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domingo, 23 de enero de 2022

Puente Almuhey


Habíamos llegado a Puente Almuhey desde La Ercina camino de Villamorisca. Teníamos varios motivos para la excursión, uno era la de visitar dos poblaciones con nombres de evocación musulmana; en principio puede parecer descabellado que tan al norte hubiese poblaciones con esas raíces, aunque uno de mis acompañantes argumentaba sobre el origen mozárabe del cercano monasterio de San Miguel de Escalada. Respecto a Puente Almuhey todas las fuentes que habíamos consultado nos remitían a la cita que sobre el lugar se hace en el Catastro de Ensenada (1752) sobre la existencia del "Hospital en Puente de Muhey" de la Orden de los Hospialarios de San Juan, edificio por otro lado, hoy desaparecido. Nuestro objetivo principal no obstante era ver la ermita románica y el puente sobre el rio Cea.

Fachada sur de la ermita de la Virgen de la Angustias

Antes de iniciar nuestro viaje habíamos consultado el Catálogo Monumental de León de Gómez- Moreno (1925) sobre Puente Almuhey. En su obra la cita dos veces, una durante al período romano, y hace referencia  al hallazgo en 1920 de "un mosaico de varios colores, basas de columnas, tejas, ladrillos, uno de ellos con esta marca IVLFL y otros semicirculares"; aunque todas estas obras para verlas hay que visitar el Museo de León. El mosaico, según el museo, es el de mayor dimensiones que se exhibe de manera permanente en sus salas, es una composición geométrica rectangular compuesta de 20 cuadros distribuidos en cuatro filas de cinco cuadros cada una en los que se repite en todos ellos el Nudo de Salomón.

Fachada norte de la ermita de la Virgen de las Angustias

La segunda cita es sobre el periodo románico y hace referencia al santuario o ermita de la Virgen de las Angustias que describe de manera esquemática: "Es una iglesia compuesta de nave y capilla con su cañón de bóveda respectivo, que en la primera es apuntado, con su arco perpiaño y el toral, aunque levemente; ventanas derramadas por ambas haces, y una en el testero con molduraje por fuera y sumamente angosta; portada sencilla. Datará del siglo XIII. Retablo de fines del XVI, con tablas rafaelescas medianas e imagen de la Virgen de las Angustias." La ermita está construida en mampostería; las esquinas en sillería al igual que los contrafuertes de la fachada sur. Nosotros no pudimos entrar en el templo pero puntualizamos que los arcos perpiaño y toral son arcos de carga, siendo el primero ligeramente apuntado del estilo gótico, y el toral se utiliza en bóvedas de medio punto románicas. La portada, que se abre al norte, es sencilla de arquivoltas lisas que descansan sobre impostas también lisas. 

Portada románica de la iglesia siglo XIII

Las ventanas, como comenta Gómez-Moreno, sumamente angostas y su portada sencilla. La del testero, muy elegante, tiene una moldura y dos cruces que no identifica con ninguna orden, aunque bien podría ser de los sanjuanistas. El resto de ventanas no presentan decoración alguna. La capilla parece una ampliación posterior según se observa, añadida entre los contrafuertes del muro sur que da hacia el río. Por último señalar el despropósito de la compañía eléctrica que se permite intervenir un edificio del siglo XIII para empotrar en el muro el contador eléctrico para hacerlo visible desde el exterior.

Ventana del testero

Junto a la ermita se encuentra el puente que da nombre a la población y que hay ido desarrollándose en torno a él. Para su descripción vamos a seguir el excelente trabajo que sobre él publica El lobo Quirce. El puente es de estilo clasicista propio de principios del siglo XIX de época de Carlos IV aunque, apunta, puede tener origen medieval -otros autores se remontan al reinado de Carlos III-. Es un puente, asegura, relativamente corto, con una longitud de 42 metros; consta de tres vanos, el central de medio punto tiene 10,50 metros de luz siendo el doble de ancho que sus contiguos, más pequeños y rebajados. Está construido con sillares de piedra caliza de buena calidad dispuestos a soga y a hueso, esto es unidos sin argamasa. Sus dos pilares tienen un grosor de 2 metros en el que se han construido dos tajamares en cuña aguas arriba. El puente, destaca, fue muy utilizado en la edad media por los peregrinos del camino de Santiago, algunos se desviaban del Camino Francés, hacia el monasterio de Liébana, y continuar su ruta por el Camino del Norte por la costa cántabra, razón ésta que justifica la construcción del hospital junto al puente para auxilio de los peregrinos. El tablero horizontal del puente tiene un ancho de 3,75 metros, las entradas abocinadas alcanzan los 10 metros, cuenta con pretiles,  también de fábrica, de 1 metro de altura. 

Tablero y pretiles del puente a la izquierda sin separación la carretera
sobre el puente nuevo y al fondo la ermita

También aquí hay que lamentar otro despropósito y es que en el lado del puente aguas arriba se ha instalado una canaleta de la que cuelga parte del cableado que da energía a las farolas fernandinas que decoran el puente, a la vez que la construcción del puente nuevo se ha hecho demasiado cerca del antiguo con lo que es imposible contemplarlo ni siquiera fotografiarlo aguas abajo desde el lado de la ermita.

Calle principal de Puente Almuhey

Antes de abandonar Puente Almuhey conviene hacer un recorrido para recrearnos en la arquitectura popular y la ligada a la industria minera, las fachadas de piedra, los edificios de dos plantas. De esta arquitectura pueden distinguirse las casas de los mineros, las más modestas; las de los empleados con funciones auxiliares y administrativas, y por último las viviendas de ingenieros y directivos. Podemos ver también una esbelta chimenea industrial, hoy coronada por un nido de cigüeñas, y una cuidada estación del tren de vía estrecha.

Nave y chimenea de época industrial

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Gómez, Cristina, Retrato a carbón. Vida y viviendas de la minería en el valle del Sabero. E.T.S. de Arquitectura de Madrid, 2021
Ayuntamiento de ValderruedaDe Puente Almuhey a Villamorisca, en aytovalderueda.es
Gómez-Moreno, Manuel, Catálogo Monumental de la Provincia de León, Biblioteca Digital de Castilla y León.
El Lobo Quirce, Cazando Puentes. Puente de Puente Almuhey, en loboquirce.blogsport.com


Estación FEVE de Puente Almuhey

Detalle de la esquina de sillares labrados con motivos geométricos
Los vanos son de ladrillo y las paredes de mampostería y cal y canto

Fachada de edificio probablemente modificada la planta baja

Casa unifamiliar

domingo, 22 de noviembre de 2020

El castillo de Cea

En nuestro viaje por el norte de la provincia de León, visitamos el castro cántabro-vadiniense de Peña del Castro en La Ercina, nos dirigimos por la CL-426 y la LE-211 hasta Almanza y desde allí la LE-232 para recorrer los últimos 23 km. que nos dejan en Cea. El castillo se eleva en un cerro desde donde domina hacia el sur y oeste el pueblo, en un saliente que bordea el río Cea, frontera natural entre los reinos de León y Castilla. Desde un tajo de 45 metros sobre el río, el castillo domina la Tierra de Sahagún hacia el oeste dirección a León. Una vez en el pueblo, para llegar a la fortaleza hay que bordear el cementerio y la iglesia a cuyas espaldas se encuentra.

Lienzo Sureste con las torrecillas este y sur
Cea fue poblada por Alfonso III en el siglo IX "Ceiam Civitatem Mirificam" (Gómez Moreno). En su castillo -continúa- Fernando I encerró a su hermano García, rey de Navarra.(Gómez Moreno). Desde el siglo XI, cuando Sancho III de Navarra se intitula rey de León, será litigio entre Castilla y León  hasta que Fernando I derrota y da muerte en la batalla del valle de Tamaron al rey leonés Vermudo III en 1037, pasando Cea a integrarse en Castilla. Años después Alfonso VII (1157) divide su reino entre sus hijos: Fernando II a quien lega León y Sancho III que reinará en Castilla,  división que durará 70 años y generará durante este tiempo nuevas tensiones en la frontera entre ambos reinos hasta que Alfonso VIII en la paz de Medina de Rioseco en 1181, la anexiona definitivamente a Castilla.
En el siglo XIV Cea pertenece a Juan Alfonso de Alburquerque, privado del rey Pedro I. Al caer en desgracia Alburqueque , el rey tomará la villa y ordenará la destrucción del castillo en 1354 tal como nos relata Pérez de Ayala: "... é el Rey fué para Sant Fegunt é por esa comarca, é fué a Cea que la tenia Juan Diaz de Caduerniga, é dierongela, que era un castillo muy fuerte, é mandólo derribar."(1354-135) y continúa la narración "Así fué que el Rey, después que tomó el castillo de Cea é los otros castillos que pudo tomar, que eran de Don Juan Alfonso, fuese para Toledo" (1354-137).

Fachada oeste con puerta en altura. En la torre se observa el arranque de tres pisos
A partir de 1354 hasta 1419 la villa tuvo varios propietarios, aunque no consta que existiese la fortaleza y si la había debía estar muy deteriorada. En 1383, muerto Pedro I y con Enrique II en el trono, éste dona la villa a su hermano el conde don Sancho que lo cede más tarde a su hija Leonor de Alburquerque; ésta la permuta con Juan I. En 1388 el rey la entrega a Ramiro Núñez de Guzmán, y el nieto de éste, que tenía su mismo nombre, la vende a Diego Gómez Sandoval en 1418 por 30.000 florines. No obstante Gómez Sandoval se encuentra con algunos impedimentos. Tuvo que pedir consentimiento a doña Leonor que mantenía algunos derechos sobre la villa, y adquirir en 1419 una cuarta parte de la villa que desde 1186 tenía el monasterio de Sahagún. Una vez satisfechos los requisitos pedirá y obtendrá licencia de compra a Juan II ese mismo año de 1419 sin mencionarse la existencia de fortificación alguna. (Cobos y de Castro).

Lienzo este. A la izquierda restos de la barrera almenada que refuerza la zona del río
Tras la compra la villa el Adelantado Diego Gómez de Sandoval, la vincula a sus descendientes en señorío, mayorazgo que funda en 1427, aunque en 1429 Gómez de Sandoval, que siempre había estado vinculado a los Infantes de Aragón, tras ser derrotados éstos por Álvaro de Luna se marcha al exilio a Aragón junto a los Infantes que son expulsados de CastillaJuan II le confisca la villa que entregará en 1448 a Juan Pacheco, marqués de Villena. En 1456 la villa le será devuelta al hijo de aquél, Fernando Gómez de Sandoval y Rojas que siguiendo los pasos de su padre secundará las sucesivas rebeliones contra la corona. Así en 1466 apoya la subversión del infante Alfonso contra Enrique IV. En este conflicto los partidarios del rey toman la villa aunque al año siguiente, en 1467, la reconquista Sandoval y Rojas. Debe ser a partir de esta fecha cuando se construya la torre (Cobos y de Castro). Los Sandoval mantuvieron el señorío e incrementaron su título al elevarlo  Felipe III a marquesado en la persona de Francisco de Sandoval y Rojas para convertirlo en ducado posteriormente que acabó integrándose en el del Infantado (Gómez Moreno).

Interior de la torre. Enfrente la torrecilla sur
La torre, pues, se construye exento y aislado de una construcción anterior que debía estar arruinada, en la segunda mitad del siglo XV sin intención de defenderla. Su construcción no se hace adoptando la forma tradicional con la que se acometían las fortificaciones españolas para adaptarlas a la artillería: dotándolas de una barrera con sus torres y su foso -como podemos ver en la anterior entrada del castillo de Arévalo-, sino que se construye una torre para artillería absolutamente original con planta con forma de  esvástica que, como indican Cobos y de Castro, puede considerarse prototipo de los fuertes de campaña del siglo XVI-XVIII, sino se tratase en este caso de una torre.

Interior de la torre a la izquierda escalera de acceso al primer piso. Enfrente pared norte
El edificio se construye en mampostería y coronado de almenas; tiene forma rectangular con tres pisos on bóvedas de cañón de ladrillo, los muros se prolongan en las esquinas para componer los brazos de la esvástica (Cobos y de Castro) y al volver sobre la cara de la torre para formar las torrecillas angulares, se adosan sin engordar el cuerpo principal de la torre. A este detalle, y a la endeblez de los muros de las torrecillas que son de 85 cm., puede deberse la ruina del edificio, aunque gran parte del mismo ha desaparecido por los hundimientos del tajo en el que se asienta sobre el río. Las cuatro torrecillas angulares que cubrían con su tiro el flanqueo de las cuatro caras del cuerpo principal, tenían en origen cuatro pisos cubiertos cada uno también con bóvedas de cañón de ladrillo que, como ya hemos visto, no eran excesivamente gruesos, lo que indica la preocupación de los constructores por emplazar adecuadamente las piezas de artillería y en su caso resistir los posibles bombardeos.

Escalera de acceso a la primera planta junto a la torrecilla del sur
La torre tenía dos puertas y conserva en la actualidad los arcos de cada una; uno a cota del terreno  junto al aljibe, cerrado por una plancha de hierro a su izquierda, y otro elevado en la cara opuesta. Destacar por último, que al pie de la torre se refuerzan las cárcavas que ha ido excavando el río con la construcción de una barrera almenada de la que aún quedan vestigios. También se conserva una parte de la muralla exterior. Si en algo destacan unánimemente los textos consultados, es el lamentable estado en que se encuentra el edificio al que se ha fajado con vigas de refuerzo, como se ve en las imágenes los lienzos este y norte , y prácticamente todo el recinto interior.


Finalizada nuestra visita, retomando la carretera LE-232 hasta Sahagún y por la CL-413, a escasos 6 km. al sur, nuestro próximo destino, el castillo de Grajal de Campos.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castilla y León. Castillos y fortalezasCobos Guerra, F. y Castro Fernández, J.J. de, Edilesa, León, 1998.
 Diego de Sandoval y RojasFranco Silva, Alfonso ficha de la RAH en dbe.rah.es
 Crónicas de los reyes de CastillaLópez de Ayala, Pedro,  Tomo I, Madrid 1779.
Fernando I (1035-1065), Viñayo GonzálezAntonio, Ed. La Olmeda, Burgos, 1999.

Paisaje desde la barrera de las cárcavas: campo de Sahagún y alameda del río Cea
Iglesia de de la Asunción y cementerio de Cea a cuyas es espaldas se encuentra la torre

Planta baja de la torre. La puerta de acceso está al E. Las dos torrecillas del N y O están derruidas.
La escalera de acceso al primer piso en muro S.
Plano basado en el de Cobos y de Castro


lunes, 2 de noviembre de 2020

El castro vadiniense de Peña del Castro

Con la victoria de Roma en las llamadas Guerras Cántabras culminó la conquista de Hispania en tiempos de Augusto (19 a.C.). Se concluía así la conquista de la Península que se había iniciado en 219 a.C. con el asedio cartaginés a Sagunto y el desembarco, un año después, de las legiones romanas en Ampurias dando inicio a la Segunda Guerra Púnica. Como apunta González Echegaray -citando a Tito LivioHispania fue la provincia que primero empezó a conquistar Roma y la última en ser conquistada, las Galias tardaron 7 años en ser conquistadas, Hispania tardó 200 años. El sometimiento de los cántabros fue de tal crudeza que llevaron prácticamente a su exterminio. En una reciente visita al norte de la provincia de León tuve la oportunidad de visitar el yacimiento de Peña del Castro en La Ercina, castro de los vadinienses, una de las tribus cántabras.

Muralla y edificio cuadrado para prácticas rituales
El castro se encuentra al norte de La Ercina y se llega por un camino cómodo que a su derecha tiene encauzado un arroyo y a la izquierda un hermoso valle de robles. El camino concluye el paseo de aproximadamente 1 km. en una explanada sin árboles; aquí el camino gira a la derecha bordeando el monte. Nosotros cruzamos en línea recta la explanada y subimos las peñas campo a través por la ladera que nos dejó junto a la puerta del castro. El camino correcto, aunque mal indicado, era tomar a la izquierda y el propio camino nos deja en el yacimiento.

Casa de las Paredes Rojas con pared de doble hilada rellena de tierra. En el interior
se aprecian divisiones. Debó ser lugar de culto y rituales.
Siguiendo a González Echegaray, la tribu cántabra de vadinienses se asentaban en el extremo nororiental de la actual provincia de León con una derivación hacia el bajo Sella. La fisonomía de los cántabros tenían aspecto indoeuropeo o céltico, aunque se pueden considerar un grupo homogéneo; hasta la fecha se conocían a los Salenos, Orgenomescos, Avarigios, Concanos, Blendios, Coniacos y Valdinienses (sic). El cántabro era un pueblo de estructura matriarcal en la que tenía preponderancia el derecho femenino y de línea materna, aunque estaba regido posiblemente por varones en todos sus niveles. Algunos de los nombres más citados de los pobladores, extraídos de lápidas funerarias, son para las mujeres Anna, Amia, Aia y Dovidena; las mujeres se encargaban de la agricultura, la ganadería y la confección de enseres como cerámicas y tejidos. Los nombres más comunes entre los varones era Ambato, Bodero, Boddo, Doidero, VadoPentovio; éstos solían dedicar su tiempo sobre todo a la guerra: defensa de las fronteras y mercenarios -a la vez que apreciados eran muy temidos-, a la caza y tal vez a la fabricación de armas. Como pueblo guerrero tenían sus propios himnos de combate y ejecutaban danzas. La esperanza de vida rondaba los 35 años, aunque existían casos de longevidad entre los 80 y 95 años.

Dos habitaciones, cuadrada en primer plano y redonda al fondo
La economía cántabra, habitantes de una zona muy montañosa, era muy pobre; se basaba en una agricultura muy elemental con predominio del cereal, cultivaban cebada con la que elaboraban cerveza, muy apreciada por ellos, y harina, y trigo de baja calidad. La ganadería: caprino y porcino que aprovechan los bosques de robles que tienen en la bellota alimento del ganado y fabricación de harina; la cría de caballos en semilibertad similar el actual asturcón; del vacuno les proveía de leche, carne y ayuda en la labranza; y la caza tanto como complemento alimenticio como ejercicio. No obstante gran parte de sus ingresos debía provenir de su calidad de guerreros mercenarios. Puede que la explotación minera del hierro y la fabricación de armas fuese también fuente de ingresos. Vivían sobre colinas, en poblados: castros que variaban de tamaño, desde pequeños poblados de escaso valor defensivo a grandes oppida que podían servir como refugio a varias "gentilidades" en épocas de guerra, situándose éstos en altura. El castro en la zona meridional defendiendo la frontera sur contaban con muralla y foso, mientras que los poblamientos del interior eran más pobres. Las habitaciones eran de planta circular a veces con paredes de piedra y techumbre de ramaje sustentado por un poste central; adosado a la pared se podía colocar un banco corrido; también existen casos más aislados de viviendas de planta rectangular. La distribución de las viviendas en el interior del recinto amurallado carecía de todo sentido urbanístico.

La economía cántabra mantenía un intercambio de productos con sus vecinos que tendían a equilibrar sus deficiencias, truques de cereales de los que eran deficitarios por sus excedentes ganaderos y materias primas de la montaña. Con la romanización de sus vecinos: Vacceos, Turmogos y Autrigones en diferentes etapas, este equilibrio tendió a romperse y a dificultar su sistema de comercio ancestral lo que les llevó en muchos casos a aprovechar su fortaleza como guerreros  para satisfacer sus necesidades con la práctica del pillaje de las cosechas de pueblos vecinos, excusa que esgrime Roma, la defensa de sus aliados, para lanzar campañas de castigo contra Astures y Cántabros hasta la sumisión de los primeros.

Entrada al castro y muralla en la que se aprecia desprendimiento de material
En el yacimiento se pueden ver dos cartelas informativas y las imágenes que las ilustran y que a continuación transcribo y que, aunque aportan escasa información, el visitante sabe agradecer:

Hola, mi nombre es Anna de la tribu cántabra de los vadinienses.
Cuando venía a este poblado me gustaba subirme al monte que vosotros llamáis Peñotas y desde allí contemplar el ajetreo del lugar de mis antepasados.
Las casas se organizaban cerca de la muralla y de la calle que desembocaba en la puerta de la misma. Las había redondas y cuadradas, pero la más importante era la Casa de las Paredes Rojas, a la izquierda de la entrada al castro, allí se hacían nuestras ceremonias. A nosotros nos gustaba salir al camino a recibir a los agricultores y ganaderos, pero lo mejor era cuando venían visitantes de lejanas tierras con cerámicas y adornos para comerciar en el poblado.

 

Hola, mi nombre es Pentio Festio de la tribu cántabra de los vadinienses y esta era la casa de mis abuelos, donde yo solía pasar algún tiempo.
La casa tenía la parte inferior de piedra, las paredes eran de ramas entretejidas que luego se cubrían de barro y se pintaban de colores. El techo era totalmente de paja.
E en interior de la vivienda mi abuela y mi madre molían el cereal junto al fuego con unos molinos circulares, mientras que mi padre y abuelo afilaban los útiles que utilizaban para trabajar los campos.


No sabemos cuándo se despobló el castro, posiblemente antes de los últimos episodios de la guerra todas vez que se encuentra en el límite meridional del país que se sitúa en esta zona en Cistierna, por lo que pudo ser sometido muy temprano. El castro se encuentra a 1255 metros de altitud, mientras que la cumbre de la Peña del Castro, bajo la que se ubica, tiene una cota de 1328 m. En la zona excavada se pueden ver tres habitaciones -que deben ser las que se recrean en el primer dibujo, dos cuadradas y una redonda-, la principal es la Casa de las Paredes Rojas que indica la cartela, tiene construidos los muros con doble hilada de mampostería y relleno de tierra como la muralla, aunque de menor grosor, presenta divisiones en su interior. Las otras dos habitaciones de menor tamaño y sin divisiones, tiene la base de sus muros de mampostería. La muralla que defendía el castro debe tener unos 2 m. de espesor, está construido entre dos paredes de mampostería y está rellenado de tierra -en la actualidad tiene un pequeño desprendimiento en la cara externa. Entre el muro y las habitaciones el suelo está empedrado.

Peña del Castro. A mitad de la montaña y a la izquierda se aprecia la
muralla en la que se distingue el derrumbe de materiales
La historia de los Cántabros, como hemos dicho al inicio, termina con la campaña del 19 a.C. a cargo de Cayo Agripa, yerno de Augusto. Agripa toma el mando de unas tropas romanas desorganizadas y desmoralizadas, que habían sufrido más una derrota -algunos soldados llevaban 10 años de campaña-, determina que tras el acoso sin cuartel que los cántabros sometían a las legiones, no hacer prisioneros. Todos los combatientes apresados eran ejecutados al momento. González Echegaray cita al respecto a Estrabón quien recordaba "una fila interminable de cruces donde agonizaban los cántabros aún sin fuerzas para entonar sus himnos de guerra". El país fue literalmente arrasado, los castros cercados y sometidos por hambre. Los supervivientes trasladados a la llanura. Los belicosos cántabros que desde 26 a.C. se habían sublevado contra Roma en cuatro ocasiones, tres de ellas junto a los astures antes de ser sometidos éstos, prefirieron la muerte al sometimiento. El propio Agripa, afectado por la crudeza de la campaña no quiso rendir cuentas al Senado ni aceptó los honores que el propio Augusto quiso rendirle.

Robledal descendiendo del castro camino de La Ercina

Para esta entrada he consultado, además de las cartelas informativas del propio castro, la siguiente documentación:

García González, Juan José, Ordenación geopolítica del espacio centro-meridional de la Cordillera Cantábrica (Siglos IV a.C.-VI d.C.), en Poder y Sociedad en la Baja Edad Media Hispánica, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2002
González Echegaray, Joaquín, Cantabria Antigua, Ed. Tantín, Santander 1986.


En la visita al Museo Arqueológico de Madrid en la sección de romanización de la Península nos explican brevemente el sistema de financiación de las campañas militares de Roma, en este caso las Guerras Cántabras. Con el título de Moneda y ejércitos la cartela informativa resume el sistema de financiación y conmemoración de las campañas cántabras junto a varias monedas:

Dinero y soldados viajan juntos. Salarios y gastos de organización se pagan en moneda que, a veces, se acuña expresamente para la campaña. Así ocurrió con las guerras cántabras, para las que se emitieron, en algún lugar del noroeste, bronces con la caetra, el escudo circular hispano. Algunas victorias militares son conmemoradas en las monedas mediante escenas en las que aparecen los enemigos vencidos, sus armas y sus símbolos.

Ases de Augusto para la Guerras Cántabras
Bronce. Hacia 27-23 a.C. Ceca indeterminada en el Noroeste

Denarios de Publio Carisio conmemorando las Guerras Cántabras
Plata. Hacia 25-23 a.C. Augusta Emerita (Mérida, Badajoz)

martes, 16 de junio de 2020

Castillo de Grajal de Campos


Hicimos nuestra primera visita a Grajal de Campos en 2004, de la que sólo conservo unos apuntes del castillo y unas fotografías. En 2020, volvimos a la fortaleza que prácticamente no había cambiado en nada, visita que amplía esta entrada. La de Grajal es una fortaleza artillera de planta cuadrada con cuatro potentes cubos en sus esquinas. Por su configuración, pues carece de torre del homenaje y patio de armas, ni tiene una llamativa puerta de acceso, puesto que la función residencial de los señores de Grajal, la cumplía el palacio renacentista que se encuentra en la villa, su función era la de intimidar a la población. La entrada se hace a través de un portillo que a través de un pasillo, nos deja en el interior de uno de los cubos, En aquella ocasión nos recibió en la estancia un guarda que relató brevemente la historia de la fortaleza de la que tan solo recuerdo que a mediados del siglo XVIII el castillo fue utilizado como cárcel.


EL CASTILLO

Durante los siglo X y XI Grajal de Campos había sido un centro político y comercial de una amplia comarca, y terminó siendo años más tarde behetría que perteneció a Juan Alfonso de Alburquerque, el que fuera privado de Pedro I (Franco Silva)). En 1412, Fernando de Antequera hace donación a Fernando Gutiérrez de Vega de la villa de Grajal de Campos con su "casa fuerte"; por el testamento del hijo de éste, Hernando de Vega, sabemos que el castillo medieval tenía una barrera que los rodeaba "barbacana" que ha desaparecido junto a los restos del castillo que, al construirse la nueva fortaleza que hoy vemos, se utilizaron para terraplenar el interior de éste.

Lienzo este del castillo (2020)
Según Cobos de Castro la fortificación actual "se construye a la manera de una camisa o falsa braga que se ciñe a la pequeña mota donde se levantaba el castillo medieval. La propia mota y los escombros del castillo preexistente sirvieron para terraplenar el interior de la fortaleza y conseguir la plataforma elevada actual que ciñen sus muros, a la manera de lo que existe en Berlanga y no llegó a terminarse. La única entrada es una pequeña puerta que, por un corredor, comunica con la cámara inferior de uno de los torreones, para allí, por la escalera de caracol de éste, subir a la plataforma". La fortaleza que vemos la construye Hernando de Vega y debió estar ya iniciada en 1517 fecha en que pide licencia a Carlos I para concluirla, autorización que recibe en 1519, probablemente con las obras bastante avanzadas. En 1518 trabajaba en Grajal como maestro de obras "Lorenzo de Donce", según parece el mismo Lorenzo Adonza que trabajó años después en obras de refuerzo del castillo de Simancas, donde precisamente era alcaide Hernando de la Vega.

Lienzo este en imagen de 2004
Añaden Cobos de Castro, que siendo Grajal uno de los castillos más avanzados de su momento en España es cuestionable la capacidad de Adonza como ingeniero capaz de construir la fortaleza, según se desprende de obras posteriores; señalan las deficiencias de diseño que tienen los torreones para el uso de artillería: "la estrechez del único acceso y lo angosto de las escaleras, si bien pudo en alguna manera favorecer la defensa, suponía un claro inconveniente para mover y montar las piezas de artillería, con cierto aspecto de tolvas de grano, que presentan dos de los cubos, no parecen muy útiles para esta función", concluyen que la altura de las troneras indicaba que el edificio fue concebido desde su inicio para estar completamente terraplenado por dentro .


Cooper también encuentra inconvenientes en la construcción, no así en la calidad del edificio "evidentemente obra de un maestro distinguido", aunque presente defectos "que sólo se explican por abreviación del proyecto inicial".  Primero señala el perfil bajo del castillo con "unos taludes que ocupan como dos tercios de su altura" que, con un foso de debidas proporciones, lo calificarían "de llave defensiva de la región". No obstante, añade, está construido en un terreno completamente llano y su entrada peatonal es un impedimento para el abastecimiento de pertrechos y carece de puente levadizo. El interior, destaca también, es un relleno de escombros que alcanza casi el nivel del adarve. lo que cabría suponer su allanamiento para construir un sistema de alcantarillado y recogida de aguas pues carece de pozo y aljibe. Sobre su construcción detalla su forma de cuadrilátero y sus fuertes cubos en los ángulos, cada uno de éstos "contiene dos cámaras abovedadas en cúpula y una escalera de caracol practicada en el espesor de la pared. Para que quepa sin excesiva disminución del grosor, el maestro ha sabido ajustar la geometría del encuentro de los cubos con los lienzos". Los aposentos debieron estar en los lados sur y este, además presenta "el típico reto arquitectónico señorial de garitas y almenas más subidas, desplegadas a la vista de los vasallos en el pueblo".

Lienzo norte (2004)
Por último destacar, como nos señaló en guarda del castillo, la singularidad de la torre de la Iglesia de San Miguel de Grajal que cuenta con cinco esquinas, una suerte de retranqueo hacia el interior de una de las esquinas para evitar la estrechez de la calle. Y, a partir de este punto, sólo resta programar una nueva visita a Grajal de Campos y comprobar los cambios que puede haber tenido después 16 años de esta primera.

Imagen aérea de época en el Centro de recepción de visitantes con el Palacio
 de los Condes de Grajal en primer término, y el castillo en segundo término.

Nuestra segunda visita es de julio de 2020. La situación era singular, acababa de terminar la primera oleada del Covid-19 y el turismo prácticamente había desaparecido. Grajal de Campos se encuentra en el Camino de Santiago, a unos 7 km. al sur de Sahagún donde se sitúa la ruta principal del Camino. El atractivo turístico de la villa es el Palacio de los Condes de Grajal, propiedad del ayuntamiento donde éste lleva a cabo varias reformas, y cuyas caballerizas se han habilitado como albergue de peregrinos, en esta fecha sin uso. El castillo sin embargo, propiedad del duque de Alburquerque, aunque cedido al ayuntamiento, es el edificio secundario al que se dedican menos recursos o prácticamente ninguno; su aspecto no ha cambiado desde nuestra primera visita, incluso la lombarda o bombarda de hierro fundido que ilustra la portada del libro de Cooper de 1991, sigue amenazante en la misma posición y aparente abandono, y toda la zona terraplenada cubierta de altas y abundantes hierbas dificultan la visión de los restos de un aljibe. En definitiva la fortaleza se encuentra prácticamente en el mismo estado que en 2004.

Cubo del ángulo noreste. A la derecha del cubo está la puerta de acceso

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Siguiendo a Estepa Díez, Grajal fue tenencia de la infanta Doña Sancha, hermana del rey Alfonso VII , de entre sus posesiones "sobresale un grupo de tenencias en Tierra de Campos, como Grajal (1138-1157)". Recuero Astay comenta el poder de la infanta, que poseía dignidad de reina por deseo de su hermano, llegó a dictar sentencias, entre ellas una fechada el 2 de octubre de 1139 por la que prohibía a los vecinos de Grajal pescar en una presa que pertenecía a los monjes de Sahagún; como lo vecinos de Grajal no hicieron caso de la sentencia Doña Sancha les impuso una fuerte multa.

Como habíamos visto al principio, Grajal de Campos fue behetría de Juan Alfonso de Alburquerque y en 1412, aunque no toma posesión hasta 1413, Fernando de Antequera, rey de Aragón, lo dona a Fernando Gutiérrez de Vega en agradecimiento a sus servicios; entre otros había participado en la conquista de Antequera y había participado en las conversaciones de Caspe de donde don Fernando fue elegido rey de Aragón. Gutiérrez de Vega fundó mayorazgo en 1432, siendo su heredero, con condiciones, su primogénito Lope de Vega que debía ser "perdonado en algún tiempo por nuestro señor el rey del caso en que fue condenado", aunque no se especifica el delito, si no cumplía esas condiciones el mayorazgo recaería en su otro hijo, Hernando de Vega como así ocurrió a su muerte en 1436. Lope de Vega que fue ayo del infante don Alfonso, hijo de Juan II de Navarra y canciller mayor del rey; decide profesar en 1443 en la Orden de Calatrava, por lo que cede sus derechos a su sobrino e hijo de Hernando, Juan de Vaga. Poco tiempo fue Hernando de Vega titular del mayorazgo pues muere el mismo año en que su hermano ingresa en la Orden de Calatrava (1443); le sucede su hijo Juan de Vega Portocarrero conocido como Juan de Vega El Viejo, a quien su tío había cedido los derechos del mayorazgo- Al ser éste menor de edad toma posesión su madre Beatriz Portocarrero en 1444. Un año después, en 1445 su tío Lope se arrepiente de la cesión hecha a su sobrino e intenta recuperar la villa por lo que Juan de Vega solicita y recibe amparo del rey Juan II en 1445 y en 1455 de Enrique IV Juan de Vega fue servidor de Enrique IV y comendador de la Orden de Santiago.

Lienzo este frente a la villa es el único lienzo con garitas y mayor
 presencia de troneras
No obstante, Juan de Vega "El Viejo" tuvo que afrontar en 1457 una conjura promovida por su tío que insistía en su intención de arrebatarle la villa (Cobos); ésta concluyó con la detención de los cabecillas que fueron juzgados en el castillo: Martín Bello, el conspirador, fue condenado a morir en la horca, y un segundo acusado, Martín Berrocal, condenado a destierro perpetuo de la villa de Grajal. Pero también tuvo Juan de Vega sus propios problemas con la justicia puesto que fue acusado y condenado por labrar moneda falsa en el castillo de Grajal aunque fue indultado en 1463 por Enrique IV. Juan de Vega "El Viejo" muere en 1513.

Camino de ronda del lienzo norte y cubo noroeste
En el castillo de Villarejo de Salvanés (Madrid) existe un cartel con una brevísima reseña sobre Hernando de la Vega, hijo y sucesor de Juan de Vega "El Viejo". Éste fue señor de Grajal de Campos y primer gran Comendador Mayor de Castilla del siglo XVI. Recibió el cargo en 1511 por cesión del rey Fernando el Católico en agradecimiento por los servicios prestados a la corona, en la guerra de Sucesión apoyando el bando de Isabel la Católica, su participación en la batalla de Toro y en la conquista de Navarra y de Granada donde aportó vasallos, fue hombre de confianza del rey Católico. Siendo Comendador Mayor de Castilla, creó las bases en las que a lo largo del siglo XVI la Encomienda alcanzaría su esplendor. Aun careciendo de estudios perteneció al Consejo Real desde 1509 hasta su muerte en 1526 (Ezquerra).  A éste le sucedió su hijo también de nombre Juan de Vega  de confianza del emperador Carlos V  fue nombrado virrey de Sicilia y embajador en Roma, y presidente del Consejo del Reino; y su nieto del mismo nombre, Juan de Vega, recibiría en marzo de 1599 del rey Felipe III el título de I Conde de Grajal
En los siglos XVII y XVIII la Casa de Grajal se vincula con la de Villafuerte salmantina, y a través de varios procesos de imbricación con otras ramas de la nobleza española en los siglos XIX y XX, el condado ha pasado a pertenecer a la Casa ducal de Alburquerque (Martínez Montero).

Camino de ronda en el lienzo norte, la fondo el lienzo este y la torre
de iglesia de San Miguel
Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Capilla de los Vega en el Monasterio de San Pedro de la Espina (Siglos XV-XVII), García Flores, A. y Ruiz Souza, J.C., U.A.M,. 1991 
Castillos Señoriales de la Corona de CastillaCooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991.
Castilla y León. Castillos y fortalezasCobos Guerra, F. y Castro Fernández, J.J. de, Ed. Edilesa, León, 1998.
Doña Sancha Raimúndez, Recuero Astray, M., en dbe.rah.es/biografías
Fernán Gutiérrez de Vega, Franco Silva, A., en dbe.rah.es/biografías
Hernando la Vega, Ezquerra Revilla, Ignacio J., en dbe.rah.es/biografías
La restauración del palacio de los Señores de Grajal de Campos, León., Martínez Montero, J., en ihtc.orex.es
Los territorios del rey. Castilla, siglo XII-XIII, Estepa Díez, Carlos, Marcial Pons, Madrid 2021

Portillo de acceso junto en el cubo noroeste
Bóveda de la planta baja del cubo de acceso y chimenea "con cierto
aspecto de tolvas de grano" (Cobos)
Planta baja y arranque de la escalera de acceso a la primera planta
Escalera de caracol que da acceso al camino de ronda
Lombarda o bombarda de hierro fundido apuntando a la población