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domingo, 26 de marzo de 2023

Jardín del Príncipe de Anglona

 
El Jardín del Príncipe de Anglona es un pequeño jardín situado entre la plaza de la Paja y la calle Segovia de Madrid, es uno de esos espacios con encanto que prácticamente pasan desapercibidos a los paseantes al encontrarse cerrado por unos muros altos que no permiten distinguir su existencia. Toda la  información que he encontrado es la que nos proporciona Turismo de Madrid y la cartela del propio jardín, en el interior en una de sus esquinas, y que transcribo a continuación:

Entrada al Jardín

El Jardín del Príncipe de Anglona, es uno de los pocos ejemplos que ha llegado a nuestros días de las casas de los nobles de la Corte madrileña de finales del siglo XVIII.
El jardín se sitúa sobre un terraplén artificial salvando un fuerte desnivel entre la calle Segovia y la calle Príncipe Anglona, lo que le confiere características de "jardín colgante" sobre la calle Segovia.
Originalmente el Jardín del Príncipe Anglona, neoclásico con elementos de tradición española de jardín andaluz, posee una ordenación en perspectiva apoyada en la vegetación y el agua, elementos autónomos dentro del conjunto.

Fuente central donde se cruzan los dos caminos de ladrillo

Tiene una superficie aproximada de 500 m2 y una fuerte geometría en su trazado, sus dos caminos de ladrillos aparejados a sardinel y bordillo de granito se cruzan perpendicularmente dando lugar a cuatro cuadrantes potenciados por el dibujo de los setos inferiores de boj evocando el trazado de su primer diseñador: Chalmandrier.

Fuente central de granito y caminos de ladrillo colocados a sardinel

Una fuente de granito focaliza el especio, dos pérgolas tapizadas de rosales y un cenador se presentan como elementos singulares del mismo. Completan el recorrido los caminos laterales y una glorieta semicircular. Alrededor del muro de cerramiento una sucesión de pilastras unidas entre sí por celosías se cubren de plantas trepadoras recogiendo el jardín.

Cenador sobre  plataforma

Los árboles del jardín configuran un conjunto de gran colorido y frondosidad con acacias, un plátano, higueras y una masa de ailanthos generando una sombra espesa y recreando en su interior un jardín romántico. Los boj forman setos a lo largo de los caminos reforzando el trazado, los bérberis, madroños, hydrangea y syringa componen el nivel arbustivo y también tienen cabida los frutales, frecuentes en los jardines de la época, tales como granados, kakis y almendros.

Pérgola junto a una higuera, al fondo ailantos y granados

El jardín se creó, según la hoja de Turismo de Madrid, hacia 1750 y es uno de los pocos jardines nobiliarios del siglo XVIII que aún se conservan. El diseño que vemos hoy es obra de Javier de Winthuysen, pintor y afamado diseñador de jardines entre los que destacan los de la Moncloa, en Madrid, o el Palmeral de Elche. La última restauración del jardín fue en 2002, corresponde a la efectuada por la paisajista italiana Luisa Serradi, encargada también de la reforma del Jardín del Museo Cerralbo.

Fuente baja que debó ser la original desplazada junto a la pared de la calle Segovia

El jardín toma su nombre del edificio contiguo, y aunque, como hemos dicho,  reformado este siglo "aún conserva la estructura original que define todo el espacio", ha mantenido su trazado y el solado original de los caminos colocados a sardinel. Aquí difieren las medidas con las de la cartela, nos indica que posee 800 m2, cifra más cercana a la real que los 500 m2 de la cartela. Nos recuerda su trazado neoclásico y que está estructurado a partir de un parterre en crucero dibujado con setos de boj, así como que para su construcción hubo de levantarse un  terraplén artificial. La fuente de taza baja en mármol blanco sin pulir que ocupaba el centro, ha sido desplazada a la calle más al norte, junto al muro de la calle Segovia y sustituida por otra alta de piedra lustrosa.

Exterior del jardín donde se aprecia el desnivel desde la calle Segovia

EL PRINCIPE DE ANGLONA

Una mañana, paseando por la playa de La Barrosa en Chiclana, comencé a conocer la ajetreada vida del Príncipe de Anglona. En esa playa tuvo lugar la batalla de Chiclana o de La Barrosa el 5 de marzo de 1811, durante la Guerra de la Independencia en la que adquirió protagonismo el Príncipe de Anglona, Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Alonso-Pimentel, en la que fueron derrotadas las tropas napoleónicas del mariscal Victor. 

Valentín Carderera. Príncipe Anglona. Marqués de Jabalquinto
 (1843) Lápiz grafito, acuarela y toques de gouache sobre papel.
Museo del Romanticismo (Madrid)

El Príncipe de Anglona había nacido en 1786; era el segundo hijo varón del IX duque de Osuna, del mismo nombre, Pedro de Alcantara Téllez-Girón y de su mujer, la duquesa de Benavente, María Josefa Alonso Pimentel y Borja, quien mandó construir El Capricho en la Alameda de Osuna. Como segundogénito no tenía acceso a los títulos nobiliarios de primer orden, heredando de su madre el título de Príncipe de Anglona, -su madre había sido la primera en poseer ese título-. Su padre lo conduce hacia la carrera militar desde muy niño y por mediación de su tutor, el sacerdote y político liberal, Diego Clemencín, adquirió ideales liberales. Participó activamente en varios frente de la Guerra de la Independencia combatiendo en la batalla de Bailén a la orden del general Castaños. En el ámbito cultural destacar que fue director del Museo del Prado, de la Real Academia de San Fernando y miembro de la Real Academia de Historia. Murió en su palacio de la calle Segovia, el edificio contiguo a los jardines del lo separa una celosía.

Interior del jardín y muro de ladrillo y cajones de  tapial

Vegetación del Jardín; enredadera, mahonia y laurel

Ventanas del palacio de Anglona

Dibujo de ladrillo colocado a sardinel enmarcado con adoquines de granito

Retrato de Pedro de Alcántara Téllez-Girón, IX duque de Osuna (h.1795)
padre del Príncipe de Anglona obra de Francisco de Goya
(Firck Collection. New York en exposición de Museo del Prado)

domingo, 5 de mayo de 2019

Ermita de San Esteban de Ávila


La ermita de San Esteban de Ávila se encuentra intramuros de la ciudad, bajando la calle Vallespín, y, siendo uno de los edificios románicos más antiguos de la ciudad, quizá sea un olvidado a la hora de programar visitas. El edificio ha sufrido intervenciones desafortunadas a lo largo de su historia, mantiene parte de su estructura original. Algunos autores fechan su construcción entre 1091, que se corresponde con la reconstrucción de la ciudad y el alzado de la muralla, aunque otros como Gómez Moreno la sitúan"muy a comienzos del siglo XII", anterior a la construcción de las iglesias de San Andrés y San Segundo, ambas extramuros. Nosotros vamos a seguir a Mª Margarita Vila da Vila que en su Ávila Románica, opina que "el estilo del ábside, que sitúa a la iglesia en el segundo cuarto del siglo XII, y no en el primero", y cita como primer documento en el que se hace referencia la iglesia en 1250.


El edificio sufre reformas en el siglo XVI afectando a la pared meridional, donde se encuentra la portada que fue remodelada aprovechándose parte de las dovelas originales, así como la apertura de dos ventanas adinteladas, éstas de más reciente apertura, y la adición en el extremo sudoeste de una espadaña.


En el interior del templo se modificó el presbiterio -el edificio original sólo debía tener una nave-, y se añaden dos naves laterales, muy estrechas, dejando la zona semicircular del ábside en su estado original: "dos tramos, separados por semicolumnas que apéan un arco fajón análogo al de la entrada" -similar a la de San Nicolás- y tiene capiteles decorados "con cabezas entre hojas, águilas y personajes".


En el exterior, el ábside está dividido en tres paños por dos semicolumnas "alzadas sobre un pódium escalonado" y rematadas con capiteles "decorados con helechos y un grifo y un áspid". Esta iconografía lo relacional con San Isidoro y San Segundo. La cornisa está decorada "con series de billetes superpuestos entretanto que sus erosionados modillones muestra figuras geométricas -rollos y nacelas- y zoomórficas".


De sus fachadas destaca la meridional, la que fue reformada, toda vez que la septentrional aun siendo de época románica "carece de interés al presentar una superficie lisa" sin vanos ni marcas. La meridional fue rehecha en el siglo XVII dotándola de una portada que carece de columnas apoyándose el arco en dos jambas de granito sin decoración. El arco se rehizo aprovechando algunas dovelas de la portada original decoradas con flores "tetrapétalas", para culminar rematándo el edificio hacia el SO con una moderna espadaña que, junto a las dos ventanas adinteladas, dan al conjunto "un penoso efecto", no en vano, "se comprenderá que la iglesia pase desapercibida y que sea de las pocas románicas no declaradas monumento histórico-artístico".


Propone Vila da Vila, por la homogeneidad de la fábrica, que la ermita se levantase en una sola campaña y que en ella debieron intervenir dos talles; el primero, encargado de la construcción del ábside que tendría "un origen cántabro comparte con la iglesia de San Segundo algunos motivos de impostas y capiteles". Y el segundo, un taller distinto al que se le atribuiría la construcción de la portada, relacionándola en este caso a la iglesia de San Andrés "única que, junto con la que nos ocupa, presenta flores de cuatro pétalos en sus arquivoltas". Con estas coincidencias -concluye- "permite situar al final de las obras a mediados del siglo XII".

Detalle del arco reconstruido aprovechando material del original.
Ávila Románica: Talleres Escultóricos de Filiación Hispano-Languedociana, Vila Da Vila, Mª Margarita, Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 1999.

Detalle de las arquivoltas de la portada sur de San Andrés a las 
que se hace referencia.

sábado, 10 de marzo de 2018

Estación de servicio "Petróleos Porto Pi"


La Estación de servicio "Petróleos Porto Pi", obra de Casto Fernández-Shaw Iturralde (1929), -la actual Estación de servicio Gesa, en la calle Alberto Aguilera 18 de Madrid-, es una de las primeras construcciones racionalistas de España. El viajero que pare en la estación de Metro de San Bernardo, puede leer en el andén información sobre esta emblemática construcción. La gasolinera está "considerada como un ejemplo singular de la arquitectura moderna de la segunda mitad de los años veinte, y es para muchos autores una de las tres construcciones que marcan la entrada a la contemporaneidad de la arquitectura española, junto con el Rincón de Goya, de Fernando García Mercadal, en Zaragoza, y la Casa del Marqués de Villoria, de Rafael Bergamín Gutiérrez, en Madrid. Esta gasolinera se ha convertido en un manifiesto de la arquitectura racionalista por la singular expresión de su estructura, si bien fue demolida en el año 1977 y reconstruida por Carlos Loren Butragueño".

Gasolinera Porto-Pí en 1929
Antes de salir al exterior y ver la gasolinera, conviene terminar de leer el texto completo para tener una idea más clara y la importancia de la construcción: "Los escasos elementos que integran su silueta son muestra de lo que su autor denominaba "arquitectura sin estilo", con la torre-altavoz del proyecto original, que contiene una escalera de caracol, evocadora de la construcción naval, y la ligera cubierta de hormigón nervada de la marquesina, símbolo dinámico de la aeronáutica, que está sustentada por dos pilares. En realidad constituye un edificio futurista influenciado por la idea del funcionalismo."


Al parecer propio Fernández-Shaw se lamentaba de haber pasado a la historia de la arquitectura española por este pequeño edificio, -había llegado a proyectar y construir presas-  aunque sin duda es su obra más conocida por ser, precisamente, una de las primeras manifestaciones de la arquitectura moderna en España. Dentro de la máxima de Mies van de Rohe "menos es más", Fernández Shaw consigue con su obra la máxima expresión de belleza con unos mínimos elementos.

Gasolinera Gesa en 1958
Pero es el propio Fernández-Shaw en un artículo publicado en la revista Arquitectura quien nos da los pormenores de la obra: "La disposición de la planta permite el aprovisionamiento simultáneo de seis coches situados en dos calles de tres metros cada una dejando en el centro un andén de un metro para situar los aparatos de aprovisionamiento", que complementa con un pabellón destinado a "Exposición de Automóviles y venta de accesorios, servicio de teléfono, aseo  w.c."
"Para protección de los coches que se estén aprovisionando se ha construido una marquesina de hormigón armado, de veintitrés metros de longitud, por siete de ancho, y una segunda marquesina paralela a la anterior, y en un plano más elevado para proteger el tragaluz construido para dar luz al escaparate".
"Por último -concluye- en uno de los extremos del pabellón, se sitúa una torre de hormigón armado de trece metros y medio de altura, destinada a llamar la atención del público y donde se ha colocado el nombre de la Sociedad propietaria". En esta torre se instalará un altavoz que servirá para emisión de conciertos, programas de radio y promociones.

El profesor Ángel Urrutia , en su Arquitectura Española del siglo XX, destaca la horizontalidad y verticalidad de la construcción, así como la utilización del hormigón visto que dotaba a la obra de un dinamismo futurista que se desarrolla en la torre -similar a las de ventilación de los barcos-, la visera -similar a las alas de un aeroplano- así como el resto de elementos como los surtidores y altavoces que prescinden de cualquier complemento superfluo.

En el artículo Fernández Shaw enumera los pormenores de las piezas y elementos que utilizará en la construcción: marquesina principal, pilares, segunda marquesina, la torre, la cimentación y resistencia al viento de la torre, e indica finalmente que se construyó "en dos meses"

Desmontando la torre en 1977
Como se puede leer en el cartel del andén de Metro, la gasolinera debió quedar obsoleta y sus propietarios, pertenecía entonces a la compañía Gesa, decidieron demolerla en 1977; demolición parcial, según Areán, Vaquero y Casariego en su libro sobre los edificios perdido en Madrid. La torre desmontada, aunque luego se volviera a reconstruir por orden de Patrimonio en 1996 a semejanza del original. Señalan estos autores que, toda vez que el uso al que estaba destinado el edificio se mantenía, seguía siendo una gasolinera, esta actuación era un ejemplo de la lamentable práctica que se llevaba a cabo en aquella época de renovación urbana. Sobre el mismo aspecto, el profesor Urrutia se lamenta de forma muy crítica con el derribo y la posterior reconstrucción a cargo de los propietarios.


En la actualidad existe una placa que recuerda los autores de la reconstrucción -el arquitecto Carlos Loren Butragueño; el aparejador Ángel Jiménez Rodríguez y ejecutada por la constructora Copeinsa- pero no se hace mención a la autoría de Casto Fernández Shaw. En una breve conversación a pie de la gasolinera, me comentaron que ésta representaba la proa de un barco y que la torre era la chimenea. Comento esta pequeña anécdota no como crítica sino como la desinformación lleva a una interpretación errónea de esta obra singular, por lo que conviene recordar la explicación que da el propio Fernández-Shaw de su obra:

"Estilo.- No tiene ningún estilo. Ha surgido una silueta de los elementos que integran la construcción. La superposición de los planos de las marquesinas recuerdan a la alas de un biplano. La torre recuerda a los tubos de ventilación de un barco. La estructura de hormigón armado se ha conservado en toda su pureza, salpicándose tan solo con cemento y arena de mármol. Unos faroles de línea sencilla animan las marquesinas; los aparatos que suministran la gasolina, el petróleo, los aceites, el agua, el aire a presión, los extintores de incendio, 'decoran' la instalación . Los automóviles, al altavoz, las luces le darán vida".

Gasolinera sin fecha.
He de agradecer a la compañía Gesa que me haya facilitado las fotografías de época, excepto las de más abajo que son de la revista Arquitectura. Junto con esa inestimable información gráfica, para esta entrada he consultado los siguientes publicaciones:

Arquitectura, nº 100, agosto 1927
Arquitectura Española Siglo XX, Urrutia, Ángel, Cátedra, Madrid, 2003
Madrid. Arquitecturas perdidas 1927-1986, Arean, A., Vaquero, J.A., Casariego, J., Ed. Pronaos, Madrid, 1995.
Cartel informativo Estación San Bernardo, Metro Madrid

Proyecto. Revista Arquitectura 1927 
Gasolinera. Revista Arquitectura 1927

domingo, 25 de febrero de 2018

Domus Municipalis de Braganza


Domus Municipalis
Aunque se sale del ámbito de nuestra geografía creo que vale la pena comentar, aunque sea brevemente, esta construcción en tierras de Portugal, el Domus Municipalis de Braganza, un edificio que según la cartela informativa, es único en la Península.

Domus Municipales. Azulejos de la estación de Vilar Formoso
La villa de Braganza -Bragança- conserva un casco antiguo amurallado muy cuidado que se encuentra a escasos kilómetros de la frontera con España. La muralla que rodea la ciudad medieval tiene dos puertas y se puede pasear por su adarve libremente lo que permite observar algunas estructuras del interior de la propia muralla. Su castillo tiene una bella y poderosa torre del homenaje, mandada construir en 1406 por Juan I de Portugal. La torre, como la barrera, los cubos y la muralla que cerca la villa, está construida en mampostería y tiene reforzadas las esquinas en sillería; cuenta con varias ventanas y aspilleras y en él campea el escudo de la Casa de Avis. En la actualidad es Museo Militar. Junto al castillo se encuentra un verraco celtibérico vetton,  la "porca da vila" que está atravesado por una picota o rollo conocido como "pelourinho de Bragança". Pero quizá lo que más llama la atención es el Domus Municipalis, un edificio de forma pentagonal irregular construido en sillería que servía de aljibe en su planta baja y en la superior, una sala diáfana abierta al exterior por ventanas, se utilizaba como lugar de reunión de los "hombres buenos", y que es su día fue ayuntamiento.


La construcción del Domus, en el primer tercio del siglo XV, está documentada en 1501, y posiblemente  se construyese al mismo tiempo que el castillo. Según la cartela que está junto al edificio, este es "un ejemplar arquitectónico representativo del período tardo-medieval", aunque la designación "Domus Municipales", Cámara Municipal o Ayuntamiento, corresponde a finales del siglo XIX. "Monumento singular (aún enigmático) de la arquitectura románica civil (único en la Península), su edificación data muy probable, del primer tercio de cuatrocientos. El domus está constituido por dos espacios distintos: "la cisterna", "sala de agua", (denominaciones que indican el adjetivo utilitario de construcción) incorpora una cisterna de buena fábrica para almacenar aguas pluviales y manantiales". ambas denominaciones están documentadas a partir de 1446. Este espacio de la planta baja no se pudo visitar por lo que no supimos las dimensiones ni la profundidad.

Interior del Domus. Piso superior. A la izquierda está la escalera de acceso
Por una escalera de piedra integrada en el edificio se accede directamente al "espacio arquitectónico superior que ha sido utilizado para las reuniones de los "hombres buenos", constituido por el salón con ventanas, cuyo pavimento de losas es el dorso de bóveda que cubre la cisterna." Las ventanas de medio punto destaca el friso de modillones que adornan la cornisa tanto en el interior como en el exterior, con rostros humanos, cabezas de animales, figuras geométricas y flores. Su uso está documentado es 1503.

Respecto a su singularidad K.J. Conant, hace varias consideraciones, cita el monumento como ejemplo del desarrollo que vivieron las ciudades portuguesas en los siglo XII y XIII, datando el edificio hacia 1200, "ejemplo excepcional de arquitectura civil". Su función debía ser similar a las salas capitulares de las abadías. Señala las dos plantas que conforman el edificio y su techumbre de madera, lo que permite que "el muro tenga en la parte alta una fila de treinta y ocho ventanas, un motivo raro en los edificios conservados, pero del que se tienen noticias, por ejemplo en el dormitorio del abad Odilón en Cluny", fechado en 1035 y su parecido con éste de 1200 "señala el relativo conservadurismo de la arquitectura civil".

Destacar que en muchos manuales turísticos la construcción del Domus Municipalis se fecha en el siglo XII.


Hay en el interior un panel con varias placas conmemorativas entre la que destaca una sobre la visita que hizo nuestro insigne arqueólogo granadino Manuel Gómez-Moreno al edificio: "14-12-1931. VISITA DO INSIGNE ARQUEOLOGO ESPANHOL GÓMEZ MORENO".

Para esta entrada he consultado los siguientes textos:
Arquitectura Carolingia y Románica 800/1200, K.J. Conant, Ed. Anaya, Madrid 1991.
El citado panel informativo o cartela que hay junto al Domus, además de la página web del ayuntamiento o Cámara Municipal de Braganza.

Placa conmemorativa de la visita de Manuel Gómez-Moreno
Modillón del interior con el escudo de la Casa de Avis
Ventanas vistas desde el interior

miércoles, 14 de febrero de 2018

Palacio Longoria


Uno de los edificios más bellos de Madrid es sin duda el Palacio Longoria, obra del arquitecto José Grases Riera, está considerado estilo modernista, aunque llama la atención la lectura atenta que de este edificio hace el profesor Ángel Urrutia. Actual sede de la SGAE (Sociedad General de Autores de España) por lo que es un edificio de oficinas -lo que complica hacer fotografías tanto de su interior como de su jardín-, y anteriormente fue oficina y vivienda de su promotor, de quien toma su nombre. La peculiaridad de que fuese diseñado para ambas funciones, vivienda y lugar de trabajo es la que lo caracteriza y da originalidad a su diseño.

Hay una placa del ayuntamiento de Madrid en la fachada del Palacio Longoria, en la calle Fernando VI, que resume muy breve su estilo e historia: "Palacio Longorio. Arquitecto: José Grases Riera. Este palacio construido por el banquero Javier González Longoria como residencia propia y sede social de su banco. constituye el principal ejemplo de arquitectura modernista en Madrid. El edificio se compone de dos cuerpos rectangulares unidos por un torreón circular por medio de una singlar escalera de cuidado diseño. Los elementos decorativos, la rejería y el diseño general del edificio tienen una clara influencia del "Art Nouveau" francés. En 1950 pasa a ser sede central de la Sociedad General de Autores de España. 1902.1903".


Pero, si existe algún comentario que contradiga en parte la anterior descripción, como decíamos al principio, este es el de Á. Urrutia en su Arquitectura Española Siglo XX, sobre la que considera una de las obras cumbres de su autor. La que es hoy sede de la Sociedad General de Autores de España, la antigua casa-banco de González Longoria, escribe, "llama su atención su estilo singular, que difícilmente puede tener parangón en el panorama modernista", movimiento en el que se insiste en incluir, aunque considera que el estilo del edificio "se fundamenta más genuinamente en un estilo barroco y rococó (...) Se pueden revisar cuantas obras modernistas nacionales e internacionales se quieran que no aparecerá un modelo a cotejar con el Palacio Longoria". Asegura que la voluntad modernista no existe en esta obra y que, si existe es por la voluntad del propietario, "por demanda del cliente está mediatizada por un estilo histórico, que puede pervivir durante el siglo XIX francés y que se adecúa ahora por mano de Grases como tipología idónea" para el lugar elegido, y en concreto, donde se va a construir, las confluencias de las calles FernandoVI con la calle Pelayo. En su artículo Urrutia va contrastando el estilo de Grases con sus contemporáneos, Gaudí, V. Horta y H. van de Velde y las soluciones que cada uno aporta a los espacios, la decoración y sus respectivas trayectorias. Así comenta que mientras Gaudí "violenta estructuras y rompe con la cuadratura general de huecos o balcones en los que crece la vegetación abstracta", el Palacio Longoria, afirma, "no debería situarse en la órbita del modernismo catalán" sino en la trayectoria y las formas en las que evoluciona el propio Grases, quien -señala más adelante-, "sea como deber o como divertimento logra hacer modernismo de extraordinaria calidad pese a no estar habituado", manteniéndose "bajo el control general de las intemporales leyes de la simetría", aunque aprecia en esta obra en concreto cierto conato de ruptura: "En el Palacio Longoria, la materia se deshace sobre una estructura rígida y anclada en la tradición", que lleva a cabo en los relieves que adornan la fachada, las balaustradas, los soportes de balcones, y los motivos naturalistas tanto de la fachada exterior como la del jardín, y "en la hermosa escalera interior que sostiene la cúpula vidriada".



Urrutia recorre brevemente la obra de José Grases Rivera formado en la Escuela de Barcelona. donde obtendrá su titulación en 1878. Compañero de estudios de Gaudí mantuvo una trayectoria profesional menos experimental que éste y hace una comparativa en el tiempo y las obras de ambos arquitectos. José Grases Riera nace en Barcelona en 1850; "se instala en el Madrid de entresiglos". En Madrid realiza el edificio de la compañía de seguros La Equitativa (1882-1891), en la calle Alcalá, reformado en 1920 por Joaquín Saldaña para el Banco Español de Crédito, y que en la actualidad se está reformando de nuevo de manera controvertida y polémica para convertirlo en hotel de lujo; y, entre otros edificios destaca el Teatro Lírico en la calle Marqués de la Ensenada (1901-1902) y el edificio New Club en la calle Cedaceros (1889-1901), es autor del también emblemático Monumento a Alfonso XII en el parque de El Retiro (1901-1905). Y para terminar, una nota ciertamente amarga del profesor Urrutia respecto al olvido en que han quedado los que él denomina Modernismo ocasional, estilo al que acuden esporádicamente algunos autores, como Grases y el Palacio Longoria, estilo "condenado en gran parte a extinguirse por falta de investigación coherente" y al desconocimiento tanto de las obras como la de sus autores, algo que está propiciando, en mi opinión, la pérdida de una riqueza patrimonial considerable como es el caso del aludido edificio Banco Español de Crédito del que en su reforma actual sólo se ha respetado la fachada, dejando vació tanto de contenido como de espíritu una obra de indudable valor arquitectónico.

Para esta entrada he consultado las siguientes fuentes:

Arquitectura Española Siglo XX, Urrutia, Ángel, Cátedra, Madrid, 2003
Placa del Ayuntamiento de Madrid en el edificio reseñando su origen y autor,.

Escalera interior
Cupula vidriada
Detalle de uno de los balcones y rejas

martes, 21 de febrero de 2017

Edificio de Viviendas para militares

Edificio de Viviendas para militares en la Glorieta de San Bernardo
Al inicio de la calle de San Bernardo, en la glorieta del mismo nombre, hay un edificio singular al que es imposible abstraerse porque cuelgan de él plantas que recubren la fachada y apenas dejan entrever el fondo gris de cemento. El edificio tiene fachada también a la calle Acueducto, a Alberto Aguilera y a Santa Cruz de Marcenado, calle que lo parte en dos. En la estación de Metro, también de San Bernardo, en uno de los andenes se explica el origen de este edificio, quiénes son sus autores y el estilo en que está construido: la arquitectura orgánica. Pero antes quería indagar en los antecedentes de este estilo; en ese momento estaba leyendo un libro ¿Quién teme al Bauhaus feroz?, de Tom Wolfe, precisamente sobre las propuestas de la escuela racionalista, anterior al organicismo, y su repercusión en la arquitectura norteamericana.

Fachada calle Alberto Aguilera
Se quejaba Tom Wolfe, primero lo tomé como algo sarcástico, luego como una durísima crítica a las propuestas de Le Corbusier y sus seguidores, y finalmente me pareció un alegato nacionalista, ¿cómo era posible que ese movimiento centroeuropeo hubiese podido desembarcar en EE.UU.? Lo que llamada el "estilo internacional", el racionalismo, las propuestas de Mies van de Rohe, Gropius, Le Corbusier, Oud o Loos, y "el más feroz de los redactores alemanes de manifiestos", Theo van Doesburg, arrinconaban la arquitectura tradicional norteamericana llegando a dejar a Frank Lloyd Writhg en simplemente "semimoderno". Era la propuesta del "nada es más"; un ataque formal a todo aquello que éstos calificaban de "burgués", la creación "camarillas" que se entretenían en elaborar manifiestos, y proponer una arquitectura racional que eliminaba las simetrías, las curvas, los embellecimientos, las cornisas, reducía espacios y erradicaba lo hecho a mano, lo artesanal, proponiendo lo hecho a máquina, la fabricación en serie. Según Ángel Urrutia en su Arquitectura Española siglo XX, se buscaba la "normalización de medios que contribuyesen a soluciones comunes muy racionales o ideológicamente aceptables (higiene, ventilación, aprovechamiento del espacio, elementos repetitivos y seriados para acelerar el proceso constructivo, supresión de aditamentos superfluos para economizar)."

Ampliación de Cruz de Marcenado desde la calle Acueducto
Este movimiento tiene su primera manifestación en Madrid en 1927. Casto Fernández-Shaw diseña y construye, muy cerca de San Bernardo. la Gasolinera Porto Pí -una excelente muestra del movimiento racionalista se puede ver dando un paseo por la Colonia "El Viso" (1933-1936) de Rafael Bergamín-. Pero la modernidad se frustra, como en casi todos los aspectos de la vida social y cultural española, con la Guerra Civil y la mayoría de aquellos arquitectos racionalistas, opuestos al régimen vencedor del general Franco, o bien son inhabilitados a perpetuidad o han de exiliarse. La arquitectura del régimen, la encargada de rehabilitar las ciudades de los estragos de la guerra, intenta recuperar un estilo puramente español rescatando a Juan de Herrera y Juan de Villanueva que imperarán hasta finales de los años 1950.

Edificio de Viviendas

Tras el parón intelectual que sufre el país tras la Guerra Civil y sobre todo en la etapa de autarquía (1939-1959), la arquitectura a partir de esta última fecha volverá a evolucionar y a desarrollarse a partir de propuestas racionalistas, funcionalistas y organicista, esta última influenciada por Wright y Aalto entre otros. Es en esta corriente organicista en la que se construye el Edificio de Viviendas diseñado por Fernando Higueras Díaz y Antonio Miró Valverde entre 1967 y 1974. Según el cartel que hemos mencionado de la estación de Metro, el edificio es "un conjunto, que incluye 240 viviendas, locales comerciales y aparcamientos, fué encargado para el Patronato de Casas Militares, y se desarrolla en un enorme solar que se divide en dos partes -debido a la apertura de una nueva calle, prolongación de la de Santa Cruz de Marcenado hasta la de San Bernardo-, en terrenos que ocupó primero el Tribunal de la Inquisición, y, más tarde, el Hospital de la Princesa, demolido en la década de 1950".

Patio exterior en forma de curva en Santa Cruz de Marcenado
Llama la atención, precisamente, que el edificio esté divido en dos, que en realidad son dos edificios que ocupan ambas aceras de la prolongación de Santa Cruz de Marcenado, desde la calle Acueducto hasta la calle San Bernardo. El mayor de ellos se ha diseñando entorno a tres patios, dos circulares y uno poligonal de mayores dimensiones que proporciona luz al interior de las viviendas y "se remata en su parte posterior, hacia la calle Santa Cruz de Mercenado, con gran libertad, en forma curva en contraposisicón a la regular alineación de las fachadas anteriores". El segundo edificio, menor, "es consecuencia de la apertura de la calle interior, y en él destacan los locales comerciales. El tratamiento de volúmenes mediante la conjunción del hormigón armado blanco visto y las masas verdes de las grandes jardineras que presentan las fachadas, es muy característico de la arquitectura organicista que representa a los autores".

Calle Santa Cruz de Marcenado desde la calle San Bernardo
 Ángel Urrutia nos introduce en la figura de Fernando Higueras Díaz integrado en la Promoción de 1959, a la que también pertenece Miró Valverde, la Promoción CX de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Son un grupo de arquitectos que "tratan de superar el estricto racionalismo y el aséptico funcionalismo de cuño tecnológico todavía en vigor"; siguiendo las propuestas de Wright. Sobre Higueras señala que "las corrientes organicistas, incluso la referida concretamente a Wright, poco aceptadas en los concursos oficiales y apenas hechas realidad, tienen sin embargo una continuada manifestación en la obra de Fernando Higueras". Nacido en Madrid, se titula en la Escuela de Madrid, y posee una personalidad polifacética, además de arquitecto se interesa por la música y por la pintura, no obstante, señala que "su carácter controvertido y automarginación deliberada  del debate arquitectónico actual han traído consigo un olvido injusto de su obra, es sin duda uno de los arquitectos más originales y reconocidos del mundo".
Lateral del edificio mayor desde calle San Bernardo
Hay un párrafo sobre la filosofía de su trabajo, que creo muy interesante y esclarecedor. Según Urrutia, "la arquitectura de Higueras presenta una evolución en su trayectoria, pero con invariantes estilísticas que le identifican. Cuando el despegue industrial español comience a ofrecer nuevos materiales o nuevas tecnologías y otros arquitectos las utilicen bajo las premisas funcionalistas en general o bajo las proposiciones más asépticas de Mies en particular, Higueras hará desde el principio arquitectura contracorriente, sólo o cuando colabore con Antonio Miró Valverde entre 1963 y 1969. Entonces, frente al lema miesiano menos es más propondrá el más es más"; para dotar a la arquitectura tanto de belleza como de funcionalidad, "tan importante
es la riqueza expresiva o el aura y el gesto poético como la lógica interna de la obra".

Locales comerciales del edificio menor
Su estilo personal, señala Urrutia, viene dado sobre todo por el uso del hormigón: "un material muy de nuestro siglo, más potente que el acero y más bruto que la piedra" integrando este material con la naturaleza viviente con desarrollos "asimétricos, expresivos, barrocos y románticos, encantadores y sugestivos, incluso con un alto contenido poético y medioambiental". Añade que ese ir a contracorriente de Higueras antes mencionado, le lleva a plantear "de una obra a otra y según el entono, nuevos métodos compositivos". "Este sometimiento a un mayor orden compositivo -señala Urritia tras comentar la obra también de ambos arquitectos, Higueras y Miró, el Centro de Restauraciones Artísticas, conocido popularmente como el edificio de la Corona de Espinas, en Ciudad Universitaria de Madrid- y a un control modular del hormigón, cada vez menos bruto, será ya aplicado sistemáticamente por Higueras a obras sucesivas de diversa tipología", entre la que se encuentra las Viviendas para militares 1967/1970-1975, -el edificio que comentamos- "donde el hormigón todavía masivo ha de arroparse con plantas colgantes".

Jardín trasero en curva del edificio mayor en Santa Cruz de Marcenado
Con estos apuntes termino un pequeño viaje por una época reciente de la arquitectura española y la figura de Fernando Higueras y su obra, incentivado tan sólo por el interés del viandante que se para a observar un edificio singular y la información que nos ofrece, aunque sea escasa, en este caso en una estación de Metro, para conocer un poco más nuestra ciudad y nuestro entorno. Para realizar esta entrada  además de la explicación que hay en el andén de la estación de San Bernardo en el Metro de Madrid, he consultado la siguiente bibliografía

¿Quién teme al Bauhaus feroz?, Wolfe, Tom,  Anagrama, Barcelona, 1988
Arquitectura Española Siglo XX, Urrutia, Ángel, Cátedra, Madrid, 2003

Vista cenital de las Viviendas para militares

EXPOSICIÓN FERNANDO HIGUERAS desde el origen 1950-2008 en MUSEO ICO

Las siguientes imágenes de las Viviendas para el Patronato de Casas Militares pertenecen a la exposición sobre la obra completa de Fernando Higueras del Museo ICO que estará abierta hasta el próximo 19 de mayo e 2019; una oportunidad excelente para conocer la obra de este interesantísimo arquitecto.

Viviendas desde la Glorieta de San Bernardo 

Plano del edificio

Maqueta del edificio


Edificios que menciono en el artículos son:

Centro de Restauraciones Artísticas en Ciudad Universitaria de Madrid 
obra de Fernando Higueras y Antonio Miró
Gasolinera Porto Pí, calle Alberto Aguilera, obra de Casto Fernández-Shaw
Casa de la Colonia "El Viso", obra de Rafael Bergamín