martes, 24 de mayo de 2022

Castillo de Alba de Aliste


En nuestro viaje habíamos hecho una breve parada en Carbajales de Alba para ver los restos del fuerte del XVII; allí tomamos la carretera ZA-911 y, tras cruzar el puente que salva el embalse de Ricobayo, nos dirigimos a Castillo de Alba. El castillo se encuentra situado en una cresta frente al pueblo del mismo nombre. Se llega por un camino que sale a la izquierda justo antes de entrar en el pueblo según nos indicó un pastor; por él se llega, a la derecha, a un merendero donde comienza el camino de subida. Al pie del camino hay una cartela informativa con una breve historia del castillo: "La fortaleza se levantó en el siglo XII como baluarte defensivo ante el reino de Portugal. Posteriormente perteneció a Fernando III el Santo (1206) y Alfonso IX de León, quien por la Concordia de Villafáfila (1220) lo restituyó a los Templarios. Posteriormente perteneció a D. Álvaro de Luna. En tiempos de Enrique IV (1489) pasa a ser cabeza del condado de Alba y Aliste". Leída la información, indicar que la fecha de 1206 tras el nombre de Fernando III, a la que también hace referencia Gómez Moreno en su Catálogo de la provincia de Zamora, es la fecha en la que Alfonso IX cede la fortaleza a su hijo por el Tratado de Cabreros y que, según Gómez-Moreno, identifica por primera vez como castillo de Alba.

En primer plano el revellín que cubre la entrada sur al castillo

EL CASTILLO

Continuando con la cartela, ésta nos detalla la estructura del castillo: "tiene planta irregular, y de su fábrica hoy se conserva parte de un robusto torreón, un ángulo de la torre del homenaje y buena parte de su recinto murado". Gómez-Moreno destaca que el castillo ya existía con su alcaide en los siglos "XII á XIII y aún conserva su aspecto de aquella edad, porque quizá no era entonces sino un castro renovado", aspecto que también señala en nuestra guía de castillos de Zamora, Pinilla González algo más preciso; "Emplazado sobre un castro a juzgar por los restos catalogados por Gómez Moreno, ofrece una planta irregular, adaptada a la configuración del emplazamiento, cuyas rocas a veces forman parte de la fortificación". Las medidas que nos da son 78 m. de largo y una anchura de 30 m. Los muros están construidos en mampostería de gruesos cantos "probablemente acarreados desde las canteras de Fonfrías, no muy lejanas".

Lienzo Suroeste con la parte central reforzada

Continúa Pinilla con la descripción de la torre del homenaje de la que tan solo quedan restos "que nos permiten conocer su forma rectangular y su división en tres pisos o plantas" por los mechinales que conserva. "Otra torre protegía la entrada, situada al N, prolongándose la defensa mediante un revellín en el que se abren saeteras de cazoleta. El lienzo del O nos muestra un doble baluarte espolonado producto de reformas efectuadas en el siglo XV", reformas que se deben al primer conde de Alba de Aliste, Enrique de Guzmán. Es probable que haya un error en la orientación puesto que la entrada al castillo y el revellín se encuentran al S y el baluarte al E. Concluye que en el castillo se distinguen dos etapas constructivas, la que pertenece a la estructura principal de la fortaleza que corresponde al siglo XII; y la del siglo XV cuando se reforma la torre norte, se duplica el baluarte y se construye el revellín. 

Puerta de acceso desde el interior prolongación del revellín

Más preciso es Gómez-Moreno en su descripción y ubicación que, "para fortaleza primitiva resulta excelente" cuestionando la dificultad de justificar "la nombradía de este castillo, aun dada la poquedad de recursos estratégicos en la Edad Media, y aunque protegiese un vado fácil sobre el Aliste en el camino de Castrotorafe y Carbajales á Alcañices". Aquí hay que valorar el impacto que tiene en este trayecto el actual embalse de Ricobayo. Comenta que la fortaleza se comienza a conocer "en 1206 como castillo á la sazón Templario"; está "dispuesto sobre un rocoso cerro, accesible tan solo hacia el sur". Como hemos comentado su planta es "irregular y heterogénea como obra de épocas diversas, lo más antiguo parece ser un núcleo de muro de hormigón y pedrezuelas, como lo de Benavente, que quizá viera el siglo XII; otras partes hay de mampostería muy recia y vetusta, y por último datarán del siglo XV la torre principal, de que solo un ángulo se mantiene, una especie de baluarte espoloneado reforzando el antemuro, y el revellín de la puerta, bajo la protección de otra torre más antigua y bien conservada, con saeteras en lo alto". Esta torre, según indica Lista Roja de Patrimonio, data de época templaria que describe como "torreón de planta cuadrada y suaves  formas piramidales con saeteras en los alto". En la actualidad el torreón contiene un palomar abandonado. 

Interior de lienzo del revellín con dos troneras


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Pinilla nos hace una breve resumen de su historia: El castillo fue tomado en 1196 por Alfonso VIII de Castilla al rey Alfonso IX de León. En 1206, fecha que aparece en la cartela informativa junto al infante Fernando (futuro Fernando III), conviene aquí destacar el trabajo de Estepa Díez; según éste el 7 de septiembre de 1206 los reyes de León y Castilla, Alfonso IX y Alfonso VIII firman el Tratado de Cabreros, por el cual los castillos que fueron entregados en arras a la reina Berenguela por su matrimonio con Alfonso IX, -matrimonio mandado disolver por orden del papa Inocencio III- pasarán a poder del infante Fernando, además el rey leonés dona otras fortalezas entre ellas el castillo de Alba de Aliste; en el tratado Alfonso VIII, dona también varios castillos a su nieto, y en él se consigna que los caballeros que tengan estos castillos serán vasallos del infante Fernando, así como sus tenentes harán homenaje al rey de León y serán sus vasallos, por lo que será Alfonso IX quien nombre a los tenentes del castillo.

Torre del extremo sur en el que se aprecian dos saeteras

A comienzos del siglo XIII, continuamos con Pinilla, el castillo pasa a manos de los Templarios y en él se hallaba refugiado en 1310 Fray Gómez Pérez, comendador de Alba de Aliste, al inicio del proceso contra dicha orden. Tras la extinción de la Orden del Temple la fortaleza pasó a poder de la Orden de San Juan. En lo que respecta a la posesión templaria del castillo vamos a seguir a Clemente Ramos. En 1211 Alfonso IX llega a un acuerdo con la orden del Temple por el que se apropia de muchas de las posesiones que habían recibido los caballeros a lo largo de los reinados de Alfonso VIIFernando II. Éstas se acumulaban en la zona norte del reino leonés, una zona cómoda alejadas de los riesgos de la frontera musulmana. El argumento de la apropiación real era la reorganización de las mismas a lo que el Temple, aunque obtuvo algunas compensaciones, no accedió de buen gusto. La intención del rey era favorecer a la orden de Alcántara. Pocos años después, en 1220 por la Concordia de Villafáfila, Alfonso IX devolverá Alba de Aliste a los templarios tal como indica la cartela informativa.

Restos de la torre del homenaje en el extremo norte

Continuando con Pinilla, en los sucesivos enfrentamientos de la Corona con los nobles que se dieron a lo largo de los siglo XIV y XV, el castillo sufrirá diversos cambios de posesión. Gómez-Moreno indica que en 1430 "lo tomó el Infante de Aragón D. Pedro; a los cuatro años pasó á D. Álvaro de Luna, y después al Almirante de Castilla, D. Alonso Enríquez, cuyo hijo segundo Enrique, obtuvo el título de Conde de Alba por merced de Enrique IV". La misma secuencia hace Pinilla sin mencionar al infante D. Pedro y añade, sin embargo, que en 1434 es donado por Juan II al condestable de Castilla don Álvaro de Luna "quien en ese mismo año lo cede a su sobrino del mismo nombre", y en 1445 es entregado a Enrique de Guzmán a quien Enrique IV concede en 1449 el título de Conde Alba de Aliste. Es a éste a quien se deben las reformas mencionadas del XV. El castillo desempeña su último papel durante la guerra de la independencia de Portugal, siendo tomado por los portugueses en 1640.

Imagen cenital del castillo de Alba de Aliste  tomada por Rafael Moreno

Para esta entrada he consultado además de la cartela informativa la siguiente documentación:

Clemente Ramos, J. y De la Montaña Conchiña, J.L., Las Órdenes Militares en el marco de la expansión cristiana de los siglos XII-XIII en Castilla y León, en Researchgate.net.
Estepa Díez, Carlos, Los territorios del rey. Castilla, siglos XII-XIII. Marcial Pons, Madrid 2021.
Gómez-Moreno, Manuel, Catálogo Monumental de España. Provincia de Zamora, 1903-1905.
Lista Roja de Patrimonio. Hispania Nostra, Castillo de Alba de Aliste.
Pinilla GonzálezJaimeCastillos de Zamora y Salamanca Lancia, 1995

Tronera de cazoleta desde el interior del revellín

Tres fases constructivas. En el centro el núcleo de hormigón y pedrezuelas
que cita Gómez Ortega como el más antiguo de la fortaleza

Lienzo suroeste recrecido y torre que defiende la entrada

Lienzo Oeste. Al fondo torre del homenaje

Baluarte del lienzo este parcialmente tapado por la vegetación

Vista del lienzo este del castillo desde el pueblo

Interior de la torre sur convertido en palomar

Casa del pueblo con tronera y sillares del castillo reutilizados

Escudos de los Condes de Alba y Aliste. Iglesia de San Pedro Apóstol en
Garrovillas de Alconétar que formaba parte del Condado de Alba y Aliste

jueves, 5 de mayo de 2022

El castillo de Requena


Llegamos a Requena al mediodía de un miércoles creyendo que teníamos tiempo suficiente para ver el castillo; pero nuestra sorpresa fue que ya estaba cerrado. Debíamos esperar hasta el día siguiente para entrar, y tuvimos que conformarnos con ver únicamente la zona exterior, por lo que dejamos pendiente la descripción del interior de la fortaleza para un próximo viaje, encomendándonos por ahora a la que hace Amador Ruibal en su libro Castillos de Valencia.

EL CASTILLO

El castillo se conserva en el centro de la población, donde destaca la torre del homenaje cristiana, un gran torreón almenado. Hasta él se llega por una suave cuesta dejando la ciudad nueva a sus pies. El torreón consta de tres niveles. El nivel inferior está separado del primer piso por un elegante bocel a modo de cordón. Está construido con sillares de buena calidad y mampostería. Según describe Ruibal, mide unos quince metros de lado por veinticinco de alto, "Las tres cámaras que ocupan las tres plantas -continúa- tienen bóvedas de sillares a las que se llega por una escalera embutida en el grosor de los muros", ésta coronado por almenas, como se aprecia en la imagen, son producto de una restauración. 

Torre del homenaje en su lado Oeste
La fortaleza mantiene parte de las murallas y cuenta con otra torre angular de menor tamaño, "asomando entre las viviendas, construida en tapial, ladrillo y mampostería. La puerta de entrada al castillo está construida en una muralla de cuatro metros de grosor, en el punto en que se adosa a uno de los ángulos de la torre del homenaje junto a la cual se encuentra la entrada, muy escondida". Esta entrada no es la puerta principal sino "un portillo de los que se suelen llamar secretos, por lo escondidos que se hallan", la entrada principal está cubierta con bóveda de crucería sesgada y se penetra en las cámaras por el grosor de este muro; cuenta con tres niveles de altura, que se pueden distinguir por pequeñas ventanas.

Torre del homenaje en su cara Sur
"La puerta original, -continúa Ruibal- según las crónicas y los grabados antiguos, se encontraba en una torre del castillo, situada en el extremo opuesto de la torre del homenaje, en la cual había un pozo, al que se llegaba desde todos los pisos de la torre". Tuvo foso y puente levadizo, aunque en la actualidad se han perdido, "lo que nos indica que se trataba de reformas cristianas de los siglos XIV-XV". La torre del homenaje -concluye- estuvo artillada, con cuatro piezas y dotada de servidores, utilizándose como almacén para pertrechos de guerra, corazas, yelmos y armas diversas. Sirvió más tarde como prisión de la villa y hoy como museo. Junto a la actual entrada se encuentran los restos del primitivo castillo islámico, bastante deteriorado, está construido sobre todo en tapial y sobre el cual los cristianos construyeron el suyo, empleando la piedra.

Torre occidental que defiende la actual entrada

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La información que pudimos recoger en la Oficina de Turismo respecto al castillo es que de época musulmana tan sólo queda el nombre de la ciudad, Rakkana y parte de la fortificación como hemos visto antes, en tapial. Fue tomada a los musulmanes por Gonzalo Ibáñez, obispo de Cuenca, entre 1238 y 1239.

Entrada principal protegida por matacán
Los datos que nos ofrece Ruibal en algunos puntos se presentan confusos. Requena -comenta- sufrió múltiples intentos de conquista, muriendo ante sus muros Armengol de Urgel, en 1184; y fracasando en su intento de conquista Rodrigo Ximénez de Rada, arzobispo de Toledo, después de sitiar Requena el 20 de septiembre de 1219 y tras mes y medio de asedio, "debido al frío y a la falta de hombres tuvo que levantar el sitio con una pérdida de dos mil hombres" añade Pérez de Rada. Señala Ruibal que pasó a manos de Alfonso IX por pacto con Abuceit, señor de Valencia, en el año 1229, quedando adscrito a las tierras de Cuenca. Debe haber un error puesto que Abuceit (Abú Zayd) pactó ese año la entrega de fortificaciones que facilitasen la conquista de Valencia con el rey aragonés Jaime I.

Torre oriental que defiende la entrada y restos del muro de tapial
Para el período que vamos a comentar seguiremos a Eugenio Domingo Iranzo que hace un extenso y pormenorizado estudio sobre Requena y la conquista de Valencia, la formación del reino de Valencia y la frontera con el reino de Castilla. Ésta se inicia con la descomposición del imperio almohade y el empuje de los reinos cristianos sobre el Este de la Península, el "Sharq al-Andalus u oriente islámico". En este período los reinos cristianos intentan consensuar el reparto de los territorios a conquistar. En 1151 Alfonso VII de Castilla y Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón y conde de Barcelona, firman el Tratado de Tudillén. Pactan que Aragón tendrá derecho de conquista sobre la ciudad de Valencia y el territorio entre el Júcar y el reino de Tortosa, "por lo que se entiende que Requena quedaba en territorio de Aragón". No obstante este tratado queda anulado tras la firma en 1179, del Tratado de Cazola, entre Alfonso VIII de Castilla y Alfonso II de Aragón que fija la frontera de ambos reinos entre Cuenca y Biar, si bien la frontera sur se delimita en la línea Calpe-Biar, la demarcación entre Cuenca y Biar queda sin definir claramente. Con anterioridad, en 1171 Alfonso II había poblado Teruel, en 1177 Alfonso VIII conquista Cuenca, y en 1184 con la conquista de Alarcón e Iniesta el rey castellano alcanza los límites del Cabriel.

Portillo de acceso a la fortaleza junto a la torre del homenaje
En 1219 Jiménez de Rada intenta la toma Requena; y en 1237-1238, mediante pacto, Fernando III de Castilla cierra el territorio castellano al otro lado del Cabriel con el control de Requena. Ese último año de 1238 Jaime I de Aragón toma la ciudad de Valencia. En 1244 Alfonso X y Jaime I firman el tratado de Almizra, y al año siguiente, 1245 el rey aragonés inicia la creación del Reino de Valencia como reino independiente de Aragón con jurisdicción propia. Al respecto comenta Domingo Iranzo, el reino de Valencia no es heredero de un reino musulmán que existía como tal sino que es creación del rey aragonés.

Vista del portillo
El modelo de fijación territorial que llevaran a cabo ambos reinos será mediante la repoblación del territorio conquistado. En este sentido, tras 20 años de ocupación de Requena, en 1256 se firma el Tratado de Soria entre Alfonso X de Castilla y su suegro Jaime I de Aragón, en el que Requena queda integrada en Castilla. Al año siguiente, en 1257, Alfonso X otorga carta de población a Requena. Para reforzar su posición el rey castellano compra el castillo de Mira con el fin de reforzar el territorio agregándolo al término de Requena a la vez que otorga a ésta función fiscal con el cobro de aduana desde 1264. Este mismo año de 1264 se producen revueltas de los mudéjares de Murcia contra el rey castellano quien pide ayuda a su suegro para sofocarlas. Con ese fin Jaime I convoca un consejo real en Huesca pero ha de enfrenarse a los nobles aragoneses que dilatarán la autorización de ayuda, solicitan la convocatoria Cortes y que el rey castellano hiciese "enmienda en los agravios que le hacía, y restituyese la villa de Requena, y otros lugares que eran de la conquista de Valencia".  En la vertiente oriental del debate fronterizo, en 1260 Jaime I puebla Siete Aguas creando con ella un punto de defensa fronteriza con Castilla frente a Requena -ambas poblaciones distan unos 15 km.-; y en 1261 el rey aragonés otorga fueros a Valencia fijando la frontera entre Requena dentro de Castilla y los términos de Siete Aguas y Sot de Chera en Valencia.

Vista del lienzo sur, torre y restos de la cortina de tapial
A partir de este tratado, Requena será moneda de cambio dentro de la política sucesoria de Castilla. En 1281en los pactos de Campillo-Ágreda el infante de Castilla, el futuro Sancho IV, ofrece a su tío Pedro III de Aragón el término de Requena una vez fuese coronado rey -justo el día anterior el rey aragonés la había reconocido como castellana- . De esta cesión no tenía conocimiento el rey Alfonso X por lo que la maniobra se enmarcaba dentro del conflicto sucesorio de Sancho con su padre tras la muerte de Fernando de la Cerda heredero al trono castellano. Pocos días después Sancho declara la guerra a su padre contando con el apoyo de Pedro III. No obstante el rey aragonés no acepta las cesiones de su sobrino al no tener autorización de Alfonso X
En 1284 muere Alfonso X reinando en Aragón Alfonso III. Éste reconocerá y apoya como rey de Castilla a Alfonso de la Cerda, frente a Sancho IV. Este apoyo propicia que el de la Cerda done entre otras plazas la de Requena, al rey de Aragón llegando a amenazar a sus habitantes en caso de no aceptar la soberanía aragonesa. 
En 1295 muere Sancho IV, quedando en el trono de Castilla en minoría de edad Fernando IV e iniciándose una nueva lucha en Castilla por la regencia; y en Aragón Jaime II sucesor de Alfonso III. Tras la donación hecha de Requena por Alfonso de la Cerda, el rey aragonés envía a Jaime de Jérica a Utiel, aldea de Requena, para garantizar su protección si renuncian a la tutela de Castilla; sin embargo Fernando IV otorga nuevos privilegios a Requena y ese mismo año tropas castellanas entran en la ciudad.
En 1303 con la renuncia de Alfonso de la Cerda al trono castellano se firman los Pactos de Ariza por los que Jaime II se queda con Murcia y Requena; no obstante, la muerte del infante Enrique de Castilla partidario de los de la Cerda, el pacto queda sin aplicación, volviéndose a pactar de nuevo en 1303 que Murcia quedase en Aragón y Requena en CastillaAunque en 1369 Requena fue ocupada por tropas aragonesas no llegó a producirse un cambio de soberanía. 

Torre del homenaje a la izquierda y restos de muro en su cara Este
Entrado en el siglo XV, Cooper añade que en septiembre de 1466 Requena fue cedido a Ruy Díaz de Mendoza conde de Castrojeriz. En 1470 el hijo de éste, Álvaro de Mendoza devolvió la propiedad a la Corona. A partir de esa fecha existe cierta confusión, pues se enajenó a Juan Pacheco, marqués de Villena y Maestre de Santiago, aunque matiza sobre la veracidad de la donación toda vez que ese mismo año, otra fuente más auténtica, cita como receptor a su hijo, Diego López Pacheco, aunque éste renunciará a todos sus derechos sobre Requena en 1476. En nota detalla que "Requena se había incluido en la resistencia a Juan Pacheco en la Mancha convocada el 30 de junio de 1465 por Enrique IV", por lo que concluye que fuese poco probable que Pacheco lograse imponer su régimen en la ciudad.

Detalle del cordón de piedra de la torre del homenaje
Entre otras anécdotas -comenta Ruibal- en el siglo XVI la fortaleza acogió entre sus muros prisionero a Francisco I, cuando el rey de Francia era conducido hacia Madrid. Además de los mencionados restos, la población cuenta con otros interesantes restos medievales, como la Torre de la Montejana, y diversas casonas góticas, entre las que destaca la Casa del Cid, del siglo XV, y añadimos la torre de la Angostura de Santa María torre y resto del primer recinto islámico del siglo XI. Destacar por último que el debate que se suscitó Requena y los límites fronterizos entre Castilla y Valencia, tiene un último episodio en 1851, durante el reinado de Isabel II, cuando por Real Orden de 25 de junio de ese año tanto Requena como Utiel pasan de la provincia de Cuenca a integrarse en la de Valencia.

Torre de la Angostura y restos del primer recinto islámico del siglo XI 

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación: 

Cooper, Edward, Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y LeónJunta de Castilla y León, 1991
Domingo Iranzo, Eugenio, Requena y el proceso de formación de la frontera entre los reinos de Valencia y Castilla, Oleada Cuadernos de cultura, 2013 
Pérez de Rada y Díaz Rubín, Francisco J., Domingo Jiménez de Rada, en Biografías en Real Academia de Historia.
RuibalAmadorCastillos de Valencia, Ed. Lancia, 1998

Portada de la iglesia de Santa María documentada en el siglo XIV
se supone erigida sobre el solar que ocupó la mezquita musulmana

Alfonso III de Aragón recibió Requena de Alfonso de la Cerda al reconocer
a éste rey de Castilla aunque la cesión no llegó a producirse.
Escultura, obra de Federico Marés, se encuentra en Mahón (Menorca)

viernes, 15 de abril de 2022

Iglesia de Donvidas


Llegamos a Donvidas desde Palacios Rubios donde habíamos visto el espectacular ábside de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de tres pisos de arquerías coronado por un ático, continuamos nuestro viaje por la carretera AV-P-1156 dirección norte, hacia Arévalo; antes de llegar a la villa donde pasó su infancia Isabel de Castilla, hicimos una breve parada para contemplar a cierta distancia La Lugareja desde el alto que la enfrenta cruzado el arroyo de Vinaderos. Tras la parada bordeamos Arévalo para tomar la CL-605 dirección Madrigal de las Altas Torres. En el primer cruce a la derecha tomamos la AV-P-141 dirección Sinlabajos y de nuevo, a unos 4 km, el primer cruce a la derecha que nos dejará, tras recorrer otros 3 km, en Donvidas.

Lado curvo del ábside en el que se aprecia su restauración y un cableado

La iglesia de San Juan Bautista de Donvidas se encuentra sobre un cerro en la parte alta del pueblo a 871 metros de altitud, según la cartela que hay frente a la entrada, "construida a principios del siglo XIII sobre un otero desde el que se muestra la preeminencia sobre el conjunto de la población, detalle que en la Edad Media debió ser aún más acusado". Gómez Moreno nos ofrece muy poca información del templo, adelantando la fecha de su construcción: "Iglesia parroquial, renovada en el siglo XVIII, pero conserva su aspecto exterior de obra mudéjar morañesca del siglo XII, con tapiales de cal y canto, y presbiterio y ábside exornados con arquerías dobles de ladrillo, friso de facetas y ventanas angostísimas". De su interior nos habla de un retablo plateresco que nosotros no pudimos ver.

El ábside visto desde el lado norte

Gutiérrez Robledo detalla de la iglesia de Donvidas, "que de ser el primero del estilo (de templos con una única arquería en el ábside) sería obra fechable en el primer cuarto del siglo XIII, organiza tanto el tramo curvo como el tramo recto de su cabecera con esbeltísimos arcos que recorren toda su superficie desde el suelo hasta el friso de esquinillas que remataba la decoración y que hoy tiene sobre él un cuerpo recrecido, de escasas dimensiones y con los mechinales aún abiertos que debe ser testigo de alguna reforma en la cubierta de la cabecera en cuyo interior hay un gran ático." El conjunto del ábside tiene gran elegancia gracias a la "disposición de esta sucesión de arquerías en gran número (doce en el ábside y otras tres en cada lado de los tramos ciegos) confiere a este templo que hoy es de pequeñas dimensiones una imagen de esbeltez y potencia, que se encarga de desmentir la pobreza del resto de la construcción, humilde obra del siglo XVIII que es posible que correspondiese a un arreglo de los desperfectos que en el templo debió causar el derrumbamiento de una torre dispuesta a los pies y de la que aun quedan (cada día menos), unos pobres vestigios". De la construcción original, según la cartela, son la cabecera y la portada de tres arquillos apuntados.

Restos visibles de la torre desaparecida a los pies del templo

A continuación nos recuerda Gutiérrez Robledos los templos que podemos ver con el ábside de una sola arquería "que Valdés ha definido como zamorano y ha derivado de las iglesias de Toro" como el Donvidas, La Lugareja en Arévalo, "que sin duda es el templo más atractivo del mudéjar morañego", así como las de Costanzana, Fuentes del Año, Santo Domingo de Arévalo y Blasconuño de Matacabras, éste último muy deteriorado y penosamente consolidado.

Fachada norte del templo

Para esta entrada además de la cartela informativa he consultado la siguiente documentación:

Gómez-Moreno, ManuelCatálogo Monumental de la provincia de Ávila Institución Gran Duque de Alba  Ávila, 1983
Gutiérrez RobledoJosé Luis, Arquitectura románica y mudéjar en Ávila, Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2013

Imagen de la parte superior del ábside donde se aprecia el recrecimiento,
sobre el friso de esquinillas, que aún conserva los mechinales

La base del ábside se ha restaurado la arquería con ladrillo y el arco ciego,
sin embargo, con mampostería. Destaca también el cableado que parte desde
un 
transformador eléctrico cercano y recorre prácticamente toda la fachada
 norte. En la imagen que ilustra el texto de Gutiérrez Robledo de 
2013 este
 cableado no existe por lo que debe ser una agresión reciente que contrasta
con el intento, más o menos acertado, de restaurar el edificio.

La Lugareja (Arèvalo) desde la ribera izquierda del arroyo de Vinaderos

viernes, 1 de abril de 2022

Iglesia de Palacios Rubios

 

Después de visitar la iglesia de Pedro Rodríguez. nuestro próximo destino es Palacios Rubio. Salimos de Pedro Rodríguez dirección norte, hacia Noharre después de cruzar Nava de Arévalo. En Noharre tomamos hacia la derecha dirección Arévalo donde llegamos a nuestro destino a unos 3 km. La iglesia de Palacios Rubios, con advocación a Nuestra Señora de la Asunción, se encuentra en la confluencia de las carreteras de Noharre y la de Vinaderos.

Lado recto y parte del lado curvo visto desde el norte

Como es habitual comenzamos nuestra visita con la descripción que hace del templo Manuel Gómez Navarro, aunque en esta ocasión tan solo nos informa de su existencia, y de manera escueta, que Palacios Rubios posee una iglesia parroquial, "es de las de románico-mudéjares, con arquerías en su ábside; no la hemos visto", habría que añadir que fue una pena que don Manuel no viese esta iglesia.

Vista desde el noreste del ábside

Prácticamente vamos a seguir a Gutiérrez Robledo y las excelente descripciones que hace de los templos que vamos visitando: "El modelo, ya lo dice Valdés Fernández, es el que luego siguen las iglesias de Palacios Rubios y Fuente el Sauz, dos templos cuya existencia ya constaba en la carta al cardenal Gil Torres de 1250". Peter Linehan, en la ficha sobre Gil Torres que podemos consultar en la Real Academia de Historia, comenta que el cardenal, posiblemente de origen zamorano, se trasladó a Roma donde llevó a cabo una intensa actividad hasta su muerte, representó los intereses de Castilla durante el reinado de Fernando III y de la reina madre doña Berenguela. Sobre su relación con estas iglesias detalla que "desde 1245 estuvo comisionado por el papa Inocencio IV para determinar la división de las rentas entre varias iglesias de la Península, con vistas a asignar un impuesto específico a sus obispos, dignatarios y otros miembros del cabildo, así como para legislar acerca de otros aspectos de la economía capitular"; entre las iglesias que figuran a su cuidado estaban las de Ávila, Salamanca y Ciudad Rodrigo entre otras.

Ábside en su zona curva

Gutiérrez Robledo incluye la iglesia de Palacios Rubios en el siguiente esquema que propone Valdés Velasco, orden que caracteriza por "la superposición de tres arquerías de diferentes proporciones diferentes y disposición constante, en simetría bilateral", lo que denomina "modelo vallisoletano".  Comenta en la descripción del templo que "nos encontramos en Palacios Rubios una vez más de un ábside sin zócalo, con tres fajas de arcos superpuestos y con la misma resolución entre recuadros en los tramos rectos. Sobre ella aparece también un ático similar al de Santa María la Mayor (Arévalo) pero recrecido con un cuerpo más y adosado a un muro que en lo alto se convierte en campanario como en Orbita, pero con mampostería encintada similar a Barromán. Este último aún no lo hemos visitado por lo que no puedo hacer la comparativa como es el caso de Santa María la Mayor de Arévalo. Respecto al cuerpo de la iglesia, añade, es "de pequeñas dimensiones fue muy reformado en época barroca, pero mantiene una portada con triple arquivolta apuntada de ladrillo y alfiz".

Ábside de la iglesia de Santa María la Mayor de Arévalo en la que se comprueba
la similitud del cuerpo con tres filas de tres arquerías  y el ático de mampostería
 con el de Palacios Rubios

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Gómez-Moreno, ManuelCatálogo Monumental de la provincia de Ávila Institución Gran Duque de Alba  Ávila, 1983
Gutiérrez RobledoJosé Luis, Arquitectura románica y mudéjar en Ávila, Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2013
Linehan, Peter, Gil Torres, en Real Academia de Historia, en dbe.rah.es/biografias