viernes, 12 de noviembre de 2021

Castillo de Valdecorneja

El castillo de Valdecorneja en una imagen de 2004

El Barco de Ávila se encuentra en la encrucijada de caminos que comunica la Meseta por el puerto de Tornavacas con Extremadura a través del Valle del Jerte por la N-110 que une Ávila con Plasencia; hacia el este la AV-941 que recorre la vertiente norte de la Sierra de Gredos, y hacia el oeste la AV-100 nos lleva hasta Béjar.  "El enclave de El Barco de Ávila, una pequeña depresión resguardada entre montañas, resulta fundamental para la transitabilidad hacia Béjar y Extremadura. El puente, antes barca, sobre el Tormes tuvo un gran valor estratégico y económico al controlar los caminos tanto hacia el sur como hacia el oeste, condicionando el trazado de cordeles y veredas" (Troitiño) Sobre un pequeño promontorio se encuentra vigilando este cruce de camino, en la orilla derecha del Tormes, el castillo de Valdecorneja, la primera fortificación que encontramos en nuestra ruta por la ribera del río Tormes.

Puerta del Ahorcado, antigua Puerta de Ávila

LA VILLA MEDIEVAL

Comenzamos con la breve descripción que Manuel Gómez Moreno hace de la villa: "Tapias, más que muralla, rodean la villa, hechas de mampostería, de 1,70 metros de espesor con pocas torrecillas cuadradas y redondas a largos intervalos. La puerta de la Horcajada,  dicen era de galana fábrica, no existe, y la de Ávila abre entre dos cubos sus arcos redondos, con señales de rastrillo y batientes; es enteramente lisa, pequeña y sin carácter que determine la época en que se construyera; no obstante, las troneras redondas con mirilla encima que tienen las torres hacen creer que el recinto se haría hacia finales del siglo XV". La Puerta de Ávila a la que se refiere es la que hoy se llama Puerta del Ahorcado que se abre hacia el este. Hacia el oeste de abría la Puerta del Puente, que enfrentaba el puente del XIV que cruza el Tormes destruida por las tropas austriacas durante la Guerra de Sucesión y de la que tan sólo quedan cuatro dovelas y un desgastado escudo de los Álvarez de Toledo, señores de la villa.

Restos de la Puerta del Puente con el escudo de la casa de Alba

EL CASTILLO

Sobre el castillo, continúa Gómez-Moreno, situado "Al NO, dominando el Tormes, levántase el castillo palacio de los Duques de Alba, antiguos señores de Val de Corneja, hoy trocado en cementerio. Es un cuadrilátero, de 35 por 37 metros proximadamente, cercado de altas murallas, cubos a las esquinas y gran torre cabalgando sobre la cortina oriental, junto a la que se abre la puerta de arcos apuntados; garitas y matacanes guarnecen los adarves, excepto la torre, cuya parte alta se derribaría cuando los Reyes Católicos hicieron desmantelar las fortalezas". Cooper señala que la planta de castillo, rectangular, cubos en las esquinas y la poderosa torre del homenaje adosada a uno de los lienzos, recuerda al tipo del castillo de la escuela de Valladolid, aunque, "aquí el arquetipo es abulense, el castillo repite en pequeño la planta del de Arenas de San Pedro" aspecto éste que también destaca Bernad. por lo que es de suponer que sigue a Cooper.

Lienzo este, donde se abre la puerta de acceso junto a la torre del homenaje
entre dos potentes cubos esquineros

Continúa Gómez-Moreno describiendo la fortaleza: "En su hueco se conserva un aposento en bóveda de cañón, hoy hecho capilla de S. Pedro del Barco. En el área del castillo sólo quedan señales de dos pisos de habitaciones que le rodeaban, y algunas ventanas de dos arcos agudos y simplemente achaflanados"; "pero -comenta que parte de la arquería que debía estar en el patio de armas se traslada a "la plaza Mayor de la villa (donde) se ha utilizado un trozo de las arquerías que rodeaban el patio con fustes cortos de planta oval, arcos escarzanos con molduras cóncavas y pretil calado formando círculos con cuatro lóbulos inscritos". Sobre la antigüedad de estos restos cree que puede ser "del tiempo de Enrique II, como todo el castillo, que es de mampostería de granito; algunos sillares de la puerta llevan estas marcas (...) que se repiten en la torre de la iglesia." Referente a las marcas de cantero pueden verse varias en la puerta de acceso y, sobre todo, en la iglesia si la que alude es la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora del siglo XII donde son abundantes, o a la capilla que había en la torre del homenaje que menciona con antelación. Según Cooper en la torre del homenaje existen algunas marcas similares a las de la iglesia de Bonilla de la Sierra. En la última fotografía he reseñado las marcas que alude Gómez-Moreno y las que he podido encontrar.

Lienzo sur con dos cubos esquineros y garita entre ambos

La descripción más completa del castillo es la que hace la publicación del Museo de Ávila, que respecto a los comentarios de Gómez-Moreno añade que en la fortaleza "Debió haber antemuro, foso y contrafoso que circundaba el castillo" y de la existencia de "otra puerta cegada en la actualidad en la parte del río". Los muros "de mampostería están rematados por una cornisa de modillones de lóbulos de granito, a modo de matacán corrido, interrumpido a mitad de los lienzos por gatitas con base de cono invertido mensulado".

Lienzo oeste con variedad de ventanas y puerta trasera

Del interior del castillo añade el Museo algunos detalles a la descripción de Gómez-Moreno, "quedan los restos deteriorados de ventanas de diferentes tipos, que reflejan diversos momentos, y los mechinales de las vigas que distribuían las estancias en dos alturas. Confirmado por recientes excavaciones, su eje lo constituye un patio de planta cuadrada o rectangular con pequeños muros a modo de banco de mampostería y ladrillo, en donde se asentaban las columnas sobre plintos, cuyo piso superior se remataba en crestería cuadrilobulada, de la que queda una parte reutilizada en la plaza mayor del pueblo", tal como había propuesto Gómez-Moreno. Interesante es la descripción que hace del subsuelo y el sistema de recogida de agua: "en el subsuelo existe un aljibe abovedado excavado en la roca, que reparte una red de construcciones subterráneas; y, en el centro del patio, un pozo con la boca cubierta en cúpula de sillería, cuyos elementos presentan marcas de cantero y signos de colocación, forman un friso corrido que se había interpretado como decoración". Bernad también comenta el sistema de recogida de agua y de la existencia de dos aljibes y habitaciones subterráneas "cuyos vestigios pudo ver el que esto escribe", señala Bernad,  no obstante, añade, "la reforma precipitada del patio impidió su descubrimiento", y es que el interior ha sufrido diversas intervenciones, las más agresiva, comenta el Museo, es cuando en "el siglo XIX siendo ya propiedad municipal, se aprovechó su bien resguardado recinto para cementerio, con lo que se barrió completamente su estructura interna", es tal como lo conoce Gómez-Moreno, y la más reciente, la "restauración de acondicionamiento para actividades culturales" con la limpieza de los muros que los ha despojado de los sucesivos revestimientos y se ha procedido a pavimentar el patio de armas. 

Interior preparado para un acto cultural. Corresponde al lienzo oeste con
 puerta trasera que da al río, ventanas y mechinales. El suelo enlosado ha

cubierto el aljibe y el sistema de recogida de agua

La torre del homenaje tiene una escalera de acceso bastante elevada ya que, originariamente, había una estancia que la precedía. En la actualidad es el único paso para llegar al adarve. Finalmente, en esta última década, ha desaparecido un arco adintelado con una calavera esculpida en su clave, que formaba parte de la puerta de entrada a la torre. El edificio sufrió además innumerables agresiones en la Guerra de Sucesión de finales del XVII, y en la de la Independencia, con desmantelamientos sistemáticos para reutilizar sus elementos constructivos.

Torre del homenaje desde el patio de armas. En la parte superior de abre
la puerta que da acceso al adarve

CIRCUNSTANCIAS HITÓRICAS

La conquista de Plasencia propició tanto la reorganización de ésta como la de la tierra de Béjar (Barrios Gómez), y dejó las puertas abiertas a la ocupación y colonización de las riberas del río Corneja, los alrededores de Barco de Ávila, y la inclusión de ambas zonas en los circuitos de trashumancia entre las dos mesetas, - estas rutas ya eran utilizadas desde tiempos protohistóricos-; destaca Barrios Gómez que de la repoblación del curso alto del Tormes "el único núcleo estable que existía en 1250 en la cabecera del Tormes era Barco de Ávila".

Puente sobre el río Tormes

En el aspecto jurídico Barco de Ávila estuvo dentro de la política de señorización que la corona llevó a cabo en el término concejil abulense, bien favoreciendo a destacados miembros de la nobleza o a la propia familia real. Enclaves de especial riqueza agropecuaria y mercantil, sufren ese proceso en la época comprendida entre finales del XIII y principios del XV (Martínez Llorente), que alcanzaron además de Barco de Ávila a otras poblaciones como Piedrahita, ValdecornejaEl Mirón y La Horcajada. Estos nuevos enclaves les serán otorgados fueros por Alfonso VIII a principios del siglo XIII a El Barco de Ávila y Piedrahita, aunque existen ciertas dudas al respecto, pues añade Martínez Llorente que un análisis determinado del contenido normativo "presuntamente" fueron concedidos en 1211 por Alfonso VIII  a la par que a Plasencia, Béjar y Piedrahita; teniendo el de Barco de Ávila un contenido similar a esta última, siendo ambos, muy próximos a los de Plasencia, Alba, Béjar o Cuenca, no obstante, la existencia de ambos fueros soberanos cuenta con múltiples dudas de su existencia que o bien no son ciertos o son de difícil comprobación. La exención jurisdiccional se da a mediados del siglo XIII como resultado de la constitución del señorío o infantazgo de Valdecorneja. A este respecto señala Del Ser Quijano, que llama la atención que en núcleos de importancia como son Arenas de San Pedro, Arévalo y El Barco de Ávila no se conserve rastro documental de época medieval.

Edificio en la plaza Mayor de Barco de Ávila 
con restos de la arquería del castillo

Siguiendo la narración de Martín Jiménez, tras la conquista de Toledo (1085) Alfonso VI ordena a su yerno, Raimundo de Borgoña, la repoblación y fortificación del valle del río Corneja, por lo que se cree que en esa época se construye una fortaleza en la villa y, como comenta Bernad, "podía haber coincidido con el actual emplazamiento o con el de una torre cuyos restos aún se ven enfrentados en la otra orilla del río". En la segunda mitad del siglo XIV, durante el reinado de Enrique II TrastamaraGarci Álvarez de Toledo adquiere por permuta el Señorío de Valdecorneja por el "del Maestrazgo de Santiago a favor de Gonzalo de Mexía" (Bernad) y serán sus descendientes quienes impulsarán en el XV la construcción del actual castillo. Como habíamos visto antes, según Cooper, durante el reinado de los Reyes Católicos la torre del homenaje perderá, si es que lo tuvo, su almenado.

Torre de Prado del Cubo, enfrentada al castillo en la otra orilla del Tormes
Fotografía extraída del libro Castillos de Ávila del Museo de Ávila (1989)

Según Cooper, Barco de Ávila era un bien enriqueño; "en 1448 fue enajenado al marqués de Villena, sin que se sepan las circunstancia ni la duración de la entrega, o la validez de su posterior posesión por el conde y duque de Alba". Durante la Guerra de Sucesión (Bernad) a principios del siglo XVIII, las tropas austriacas provocaron graves desperfectos en la villa al ser está y el duque de Alba partidarios de Felipe V, como muestra la Puerta del Puente y el escudo de la casa de Alba que en ella se conserva gravemente deteriorado.

Castillo de Barco de Ávila. Gómez-Moreno principios del siglo XX

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de Ávila, Museo de Ávila, Junta de Castilla y León, Ávila, 1989
Castillos de Segovia y Ávila, Bernad Remón, Javier, Ed. Lancia, León, 1990
Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León, Cooper, Edward,  Junta de Castilla y León, 1991
Catálogo monumental de España. Provincia de Ávila, 1900-1901, Gómez-Moreno, Manuel
Historia de Ávila II, Edad Media  (Siglos VIII-XIII), artículos de Barrios García, Ángel; Del Ser Quijano, Gregorio; Martínez Llorente, Félix; Troitiño Vinuesa, M. Ángel, Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2000

Vista de la torre del homenaje desde el interior del castillo 

Esquina y cubo noreste desde el interior

Esquina del suroeste vista del interior y puerta trasera

Lienzo oeste desde la orilla izquierda del río

Detalle de tres vanos del lienzo oeste la ventana central ajimezada y 
enmarcada con alfiz

Marcas de cantero junto a la puerta de acceso

domingo, 7 de noviembre de 2021

El verraco de Lumbrales


Lumbrales
se encuentra en un cruce de caminos, en el vértice que une dos fortalezas que defendían la frontera con Portugal, la de San Felices de los Gallegos, unos 10 km. al sur, desde donde habíamos llegado tras visitar su castillo a escasos kilómetros de la raya que marca el Duero; y nuestra próxima visita para ver la torre de Sobradillo. Esta parada estaba programada para ver este interesante ejemplar de verraco de la cultura celtibérica de los Vettones.

Costado derecho del verraco. La pata trasera está más adelantada
que la del costado izquierdo lo que le da sensación de movimiento


La descripción más antigua del verraco de Lumbrales nos la ofrece Gómez-Moreno que describe la pieza conocida como "El "berraco de la Barrera", puesto ante una casa frente de la iglesia, es el mejor trazado de cuantos conozca, y se le representa en actitud de acometer, echado hacia atrás, la cabeza alta y las extremidades juntas de dos en dos; en su cabeza se acusa el hocico, ojos y orejas; lo demás aparece modelado con gran sobriedad, sin otros accidentes que las pezuñas y órganos genitales; además, a lo largo del espinazo, mutilando su cresta, se enfila una serie de hoyuelos como de ordinario. Su materia es granito bueno; su tamaño 1.35 de largo, por 1.07 m. de alto, con peana". Llama la atención la calidad plástica de la obra: "El mejor trazado de cuantos conozca", confiesa. Hay que tener en cuenta que en su libro Gómez-Moreno nos habla de otros seis ejemplares, los de Salamanca, Ciudad Rodrigo, Ureña y un toro de piedra, a los que añade este de Lumbrales, el de San Felices de los Gallegos, muy similar aunque mucho más desgastado; el de Monleón, y de haber tenido noticias de otros seis ejemplares en la provincia que no llegó a ver: el de Masueco que "aunque pasé por allí no lo eche en ver"; Los Lázaros, despoblado cerca de Ciudad Rodrigo donde había uno que tampoco llegó a ver; y otros tres en Tordillos, -pueblo de Alba-, Contiesa -alquería de Ledesma- y Palomares -junto a Béjar-, ninguno lo llegó a ver, e incluso le negaron la existencia de este último.

Frente del verraco en el que se aprecian las patas delanteras juntas,
 la papada, las mandíbulas y las pezuñas

López Monteagudo nos ofrece unas medidas algo más precisas, quizás porque excluye la peana de 23 cm. de altura construida en misma pieza. El verraco tiene estas dimensiones: 120 cm. de longitud, 84 cm. de alto y añade 41 cm. de ancho, construido en granito se encuentra en buen estado de conservación; se le conoce como "Burro de la Barrera", se le aprecia la mandíbula, boca y orejas aunque tiene algo desgastado el hocico; las patas insinúan movimiento y se le distinguen pezuñas y corvejones y se le aprecia el sexo. El verraco continúa en el mismo lugar que indica Gómez-Moreno y, aunque se desconoce su procedencia, concluye, está muy cerca del castro de Las Merchanas -unos 6,5 km. al noreste de Lumbrales, de donde podría proceder.

Parte trasera en el que se aprecia el espinazo, el abultamiento del sexo,
 la pata derecha más adelantada y dos cazoletas

Álvarez Sanchis censa en su libro 29 piezas que casi triplica el número que cita Gómez-Moreno y nos ofrece las mismas medidas que López Monteagudo. señalando también la misma procedencia. Una vez concluida nuestra visita tomamos fuerzas en un bar del pueblo y seguimos nuestra ruta hasta Sobradillo donde visitamos la torre, resto de su castillo.

Vista del castro de Las Merchanas. En la parte superior se aprecia la
 muralla del castro y frente a ella, casi inapreciable, un verraco más desgastado

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación;

Álvarez-Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
Gómez Moreno, Manuel, Catálogo monumental de España. Provincia de Salamanca, Madrid, 1901-1903
López MonteagudoGuadalupe,  Esculturas Zoomorfas Celtas de la Península Ibérica,  C.S.I.C., Madrid, 1989.

Panorámica de la espléndida Plaza Mayor de Lumbrales y su Ayuntamiento
Tras la casa a la izquierda del observador se encuentra el verraco

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción del siglo XVI
en la Plaza de la Barrera donde se ubica el verraco

lunes, 1 de noviembre de 2021

Torre de Cespedosa de Tormes


Llegamos a Cespedosa de Tormes desde la cercana Salvatierra de Tormes donde habíamos visitado su castillo. Tomamos la DSA-136 hasta la Autovía de La Plata y a la altura de Guijuelo la SA-104. Tras cruzar el puente sobre el Tormes, la villa se encuentra en la margen derecha del río, a unos 4,5 km del puente. La torre se levanta en el extremo este del pueblo sobre un promontorio que domina el valle del río donde éste se convierte el embalse de Santa Teresa. Se ubica la torre junto a la salida de la carretera que nos lleva a Puente del Congosto villa y castillo vinculados en sus inicios a la torre de Cespedosa desde que Enrique III cediera ambas a Gil González Dávila en 1393. Para acceder a ella, según indicaciones de los lugareños, sólo hay que salvar un muro de piedra que hay junto a la carretera y campo a través se llega sin dificultad, opción que nosotros tomamos. Con esta visita hacemos la tercera parada en nuestra ruta por las fortificaciones de la ribera del Tormes.

Lado norte de la torre

LA TORRE

Atendiendo a Pinilla, éste nos describe una torre de planta rectangular, construida en mampostería con refuerzo de sillares en los ángulos; en "algunos de sus vanos, cuyo dintel monolítico adopta forma de arco rebajado, aparecen las armas de los Dávila y de los Castro. La torre se remata con un almenado en cuyos merlones se abren saeteras de cazoleta y en medio de los frentes se disponen matacanes". No obstante una descripción más detallada nos ofrece Moreno que destaca su estado ruinoso, la sillería que refuerza los muros de mampostería y una minuciosa del interior donde "se aprecia la existencia así como los vestigios de algunos elementos funcionales o decorativos como los de una enorme chimenea o asientos junto a las ventanas". La torre, continúa, "a pesar de su monumentalidad, actualmente se encuentra sumida en el más lamentable y triste de los abandonos"; añade Moreno sobre su construcción que probablemente ésta se iniciase en fechas cercanas a la cesión. Cooper señala que la parte más antigua del castillo de Puente del Congosto y la torre de Cespedosa tienen similitud en el aparejo, "de mampostería de cantos rodados con buenas mochetas de granito", lo que puede indicarnos que ambas se inician a la vez y emplearon los mismos canteros.

Perspectivas norte y oeste de la torre
CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La toma de Toledo por Alfonso VI facilitó la repoblación del curso alto del Tormes ordenada por el rey a su yerno el conde Raimundo de Borgoña, lo que propiciará la reapertura de rutas que comunicaban desde tiempos protohistóricos las dos mesetas utilizadas por la trashumancia a través de dos vados naturales del río situados, en Barco de Ávila y en Puente del Congosto, rutas que se reforzaran tras la conquista de Plasencia por Alfonso VIII. La situación de Cespedosa, que tras la repoblación debió contar con una muralla anterior a la construcción del castillo, quedó como enclave fronterizo entre los reinos de Castilla y León, lo que provocó numerosos pleitos por límites de tierras con el vecino concejo de Salvatierra, ligios que durarían según Lista Roja de Patrimonio, hasta entrado el siglo XV.  A consecuencia de estas pugnas, comenta Cobos Guerra, se erigieron castillos "que garantizaban el disputado control de las cañadas de la Mesta en su paso a la meseta sur", en este caso los aliados de los Zúñiga, entre los que se encontraba Cespedosa de Tormes, y los aliados de los duques de Alba entre los que estaban Salvatierra y Puente del Congosto, la primera en la margen derecha del río y las dos últimas en la izquierda.
 
Ventana con los escudos de los Dávila

Siguiendo a Cooper, el 2 de noviembre de 1393 Gil González Dávila recibió de manos de Enrique III  el señorío de Puente del CongostoCespedosa y nos remite a la crónica del padre Ariz quien nos presenta a Gil González y su vinculación con Cespedosa: "Familia de Gonçalez Davila, señor de ZespedosaGil Gonçalez Davila , hijo segundo de Esteban Domingo, y de Ximena Blazquez, florecio en tiempo del Rey don Juan el II. Fue su Maestresala, Castellano de la mota de Burgos. Y el Rey don Enrique el enfermo, le hizo merced de Zespedosa, y la Puente del Congosto, y caso con dispensación con doña Aldonça de Guzman". El matrimonio tuvo una extensa descendencia por lo que nos centraremos en el primogénito y el segundón: "procrearon a Juan Davila, y a Luys de Guzman, Comendador de Azeca, orden de Calatrava,..." 

Interior de la pared este de la torre con el arranque de la chimenea

El primogénito "Juan Davila caso con doña Maria Davila (...) y de este matrimonio procedieron Francisco Gonçalez Davila, señor de Zespedosa, (...), el hijo de éste fue Juan Dávila "que heredó la casa de Zespedosa (...) y que por morir Juan Davila sin sucessores, heredó la casa de Zespedosa, y el Congosto, don Diego de Braquemonte". Este Diego de Bracamonte, según la relación que hace Ariz era sobrino de Juan Dávila y nieto de Mosen Rubi de Bracamonte. Del segundo hijo detalla Ariz: "Luys de Guzmán hijo segundo de Gil Gonçalez Davila, fue Comendador de Azeca, y por no dexar sucession, vino a heredar la orden de Calatrava, la Puente del Congosto".

Interior de la pared oeste en la que se aprecian la división de tres pisos
y los asientos  o cortejador en la ventana superior

Continuando con Moreno, éste detalla la siguiente situación: "en 1450 Gil González fundó un mayorazgo con las dos villas y otros bienes, lo que, tras su muerte, provocó enfrentamientos entre sus dos hijos Luis de Guzmán y Juan Dávila quienes llegaron a organizar partidas armadas para enfrentarse". Por el peligro que debió prever la pugna, "los Reyes Católicos mediaron para impedirlo, para ello obligaron a los hermanos a permanecer en la Corte hasta que el Consejo Real dictara sentencia en el juicio que ya se había iniciado". La sentencia resolvió finalmente que "Juan Dávila quedaría como dueño de Cespedosa y Luis de Guzmán sería señor de Puente del Congosto". Esta secuencia narrativa la podemos seguir también en la Historia que el Ayuntamiento de Cespedosa de Tormes hace en su página web. No obstante hay que señalar que tanto en esta crónica del ayuntamiento como en la genealogía de la familia de Gil González Dávila (Geneanet) las fechas son confusas. Quizá sea esta la razón por la que Cooper zanja con una lacónica conclusión, haciendo referencia a Aldonza de Guzmán, que en 1456 aún vivía según un documento de la Casa de Alba,: "Su hijo Luis de Guzmán comendador de Ateca heredó de ellos, en un principio, el Puente del Congosto", señalando en nota que la ciudad de Ávila también disputó la posesión en 1491 de Cespedosa de Tormes y Puente del Congosto a cuya tierra pertenecían antes de la cesión hecha a Gil González.

Matacán de la cara este de la torre

Concluye Moreno que tras la muerte de Juan Dávila "su mujer María Dávila obtuvo licencia en 1494 para fundar mayorazgo a favor de su primogénito Francisco González Dávila. Posteriormente la torre pasó a manos de diversas casa señoriales hasta terminar en posesión de la de Alba". Tras haber sufrido el expolio de materiales a lo largo del tiempo, en la actualidad, debido a su estado de degradación progresiva, es inhabitable y, concluye Lista Roja de Patrimonio, sólo sirve de cobijo a las aves.

Armas de los Dávila en la clave de la ventana del primer piso de la cara sur

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de Zamora y Salamanca, Pinilla González, Jaime, Lancia, León 1995
Castillos Señoriales de la Corona de Castilla, Cooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991
Castilla y León. Castillos y fortalezas, Cobos Guerra, F. y De Castro Fernández, J.J., Edilesa, 1998
Castillos y fortalezas de Castilla y León, Martín Jiménez, C.M., 2003
Cespedosa de Tormés (Salamanca), Moreno, Rafael, en ficha del castillo en Asociación Española de Amigos de las Castillos, Madrid.
Castillo de Cespedosa de Tormes, en web listarojapatrimonio.org
Gil González Dávila, en web geneanet.org
Historia, en web ayuntamientodecespedosa.es
Historia de las Grandezas de la ciudad de Ávila, Fray Luis Ariz, 1607, facsímil editado por Caja de Ahorros de Ávila, Ávila, 1978.

Detalle de los tres escudos de Dávila

viernes, 22 de octubre de 2021

El castillo de Fermoselle


El castillo de Fermoselle es la última parada que el viajero hace en la ruta siguiendo el curso del río Tormes. Fermoselle se encuentra a 6 km. al norte del puente de San Lorenzo que cruza el Tormes y a unos 2 km al este del río Duero que comparte la frontera con Portugal. Es la fortaleza más al norte del curso del Tormes, algo alejada del río no vigila ningún vado de éste sino que era una fortaleza de frontera que desde el siglo XIII. Hasta nosotros llegando como un solar ajardinado en el que apenas hay vestigios de la fortaleza, por lo que el visitante suele llevarse una profunda decepción.

EL CASTILLO

Del castillo existen noticias desde  principios de principios del siglo XIII, no obstante la escasa descripción que hemos encontrado, es de 1647, en una Memoria que escribe Francisco Jelder, a la sazón Maestre de Campo, donde reseña un "castillo por naturaleza fuerte, muy a lo antiguo, si bien por parte de la villa es muy flaco", según recoge en su libro Pinilla González quien a continuación añade que "en la actualidad" (1995) sólo quedan algunos cubos de sillería que reforzaban el recinto hacia ese lado, la parte que da a la villa,. estos es la parte baja del castillo -Partie basse du Cháteau- en el plano que levanta el ingeniero francés Robelin en 1772, ingeniero al servicios de Felipe V. En la actualidad no existe ninguna de las estructuras que se ven en el plano, excepto los cubos que mencionamos y algún muro que está cubierto por una enredadera.

Puerta de comunicación entre la parte alta y baja del castillo
Letra L en el plano de Robelin de 1772


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Gómez Moreno nos habla de la existencia de "varios diplomas a favor de los obispos zamoranos, otorgados desde Alfonso IX en 1205 hasta Sancho IV en 1294". Sobre esta cesión Cobos cita la razón por la que Sancho IV dona el castillo y villa al obispado zamorano del "nuestro castillo de Fermoselle e la villa con todos los derechos que nos avemos e debemos aver. El cual castiello e villa teniamos vos con derecho por razón que lo perdió el obispo don Suero por cosas que fizo". Suero Pérez, obispo de Zamora (1255-1286) fue destacado alfonsino en la pugna sucesoria de Alfonso X con su hijo Sancho, aunque acaba cambiando de bando en los momentos claves de la pugna para apoyar al infante, el futuro Sancho IV. El obispo, relata Díaz Marcilla, mantuvo desavenencias con los dominicos de Zamora a los que llegó a acusar de sodomía; y acabó enemistándose también con el cabildo de la Catedral. El obispo Suero terminó retirándose hasta el fin de sus días en Fermoselle villa que como él mismo describe "repobló y embelleció" Alfonso X (González Jiménez). Continúa Gómez Moreno, que fue en el castillo de Fermoselle donde el "indómito Acuña afianzó su rebeldía", causa que motivaría "quizá el derribo de sus defensas". Pinilla González, siguiendo a Gómez Moreno sitúa aquí en tiempos de la Guerra de las Comunidades la prisión del alcalde Ronquillo y el atrincheramiento del obispo Acuña, no obstante, deberíamos abrir un paréntesis sobre esta posibilidad de si la relación entre Acuña y Ronquillo fue o no la causa del arrasamiento de la fortaleza y acercarnos a la enconada relación mantuvieron Acuña y Ronquillo.

Cubo que protegía el polvorín.
Letra O en el plano de Rebolin de 1772

El obispo Acuña, Antonio de Osorio de Acuña, en 1505 había sido nombrado embajador en Roma por el rey Felipe I. Cabe recordar que Acuña había apoyado en la pugna política que mantenía Felipe I con Fernando el Católico tras la muerte de la reina Isabel I. En 1507 y sin apoyo real, Acuña consiguió del papa Julio II ser nombrado Obispo de Zamora. Felipe I había muerto unos meses antes y tanto el regente Fernando el Católico como el Consejo Real se opusieron al nombramiento, protestando ante el papado. Acuña mientras tanto toma por la fuerza el Obispado ayudado de sus parientes el conde de Benavente y el marqués de Astorga, y se atrinchera en la iglesia de Fuentesaúco -a unos 85 km. al este de Fermoselle-. Ante estos hechos el rey católico ordenó la intervención del alcalde Rodrigo Ronquillo en el asunto - recordar que la figura del alcalde en esta época era la de la persona que administraba justicia en los municipios en litigios que afectaban a la corte-. Ronquillo, que apenas contaba con fuerzas, no solo no detuvo a Acuña sino fue éste quien apresa al alcalde y lo encierra en el castillo de Fermoselle. Durante esta reclusión Ronquillo debió tomar gran odio hacia el obispo, animadversión que se manifestaría años después durante la Guerra de las Comunidades.

Testigo de uno de los muros de la bodega
Letra N en el plano de Rebolin de 1772

El episodio de Fermoselle concluyó en 1508 tras reconocer Fernando el Católico a Acuña como obispo de Zamora y Ronquillo fue liberado. Durante la Guerra de las Comunidades (1520-1522) el obispo se había mostrado muy activo en el bando comunero mientras que Ronquillo destacó por su firme posición en el ejército imperial. En abril de 1521 Acuña se había trasladado a Toledo con la intención de reclamar el arzobispado que la muerte del cardenal Croy había dejado vacante. En principio la intención era que el nombramiento no recayese en el bando imperial a la vez que el mismo Acuña pretendía personalmente el cargo. El 12 de ese mes partía desde Toledo al frente de 1500 soldados participando en varios combates entre ellos en un sangriento episodio en Mora; pocos días después Acuña conoce la derrota comunera de Villalar y decide huir a Francia; en su fuga es detenido tres semanas después en Navarra y termina encarcelado en el castillo de Simancas (Valladolid) donde permanece a la espera de la autorización del papal para ser juzgado. Durante la espera, en 1526, intenta fugarse y da muerte al alcaide de Simancas. Tras la frustrada fuga, es juzgado sumariamente en juicio instruido por el alcalde Ronquillo que dura tan solo dos días. Acuña es condenado, recibe garrote y es colgado en una almena del castillo de Simancas el 24 de marzo de 1526. Además del tiempo transcurrido entre el apresamiento de Ronquillo (1508) en Fermoselle y la ejecución de Acuña (1526) parece improbable que el obispo se atrincherase en la fortaleza ni que el apresamiento de Ronquillo fuese la causa del arrasamiento de la fortaleza de Fermoselle toda vez que, en 1647 el castillo debía estar de pie pues es descrito en una memoria del mariscal de campo Francisco Jelder, como vimos en la descripción del castillo que hace Pinilla.

Plano del ingeniero Robelín (1772) expuesto en el castillo

Finalmente Cobos, en el apartado sobre las fortificaciones en la frontera, presenta un plano del ingeniero Robelin de 1722, fecha en la que los ingenieros franceses que acompañan a Felipe V acometen el refuerzo de las fortificaciones en la frontera con Portugal, en este plano puede verse el estado en que se encontraba en esas fechas el castillo que no había sufrido obras de modernización importancia. Años más tarde, añade, en 1752, "sí se propuso aprovecharlo como batería" por su privilegiada situación, toda vez que éste se "eleva por el frente de Portugal cien varas sobre la campaña las faldas de difícil acceso barriendo con superioridad".

Parte alta del castillo a la derecha del observador el río Duero
Portugal en la primera y segunda líneas del horizonte.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de Zamora y Salamanca, Pinilla González, Jaime, Lancia, 1995
Catálogo monumental de Zamora, Gómez Moreno, Manuel, Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, 1927.
Lealtades y deslealtades eclesiásticas durante la "cuestión sucesoria" entre Alfonso X y Sancho IV (1282-1284)Díaz Marcilla, Francisco José, Ediciones Universidad de Valladolid, 2017
Reseña , González Jiménez, Manuelal libro Las postrimerías de un obispo alfonsino. Don Suero Pérez, el de Zamora, en IV Semana de Estudios Alfonsíes.
Rodrigo Ronquillo, Ávila Seoane, Nicolás, en biografías de la Real Academia de la Historia.
Antonio de Osorio de Acuña, Pérez, Joseph, en biografías de la Real Academia de la Historia.
Felipe I, Calderón Ortega, José Manuel, en biografías de la Real Academia de la Historia.

Vista de Fermoselle desde el castillo