lunes, 30 de septiembre de 2024

Cerro de la Virgen del Castillo


El Cerro de la Virgen del Castillo en Bernardos (Segovia) es uno de esos lugares que atraen por su singularidad, tanto por su historia, aún por desentrañar pero que existen hipótesis que la hacen aún más interesante si cabe. Nos encontramos frente a un poblado de origen tardorromano habitado desde inicios del siglo V hasta finales del XI, por el que pasaron los últimos tiempos de Roma, vivió plenamente la época visigoda, y la ocupación musulmana hasta despoblarse tras la conquista cristiana de Toledo (1085). 

Imagen cenital del Cerro del Castillo. Fotografía de Rafael Moreno

La cartela informativa que hay frente a la ermita nos recuerda brevemente su historia a la luz de las excavaciones: "Se trata de los restos de un hábitat fortificado cuyo uso estaría centrado en la etapa comprendida entre el siglo V y el siglo XI.
Se construye a los inicios del siglo V, en un momento de inestabilidad social causada por los problemas sucesorios de Teodosio I y la Guerra Civil entre los partidarios de Honorio y de Constante y el usurpador Constantino III, y se mantiene en siglos posteriores, tanto en época plenamente visigoda hasta época hispano-musulmana. La fecha del abandono estaría a finales de siglo XI".

Muralla desde el  Oeste. Entrada Norte y los  dos cubos del tramo Este

El visitante se encuentra frente a una muralla de lascas de pizarra donde se abre una puerta de acceso entre dos torres semicirculares orientada hacia el Norte. El muro tiene un grosor de 3,5 metros y debía circundar la zona más expuesta careciendo los escarpes del río Eresma de defensas. Hacia el Oeste, en el punto más alto del Cerro se abre otra puerta. Hacia el exterior, en la zona Norte se levantan, contando los dos cubos semicirculares de la entrada, seis cubos reforzando los lienzos. El acceso a la muralla se hace por escaleras integradas en los muros; adosados al muro existen varias estructuras habitacionales que no pudimos apreciar debido a la vegetación. Para su construcción se reutilizaron sillares romanos. Entre las dependencias excavadas se ha hallado una que posiblemente fuese un fortín musulmán de época emiral y que estuvo habitado durante varios siglos hasta el abandono del lugar.

La puerta de acceso Norte domina una gran extensión de Tierra de Pinares

A la muerte de Teodosio en 395, éste había dividido el imperio entre sus hijos: Oriente para Arcadio, y Occidente para el menor de ellos, Honorio. Occidente a principios del siglo V vive una etapa de gran inestabilidad, además de las invasiones bárbaras que culminan con el saqueo de Roma, se producen tres sublevaciones seguidas en Britania. Fracasadas las dos primeras, las tropas romanas elevan a emperador a un soldado, Constantino, que usurparía el trono imperial con el nombre de Constantino III. Tras cruzar la Galia, se asienta en Arles, sur de Francia, desde donde controlará Britania, la Galia e Hispana. La debilidad del emperador propiciará que el usurpador  domine entre 407 y 408 prácticamente toda Hispania de la mano de su hombre fuerte el general Gerontius (Geroncio). 

Muralla desde el Este con hábitat excavado adosado al interior del muro

Como nos recuerdan algunos autores Teodosio había nacido en Cauca (Coca) por lo que la aristocracia terrateniente de la zona debía tener fuertes vínculos con Honorio quizá esto fue causa por la que la zona debió resistirse a Constantino III. Para controlar Hispania, en 408 Constantino III envía a su hijo que tomará el nombre de Constante II y se asienta en Cesaraugusta (Zaragoza). Para hacer frente al hijo del usurpador, Didimus y Verenianus, dos parientes de Honorio, organizan sus propias fuerzas que, tras unas primeras victorias, obligan a Constantino III a enviar tropas de apoyo a su hijo al mando de Gerontius quien derrota, apresa y ejecuta a Didimus y Verenianus acabando con toda resistencia. 

Puerta de acceso Oeste situada en el punto más alto del Cerro 926 m. altitud

Abascal destaca el poder de estas aristocracias que les permitía poseer grandes posesiones a la vez que mantener un ejército propio como Didimus y Verenianus, "En la Península Ibérica grandes latifundios privados, algunos ligados a la aristocracia imperial, la riqueza de estas explotaciones permitía incluso el reclutamiento de ejércitos propios. En estos latifundios hay que asociar algunas de las grandes villas rústicas con impresionantes mosaicos que se conservan en la Meseta Norte. Durante el siglo IV, Hispania se vio libre de la Glebalis Collatia, que grababa las posesiones de los senadores, hasta que en el año 398 una constitución de Honorio suprimió este privilegio".

Cubo en el extremo Este de la muralla desde el exterior

Es de suponer, pues, que fueron las tropas de Gerontius quienes someten la zona y obligan a los habitantes de las villas circundantes a abandonarlas y refugiarse en el Cerro del Castillo. Será también Gerontius quien en 409 permita la entrada a través de los Pirineos de suevos, vándalos y alanos, quizá con el fin de debilitar el poder de Constantino III, contra quien se subleva. Ese mismo año, en 409 depone a Constante II y nombra Máximus (posiblemente su hijo) Augusto en Tarraco; Maximus gobernará entre 409 y 411 desde Barcelona despejando por completo la influencia de Constantino III sobre Hispania. En 411 Gerontius volvió a la Galia para derrotar, capturar y ejecutar a Constante II; ese mismo año el propio Gerontius es derrotado por Constancio, general de Honorio y, abandonado por sus tropas, Gerontius, tras matar a su mujer, se suicida. 

Plano de Cerro del Castillo en el yacimiento. Raúl Sánchez Muñoz (2023)

Instalados suevos, vándalos y alanos en la Península, en el año 417 "el rey godo Valia, en nombre de Roma llegó con sus tropas a Hispania para recuperar el control peninsular", quedando a final del gobierno de Honorio tan solo suevos y vándalos en Gallaecia, desplazando a los vándalos en 420 a la Baetica donde permanecerán hasta su expulsión al norte de África en 429. El emperador Honorio había muerto en Rávena el año 423.

Ermita de Nuestra Señora del Castillo (Siglo XVIII)

Desde el yacimiento partimos hacia nuestro siguiente destino, el monasterio de Santa María la Real de Nieva, donde esperábamos disfrutar del excepcional claustro gótico.

La imagen cenital del cerro se ha realizado contando con los permisos necesarios.
Para esta entrada he consultado además del cartel informativo junto al yacimiento la siguiente documentación:

Abascal Palazón, J. M., Gerontius, ficha de la Real Academia de Historia en dbe.rah.es/biografias 
Abascal Palazón, J. M., Honorio, ficha de la Real Academia de Historia en dbe.rah.es/biografias 
Guía de Yacimientos Arqueológicos de Castilla y León, Cerro del Castillo, en jcl.es/jcl/patrimoniocultural/GuiaLugaresArqueologicos/segovia

lunes, 23 de septiembre de 2024

Heráldica en el monasterio de Santa María la Real de Nieva

Amas de la reina Catalina de Lancaster en la fachada de la iglesia
de Santa María la Real de Nieva

Habíamos llegado a Santa María la Real de Nieva después de visitar los restos del poblado de Bernardos, con la intención de contemplar el magnífico claustro del monasterio edificado gracias al mecenazgo de la reina de Castilla doña Catalina de Lancaster. La construcción del santuario de Nuestra Señora Soterraña, tras el hallazgo de una imagen de la Virgen enterrada en un pizarral en las afueras de Nieva, se inicia en 1392 y concluye en 1395, año en el que se funda, también por orden real, la puebla. Una vez concluido la reina dona el monasterio a la Orden de Predicadores (Dominicos) y, coincidiendo con la donación, el monasterio se queda pequeño por lo que a finales de siglo se decide ampliarlo: se recrece la fábrica antigua con naves de bóvedas: "en 1414 se inicia la ampliación de la iglesia, se levantaron los aposentos regios del lado oriental del conjunto monacal. Tras la finalización de las obras en el templo hacia 1432 se edificaría el claustro (probablemente concluido antes de 1445) y demás estancias conventuales". Por tanto, aunque parezca que estamos en un claustro románico con capiteles propios de los siglos XII-XIII, en realidad es una obra ejecutada en pleno gótico como delatan sus arcos apuntados. Nuestra intención es indagar en la historia a partir los escudos heráldicos que encontramos en los capiteles del claustro entre escenas monásticas, caballerescas y un excelente mensario que detalla las labores del campesinado medieval.

Imagen del claustro del monasterio

El escudo de armas principal es el de la reina Catalina de Lancaster (1373-1418), personaje en torno a quien va a girar nuestra entrada, junto con las figuras del rey  Pedro I el Cruel de Castilla, y el rey  Eduardo III de Inglaterra. El asesinato del rey de Castilla en Montiel en 1369 a manos de su medio hermano y sucesor en el trono Enrique de Trastamara provoca una difícil legitimación de la  dinastía Trastamara en el trono castellano, y por último la figura de fondo de Juan de Gante que propiciará la legitimación dinástica.

Armas de la reina Catalina de Lancaster, a la derecha las armas de la  casa
inglesa y a la izquierda la de su esposo el rey Enrique III de Castilla

Catalina de Lancaster, presenta en su escudo las armas de la monarquía de Inglaterra, las que había adoptado el rey Eduardo III tras reclamar el trono de Francia y dar inicio en 1346 a la Guerra de los Cien Años. En los cuarteles de la derecha figuran los tres leopardos pasantes del escudo de armas del rey a los que Eduardo III añade la flor de lis como rey de Francia; los  cuarteles de la izquierda son del rey de Castilla, que se mantenían desde antes del acceso de la nueva dinastía al trono, en este caso las armas son del rey Enrique III el Doliente. El escudo de doña Catalina lo sujetan dos frailes dominicos, orden a quien la reina tenía devoción y a quien cede el monasterio una vez concluido. En él los frailes están arrodillados lo que indica que la reina había muerto cuando se elabora el escudo, mientras que los escudos del resto de personajes representados en el claustro los sujetan ángeles, bien arrodillados si el titular de las armas ha fallecido o bien de pie si éste aún vive.

Escudo de armas de Enrique III el Doliente, rey de Castilla y León
sujetado por dos ángeles arrodillados

Con la llegada al trono de Castilla de Pedro I (1334-1369); pronto se inicia una cruenta guerra civil que enfrenta al rey con su medio hermano el conde Enrique de Trastamara y la persecución de los hermanos bastardos del rey, hijos de Alfonso XI y su amante Leonor de Guzmán a quien el rey apresa y manda asesinar iniciándose así la guerra civil que acaba integrándose en la Guerra de los Cien Años. En defensa de Castilla el rey recibe el apoyo de Inglaterra, Portugal y Granada mientras que Francia y Aragón harán lo propio con Enrique de Trastamara. El apoyo inglés se escenifica enviando un ejército a territorio castellano al mando del príncipe de Gales, Eduardo de Woodstock, conocido como el Príncipe Negro. En 1369 es asesinado Pedro I a manos de Enrique de Trastamara que pasa a reinar como Enrique II. Este hecho conmociona a las monarquías europeas a la vez que desencadena la persecución ahora de los descendientes de Pedro I que son encarcelados o se refugian en la corte inglesa; entre éstos se encuentran Constanza e Isabel, hijas bastardas de Pedro I habidas con María de Padilla, que se refugian en Francia bajo dominio inglés.

Escudo de armas de la reina doña Catalina de Lancáster en otro capitel

En 1376 muere en Inglaterra el Príncipe de Gales, Eduardo de Woodstock, un año antes que su padre el rey Eduardo III; por lo que la sucesión recaerá en Ricardo II, hijo del Príncipe de Gales, dejando a un lado la candidatura de Juan de Gante, duque de Lancaster e hijo de Eduardo III y hermano del Príncipe Negro. Juan de Gante se había casado en primeras nupcias con Blanca de Lancáster de quien recibe el título; de este matrimonio nace Enrique de Brolingbroke; al enviudar el de Gante, contrae segundas nupcias con Constanza de Castilla, una de las hijas bastardas de Pedro I. A través de este matrimonio Juan de Gante reclama para si el trono de Castilla a la vez que se intitula rey de Castilla y León. Tras dos ruinosos intentos para tomar por las armas el reino castellano, en 1388 firma el Tratado de Bayona con Juan I de Castilla. Según el tratado el duque de Lancaster renuncia a sus aspiraciones al trono a la vez que se pacta el matrimonio de su hija Catalina de Lancaster habida en su matrimonio con Constanza de Castilla, con el heredero de Castilla, el futuro Enrique III. El matrimonio se llevó a cabo ese mismo año de 1388 y con él se soluciona el conflicto de legitimación sucesoria tras el asesinato de Pedro I. 

Sello castellano entre dos leones en uno de los capiteles 

Ricardo II de Inglaterra reinará hasta 1399 al ser depuesto y encarcelado acusado de tirano y muerto en prisión en 1400. Le sucede en el trono el hijo de Juan de Gante y medio hermano de Catalina de Lancaster, Enrique Brolingbroke, que lo hará como Enrique IV de Inglaterra. Será este rey quien reordene en 1413 el escudo de armas colocando las tres flores de lis que simbolizan el reino de Francia en palo, tal como se representan en las armas de la reina Catalina. Como comentamos al inicio en 1414 se inicia la ampliación de la iglesia del monasterio en vida de la reina que fallece en 1418; el rey, Enrique III había fallecido diez años antes, en 1408, siendo en esos momento la reina regente, junto a su cuñado Fernando de Antequera, en la minoría de edad de Juan II.

Armas de Juan II de Castilla sostenidas por dos ángeles de pie

El templo debió de concluirse hacia 1432 ya bajo el patronazgo del hijo de doña Catalina, el rey Juan II y su mujer María de Aragón, hija de Fernando de Antequera. Recordar que Fernando de Antequera era hijo de Juan I y hermano de Enrique III de Castilla; fue rey de Aragón como Fernando I siendo el primer rey de la dinastía Trastamara en Aragón.

Armas de María de Aragón, a la izquierda las armas de Castilla, a la derecha
 las  barras de Aragón sostenido por dos ángeles de pie

Una vez terminada la ampliación de la iglesia (1432) debieron iniciarse las obras del claustro que concluirían antes de 1445, año de la muerte de la reina María de Aragón, el rey Juan II morirá en 1454, por lo que el claustro se construye en vida de ambos. Un escudo similar al de la reina María de Aragón, lo encontramos sobre un arco de la calle Peñuelas. Por último existe uno escudo de armas del que no he encontrado referencias fiables. En él se representa un ala sostenido por dos ángeles arrodillados. Algún autor lo identifica con la familia Manuel, y otros, en concreto, con doña Juana Manuel de Villena (1339-1381) hija de don Juan Manuel, esposa de Enrique II de Trastamara y madre de Juan I de Castilla. Es de notar que el ala a que se refieren las armas de los Manuel es "una mano derecha alada de Oro armada de una espada de Plata" y que en ésta no existe la mano ni la espada correspondiente.

Escudo de armas con un ala en el claustro

Escudo de armas en la calle Peñuelas con las armas de María de Aragón

Para esta entrada he consultado además del cartel informativo que hay frente al monasterio, la siguiente información:

Cabalero Escamilla, Sonia, El claustro de Santa María la Real de Nieva: imágenes y contextos, Universidad de Granada, 2011.
Cartwright, Mark, Eduardo III de Inglaterra en www.worldhistory.org




lunes, 19 de agosto de 2024

Fortín de Sant Jordi


Siguiendo el paseo Marítimo de Tarragona, paralelo a la vía del tren dirección a Barcelona, al este de la ciudad, llegamos a parque Ana María Matute donde encontramos sobre una suave elevación el Fortín de Sant Jordi. De la fortaleza, a la que no pudimos acceder a su interior, sólo quedan los muros y baluartes. De su construcción apenas hemos encontrado información, tan sólo la que se reitera en casi todas las fuentes, de que se construye en 1709, durante la Guerra de Sucesión, por los aliados ingleses y austriacos quienes levantaron una serie de nuevas fortificaciones como parte de la línea de defensa de Tarragona que según recuerda el Diari de Tarragona, se construyeron "bajo la dirección de Staremberg y Stanhope, baluartes como la llamada Falsa Braga, y el Fortín de Sant Jordi y otros mayoritariamente desaparecidos".

Lienzo occidental del fortín
Los militares citados son el mariscal Guido von Starhemberg (se le menciona como Staremberg), jefe del ejército del Archiduque Carlos de Austria en España; y James Stanhope, comandante en jefe de las tropas británicas en la Península.

Rampa por la que se accede al puente y puerta de entrada al fortín

EL FORTIN

El fortín está construido en mampostería y con las esquinas reforzadas por sillares aunque denotan cierta debilidad constructiva. Tiene planta trapezoidal, los muros gruesos y ataludados hasta un bocel. El acceso al interior se hace en altura, en la actualidad por una rampa y un puente. El muro donde se abre la puerta, el lado oriental de la fortaleza, está decorado con un vistoso bocel que debió recorrer todo el perímetro. El interior está prácticamente vacío. El fortín formaba parte de un grupo de construcciones que protegía el flanco oriental de la ciudad formando una línea desde el baluarte de la Merced hasta el mar junto a otras dos construcciones según una descripción topográfica de la ciudad de 1811.

Sección del mapa de 1811 en la que se identifica con el número 29 S. Jorge y con el
número 30 La Reyna, aunque en la situación actual están invertidos los fortines


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Durante la Guerra de Sucesión Española (1703-1714) tras la muerte del rey Carlos II sin descendencia, se enfrentaron por la sucesión al trono el futuro Felipe V con apoyo de Castilla y Francia, y el pretendiente austriaco el Archiduque Carlos, defendida por Aragón, Gran Bretaña y Austria. En 1705 la ciudad de Tarragona capitula ante las tropas austriacas que mantendrán el control de la ciudad durante la contienda. La ciudad tuvo gran interés estratégico pues en 1709, fecha de construcción del fortín, llegaron a Tarragona doce regimientos con el objetivo de convertir la ciudad en el centro de operaciones naval de las tropas aliadas. Tras la firma del Convenio de Hospitalet de Llobregat (22-junio-1713) se pacta la evacuación de las tropas aliadas austriacas y británicas de Cataluña, capitulando Tarragona el 14 de julio de 1713. 

Vista de la fachada desde el ángulo suroriental

No debieron sufrir desperfectos las instalaciones militares, toda vez que cien años después, en la Guerra de la Independencia, en 1811 la ciudad sufre el asedio de las tropas napoleónicas del general Suchet. Así nos presenta Recasens (1965) el estado de las fortificaciones de la ciudad: "Todo indicaba que la amalgama de fortificaciones, baluartes, cortinas, defensas que envolvían la ciudad de Tarragona era claramente insuficiente para una correcta defensa ante l'Armée d'Aragón del general Suchet. Un sistema defensivo obsoleto, inacabado, mal ejecutado, peor mantenido mostraba sus debilidades a la hora de la verdad, a la hora de soportar un sitio como el de 1811". Continúa la crónica en nota al anterior texto en el que se repasan todos los baluartes que defendían la ciudad, que el fortín formaba parte "como tercera línea fortificada con los fuertes de Staremberg" se encontraba "En el camino o carretera de Barcelona, y desde dicho sitio, al fuerte de la Reina y de San Carlos (sic) erigidos en pequeño promontorio, entre las playas de la Rabassada y el Milagro".
 
Portillo y aspillera en la esquina suroriental del fortín

A finales del siglo XIX el fortín tuvo función de albergar la sede de carabineros en la lucha contra el contrabando. A principios del siglo XX se rehabilitó y se recuperó para la ciudad. En la actualidad, aunque se ha programado su reapertura para fines culturales, permanece cerrado.

Grafiti de 1918 en un sillar de la jamba de la puerta de acceso

Para esta entrada he consultado las siguientes publicaciones:

Ajuntament de Tarragona, Sol.licitud de delimitació de l'entorn del BCIN Fortí de l'Oliva de Tarragona, 2011.
Barceló, J., Sánchez, N., Apuntes históricos sobre la hospitalización de militares en Tarragona (1713-1931) 2022
Diari de Tarragona, Tarragona Moderna, Tarragona, 1999
Recasens, J.M., La revolución y Guerra de la Independencia en la ciudad de Tarragona, Barcelona, 1965.

Interior del fortín desde la candela de la puerta de acceso (2019)



lunes, 1 de julio de 2024

Heráldica nobiliaria

ESCUDO DE GASPAR DE GUZMÁN Y PIMENTEL CONDE-DUQUE DE OLIVARES

Escudo heráldico cuartelado en aspa del apellido Guzmán en el Convento de Santa Teresa, casa natal de la santa abulense. El escudo corresponde al Conde-Duque de Olivares, Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, a quien se debe la conclusión del edificio en 1636, al ser nombrado patrón del mismo el obispo Cifuentes, que comenzó las obras en 1631. Según otras fuentes, el edificio se comenzó a construir en 1629 y Cifuentes fue nombrado obispo de Ávila a finales de 1631.
El conde-duque de Olivares fue, desde 1622, valido de Felipe IV. A pesar de toda su buena voluntad por erradicar la corrupción en la Corte y hacer del rey la persona más poderosa e instruida del mundo, a la altura de su abuelo Felipe II, su política tendente a repartir la carga tributaria que asfixiaba a Castilla con el resto de reinos hispánicos, provocó revueltas en Cataluña y Portugal que concluyeron con la independencia portuguesa y su propia caída en 1643.


La descripción que hace del escudo García-Oviedo es la siguiente:

Primer y cuarto cuartel: de azur, una caldera jaquelada de oro y gules con siete cabezas de sierpe en cada asa. 
Segundo y cuarto cuartel: cinco armiños puestos en aspa.
Bordura, componada de plata con leones de gules, y compones de gules con castillos de oro, aclarados de azur, es GUZMAN.
Al timbre una corona Ducal, y acolada una cruz de la Orden de Santiago y corona de laurel.

Heráldica Abulense, García-Oviedo Tapia, José M., Caja de Ahorros de Ávila, Ávila 1992


ESCUDO DE RODRIGO DEL ÁGUILA

Escudo heráldico del apellido del Águila en el Convento de San Antonio de Padua de los franciscanos. Está construido al E de la ciudad extramuros, entre 1579 y 1583, patrocinado por Rodrigo del Águila, mayordomo de la emperatriz doña María. Nuño González del Águila, arcediano de la catedral de Ávila en escritura para instituir el mayorazgo para sus hijos, dicta lo siguiente:


"E sea su apellido del Aguila. E trayan mis armas que sson: un león azul en campo blanco e ocho aspas azules en deredor del escudo e un aguila que tenga brazado el dicho escudo.
En Avila beinte y seys dias del mes de Febrero año des nascimiento del nuestro señor de mil y quatro cientos y cincuenta y nueve años
".


ESCUDO DEL MONASTERIO DE CLARISAS DE CHINCHÓN

El Condado de Chinchón lo otorga el emperador Calos V a Fernando de Cabrera y Bobadilla el 09 de mayo de 1520 por los servicios prestados durante la Guerra de las Comunidades. El escudo campea sobre la puerta del Monasterio de monjas Clarisas de Chinchón, y pertenece al III conde Diego Fernández de Cabrera y Bobadilla, y de su mujer Inés de Pacheco, hija del III Marqués de Villena. representada en el escusón central. En el escudo se aprecia la Cruz de Santiago al serle concedida la encomienda de Monreal el 29 de julio de 1596. El escudo es igual al que podemos ver sobre la puerta del castillo de Chinchón.




ESCUDO DEL PALACIO DEL MARQUÉS DE VALDEGUERRERO

El Marquesado de Valdeguerrero lo otorga el rey Carlos II a Gabriel Guerrero de Luna y Sandoval en 1686 por sus servicios a la Corona durante la guerra contra Portugal en los años finales del reinado de Felipe IV y principios del reinado del propio Carlos II. El escudo se encuentra en la portada del palacio del Marqués de Valdeguerrero, en San Clemente (Cuenca), según comenta De la Rosa, pertenece a la familia Ortega, señores de Villar de Cantos, a unos 14 km. al norte de San Clemente.


Los marqueses de Valdeguerrero "adoptó como escudo de armas propio y diferenciado de las armas de los Guerrero de Alcaraz, de donde procedía el fundador del marquesado de Valdeguerrero (Gabriel Guerrero de Luna y Saldoval)". A continuación De la Rosa Ferrer nos transcribe la ejecutoria a favor de Diego de Ortega que s describe el escudo de armas según las Relaciones Topográficas de Felipe II  de la villa de El Cañavate: "hay un escudo que tiene por armas cuatro campos, y en el campo de la mano derecha en lo más alto hay una espada, y en el otro de la mano izquierda una cruz colorada y en el de abaxo de la mano derecha hay cuatro panelas, digo cinco panelas, y en el otro vienen cuatro Oes grandes". No obstante a diferencia del original, comenta De la Rosa, que en el primer cuartel vemos una serpiente superpuesta a una espada; y el el cuarto cuartel, cinco anillos u "O" perteneciente a Ortega.

Para más información podéis consultar: 
De la Rosa Ferrer, Ignacio, El escudo del palacio del Marqués de Valdeguerrero: el escudo de la familia Ortega, en Historia del corregimiento de San Clemente, blogspot.com


ESCUDO DEL PALACIO DE LA MARQUESA DE ALMARZA

Entre los escudos heráldicos que podemos ver en el Museo Provincial de Salamanca, destaca éste del palacio de de la marquesa de Almarza que se ubicaba en la calle del mismo nombre en Salamanca, palacio derribado en 1967. La cartela que acompaña  al escudo destaca que "es una pieza de rica talla de gran volumen. La superficie es convexa  su forma oval, propias del silo XVIII. La enérgica labra de sus armas evidencian un buen tallista y hace recordar que a mediados de siglo trabajaba en Salamanca el gran escultor Andrés García de Quiñones rodeado de magníficos colaboradores".


A continuación describe las armas que se representan: "una faja perfilada cargada de tres flores de lis también en faja, sumada de tres águilas exployadas de la misma forma. Fortaleza de tres torres y lienzo en punta. Bordura de siete bellotas".

El marquesado de Almarza fue creado por Carlos II de España el 22 de abril de 1686 a favor de Gaspar de Guzmán y Anaya;. El marquesado, tras la muerte del tercer marqués sin sucesión, paso al marquesado de Cerralbo. 



ANTONIO DE PANDO Y BRINGAS. I CONDE DE VILLAPATERNA

Blasón de Antonio de Pando y Bringas que corona la fachada barroca del Palacio de Miraflores en la Carrera de San Jerónimo de Madrid. El palacio lo construye el arquitecto Pedro de Ribera a petición de Pedro de Pando entre los años 1731 y 1732. En el año que se inicia su construcción, Antonio de Pando, vizcaíno de nacimiento, es nombrado caballero de la orden de Calatrava por sus servicios a la Hacienda Real; no será hasta 1746 cuando Felipe V le concede el título de Conde de Villapaterna, título que ratifica ese mismo año el sucesor en el trono Fernando VI. 


El señorío de Paterna hasta 1746 estaba en poder del duque de Segorbe y Medinaceli, que venderá el señorío y los derechos sobre la villa a Antonio de Pango y Bringas por tasación de 94.000 libras pagándose finalmente un total de 104.920 libras. En 1817 Fernando VII otorga el Marquesado de Miraflores a al III Conde de Vaillapaterna, Francisco de Pando y Álava Dávila.

Información en Paterna.es


FRANCISCO JAVIER DE GOYENECHE Y BALANZA. MARQUESADO DE BELZUNCE 

El blasón de Francisco Javier  de Goyeneche y Balanza corona la portada barroca del palacio de los Goyeneche en Illana (Guadalajara). Este palacio se cree que lo manda construir Juan de Goyeneche a José de Churriguera arquitecto que diseñó también la zona industrial de Nuevo Baztán por lo que se cree que, por el estilo, también fuese Churriguera el constructor del palacio de Illana.



Los Goyeneche traen sus armas del valle del Baztán que consiste en escudo ajedrezado de plata y sable (gris y negro) pero sólo de 20 piezas en vez de las 25 que forman el escudo del mencionado valle. Otras ramas de Goyeneche usan ajedrezado de 30 piezas de gules y plata (rojo y gris) y bordadura de este metal; 15 escaques de cada esmalte. Otros traen escudo jaquelado de plata y sable, 20 escaques de cada esmalte. 

El escudo representa las armas de Belzunce y Balanza, del I Marqués de Belzunce, Francisco Javier de Goyeneche y Balanza, hijo de José de Goyeneche, el constructor de Nuevo Baztán que nunca llego a ostentar título nobiliario alguno, sino que propició tanto los señoríos como los títulos de nobleza para sus hijos.

Información en heráldicadeapellidos.com
José de Goyeneche, Aquerreta González, S. en dbe.rah.es/biografías