miércoles, 21 de octubre de 2020

Constanza de Castilla


El texto anterior es el de la cartela del sepulcro de Constanza de Castilla que se encuentra en la sala medieval, en la segunda planta del Museo Arqueológico de Madrid. En esta sala, además de una excelente la colección de capiteles, se encuentra también la estatua orante de Pedro I (1334-1369), abuelo de doña Constanza. El sepulcro se encuentra tras el rey y está fechado en 1478, año de su muerte. Separadas unos metros las dos obras, el visitante no suele relacionarlas. Ambas son anónimas y proceden del desaparecido convento de Santo Domingo el Real de Madrid del que doña Constanza fue priora durante medio siglo y que muy probablemente mandase construir en honor su abuelo el rey y el suyo propio.

Sepulcro de Doña Constanza de Castilla. Alabastro pintado y dorado. Gótico, 1478, del
desaparecido Convento Santo Domingo el Real (Madrid). El sarcófago está decorado con
 alegorías de las Virtudes -Fe, Esperanza, Prudencia, Templanza- y dos ángeles en el centro, 
tenantes del escudo de armas de la Casa Real de Castilla. La estatua yacente viste hábito y
 capa blancos, con rosario y libro de oraciones -conservado en la Biblioteca Nacional
En Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Comenzamos nuestra historia a principios de abril de 1354 en Cuéllar (Segovia). Los obispos de Ávila y Salamanca proclaman nulo el matrimonio de Pedro I de Castilla con la noble francesa Blanca de Borbón; a continuación proceden a casar al rey con la noble gallega Juana de Castro. Tras la noche de bodas el rey, temiendo un complot de los hermanos de ésta y el rey de Portugal, la abandona dejándola embarazada del futuro infante Juan de Castilla. Abandona, Juana se retira a Dueñas (Palencia) cuya fortaleza había recibido en dote. Allí morirá veinte años después, en 1374 sin volver a ver al rey. Durante este tiempo siempre había firmando como reina de Castilla. En julio de 1354, unos meses después de su boda con Juana, nace la segunda hija de Pedro I con María de Padilla, doña Constanza persona que será clave en la solución al problema de la legitimidad dinástica tras la muerte de Pedro I a manos de su hermanastro Enrique de Trastamara.

En 1366 Pedro I viaja a Inglaterra, -país aliado de Castilla en la Guerra de los Cien Años-. En el viaje le acompaña su hijo el infante Juan habido con Juana de Castro, sin embargo el rey regresará solo a Castilla quedándose el infante en Inglaterra donde permanecerá hasta 1388 cuando será reclamado por Juan I. Recordemos que en 1369 Pedro I habías sido asesinado en Montiel  por su hermano bastardo autoproclamado Enrique II. Con anterioridad a estos hechos, en 1362 Pedro I declaraba haberse casado en secreto con María de Padilla en 1535, declarando a su vez nulos posteriores matrimonios, los de Blanca de Borbón (1353) y Juana de Castro (1354), por tanto sólo reconoce como legítimos a los hijos habidos con María de Padilla: Beatriz, Constanza, Isabel y Alfonso, relegando al resto de hijos a la condición de bastardos. Alfonso, muere ese año de 1362; la heredera será Beatriz, muere -o desaparece de la documentación- el mismo año que su padre, en 1369, quedando tan solo con vida las dos hijas menores, Constanza, con condición de legítima heredera, e Isabel. En 1371 Constanza se casará con Juan de Gante, duque de Lancaster hijo del rey Eduardo III de Inglaterra. Al hacer su entrada en LondresConstanza lo hará como reina de Castilla, a la vez que los privados del difunto Pedro I animan al de Lancaster a reclamar los derechos al trono castellano frente a la dinastía usurpadora de Trastamara a la que no cesarán de atacar. En Castilla a la muerte de Enrique II, le sucede Juan I. Éste negociará la boda del heredero, el príncipe Enrique, futuro Enrique III, con la hija de Constanza y el conde de Lancaster, Catalina de Lancaster. Con esta boda se zanjará el problema sucesorio entre las casas de Borgoña y Trastamara en los nietos de Pedro I y Enrique II, legitimando así la nueva dinastía. En las estipulaciones del matrimonio Juan I exige, "para mayor seguridad y pacificación de todos, que el Duque de Alencastre entregase también al infante don Juan, hijo del rey don Pedro, que tenía en Inglaterra... y así se cumplió". Una vez entregado el infante al rey de Castilla, será recluido en el castillo de Soria. Las ansias de libertad del infante Juan le llevan a casarse con la hija del alcaide Elvira de Falces con quien tiene dos hijos, Pedro y Constanza, primos de la futura reina Catalina de Lancaster quien, durante su regencia, los toma bajo su protección dedicando a ambos a la carrera eclesiástica: Pedro llegó a ser obispo de Osma y Palencia, y Constanza, la que nos ocupa, priora del convento de Santo Domingo el Real en Madrid. El infante Juan morirá, sin llegar a ser liberado, en el castillo de Soria y será enterrado en la colegiata de San Pedro de la misma ciudad.

Escudo de la Casa Real de Castilla en el sepulcro de Doña Constanza

Siguiendo el excelente trabajo de Ana María Huélamo sobre Constanza de Castilla, en su faceta de autora y escritora medieval, una de las pocas mujeres escritoras castellanas medievales, que gira en torno a su obra literaria. En ella narra episodios de su vida que son los que nos interesan. Como hemos mencionado será Catalina de Lancaster quien introduzca a la joven Constanza en el monasterio de Santo Domingo el Real. En este punto Huélamo, citando un texto al padre Alonso Getino, nos revela cómo el ambiente del convento le fue propicio para desarrollar sus "raras condiciones de inteligencia y voluntad", a la vez que supo mantener excelentes relaciones con los monarcas castellanos que se sucedieron en el trono "de los que recibió numerosas mercedes". Constanza debió asumir el cargo de priora desde muy niña ya que lo desempeñaba en 1416 -había nacido hacia 1404, un año antes de la muerte de su padre- época en la que hay escasas referencia de su persona debido quizás a su corta edad. Es a partir de 1423 cuando aparece citada en numerosos documentos pontificios "los hay de Martino V, Eugenio IV, Calixto III y de algunos Delegados y Nuncios pontificios". Desde la regencia de Catalina de Lancaster doña Constanza será una persona importante y tendrá influencia en la Corte en la que, dada su longevidad, será testigo de los reinados de Juan II y Enrique IV y los inicios de Isabel I, de quienes recibirá numerosas gracias, toda vez que "fue priora casi cincuenta años", tiempo en que supo granjearse "una consideración muy positiva como religiosa".

De la generosidad real destaca Huélamo un texto de Juan II de febrero de 1428: "Yo el Rey mando a vos mis contadores mayores que libredes a mi tía doña Constanza, nieta del Rey don Pedro, mi bisagüelo, que Dios dé el paraíso, Priora del Monasterio de Santo Domingo de Madrid, cuarenta mil maravedís, que es mi merced de mandar dar"; y otra de la reina Juana, mujer de Enrique IV con otra generosa donación. No obstante, será de mayor interés para la priora la concesión de la licencia que le otorga Juan II para el traslado de los restos de su padre el infante Juan y los de su abuelo Pedro I al convento de Santo Domingo: "allí se les levantó un mausoleo, para el que Constanza contó con la ayuda económica de su hermano don Pedro, obispo de Palencia", y el traslado de la real capilla del sepulcro de su abuelo desde la Puebla de Alcocer a Madrid. Durante su larga regencia en el convento, la priora llevó a cabo importantes obras, entre ellas construyó la capilla mayor, el refectorio y el claustro que llevaba su nombre de doña Constanza. En 1465 debió dejar el cargo de rectora aunque aún vivió hasta 1478 siendo sepultada en el mismo convento, "En el coro, bajo un arco rebajado se colocó su elegante sepulcro en alabastro", el que hoy podemos contemplar en la sala de Museo Arqueológico. El convento de Santo Domingo el Real fue demolido en 1869. Los restos del Pedro I fueron trasladados, junto a su estatua y el sepulcro de doña Constanza, al Museo Arqueológico donde reposarán hasta 1877 que son trasladados definitivamente, junto con los de su hijo el infante Juan, a la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

Busto de la escultura orante de Pedro I en el Museo Arqueológico


REYES DE CASTILLA A PARTIR DE ALFONSO XI Y PERSONAJES CITADOS

                                           María de Portugal           ALFONSO XI            Leonor de Guzmán
                                                        ||                                        (1331-1350)                                 ||  

              Juana de Castro     PEDRO I    María de Padilla                                     ENRIQUE II    Juana Manuel
                              ||               (1350-1369)                 ||                                                      (1369-1379)    
                                                                                                                                                       ||
Juan de Castilla    Elvira Falces   Constanza de Lancaster    Juan de Gante    JUAN I   Leonor de Aragón                                                    ||                                                                            ||                           (1379-1390)   
                                                                                                                                                            ||  
          Sor Constanza de Castilla                                Catalina de Lancaster               ENRIQUE III
                                                                                                             ||                 (1390-1406)
                                                                                                                                                                                                                                                                                                         María de Aragón        JUAN II      Isabel de Portugal
                                                                                                                ||            (1406-1454)               ||
                                                                                                         
                                                                                                   ENRIQUE IV                              ISABEL I
                                                                                                          (1454-1474)                                  (1474-1504)


Perspectiva del sepulcro de doña Constanza de Castilla


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Huélamo, Ana Mª, La Dominica Sor Constanza, autora religiosa del siglo XVRevista de Literatura Medieval, 5, Madrid, 1993, (Podéis acceder al documento desde ebuah.uah.es)
Díaz Martín, Luis Vicente, Pedro I el Cruel (1350-1369), Trea, Gijón, 2007.
Biografías en Real Academia de Historia, en dbe.rah.es

viernes, 2 de octubre de 2020

Valeria medieval

Visitamos Valeria saliendo desde Cuenca por la CM-2100 al sur de la capital para llegar a unos 35 kilómetros. Antes habíamos visitado Uclés aunque de esta visita, muy breve por cierto, sólo recordamos en este blog la batalla de 1108. Nuestro objetivo era el yacimiento romano, aunque ahora nos vamos a detener en su muralla medieval que aislaba el cerro de Santa Catalina de la población. El yacimiento de la ciudad romana se encuentra a unos doscientos metros al sur de la población actual; el acceso se hace por un camino de pendiente suave que nos conduce hasta el cerro de Santa Catalina. Pasado el yacimiento romano llegamos a los restos de la muralla medieval, unos 70 metros de la que se distinguen dos tramos: la muralla propiamente dicha, y el segundo, los restos de una torre exenta. Siguiendo hasta el punto más alto del cerro, -984 metros de altitud-, encontramos los restos de la ermita medieval de Santa Catalina. Todos los restos del yacimiento están bien explicados en las cartelas informativas, incluso, partiendo del yacimiento romano, está trazada una "ruta medieval" que nos lleva a estos tres puntos.

En un artículo de J.L.Rodríguez Zapata en Cuenca, castillos y fortalezas, éste hace una magnífica descripción de las construcción y cronología, que  es la que vamos a seguir en esta entrada. El promontorio donde se ubica el cerro de Santa Catalina lo forma la hoz del río Gritos por el Este y Sur, y el Barranco-Zahorra por el Oeste, creando un tajo natural que hace prácticamente inaccesible el cerro por estos puntos -el río transcurre por una cota de 894 m con un tajo casi vertical en la zona Este de unos 100 metros de caída en la zona más elevada del cerro-, de tal forma que sólo se tiene acceso a él por el Norte que es donde se sitúa la muralla que defendía el asentamiento medieval. Aunque hay constancia de ocupación prerromana -Edad del Broce, Edad del Hierro-, Valeria toma su nombre de "su patronus o fundador -o refundada a partir del núcleo indígena- Valerio Flaco, pretor de la Citerior hacia el 90 a.C." (cartela informativa). Su mayor esplendor lo alcanza como ciudad romana en los años 50 de nuestra era. Tras la caída de la dominación romana, Valeria continuó su existencia con la monarquía visigoda convirtiéndose en sede episcopal lo que propició "la continuidad de unas funciones urbanas de centralización del territorio" (Rodríguez Zapata), que poseía en época romana. Según de cartela, posiblemente en época cristiana "la ciudad ya no estuviese ubicada sobre la ciudad romana o su centro monumental, sino sobre el antiguo barrio exterior en torno a la catedral, bajo el actual pueblo".

Restos de la ciudad romana y al fondo muralla y torre medieval

La ocupación medieval del cerro de Santa Catalina, la divide Rodríguez Zapata en cinco etapas constructivas. La primera tras la conquista musulmana en época califal -la población pasa a denominarse Al-Balira "y pasa a depender de la cora de Santaber a partir de la segunda mitad del siglo VIII"-. En esta época se construye la torre exenta, un torreón de planta rectangular de 4x7 metros que se encuentra bastante deteriorado, que pudo tener funciones de torre vigía del territorio a la que posiblemente se le pudo añadir alguna otra edificación o un muro defensivo. En esta época fue poblada por confederaciones de grupos tribales, y acabaría siendo controlada por los Banu Zennún, conocidos componentes "de una de las dinastías de los 'cadíes o emires de frontera'". En una segunda fase, también islámica, en los siglos XI-XII se reforma la torre "con tapia de cal y canto". Unos meses después de la conquista de Cuenca por Alfonso VIII en 1177, las tropas cristianas toman Al-Balira en 1178  el castillo sería entregado a Nuño Sánchez caballero que participó en la toma de Cuenca. Según Estepa, en 1176 ya se documenta la tenencia de Valeria "como una creación en expectativa en previsión de la conquista de Cuenca", y añade que "tal tenencia se atribuyera al conde don Nuño Pérez de Lara". Nuño Pérez muere por las heridas recibidas en 1177 en la toma de Cuenca. En 1217 la fortaleza, concluye Estepa, estaba en poder del conde Álvaro Núñez.

Interior del recinto con la torre exenta y la muralla

La tercera fase se inicia a partir de 1177 cuando se levantan los "la mayor parte de los cuerpos de fábrica conservados". Los cristiano construyen la muralla que se asienta sobre la roca cerrando el asentamiento por Norte, orientada de Este a Oeste, se conserva  unos 70 metros de muralla y una torre semicircular de franqueo "propias de las fortificaciones en la España cristiana del XII-XIII"; el muro que forma la muralla tiene un grosor de 1,50 m y una altura de 6 m está "realizado con piedras trabajas con cal y arena, revestido el exterior con sillarejo reutilizado de las estructuras romanas". En la cuarta fase, época bajomedieval se le adosan edificios de viviendas a ambos lados de la muralla, estructuras ya desaparecidas de las que aún quedan dos líneas de mechinales en el lienzo y en la torre de franqueo. Entre el torreón exento y la muralla debía estar la puerta de entrada al recinto.

Dentro del recinto "quedan los restos de la ermita románica de Santa Catalina, testimonio de un núcleo repoblador que debió crearse a finales del siglo XII o en el siglo XIII" (Rodríguez Zapata).Según la cartela, una vez reconquistada la zona se construye en el cerro la iglesia, "se construiría a partir del siglo XIII según se desprende por su estilo del románico rural tardío que impiden una adscripción cronológica más precisa". Tiene planta rectangular, orientación Este-Oeste, mide 26,50 x 6,20; "dimensiones bastante grandes para un edificio de tipo rural", el templo está construido en una sola nave con sillarejo unido con argamasa de cal y arena. La entrada se hacia por el lado sur. Destaca una esbelta espadaña de medio punto; en la base de ésta y en las esquinas se pueden ver grandes sillares. Documentada en el siglo XVI como ermita "y pese al abandono de la necrópolis a comienzos de este siglo la ermita perduró hasta su ruina definitiva en el siglo XIX". La necrópolis se localiza en el Sur -junto al ábside- y Este de la ermita y presentan la misma orientación que el templo. Existen dos tipos de tumbas, los de lajas de piedra e inhumaciones sobre la tierra, "con relación a las tumbas con estructuras constructivas, las lajas utilizadas son de caliza de forma, generalmente, bastante regulares. Reforzadas con argamasa de arena y cal. Todas ellas presentan cabeceras regularizadas, la caja de la cabeza esta formada por tres lajas más pequeña". Las sepulturas estaban cubiertas con losas que la práctica agrícola ha ido destruyendo. Los ajuares recogidos se corresponden con los siglo XIV y XV; "la necrópolis sería el lugar de enterramiento de los feligreses del pueblo actual, devotos de este templo, y de la población asentada en el Cerro, vinculada posiblemente a la funcionalidad militar del mismo".

Tumbas junto al muro Este de la ermita

La última etapa de la Valeria medieval concluye con su abandono. En su artículo Rodríguez Zapata incluye varias reseñas históricas, destacar tan solo que tras la repoblación cristiana Valeria pasó a depender del recién creado Consejo de Cuenca como parte integrante de su alfoz. Documentada como Valera de Suso (Arriba) en 1959 retoma su nombre por el de la Valeria romana.

Parte interior de la muralla con pérdida de parte del revestimiento

Para esa entrada he consultado, además de las cartelas informativas (2013), la siguiente documentación:

VV.AA., Cuenca, castillos y fortalezas, Coord. Miguel Salas Parrilla, Diputación de Cuenca, 2019
Estepa Díez, C., Los territorios del rey. Castilla, siglos XII-XIII, Marcial Pons, Madrid, 2021

Vista del la hoz del río Gritos al Sur-Este desde el cerro de Santa Catalina

lunes, 22 de junio de 2020

Castillo de la Estrella en Teba



Llegamos a Teba al atardecer donde hicimos una parada y aprovechamos para subir al castillo en nuestro trayecto de Ronda a Antequera, Coincidimos con una pareja joven del pueblo que estaban paseando. Él nos explicó que el castillo se llamaba de la Estrella, sabía poco más que lo que cuentan las tradiciones y que había trabajado en el acondicionamiento del castillo o del camino que lleva hasta él, cuento esta breve anécdota porque no siempre se encuentra a personas que han trabajado en obras de este tipo.

Nuestra ruta y parada coincide en parte con los comentarios de Cooper que nos van a servir de guía:"durante probablemente medio siglo, Teba era la vecindad más expuesta de la España cristiana fronteriza, aislada en una tierra de nadie entre Ronda y Antequera". En este comentario de 1991 destaca la calidad de su fortificación que propició que una vez conquistada la fortaleza "su reconquista fue definitiva", al contrario de lo que ocurriera con la mayoría de las plazas fuertes granadinas tomadas en la primera mitad del siglo XV; aunque en el segundo trabajo Cooper (2014) nos indica que los musulmanes fueron expulsados de Teba y la cercana Cañete la Real en 1330 por Alfonso XI; y a mediados de siglo, en 1350 -añade citando a García Fernández- la frontera entre Castilla y Granada, aunque no estaba aún clara, la delimitaban, en primera línea granadina, los castillos de Zahara, Setenil y Ardales; y en primera línea cristiana los de "Olvera, Pruna, Ayamonte (de Cádiz), Torre Alhaquime, Ortégicar, las Cuevas y Teba", de las que sólo Olvera y Teba eran plazas fuertes importantes y el resto "torres o castillos controlados alternativamente por castellanos y granadinos". La fortaleza se alza sobre un cerro al sur de la población, -continuamos con la descripción de Cooper-: "estaba defendido por una fuerte muralla dotada de torres redondas y octogonales. En el centro se levanta un recinto poligonal de reducidas dimensiones, construido de buena cantería de piedra caliza". El mejor elemento del conjunto es la torre del homenaje, una torre "todavía majestosa a pesar de su deteriorada condición". La torre, de tres plantas, está dividida cada una de ellas en "sendos pares de naves paralelas, abovedadas en ladrillo, orientadas las de la última planta en sentido opuesto a las demás. Las escaleras son rectas, empotradas en los muros norte y sur".


En cuanto a su historia, como hemos comentado más arriba, Cooper asegura en un principio que "desconoce la fecha de la primera ocupación cristiana de Teba", aunque en 2014 fecha la expulsión musulmana en 1330. Poco más de un siglos después, en 1440 "está en poder de Luis Méndez de Sotomayor, señor de El Carpio". Con anterioridad, Garci Méndez de Sotomayor, padre del anterior y muy activo en la defensa de la Frontera, había participado en 1407 en una campaña en Teba contra los granadinos según la crónica de Juan II,  "según la cual, Garci Méndez desempeñó un papel importante en esa campaña. Esa fue, probablemente, la razón por la cual el rey le dió la alcaidía de Teba. En todo caso, sabemos que unos años más tarde fue nombrado alcaide de esa villa" (Cabrera). En 1439 a la muerte de Garci Méndez le sucede su hijo Luis como señor de El Carpio y será nombrado alcaide de Teba en 1443; para pasar después -continúa Cooper- "al comendador mayor Juan Ramírez de Guzmán, aspirante al maestrazgo de Calatrava frustrado por el nombramiento de Pedro Girón. Es, además, quien centra probablemente en Teba las defensas del Campo de Teba" desde aquí controlaba el territorio con una fortaleza en Ardales, y tres atalayas las de "la torre de la Puente, la del Majano y la de la Salina".

Señalar, por último, que la mayoría de los castillos y torres que se mencionan en esta entrada se pueden ver, por lo que se puede organizar una interesante ruta para visitar y conocer un territorio de gran belleza paisajística y de extraordinario interés histórico.


Castillos Señoriales de la Corona de CastillaCooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991.
La fortificación de España en los siglos XIII y XIVCooper, Edward, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
El señorío de El Carpio en el siglo XV, Cabrera, Margarita, 1999

martes, 16 de junio de 2020

Castillo de Grajal de Campos


Hicimos nuestra primera visita a Grajal de Campos en 2004, de la que sólo conservo unos apuntes del castillo y unas fotografías. En 2020, volvimos a la fortaleza que prácticamente no había cambiado en nada, visita que amplía esta entrada. La de Grajal es una fortaleza artillera de planta cuadrada con cuatro potentes cubos en sus esquinas. Por su configuración, pues carece de torre del homenaje y patio de armas, ni tiene una llamativa puerta de acceso, puesto que la función residencial de los señores de Grajal, la cumplía el palacio renacentista que se encuentra en la villa, su función era la de intimidar a la población. La entrada se hace a través de un portillo que a través de un pasillo, nos deja en el interior de uno de los cubos, En aquella ocasión nos recibió en la estancia un guarda que relató brevemente la historia de la fortaleza de la que tan solo recuerdo que a mediados del siglo XVIII el castillo fue utilizado como cárcel.


EL CASTILLO

Durante los siglo X y XI Grajal de Campos había sido un centro político y comercial de una amplia comarca, y terminó siendo años más tarde behetría que perteneció a Juan Alfonso de Alburquerque, el que fuera privado de Pedro I (Franco Silva)). En 1412, Fernando de Antequera hace donación a Fernando Gutiérrez de Vega de la villa de Grajal de Campos con su "casa fuerte"; por el testamento del hijo de éste, Hernando de Vega, sabemos que el castillo medieval tenía una barrera que los rodeaba "barbacana" que ha desaparecido junto a los restos del castillo que, al construirse la nueva fortaleza que hoy vemos, se utilizaron para terraplenar el interior de éste.

Lienzo este del castillo (2020)
Según Cobos de Castro la fortificación actual "se construye a la manera de una camisa o falsa braga que se ciñe a la pequeña mota donde se levantaba el castillo medieval. La propia mota y los escombros del castillo preexistente sirvieron para terraplenar el interior de la fortaleza y conseguir la plataforma elevada actual que ciñen sus muros, a la manera de lo que existe en Berlanga y no llegó a terminarse. La única entrada es una pequeña puerta que, por un corredor, comunica con la cámara inferior de uno de los torreones, para allí, por la escalera de caracol de éste, subir a la plataforma". La fortaleza que vemos la construye Hernando de Vega y debió estar ya iniciada en 1517 fecha en que pide licencia a Carlos I para concluirla, autorización que recibe en 1519, probablemente con las obras bastante avanzadas. En 1518 trabajaba en Grajal como maestro de obras "Lorenzo de Donce", según parece el mismo Lorenzo Adonza que trabajó años después en obras de refuerzo del castillo de Simancas, donde precisamente era alcaide Hernando de la Vega.

Lienzo este en imagen de 2004
Añaden Cobos de Castro, que siendo Grajal uno de los castillos más avanzados de su momento en España es cuestionable la capacidad de Adonza como ingeniero capaz de construir la fortaleza, según se desprende de obras posteriores; señalan las deficiencias de diseño que tienen los torreones para el uso de artillería: "la estrechez del único acceso y lo angosto de las escaleras, si bien pudo en alguna manera favorecer la defensa, suponía un claro inconveniente para mover y montar las piezas de artillería, con cierto aspecto de tolvas de grano, que presentan dos de los cubos, no parecen muy útiles para esta función", concluyen que la altura de las troneras indicaba que el edificio fue concebido desde su inicio para estar completamente terraplenado por dentro .


Cooper también encuentra inconvenientes en la construcción, no así en la calidad del edificio "evidentemente obra de un maestro distinguido", aunque presente defectos "que sólo se explican por abreviación del proyecto inicial".  Primero señala el perfil bajo del castillo con "unos taludes que ocupan como dos tercios de su altura" que, con un foso de debidas proporciones, lo calificarían "de llave defensiva de la región". No obstante, añade, está construido en un terreno completamente llano y su entrada peatonal es un impedimento para el abastecimiento de pertrechos y carece de puente levadizo. El interior, destaca también, es un relleno de escombros que alcanza casi el nivel del adarve. lo que cabría suponer su allanamiento para construir un sistema de alcantarillado y recogida de aguas pues carece de pozo y aljibe. Sobre su construcción detalla su forma de cuadrilátero y sus fuertes cubos en los ángulos, cada uno de éstos "contiene dos cámaras abovedadas en cúpula y una escalera de caracol practicada en el espesor de la pared. Para que quepa sin excesiva disminución del grosor, el maestro ha sabido ajustar la geometría del encuentro de los cubos con los lienzos". Los aposentos debieron estar en los lados sur y este, además presenta "el típico reto arquitectónico señorial de garitas y almenas más subidas, desplegadas a la vista de los vasallos en el pueblo".

Lienzo norte (2004)
Por último destacar, como nos señaló en guarda del castillo, la singularidad de la torre de la Iglesia de San Miguel de Grajal que cuenta con cinco esquinas, una suerte de retranqueo hacia el interior de una de las esquinas para evitar la estrechez de la calle. Y, a partir de este punto, sólo resta programar una nueva visita a Grajal de Campos y comprobar los cambios que puede haber tenido después 16 años de esta primera.

Imagen aérea de época en el Centro de recepción de visitantes con el Palacio
 de los Condes de Grajal en primer término, y el castillo en segundo término.

Nuestra segunda visita es de julio de 2020. La situación era singular, acababa de terminar la primera oleada del Covid-19 y el turismo prácticamente había desaparecido. Grajal de Campos se encuentra en el Camino de Santiago, a unos 7 km. al sur de Sahagún donde se sitúa la ruta principal del Camino. El atractivo turístico de la villa es el Palacio de los Condes de Grajal, propiedad del ayuntamiento donde éste lleva a cabo varias reformas, y cuyas caballerizas se han habilitado como albergue de peregrinos, en esta fecha sin uso. El castillo sin embargo, propiedad del duque de Alburquerque, aunque cedido al ayuntamiento, es el edificio secundario al que se dedican menos recursos o prácticamente ninguno; su aspecto no ha cambiado desde nuestra primera visita, incluso la lombarda o bombarda de hierro fundido que ilustra la portada del libro de Cooper de 1991, sigue amenazante en la misma posición y aparente abandono, y toda la zona terraplenada cubierta de altas y abundantes hierbas dificultan la visión de los restos de un aljibe. En definitiva la fortaleza se encuentra prácticamente en el mismo estado que en 2004.

Cubo del ángulo noreste. A la derecha del cubo está la puerta de acceso

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Siguiendo a Estepa Díez, Grajal fue tenencia de la infanta Doña Sancha, hermana del rey Alfonso VII , de entre sus posesiones "sobresale un grupo de tenencias en Tierra de Campos, como Grajal (1138-1157)". Recuero Astay comenta el poder de la infanta, que poseía dignidad de reina por deseo de su hermano, llegó a dictar sentencias, entre ellas una fechada el 2 de octubre de 1139 por la que prohibía a los vecinos de Grajal pescar en una presa que pertenecía a los monjes de Sahagún; como lo vecinos de Grajal no hicieron caso de la sentencia Doña Sancha les impuso una fuerte multa.

Como habíamos visto al principio, Grajal de Campos fue behetría de Juan Alfonso de Alburquerque y en 1412, aunque no toma posesión hasta 1413, Fernando de Antequera, rey de Aragón, lo dona a Fernando Gutiérrez de Vega en agradecimiento a sus servicios; entre otros había participado en la conquista de Antequera y había participado en las conversaciones de Caspe de donde don Fernando fue elegido rey de Aragón. Gutiérrez de Vega fundó mayorazgo en 1432, siendo su heredero, con condiciones, su primogénito Lope de Vega que debía ser "perdonado en algún tiempo por nuestro señor el rey del caso en que fue condenado", aunque no se especifica el delito, si no cumplía esas condiciones el mayorazgo recaería en su otro hijo, Hernando de Vega como así ocurrió a su muerte en 1436. Lope de Vega que fue ayo del infante don Alfonso, hijo de Juan II de Navarra y canciller mayor del rey; decide profesar en 1443 en la Orden de Calatrava, por lo que cede sus derechos a su sobrino e hijo de Hernando, Juan de Vaga. Poco tiempo fue Hernando de Vega titular del mayorazgo pues muere el mismo año en que su hermano ingresa en la Orden de Calatrava (1443); le sucede su hijo Juan de Vega Portocarrero conocido como Juan de Vega El Viejo, a quien su tío había cedido los derechos del mayorazgo- Al ser éste menor de edad toma posesión su madre Beatriz Portocarrero en 1444. Un año después, en 1445 su tío Lope se arrepiente de la cesión hecha a su sobrino e intenta recuperar la villa por lo que Juan de Vega solicita y recibe amparo del rey Juan II en 1445 y en 1455 de Enrique IV Juan de Vega fue servidor de Enrique IV y comendador de la Orden de Santiago.

Lienzo este frente a la villa es el único lienzo con garitas y mayor
 presencia de troneras
No obstante, Juan de Vega "El Viejo" tuvo que afrontar en 1457 una conjura promovida por su tío que insistía en su intención de arrebatarle la villa (Cobos); ésta concluyó con la detención de los cabecillas que fueron juzgados en el castillo: Martín Bello, el conspirador, fue condenado a morir en la horca, y un segundo acusado, Martín Berrocal, condenado a destierro perpetuo de la villa de Grajal. Pero también tuvo Juan de Vega sus propios problemas con la justicia puesto que fue acusado y condenado por labrar moneda falsa en el castillo de Grajal aunque fue indultado en 1463 por Enrique IV. Juan de Vega "El Viejo" muere en 1513.

Camino de ronda del lienzo norte y cubo noroeste
En el castillo de Villarejo de Salvanés (Madrid) existe un cartel con una brevísima reseña sobre Hernando de la Vega, hijo y sucesor de Juan de Vega "El Viejo". Éste fue señor de Grajal de Campos y primer gran Comendador Mayor de Castilla del siglo XVI. Recibió el cargo en 1511 por cesión del rey Fernando el Católico en agradecimiento por los servicios prestados a la corona, en la guerra de Sucesión apoyando el bando de Isabel la Católica, su participación en la batalla de Toro y en la conquista de Navarra y de Granada donde aportó vasallos, fue hombre de confianza del rey Católico. Siendo Comendador Mayor de Castilla, creó las bases en las que a lo largo del siglo XVI la Encomienda alcanzaría su esplendor. Aun careciendo de estudios perteneció al Consejo Real desde 1509 hasta su muerte en 1526 (Ezquerra).  A éste le sucedió su hijo también de nombre Juan de Vega  de confianza del emperador Carlos V  fue nombrado virrey de Sicilia y embajador en Roma, y presidente del Consejo del Reino; y su nieto del mismo nombre, Juan de Vega, recibiría en marzo de 1599 del rey Felipe III el título de I Conde de Grajal
En los siglos XVII y XVIII la Casa de Grajal se vincula con la de Villafuerte salmantina, y a través de varios procesos de imbricación con otras ramas de la nobleza española en los siglos XIX y XX, el condado ha pasado a pertenecer a la Casa ducal de Alburquerque (Martínez Montero).

Camino de ronda en el lienzo norte, la fondo el lienzo este y la torre
de iglesia de San Miguel
Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Capilla de los Vega en el Monasterio de San Pedro de la Espina (Siglos XV-XVII), García Flores, A. y Ruiz Souza, J.C., U.A.M,. 1991 
Castillos Señoriales de la Corona de CastillaCooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991.
Castilla y León. Castillos y fortalezasCobos Guerra, F. y Castro Fernández, J.J. de, Ed. Edilesa, León, 1998.
Doña Sancha Raimúndez, Recuero Astray, M., en dbe.rah.es/biografías
Fernán Gutiérrez de Vega, Franco Silva, A., en dbe.rah.es/biografías
Hernando la Vega, Ezquerra Revilla, Ignacio J., en dbe.rah.es/biografías
La restauración del palacio de los Señores de Grajal de Campos, León., Martínez Montero, J., en ihtc.orex.es
Los territorios del rey. Castilla, siglo XII-XIII, Estepa Díez, Carlos, Marcial Pons, Madrid 2021

Portillo de acceso junto en el cubo noroeste
Bóveda de la planta baja del cubo de acceso y chimenea "con cierto
aspecto de tolvas de grano" (Cobos)
Planta baja y arranque de la escalera de acceso a la primera planta
Escalera de caracol que da acceso al camino de ronda
Lombarda o bombarda de hierro fundido apuntando a la población