viernes, 25 de junio de 2021

El castillo de Alba de Tormes


Habíamos llegado a Alba de Tormes desde Ávila, por la A-50 y en Peñaranda de Bracamonte el desvío a la SA-114. Se estaban celebrando las Edades del Hombre entre ambas ciudades, e hicimos una parada programada en el punto intermedio, Peñaranda de Bracamonte. Una vez en Alba nos dividimos para visitar unos las Edades en torno a Santa Teresa de Jesús y otros el castillo de los duques de Alba. Llegamos hasta el puente que cruza el Tormes, a escasos metros el visitante se encuentra con "el torreón o turrión", torre albarrana pentagonal que domina el puente y pertenecía a la cerca de la villa medieval. Callejeando a pocos metros se puede ver el torreón de la Armería o torre Blanca, impresionante torre y único edificio en pie de lo que fue un fabuloso castillo-palacio renacentista.

Torreón o turrión, torre albarrana pentagonal de la cerca medieval

EL CASTILLO

Comenzamos siguiendo a Cooper que nos introduce, con dudas, en los restos de la fortaleza: "Hoy día es difícil determinar el papel que jugaba el "torreón de la Armería", con sus estribos y empalmes de cuerpos adjuntos, ahora destruidos, en la red de fortificaciones completada por la murallas de la población. Es lógico suponer que fuera la torre del homenaje, aunque fácilmente se hubiera perdido entre todos los otros edificios". En la misma línea  describe Cobos el conjunto que fue el castillo a finales del siglo XVI: "un complejo edificio formado por parte de un castillo de planta regular con torre del homenaje y torres circulares en las esquinas, característico de la segunda mitad del siglo XV, una amalgama zona palacial, donde se integraba la galería italiana y una espléndida torre circular, la torre Blanca". La torre, añade, plantea serios problemas con el resto del edificio pues podría considerarse parte de un castillo independiente que comenzó a construirse sin llegar a terminarse. 

Torre de la Armería y restos de la torre circular noreste

Según Pinilla la primera referencia del castillo es de época de la repoblación de la Extremadura Leonesa que junto a otras fortalezas defendía la línea fronteriza del río Tormes. En 1140 cuando Alfonso VII otorga fuero a la villa, el castillo ya se menciona en varias disposiciones. Hasta el reinado de Juan II tendrá varios propietarios hasta que el rey lo confisca al infante Juan de Aragón y lo cede al obispo de Palencia don Gutierre Gómez de Toledo; a la muerte del obispo lo heredará su sobrino Fernando Álvarez de Toledo, conde de Alba, a cuya casa ducal pertenecerá hasta hoy.

Torre de la Armería vista desde el oeste del patio central

Una vez en posesión de la casa de Alba el castillo sufrirá varias reformas y ampliaciones. Las primeras reformas las inicia don Gutierre de Toledo en 1439 reparando la cerca de la villa y obras en el castillo  por un importe de veinte mil maravedíes "porque cumple a servicio del rey e del dicho señor obispo segund los bollicios del reino e el dicho castillo esta mal reparado" (Cobos). El primer duque, García Álvarez de Toledo acometerá primero obras de reforma entre los años 1473 y 1479, y a finales de la década de 1480 "debieron de comenzar las obras que transformaron completamente el viejo edificio, convirtiéndolo en castillo-palacial con barrera sin torres" como lo estaban los de Manzanares el Real (Madrid), Mombeltrán (Ávila) y Belmonte (Cuenca). 

Vista desde la torre de la Armería: zona norte, abajo el patio con el aljibe

Cabe destacar los nombres de algunos de los autores de estas obras. Cobos comenta que en 1487 el cantero Martín Caballero era maestro mayor de las obras del duque, cargo que ocupaba en 1503 Fadrique de Arelar. Por su parte Cooper nos detalla algunos pagos a canteros y oficiales de estas reformas del período de 1473 a 1479: "a Machyn de Garnyca cantero vesino de Salamanca cinco myll maravedis para a cuenta de ciertas obras que el por mandamyento myo tyene cargo de faser en este my alcaçar de Alua", y probablemente al mismo cantero "al dicho Machyn cantero treynta myll maravedis que le eran deuydos e le restaua por pagar de cierta obra que por mandamiento de su señoria fiso en las caballerisas del alcazar de Alua la qual dicha obra fue tasada en dos sientos myll maravedis"; y otro, el maestro yesero Abdalla a quien el duque ordena que al "dicho maestre Abdalla labrare en el alcaçar de Alua le de tres reales para su rropa e mantenymiento". En total, concluye Cooper, entre 1473 y 1479 "La suma total de lo gastado en construcciones en el castillo de Alba entre esas fechas es de 377.325 maravedís"; y, aunque no se precisa la fecha, "pero probablemente coetánea, el duque de Alba encargó ciertas obras en el palacio de Alba de Tormes a Juan Guas".

Dependencias del ala oeste del castillo y patio central

Sobre la construcción de la torre Blanca o de la Armería, hay disparidad de fechas. Pinilla hace una breve descripción y fecha de construcción: "un torreón circular, obra del XV, rematado por una cornisa sobre modillones imitando matacanes". Mientras que Cobos la fecha en el primer tercio de XVI, pocos años antes de construir la galería "de estilo italiano con mármoles de Carrara atribuida a Gian Giacomo della Porta y a Nicolao de Posta". Las medidas que nos la proporciona Cobos de la torre son: un diámetro de 18 metros, el grosor de los muros de casi 4 metros que recuerdan a los "de Villalpando, Berlanga, Las Navas del Marqués o Cuéllar, y los contrafuertes que presenta no serían otra cosa que adarajas de un fuerte artillero que no llegó nunca a terminarse". El torreón está dividido en cuatro plantas; la segunda destaca por sus pinturas al fresco realizados entre 1567 y 1571 que representan episodios de la batalla de Mühlberg en la que el Gran Duque de Alba tuvo una destacada participación (Pinilla). El torreón es reformado (Cobos) a partir de 1566 con el fin de decorar las bóvedas con los mencionados frescos que el Gran Duque manda pintar a "Cristóbal Passins y a su hijo Juan Bautista y a Miguel Ruiz de Carvajal" -la cartela informativa indica que Cristóbal y Juan Bautista eran hermanos-. Estos frescos, recuerda Cobos, los manda restaurar junto con el resto de la torre doña Cayetana, la anterior duquesa de Alba.

Detalle de los modillones "a modo de canecillos" de la torre

El Gran Duque añadirá en 1575 a su mayorazgo toda la artillería y pertrechos ganados al enemigo "en las jornadas de Alemania, Italia y Flandes" que reúne "en nuestra fortaleza de Alba", en la que deben quedar perpetuamente, sin menoscabo ni división para el servicio de sus sucesores y "los reyes de Castilla". El patio del palacio, podemos leer en las cartela informativa, "se convirtió a través de su arquitectura y su decoración en un elemento de identificación familiar con una enorme carga simbólica", a continuación añaden una cita de Antonio Ponz en 1788: "En el patio principal hay una galería alta y baja, con catorce arcos en cada una, y columnas caprichosas en la alta, figurando como cuerdas retorcidas entre istrías espirales desde la basa hasta el capitel. Las columnas de la galería baja son regulares pero con capiteles también caprichosos". En el centro del patio, a su vez, se excava un aljibe donde se recoge el agua de lluvia y, probablemente, la pizarra extraída pudo servir para obtener material de construcción. El aljibe tiene planta cuadrada, una profundidad de diez metros y aún se pueden ver los arranques de la bóveda que lo cubría. El agua se extraía a través de un pozo que se localizaba en el centro del patio. El castillo debió permanecer en este estado que maravilló a los viajeros ilustrados hasta que en la Guerra de la Independencia fue cuartel general de las tropas francesas, que lo abandonan sin destruirlo (Cobos). Apenas se retiraron los franceses las tropas del brigadier Julián Sánchez lo incendian y destruyen.

Aljibe excavado en el centro del patio central


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La historia del castillo aparece confusa entre las fuentes que he consultado. El castillo de Alba de Tormes formaba parte, como vimos al principio, de las fortalezas que se levantaron en la línea fronteriza que delimitaba el río Tormes en la repoblación de la Extremadura Leonesa (Pinilla). Esta repoblación fue encargada por Alfonso VI a su yerno el conde Raimundo de Borgoña (Martín). La primera etapa del castillo se remonta al nieto de aquél, a Fernando II de León quien manda construir una atalaya, que será transformado por Sancho IV en palacio que sería devastado durante la Guerra de las Comunidades (Gutiérrez) y sería reconstruido por el I Duque de Alba, reconstrucción de la que sólo queda una de sus seis torres.

Grabado de Jenaro Pérez de Villaamil. Siglo XIX

Siguiendo ahora a Cobos, en 1304 el rey Fernando IV, para zanjar las disputas sucesorias que mantenía con el infante Fernando de la Cerda desde tiempos de Sancho IV, entrego la villa de Alba, además de las cercanas de Béjar y Corneja entre otras, al Infante de la Cerda según los acuerdos de Tordesillas. En 1312 el Infante de la Cerda incumple estos acuerdos por lo que el rey cerca y asediada la villa reconquistándola. En 1317, durante la minoría de edad de Alfonso XI, el concejo de Alba decide entregar el castillo a Diego Gómez de Castañeda a cambio de la defensa de la villa. A principios del XV la villa pertenece a Fernando de Antequera "que en 1411 había pedido a los judíos de la alhama de Cuéllar 6.100 mrs. para ayudarle en la compra de la villa". En 1422 el hijo de éste, el infante Juan de Aragón, futuro rey de Navarra, es quien solicita una fuerte suma de dinero para el castillo que, en 1429, le es confiscado por el rey Juan II de Castilla que lo donará ese mismo año a don Gutierre de Toledo, obispo de Palencia.

Grabado de Gustavo Doré. Siglo XIX

Como hemos comentado, a partir del Obispo de Palencia el castillo pasa a la Casa de Alba hasta la actualidad. A la muerte del obispo hereda la villa y el castillo su sobrino Fernando Álvarez de Toledo, I Conde de Alba, aunque Juan II se lo confisca en 1448. El conde había participado junto a la tropas de Juan II y del condestable don Álvaro de Luna en la batalla de Olmedo (1445) donde derrotan y expulsan definitivamente a los Infantes de Aragón de Castilla, el conde cambia de bando en favor del Infante Juan, futuro rey de Navarra, que lo provoca que en 1448 el rey de Castilla le confisque el castillo y lo encarcela durante seis años. Con la llegada al trono de Enrique IV, una de sus primeras decisiones es perdonar al Conde de Alba, aunque le retiene durante tres años más el castillo. A la muerte del conde en 1464 le sucede su hijo García Álvarez de Toledo, que en 1472 obtiene de Enrique IV el título de I Duque de Alba. Éste será quien acometa las principales obras y reformas del castillo; aunque el gran reformador  de la fortaleza y constructor de la galería renacentista es Fernando Álvarez de Toledo y PimentelIII Duque de Alba, conocido como El Gran Duque de Alba. Las piezas de artillería que El Gran Duque había depositado en el castillo se utilizaron en 1637 -Cobos no especifica más que la fecha aunque es de suponer que se trata de las revueltas en ese año en Portugal y Cataluña contra Felipe IV-. Con posterioridad parte de estas piezas, 40 cañones, fueron fundidos por orden de Felipe V en 1705 durante la Guerra de Sucesión, aunque poco después, en 1710, el castillo fue ocupado por las tropas del otro pretendiente al trono, el Archiduque Carlos. Un siglo más tarde, en 1812 durante la Guerra de la Independencia fue cuartel general de las tropas napoleónicas que en su retirada abandonaron el castillo sin destruirlo, -aunque hay autores que sí les atribuyen su destrucción-; inmediatamente es ocupado por las tropas del brigadier Julián Sánchez, quien ante el temor a la vuelta de los franceses, para evitar que se atrincherasen allí de nuevo, incendia y destruye el castillo. Como anécdota señalar que durante la ocupación francesa, según la guía turística, las tropas napoleónicas desfiguraron el busto de mármol del Gran Duque de Alba que podemos ver hoy en la torre de la Armería A partir de entonces el castillo comienza a sufrir un progresivo deterioro debido a su abandonado quedando tan solo en pie la torre de la Armería que vemos hoy.

Busto desfigurado del Gran Duque de Alba

SANTA TERESA EN ALBA

Siguiendo el folleto turístico, en él se explica brevemente la relación de los duques de Alba con santa Teresa, "benefactores de santa Teresa y promotores de la permanencia del cuerpo de la Santa en la Villa Albense. La mujer de don Fernando Álvarez de Toledo, el Gran Duque de Alba, fue amiga íntima de santa Teresa, la cual visitó este palacio". En ella se hace referencia a la duquesa doña María Enríquez de Toledo y Guzmán, mujer del Gran Duque, hija del III Conde de Alba de Liste. En el libro La Moradas la Santa comenta qué visitó el palacio ducal de Alba y "cuenta cómo quedó impresionada del camerín de la Duquesa". Santa Teresa escribe: 

"Entráis en un aposento de un rey u gran señor, u creo camerín los llaman, a donde tienen infinitos géneros de vidrios y barros y muchas cosas, puestas por tal orden, que casi todas se ven en entrenado.
Una vez me llevaron a una pieza de éstas en casa de la duquesa de Alba, a donde viniendo de camino, me mandó la obediencia estar, por haberlos importunado esta señora, que me quedé espantada en entrando, y consideraba de qué podía aprovechar aquella baraúnda de cosas, y vía que podía alabar al Señor de tantas diferencias de cosas; y ahora me cay en gracia cómo me ha aprovechado para aquí. Y aunque estuve allí un rato, era tanto lo que había por ver, que luego se me olvidó todo, de manera que de nenguna de aquellas piezas me quedó más memoria que si nunca las hubiera visto, ni sabría decir de qué hechura eran; mas por junto acuérdase que lo vió".

Alba de Tormes - Ruinas del castillo del Duque de Alba
Tribuna de Salamanca. 1889 (efemérides)

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación, además de las cartelas informativas que hay en el castillo a las que pertenecen las imágenes de los grabados de Jenaro Pérez de Villaamil y Gustavo Doré y el plano del castillo: 

Camino de Perfección. Las Moradas, Santa Teresa de Jesús, Apostolado de la Prensa, Madrid 1916
Castillos de Zamora y SalamancaPinilla González, Jaime, Lancia, León 1995
Castilla y León. Castillos y fortalezasCobos Guerra, F. y de Castro Fernández, J.J. Edilesa, León 1998.
Castillos de Castilla y LeónGutiérrezJosé Manuel, Edical, Valladolid, 2007.
Castilla y León. Castillos y fortalezasCobos Guerra, F. y de Castro Fernández, J.J. Edilesa, 1998.
Los castillos y fortalezas de Castilla y LeónMartín Jiménez, Carlos M.Ámbito, 2003
La fortificación de España en los siglos XIII y XIVCooper, Edward,  Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Fernando IVGonzález Mínguez, César, en dbe.rah.es

Plano del castillo, con las siguientes leyendas:
A - Liza
B- Muro del castillo 
C - Torre de la Armería 
D- Acceso al castillo 
E- Espacio que rodea la torre rectangular o espacio de servicio
F - Muro de cierre del espacio de servicio
G - Acceso a dependencia posiblemente cocina

Medallón del patio renacentista esculpido en mármol de Carrara

Detalle de los frescos de la segunda planta que representan a Vulcano

Detalle de los frescos de la segunda planta representando
la batalla de Mühlberg

Detalle de la bóveda de la segunda planta del torreón de la Armería
con el escudo de la Casa de Alba

Panorámica de Alba de Tormes desde la orilla izquierda del río; a la derecha
del observador destaca el Torreón de la Armería; a la izquierda el puente
sobre el río Tormes que conserva 23 de los 26 arcos originales.

domingo, 6 de junio de 2021

Idanha-a-Velha: Torreón templario

Cara oeste con sombra y cara sur iluminada del torreón

Llegamos a Idanha-a-Velha desde Monsanto donde habíamos visitado el castillo. Ahora nos encontrábamos en una pequeña villa con un impresionante patrimonio arqueológico: una villa romana con una impresionante puerta y un excelente archivo epigráfico de época romana. De época visigoda posee una iglesia reedificada en varias ocasiones entre los siglo V y IX del que hay un magnífico baptisterio. Ocupada por los árabes en el siglo VIII los cristianos la reconquistan en el siglo XII y es donada a la Orden del Temple en el XIII. Los templarios, según la guía turística, levantan un pequeño castillo del que sólo queda el torreón que debió ser la torre del homenaje. No obstante Cooper señala que el "así llamado Torreón de los templarios en Idanha-a-Velha (Beira Interior), donde existen también referencias de obras en esas fechas" -se refiere último cuarto del siglo XII-, "es probablemente coetáneo, aunque se trate más de un edificio robusto de sillería especialmente gruesa (...) que de una fortificación" Para su construcción se reaprovechan sillares y el zócalo de un templo de la villa romana donde levantará el torreón; concluye Cooper que "Los vestigios de una inscripción son ilegibles, y los elementos defensivos que rodean la torre son claramente posteriores".

Cara norte donde se abre la puerta de acceso y cara oeste
Respecto a la fecha y la inscripción a la que Cooper hace referencia, la guía turística Aldeas Históricas de Portugal, indica que la inscripción se encuentra sobre el tímpano la puerta el acceso original que se hacía por la segunda planta, fechando la construcción en 1245. El torreón por tanto es obra de los caballeros templarios y debía ser la torre del homenaje. La puerta original estaba en el segundo piso, donde se encuentra la inscripción, y a ella se llegaba mediante una escalera de mano que se apoyaba en el saliente que puede verse junto a la solera de ese segundo piso. Posteriormente se abriría la actual puerta ojival por la que se accede al primer piso; ésta estaba protegida por un balcón amatacanado del que sólo quedan los matacanes, situado en el tercer piso también desaparecido. Ambas puertas se encuentran en la cara norte. El torreón tiene forma rectangular; se levanta sobre el podio de un templo construido en el foro de la ciudad romana; a su alrededor se distinguen restos visibles de un pórtico y escaleras laterales que daban acceso al templo que debió dedicarse "a Júpiter, Venus y Marte". Tanto en la cara este como en la oeste hay sendas aspilleras, que son los únicos vanos que podemos ver aparte de las puertas. Señalar por último que en la cara este, justo debajo de la aspillera hay grabada una cruz similar a una marca de cantero.

Cara oeste con ambas puertas de acceso y los matacanes

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Aldeias Históricas de Portugal, en web: https://aldeiashistoricasdeportugal.com/es/aldeia/idanha-a-velha/
La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Cooper, Edward, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.

Cara este del torreón
Puerta norte de la muralla romana (Siglo II-IV d.C.)


jueves, 20 de mayo de 2021

Castillo de Yanguas


Iniciamos nuestra ruta de fortalezas por el río Cidacos en Yanguas (Soria) donde había llegado por la SO-615 desde Soria. Históricamente aquí, a 988 metros de altitud, se sitúa la puerta que da acceso al valle que moldea el río que, a escasos kilómetros, nos introduce en La Rioja donde visitaremos los castillos de Enciso, Arnedillo y Préjano. Comenzamos nuestro viaje de la mano de Cobos Guerra: Yanguas es la puerta de los desfiladeros que conducen a Arnedo y Enciso, función que ha quedado reflejada en la palabra yanguas que significa puerta (Ianuas es puerta en latín). En el escudo de la villa -nos recuerda- se incluye como leyenda: "Ianuas de Val de Arneto" y en el campo del mismo dos puertas.

Lienzo este donde se está la puerta de acceso tiene adosado un frontón

EL CASTILLO

Continuando con Cobos Guerra éste hace una descripción del castillo de Yanguas al que define como modelo de castillo-palacio mudéjar; una tendencia de finales del siglo XIV que tuvo una gran difusión en la época "un modelo de casa fuerte, de planta rectangular, con patios interiores regulares y normalmente asociado a elementos de decoración mudéjar". El modelo del edificio presenta normalmente una torre en cada una de las esquinas de su planta rectangular, si bien estas torres no resaltan de la planta general y en algunos casos (Encinas y Curiel) ni siquiera existen como tales ya que se simulan hacia el exterior del castillo levantando los paños exteriores que forman las esquinas del recinto; en este modelo se podría incluir el castillo de Yanguas que conserva tramos de tapial. Según la cartela que hay frente al castillo, la fortaleza pudo comenzar a construirse en el siglo XIII y en él se diferencia dos recintos, "del exterior se conservan tres lados y el hueco de una de las puertas"; y el interior "un cuadrado almenado, al igual que las torres que flanquean las esquinas". La torre de mayor tamaño "sería con toda probabilidad la torre del homenaje. Sus muros nos develan una construcción en tapial y su aspecto denota cierta influencia musulmana en la técnica arquitectónica".

Lienzo Este desde el interior
Gutiérrez también señala que el castillo parece tener en su obra antecedentes árabes además de fábrica del siglo XIV. Cobos atribuye su construcción a Carlos de Arellano entre 1385 y 1412, además de añadir dos apuntes más; uno a finales del siglo XV cuando Carlos de Arellano, II conde Aguilar, obligó a los vecinos de Yanguas a pagar más de 50.000 maravedís para la construcción de una fuente para la fortaleza, además de otros 3.000 maravedís para su mantenimiento anual; y otro durante la segunda mitad del siglo XVI, cuando Felipe Ramírez de Arellano y María de Zúñiga realizaron diversas obras de mejora en el castillo, colocando sus escudos, las tres flores de lis de los Arellano y la banda orlada de cadenas de los Zúñiga, en el derrame interior de una ventana. Gutiérrez también indica este detalle, y, citando a Espinosa de los Monteros (1974), con motivo de unas excavaciones se encontraron dos imágenes del siglo XIII y unas cuantas columnas, que deben ser las que adornan hoy el patio de armas. Concluye la cartela informativa que probablemente en la explanada que se extiende a los pies de la torre del homenaje "fuera, en los tiempos de esplendor de la fortaleza algo parecido a un patio de armas porticado".

Torres del lienzo este desde la torre del homenaje

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La primera repoblación de Yanguas -comenta Cobos- es probablemente del siglo X, después de la conquista de la mayor parte de La Rioja en el 922; no obstante, los primeros datos que se tienen del castillo (Gutiérrez) son de la propiedad de los caballeros, descendientes de los reyes de NavarraPedro de Jiménez, señor de los Cameros (muerto en 1175) y de su hermano Pedro de Jiménez (1125-1187) con quien compartió el señorío. En 1197 -según Estepa Díez- el señor de la villa era Ruy Díaz, debe referirse a Ruy Díaz de Yanguas quien fue VI maestre de la Orden de Calatrava que encabezó la reconquista de Salvatierra a los almohades y tuvo una participación destacada en la batalla de Las Navas de Tolosa. De nuevo Gutiérrez indica que, al igual que otras fuentes también lo citan literalmente, la fortaleza quedaría bajo la tutela del conde de Abrantes, aquí debe haber un error por que el condado de Abrantes lo instituye Felipe IV en 1642.

Torre esquinera sureste

Volviendo a Estepa Díez, éste hace referencia a dos documentos de 1288 y 1292, en los que el hijo de Alfonso López de Haro, el "iniciador de la rama de los Haro de Cameros", Juan Alfonso, poseía Yanguas en tenencia junto a otros lugares como Calahorra, Alfaro, Nájera, Arnedo o Ágreda. Según Sáez de Haro a Juan Alfonso de Haro se le confunde con su hijo de igual nombre lo que provoca confusión de fechas. Éste Juan Alfonso de Haro II fue vasallo de Sancho IV. Tras la muerte del rey y con la minoría de edad del futuro Fernando IV, Juan Alfonso presionará a la reina regente, doña María de Molina, para que en contraprestación a su apoyo en las luchas por la tutoría del futuro rey con Juan Núñez de Lara, le conceda el señorío de los Cameros lo que consigue en 1296. Posteriormente y tras la captura de Juan Núñez Lara que apoyaba la fracción de los Infantes de la Cerda, y entregar a éste a la reina, consigue en "juro de heredad" el lugar de Yanguas junto a otras plazas. Tras la muerte de Fernando IV se inicia una nueva etapa de inestabilidad política durante la minoría de edad ahora de Alfonso XI, lo que aprovechará Juan Alfonso para "aumentar su poder en la frontera del Ebro y compensar el descenso de sus rentas mediante agresiones a instituciones eclesiásticas y concejos" acciones que le han hecho pasar a la historia como ejemplo de "malhechor  feudal". Uno de estos actos fue la apropiación del castillo de Arnedillo, señorío del obispo de Calahorra. En 1328 muere Juan Alfonso y le sucede su hijo, del mismo nombre, que tras conspirar contra Alfonso XI muere ajustado en Agoncillo o Ausejo en 1334. Sus posesiones son repartidas entre sus hermanos y Yanguas pasa a poder real. Durante la guerra entre Pedro I y Enrique de Trastamara, los Alfonso de Haro apoyarán al bando petrista y tras la derrota de éste acabarán perdiendo todas sus posiciones.

Torre del homenaje
Volviendo a Cobos, en 1366 Enrique II dona los Cameros, incluyendo Yanguas, a Juan Ramírez de Arellano, uno de sus más fieles aliados durante la guerra civil contra Pedro I. En testamento de 1385 Juan Ramírez de Arellano deja todos sus bienes a su nieto Carlos de Arellano. Este, II señor de Yanguas será probablemente el constructor del castillo, como hemos visto antes, entre 1385 y 1412, fecha de su muerte, cuando acompañaba al infante Fernando de Antequera para su coronación como rey de Aragón. Concluye la cartela informativa que el castillo estuvo en uso y "fue morada de los alcaides que residieron en él hasta el siglo XVII".

Torre suroeste desde la torre del homenaje

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de Castilla y LeónGutiérrez, J.M., Ed. Edical
Castilla y León. Castillos y fortalezasCobos Guerra, F. y de Castro Fernández, J.J. Edilesa, León 1998.
Juan Alfonso de Haro (II)  y (III) en dbe.rha.es/Biografías, entrada de Sáenz de Haro, Tomás
Jiménez de los Cameros, Diego en dbe.rha.es/Biografías entrada de Sánchez de Mora, Antonio
Rodrigo Díaz en dbe.rha.es/Biografías, entrada de Rodríguez -Picavea Matilla, Enrique

Interior de la torre del homenaje en el derrame de la ventana de puede ver
el hueco donde debía haber dos escudos. En la facha este sobre la 
puerta
 de acceso al castillo hay otra ventana similar con marcas de escudos.

Torre suroeste y lienzo sur desde la torre del homenaje

Lienzo oeste y obras de restauración y conservación del castillo

Vista exterior con la torre el sureste en primer término

Puente sobre el río Cidacos en Yanguas

Puerta del río (Sg. XIII) vestigio de época medieval, aquí se situaba la aduana
donde los comerciantes debían pagar el portazgo para acceder al interior



sábado, 8 de mayo de 2021

El castillo de Arnedillo


Tras la visita que hicimos a Enciso nuestro próximo destino, siguiendo la LR-115 paralela al río Cidacos, es Arnedillo, en la margen izquierda a unos 10 kilómetros dirección ArnedoArnedillo es una población que goza del privilegio de poseer aguas termales, cuenta con un balneario privado y unas pozas termales públicas al aire libre junto al cauce del río. Siguiendo éste se llega primero al puente de San Rafael donde, según el cartel informativo, el paso se complicaba y se hacía imposible seguir el curso "aguas abajo del puente, el río Cidacos ha labrado una estrecha garganta, imposible de franquear hasta épocas recientes" cuando se abre la actual carretera y varios túneles. El puente puede datar del siglo XVI, tiene un solo ojo de medio punto y se asienta directamente en la roca. En nuestra visita seguiremos nuestra guía de Castillos de La Rioja de Estables aunque, como veremos, las descripción más completa es la de Rosana Foncea.


EL CASTILLO

Según describe Estables, en los último años de la Edad Media el castillo de Arnedillo estaba integrado en un complejo sistema defensivo de tres castillos de los que sólo ha llegado hasta nuestros días los escasos restos del Castillo Alto y el Castillo Bajo que se sitúa  en la margen derecha del río. A este último es al que vamos a dedicar nuestra atención. Del castillo sólo queda una torre cuadrangular y los restos de un lienzo que asciende por la cresta en el que se asienta. Desde él se controla el puente, paso obligado camino de Arnedo y Calahorra, aunque no debía tener esta su función original toda vez que el puente se construye en el siglo XVI. A los pies de la torre, en lo que era parte del recinto se encuentra el cementerio municipal donde debió estar el palacio hoy desaparecido. Como habíamos visto en Enciso, la fortaleza de Arnedillo o castillo de Lombera, "al menos cinco cinco fortalezas riojanas conservan restos constructivos del siglo X y tendencia musulmán, a pesar de que pronto llegaron a manos cristianas", el mencionado de Enciso, Autol, Arnedo y Nájera" (Viguera Ruiz). 

Torre y lienzo del castillo de Arnedillo

El acceso a la torre me fue imposible porque el camino más accesible estaba cubierto de zarzas y espesa vegetación, por lo que seguiré la que hace Foncea López y que acompaña con varias fotografías en su trabajo. Ésta divide el recinto de la fortaleza en dos espacios diferenciados, el superior, donde se asienta la torre con el resto de lienzo de la muralla que se cierra dirección Este; y el inferior que comprende el espacio del actual cementerio. Aquí se levantó el palacio donde residían el obispo en sus visitas a la zona y probablemente alguna dependencia auxiliar. Todo el recinto fortificado tuvo forma irregular adaptándose a la orografía. Según una descripción de la segunda mitad del XVIII recogida por Tomás López en las Relaciones Topográficas de España, en el recinto amurallado había dos torres almenadas y con troneras. Hoy se desconoce la ubicación de la segunda torre aunque es posible que estuviese en el amurallamiento Oeste en un escarpe sobre el río.

La torre es cuadrada y estuvo dividida en planta baja y tres pisos a tenor de los mechinales que aún se pueden ver. El acceso a la planta baja se hacía a través de un arco de mitra. La fábrica es de piedras de canto y sillarejo, utilizándose madera en los dinteles de los vanos y en un cadalso cubierto situado en la cara Oeste del segundo piso, hoy desaparecido. Mientras la vigilancia del territorio fue necesaria, el cadalso dotó a la torre de un aspecto defensivo, aunque posteriormente tras modificarse la torre de acuerdo con las necesidades, el cadalso fue desmontado. No quedan forjados de las divisiones de los pisos pero sí restos de las vigas embutidas en los muros interiores y también de las vigas que sostenían el cadalso. A éste se accedía por una puerta en la segunda planta que al desmontarse se cerró de forma parcial quedando el hueco como ventana.

Detalle de la torre en el que se aprecian los restos del cadalso
y la puerta de acceso al mismo reducida reducida a una ventana

En el siglo XVI la torre se utilizó como cárcel y existía en él la figura del juez carcelero, señalar que todos los prisioneros que estuvieron en el castillo durante varias épocas, fueron clérigos. Foncea menciona dos de ellos. El primero en 1524 cuando estuvo retenido en la torre Juan Jiménez de Alfaro, arcediano de Álava, debido a un asunto de nombramientos de canónigos; y el segundo en 1764, Juan José Gómez, presbítero del lugar de Gallinero, que huyó de la prisión tras romper la cerradura de la puerta lo que provocó su persecución por el alcaide del castillo, a la sazón alcalde mayor de la villa, Juan Jerónimo González.

Arnedillo en la margen izquierda del Cidacos. A la derecha del observador
fuera de la imagen se encuentra el castillo en la margen derecha del río

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

El castillo de Arnedillo ya formaba parte del sistema defensivo musulmán, "entre los siglos VIII al XIII la expansión árabe iba a extenderse por ese valle (Medio del Ebro) y el sistema defensivo de esta cuenca estuvo formado por los castillos de Quel, Arnedo, Préjano, Herce, Autol, Enciso y Arnedillo" (Viguera Ruiz). Siguiendo a Estables, a principios del siglo XII Arnedillo pertenecía al rey Alfonso I de Aragón, quien "conquistó toda la comarca hacia el año 1120" y, en el último tercio del siglo, en 1170, estaba en poder de Alfonso VIII de Castilla que lo cede ese mismo año a Rodrigo de Cascante, obispo de Calahorra. El documento de cesión de 1170 es, según Foncea, el primer documento en el que se cita la fortaleza. Desde entonces el castillo sería utilizado por los obispos como residencia de verano y posteriormente "como cárcel de clérigos rebeldes". Las relaciones entre la villa y los prelados no serán fáciles, sobre todo a cuenta de las prerrogativas del poder señorial que disfrutó el obispado que provocó varias revueltas populares.

Torre del castillo de Arnedillo vista desde el cementerio

La primera de ellas (Foncea) tiene lugar en 1232 cuando los vecinos de sublevaron contra el obispo Juan Pérez de Segovia. Éste, de acuerdo con el cabildo, en 1224 se hizo con el señorío (según la cartela que hay frente al castillo la revuelta se produce en 1252). La población, según el obispo, llegó a ocupar el castillo y el palacio, se negó a reconocer el señorío y la autoridad del alcaide. El incidente fue sonado, llegando éste a oídos de Fernando III quien envío a varias personas para iniciar una investigación sobre los sucesos; entre los comisionados se encontraba el alcalde de Calahorra , el hermano de éste que era hombre del rey, y un monje de San Millán que tomaron declaración a testigos en la zona comprendida entre Yanguas y Herce. No se cita qué hecho provocó el levantamiento, pero Foncea señala que debió tener cierta importancia para trascender más allá de la comarca. El levantamiento concluyó con la promesa de los vecinos "de que nunca se alçasen al obispo y a son onme que por alcayat les diese", sometiéndose así al obispo y al alcaide, además del pago de 300 maravedís por los daños causados.

Atendiendo a la cartela informativa, en 1247 "el obispo de Calahorra, don Aznar compra varias heredades en Santa Eulalia y en la escritura de esta compraventa, firmada en Arnedillo, se citan todos los oficiales que regían dicha villa y entre ellos Gil Domínguez alcayat o alcalde de la fortaleza por mano del obispo". En otra ocasión, continúa Foncea, fue el propio alcaide del castillo la persona que mostró poca lealtad al obispo: en 1328 siendo alcaide Pedro Ochoa de Ciuvarri, en complicidad con Juan Alfonso, señor de Cameros, y el hijo de éste, una comisión de canónigos denunció ante el obispo los perjuicios que éstos causaban en sus rentas y propiedades, en realidad el alcaide legítimo era el arcediano de Calahorra que al intentar expulsar al intruso del castillo recibió amenazas de Ochoa y del hijo de Juan Alfonso si intentaba tomar la fortaleza. La intervención del obispo permitió la entrega del castillo a su legítimo alcaide.

Interior de la iglesia parroquial de Arnedillo de San Servando y San Germán
Edificada a principios del siglo XVI sobre un antiguo templo gótico

Interesante es el ritual de toma de posesión del alcaide del castillo que narra Foncea. El ritual consistía en una ceremonia sencilla como refleja un protocolo de 1545 cuando Juan Fernández de Choaz toma posesión como alcaide del castillo: "Era un acto de juramento con la imposición de la mano derecha sobre la señal de la cruz y la toma de la vara de justicia que le entregaba el teniente de alcalde de la villa delante de testigos. A partir de ese momento se dirigían a la fortaleza de Arnedillo donde se producía el relevo del alcaide anterior que debía entregar las llaves del castillo". El poder que ejercían los clérigos difería mucho del que realmente les correspondía, añade Foncea que en 1776 la torre era conocida como el Potro de Arnedillo y seguía siendo el lugar donde el obispo enviaba a los clérigos rebeldes, se quejaba el pueblo de que el obispo "ejercía el control de la justicia a través de nombramientos de oficiales a pesar de la oposición del pueblo", y argumentaban que "a quien ni la donación ni la real zedula de confirmación le dan derecho alguno para la nominación de oficiales y xusticia y república". El obispo, en primer lugar, continúa la queja, nombra alcaide de la torre que "comúnmente llaman el Potro de Arnedillo destinado para clérigos incorregibles y muy relajados sin que jamás se halla visto en el potro a un seglar". El señorío episcopal de Calahorra sobre Arnedillo fue confirmado por los distintos monarcas hasta fechas recientes cuando la forma jurídica del señorío fue derogada por las Cortes de Cádiz a principios del siglo XIX. Durante estos siglos. entre el XIII y el XVII los obispos utilizaron el castillo durante sus visitas a la zona ocupando el palacio que existía en el recinto que hoy ocupa el actual cementerio.

Puente de San Andrés del siglo XVI

Como decíamos al principio Estables nos habla de tres castillos, dos en a margen derecha del Cidacos y un tercero en la margen izquierda, sin hacer referencia alguna al tercero. Del Castillo Alto, hace dos comentarios, el primero para recordarnos que de éste "no se hace mención en el Inventario de la antigua Provincia de Logroño"; y en el segundo hace una breve descripción: "Se levantaba sobre un imponente cerro, y aprovecha como base el cortado relieve que lo corona. A esta suerte de muralla se añadió una torre realizada con gruesas piedras de caliza apenas sin desbastar. Coronaba el conjunto un parapeto corrido del que quedan abundantes restos". Quedando para un futuro la visita al lugar.

Para esta entrada he consultado, además de los carteles informativos frente al puente, la siguiente documentación:

Castillos de La RiojaEstables Elduque, J.M., E. Lancia, León, 1993.
El castillo como construcción defensiva. Estado de la cuestión en torno a la historia de la Fortaleza medieval de EncisoViguera Ruiz, Rebeca, Berceo. Revista Riojana de  de Ciencias Sociales y Humanidades, nº 160, Logroño 2011.
El castillo de Arnedillo, Foncea López, Rosana, Belezos: Instituto de Estudios Riojanos, N.º 18. 2012