lunes, 24 de agosto de 2026

Verracos de Villanueva del Campillo

Valle del Corneja desde el puerto de Villatoroo

Llegamos a Villanueva del Campillo desde Ávila por la carretera N-110. Tras cruzar Villatoro, donde pudimos ver de nuevo junto a la iglesia parroquial sus tres verracos, ascendimos el puerto de Villatoro de donde sale a la derecha la carretera AV-P-637 que nos dejará en nuestro destino. En este punto el viajero deja a su espalda, al este, el valle Amblés y el nacimiento del río Adaja que trancurre en una prolongada ribera, hasta la ciudad de Ávila, regando los sembrados que tapizan el valle. Coronado el puerto, hacia el oeste, como prolongación del anterior, se abre el valle del Corneja, cuna de la Casa de Alba. Aún nos quedan 5 km. dirección norte para llegar a nuestro destino, la plaza de la Constitución de Villanueva del Campillo, a 1433 metros de altitud, donde encontramos los dos verracos vettones, uno de ellos es el más grande conocido hasta hoy, un toro de 250 cm. de largo, 243 de alto y 150 de ancho según la medidas que nos ofrece Álvarez-Sanchís, y un suido o cerdo que descansa junto a él.

Gran toro de Villanueva del campillo (2005) tras su restauración.
El costado izquierdo que se encontraba enterrado y limpio de musgo

En nuestra primera visita, hacia 1990, no pudimos ver las esculturas porque estaban en su lugar original, siguiendo la información de López Monteagudo, en el paraje llamado Campo del toro, en la finca La Corneja o, según Álvarez-Sanchis, Los Tejares, lugar donde aún permanecían en 2003. Según las fotografías de López Monteagudo, que documentaba ambas piezas, eran los restos de dos verracos tumbados sobre el costado izquierdo que hacía imposible ofrecer medidas al estar practicamente enterrados. 

Gran verraco en imagen de 2026

Tras su restauración, se le añadió el tercio trasero de bronce, primero se exhibió el gran verraco en Ávila, para posteriormente trasladarlo a Villanueva del Campillo, su actual ubicación en 2005, en solitario, sin el verraco más pequeño que se conserva hoy junto al toro. Anterior a esta restauración, López Montegudo hacía la siguiente descripción de la pieza que, aunque daba las mismas medidas que Álvarez-Sanchís, difería en la altura,: 143 cm. -aunque es de suponer que era un error tipográfico-: Toro de granito. Escultura de gran tamaño del estilo de los toros de Guisando, en lamentable estado de conservación "ya que le faltan los dos tercios posteriores". Conserva la peana completa "con el arranque de las patas traseras, existiendo vano entre ella y el cuerpo del animal. En la cabeza destaca el testuz y las mandíbulas. Posee papada estando resaltado el brazuelo derecho cuya forma recuerda muy de cerca" a uno de los ejemplares de Guisando. Por su parte Álvarez-Sanchís hace casi las misma descripción, catalogándolo como toro de tipo 1, por su gran tamaño y cuidada ejecución, sin dar más detalles toda vez que "se encuentra semienterrano y sólo es visible el lado derecho".

Toro y verraco en la plaza de Villanueva del Campillo

Manglano Valcárcel profundiza más en la descripción de la pieza y hace hincapié en las proporciones del gran toro que se encuentra en la cabecera del valle del Adaja, "Es, cuanto menos significativo, que en este punto se documente la escultura de mayores dimensiones de todas las existentes", y el aspecto social que representa, "como si de un monumento presidencial se tratase, parece estar poniendo de manifiesto que hay gentes que dominan sus tierras, sus pastos o sus recursos naturales. Es, en cierto modo, una advertencia a quienes se adentren en su interior, una forma de señalizar o acotar determinadas propiedades o derechos que entienden son propios de los habitantes del valle". Aporta una fotografía de 2012 del toro tal como la vemos hoy. El análisis lítico que hace de ambas esculturas, coinciden con el patrón de Villanueva del Campillo, lo que nos indica que fueron talladas en la zona.

Verraco junto al toro que realza el tamaño de éste

El segundo ejemplar es un verraco de granito. López Montegudo cita el mismo lugar de procedencia y ubicación y las siguientes medidas: 67 cm. de longitud y una altura de 62 cm., la escultura se encuentra en "bastante mal estado de conservación, teniendo las patas rotas casi desde su arranque" y, debido a su posición, prácticamente enterrado, concluye que "es imposible apreciar cualquier detalle anatómico". Este ejemplar Álvarez-Sanchis lo describe como un cerdo de granito del que tan sólo nos ofrece la altura, 62 cm. Lo cataloga como tipo indeterminado al estar enterrado y visible "sólo el lado derecho".

Parte trasera del verraco donde se aprecia el arranque del rabo y testículos

De la escultura podemos añadir que en ella se aprecia que le falta parte de la cabeza, tiene muy marcado el resalte del espinazo, la papada, el sexo y el rabo, aunque no podemos dar sus dimensiones, difieren mucho de las medidas que nos ofrecían los arqueólogos una vez desenterrada la escultura.

Verraco en él se aprecia el espinazo, rabo y el sexo

También Manglano Valcárcel hace referencia a esta segunda escultura, aunque no proporciona ninguna fotografía: un suido que se expone en la plaza del pueblo junto al gran toro que, "la desmesurada proporción de sus tamaños eleva, aún más si cabe, el realce de la más grande".

Costado derecho del verraco en el que se aprecia el sexo y la papada

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, Guadalupe, Esculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.
Manglano Varcárcel, Gregorio Ramón, Los verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018

Toro visto de frente (2023) se aprecia marcada la pezuña de la pata izquierda


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