miércoles, 10 de junio de 2020

El castillo de Nogales


El castillo de Nogales se levanta sobre un promontorio desde el que se tiene contacto visual con el castillo de Feria, señorío al que se integró por compra de Gómez Suárez de Figueroa, primer señor de Feria. En 1448 se inicia una política de poblamiento de la zona "concediendo a los que fueran a vivir a la misma una serie de beneficios económicos, iniciándose la construcción del castillo diez años después" (Terrón), según se puede leer en una lápida sobre la puerta principal de la torre "Esta fortaleza mando fazer el noble cavallero Lorenço Suarez de Figueroa (...) fijo del Magnifico señor Gomes Suares de Figueroa ... de mill e cuatrocientos e cincuenta e ocho años (...)" (Cooper) junto a los escudos de Lorenzo Suárez de Figueroa y su mujer María Manuel; esta placa nos recuerda el propósito de la construcción: "mandola fazer aqui por la salud del pueblo e defensa de su tierra e los moradores della". El señor de Feria morirá tres años después (1461) sin ver concluida la obra. Al fallecimiento de éste su heredero, según se lee en una segunda placa, "lo mando acabar el noble caballero Gomez Suarez de Figuero su fijo acabose año del Señor MCCCCLXIIII" junto a los escudos del II conde Feria y a su mujer Constanza Osorio y Rojas.(Cooper); aunque Terrón señala la fecha de conclusión del castillo en 1483 edificándose sobre los restos de una construcción anterior.


La estructura del castillo es "un cuadrado con sus cuatro cubos en los ángulos y una gran torre cuadrada en el centro" (Terrón), tuvo un foso y un muro perimetral que lo rodeaba, aunque ninguno de éstos se conserva. Añade Cooper que a la defensa natural del enclave, conserva una variedad de troneras y "el ábside de la iglesia de S. Cristóbal cubriendo el acceso por la parte del este". Para Cooper la fortaleza la constituye una torre del homenaje dentro de un recinto rectangular. Está construido en mampostería y tiene reforzada con sillería los ángulos de la torre, apareciendo el ladrillo en algunas ventanas como complemento decorativo. La muralla está almenada y decorada con doble fila de ladrillos con canecillos; en ella se abren saeteras y cañoneras. El acceso al recinto se hace por una arquería apuntada como portada, rodeada de una imposta a la que se superpone un alfiz con el escudo de armas (Terrón). El acceso al interior de los cubos esquineros se hacía a través de portillos practicados en las bóvedas de ladrillo que cubren las cámaras (Cooper).


La torre se dividía en tres pisos (Terrón) y muestra vanos en todas sus caras, está rematada con almenas -algunas de ellas restauradas, cuando Terrón hace su descripción (1992) sólo se ven 6, así como del matacán que vemos en la imagen en la cara SO sólo existían restos-, y con la misma línea de canecillos que aparecen en la muralla. La distribución de la torre, atendiendo a Cooper es similar a la de Feria, con división en cada planta en dos cámaras y bóveda de cañón, conteniendo en Nogales en una de las cámara la escalera además de un forjado intermedio de madera que daba lugar en total seis pisos. Concluye Cooper que existe un aljibe situado fuera del recinto del castillo "delante de la puerta" y de la existencia de un hueco vertical que podía haber conectado con el sistema subterráneo del aljibe. Por su parte Terrón destaca la sobriedad del conjunto "de rasgos muy regulares y acentuado carácter militar".

Escudos sobre la puerta de acceso al recinto de Gómez Suárez de Figueroa y Constanza Osorio y Rojas

La visita al castillo fue a finales de 2004, fecha en la que realicé las fotografías que ilustran esta entrada por lo que es posible que se haya efectuado alguna modificación desde entonces. Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de BadajozTerrón Reynolds, Mª Teresa, Ediciones Lancia, 1992.
Castillos Señoriales de la Corona de CastillaCooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991.

Puerta de acceso al recinto

miércoles, 3 de junio de 2020

El monasterio de Bonaval


Llegamos a Retiendas a media tarde por la CM-1004 desde Tamajón hasta el desvío de la GU-188 que termina allí su recorrido, justo en nuestro destino. En el bar del pueblo había un cartel: "Retiendas. Aquí hay un monasterio, Bonaval, que tras la desamortización de Mendizábal, fue despoblado y pasó a ser propiedad del pueblo. Está prácticamente derruido y pudimos ver bien poco porque estaban rodando una película en su interior". Apunté en mi cuaderno.


Del pueblo parte un camino -la ruta GR-10- que discurre paralelo al Arroyo del Regajo -afluente del Jarama-, Es un agradable paseo, el camino desciende suave entre a fronda del valle. A poco menos de 2 km. antes de la confluencia del arroyo con el Jarama se encuentra el monasterio cisterciense de Santa María de Bonaval. El cenobio se fundó en 1164 cuando Alfonso VIII de Castilla cede el valle a unos poco monjes de la Orden del Cister que eligen el lugar siguiendo la máxima: "Bernardo amaba los valles".  Las cesiones reales a los monasterios era una estrategia de la Corona de Castilla que tenía la doble misión de repoblar el entorno y servir de barrera contra una posible invasión musulmana, en este caso casi improbable. En 1175 el propio Alfonso VIII dona a la orden de manera definitiva Santa María de Bonaval en la persona del Abad Nuño, siendo sus primeros pobladores frailes venidos del Monasterio de Valbuena (Herrera). Cabe reseñar la importancia que tuvo el Císter en las políticas de Alfonso VII, Sancho III y Alfonso VIII; como hecho ilustrativo la Orden de Calatrava nace a partir de unos pocos monjes "que fueron los únicos que se arriesgaron a defender la fortaleza de Calatrava la Vieja ante la amenaza de los almohades que había incluso amedrentado a los caballeros templarios que decidieron abandonarla" (Arteguías); Alfonso VII había conquistado Calatrava en 1147 y la había cedido a los Templarios para su defensa pero éstos ante el empuje almohade deciden devolverla al poder real en la persona de Sancho III quien la cederá a "San Raimundo, abad de Fitero -la abadía navarra fue la  primera fundación del Cister en  la Península-, y a fray Diego Velázquez, antiguo caballero, quienes fundaron allí en 1157 una nueva orden militar que va a tomar el nombre cristiano de la fortaleza, Calatrava" (Ruibal).


Siguiendo a Herrera, la extensión de las tierras de Bonaval fue grande desde su fundación y se fueron incrementando con donaciones, aunque no llegó a ser excesiva; tampoco sufrieron muchos sobresaltos los monjes, al contrario sus posesiones, privilegios y donaciones fueron incrmentándose y confirmadas por Enrique I (1216), Fernando III (1218), Alfonso X (1253) y Juan I (1417), lo que propiciaba que la vida en la abadía continuase "en su tono discreto, metódico y feliz, ocupada en construir su templo, claustro y viviendas, y administrar sus posesiones, y servir de ejemplo a las gentes de la comarca de la serranía de Tamajón". Con las primeras reformas de la orden el cenobio de Bonaval pierde el carácter de abadía, será incorporada a la Congregación Cisterciense de Castilla en 1509 (Yáñez) sujeta a la jurisdicción de Monte Sinaí (Montesión) en Toledo como priorato. A partir de entonces ira adquiriendo carácter de residencia de ancianos de la orden donde los frailes se prepararán para el buen morir. Tras la Guerra de Sucesión, en 1713, Felipe V reconoce de nuevo sus privilegios y exenciones; y en 1821 con la desamortización de Mendizábal, el monasterio es vendido a particulares y los monjes se trasladan a la sede de Toledo. Los nuevos propietarios se irán desentendiendo del edificio que sufrirá un progresivo abandono hasta el estado que hoy conocemos.


Como bien nos aconseja Herrera, merece la pena acercarse a Santa María de Bonaval y admirar sus ruinas tan expresivas de la arquitectura cisterciense en la Edad Media, fiel reflejo de la exigencia de San Bernardo, de 'borrachera de sobriedad'. El monasterio (Arteguías), está construido en sillería de piedra caliza bien concertada, debe fecharse su construcción entrado el siglo XIII y sufrirá severas reformas en el XVII. En la actualidad, del monasterio perdura parte de la iglesia: cabecera, crucero y nave meridional "además de una sacristía adosada al ábside del Evangelio y restos de paredones que debieron ser dependencias monacales", mantiene alguno de sus capiteles y canecillos con todo tipo de motivos florales tipicamente cistercienses.


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de Ciudad RealRuibalAmador, Lancia, León, 1993 
Monasterios y Conventos de Castilla-La Mancha, Herrera Casado, Antonio, Aache, Guadalajara, 2005
El Monasterio de Montesión, cuna de la Congregación de Castilla, Yáñez Neira, Fr. Mª, realacademiatoledo.com 2014.
La Orden del Cister, Arteguías.com 2020.





jueves, 28 de mayo de 2020

El castillo de Villagarcía de la Torre


Villagarcía de la Torre se encuentra en la carretera, prácticamente recta, que une Zafra con Llerena , entre ésta última y Usagre en la N-432. Llegamos a media la tarde de un día de calor sofocante, debía ser la hora de la siesta y tan sólo encontré una persona a quien preguntar por el castillo. Éste se encuentra en el extremo contrario de la carretera en una zona no muy elevada al norte del pueblo, su acceso es fácil y libre. Según mi guía de Terrón Reynolds el castillo se construyó a finales del XV y principios del XVI -imagino que se refería a la torre del homenaje-; y cita a Mélida quien data el conjunto de finales del XIII o principios del XIV.

Torre del homenaje en la fachada Este

La obra, según el escudo que campea en la torre del homenaje, se debe a Luis Cristóbal Ponce de León, cuando ya no existía el peligro musulmán en la zona, lo que explica su ubicación (Terrón Reynolds) y, según testimonia el administrador-corregidor que administraba las tierras y vivía en el castillo, la fortaleza "es de mucha consistencia y antigüedad a excepción de la Torre del Homenaje que se hizo en 1540 por los señores don Pedro Ponce y doña Leonor de Figueroa, su mujer según explican sus escudos y epitafios. Al pie de este fuerte están esculpidas en mármol las armas de los nobles vecinos de esta villa" (Maldonado). Aquí debe haber un problema de fechas puesto que Luis Cristóbal Ponce de León (1527-1573) VII Señor de Villagarcía, bien pudo hacer la torre del homenaje (1540), sin embargo Pedro Ponce de León (1442-1494) y Leonor Suárez de Figueroa fueron IV Señores de Villagarcía y vivieron un siglo antes.

Torre del homenaje y restos de la fachada Sur

La historia de Villagarcía la iniciamos tras la donación que hace de Reina (1246) Fernando III a la Orden de Santiago en la que se incluida junto a otras poblaciones Villagarcía. Esta donación sufriría una particularidad que marcará su historia cuando Alfonso X el Sabio, entre 1263-1270, "tomó la decisión de sacar de la jurisdicción de la Orden ciertas tierras de Villagarcía y su entorno, cediéndolas como heredades a Godino Godínez y sus sucesores, quedando el resto de su actual término bajo el dominio solariego y jurisdiccional de la Orden de Santiago". La villa quedaba así bajo dos jurisdicciones, la de realengo en heredad de Godino Godínez y sucesores, y la santiaguista con el resto del término. Alfonso X había hecho esta cesión al noble portugués Godino Godínez de Coimbra, "en tardio agradecimiento por los servicios prestados a sus antecesores", a Alfonso IX, a quien acompañó en la conquista de Badajoz (1230) y Fernando III el Santo. Esta partición no debió generar muchas tensiones toda vez que en 1324, Elvira García, heredera de los Godínez y el Maestre de Santiago establecen una concordia en el que se reparten la villa y sus términos, hasta que en 1380 durante el Capítulo General de la Orden ésta vende su parte al rey Juan I quien a continuación lo cede en Señorío a García Fernández, "como premio a la lealtad mostrada hacia él y hacia su padre Enrique II" (Gutiérrez Núñez) -este García Fernández era comendador de la Orden de Santiago en la provincia de Castilla-; y quedará en poder del Señorío de Villagarcía hasta integrarse a finales del XVIII en la casa Arcos-Osuna "como fruto de capitulaciones matrimoniales" (Maldonado).

Lienzo fachada Sur con torre cilíndrica y torre cuadrada

El 20 de agosto de 1382, el rey Juan I concede a García Fernández, I Señor de Villagarcía, permiso para "... hacer e labrar la su casa fuerte y faserla alcaçar e ponerle potril e almanas. caba e barrera"(Gutiérrez Núñez), siendo ésta la base del núcleo defensivo de posteriores ampliaciones. Los III Señores de Villagarcía, Teresa de Guzmán, casada en segundas nupcias con Luis Ponce de León, "realizaron bastantes transformaciones en la fortaleza a lo largo de la década de 1440, hasta darle una configuración defensiva básica para la supervivencia del señorío, inmerso en pleno territorio de encomiendas santiaguistas" (Gutiérrez). Los Ponce de León mantenía fuerte rivalidad con los Guzmanes (Condes de Niebla y Duques de Medina Sidonia). Sobre esta rivalidad Luis Ponce de León, -comenta Gutiérrez-, quedó en el recuerdo "como un "hombre cruel" que no dudó en actuar de forma violenta con cabalgadas y correrías para consolidar su señorío a costa incluso de perjudicar a los pueblos vecinos". A éste le sucedió tanto en el señorío como en el carácter, su hijo Pedro, tan violento como su padre y manteniendo la dura pugna con los Guzmanes en Llerena: "Entrar en Llerena y Usagre a sangre y fuego, atropellando la jurisdicción santiaguista, tal como hicieron padre e hijo (Luis y Pedro), muestra la gravedad de los choques jurisdiccionales que tuvieron que repetirse a lo largo del siglo XV", en este contexto sin duda "tuvo que tener gran importancia la fortaleza garceña"; de no haber contado con ella "posiblemente no se hubieran atrevido tan abiertamente a un uso tan continuado de la violencia con sus vecinos colindantes". Las fortalezas habían dejado de ser bastiones defensivos en el siglo XV, sin la amenaza musulmana, para convertirse a partir de entonces en lugar de refugio desde donde hostigar "tierras y caminos vecinos, perjudicando negativamente la vida cotidiana y sus actividades económicas".

Torre de la esquina Sur-Oeste y las tres torres de la fachada Oeste

Los Duques de Arcos, afincados en Marchena (Sevilla), acabaron trasladándose a Madrid, aunque habían creado toda una estructura administrativa que mantenía controlados sus señoríos, "era vital tener Corregidores eficaces que actuaran como verdaderos "hombres fuertes", dispuestos a vigilar y defender  el cumplimiento de los derechos, privilegios y regalías de los Ponce de León". El de Villagarcía, como hemos visto antes, "vivía en el castillo por merced que le concedía el Duque, al no tener ya ninguna función militar" (Gutiérrez Núñez).

Tres torres circulares de la fachada Oeste y torre cuadrada del Norte-Oeste

Sobre la fortaleza, hemos visto que a finales del XIV Juan I concede permiso a Garcia Fernandez para construir su casa fuerte y dotarla de almenas, cava y barrera. El edificio fue ampliándose en sucesivas reformas, como las que llevó a cabo Luis Ponce de León en la década de 1440 y la construcción de la torre del homenaje en 1540. Terrón Reynolds, describe la fortaleza que estaba rodeada en un primer recinto de escasa altura y perdido en algunos tramos, "más parece muro de contención del terraplén que muralla" (Mélida), según este último en el lienzo N del primer recinto hubo una torre circular -de la que no quedan restos-. Ambos autores destacan la recia construcción y la impresión que causa la altura de las torres y lienzos del segundo recinto; éste tiene forma rectangular con torreones semicirculares. Mélida nos da unas medidas de 29,70 m. de largo de E a O; y de 21,70 m. de ancho de N a S. con torres cuadradas en los ángulos; las dos del N tienen un saliente de 5.70 m. por 7 m. de frente teniendo dimensiones semejantes las del S. Entre las torres cuadradas se levantan otras cilíndricas en los lienzos; la del N tiene un diámetro de 3,10 m. y otras tres al O, otra al S y dos desiguales al E -de la que sólo queda una-. Todo el conjunto protege el núcleo principal del edificio conformado por una torre del homenaje de robusta construcción con planta rectangular que se eleva notablemente sobre el resto del edificio; tiene unas medidas de 20 m. x 14,30 m. "evidente adición (¿del siglo XV?) a la obra primitiva que debe datarse del siglo XIV, sino del XIII" (Mélida). La torre del homenaje tiene vamos en tres de sus lados, en su interior "se ven los mechinales de entramado de tres pisos y restos de las escaleras adosadas a las cortinas para subir al adarve". Sus muros tienen un espesor de 2.75 m. Según Mélida la entrada al recinto debió estar en el lienzo S, cuyo lado es el que más se ha perdido  En el interior del segundo recinto (Terrón Reynolds) junto al torreón principal se ven un pozo circular y un estanque.

Torre del homenaje y fachada Norte

En la actualidad el patio de armas se ha convertido en un auditorio y el lienzo O, en su interior, en escenario en el que son visibles obras de consolidación. El castillo bien vale una visita así como un paseo por el pueblo en el que se pueden ver casas d sobria arquitectura.

Escudo de los Ponce de León en la cara Oeste de la torre del homenaje

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de BadajozTerrón Reynolds, Mª Teresa, Ediciones Lancia, 1992.
Catálogo monumental de Badajoz, Mélida y Alinari, José Ramón, CSIC, Biblioteca virtual y Catálogos, 1926-1927
El Señorío de Villagarcía de la Torre en época medieval, Maldonado Fernández, Manuel, XII Jornada de Historia de Fuente de Cantos. 2012.
Señores de Villagarcía de la Torre (siglos XIII-XIX), Gutiérrez Núñez, Francisco Javier, XIII Jornadas de Historia de Llerena, 2012.

El castillo de Villagarcia de la Torre. Fotografía de José Ramón Mélida.
 Torre del homenaje y lienzo Sur desde el interior
 Lienzo Sur y acceso a la torre cuadrada desde el interior
  Lienzo Oeste desde el interior
 Lienzo Este y acceso a la torre cuadrada desde el interior

sábado, 23 de mayo de 2020

El castillo de la Estrella en Montiel


Llegamos a Montiel por la CM-3127 desde Fuenllana donde habíamos visto los restos del castillo-iglesia de Santa Catalina. Mi intención, y casi todo el viaje, giraba en torno a la visita del castillo de la Estrella en Montiel y, sobre todo, el lugar donde fue asesinado el rey Pedro I por su hermanastro el conde Enrique de Trastámara, autoproclamado y futuro Enrique II. En la gasolinera frente al cerro de San Polo me dijeron que el castillo estaba cerrado porque se estaba restaurando y sentí un sentimiento de frustración que se resolvió de la manera más satisfactoria. Decidimos llegar hasta el ayuntamiento y a la biblioteca donde nos dijeron que sí podíamos hacer visita y nos proporcionaron un folleto muy útil que nos servirá de guía.

Lienzo sur desde el exterior

El folleto, Ruta de los castillos por de Campo de Montiel, nos inicia nuestro en recorrido por la historia con la ocupación musulmana el Campo de Montiel y la fuerte islamización que tuvo la zona desde el principio, vertebrando el poblamiento "de este balad -unidad administrativa que agrupaba a un grupo de personas homogéneo, dedicadas a la agricultura en pequeñas propiedades o también a la ganadería-" en torno al castillo de Montiel (Munt Yil). Como habíamos visto en la entrada de Fuenllana, los musulmanes habían construido varias fortalezas, a modo de cinturón de seguridad con la mencionada Fuenllana o Alhambra en torno a Montiel. Este sistema defensivo se mantendría e incluso se reforzará tras la conquista cristiana entre los años 1213 y 1217, -aunque como veremos más adelante, no fue hasta 1227 cuando se toma Montiel-. En esta fecha Fernando III cede la zona  a la Orden de Santiago para su defensa y repoblación; éstos mantuvieron el sistema administrativo musulmán adaptándolo a la nueva situación "caracterizada por su feudalización que también tuvo como núcleo central Montiel". La Orden de Santiago  se encargará de reformar la fortaleza convirtiéndola a la vez que casi inexpugnable, en cabeza de su Encomienda  dando nombre al territorio: el Campo de Montiel; la fortaleza -según Amador Ruibal- pasará a llamarse "Castillo de la Estrella". Poco después de su conquista. en torno a 1230 se edifica, dentro del recinto medieval, la Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella, edificio "que salió a la luz en 2013" en proceso excavación de estudio del que existen pocas referencias.

Restos arqueológicos de la iglesia de Nuestra Señora de la Estrella

De la época andalusí tampoco hay mucha información, "de los primeros siglos de conquista musulmana todo son incógnitas" aseguran Gallego y Lillo-Fernández. Durante el Califato y las primeras Taifas, el castillo tendrá una amplia influencia sobre los territorios circundantes, que junto a los de Eznavexore y Alhambra formarían una importante demarcación administrativa "que parece estar más relacionada con el área andaluza o levantina que con tierras de la Meseta". Tras la caída de Toledo (1085) y las sucesivas invasiones norteafricanas la zona se militariza convirtiendo como habíamos dicho a Montiel en el centro del balad. Por su parte Ruibal nos adentra en las incursiones cristianas en la zona desde tiempos de Alfonso VII y los caballeros calatravos que, aunque no conquistan ninguna fortaleza importante, provocaron cierta inseguridad en la zona que propiciará su paulatino despoblamiento para convertirla en frente de combate a partir de 1213. Tras la victoria de Las Navas (1212): "Alfonso VIII emprende una expedición contra Alcaraz y ocupe Eznavexore, como un territorio con muchas aldeas y pequeñas fortalezas vacías". No obstante, añade, la toma de Montiel fue "muy dura y costó muchos años de campañas someterlo". Los caballeros de Santiago iniciaron su conquista desde la cercana fortaleza  Eznavexore en 1214 y no la concluyeron hasta 1227, fecha en la que la reconquista cristiana se encontraba por el Guadalquivir, además se vieron obligados a construir hacia 1224 del castillo padrastro de San Polo, a 2 km. al oeste, desde donde hostigaron la fortaleza andalusí, lo que da una idea de la dificultad de su conquista.

Excavación de una casa del barrio andalusí

Iniciamos nuestra visita desde el edificio de la biblioteca y callejeando llegamos hasta el camino de tierra que bordea la ladera sur del cerro donde se asienta el castillo, junto al depósito de aguas. Avanzando unos metros nos encontramos los restos arqueológicos de la iglesia de Nuestra Señora de la Estrella, y siguiendo el camino, antes de que comience la cuesta que asciende al castillo, dejamos a nuestra derecha las excavaciones del barrio andalusí. Según la cartela al pie del yacimiento, "el primer poblamiento medieval de Montiel se fecha entre los siglos VIII y IX" -de los más antiguos de la región-. El poblamiento ocupó toda la ladera sur del castillo, abarcando "distintos períodos islámicos: omaya, taifa y norteafricano" desde el siglo VIII hasta principios del XIII. El asentamiento estaba protegido por "una muralla construida en buena mampostería con un cubo saliente de flanqueo. Junto a ella han aparecido los restos del primitivo camino empedrado que subía haciendo zigzag a lo alto del castillo". La altura de los adarves, según la cartela, "debieron ser considerables ya que en 1369 todo el ejército de Enrique II decidió platear sitio ante estas defensas hostigando a sus defensores con armas arrojadizas como prueba la presencia de punta de flecha y virotes de ballesta hallados en la excavación".

Trabajos de restauración y consolidación en dependencias en el lienzo Sur

A partir de este punto se inicia una pendiente pronunciada que nos lleva hasta la puerta de acceso de la fortaleza en restauración. Tanto Ruibal como el folleto nos hablan de otros dos recintos que ocupan "una superficie de 5000 m2 y su perímetro tiene 300 metros" (Ruibal): el primero y más antiguo de los recintos es el musulmán que se construye "probablemente en el siglo IX, sufriendo varias ampliaciones en los siglos X, XI y XII" hasta su conquista. En estas cuatro fases se utilizarán "buenas fábricas de sillarejo, mampostería en espiga y tapiales". Los restos musulmanes se identifican con las torres más exteriores que se encuentran adosados a la ladera del cerro y se asientan en grandes peñascos. Las torres son cuadradas, macizas las laterales y huecas las del frente norte; están construidas en tapial y mampostería. Hay restos de 11 torres aunque deterioradas; la mayor  tiene una superficie de 45 m2, 7,50 m. de lado y una altura de 10 metros. Concluye que la fortaleza "formaba un gran óvalo con un eje mayor de 130 metros y uno menor de 70".

Aljibe

El tercer recinto es el que construye la Orden de Santiago "mediante encofrados perdidos de sillarejo", dentro del anterior, entre los siglos XIII y XIV reduciendo el espacio de la obra musulmana. El castillo, con los freires santiagueses -Gallego y Lillo-Fernández- se convierte a principios del siglo XIV en punto estratégico de primer orden en torno al cual se articula política, administrativa y económicamente toda la comarca y "parece que fue en este momento cuando se construye el recinto cristiano de la fortaleza". Las medidas que nos proporcional Ruibal son un perímetro de 250 m. "realizado enteramente de piedra" de los que se conserva "150 m de muralla con 9 torres, 3 macizas semicirculares" para defensa vertical  "y 6 habitables cuadradas con vestigios de bóvedas, puertas, ventanas y saeteras. Tras los lienzos de cortinas había grandes cámaras abovedadas con ladrillo, numerosas dependencias y una iglesia, que conocemos por los documentos aunque no se han conservado". Al conjunto, (folleto) se accedía por la puerta de Hierro a partir de la cual se disponía todo el sistema de defensa y proporcionaba todo lo necesario para el desarrollo de la Encomienda: "grandes almacenes, palomares, fraguas, aljibes e incluso, -como ya comentamos- una capilla para el rezo de los freires".

Vista aérea de la torre del homenaje. (Imagen de la cartela informativa)

En su extremo oeste se localiza la torre del homenaje (cartela), la principal construcción de la Orden de Santiago. Ésta tenía su propio foso y estaba separada por una muralla con una puerta realizada en sillería; desde allí se accedía al 'atajo', patio que antecedía a la torre. En torno a este patio se disponían varios dependencias para el almacenaje de víveres en caso de asedio; el principal elemento es el aljibe que en la actualidad aún conserva el espacio interior abovedado, el empedrado y una pileta para decantar el agua que se recogía mediante canales que recorrían los adarves. En el otro extremo se conserva el llamado Cubo Redondo, que se utilizaba para almacenar el grano. El patio se completaba con una escalera que permitía subir a los adarves y recorrer todo el recinto amurallado y el resto del castillo. La torre tenía dos accesos, uno bajo o portillo, que aún se conserva, era el que debía utilizar el servicio; y uno superior, desaparecido, en altura con acceso al primer piso mediante un puente levadizo que partía desde el muro de cierre de la iglesia en el lado este. Llegó a tener tres pisos de altura con bóvedas de ladrillo. El primer piso estaba dedicado a almacenaje -aceite, vino y grano-, y cocina; el segundo era la residencia del alcaide o el comendador, y lugar donde se guardaban las armas; y por último la terraza, rematada por un torreoncillo, desde donde se tenía el control visual del territorio; contaba "con varios ingenios bélicos para el lanzamiento de piedras y flechas", allí se ubicaban sus dos famosas campanas que avisaban a la población para que en caso de peligro se cobijaban entre las murallas.

Recreación de la torre del homenaje vista desde el exterior. (Imagen cartela informativa)

El castillo estuvo habitado hasta los primeros años del siglo XVI (Gallego y Lillo-Fernández citando a Ruibal) aunque con un uso cada vez más reducido al perder la mayor parte de sus funciones de defensa, encontrándose a finales de la centuria en un estado preocupante. A mediados del siglo XVI -según el folleto- la cabecera del Campo de  Montiel se traslada a Villanueva de los Infantes, "iniciándose la decadencia del castillo de la Estrella. A partir del XVII la fortaleza fue desmantelada por los vecinos de Montiel, que utilizaron el castillo como cantera para edificar casas del pueblo", práctica de expolio muy intensa tras la Guerra Civil. En la actualidad se están llevando a cabo, como hemos visto en esta entrada, una campaña de restauración y consolidación del castillo, así como excavaciones tanto en el castillo, como en el barrio andalusí y en la iglesia de Nuestra Señora de la Estrella que prometen nuevos y expectantes resultados que nos obligarán sin duda a repetir la visita.

Escudo de la Orden de Santiago en un edificio de Villanueva de los Infantes

Hacia el sur, en la otra margen del río Segurilla que bordea el cerro donde se asienta el castillo, me indicaron la zona de las canteras de donde se extraía la piedra para construir de la fortaleza. Oteando el horizonte el visitante se pregunta por la batalla de Montiel; y recorre un arco visual de sur a oeste de sembrados y olivares intentando averiguar dónde se pudo dar, aunque me aseguraron que no se sabe ni dónde ocurrió la batalla ni el lugar dónde el Rey Don Pedro fue asesinado. Díaz Martín narra los últimos movimientos del rey tras partir de Carmona destino a Toledo donde pretendía auxiliar a la ciudad sitiada por las tropas de Enrique de Trastamara. Le acompañaban 1500 jinetes musulmanes enviados por Muhammad V rey de Granada esperando reunirse con refuerzos venidos desde el norte que nunca llegaron. El conde de Trastamara conociendo los movimientos del rey había reunido sus fuerzas en Orgaz, compuestas con parte de los sitiadores de Toledo y un contingente llegado desde Córdoba. El "Trastámara evolucionó rápidamente y, avanzando por la noche, sorprendió a Pedro I acampado en Montiel con sus fuerzas diseminadas por la comarca, y sin haber recibido todavía la columna que llegaba de Andalucía en su apoyo al mando de Martín López de Córdoba. Sin darles tiempo para agruparse, el 14 de marzo fueron derrotados". Don Pedro se refugió en el castillo y aunque disponía de cañones su situación era débil y la fortaleza no estaba preparada para soportar el asedio que había puesto el conde Don Enrique. Uno de los fieles del rey, Men Rodríguez de Senabria, que conocía a Bertrand Du Guesclin, que estaba al servicio de Don Enrique, pactó con éste la fuga del rey, ofreciéndole "las sus villas de Soria, Almazán, Atienza, Monteagudo, Deza y Serón por juro de heredad para vos y los que de vos viniesen" (Pérez de Ayala). Du Guesclín accedió pidiendo a Men Rodríguez que el Rey "viniese su posada del dicho Mosén Beltrán y le hiciese seguro que le pondría en salvo". Al llegar Don Pedro a la tienda de Du Guesclin, "ya lo habían hecho saber al Rey Don Enrique cómo el Rey Don Pedro estaba en la posada de Mosén Beltrán". Don Pedro subió a su caballo para salir de ésta pero uno de los sirvientes lo retuvo. "El Rey Don Enrique, que estaba apercibido y armado de todas sus armas (...) vino allí armado, y entró en la posada de Mosén Beltrán, y así como llegó el Rey Don Enrique, trabó del Rey Don Pedro". Don Enrique no lo reconoció pero uno de los caballeros de Du Guesclin le dijo: "'Catad que este es vuestro enemigo'. Y el Rey Don Enrique aún dudaba si era él. Y dicen que dijo el Rey Don Pedro dos veces: 'Yo soy, yo soy'. Y entonces el Rey Don Enrique conocióle, e hirióle con una daga por la cara. Y dicen que ambos a dos, el Rey Don Pedro y el Rey Don Enrique, cayeron en tierra, y el Rey Don Enrique le hirió estando en tierra de otras heridas. Y allí murió el Rey Don Pedro a veintitrés días de Marzo deste dicho año" (1369).

Escultura de Don Pedro I de Castilla (ca. 1446) Museo Arqueológico Nacional 

Para esta entrada he consultado además de los folletos turísticos Ruta de los Castillos por el Campo de Montiel, y Montiel. Un pueblo con encanto, y la información de las cartelas que hay al pie de las excavaciones arqueológicas, las siguientes publicaciones:

Castillos de Ciudad Real, RuibalAmador, Lancia, León, 1993 
Estudio arqueológico del Castillo de la Estrella (Montiel) a través de sus técnicas constructivas, Gallego Valle, David y Lillo-Fernández, Eduardo, IV Congreso de Castellología, Madrid, 2012.
Las muertes del Rey Don Pedro, Canciller López de Ayala, Alianza, Madrid, 1971.

 Extremo Oeste con la torre del homenaje

 Zona central del lienzo Norte

Extremo Este del lienzo Norte

Torre cristiana más oriental del lienzo Norte

Torre musulmana en tapial más oriental del lienzo Norte