jueves, 19 de octubre de 2023

Alcazarén


Después de nuestra visita para conocer la iglesia de Almenara de Adaja continuamos nuestra ruta por un camino vecinal que nos dejó en la carretera N-601. En el cruce tomamos dirección a Valladolid; a pocos kilómetros llegamos a Olmedo. Cruzamos la villa del caballero sin hacer parada dirigiéndonos por la misma carretera hasta el siguiente cruce a unos 9 km. donde giramos a la derecha para llegar a nuestro destino: Alcazarén. 

Iglesia de San Pedro de Alcazarén

Su nombre Alcazarén, de origen árabe al-qasrayn, significa "los dos alcázares"; como nos dijeron en el pueblo donde según la tradición estos dos alcázares se ubicaban cada uno de ellos en lo que hoy son las dos iglesias de origen mudéjar que vamos a visitar: la Iglesia de San Pedro , edificio que tiene consolidadas sus ruinas y que conserva su ábside original, y la otra, la Iglesia de Santiago Apóstol, la iglesia parroquial que mantiene el culto y preside la Plaza Mayor, ésta también conserva el ábside mudéjar original, además de unas magníficas pinturas que decoran el ábside y que no pudimos ver. No obstante la tradición de los dos alcázares, en la guía de la Fundación Santa María La Real su nombre alude a un pequeño castillo "en la bifurcación del camino a Tordesillas y Simancas" del que tampoco nos pudimos informar. Iniciamos nuestra visita siguiendo la guía de la Fundación y la completamos con el Catálogo Monumental de Valladolid publicado en 1917-1927, de Francisco Antón.


IGLESIA DE SAN PEDRO

La primera visita fue a la Iglesia de San Pedro "catalogado como templo mudéjar de la fase clásica vallisoletana". De esta época tan solo se conserva el ábside siendo los muros barrocos y la torre del siglo XVI. El edificio se ha restaurado y consolidado recientemente. Según describe nuestra guía el templo constaba de una sola nave dividida por arcos fajones que sustentaban la cubierta abovedada. El ábside se construye a mediados del siglo XIII "con tramo del presbiterio levantado sobre banda de ladrillos dispuestos en vertical, base de mampostería, cuatro bandas de ladrillo y tres niveles de arquerías compuestos por cuatro arcos ciegos doblados y ligeramente apuntados". Esta descripción se corresponde con la parte recta del ábside del que sólo se conserva la meridional, mientras que la zona septentrional la ocupa la torre del siglo XVI.

Ábside de la Iglesia de San Pedro. La disposición de los arcos a tresbolillo
indica que los arcos inferiores forman un triángulo con los superiores

La parte curva del ábside, el hemiciclo, "cuenta con otros tres pisos de arquerías ciegas dobladas dispuestas al tresbolillo, además de tres ventanas de aspillera abocinada". En los laterales de la capilla mayor "aún son visibles los arranques del fajón que separaba el ábside del presbiterio, ordenándose éste con arcos de medio punto doblados y peraltados". Aunque el interior del ábside estuvo decorado con frescos góticos ya desaparecidos, que representaban un apostolado que llegaron a estudiar Charles R. Post y Francisco Antón, pinturas que están en sintonía con las de la vecina Iglesia de Santiago, y que Antón describe minuciosamente.

Tramo recto del presbiterio

Francisco Antón detalla así las pinturas desaparecidas: "Ennoblecen al hemiciclo de esta iglesia unas pinturas interesantísimas; quedan restos de ellas: parte de un apostolado que ocuparía todo el muro, al modo de la decoración de las basílicas primitivas. Las figuras que hoy se conservan son cinco Apóstoles a media altura de la pared; bajo ellos, un ancho zócalo de rayas como cuadriculado en losanjes, y, a los lados, más abajo, flanqueando a la mesa del altar, dos figuras más: un ángel y otra persona sentada". A continuación hace una descripción de cada una de los personajes representados, todos ellos "pintados al fresco y en colores rojo y negro, únicamente"; todo el conjunto de pinturas, concluye, "me atrevo a sospechar, en hipótesis rectificable, que estas pinturas tan interesantes son obra del siglo XIII, acaso avanzado, acaso tocando en el XIV". Las pinturas, indica, y el templo en general, son similares a la iglesia homónima de Toro (Zamora). Advierte el profesor que las pinturas se habían conservado gracias a una gruesa capa de cal y que si no se protegían iban a desaparecer, algo que al final acabó ocurriendo.

Interior del ábside con hiladas ladrillos en esquinillas, a soga y a sardinel.
En la parte superior debían estar los frescos hoy desaparecidos

Caminamos unos metros para tomar la calle Real hasta la Plaza Mayor. una plaza amplia donde se encuentra el Ayuntamiento y en el otro extremo de la plaza encontramos majestuosa, sobre un alto, la Iglesia de Santiago Apóstol.

IGLESIA DE SANTIAGO APÓSTOL

Ábside de la Iglesia de Santiago Apóstol

La Iglesia de Santiago Apóstol es la actual iglesia parroquial; se encuentra en el centro de la población sobre un alto en la Plaza Mayor. Del edificio mudéjar conserva el ábside "que data de la segunda mitad del siglo XIII" elevándose sobre un zócalo de piedra; la guía describe su disposición: "consta de tres cuerpos recorridos por arquerías ciegas dobladas, de menor altura en el registro central y más alto el superior". 

Ábside de tres cuerpos corridos. El cuerpo central dispone de tres aspilleras

En 1986, comenta la guía, se desplazó el retablo barroco "para poder contemplar el hemiciclo del ábside -con doble nivel de arquerías y friso superior de esquinillas- y unos interesantes frescos de finales del siglo XIII ocultos por una generosa capa de cal que representan emblemas heráldicos de Castilla, un cortejo de santos, Apóstoles, una Anunciación y un Cristo resucitado mostrando las llagas de la pasión. En el segundo cuerpo hay restos de una Crucifixión casi perdida, flanqueada  por la Virgen y María Salomé". El resto del edificio, sus tres naves y la torre, son producto de reformas de los siglos XVII y XVIII.

De los tres cuerpos de arquerías los arcos del central son de menor tamaño

El interior no pudimos verlo y la descripción que hace nuestra guía de las pinturas es muy similar a la que hace Francisco Antón de las pinturas de San Pedro. Las de Santiago Apóstol imaginamos que Antón no debió verlas pues no hace ninguna referencia a ellas, y la descripción que hace del templo es esquemática haciendo referencia a la de San Pedro: "fue iglesia de la misma época y del mismo estilo que la anterior, de ladrillo también". Del ábside detalla: "De lo viejo queda el ábside, que es torneado, con tres zonas de arcaturas ciegas, de medio punto y la cornisa conocida". Destacar que el ábside carece del tramo recto del presbiterio.


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Como habíamos visto en la entrada de Almenara de Adaja, en el año 939 Alcazarén fue acosada por las tropas de Abderramán III camino de Simancas en la campaña que tenía como objetivo destruir, entre otras fortalezas a orillas del Duero, la de Simancas. Las tropas califales, según narra Vara, llegaron a Alcazarén después de haber asolado el castillo de Íscar -poco después, tras su paso por Alcazarén, harían lo propio con el castillo de Portillo-; en Alcazarén procedieron a arrasar cultivos y campos, pero no se menciona ninguna fortaleza. Tras la derrota de Abderramán III en Simancas y retirarse su ejército a Córdoba, el rey leonés Ramiro II ordena a Ansur Fernández, I Conde de Monzón, la repoblación del lugar, y sería desde Alcazarén junto a Portillo y Peñafiel, donde de sentaron las bases para extenderla hasta tierras segovianas. Durante los siglo XII y XIII fue fuente de disputas entre los obispados de Palencia, Ávila y Segovia; perteneció a la comunidad de Villa y Tierra de Olmedo pasando a poder real.

En el año 1140, la infanta doña Sancha, hija de la reina Urraca y Raimundo de Borgoña, y hermana del rey Alfonso VII, dona Alcazarén al obispo de Segovia en compensación por la pérdida de Peñafiel y Portillo de dicha diócesis. En 1181 el obispo de Segovia permutó con Alfonso VIII la vecina Mojados y Fuentepelayo por Alcazarén. En 1205 mantuvo un conflicto con el vecindario de Olmedo a los que acusaba de apropiarse de la villa que pertenecía a Segovia. Según Cooper, fueron "ciertos vecinos de Olmedo, de la diócesis de Ávila los que reclaman los diezmos de Alcazarén correspondientes al arciprestazgo de Cuéllar", perteneciente esta última a la diócesis de Segovia.  En 1247 el legado pontificio llegó a un acuerdo con las dignidades segovianas respecto a sus derechos sobre los templos de San Pedro y Santiago de Alcazarén.

Iglesia de San Pedro. Fotografía Francisco Antón.
Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid

En 1453 se firma en la iglesia de San Pedro la nulidad del matrimonio entre el príncipe Enrique, futuro Enrique IV de Castilla y su prima Blanca de Navarra hija del infante Juan, en aquel momento duque de Peñafiel y futuro Juan II de Aragón y Navarra; al parecer por presiones de Juan Pacheco que, tras derrotar a los Infantes de Aragón en la batalla de Olmedo (1445) pretendía alejar al futuro rey de Castilla de la influencia de los Infantes. El matrimonio se había celebrado en 1440 cuando Enrique contaba con 15 años, y "la documentación fehaciente revela que aquel matrimonio no pudo ser consumado".

En 1482, los Reyes Católicos, por carta fechada en Medina del Campo el 12 de marzo de ese año, "conceder al concejo y vecinos de Alcazarén en privilegio de ser francos, libres y exentos de aposentamiento entre otros privilegios y exenciones".

Iglesia de Santiago Apóstol. Imagen de Francisco Antón
del Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid

Una vez concluida nuestra visita, con el propósito de volver para ver el interior de Santiago Apóstol y las pinturas de su ábside, de nuevo tomamos la N-601, volviendo sobre nuestros pasos, dirección a Olmedo nuestra siguiente parada.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Antón y Casaseca, F., Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid, (1916-1927), en aleph.csic.es
Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica, Archivo municipal de Alcazarén, en censoarchivos.mcu.es
Cooper, E., La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Hernando Garrido, J.L., Todo el románico de Valladolid, Fundación Santa María la Real, Aguilar de Campoo, 2014.
Suárez Fernández, L., Enrique IV, ficha de la Real Academia de Historia en dbe.rah.es/biografias
Vara Thorbeck, C., La batalla de Simancas, del Al jandaq , o Batalla del Foso, Universidad de Burgos, 2018 en http://hdl.handle.net/10259/6519

Ayuntamiento de Alcazarén (edificio porticado de la izquierda) del siglo XVIII


jueves, 12 de octubre de 2023

Iglesia de Almenara de Adaja


La visita a la iglesia de Almenara de Adaja fue la primera parada de una breve excursión que nos llevaría a conocer algunas iglesias mudéjares de la provincia de Valladolid. Nuestra primera parada era ésta de Almenara de Adaja para continuar hasta Alcazarén y, retornando sobre nuestros pasos, concluir en Olmedo. La fecha no era muy propicia porque algunas de las iglesias no pudimos ver su interior al abrirse los fines de semana y aún faltaban dos días para el inicio de la campaña turística de verano.

Ábside de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción desde el este.

Habíamos salido desde Mingorría (Ávila) por la N-403 dirección Valladolid hasta el cruce con la N-601 cerca de Martín Muñoz de las Posadas (Segovia). Siguiendo la nacional dirección Valladolid, unos ocho kilómetros antes de llegar a Olmedo, encontramos el desvío a la población señalizado con el acceso a la villa romana de Almenara-Puras, un rico yacimiento de época tardorromana, que nos recuerda la antigüedad de la ocupación del lugar. Apenas si encontramos vecinos, tan solo uno que nos informó del estado de la iglesia que estaba en proceso de restauración tras haber sufrido un incendio, y nos remitió a un empleado que hacía labores de limpieza en el pueblo por si éste tenía la llave. La llave, nos dijo, la tenía el alcalde que no reside en la población por lo que no pudimos visitar el interior.  

Ábside desde el noreste a la derecha la sacristía

Siguiendo la guía del románico de la Fundación Santa María la Real, la iglesia se eleva  en el extremo oriental del caserío sobre un alto; está construida con mampostería caliza y ladrillo; llama la atención su esbelta cabecera que se eleva sobre la reducida nave barroca. La cabecera pudo acoger o ser en origen, en el siglo X, una torre vigía "similar tal vez a las de Coca y Olmedo", y apunta la posibilidad de que desde ella los cristianos pudieron vigilar los movimientos de las tropas de Abderramán III cuando se dirigían a atacar Simancas (939) tal como sugiere el profesor Julio González como veremos más adelante.

Cuerpo superior recrecido a partir de la línea de canecillos para ubicar en el
el campanario

El edificio tiene ábside semicircular y el tramo recto del presbiterio, desde el exterior solo podemos ver el meridional, y una sola nave. En el lado meridional se levanta el pórtico y la casa parroquial; y en la septentrional la sacristía que ocupa la parte recta de ese lado y que, según la guía "pudo haber formado parte de otra nave aledaña hoy desaparecida". Del ábside la guía hace la siguiente descripción: "alzado sobre un gran zócalo achaflanado, ciñe muros de mampostería y está perforado por vanos de medio punto doblados en ladrillo hoy cegados"; en origen el ábside estaba rematado "por una cornisa de ladrillo formada por canes de tres piezas escalonadas que desaparecieron en época postmedieval cuando fue recrecido por un gran cuerpo que doblaba su altura original", la cornisa aún es visible, desde donde arranca el recrecimiento que a su vez está rematado por grandes merlones construidos para albergar las campanas, esta reforma hizo necesario reforzar "el exterior del arco triunfal mediante grandes contrafuertes escalonados".

Lado recto del presbiterio con cuatro arcos ciegos de medio punto. Se aprecia
el zócalo y en la  parte superior se observa una saetera. A la izquierda el
contrafuerte escalonado a la altura del arco triunfal

El tramo recto, el muro meridional exterior del presbiterio, cuenta con cuatro arcos ciegos de medio punto de ladrillo enmarcados por casetones rectangulares, según la guía originalmente éstos estaban revocados, algo típico del mudéjar toresano, datándose a mediados del siglo XIII. El cuerpo superior combina la mampostería y el ladrillo y en él se abre una saetera. 

Tramo curva del ábside se aprecian las tres vanos ciegos de ladrillo doblados
de medio punto, una línea de ladrillo entre los vanos y el zócalo, y en la parte
superior otra línea de ladrillo bajo la antigua cornisa también de ladrillo

El interior, como hemos comentado, no pudimos verlo aunque en la guía se detalla que "está completamente enlucido aunque pueden apreciarse en el hemiciclo del ábside la original disposición a media altura de arquillos de medio punto desdoblados y una imposta de nacela superior sobre la que se alza la bóveda de horno apuntada. El presbiterio posee dos cortos tramos cubiertos por bóvedas de cañón apuntado y arco fajón central. Los muros acogen arquillos dobles que carecen de lesena central, al estilo de la cabecera de la iglesia de Santiago en Megeces de Íscar".

Fachada Norte de la iglesia Nuestra Señora de la Asunción


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Como habíamos comentado, el profesor Julio González apunta la posibilidad de que en el siglo X  los cristianos pudieron observar desde la torre almenara, -torre vigía que mediante fuego o humo desde su azotea avisaba de movimientos del enemigo y en las costas de la llegada de piratas-, los movimientos de las tropas de Abderramán III cuando se dirigía a atacar Simancas en 939. Para este punto vamos a seguir a Vara Thorbeck que hace un pormenorizado y razonado recorrido de la expedición del ejército califal. El día 21 de julio de 939 las tropas de Abderramán III cruzaron por el Puerto de Tablada -se encuentra junto al Alto del León- la sierra de Guadarrama para adentrarse en territorio enemigo. El día 25 llegaron a la fortaleza de M.dma, lugar no identificado que según Chalmata puede ser la actual Olmedo, no obstante Vara cree que se corresponde con Coca. -La localización del lugar es importante porque dependiendo de una u otra población el trayecto varía sustancialmente, nosotros creemos que es más lógica la que propone Vara-. Permanecieron en el lugar dos días dirigiéndose después al castillo de Íscar que fue asolado; luego se dirigieron a Alcazarén donde arrasaron los cultivos y campos para terminar acampando a orillas del río Cega, quizá en la actual Mojados, donde cruzaron el río para dirigirse a Portillo donde llegaron el día 2 de agosto, concluyeron el trayecto en Simancas donde presentaron batalla a las tropas de Ramiro II de León el 6 de agosto. Siguiendo este itinerario es difícil que se pudiesen observar las tropas califales desde la torre toda vez que llegaron desde el Este; en esa dirección Coca dista 20 km y Alcazarén, algo más al Norte, unos 17 km. y hay que salvar los valles, del Eresma y del Cega y una línea de altos cercanos a los 800 m. de altitud. Almenara de Adaja se encuentra a una altitud de 776 metros.

En el centro de la imagen en el horizonte la torre de telegrafía óptica: Torre
Lutero a 865 m. de altitud al Este de Almenara de Adaja vista desde la iglesia 

Una vez concluida nuestra visita, siguiendo un camino rural llegamos a la carretera N-601 donde tomamos dirección a Olmedo para hacer nuestra siguiente parada en Alcazarén. 

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Hernando Garrido, J.L., Todo el románico de Valladolid, Fundación Santa María la Real, Aguilar de Campoo, 2014.
Vara Thorbeck, C., La batalla de Simancas, del Al jandaq , o Batalla del Foso, Universidad de Burgos, 2018 en http://hdl.handle.net/10259/6519

martes, 22 de agosto de 2023

Francisco Guillamas Velázquez


Paré a descansar del paseo de la tarde frente a las ruinas del monasterio de los Jerónimos de Jesús, en Ávila, a la sombra que propicia el Palacio de los Guillamas, hoy convertido en un grupo de viviendas de lujo. Del palacio se conserva la portada donde campean dos escudos de armas de los Guillamas, uno sobre el dintel de la puerta de entrada y otro, más pequeño, sobre el balcón del primer piso; también hay un cartel que recuerda en un breve apunte su origen: "PALACIO DE LOS GUILLAMAS. Casa que perteneció a Don Francisco Guillamas Velázquez. Tesorero de la casa del Príncipe Felipe II y Tesorero de la Reina. Maestro de Cámara de la Casa de Borgoña. Patrono de la Orden Carmelita Descalza. En esta casa vivió Santa Teresa hacia el año 1562 desde donde seguía las obras de su primera Fundación, el Convento de San José o de las Madres".

Entrada al Palacio de los Guillamas restaurada 

De la persona de don Francisco Guillamas, nos informa Martín González a colación del patronato que ejercía del convento de San José en Ávila: "era caballero muy principal. Fue maestro de cámara de los reyes Felipe II, Felipe III y Felipe IV, tesorero de las reinas doña Margarita y doña Isabel, señor de las villas de La Serna, Vadillo y Los Povos y regidor de Ávila", información que amplía con la relación que tuvo el palacio de los Guillamas con el convento de San José o de las Madres, primera fundación de Santa Teresa, del que dista escasos metros y desde donde la Santa pudo seguir la evolución de las obras. 

Francisco Guillamas Velázquez

En el convento se construyeron cuatro ermitas. Eran cuatro oratorios situados junto a la huerta, estancias donde las religiosas podían encontrar la soledad propia de la vida eremita. Una de ellas estaba dedicada a Cristo, donde la propia Santa Teresa manda pintar un Cristo de la Columna, que da nombre a la ermita: "A este Cristo se le atribuyen numerosos prodigios. Uno de ellos iba a tener felices consecuencias para el convento, pues propiciaría el mecenazgo más trascendental. Doña Catalina de Rois, mujer de don Francisco Guillamas Velázquez, de la cámara del rey Felipe II, alcanzó su curación por mediación de la imagen. En agradecimiento mandó rehacer la ermita a su costa, dejándola en su estado actual, convirtiéndose a partir de entonces los Guillamas en los grandes protectores del convento". A este respecto en dicho convento, en conversación que mantuve en mi visita, se tienen dudas de que don Francisco conociese personalmente a Santa Teresa.

Catalina de Rois Bernaldo de Quirós esposa de Francisco Guillamas

Guillamas Velázquez, antes de asentarse en la ciudad de Ávila, había servido a las órdenes de Juan de Austria y Alejandro Farnesio en Italia, Lepanto y Flandes. Del escudo de armas, presente en la ermita "entrando a la derecha", tenemos la descripción que Merino Álvarez hace de los cuarteles que lo componen: "Los Guillamas tenían su escudo lleno de llamas, y por conquistadores en la Tierra Santa, la Cruz potenzada de oro en campo colorado y una flor de lis", la flor de lis se corresponde con el origen francés de los Guillamas.

Escudo de armas de Francisco Guillamas Velázquez en la reja de la capilla

El origen de los Guillamas se remonta en Castilla a Guillaume Du Bellay (Guillamas de Bela), personaje que entró en España con las Compañías Blancas de Bertrand Du Guesclin en 1366 durante las guerras civiles castellanas que enfrentaron a Pedro I y su hermanastro Enrique de Trastamara, en apoyo de este último. Según podemos leer en la relación genealógica que hace E. Rojas, citando a Figueroa y Melgar, era natural de París, pertenecía a la Casa de los Condes de Bellay en el Anjou. Se le cita en las Suertes de los Fielazgos de la ciudad de Ávila en 1420, (Pablo Churruca); casó con una mujer de la familia de los Blasco Ximeno, persona esta de gran autoridad en la ciudad en aquel tiempo. El primer Bellay conocido es Berlay I Le Vieux du Montreuil-Bellay, nacido hacia 940 y muere en 1030; había recibido del conde de Anjou, por donación en 1025, el castillo que lleva su nombre. Participó en la primera cruzada, lo que se refleja en el escudo de armas, y está citado en el blasón de los Guillamas como Guy de Llamas Bella. En origen el apellido se llamó Berlay que pasa a llamarse por deformación lingüística Bellay hacia 1162. Nuestro Francisco Guillamas Velázquez (1548-1630) era la octava generación descendiente de Guillamas de Bela.

Escudo de armas de Francisco Guillamas en la plaza de San Andrés

Concluimos con las Compañías Blancas al mando de Bertrand Du Guesclin; éstas fueron enviadas por el rey Carlos V de Francia a Castilla para apoyar al conde Enrique de Trastamara. Compuestas, según Valdeón Baruque, por unos 10000 ó 15000 soldados de fortuna, mercenarios en su mayoría franceses, aunque también contaba con algún cualificado militar inglés. Entraron por Aragón cuyo rey, Pedro IV otorgó a Du Guesclin el señorío de Borja. Estas Compañías Blancas dejaron mal recuerdo por donde pasaron por los abundantes desmanes que cometieron debido a su obsesión de ganar botín.

Escudo de armas en la tumba de Francisco Guillamas Velázquez

Fundado en 1539, el convento de la Concepción de Ávila, comenta Moreno Blanco, fue una de las primeras aportaciones de los Guillamas a la arquitectura abulense, "sería en la portada principal del templo que vendría a sustituir a otra anterior. Se articula en tres cuerpos, de los que el inferior se resuelve mediante un arco de medio punto cajeado y trasdosado por un alfiz con los extremos rematados a bisel delatando lo tardío de su factura. El segundo el escudo de los Guillamas entre aletones y, en el tercero un medallón de María con el niño, que ha perdido el rostro".

Los dos cuerpos superiores de la portada del convento de la Concepción


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

E. Roja, María, Guillaume de Bela (Vela) en gw.geneanet.org
Martín González, J.J., El Convento de San José de Ávila, 1979
Merino Álvarez, Abelardo, La Sociedad Abulense durante el siglo XVI. La Nobleza, 1926.
Moreno Blanco, Raimundo, El convento de la Concepción de Ávila. Construcción y transformaciones de un templo tardogótico, Universidad de Salamanca, 2020
Riera, A. de, Francisco Guillamas Velázquez, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe-rah.es
Valdeón Baruque, J., Bertrand Du Guesclin, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe-rah.es

Francisco Guillamas Velázquez orante en la capilla de la iglesia de San José


sábado, 5 de agosto de 2023

Verraco de Naturávila (Ávila)

 
El verraco de Naturávila tiene una posición algo peculiar, parece estar erguido sobre sus patas delanteras a diferencia del resto de toros que suelen tener una posición estática horizontal, aunque como veremos no es el único ejemplar. Antes de ser trasladado a su asentamiento actual en Naturávila, un complejo turístico a unos 5 km. al sureste de la ciudad de Ávila, el verraco estaba en el patio porticado del palacio o Torreón de los Guzmanes en Ávila.

Verraco en el que se distingue la papada y los ijares

López Monteagudo destaca los siguientes rasgos de la pieza y nos aporta las siguiente medidas: una longitud de 148 cm., altura máxima de 140 cm. y mínima de 100 cm., con 46 cm. de ancho y un perímetro de 203 cm. A continuación hace la siguiente descripción de las escultura: toro de granito en excelente estado de conservación a pesar de que en el plano frontal de la cabeza y el morro se advierten rotos. Tiene peana en la misma pieza. A pesar del deterioro de la cabeza, se aprecia la testuz, orejas y mandíbula. Bajo el cuello posee una gran papada que desciende las extremidades delanteras hasta la peana. Las extremidades se advierten separadas resaltando en ellas los codos y pezuñas, estas últimas solo en las delanteras. En la parte trasera se aprecian los ijares, piernas y brazuelos que se continúan en franja resaltada hasta el dorso. El rabo se vuelve sobre la pierna derecha cruzando el espinazo, que solo aparece resaltado en la grupa y termina en penacho sobre el costado izquierdo. Bajo el vientre se aprecia el sexo.

Lado izquierdo y trasero del verraco

Se desconoce el lugar de procedencia de esta escultura, citándola Ballesteros (1896) en el mismo lugar donde ahora se encuentra (en el patio del palacio de los Guzmanes); sin embargo, cabe señalar su gran parecido con un ejemplar procedente de Muñogalindo, lo que le hace sospechar que tal vez tenga la misma procedencia.

El verraco en el patio del Torreón de los Guzmanes
Fotografía de Javier Lumbreras

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

López Monteagudo, Guadalupe, Esculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.

Excursionista de un grupo escolares en Naturávila descansa sobre el verraco
Una de las constantes de maltrato patrimonial que suele pasar inadvertido