domingo, 23 de abril de 2023

Torre de Mazarambroz


Llegamos a Mazarambroz a primera hora de la mañana después de una parada en Argés. Hicimos un breve recorrido por la población donde destaca la portada de la casa del Callejón del Tostado, la picota o rollo jurisdiccional y la casa solariega blasonada de la calle Libertad. Tras este breve y pausado recorrido, llegamos a una huerta desde la que se puede ver parte del torreón medieval que se encuentra en una finca contigua, a la que no tuvimos acceso, por lo que algunas zonas, como la entrada a la torre no pudimos ver ni estudiar.

Ventana en la cara oeste defendida por un matacán y, bajo ésta, una saetera

Según Amador Ruibal el origen de Mazarambroz es una alquería musulmana de Amrus. -Amrus ibn Yusuf (ca,760-ca.814) fue gobernador de la Marca Superior y constructor de la parte más primitiva del alcázar de Toledo, importante personaje trató con Hisham I, Al-Hakan I y el príncipe, futuro Abderramán II, del Emirato Omeya de Córdoba, y con Carlomagno, Emperador de la Cristiandad. Fue conocido en las crónicas cristianas con el nombre de Amrús el Muladí, Amaroz, Amoroz y Ambroz- de donde, continúa Ruibal, deriva su nombre. En la alquería se levantó esta torre cuadrada que aún conserva parte de su almenado, aunque sin citar su fecha de construcción. Aún conserva su pequeña puerta, una ventana y saeteras; cuenta con tres pisos con bóvedas de ladrillo, de cañón y arista, y una escalera estrecha de piedra califal. En cada uno de sus frentes cuenta con un balcón amatacanado para defender la base de los muros. Esta descripción se repite prácticamente en todos los textos consultados, incluso en la cartela que podemos encontrar en la propia población.

Se construye en la Edad Media, siglo XIV. Posiblemente para defender la población cristiana asentada en este lugar se levantó la torre vigía o atalaya, conocida por "El Castillo". Éste como otros muchos castillos y fortalezas constituían el sistema defensivo de la línea del Tajo frente a posibles ataques musulmanes deseosos de recuperar las tierras toledanas que había perdido.
La construcción del castillo data de finales del siglo XIV. En la actualidad el castillo es de propiedad privada.

Lado sur de la torre donde se aprecia una saetera y una ménsula

Es más que dudoso que a finales del siglo XIV, fecha de la construcción de la torre, sea el temor a una reconquista musulmana de las tierras toledanas la que justifique su construcción. A continuación leemos
 la siguiente descripción del edificio: Torre de planta cuadrada realizada en mampostería de piedras desiguales y con sillares graníticos mejor trabajados en las esquinas del edificio, La construcción consta de tres picos (sic) y en lo alto de los cuatro muros sobresalen matacanes sobre dos canecillos. De su antiguo coronamiento sólo se conserva algún merlón prismático-rectangular. La puerta de entrada es de pequeñas dimensiones y tiene una forma adintelada, cuenta además con una ventana de igual forma que la puerta y algunas saeteras muy estrechas. También se conservan las fuertes bóvedas de ladrillo que cubrían sus estancias, unas de cañón y otras de aristas, junto con unas estrechas escaleras de piedra.

Además de la información de la cartela información turística he consultado la siguiente documentación:

La ruta de Amrús ben Yusuf en Aragón, Alagón, Alejandro, 2019
Castillos de Toledo, Ruibal, Amador, Ediciones Lancia, León, 1992

Pica o rollo jurisdiccional de Mazarambroz

lunes, 3 de abril de 2023

Castillo de Fuentes de Valdepero

 

Habíamos llegado a Fuentes de Valdepero de regreso de nuestro viaje por Palencia dirección Valladolid, por la N-611 para tomar, desde allí, la autovía A-67. La población se encuentra entre ambas vía de comunicación y el castillo de los Sarmiento prácticamente equidistante. Llegamos poco antes de la hora del cierre del castillo. Nos encontramos frente a un edificio formidable que,  por la cercanía de casas, es complicado fotografiar la fortaleza por lo que,  el tiempo que disponíamos para llegar a nuestro destino final, decidimos dedicamos a fotografiar el exterior y esperar una ocasión mejor para visitar su interior. Respecto a las fuentes de información vamos a utilizar en un principio las que nos proporcionan las cartelas junto a la fortaleza y el folleto turístico,  prácticamente iguales mientras ampliamos nuestro relato con mayor información y autores.


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La historia del castillo de Fuentes de Valdepero está íntimamente ligada al linaje de los Sarmiento. Ya en el siglo XIII aparecía la familia Sarmiento como rica hacendada vinculada a Villarramiel, Lomas y el Valle de la Cueza; de su especial dedicación a la viticultura pudiera derivar el apellido "Sarmiento". Esta familia tuvo dos grandes áreas de actuación; la zona del Cerrato castellano (zona de Palencia, Valladolid y Burgos, las principales poblaciones con Dueñas y Venta de Baños y entre las fortalezas destaca Astudillo) y el sur del reino de Galicia de donde fueron Adelantados Mayores.

En 1428 era Señor de la Villa de Fuentes de Valdepero don Diego Pérez Sarmiento, tercero de la estirpe en llevar este nombre, Adelantado Mayor de Galicia. El 15 de noviembre de 1442 fue nombrado Conde de Santa Marta por el rey Juan II y en 1465 renunció al Adelantamiento de Galicia en favor de su hijo don Bernardino. Precisamente es entre estos años, 1442-1465, cuando hay que situar las obras de edificación del castillo en su construcción inicial, cronología corroborada en las prospecciones arqueológicas realizadas a raíz de las obras  de rehabilitación del castillo que sitúan en el siglo XV los primeros indicios de ocupación del solar. 

Estas fechas concuerdan con las dos inscripciones que portan sendos escudos con las armas de la familia Sarmiento en el cubo Sudeste. "Don Diego Perez Sarmiento conde de Santamarta, adelantado mayor de Galisia". Este es el único cubo original que se mantuvo en pie.

Torreón sureste con los escudos heráldicos de Don Diego Pérez Sarmiento

El reparto de los bienes dejados por don Diego Pérez Sarmiento tras su muerte, fue la razón por la cual la villa de Fuentes de Valdepero dejó de formar parte de las posesiones del Adelantado Mayor de Galicia y Conde de Santa Marta y pasó a manos de una de las ramas colaterales de los Sarmiento, concretamente a Andrés de Ribera, (que) caso con una nieta del conde, doña Constanza. Con este motivo se realizó una estimación del coste que supuso la construcción de la fortaleza de Fuentes de Valdepero. El desembolso fue valorado en 2.326.875 maravedíes.

Fue su descendiente Andrés de Ribera (hijo), segundo señor de Fuentes, trágico protagonista de uno de los hechos más relevantes en la historia del castillo: en enero de 1521 sufrió en el castillo el asedio de los Comuneros a las órdenes del Obispo Acuña, a quien permitió la entrada en la fortaleza tras negociar una capitulación honrosa que el obispo traicionó apresando a toda su familia y saqueado todo lo de valor que había. El castillo permaneció en poder de los Comuneros hasta finales de abril de 1521, después de que fueran derrotados en la Batalla de Villalar. Para conocer mejor la personalidad del Obispo Acuña es interesante recordar su protagonismo en la Guerra de las Comunidades y el antagonismo que mantuvo con el Alcalde Ronquillo en nuestra entrada sobre el castillo de Fermoselle.

Lienzo sur con el único cubo original

Parece que los vecinos de Fuentes de Valdepero se mantuvieron al margen del conflicto; sólo a título particular consta la participación de sus habitantes, tanto entre los defensores como entre los atacantes. El ataque comunero y los sucesos posteriores debieron provocar tal impresión en Andrés de Ribera que, cuando acometió las obras de reparación de los desperfectos causados por los Comuneros en la fortaleza, la remodeló, probablemente con el objeto de hacerla inexpugnable hasta el punto que se engrosaron sus muros de forma excesiva, se achicaron puertas y ventanas, quizá de manera desproporcionada y anacrónica. Es por tanto en estas fechas, después de 1521, cuando se realizó la siguiente fase constructiva del castillo.

En 1531, tal vez sin concluir la remodelación y después de pleitear mucho tiempo con los vecinos por el monte, vendió el castillo y el Señorío de Fuentes a don Diego de Acebedo; la siguiente transmisión de la propiedad es a su hija, doña Juana de Acevedo y Fonseca. Siendo esta Señora de Fuentes, en el año 1572 el rey Felipe II instituyó el título condal en ella, así pues fue la primera Condesa de Fuentes de Valdepero.


Lienzos este y sur del patio de armas

Tras sucesivas transmisiones, en 1739 el castillo y el título condal pertenecían a doña María Teresa Álvarez de Toledo quien entroncó con la Casa de Alba. La propiedad del castillo se desvinculó de la Casa de Alba en 1874, aunque en la actualidad sigue detentando el título condal. La Diputación de Palencia lo adquirió gracias al impulso y las gestiones de la Asociación de Amigos del Castillo y Monumentos de Fuentes de Valdepero, que acometió importantes obras de rehabilitación del castillo y acondicionamiento del entorno, así como el edificio inserto en el patio de armas donde se ha instalado el Archivo de la Diputación de Palencia desde 2006.


EL CASTILLO

El castillo tiene la típica estructura de las fortalezas de la Escuela de Valladolid. Construido en piedra de grandes sillares, presenta un recinto cuadrado con cubos en las esquinas y una gran torre del homenaje en el lienzo norte, posiblemente almenado.

Torre del homenaje es un cuadrado con torres en las esquinas y una en
el centro de cada lienzo reforzados cubos y lienzo con alambor

Era en su tiempo esta fortaleza, arquitectónicamente hablando, la más importante de Castilla. Su torre del homenaje no tuvo rival en anchura y longitud y probablemente tampoco en altura. Contó en su tiempo con tres pisos abovedados, a lo que había que sumar el remate del adarve y las almenas, si es que esta parte alguna vez estuvo terminada. Con todo ello, su altura hubo de ser bastante superior a la actual. El grosor de sus muros es el mayor en España de todos los castillos del siglo XV, llegando en algunos lugares a los 11 metros de espesor. Todo esto hará exclamar al condestable de Castilla en enero de 1521 cuando escribía al Emperador "... fortaleza que es una de las buenas que ay en Castilla de Casa llana...". Mide aproximadamente 60 metros de largo y 37 metros en su parte más ancha (patio de armas) ocupando una superficie de algo más de 2.000 m2, con un perímetro de 170 metros lineales. La torre del homenaje tiene una altura de alrededor de 22 metros. Las medidas antiguas, según el Catálogo Monumental de la Provincia de Palencia, eran: "80 pies de alto, 130 de largo y 180 de ancho".

Lienzo oeste exterior del patio de armas con matacanes y escudos borrados
las ventanas fueron achicadas tras el ataque comunero y posterior reforma

La disposición interior de los espacios en la torre del homenaje resulta muy interesante. La primera impresión es que está totalmente aislada de la otra zona: el patio de armas, desde el cual se puede acceder desde una entrada en la esquina noreste. Esta escalera pasa junto a uno de los habitáculos que instintivamente despierta el interés del visitante: la mazmorra, una habitación abovedada con una sala entrada en lo alto que se unía a la escalera por un pasillo con una puerta en cada lado para hacerla aún más segura. La escalera de acceso termina en una terraza encima del plinto y mirando al patio de armas. Desde aquí se puede entrar en la torre por dos puertas que, mediante escaleras en forma de espiral cuadrado, dan paso a las habitaciones. El salón abovedado superior cuenta con cuatro diminutos almacenes a los que se accede por unos cortos pasillos en forma de "L", habitáculos se repiten en el castillo de Peñafiel (Valladolid).

Estos aspecto constructivos también los comenta Cooper que a su vez agrupo el castillo con el de Peñafiel y Cabañas de Castilla, grupo que califica como cumbre "de la arquitectura militar leonesa, estos tres castillos presentan una auténtica red de enigmas arqueológicos e históricos"; a la vez que destaca similitudes con las escaleras del castillo de Fuensaldaña. No obstante señala que su planta es rutinaria a pesar de lo gigantesco del edificio, "al lado de este monstruo de sillares" no deja de ser un simple rectángulo de cubos amatacanados en las esquinas de los que uno se ha sustituido debido a un aportillamiento comunero. La entrada al recinto, por su lado oriental, tiene garitas semejantes a las de Villalonso, Ampudia y Portillo. Destaca la casi ausencia de vanos hacia el exterior y que la torre del homenaje apenas tiene saeteras. Sobre su construcción añade que "el arco del ventanal está decorado con una orla de aspas, un motivo que se encuentra en el exterior de la capilla de San Juan, de la catedral de Orense" detalle interesante este porque en las obras de la capilla trabajaba "por casualidad un cantero palentino, Diego González, vecino de Baltanás, maestro mayor de las obras del templo, según una noticia del año 1485". Quizás sea el motivo por el cual la mayoría de las marcas de cantero -reproduce un total de 18 marcas- que podemos ver en la torre del homenaje, se encuentren también en el castillo de Peñafiel.

Garitones y matacanes que defienden la puerta de acceso

El patio de armas es más simple: consta de un cuadrado con un cubo amatacanado en cada esquina, de los que solamente se conserva entero el del lado sureste (consolidado recientemente); el del noreste estaba semiderruido y ha sido totalmente reconstruido; los dos del lado oeste estaban totalmente destruido; el del sur, que quizá lo fue durante la revuelta comunera, se reemplazó por un mojón. El acceso a los cubos se realizaba solamente desde lo alto del adarve al que se llegaba desde la terraza que da a la torre del homenaje.

La entrada al patio de armas, que se encuentra en el lado este, está flanqueada por dos garitones. En el cubo del sureste podemos observar una preciosa ventana gótica ojival y dos escudos con las armas de los Sarmiento, que en su tiempo estuvieron protegidos por una marquesina, de la cual queda el canecillo que la soportaba. Rodeándolo todo existió una barrera baja y tal vez un foso de los que no queda ningún vestigio actualmente.

Puerta de acceso defendida por dos garitones y matacanes en lienzo este

Esta fortaleza se adscribe a la llamada Escuela de Valladolid, pudiendo ser atribuida al mismo cantero que realizó las torres de Fuensaldaña, Peñafiel, Torrelobatón y la parte baja de Belmonte de Campos. Su uso palaciego y residencial se puede constatar por antiguas fotos del castillo en las que se aprecia un antepecho plateresco en la galería alta del patio con columnas poligonales, elementos que probablemente son los que hoy se encuentran en la iglesia parroquial de la localidad así como otros dos escudos también vinculados al linaje de los Sarmientos, a donde debieron trasladarse a finales del siglo XIX.

Lienzo oeste tras el caserío

Para esta entrada además del texto del Folleto informativo Diputación de Palencia he utilizado la siguiente documentación:

Cooper, Edward, Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León, Junta de Castilla y León, 1991

domingo, 26 de marzo de 2023

Jardín del Príncipe de Anglona

 
El Jardín del Príncipe de Anglona es un pequeño jardín situado entre la plaza de la Paja y la calle Segovia de Madrid, es uno de esos espacios con encanto que prácticamente pasan desapercibidos a los paseantes al encontrarse cerrado por unos muros altos que no permiten distinguir su existencia. Toda la  información que he encontrado es la que nos proporciona Turismo de Madrid y la cartela del propio jardín, en el interior en una de sus esquinas, y que transcribo a continuación:

Entrada al Jardín

El Jardín del Príncipe de Anglona, es uno de los pocos ejemplos que ha llegado a nuestros días de las casas de los nobles de la Corte madrileña de finales del siglo XVIII.
El jardín se sitúa sobre un terraplén artificial salvando un fuerte desnivel entre la calle Segovia y la calle Príncipe Anglona, lo que le confiere características de "jardín colgante" sobre la calle Segovia.
Originalmente el Jardín del Príncipe Anglona, neoclásico con elementos de tradición española de jardín andaluz, posee una ordenación en perspectiva apoyada en la vegetación y el agua, elementos autónomos dentro del conjunto.

Fuente central donde se cruzan los dos caminos de ladrillo

Tiene una superficie aproximada de 500 m2 y una fuerte geometría en su trazado, sus dos caminos de ladrillos aparejados a sardinel y bordillo de granito se cruzan perpendicularmente dando lugar a cuatro cuadrantes potenciados por el dibujo de los setos inferiores de boj evocando el trazado de su primer diseñador: Chalmandrier.

Fuente central de granito y caminos de ladrillo colocados a sardinel

Una fuente de granito focaliza el especio, dos pérgolas tapizadas de rosales y un cenador se presentan como elementos singulares del mismo. Completan el recorrido los caminos laterales y una glorieta semicircular. Alrededor del muro de cerramiento una sucesión de pilastras unidas entre sí por celosías se cubren de plantas trepadoras recogiendo el jardín.

Cenador sobre  plataforma

Los árboles del jardín configuran un conjunto de gran colorido y frondosidad con acacias, un plátano, higueras y una masa de ailanthos generando una sombra espesa y recreando en su interior un jardín romántico. Los boj forman setos a lo largo de los caminos reforzando el trazado, los bérberis, madroños, hydrangea y syringa componen el nivel arbustivo y también tienen cabida los frutales, frecuentes en los jardines de la época, tales como granados, kakis y almendros.

Pérgola junto a una higuera, al fondo ailantos y granados

El jardín se creó, según la hoja de Turismo de Madrid, hacia 1750 y es uno de los pocos jardines nobiliarios del siglo XVIII que aún se conservan. El diseño que vemos hoy es obra de Javier de Winthuysen, pintor y afamado diseñador de jardines entre los que destacan los de la Moncloa, en Madrid, o el Palmeral de Elche. La última restauración del jardín fue en 2002, corresponde a la efectuada por la paisajista italiana Luisa Serradi, encargada también de la reforma del Jardín del Museo Cerralbo.

Fuente baja que debó ser la original desplazada junto a la pared de la calle Segovia

El jardín toma su nombre del edificio contiguo, y aunque, como hemos dicho,  reformado este siglo "aún conserva la estructura original que define todo el espacio", ha mantenido su trazado y el solado original de los caminos colocados a sardinel. Aquí difieren las medidas con las de la cartela, nos indica que posee 800 m2, cifra más cercana a la real que los 500 m2 de la cartela. Nos recuerda su trazado neoclásico y que está estructurado a partir de un parterre en crucero dibujado con setos de boj, así como que para su construcción hubo de levantarse un  terraplén artificial. La fuente de taza baja en mármol blanco sin pulir que ocupaba el centro, ha sido desplazada a la calle más al norte, junto al muro de la calle Segovia y sustituida por otra alta de piedra lustrosa.

Exterior del jardín donde se aprecia el desnivel desde la calle Segovia

EL PRINCIPE DE ANGLONA

Una mañana, paseando por la playa de La Barrosa en Chiclana, comencé a conocer la ajetreada vida del Príncipe de Anglona. En esa playa tuvo lugar la batalla de Chiclana o de La Barrosa el 5 de marzo de 1811, durante la Guerra de la Independencia en la que adquirió protagonismo el Príncipe de Anglona, Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Alonso-Pimentel, en la que fueron derrotadas las tropas napoleónicas del mariscal Victor. 

Valentín Carderera. Príncipe Anglona. Marqués de Jabalquinto
 (1843) Lápiz grafito, acuarela y toques de gouache sobre papel.
Museo del Romanticismo (Madrid)

El Príncipe de Anglona había nacido en 1786; era el segundo hijo varón del IX duque de Osuna, del mismo nombre, Pedro de Alcantara Téllez-Girón y de su mujer, la duquesa de Benavente, María Josefa Alonso Pimentel y Borja, quien mandó construir El Capricho en la Alameda de Osuna. Como segundogénito no tenía acceso a los títulos nobiliarios de primer orden, heredando de su madre el título de Príncipe de Anglona, -su madre había sido la primera en poseer ese título-. Su padre lo conduce hacia la carrera militar desde muy niño y por mediación de su tutor, el sacerdote y político liberal, Diego Clemencín, adquirió ideales liberales. Participó activamente en varios frente de la Guerra de la Independencia combatiendo en la batalla de Bailén a la orden del general Castaños. En el ámbito cultural destacar que fue director del Museo del Prado, de la Real Academia de San Fernando y miembro de la Real Academia de Historia. Murió en su palacio de la calle Segovia, el edificio contiguo a los jardines del lo separa una celosía.

Interior del jardín y muro de ladrillo y cajones de  tapial

Vegetación del Jardín; enredadera, mahonia y laurel

Ventanas del palacio de Anglona

Dibujo de ladrillo colocado a sardinel enmarcado con adoquines de granito

Retrato de Pedro de Alcántara Téllez-Girón, IX duque de Osuna (h.1795)
padre del Príncipe de Anglona obra de Francisco de Goya
(Firck Collection. New York en exposición de Museo del Prado)

sábado, 4 de marzo de 2023

Trijueque: murallas


Trijueque
es una de las paradas que se suelen dejar para el final de una excursión. La población se encuentra a la derecha de la autovía A-2 en el km.78 dirección Madrid, por lo que siempre se espera visitarla en el viaje de vuelta. Su mayor reclamo es el mirador de La Alcarria, al borde de la meseta a cuyo pie trascurre el río Badiel; desde esta posición se divisa una amplia panorámica del valle del río Henares de quien el Badiel es afluente, podemos ver el Pico Ocejón y el Pico del Lobo en la Sierra de Ayllón del Sistema Central; y en el valle el cerro de Hita, con la población a sus pies, y a su izquierda los cerros de La Muela  y El Colmillo en Alarilla, una vista realmente excepcional de tierras de cultivo y olivar.

Vista de la torre reformada a la que se adosa la escalera


EL CASTILLO Y LA MURALLA

Del castillo y muralla de Trijueque sólo quedan restos de muralla y un torreón. De la muralla tan solo Jiménez nos aporta en su libro un plano muy esquemático sin especificar la fecha en que se edifica el castillo y se cerca la villa. Sobre la muralla Herrera nos comenta que contaba con tres puertas; de sus restos encontramos dos tramos que se encuentran en la cuesta que baja al valle, son los vestigios de dos torres esquineras, una de ellas se reutilizó como campanario de la antigua iglesia de Nuestra Señora de las Angustias según Jiménez, y la segunda unos cincuenta metros al sur de la iglesia; el torreón se levanta entre edificios actuales en el centro del pueblo. Este torreón, según la cartela que hay en su base, es uno de los dos esquineros que delimitaban la antigua muralla, mide unos ocho metros de alto y catorce de ancho. Fue consolidado en 1980 y restaurado en 1994. Según Jiménez de él partía la muralla que bordeaba la meseta "y dejaba la plaza mayor fuera como coso y mercado". En la actualidad, con las reformas se ha reconstruido parte del muro y escalera lateral hasta la puerta de acceso al mismo, elemento que no se veía en las imágenes que nos ofrecen Jiménez ni Herrera, a la vez que se ha restaurado el último piso de ladrillo.

Restos de la muralla forrada de sillarejo. Al fondo la Iglesia de la Asunción

La muralla debía continuar, como hemos comentado, bordeando la meseta hasta la iglesia Nuestra Señora de la Asunción en la esquina noroeste se reaprovechó el torreón para levantar el campanario de la iglesia. El templo es un ejemplo de arquitectura plateresca de la primera mitad del siglo XV del que sólo quedan ruinas. Según la cartela que hay en uno de sus muros, fue palacio de los Mendoza y en él estuvo custodiada en 1470  Juana "La Beltraneja", hija de Enrique IV.

Portada de la Iglesia de la Asunción


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Siguiendo a Herrera éste nos comenta que Trijueque, tras la conquista a los musulmanes en el siglo XI, perteneció al Común de Villa y Tierra de Hita, pagando fuertes tributos a los arzobispos de Toledo. En el siglo XIV quedó incluida en el señorío de Hita que poseyó Íñigo López de Orozco que lo había heredado de su padre Diego Fernández de Orozco. A principio del siglo XV quedó incluido en el mayorazgo de los Mendoza llegando hasta el siglo XIX en poder de los duques del Infantado. En 1503 cobró relativa independencia, al menos en lo jurisdiccional, al otorgarle Fernando el Católico el privilegio de villa. 

Como dijimos, en el interior de la muralla se alojaba el palacio de los Mendoza donde estuvo custodiada Juana "La Beltraneja". La custodia y administración de sus bienes correspondía a Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla. Este era el segundo hijo del marqués de Santillana, siendo su hermano Diego el I duque del Infantado y otro hermano, Pedro, conocido como "El Gran Cardenal". Juana, que había sido jurada heredera al trono, estuvo bajo la custodia de Íñigo hasta cumplir los 8 años de edad en 1470. Hay que recordar que Íñigo López de Mendoza fue defensor de los derechos de Juana a la corona de Castilla junto a toda la familia Mendoza hasta que su hermano Pedro decidió apoyar la causa Isabel. La mayor parte de la custodia de Juana se hizo, no obstante, en el castillo de Buitrago de Lozoya, sin embargo, tras los actos de Valdelozoya (1470) en el que el rey Enrique IV volvió a reconocer a Juana como heredera, los Mendoza se vieron obligados a entregar su custodia a Juan Pacheco, marqués de Villena. Tal fue la lealtad de Íñigo hacia Juana que estando al servicio de los Reyes Católicos no combatió en la batalla de Toro (1476) en las que se enfrentaron las tropas de los Reyes Católicos contra las de Juana y Alfonso V de Portugal, por no traicionar la causa de su antigua protegida. Posteriormente el palacio se remodelaría como iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cuyos restos se asoman al valle.

Fachada de la iglesia Nuestra Señora de la Asunción

Para esta entrada he consultado, además de las cartelas informativas de turismo, la siguiente información:

Herrera Casado, Antonio, Castillos de Guadalajara, Aache ed., Guadalajara, 2007
Jiménez Esteban, Jorge, Castillos de Guadalajara I, Penthalon, Madrid, 1992
Morales Muñiz, Dolores Carmen, Íñigo López de Mendoza, ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es

Paso porticado que comunica la Plaza Mayor y la Plaza Placetuela

Talud de bajada al valle,  a la derecha la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción

Panorámica del valle del Henares. En plano intermedio se ve el cerro de Hita