viernes, 28 de octubre de 2022

Santo Domingo de la Calzada


Llegamos a Santo Domingo de la Calzada desde Nájera por la N-120 donde habíamos visitado el monasterio de Santa María la Real. En Santo Domingo nuestra ruta la iniciamos en la catedral, el antiguo hospital (actual Parador de Turismo) y para terminar paseando por el casco antiguo. A la salida de la catedral nos desviamos bordeando la antigua carretera LR-111 hasta llegar a la zona noroeste, allí recorrimos los restos de las murallas, cuatro cubos con sus correspondientes lienzos y el último de ellos con un esbelto arco apuntado.

MURALLAS

Comenzamos con la narración que hace Cooper sobre la ubicación de Santo Domingo; ésta, comenta, carece de ventajas topográficas, ni tan siquiera por la cercanía al río, por lo que, más que por ser un punto estratégico, su desarrollo se debe a la prestación de servicios al tránsito de peregrinos; éste se inicia tras la construcción a principios del siglo XII del puente sobre el río Oja. La fecha de construcción de la primera muralla es incierta; según Azofra la población se encontraba protegida por una muralla en el siglo XIII estando documentada en 1264, "para cuyo mantenimiento se aplicaban las multas por disturbios concejiles". Para Cooper la población debía tener cerca defensiva posiblemente desde 1226, fecha en que se crea "el episcopado compartido Calahorra/Calceatense"; esta muralla debió reforzarse durante la contienda que enfrentó a la reina María de Molina y al Infante Juan a partir de 1296. Aunque su construcción la lleva a cabo Pedro I quien ordena el refuerzo de las murallas antiguas tras la batalla de Nájera (1367) en la que vence a su hermanastro, el futuro Enrique II. 

Lienzo de la muralla desde la torre esquinera del noroeste

Ese mismo año de 1367, apunta Cooper, Pedro I manda construir las murallas "con un doble circuito de sillería de piedra arenisca", tomando como modelo posiblemente el recinto de Puente la Reina con la que mantiene muchas similitudes. Azofra -en quien basa Cooper su descripción- hace un detallado resumen de la monumental obra que se concluye en 1369, ésta tenía "1670 metros de perímetro, 38 torreones rectangulares, 1282 metros de foso circunvalador, 7 puertas de arcadas góticas, con el escudo real y el de la ciudad, fortificadas con barbacanas, una se abría a mediodía y dos en los restantes puntos cardinales". Concluye Cooper con la similitud de los recintos de Puente la Reina y Santo Domingo, en ambos casos los torreones carecían de bóvedas, "aunque la altura, en relación con los lienzos, implica posibilidad de ubicación de máquinas defensivas", y señala que al menos existen restos de dos puertas en recodo.

Torre en la que se aprecia una aspillera y el vano de acceso a adarve 

Estables también describe las murallas que "están compuestas de torres cuadradas de gran prestancia que se sitúan a distancias constantes"; añade que "En una de las torres se abría una puerta de alto arco apuntado, que hoy aparece tapiada". La muralla, comenta Azofra en su artículo de 1992, aún se conservaba en el siglo XIX y en la actualidad (1993) , lamenta de forma crítica que "el recinto amurallado sólo presenta el paño noroccidental y restos aislados. Huellas mínimas y en un estado aterrador. Escalofriante espectáculo", estado que se mantenía en parte de la muralla, sobre todo en los lienzos, en nuestra visita de 2011.

Puerta de arco apuntado y en recodo en la torre nororiental

Continúa Estables comentando las obras que se llevaron a cabo dentro de la ciudad en la que se fortificó durante "el siglo XIV toda la zona occidental de la catedral para lo que se levantaron grandes arcos de gran anchura, bajo los que pasaba y pasa, una de las principales vías de acceso, y se construyeron sobre ellos estrechos pasillos con numerosas aspilleras y reducidos vanos que daban tanto al exterior como al interior de los cuadrados formados por los arcos". 

Arco de entrada al centro de la ciudad junto a la catedral

"De estos cuadrados -añade- sólo se conservan dos, de los cuales el que hacía de central aparece cubierto con gran bóveda de crucería por encontrarse ante la puerta de los pies de la catedral, en tanto que el otro es abierto. Es una obra ingeniosísima, única en toda la Península".

Interior del arco que da acceso a la ciudad


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Estables, comenta que Santo Domingo de la Calzada fue uno de los núcleos de frontera objeto de disputa entre los reinos de Navarra y Castilla, y habría que añadir Aragón según Azofra, toda vez que la considera enclave estratégico en la ruta jacobea como habíamos visto con Cooper. Azofra nos recuerda que en 1076 Alfonso VI de Castilla, protector de Domingo García (Santo Domingo), se había anexionado La Rioja. A partir de la construcción de su primer templo, el control de Santo Domingo será objeto de disputas entre los obispos de Calahorra y Burgos hasta que en 1137 Alfonso VII entrega la titularidad al Obispado de Calahorra; aunque será "Alfonso VIII  en 1187 y 1207" quien afiance su posesión y le otorgue fueros. Como hemos comentado, según Cooper, tras la creación del episcopado compartido Calahorra/Calceatense (Santo Domingo) en 1226, la ciudad ya debió estar cercada. La cerca sería reforzada durante la contienda que enfrentó a la reina doña María de Molina con su cuñado el Infante Juan y los aliados de éste. Recordemos que el Infante Juan, hermano de Sancho IV, tras la muerte del rey (1295), se autoproclama en 1296 rey de León, Galicia y Sevilla provocando uno de los múltiples conflictos a los que tuvo que hacer frente la reina tras la muerte del Rey Bravo.

Cubo de la muralla en el que se aprecian dos aspilleras y una puerta tapiada

En 1333, continúa Azofra, el rey Alfonso XI concede a la villa el título de ciudad "... muy merecido por numerosa población, y por la nobleza y fidelidad de sus moradores"; pero será el hijo de éste, el rey Pedro I, tras la batalla de Nájera, quien vea en el enclave un punto seguro para el estacionamiento de su ejército, por lo que ordena levantar la muralla en 1367. La obra se termina en 1369. Concluye Azofra que justo el año en que se terminan las obras, "en 1369, Pedro I moría a manos de su hermanastro que será coronado como Enrique II de Castilla. En 1379 Enrique II moría en la ciudad calceatense, en la casa del obispo Juan del Pino", tras haber firmado el tratado de paz con Carlos II de Navarra. Con este tratado se ponía fin a los pleitos heredados de la guerra civil: tratado con Portugal (1371), tratado con Aragón (1375) y por último con Navarra (1379) con los que, según Valdeón, "se habían puesto los cimientos de la futura hegemonía de la Corona de Castilla en el conjunto de la Península Ibérica".


LA CATEDRAL

A principios del siglo XII le levantó, en un solar cedido por el rey Alfonso VI, el antiguo templo de Santo Domingo, donde sería enterrado el santo. En 1152 fue elevado a Colegiata aunque el intenso tráfico de peregrinos obligó a levantar uno nuevo. La construcción del nuevo templo se encargó al maestro Garçion, posiblemente de origen francés, colocándose la primera piedra en 1158 y celebrándose oficios religiosos en 1180. En 1232 es cabeza de la Diócesis con Calahorra y su Colegiata concatedral con la de Calahorra por bula del papa Gregorio IX de 1235.

Cabecera del templo proyectado por el maestro Graçion en 1158

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Azofra Agustín, Eduardo, Santo Domingo de la Calzada: de ciudad-camino a ciudad bastida, en Fayuela, Revista de Estudios Calceatenses 2005.
Azofra Agustín, Eduardo, Desarrollo urbano de Santo Domingo de la Calzada en los tiempos medievales. Nuevas aportaciones históricas, 1992.
Cooper, Edward, La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Estables Elduque, J.M., Castillos de La Rioja, Ed. Lancia, León, 1993.
Valdeón Baruque, Julio, Enrique II, ficha de la Real Academia de Historia en dbe.rah.es/biografias


En la columna adosada y en los sillares bajo los capiteles se pueden ver
algunas marcas de cantero 

Dos de las marcas de cantero que se pueden ver en la catedral

jueves, 1 de septiembre de 2022

Castillo de El Mirón


Llegamos hasta El Mirón desde Piedrahita tomando la AV-104 dirección San Bartolomé de Corneja y Santa María del Berrocal donde encontramos el desvío que nos deja en el pueblo. El castillo se encuentra sobre un cerro que domina el caserío desde el sur, La historia del castillo es una incógnita, cuenta con varias hipótesis y debe remontarse a los años de repoblación de las tierras meridionales y sierra de Ávila, como veremos, algo más tardía que la zona norte.

Imagen cenital del cerro donde se asienta el castillo en la que se aprecia
 la torre en el centro y la cerca.  
Fotografía de Rafael Moreno


EL CASTILLO

En 1848, se pregunta en el interrogatorio de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos, ¿Hay en el término de ese pueblo algún antiguo castillo? ¿En qué estado se halla? Está habitado? ¿Tiene alguna tradición interesante? La respuesta no puede ser más desalentadora: "Uno, y se halla deteriorado sin historia ni tradición".  En la búsqueda de información sobre el castillo, tampoco Gómez-Moreno, a principios del XX, nos ofrece más luz, tan solo hace de manera escueta la siguiente descripción del castillo y del lugar: "Era del Duque de Alba; encaramado en lo alto del Berrocal, dominando el pueblo y atalayando el valle de Corneja, con estupenda vista sobre Gredos y serranías circunvecinas. Quedan paredes de una casa y restos de murallas, de poca importancia".

Cara Sur de la torre donde está la puerta de acceso y ventanas
Vamos a iniciar nuestro relato con la información que nos ofrece el monográfico sobre los castillos abulenses publicado por el Museo de Ávila. El castillo de El Mirón, también conocido como "castillo de los Moros", "se encuentra situado entre altos peñascales, elevado sobre el valle del Corneja, y dominando la población que se encuentra entre las rocas. Sus muros de mampostería de un metro de anchura aproximadamente con núcleo de argamasa y revestidas sus caras, abarcan una superficie muy vasta, recorriendo los límites de la meseta donde se asienta. En uno de ellos, todavía se aprecian unas ventanas aspilleras toscas". El torreón del castillo se haya en el punto más alto del recinto, tiene planta rectangular, y se encuentra aislado. Se aprecian dos alturas y está construido en sillarejo con refuerzo de sillares en las esquinas y en los vanos.

Esquina Suroeste de la torre con los sillares espoliados
Por su parte Carmelo Luis López, destaca también su situación entre peñascales y la gran extensión que ocupa todo el espacio rocoso sobre el que se asienta "con patio de armas y el cuerpo de edificaciones, con muros de mampostería de un metro de ancho aproximadamente"; reitera la técnica de construcción del muro con núcleo de argamasa revestidas sus dos caras. El lado Sur está defendido por un acantilado casi vertical, situándose "la torre del homenaje en el punto más alto", sus medidas son 18 metros de largo por 8 metros de ancho.

Cara Este de la torre con un único vano

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

El Mirón formó parte, junto a Piedrahita, La Horcajada y Barco de Ávila, del Señorío de Corneja o Valdecorneja, llamado así por el río que fluye por el valle siendo uno de los 14 asentamientos de repoblación del propio valle. Como ya vimos en el caso de Barco de Ávila, el problema para su estudio es que no existe prácticamente documentación de época medieval, salvo que su ocupación y repoblación no tuvo nada que ver con el norte abulense según nos recuerda Barrios García. Durante más de un siglo la zona atravesó serias dificultades de estabilidad que la hacían poco atractiva a los colonos, bien por los ataques musulmanes, sobre todo tras la reconquista almorávide de Talavera en 1109 y el empuje almohade de 1195 tras Alarcos; a estos ataques había que añadir las réplicas cristianas. También eran frecuentes las correrías de las milicias abulenses y segovianas, que en ocasiones, como vimos en Salvatierra de Tormes, actuaban como verdaderos bandoleros en los límites de la frontera con León y las réplicas a estos ataques de las milicias leonesas, "lo cierto es que a lo largo del período señalado se transformó en un desapacible escenario militarizado cuando no en un campo frecuentado de batalla".

Lienzo Oeste de la muralla en la que se aprecia una aspillera
Más pormenorizado es el estudio de Carmelo Luis sobre El Mirón. Según detalla era, de las villas de Valdecorneja, la menos poblada, por lo que supone que su repoblación fue tardía y su misión debió tener un carácter netamente militar. A su vez su posición privilegiada le permitía controlar las rutas ganaderas y comerciales que circulaban entre el valle del Corneja y el reino de León, sobre todo con Salamanca y Alba de Tormes. Así mismo, nos aporta su visión del repoblamiento y la pugna fronteriza entre los reinos castellano y leonés en tiempos de doña Berenguela, reina de Castilla y a su vez reina consorte de León.
 
Interior de la torre en su esquina Suroeste
Doña Berenguela, en su política en defensa de la frontera leonesa, y dada la escasa población en la zona, llevará a cabo una reorganización del valle "a finales del XII y principios del XIII". Una de estas acciones se lleva a cabo en Piedrahita, donde cederá su fortaleza en la villa para la construcción de la iglesia parroquial a la vez que procede a intensificar la repoblación y fortificará el resto de las villas del valle: La Horcajada, El Barco de Ávila y El Mirón. Por último, nos recuerda que el nombre del castillo, al que como vimos antes también se denomina "castillo de los Moros", parece indicar que el valle del Corneja había estado bajo control musulmán hasta la mitad del siglo XII.

Punto más septentrional de la cerca dominando el valle del Corneja. Tras la primera
 línea de montañas trascurre el Tormes que, hacia la derecha de la imagen, recibe las
aguas del Corneja cerca de Puente del Congosto. La línea de montañas es Gredos.
Zona de gran riqueza agropecuaria, la Corona llevará a cabo una intensa política de señorización en este término siempre en su propio beneficio. En 1254 Alfonso X constituye el señorío de Valdecorneja para su hermano el infante Felipe dentro de las políticas de donaciones reales. Con esta donación parece que "Valdecorneja era utilizado como dote de los infantes de Castilla", comenta Carmelo Luis, tras pasar por manos de varios infantes y retornando a la Corona durante breve espacio de tiempo. En 1307 Fernando IV entrega Valdecorneja a don Alfonso de la Cerda en compensación a la renuncia de éste al trono castellano, aunque le será confiscado en 1312. Un siglo más tarde, Enrique II lo concede, junto con el de Oropesa, a García Álvarez de Toledo, como juro de heredad, es decir de forma plena e irrevocable. Aquí hemos de apuntar que según Bernad, y de manera minuciosa lo detalla Carmelo Luis, Garci Álvarez de Toledo adquiere el Señorío de Valdecorneja mediante permuta por el "Maestrazgo de Santiago a favor de Gonzalo de Mexía". Recordar también que en este Álvarez de Toledo tiene su origen el ducado de Alba, a cuyos descendientes les otorga Juan II la villa de Alba de Tormes y el título. Aunque de forma temprana queda en manos de la casa de Alba, la publicación del Museo de Ávila puntualiza al respecto que "no se conocen datos sobre la construcción concreta del castillo ni sobre su historia en la casa de Alba, de quien recibe el nombre; tampoco sobre su posterior desvinculación". En la actualidad pertenece al común del pueblo.

El pueblo de El Mirón desde el lado norte la torre

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de Ávila, Museo de Ávila, Junta de Castilla y León, Ávila, 1989
Castillos de Segovia y Ávila, Bernad Remón, Javier, Ed. Lancia, León, 1990
Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León, Cooper, Edward,  Junta de Castilla y León, 1991
Catálogo monumental de España. Provincia de Ávila, 1900-1901, Gómez-Moreno, Manuel
Historia de Ávila II, Edad Media  (Siglos VIII-XIII), artículos de Barrios García, Ángel; Del Ser Quijano, Gregorio; Martínez Llorente, Félix; Troitiño Vinuesa, M. Ángel, Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2000
Historia de Ávila III, Edad Media (Siglos XIV-XV), artículo de Carmelo Luis López, Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2006

La torre y a su izquierda las dependencias adosadas a la cerca Oeste

Cerca Oeste a la que se adosaban dependencias

Sección de la cerca donde se aprecia el forrado de la misma

Gorronera de la puerta de acceso, junto a ella y en el intradós de la venta
se aprecian marcas de cantero

Cara Norte de la torre. En primer plano estructura de un edificio 

Detalle del banco del cortejador de la ventana Este

Escudo ilegible sobre la puerta de acceso a la torre

Marcas de cantero que se pueden ver en el castillo

viernes, 19 de agosto de 2022

Torre o castillo de Astudillo en Rasueros


Después de
 visitar las iglesias de San Cristóbal de Trabancos y Rasueros, nuestra próxima visita en la ruta de iglesias de origen mudéjar, siguiendo la carretera C-610, era la iglesia de Villar de Matacabras, para concluir esa parte del viaje en Madrigal de las Altas Torres. A poca distancia de Rasueros comienza a verse a nuestra derecha los restos de una torre, también mudéjar, por lo que decidimos desviarnos por un camino rural, a unos 3 kilómetros de Rasueros, que nos lleva hasta ella. Son los restos de la torre vigía o del castillo de Astudillo. Estos restos se confunden con los de Torralba aunque ésta queda unos kilómetros al sureste, junto a Cisla.

LA TORRE O CASTILLO
 
Según Díaz de la Torre, a quien vamos a seguir en nuestro relato, la Torre de Astudillo, por los restos que aún pueden verse de ella, hubo de ser una fortaleza "dotada de al menos dos torreones situados en los vértices noroeste y sureste y con un recinto interno con varias dependencias que le proporcionan un carácter diferente a las torres exentas". Tiene forma rectangular de unos 32 x 23 metros de lado. La puerta de acceso al recinto se abría en el lienzo sur y tenía 4,10 metros. La torre que vemos está orientada al Norte y conserva parte de su alzado con dos flancos de unos 11 metros de altura, mientras que de la otra torre, al igual que el resto de construcciones, tan solo quedan los arranques. Está construida por superposición de cajones de cantos rodados y adobe delimitados por verdugadas de ladrillo donde se alojan los mechinales que nos indican los pisos que la componían, así mismo, las esquina estaban reforzadas también con ladrillo que le proporciona mejor estabilidad y acabado.
 
Torre desde el lado noroeste y restos de la dependencia suroeste

El único vano existente se encuentra en el muro Oeste que según su traza, vertical y alargada, debió ser una saetera. El acceso a la torre debió hacerse por el lado interior del recinto a través de uno de los laterales hoy desaparecidos. Su estructura es prácticamente cuadrada el lado N-S de 7,5 metros y de 7,90 el lado E-O. De la otra torre sólo quedan los restos de la cimentación y tiene medidas similares.
 
Cimientos de la torre sureste

En el vértice Suroeste se encuentran los restos de una dependencia de mayores dimensiones que los torreones sin coincidir con la fábrica de éstos. Está construida en ladrillo y presenta verdugadas de ladrillo con hiladas de cantos rodados. En su interior hay un silo excavado en la roca de 4 metros de diámetro y que ha sido objeto de expolio. En el centro del patio se localiza un pozo cuyo brocal mide 3,20 metros de diámetro.

Dependencia del vértice suroeste

En sus inmediaciones se encontraba el pueblo de Astudillo que contaba con iglesia, con advocación a Santa María, y según un documento de 1476 estaba situado en el camino que unía Rasueros con Madrigal, aunque no hay ninguna referencia a la fortificación. Concluye que el castillo de Astudillo debía ponerse en relación con el de Rasueros, -de cuyo castillo quedan los restos de una pared y argamasones junto a la actual iglesia,- y con la muralla de Madrigal que debió contar con un alcázar anterior al siglo XIII, en que se fecha la construcción de sus murallas, y del que tan solo hay una estructura y argamasones junto a la iglesia de Santa María. Por último cabe destacar que el de Astudillo, según Díaz de la Torre, formaba parte de una línea defensiva norte-sur junto con las fortalezas de Madrigal y Rasueros, y que debió tener considerable importancia por su cercanía al Reino de León, línea que se vería reforzada con una serie de atalayas dispersas en la zona entre la que cabe destacar la de Yecla -esta torre se encuentra al Oeste en el término de Horcajo de las Torres-.

Restos de la dependencia del vértice suroeste desde el texterior

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Jorge Díaz de la Torre nos introduce a través de su trabajo sobre los torreones, campanarios y atalayas de origen mudéjar en la Tierra de Arévalo sobre la construcción y la finalidad de estas fortalezas de las que van quedando escasos restos. Durante la segunda mitad del siglo XI y primera del XII comienzan a llegar grupos de gente a las tierras altas de Ávila, en la Extremadura castellana. Estas migraciones se producen sobre todo a partir de 1085 tras la conquista de Toledo por Alfonso VI. Estos grupos tienen fines repobladores y están compuestos por gentes del los condados del norte de Castilla (Burgos y Palencia, apuntar que colonos llegados de la población palentina de Astudillo probablemente fuesen los fundadores del Astudillo abulense) así como de La Rioja, Navarra y Vascongadas que se unen e integran con pobladores ya residentes. 

Vértice de la torre vista desde el interior

Estos asentamientos generan una malla de poblaciones que se encuentran separadas por escasa distancia, a menos de un kilómetro en muchas ocasiones. Estos pequeños grupos tenían la necesidad de ayuda mutua en sus actividades cotidianas como para la roturación de tierras, mejoras del sistema de cultivo, y la de organizar un sistema de defensa ante la aún persistente amenaza de incursiones musulmanas, a lo que habría que añadir el hecho de ser tierra de frontera con el Reino de León. Por ello, nos recuerda, deben dotarse un sistema defensivo cuya principal función va a ser estar comunicados entre sí. Con este fin se construyen atalayas y torres -algunas de estas últimas se integran en la iglesia como campanarios-, que les permiten tener un amplio dominio visual del territorio a la vez  les propiciaba el tiempo suficiente para refugiarse en villas amuralladas como Arévalo o Madrigal, o en pequeñas fortalezas como las de Astudillo, y las mencionadas de Rasueros o Torralba.

Lado oeste de la torre con el único vano existente

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Torreones, atalayas y campanarios en la Tierra de Arévalo (Vestigios Mudéjares), Díaz de la Torre, Jorge, en Cuadernos de Cultura y Patrimonio. Número XV en La Alhóndiga, Asociación de Cultura y Patrimonio, Agosto de 2012. Se trata, según nota del artículo, de una ampliación de la ponencia presentada por el autor junto a Martha González Lombo en el V Congreso de Arqueología Medieval Española, Valladolid 1999, publicado como Vestigio mudéjares de edificaciones religiosas y militares en la provincia de Ávila.
Estructuras defensivas asociadas a despoblados en el norte de la provincia de Ávila, González Lombo, Martha y Díaz de la Torre, Jorge, en Castillos de España,  Castillos de España, Asociación Española de Amigos de los Castillos, N.º 109, pág. 52-53, Madrid 1998.
Fortificaciones Abulenses en la Frontera Medieval entre Castilla y León, Jiménez Esteban, Jorge, en Castillos de España, Revista de la Asociación Española de Amigos de los Castillos, N.º 179, 180 y 181, pág. 43-50,  Madrid, 2016

Dependencia del vértice suroeste e interior torre

Vano de la cara oeste de la torre visto desde el interior

jueves, 4 de agosto de 2022

La iglesia de Villar de Matacabras


Llegamos a Villar de Matacabras pasado el mediodía. Habíamos hecho una breve parada frente a la Puerta de Cantalapiedra en Madrigal de las Altas Torres. Desde allí tomamos la CL-610 dirección Peñaranda de Bracamonte; en el primer cruce a la izquierda, a tan solo 3 km., sale una carretera que a 1 km. nos deja en Villar de Matacabras. La iglesia se encuentra justo antes de entrar en la población, según la cartela que hay junto al templo "se emplaza al oeste de la población, separada de su antiguo núcleo urbano". Nada más rebasar el templo y sin llegar al pueblo, nos encontramos frente al edificio, éste desprende una armonía indescriptible, como una ensoñación de ladrillo que deja al viajero con la sensación de estar frente a una obra excepcional y, a la vez, con la frustrante sensación, una vez más, que produce el abandono en el que se encuentra.

Fachada septentrional y ábsides septentrional y central 

El origen del caserío se remonta al proceso de repoblación al sur del Duero del siglo XII; ésta se llevó a cabo con colonos gallegos o leoneses "como Barromán o Bercial", -la primera se encuentra a 9 km. al este de Madrigal y la segunda al sureste de ésta última. En la documentación de mediados del siglo XIII se cita como El Villar, "era una de las poblaciones importantes del tercio de Madrigal con más de 200 habitantes". Según Barrios García pertenecía al arcedianato de Arévalo que estaba dividido a efectos de fiscalidad eclesiástica en tres tercios, el de Rámaga (hoy Rágama), la Vega y Madrigal. En la actualidad el caserío se encuentra despoblado.

Los tres ábsides desde la cerca que rodea el atrio

El templo disponía de una cerca cuadrangular de la que quedan restos y que delimitaba el amplio atrio. Gutiérrez Robledo detalla de esta manera la iglesia: "llena de enigmas es la de Villar de Matacabras, muy cercana a Madrigal, hoy prácticamente abandonada. Lo que queda es una sorprendente cabecera triabsidal, que arranca de un zócalo de ladrillo y sobre él organiza un esbelto orden de arquerías, sobre el que debió desarrollarse uno más, del que quedan los arranques del ábside norte." Comenta que posiblemente la iglesia debió derrumbarse y se reparó de cualquier manera "levantando una tosquísima torre sobre el ábside norte". Conserva a su vez, de su primitiva construcción, la puerta de acceso meridional "con arcos de ladrillo doblado de medio punto".

Arcada de los ábsides septentrional y central en el que se aprecia el zócalo
de ladrillo sobre el que se levantan los arcos de medio punto doblados. En
 primer término el ábside septentrional donde se ven el arranque de una
segunda fila de arcos o de recuadros a la que le falta el remate

Según la citada cartela que se encuentra junto a la puerta de acceso sur: "
pese a su estado actual, aún resulta sorprendente la presencia en su cabecera de tres ábsides construidos en ladrillo, estructura que sólo se repetirá en alguno de los templos más importantes de la comarca", y cita la parroquial de Narros del Puerto; El Salvador y La Lugareja en Arévalo; San Nicolás y Santa María del Castillo en Madrigal de la Altas Torres y la parroquial de Barromán, lo que nos remite a una organización en la que el mudéjar y el románico "se hacen indiscernibles". Llama la atención la referencia a Barromán toda vez que el exterior de ésta presenta un único ábside, no obstante éste envuelve "a modo de forro, la organización de tres ábsides en batería" según describe la Guía del Románico.

Lado meridional y dependencia en ruina

La Guía del Románico también nos habla de lo enigmáticos que son los restos de Nuestra Señora del Rosario, a quien está dedicada la iglesia de Villar de Matacabras, lo son sus restos dentro del románico mudéjar abulense, de una población que fue de más a menos hasta desaparecer. Se lamenta que lo fragmentado de los restos de la construcción impiden saber con claridad el esplendor que impulso su construcción. Destaca también la triple cabecera, "
con mayor desarrollo de la central". Describe el costado norte donde "se levanta un ábside sobre zócalo de ladrillo que presenta una serie de seis arcos doblados sobre el que se organiza el arranque de otra, si bien no puede saberse si de arcos o de recuadros", son los arranques que cita Robledo restos del posible derrumbe. Los otros dos ábsides siguen el mismo esquema aunque con un solo registro en altura, no obstante, señala que los encuentros entre elementos de los ábsides resultan un tanto irregulares, sobre todo en el costado sur "donde la planta no parece del todo simétrica con el costado opuesto".

Planta del templo donde se observa la prolongación de la nave norte y la
disposición asimétrica de los ábsides. Cartela informativa junto a la iglesia

Los tres ábsides, continúa, entestan en una estructura que nada tiene que ver con el primitivo templo. Como hemos visto, al norte se levantó una torre y se prolongó una nave. Según la cartela "es evidente que ha perdido su cuerpo de naves original, al que ha sustituido otro posterior unido al antiguo ábside septentrional", mientras que del central y del meridional nada sabemos de su estructura, según la Guía del Románico, habiendo ocupado parte del espacio que le correspondía una construcción moderna habiendo perdido su uso religioso. Gutiérrez Robredo, recuerda que es posible que la ruina de la iglesia "en momentos menos vigorosos", ésta se reconstruyó de cualquier manera, se erigió la torre y se condenó el antiguo ábside septentrional a dependencia subsidiaria. 

La iglesia y restos de la cerca que rodea el atrio

El acceso meridional tiene una puerta metálica en la que se ha practicado una venta en la que se puede ver el interior  abandonado de la nave donde campan las palomas con libertad, no obstante, señala la Guía del Románico, aún se conservan algunos restos "las bóvedas del septentrional y los frisos del central,- sardinel, facetas y nacelas al menos-, que quizá puedan leerse como el tránsito entre el muro y la bóveda". Y concluye que abandonado el pueblo y el culto, actualmente su uso pasa por la conservación y observación del cernícalo primilla.

Vista de Madrigal de las Altas Torres desde la cerca que rodea la iglesia

Para esta entrada he consultado, además de la cartela informativa que hay junto al acceso sur de la iglesia, la siguiente documentación:

Gutiérrez Robledo, José Luis, Arquitectura románica y mudéjar en Ávila, Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2013
Gutiérrez Robledo, J.L., Hernández García de la Barrera, I. y Moreno Blanco, R., Todo el Románico de Ávila, Fundación Santa María Real del Patrimonio Histórico, Aguilar de Campoo, 2019

Puerta de acceso meridional

Interior del templo corresponde al ábside septentrional

Interior del ábside central convertido en dependencia agrícola