lunes, 9 de diciembre de 2019

Castillo de Fuenllana


Llegamos a Fuenllana desde Tomelloso bordeando Villanueva de los Infantes por la carretera CM-412. Del castillo se conservan hoy las ruinas la iglesia de Santa Catalina en que se integró y convirtió tras su derribo en el siglo XV. Había encontrado escasa información y en mi guía de campo apenas se menciona, y David Gallego lo trata muy brevemente y vinculado al cinturón defensivo que construyen los almohades y después la Orden de Santiago tras reconquista del territorio  en torno a Montiel como vimos en el Torreón de Puebla del Príncipe.

Torre de la iglesia

La fortaleza se encuentra al oeste de Fuenllana, en la zona más alta de la población. Gallego lo describe brevemente: "tuvo planta cuadrangular y diversas torres que fueron readaptadas cuando se convirtió en iglesia a lo largo del siglo XV" -tras ser arrasado por el condestable Álvaro de Luna en su campaña contra los Manrique en 1446-. El enclave nos recuerda Gallego, "cerraba las defensas de Montiel en la zona nordeste y comunicaba Montiel con los castillos del Salido y Alhambra", fortaleza, esta última, que también ocupó el condestable de Castilla y valido de Juan II.

Muro Oeste de la iglesia

Carlos Fernández-Pacheco y Concepción Moya también comentan las acometidas de Álvaro de Luna sobre Fuenllana, citando a P.A. Porras, enmarcándolas en "los conflictos civiles que tuvieron lugar en el siglo XV provocaron la destrucción de varios castillos y torres del Campo de Montiel". Antes de su retirada de las tierras de Montiel,  Álvaro de Luna destruirá "el castillo de Fuenllana y Alcubillas para evitar que fueran ocupados por sus enemigos". Tras destrucción de la fortaleza sus restos se aprovecharon  para edificar la iglesia cuyos restos podemos ver hoy.

Interior Norte de la iglesia

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

El sistema defensivo del Campo de Montiel, en la segunda mitad del siglo XV, Fernández-Pacheco Sánchez-Gil, Carlos. y Moya García, Concepción, Revista de Estudios del Campo de Montiel, nº 4, 2015.
El sistema defensivo de la encomienda santiaguista de MontielGallego Valle, David, Campo Arenate I, Asgarbe, Villanueva de los Infantes, 2005.

Interior de la iglesia portada sur
Calle de Fuenllana con la torre al fondo

martes, 3 de diciembre de 2019

Torreón de Puebla del Príncipe



Llegamos a Puebla del Príncipe desde Villanueva de los Infantes por la CR-632 demasiado pronto por lo que decidimos visitar el cercano castillo de Terrinches, a unos 9 km por la CM-3202 mientras que la persona encargada de enseñar el torreón dispusiese de tiempo. Tras la visita al castillo vecino de Terrinches, cuyo torreón no pudimos ver su interior, llegamos de nuevo a Puebla del Príncipe.

Vista de Puebla del Príncipe desde el Torreón
Según la información turística de la Mancomunidad Campo de Montiel, el torreón se construyó a finales del siglo XIII o principios del XIV "como demuestran su fábrica ya gótica y sus ángulos redondeados, así como el tipo de bóvedas interiores, muy comunes en la Castilla del trescientos"; el edificio no deja de recordar la formidable torre del homenaje de Feria (Badajoz) y las esquinas redondeadas al castillo de Alhambra. Para Amador Ruibal su construcción es de finales del XIII, "época en la cual comienza la explotación sistemática de la zona"; aunque para esta fecha, como veremos, hay divergencias.

Cara Este y puerta de acceso en la cara Norte del torreón
Hay que destacar que nos encontramos en el Campo de Montiel, y siguiendo a David Gallego, estamos en una unidad territorial, tanto militar como económica, desde época islámica. En época almohade y tras la derrota cristiana en Alarcos,(1195) los musulmanes fortificarán entre 1195 y 1212 los castillos de la zona, proceso que consistía "en dotar a esta zona de un sistema defensivo entorno a Montiel " y protegerla de las razias cristianas, cinturón defensivo que será efectivo hasta la derrota musulmana en las Navas de Tolosa (1212). Alfonso VIII, en compensación al apoyo recibido por la Orden de Santiago "permitirá que ocupen los castillos que conquisten en esta zona". A partir de 1213 comenzará su reconquista cayendo todos los enclaves hasta culminar, entre 1224 y 1227 con el asedio y toma Montiel. reinando Fernando III.

La Puebla del Príncipe, es uno de estos enclaves defensivos en torno a Montiel, -aunque Gallego no la incluye entre los principales núcleos de defensa de época almohade, sí lo hará ya en época cristiana tras la reconquista-. La Puebla del Príncipe nos dice, cuenta con "una torre cristiana de finales del siglo XII construida a base de mampostería de 100 m2 de tres pisos y rematada con una terraza vigía. Su función es claramente defensiva al ser un punto fuerte del cinturón defensivo en el cual se asienta un núcleo poblacional". La población y su torreón van a estar muy relacionados con los cercanos enclaves de Terrinches y Albaladejo, también incluidos entre los enclaves defensivos, añadiendo la posibilidad de que los tres "pudieron tener fortificaciones musulmanas sobre las que se construyeran posteriormente las cristianas", las que hoy conocemos.

Primer piso y acceso a la terraza
El torreón como hemos visto está construido en mampostería y, atendiendo a las medidas que nos ofrecen Ruibal y Gallego, ocupa una superficie de 100 m2 y cuenta con tres plantas, -dos pisos diáfanos y la terraza- cada una de ellas de 28 m2, a las que se accede por una escalera de piedra. La escalera está empotrada en el muro que tiene un grosor de 2 metros que hace a su vez de muro de carga. Se "utiliza sólo sillería labrada en los vanos" interiores, mientras que son de ladrillo las "elevadas cúpulas que cubren cada planta, las bóvedas de la escalera y los arcos de las ventanas". El primer y segundo pisos presentan gran altura lo que indica, según Ruibal, que cada planta se dividía a su vez "en dos plantas usando suelos de madera, aumentando así la habitabilidad y capacidad de estas fortalezas". A través de una segunda escalera se accede a la terraza defensiva que aún "conserva el parapeto y los canales de piedra que servían para recoger el agua de lluvia para conducirla" al aljibe situado bajo la torre.

Ventana del primer piso
El torreón, según Cristina Quijano, se encuentra en buen estado de conservación, "aunque no hay vestigios del resto de la fortaleza que debía guarecer al pueblo". Destaca del mismo la ausencia de almenado y los "escasos huecos". Sobre las cúpulas que cubren las cámaras y la escalera, "están construidas en forma de 'nido de golondrina', lo cual permite situar la fecha histórica del edificio, ya que es una forma de aparejo usado en los siglos XI y XII". En los planos que acompaña a su trabajo podemos comprobar 2 ventanas y puerta de acceso en la fachada Norte; 3 ventanas en la fachada Este, 2 ventanas en la fachada Sur y 3 ventanas en la fachada Oeste, contando la segunda planta con mayor número de ventanas. El sistema de canales de piedra que recogía el agua de lluvia para conducirla al aljibe, que describía Ruibal, en la actualidad está desmontado. Desde la terraza se divisa un amplio paisaje hacia el Este Terrinches, aunque no se llega a ver su torre; hacia el Sur una espléndida panorámica de la sierra de Alcaraz. y hacia el Oeste y Norte el núcleo urbano.

Bóveda de la planta baja
Volviendo al inicio de nuestra visita, retomar la información turística; ésta nos recuerda que el máximo esplendor de Puebla del Príncipe fue a mediados del siglo XVI, con fecha exacta; "el 27 de mayo de 1553 la villa consiguió su independencia de las manos del entonces príncipe Felipe II, cambiando su denominación de Puebla de Montiel por la de Puebla del Príncipe". El torreón fue restaurado en 1996. En la época en que Ruibal publica su libro, en 1993, la primera planta del torreón se dedicaba a almacén, y la segunda a palomar; aunque también se usó como vivienda y bodega, en la actualidad, la primera planta es biblioteca, siendo el torreón de propiedad municipal. Por último agradecer al alcalde el facilitarnos la visita y habernos acompañado durante el recorrido.

Vista de la Sierra de Alcaraz desde la terraza
Castillos de Ciudad RealRuibal, Amador, Ediciones Lancia, León, 1993
Reconversión del Torreón-Fortaleza de Puebla del Príncipe, Quijano Baos, Cristina, Revista de Estudios del Campo de Montiel, nº 3, 2013.
Ruta de los Castillo por el Campo de Montiel, Mancomunidad Campo de Montiel, Información Turística.2011
El sistema defensivo de la encomienda santiaguista de Montiel, Gallego Valle, David, Campo Arenate I, Asgarbe, Villanueva de los Infantes, 2005.

Bóveda de ladrillo de la escalera
Vista de los lados Sur y Este

martes, 19 de noviembre de 2019

Castillo de Alhambra (Ciudad Real)


Llegamos a Alhambra después de visitar el castillo de Peñarroya bordeando el río Guadiana por la carretera CM-3115 hasta Ruidera donde tomamos la N-430. Unos kilómetros antes de llegar a nuestro destino los campos se visten de rojo, color que domina el paisaje; son facies triásicas y margas multicolores que tiñen campos y montes, bancos de areniscas rojos de grano fino y compacto que van a caracterizar el color de las construcciones de Villanueva de los Infantes, Fuenllana, Alhambra y Montiel.

Puerta de acceso, restos del palomar y muro sur desde el interior
De origen romano, Alhambra, siguiendo a Amador Ruibal, se sitúa en la ruta que desde Mérida se dirigía a Levante, utilizada tras la reconquista por la Orden de Calatrava para exportar mineral de Almadén. La población, que estuvo fortificada, aunque ha perdido sus murallas mantiene su castillo "aislado, situado en un cerro troncocónico frente a la ciudad". El ascenso al castillo es bastante complicado por la pendiente pronunciada del cerro y la práctica ausencia de caminos para la ascensión, además del peligro de derrumbe que existe según un cartel al pie del cerro.

Esquina redondeada entre los lienzos norte y noreste
Alhambra, "La Roja", nos recuerda Ruibal, así la llamaron los musulmanes, quienes le dieron nombre y le levantaron su castillo; "según las crónicas fue ocupado por Alfonso VII y recuperado después por los almohades hasta ser conquistado definitivamente el año 1213 por Alfonso VIII, tras Las Navas". Alfonso VIII entregó la posesión a la Orden de Santiago que debía encargarse de su repoblación; al no poder hacerse cargo de ella los santiagueses la cedieron a su vez "de por vida, al conde Álvaro Núñez de Lara, quien lo repobló y reconstruyó siendo su obra la actual fortaleza".

Lienzo oeste desde la puerta de acceso
El castillo, nos describe Ruibal, tiene forma poligonal, con 14 lados, formando "un óvalo de 38 por 28 m. y ocupa una superficie de unos 1000 m2"; conserva prácticamente todos sus lienzos, "era fácil de defender por su emplazamiento y forma. Sus muros tienen 1.80 m. de grosor y unos 8 de altura. Su perímetro externo es de 100 m.". En su construcción se observan "tres niveles: un basamento de grandes peñascos, un cuerpo de mampuesto y sillarejo, que alcanza el camino de ronda, y una parte superior de mampostería menuda que forma el parapeto y las almenas". A la fortaleza se accedía por un camino que partía de la base del cerro y enlazaba con la cerca de la ciudad, camino "hoy casi perdido salvo a la entrada del castillo. Ésta es de muy buena cantería y está hecha en recodo de la muralla para mejor defensa.. Cubierta con un arco apuntado y bóveda de cañón, conserva las marcas de los canteros que trabajaron sus piedras".

Puerta de acceso desde el exterior
Para Edward Cooper el castillo es un simple polígono construido en basta mampostería; de él destaca la puerta de acceso "de buenos sillares, situado en recodo" y atribuye su construcción a Lorenzo Suárez de Figueroa, maestre de la Orden de Santiago, muerto en 1409, según un documento que transcribe: "El buen maestre don Lorenzo Suárez de Figueroa (...) labró mucho en la fortaleza de Montiel i en la torre principal de ella (...) i la fortaleza de Alhambra". Además de poder atribuirle su autoría también se le puede atribuir según Cooper, la construcción de las esquinas redondeadas como presentan algunos castillos vinculados con el maestre.

Puerta de acceso desde el interior
Añade Cooper que en el declive del cerro donde se asienta el castillo, frente al casco urbano, está sembrado de pedruscos cuyo propósito pudo ser defensivo para ser lanzados desde la fortaleza, táctica similar a la que se usó "en la defensa de Bourzey (Siria) en tiempos de Saladino, en 1188 ", concluyendo que la "última vez que pudieron ser de utilidad fue en la contienda entre Pedro de Castilla y Enrique de Trastámara", todo ello antes del maestrazgo de Lorenzo Suárez, toda vez que Pedro de Castilla murió asesinado en 1369.

Saetera del lienzo oeste
Una vez en el interior del castillo, termina Ruibal con su descripción, tras la puerta de entrada se encuentra la escalera por la que se accedía a la hoy desaparecida torre del homenaje "que defendía la puerta", además existen huellas de construcciones que se adosaron a los muros y varias saeteras.  Alguna de éstas se encuentras a ras de suelo, lo que hace suponer que el nivel del patio debía ser más bajo de lo que vemos hoy, así como, lo que parece ser un pozo junto al interior Oeste, sea una cata que descubre parte de un estructura enterrada; además, concluye, mantiene la estructura de un palomar.

Palomar adosado al muro este
Según pude comprobar, creo que en la actualidad el castillo se encuentra en peor estado del que Ruibal y Cooper describen, sobre todo la puerta de acceso está en serio peligro de derrumbe y el camino que llevaba hasta ella prácticamente irreconocible e inaccesible a la puerta.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de Ciudad RealRuibal, Amador, Ediciones Lancia, León, 1993
La fortificación de España en los siglos XIII y XIVCooper, Edward, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Mapa geológico de España, IGME, nº62 Madrid, 1972

Marcas de cantero visibles en la bóveda de entrada
Vista del castillo desde el noreste
Vista del castillo desde el sur
Vista del castillo desde el sureste
Vista del lienzo oeste
Pozo o cata en el patio de armas junto al muro oeste

domingo, 17 de noviembre de 2019

Lonja de Mercaderes

Bóveda y columnas de la Sala de Contratación
La Lonja de Mercaderes, uno de los lugares recomendados de Valencia, una ciudad que va revelándose al visitante durante su viaje como un lugar tan interesante como atractivo, con una historia y un rico patrimonio ajeno a los tópicos y a la que siempre, por una u otra circunstancia, se ha de volver, entre otras, para volver a visitar tan singular edificio.

Fuente del jardín
La Lonja de Mercaderes -La Llotja de Mercaders en valenciano- también conocida como Lonja de la Seda por ser el producto con el que más se comerción en ella, es una construcción gótico-flamígera mandada construir por el Consejo General de la Ciudad, una vez que la antigua alhóndiga se queda pequeña para la contratación de sus negocios, además de ser un símbolo del esplendor que alcanzó la ciudad en el siglo XV. Urbe cosmopolita, la ciudad de Valencia se había convertido en el segundo tercio del siglo XV en un importante núcleo que recibe, a través de su puerto abierto al Mediterráneo, influencias del norte de Europa, que dotándola de pujanza tanto económica como cultural. Pero veamos, en torno al edificio lo que nos dice el pequeño folleto turístico que se entrega en su entrada.

Fachada interior y torre almenada renacentista
Está "Considerado como el más emblemático de los edificios del gótico-civil valenciano, la Lonja comenzó a construirse, por iniciativa del Consell General de la Ciutat en 1483, siendo sus principales artífices Pere Compte y Joan Ibarra".

Sala de Contratación a la izquierda entrada a la Capilla y a la sala del
Tribunal de Comercio iluminadas por el reflejo de las cristaleras.
"El edificio consta de tres cuerpos, Sala de Contratación, dedicada a las transacciones mercantiles, y en el que se instaló la "Taula de Canvis", banco municipal creado en 1407el Torreón, con tres plantas comunicadas por una escalera de caracol; y el Pabellón del Consulado del Mar, ya de estilo renacentista, con una techumbre del siglo XV, procedente de la antigua Casa de la Ciudad que cubre el salón la planta superior."

Capilla desde la Sala del Tribunal de comercio
A través de una escalera desde el jardín se alcanza el primer piso que nos conduce al Consulado del Mar, una sala renacentista en la que se puede contemplar un bello artesonado, con figuras recubiertas, con pan de oro, obra de Juan del Poyo de 1445, y que perteneció a la antigua Casa de la Ciudad, hoy desaparecida.

Artesonado de la sala del Consulado del Mar del siglo XV
Sala del Consulado del Mar
Aunque no se menciona en el folleto ni en las guías, también es visitable el sótano

Sótano bajo la Sala del Consulado del Mar

El acceso a la torre no se pudo hacer y quizá desde allí se podrá observar el grupo de gárgolas y remates de artísticos con alguna figura obscena y  la mayoría de ellas fantásticas, dado el carácter civil del edificio que otorgaba licencia a los canteros para expresarse libremente.

Para concluir, señalar que la Lonja, "El 7 de diciembre de 1996, fue declarada por la UNESCO, Monumento Patrimonio Mundial".

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Folleto de información turísticaAjuntamnet de València
ValenciaPascual Izquierdo, Anaya Touring, Madrid 2011