteriormente pasó al señorío de Íñigo López de Orozco a quien se atribuye la construcción de la fortaleza; no obstante, comenta Cooper al respecto, que lo único cierto es que la construcción es anterior a 1368, como apuntábamos al principio, toda vez que Íñigo López de Orozco Gómez, hijo del anterior, a quien se refiere Herrera Casado, fue ejecutado en 1367. Íñigo López de Orozco, padre, había combatido a las órdenes de Alfonso XI en la conquista de Algeciras siendo el encargado de la construcción y organización de las máquinas de asedio, por lo que recibió varias posesiones en señorío a la vez que se confirmaron las que ya poseía, como la villa y el castillo de Cogolludo. A su muerte en 1355 las posesiones pasarían a poder de su hijo Íñigo López de Orozco Gómez. 

Íñigo López de Orozco Gómez militó en las filas de Pedro I durante la guerra civil que lo enfrentó a Enrique II, y en la conocida como Guerra de los dos Pedros contra Pedro IV de Aragón. Durante esta última fue apresado en la batalla de Araviana (1359) y rescatado por Pedro I al año siguiente. De vuelta a Castilla en 1360 y "hasta su defección en 1366 (...) vivió confiado en la proximidad de Guijosa con la frontera de Aragón para ponerse a salvo" temiendo ser asesinado. El castillo, según Cooper "pese a la arquitectura poco refinada, el conjunto tiene carácter de angustiosa vigilancia, expresada por cierta exageración vertical, y por la apariencia de prisa en la construcción". El temor a ser asesinado se hizo realidad tras la derrota de los Trastámara en Nájera, (1367) donde fue hecho prisionero y ejecutado, pasando el castillo a poder real. En 1424 está en manos de Juan de la Cerda y Juana Sarmiento, cuyo hijo, Luis de la Cerda hizo cesión de su legítima al primer duque de Medinaceli, integrándose así en la casa ducal.

Entrada al castillo tapiada sobre el que se ven dos escudos de armas

Terminada nuestra visita y sin haber ingresado en la fortaleza por las obras, nos queda -así pendiente para una nueva visita-, seguimos nuestro camino hasta Sigüenza donde teníamos programada una breve parada sin llegar a interesarnos, por ahora, por su castillo, y aprovechar para hacer un breve recorrido por la villa antes de dirigirnos a nuestra siguiente destino, el castillo de Riba de Santiuste.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cooper, E., Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León, Junta de Castilla y León, Salamanca, 1991.
Cooper, E., La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Herrera Casado, A., Castillos de Guadalajara. Guía de campo, Aache ed., Guadalajara, 2007
Jiménez Esteban, J., Castillos de Guadalajara I, Libros Penthalon, Madrid, 1992 
Moreno García, R., Olite. El fastuoso palacio del Rey Noble, Muy Viajeros, Castillos y fortalezas, págs.. 60-69, Madrid 2024.
Morollón Hernández, P., Íñigo López de Orozco, en Historia Hispánica, 
Morollón Hernández, P., Íñigo López de Orozco Gómez, en Historia Hispánica.

Torre del homenaje en la que se observa el matacán de la ventana y los
matacanes esquineros que coronan la torre, todos ellos reconstruidos

Detalle del lienzo este: ladronera, almenas, garitón y torre del homenaje

martes, 23 de diciembre de 2025

Cubillas del Pinar: Iglesia de San Juan Bautista


Después de visitar la iglesia de Saúca, continuamos nuestra ruta por la GU-105 dirección norte con destino a Guijosa, pero antes tuvimos un inesperado y agradable encuentro, la iglesia románica de Cubillas del Pinar con advocación a San Juan Bautista. La iglesia nos apareció tras una curva y no la esperábamos; seguimos nuestro rumbo hasta un lugar donde pudimos dar la vuelta y volver sobre nuestros pasos.

Vista del templo desde la cabecera

La iglesia es el paradigma, según nuestra guía, de cómo el arte románico se reduce a una mínima expresión: "es un exquisito ejemplo de simplificación arquitectónica que sufrió el románico en estas aldeas serranas". Señala, sin embargo, los añadidos que ha sufrido el edificio original: la espadaña a los pies que no desentona con el conjunto, una capilla al norte, la sacristía y un leve recrecimiento de muros producto de una reforma del siglo XVI; "el conjunto muestra con hilarante descaro su elemental fábrica primitiva de tránsito entre los siglos XII y XIII, con ábside a oriente y una pequeña nave rectangular".

Vano meridional que aún se conserva con columnas pareadas

Conserva el atrio, en gran parte muy modificado, que aún mantiene sus dos puertas de acceso, la de poniente y la del lado meridional que forma una pequeña galería que "engarzada poco después de 1200 cubre todo el lado sur, exhibiendo su faz desfigurada por un sinfín de reformas". 

Portada de acceso sencilla con dos arquivoltas y chambrana

El edificio se construye con mampostería y algunos sillares, la cabecera posee una saetera y canes de proa de nave. De los cuatro vanos que se abrían en el lado meridional, sólo se conservan dos que se apoyan "en destrozados capiteles pareados" decorados con hojas. Entre los paramentos surgen restos de dovelas, vestigios de una cesta y un fuste. La portada esta formada por dos arquillos, chambrana e impostas de nacela y jambas lisas.
 
Capiteles pareados y columnas muy desgastadas  desde el interior

El interior no pudimos verlo. Nuestra guía detalla que posee un arco triunfal también modificado en la mencionada reforma del XVI, un retablo barroco y artesonado octogonal, además de una basa doble románica "procedente del trastocado pórtico".

Capitel incrustado en el muro sur

Tras esta breve parada proseguimos nuestra ruta camino de Guijosa donde nos esperaba su castillo del siglo XIV, villa que perteneció a la familia López de Orozco, a don Juan Manuel y, ya edificado el castillo, a la poderosa familia Medinaceli.

Galería vista desde poniente con sus dos puertas de acceso

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Guadalajara. Todo el románico, Salgado Pantoja, J.A., Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, Aguilar de Campoo (Palencia) 2018

Capitel pareado desde el interior

Capitel pareado muy desgastado con motivo floral


lunes, 1 de diciembre de 2025

Saúca: Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción


Después de nuestra visita al castillo de La Torresaviñán, retomamos la A-2 dirección Zaragoza hasta el km. 126 donde tomamos el desvío a la antigua carretera nacional N-2 que nos deja en Saúca. Población alcanza los 1112 metros de altitud, en la actualidad cuenta con 48 habitantes repartidos en dos núcleos urbanos. En el centro del caserío se ubica la iglesia parroquial con advocación a Nuestra Señora de la Asunción. La iglesia ya la habíamos visitado con anterioridad y, lo mismo que en el primer viaje, no encontramos en el lugar ninguna información sobre el templo.

Interior del pórtico desde la portada occidental

El edificio sorprende al visitantes por su tamaño, en él se observan varias reformas que han modificado el templo original. Su estructura, según nuestra guía, consta de una cabecera rectangular del siglo XVI en cuya cornisa, en el lado de poniente, se colocaron canecillos románicos; tiene una nave longitudinal de mampostería reforzadas las esquinas con sillares. Posteriormente se le ha añadido una espadaña y una sacristía barroca que provocó la supresión de una de las arcadas meridionales, si bien, mantiene elementos de hacia 1200 como el conjunto de canes de proa de nave y la elegante portada meridional bajo una galería porticada.

Portada sur de cinco y cuatro arcos a cada lado del acceso central

El pórtico se desarrolla por los muros oeste y sur, este último precedido por un atrio murado que fue cementerio. Toda la obra está ejecutada en el primer cuarto del siglo XIII con sillares de arenisca anaranjada. El pórtico probablemente se construyó nada más terminarse el templo. De la portada sur destaca el acceso central individualizado y de gran tamaño que se abre entre dos sectores de cinco huecos a cada lado, si bien, como comentamos antes, el de la derecha se reduce a cuatro tras la construcción de la sacristía.

Portada oeste con tres y dos arcos en torno al acceso al atrio

La portada de poniente presenta dos y tres arcos en torno a un pequeño ingreso mientras que el muro de cierre es ciego. Todos los arcos, a excepción de los de la portada occidental, apoyan sus roscas en cimacios; las columnas son pareadas con basas áticas y capiteles con gran repertorio foliáceo, "estilizados acantos o palmetas aderezadas con volutas, pomas, gruesos cordones o finas hojas puntiagudas y nervadas" aparecen en dieciocho de las cestas, y en dos de ellas, en el lado oeste, aparece la figuración "con pequeñas cabecitas que afloran de la maraña, y dos cestas dobles representando a Balaam, su burra y el ángel de Yahvé; la otras representa a dos personajes nimbados con túnicas talares y flores, una lucha entre un león y una grifo, y la Anunciación y el arcángel Gabriel."

Columnas pareadas con motivos foliáceos de la portada meridional

El interior no pudimos verlo pero destaca, según la guía, el arco triunfal del siglo XVI y la pila bautismal románica "compuesta por corto pie y vaso cilíndrico de 118 cm. de diámetro", está decorado con arcos separados por columnas y ceñidos en la parte alta y baja por un bocel. En ambas portadas encontramos capiteles con motivos florales, y como hemos comentado la figuración aparece representada en una cabecillas entre las hojas como si fuese un tránsito a la figuración en dos de los capiteles.



Cabezas asomando de la maraña de hojas

Capiteles con figuración

Personajes nimbados con túnicas y flores

Anunciación y león luchando con un grifo

Ángel de Yahvé


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Todo el románico de Guadalajara, Salgado Pantoja, J.A., Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, Aguilar de Campoo (Palencia) 2018

jueves, 26 de diciembre de 2024

Castillo de Fuentelsaz


Tras nuestra breve parada en la ermita de Santa Catalina de Hinojosa, continuamos nuestro camino por la carretera CM2107 dirección a Milmarcos. Allí tomamos hacia el Este para enlazar con la CM-210 y de nuevo hacia el Este hasta entroncar con la GU-435 que nos deja en nuestro destino, Fuentelsaz donde termia la ruta y desde donde visitante puede ver a su derecha el cerro donde se asientan los restos del castillo, un promontorio de 1253 metros de altitud. Desde allí se domina gran parte del territorio dejando a sus pies, a 1125 metros, la población. Dejamos nuestro coche en la afueras del pueblo, para iniciar la ascensión a la fortaleza, un desnivel de 112 metros, partimos desde un esbelto pairón que saluda y despide a los viajeros.

Interpretación artística del castillo en el cartel informativo

Antes de llegar al pairón hay un cartel que recuerda al viajero la historia del castillo: "A pesar de que actualmente solo perduran algunos restos de sus torres y murallas, el Castillo de Fuentelsaz, también conocido como castillo de Pedro I El Cruel, fue un enclave importante en la Edad Media, especialmente antes de la unificación de los reinos de Castilla y Aragón, por encontrarse en la frontera entre ambos".

Peña donde se asienta el castillo y apenas resalta la torre del homenaje

Herrera advierte a los viajeros sobre el estado del castillo del que apenas quedan restos visibles y, si desde el pueblo la imagen es evocadora, "subidos al cerro es algo decepcionante ver que sólo cuatro muros desvencijados quedan de tanta fuerza antigua"; no obstante, asegura que "el viajero que busque los restos, por mínimos que sean, de las fortalezas de Guadalajara, tiene que venir a Fuentelsaz y subir al cerro donde estuvo su castillo".

Puerta de acceso secundaria del castillo y los muros adaptados al terreno

EL CASTILLO

El cartel informativo nos remonta a las primeras citas del castillo que fechan su construcción "en el siglo XII, como plaza fuerte que asegurara la cristianización del territorio tras ser reconquistada a los musulmanes por Alfonso IV el Batallador" aunque matiza que "algunos indicios apuntan a la existencia de una construcción anterior que correspondería probablemente a una atalaya islámica". El castillo está adaptado al terreno donde se asienta, lo que le confiere una planta irregular utilizando la roca "como muralla natural y sustento de sus torres, de modo que garantizan la durabilidad de su construcción".

Muros del castillo desde el vértice noroeste

Jiménez hace una descripción más precisa de los restos que vamos a ir descubriendo, e insiste en el estado en que se encuentra la fortaleza, "muy destruido"; divide su planta en "un recinto trapezoidal, donde se abre la puerta de ingreso, y otro recinto al lado formado por la plataforma rocosa"; en esta última se encuentra el aljibe y una torre de forma poligonal hacia el exterior y  y semicircular al interior", esta torre es la que la cartela identifica como la del homenaje y que califica como "la torre más suntuosa del castillo, emblema de su arquitectura. En ella se instalan las dependencias nobiliarias y el alojamiento de su alcaide".

Torre pentagonal vista desde el lienzo noreste

Toda la construcción de los muros son de sillarejo, y de buenos sillares la torre del homenaje, según datos que aporta Jiménez, los muros tienen "más de un metro de grosor, con fuerte argamasa de cal y canto". La máxima altura de los muros conservados, "que corresponden al espolón oeste, es de 2,70 metros de altura y 1,60 metros de espesor". Respecto al aljibe, tal como nos indica la cartela informativa, es una de sus infraestructuras "ya que, el abastecimiento de agua es vital para resistir los asedios, aunque actualmente se encuentra relleno de escombros, pudo tener una profundidad considerable". Jiménez señala que del aljibe quedan los arranques de la bóveda y que "tiene una profundidad de 2,50 metros con unas dimensiones de 3,30 por 3,70 metros de longitud" de cada lado.

Aljibe en el que se aprecia el arranque de la bóveda

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

De poblamiento antiguo, tanto Jiménez como Herrera hacen referencia a la toponimia de la ruta cidiana como Fuente del Cid o Cabeza del Cid, montaña esta última de 1349 metros de altitud junto a Hinojosa, 9,4 km. al oeste de Fuentelsaz. Al respecto Herrera se refiere a los viajes del Cid entre Castilla y Valencia y, como detallan De Juan y Martín citando también al Cid, la amistad que le unía a Avengalbón o Abengalbón moro de Molina de Aragón donde el Campeador siempre encontraba alojamiento y donde Abengalbón acogió a la mujer y las hijas del de Vivar tal como se relata el Cantar de Mío Cid. 

Antemuro que protegía la puerta original visto desde la torre noroeste

Sin embargo el protagonismo de Fuentelsaz radica en "Su ubicación estratégica en la frontera entre los reinos de Castilla y Aragón, hizo que tuviese protagonismo en el siglo XIV, cuando se produjeron las guerras fronterizas entre estos reinos, conocidas como Guerras de los dos Pedros, por el nombre de los monarcas de los territorios en disputa: Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón." Añade que "estos enfrentamientos comienzan en 1356 y continúan hasta que el rey de Castilla es asesinado por su hermanastro en 1369, finalizando sin un claro ganador, ni cambios relevantes en las fronteras de los territorios". Jiménez apunta que en 1360 la fortaleza fue asediada y tomada por las tropas aragonesas. Valdeón nos recuerda que durante la primera etapa de gobierno del intitulado rey de Castilla, Enrique II entrega a Beltrán du Guesclin el señorío de Molina (1366), aunque debió perder la posesión tras la derrota en Nájera (1367), posteriormente tras el asesinato de Pedro I, en el que participa activamente Du Guesclin, el señorío pasará "a obediencia del rey de Aragón, sin duda para escapar del dominio militar del bretón".

Interior de la torre pentagonal vista desde el aljibe

También tuvo protagonismo el castillo y la población a mediados del siglo XV, según De Juan y Martín, a causa de las guerras entre ambos reinos, que esta vez protagonizaron Juan II de Castilla y los Infantes de Aragón, que provocaron que varias poblaciones de la tierra de Molina quedaran abandonadas, entre ellas Fuentelsaz, aunque "siglos más adelante diversos colonos fueron asentándose sobre las ruinas antiguas". De esta época también nos habla la cartela informativa "del papel desempeñado por este castillo durante el siglo XV, cuando los habitantes de la comarca se rebelaron contra su señor, Beltrán de la Cueva, que había sido impuesto por el rey de Castilla, en contra de las preferencias de los habitantes de la comarca. Este castillo, dirigido por su alcaide Pedro del Castillo, permaneció fiel a Beltrán, siendo utilizado como alojamiento de sus tropas". Recordar que el señorío de Molina había sido entregado a De la Cueva en compensación al ser desposeído del maestrazgo de Santiago por Enrique IV . Sobre el alcaide del castillo, señala Jiménez que este Pedro del Castillo era alcaide en 1481, y que por ser zona fronteriza con Aragón, los alcaides eran nombrados directamente por el rey, y menciona a Juan Arias de la Muela, a su vez regidor de Molina de Aragón, como último alcaide que había sido nombrado por Felipe II.

Antemuro y muro original desde la torre sur

"La última cita histórica en que aparece este castillo, -podemos leer en la cartela- trata de su apropiación por parte de las tropas carlistas durante la Primera Guerra Carlista en la primera mitad del siglo XIX. Utilizado como polvorín, explotó causando su destrucción, ruina que se ha agravado con el paso del tiempo". Sobre la contienda carlista, podemos leer en el periódico El Constitucional de 23 de junio de 1839 en crónica del día 18 desde Molina de Aragón, la actividad que llevaba a cabo en la zona el comandante de armas, mayor del provincial de Plasencia; en ella se detalla brevemente la situación de las tropas isabelinas que defendían el fuerte de Peracense, o la fortificación que pretendían hacer las tropas carlistas en el castillo de Beteta, y sobre "el antiguo castillo de Fuente el Saz que se dijo pensaban fortificar los facciosos se está demoliendo por órdenes de este señor comandante".

Vértice donde se ubicaba la torre oeste

La última referencia que encontramos, tal como cita Jiménez, es la que se hace Madoz mediado el siglo XIX en su diccionario geográfico, en el que la fortificación ya está arruinada: "A la extremidad de un cerro que la domina por el O. en cuya cúspide hay un cast. derruido, y combatida libremente de los vientos".

Plano del castillo según el cartel informativo a la salida de Fuentelsaz


Para esta entrada he consultado, además del cartel informativo que hay a la salida del pueblo, las siguientes publicaciones:

De Juan, A. y Martín, M., El Camino del Cid, Ed. del Henares 2007, Guadalajara, 2011.
Herrera Casado, A., Guía de Campo de los Castillos de Guadalajara, Aache, Guadalajara, 2007
Jiménez Esteban, J,, Castillos de Guadalajara II, Libros Penthalon, Madrid, 1993
Madoz, P., Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Madrid, 1845
Valdeón Baruque, J., Bertrand Du Guesclin, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es

Torre pentagonal vista desde la base de la roca donde se asienta

Vista panorámica de Fuentelsaz desde el castillo. Tras las primeras lomas
comienza el reino de Aragón que extiende hasta el horizonte

Pairón de Fuentelsaz