lunes, 19 de octubre de 2026

Torre de San Telmo


Llegamos a la ensenada de Santa Justa, cuando la tarde llegaba a su fin, desde la cercana población de Tagle. Desde la playa, a la derecha, el viajero puede ver la ermita en la parte baja del acantilado sobre el que destacan los restos de la Torre de San Telmo. Al iniciar el ascenso desde la playa podemos ver una cartela que apenas nos informa de la torre.

Ensenada de Santa Justa. A la derecha se recorta la torre y abajo la ermita


LA TORRE

Prácticamente toda la información que hay de la torre procede de una única fuente, por lo que vamos a seguir la que nos ofrece Turismo de Cantabria: "La Torre de San Telmo del siglo XIV, está situada en los acantilados que separan la playa de El Sable en la ensenada de Santa Justa. Se trata de una antigua atalaya medieval de planta rectangular que sirvió de observatorio y punto de referencia para navíos, así como de bastión y defensa contra las invasiones. En estos momentos se encuentra en ruinas y sólo se mantienen en pie parte de dos paredes del edificio originario, conservando los huecos de dos ventanas". Más adelante, en las referencias, nos dice que la torre es del siglo XVI. Sobre su nombre, Amigos de los Castillos añade que también se conoce "como Torre de Santa Justa, Torre de Tagle o Paredón de San Telmo. Los restos de la torre se sitúan sobre un acantilado entre las localidades de Tagle (Suances) y Ubiarco (Santillana del Mar).

Interior de la torre. En primer plano restos de derrumbes del paamento

Dentro de la clasificación de las estructuras defensivas de la Cuatro Villas que hace Muñoz Jiménez, esta pertenece al grupo mayoritario de las torres rurales de la costa: es una torre sencilla, que no posee ningún elemento defensivo salvo el propio edificio, o sea, la misma torre, y que solo varía el modelo en función de su tamaño. De planta cuadrada y con cubierta a cuatro aguas, prácticamente ciega y con pocos huecos, como la que nos ocupa con tan sólo dos vanos, que la alejan de estructuras más complejas que se refuerzan con torreones circulares adosados, ni poseen una cerca o antemuro que la protejan. La fábrica es de mampostería y tiene reforzada la esquina con sillarejo de mayor tamaño; el grusor de los muros dismunuye según se eleva la construcción.

Paramento norte con una de las ventanas abierta junto a la base de la torre

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Muñoz Jiménez hace una breve reseña de la situación de la costa cántabra durante la Baja Edad Media y repasa la historia bélica de la zona en los siglos XIV y XV, "cuando nuestras Cuatro Villas -se refiere a Castro Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera- ya formaban, junto a puertos vascos, la potente Hermandad de las Marismas, -fundada en 1296- observamos un cierto número de enfrentamientos con Inglaterra, contra sus comerciantes, sus piratas o contra sus puertos", acciones en las que los atacantes siempre eran los castellanos de las que salían victoriosos, lo que convirtió a la Hermandad en una verdadera potencia marítima sin rival en el Cantábrico. De estas acciones, se podría esperar "que los puertos castellanos temiesen al menos la reacción inglesa", algo que no ocurrió. Por tanto "las fortalezas existentes no se levantaron para hacer frente a estos enemigos de la mar, sino contra enemigos del interior, más próximos y peligrosos", las luchas banderizas, por lo cual la costa no precisó de grandes estructuras defensivas, "fue poco molestada por enemigos de importancia; las circunstancias especiales de la costa del Cantábrico, la fama de pobreza de nuestra costa, la falta en ella de grandes núcleos de población en que basar esperanzas de un útil saqueo, el poder de los reyes castellanos,...". Por otro lado, las naciones vecinas no eran tan poderosas, al menos hasta el siglo XVI cuando corsarios ingleses y franceses no dejaron de hostigar la costa, por lo que, "podemos afirmar, en consecuencia, que las fortalezas de nuestras Cuatro Villas, torres reducidas sin artillería ninguna, serán suficientes y adecuadas para esta modalidad bélica" pre-artillera. En referencia al texto hay que señalar, según Muñoz, que Santander en 1450 debía tener más de 5000 habitantes, y las otras tres villas una cantidad similar y algo inferior, aunque Ortíz Real cifra los habitantes de Santander en 1587 en 4401, y para Castro Urdiales 4901, lo que hacía poco atractivo su saqueo, ni fueron necesarias instalaciones más complejas toda vez que hasta entrado el siglo XVI no llegó la artillería a la costa santanderina.

Paramento norte en el que se observan varias grietas

Siguiendo a Hispania Nostra, la primera referencia a los orígenes de la torre es de 1632 cuando, según el historiador Ortiz Real, se tiene constancia de una Célula Real en la que se cita la "Mota Justa" como uno de los puntos que formaban el complejo defensivo de la costa. Esta mota, o pequeña elevación, desde antiguo "se le ha denominado como atalaya de San Telmo" y ha convivido con el de Santa Justa desde época medieval, al atribuirse a San Telmo la salvación de unos náufragos que peregrinaban a Santiago de Compostela. 

Visitante observa los restos del derrumbe del paramento oeste

Concluye Hispania Nostra que, a pesar de haber sido utilizada durante un largo periodo, actualmente "la Torre de San Telmo ya no cuenta con ningún uso encontrándose abandonada y en estado de deterioro". Quedan tan solo dos paredones que forman un ángulo de 90º. En 2020 un fuerte temporal derribó parte del paredón oeste y los restos que se conservan presentan grietas cada vez de mayor tamaño y que peligrosamente, "comienzan a desprenderse piedras de ambos paramentos".

La torre vista desde sur con un nutrido grupo de visitanes

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cantabria en el siglo XV, Ortiz Real, J., Ed. Tantín, Santander, 1985
El paredón de la la Torre de San Telmo, Hispania Nostra, en listaroja.hispanianostra.es
Torre de San Telmo, Asociación Española de Amigos de los Castillos, en castillosdeespaña.es
Torre de San Telmo, Turismo de Cantabria en turismodecantabria.com
Torres y castillos de la Cantabria Medieval, Muñoz Jiménez, J.M., Ed. Tantín, Santander, 1993

Boca de la ensenada vista desde la torre hacia el oeste con la puesta del Sol


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