lunes, 13 de junio de 2022

Torres de Quart


Una de las visitas más interesante en la ciudad de Valencia son Las Torres de Quart, restos de su muralla medieval. Espléndidas, más sobrias que las Torres de Serrano aunque, como indica Ruibal, "más altas y fuertes". Están construidas en mampostería y tapial "salvo los ángulos y cuerpos superiores que son de sillería". Habría que añadir que tampoco tienen la visibilidad que las de Serrano que se encuentran frente al Turia, éstas están encajonadas entre la calle Quart y la calle de Guillem de Castro y carecen por tanto de vista panorámica.

LA TORRES

En la escasa información que nos ofrece el folleto turístico que nos dan en la entrada, podemos leer que "las Torres de Quart formaban parte de la muralla medieval que rodeaba el casco antiguo de la ciudad y tuvieron un importante pasado en la historia de Valencia ya que su función principal era defender la ciudad de posibles ataques enemigos. Fueron construidas entre 1441 y 1460. De estilo gótico ojival, las Torres de Quart están hechas de cal y canto mediante encajonadas, utilizando la piedra tallada sólo en los ángulos, arcadas y cuerpos volantes. En su fachada exterior se aprecian marcas de proyectiles lanzados contra la ciudad en diversos asedios. Las torres de Quart eran, por excelencia, la entrada a Valencia desde el Reino de Castilla, y en la actualidad continúan indicando al visitante el lugar donde comienza el centro histórico de la ciudad".

Torres con la base alamborada de sillería sobre la que se levanta en tapial
el cuerpo de la torre. En ellas se aprecian varias aspilleras y una tronera
de cruz y orbe así como varios impactos de artillería y fusilería.

Amador Ruibal precisa sobre su construcción que ésta la emprende Pedro Bonfill en 1444. Se compone de dos torres, "semicilíndricas tienen la base alamborada que encuadran la entrada". Están rematadas por un cinturón de matacanes que son independientes entre sí y del que existe y defiende la puerta de acceso a la ciudad. Esta última cuenta además con una zona superior, también almenada, que comunica ambas torres. Ésta es una de las diferencias, nos recuerda, que tiene con las de Serranos. La entrada está formada por un gran arco de grandes dovelas en las que se observan varios disparos de artillería.

Puerta de acceso a la ciudad de grandes dovelas con impactos artilleros

El acceso a las torres se hace por la parte trasera, por una escalera desde el interior de la ciudad. Esta puerta de acceso está rematada con alfiz y se encuentra a gran altura, En el lateral de esta puerta se encontraba a su vez el acceso al adarve. Llama poderosamente la atención las bóvedas, unas de sillares y otras de ladrillo correspondiéndose las primeras a lado recto de la torres y las segundas con el lado curvo. También son de destacar las marcas de cantero y algún graffiti que se observan en los muros y unos dibujos esquemáticos que no supieron explicar y que se han mantenido tras la restauración y limpieza del edificio.

La torres desde el interior de la ciudad

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Comenta Ruibal que las torres además de su carácter defensivo pronto tuvieron otros fines. En el siglo XVII sirvieron de prisión de mujeres. A tal fin se realizaron obras que modificaron su estructura interior original para ser usadas también,  más tarde, como prisión militar. Esta última función se mantuvo hasta el primer tercio del siglo XX.

Torre norte en la parte inferior se ve la puerta de acceso al adarve

Tuvo especial protagonismo durante la Guerra de la Independencia cuando resistió el asedio con el que el mariscal Moncey pretendía someter a la ciudad y del que se conservan las marcas de los proyectiles, tanto de artillería como de fusilería, que pueden verse en toda la fachada y que se han mantenido tras la restauración de ambas torres. El episodio al que se refiere Ruibal es del inicio de la Guerra de la Independencia tras el alzamiento de mayo de 1808 en Madrid. Tras reprimir el levantamiento en Madrid, el mariscal Moncey es enviado a Valencia donde llegó a principios de junio al frente de 11.000 hombres y algunas piezas de artillería, para sofocar el levantamiento en Valencia. La defensa de la ciudad corrió a cargo del mariscal de campo Felipe Augusto Saint Marcq, en aquel momento el oficial de mayor rango en la ciudad, que contaba con 4.000 hombres para su defensa. Tanto la defensa organizada por Saint Marcq como la llegada de refuerzos desde el norte, obligó a Moncey a retirarse sin lograr su objetivo. Desde entonces pueden verse las marcas del asedio a la ciudad.

Matacanes de la torre norte, bajo el bocel  de los matacanes se puede ver
la construcción en tapial y mampostería del lado curvo de la torre

Para esta entrada he consultado, además del pequeño folleto de información turística del Ayuntamiento de Valencia, la siguiente documentación:

Isabel Sánchez, José Luis, Felipe Augsuto de Saint Marcq y D'Ostrel, en Real Academia de Historia en dbe.rah.es
RuibalAmadorCastillos de Valencia, Ed. Lancia, 1998

Coronamiento de matacanes de la torre Norte, el paso superior almenado 
que comunica ambas torres y la puerta de acceso a la torre

Bóveda del primer piso de la torre Sur construida en sillería, corresponde
al lado recto de la torre

Bóveda del primer piso de la torre Norte construida en ladillo, corresponde
 al lado curvo de la torre

Pintura en el interior de los laterales de la torre Sur

Marca de cantero y pintura en la torre Sur

Tronera de cruz y orbe sobre el bocel del alambor de la torre sur

miércoles, 1 de junio de 2022

Fuerte de Carbajales de Alba


Llegamos a Carbajales de Alba poco después de la hora de la comida. El calor intenso del mediodía lo atenuaba un viento suave. Habíamos salido de Castrotorafe y nuestro destino era Alba de Aliste. Tomamos la N-630 y N-631 y, por un pequeño entramado de carreteras locales, llegamos a Carbajales de Alba por la ZA-P-2439 que nos deja junto al Fuerte de Carbajales de Alba o Fuerte de San Carlos. Fue una parada que no habíamos previsto, por lo que no llevábamos información sobre el fuerte. Del conjunto fortificado quedan los restos de tres baluartes pero aún sorprende su silueta y su trazado de tierra que nos permite ver sus cuatro baluartes: uno original, dos reconstruidos y del cuarto sólo el trazado, aunque fácilmente reconocible.

Vista cenital del Fuerte de Carbajales de Alba. Imagen de Rafael Moreno

EL FUERTE

Junto al lienzo Este hay una cartela que cuesta leer porque está quemada por el sol. En ella se cuenta brevemente algunos aspectos del fuerte, un texto que es un resumen de la memoria de las obras de restauración que se llevaron a cabo en el verano de 2000: 

"El Fuerte de Carbajales se corresponde con un fuerte abaluartado de planta cuadrangular, delimitado por cuatro cortinas o lienzo de muros defendidos por otros tantos baluartes. Estos se sitúan en cada una de las esquinas y son de planta pentagonal en "punta de diamante" . Cada uno de ellos cuenta con su nombre propio, a saber: baluarte de San Amaro, al noreste, de Portugal al noroeste, de Peña Corona al suroeste y de Santa Engracia al sureste. La estructura se completa con un foso perimetral defendido por cuatro revellines y dotado además de un camino cubierto y de un paseo fusilero, protegido por parapeto continuo.
Construido a mediados del siglo XVII se encuentra prácticamente desmoronado cien años después. La recuperación arqueológica y arquitectónica realizadas, han permitido documentar la cimentación de dos baluartes de la cortina que los une, así como el puente de acceso y una canalización subterránea que recorría parte del foso".

Baluarte de Portugal al NO. Imagen de Rafael Moreno 

Cobos y Castro (1998) detallan algunas reformas que se llevaron a cabo en el fuerte. Éste estaba construido en 1647 aunque de él, comentan, solo se conservaba un baluarte y la traza de tierra. La fortificación cercaba la parroquia de San Pedro, -este edificio fue de los primeros que se expoliaron para reutilizar sus piedras en construcciones del pueblo- "en 1707, se reconstruye y en 1714 se estaban agrandando los baluartes por ser 'corta' la obra." En esta fecha estaba trabajando en su reparación el ingeniero y coronel de Infantería Bruno Caballero Elvira. Éste había sido promovido por Verboom al Cuerpo de Ingenieros, y le había solicitado su ayuda durante el asedio a Barcelona ese mismo año durante la Guerra de Sucesión.

Baluarte de Portugal desde la coronación o punto más alto del glacis

Siete años después, en 1721, Carlos de Robelin hace un plano y remite un informe negativo del fuerte en el que asegura que "se halla en muy mal estado, y fortificado sin inteligencia, ni puede servir para defensa, ni hacer resistencia, y que así sería gasto inutil, el hacer reparos o obas en el siendo de parecer que se obligue al lugar de Carbajales a demolerle dejando den beneficio de los vecinos las piedras de las fortificaciones". En 1740 "La Combe propone construir un fuerte en un cerro a mitad de camino entre Carvajales y Alcañices, pero no se hace. En 1770 ya está arruinado y los del pueblo se llevan las piedras de la iglesia.".

Puente sobre el foso en el lienzo N donde se estaba la puerta del fuerte entre
los baluartes de San Amaro(NE) y Portugal (NO). Imagen de Rafael Moreno

Hervás y Retuerce, autores de la memoria de intervención de 2000 que hemos citado, detallan en ella  aspectos del fuerte que por espacio, imagino, no se mencionan en la cartela que hay junto al lienzo Este. En dicha memoria citan el texto anterior de Cobos y Castro, además indican que el fuerte se concibe como una pequeña plaza de defensa de la frontera con Portugal, durante la guerra de independencia portuguesa o Guerra de Restauración contra la monarquía hispánica (1640-1668). En 1647 el fuerte ya estaba construido aunque debía tener escaso valor defensivo toda vez que entre 1702 y 1707 hubo de reformarse. De esta reforma son los restos que se conservan en la actualidad.

Baluarte de San Amaro al NE, reconstruido

El fuerte consta de cuatro baluartes que miden en sus lados largos, la proa del polígono, entre 35 y 32,4 metros, en tanto que los lados cortos entre 9 y 11 metros. Son de fabrica trapezoidal con la cara exterior abaluartada y tienen un espesor de entre 1,7 y 1,2 metros; están construidos en mampostería de pizarra trabada con argamasa de cal y arena. La diferencia de esta pizarra con la que se extrae al excavar el foso hace pensar que se trajo de otro lugar puesto que la extraída del foso no es apta para la construcción, utilizándose ésta última para macizar los baluartes y las cortinas. En las esquinas se usarán los bloques de mejor calidad. Los muros o cortinas del lado sur, señalan, son de menor entidad que las del lado norte, teniendo en su base un espesor máximo de apenas 75 cm. En el centro de la cortina norte se ubicaba la única puerta de entrada al fuerte al que se accede por un puente que permitía salvar el foso; ambos, puerta y puente, estaban protegido por el revellín norte.

Foso y trazas de los baluartes San Amaro y Santa Engracia en la cortina E
De la obra exterior destaca el foso, excavado en la roca viva. El camino cubierto está trabajado en lo más superficial de los estratos geológicos, tiene una anchura máxima de 9 m. y mínima de 4 m. Su trazado se ajusta prácticamente al perímetro de los baluartes y cortinas y está ligeramente inclinado hacia el foso. Cuenta con un paseo de fusileros, un pasillo de 1,65 m. de ancho que está encajado entre la coronación del glacis y el camino cubierto. El revellín norte que protegía el puente y la puerta de entrada, en la actualidad está muy erosionado y ha perdido parte de su definición.

En primer término trazas de tierra del baluarte Santa Engracia al SE


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Como hemos comentado Cabajales sufrió los ataques de las tropas portuguesas durante la Guerra de Restauración portuguesa contra la corona Hispánica, lo que propició la construcción del fuerte que ya estaba operativo en 1647. Durante la Guerra de Sucesión debió tener algún protagonismo, según detalla Manzano Ledesma, puesto  que el 23 de marzo de 1711 tropas portuguesas ocuparon las últimas plazas fuertes que aún mantenían las tropas borbónicas en la raya con Portugal: Alcañices, Puebla de Sanabria y Carbajales; consolidando los portugueses sus posiciones en 1712, Carbajales sería recuperada antes de 1714 fecha en la que el ingeniero Bruno Caballero se encuentra reparando el fuerte. Los portugueses se mantendrían en algunos de estos lugares hasta marzo de 1715, fecha del Tratado Hispano-luso de Utrech.

Lado largo del baluarte Peña Corona, reconstruido, al SO

Para esta entrada además de la cartela informativa que hay junto al lienzo Este, he consultado la siguiente documentación:

Carrillo de Albornoz y Galbeño, Juan, Bruno Caballero Elvira, en ficha de la Real Academia de la Historia, en dbe.rah.es.
Cobos Guerra, F. y De Castro Fernández, J.J.Castilla y León. Castillos y fortalezas, Edilesa, 1998
Hervás Herrero, M.A. y Retuerce Velasco, M., Intervención arqueológica en el Fuerte de Carbajales de Alba (Zamora), Instituto de Estudios Zamoranos "Florián Ocampo" (C.S.I.C.), 2000.
Manzano Ledesma, Fernando, La guerra de Sucesión en la provincia de Zamora y la Paz Hispano-lusa de Utrech de 1715.

Plano de Carlos de Robelin (1721) En la parte superior el perfil del fuerte
y en la parte inferior el plano del fuerte y casas del pueblo.
Imagen de la publicación de Hervás y Retuerce

martes, 24 de mayo de 2022

Castillo de Alba de Aliste


En nuestro viaje habíamos hecho una breve parada en Carbajales de Alba para ver los restos del fuerte del XVII; allí tomamos la carretera ZA-911 y, tras cruzar el puente que salva el embalse de Ricobayo, nos dirigimos a Castillo de Alba. El castillo se encuentra situado en una cresta frente al pueblo del mismo nombre. Se llega por un camino que sale a la izquierda justo antes de entrar en el pueblo según nos indicó un pastor; por él se llega, a la derecha, a un merendero donde comienza el camino de subida. Al pie del camino hay una cartela informativa con una breve historia del castillo: "La fortaleza se levantó en el siglo XII como baluarte defensivo ante el reino de Portugal. Posteriormente perteneció a Fernando III el Santo (1206) y Alfonso IX de León, quien por la Concordia de Villafáfila (1220) lo restituyó a los Templarios. Posteriormente perteneció a D. Álvaro de Luna. En tiempos de Enrique IV (1489) pasa a ser cabeza del condado de Alba y Aliste". Leída la información, indicar que la fecha de 1206 tras el nombre de Fernando III, a la que también hace referencia Gómez Moreno en su Catálogo de la provincia de Zamora, es la fecha en la que Alfonso IX cede la fortaleza a su hijo por el Tratado de Cabreros y que, según Gómez-Moreno, identifica por primera vez como castillo de Alba.

En primer plano el revellín que cubre la entrada sur al castillo

EL CASTILLO

Continuando con la cartela, ésta nos detalla la estructura del castillo: "tiene planta irregular, y de su fábrica hoy se conserva parte de un robusto torreón, un ángulo de la torre del homenaje y buena parte de su recinto murado". Gómez-Moreno destaca que el castillo ya existía con su alcaide en los siglos "XII á XIII y aún conserva su aspecto de aquella edad, porque quizá no era entonces sino un castro renovado", aspecto que también señala en nuestra guía de castillos de Zamora, Pinilla González algo más preciso; "Emplazado sobre un castro a juzgar por los restos catalogados por Gómez Moreno, ofrece una planta irregular, adaptada a la configuración del emplazamiento, cuyas rocas a veces forman parte de la fortificación". Las medidas que nos da son 78 m. de largo y una anchura de 30 m. Los muros están construidos en mampostería de gruesos cantos "probablemente acarreados desde las canteras de Fonfrías, no muy lejanas".

Lienzo Suroeste con la parte central reforzada

Continúa Pinilla con la descripción de la torre del homenaje de la que tan solo quedan restos "que nos permiten conocer su forma rectangular y su división en tres pisos o plantas" por los mechinales que conserva. "Otra torre protegía la entrada, situada al N, prolongándose la defensa mediante un revellín en el que se abren saeteras de cazoleta. El lienzo del O nos muestra un doble baluarte espolonado producto de reformas efectuadas en el siglo XV", reformas que se deben al primer conde de Alba de Aliste, Enrique de Guzmán. Es probable que haya un error en la orientación puesto que la entrada al castillo y el revellín se encuentran al S y el baluarte al E. Concluye que en el castillo se distinguen dos etapas constructivas, la que pertenece a la estructura principal de la fortaleza que corresponde al siglo XII; y la del siglo XV cuando se reforma la torre norte, se duplica el baluarte y se construye el revellín. 

Puerta de acceso desde el interior prolongación del revellín

Más preciso es Gómez-Moreno en su descripción y ubicación que, "para fortaleza primitiva resulta excelente" cuestionando la dificultad de justificar "la nombradía de este castillo, aun dada la poquedad de recursos estratégicos en la Edad Media, y aunque protegiese un vado fácil sobre el Aliste en el camino de Castrotorafe y Carbajales á Alcañices". Aquí hay que valorar el impacto que tiene en este trayecto el actual embalse de Ricobayo. Comenta que la fortaleza se comienza a conocer "en 1206 como castillo á la sazón Templario"; está "dispuesto sobre un rocoso cerro, accesible tan solo hacia el sur". Como hemos comentado su planta es "irregular y heterogénea como obra de épocas diversas, lo más antiguo parece ser un núcleo de muro de hormigón y pedrezuelas, como lo de Benavente, que quizá viera el siglo XII; otras partes hay de mampostería muy recia y vetusta, y por último datarán del siglo XV la torre principal, de que solo un ángulo se mantiene, una especie de baluarte espoloneado reforzando el antemuro, y el revellín de la puerta, bajo la protección de otra torre más antigua y bien conservada, con saeteras en lo alto". Esta torre, según indica Lista Roja de Patrimonio, data de época templaria que describe como "torreón de planta cuadrada y suaves  formas piramidales con saeteras en los alto". En la actualidad el torreón contiene un palomar abandonado. 

Interior de lienzo del revellín con dos troneras


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Pinilla nos hace una breve resumen de su historia: El castillo fue tomado en 1196 por Alfonso VIII de Castilla al rey Alfonso IX de León. En 1206, fecha que aparece en la cartela informativa junto al infante Fernando (futuro Fernando III), conviene aquí destacar el trabajo de Estepa Díez; según éste el 7 de septiembre de 1206 los reyes de León y Castilla, Alfonso IX y Alfonso VIII firman el Tratado de Cabreros, por el cual los castillos que fueron entregados en arras a la reina Berenguela por su matrimonio con Alfonso IX, -matrimonio mandado disolver por orden del papa Inocencio III- pasarán a poder del infante Fernando, además el rey leonés dona otras fortalezas entre ellas el castillo de Alba de Aliste; en el tratado Alfonso VIII, dona también varios castillos a su nieto, y en él se consigna que los caballeros que tengan estos castillos serán vasallos del infante Fernando, así como sus tenentes harán homenaje al rey de León y serán sus vasallos, por lo que será Alfonso IX quien nombre a los tenentes del castillo.

Torre del extremo sur en el que se aprecian dos saeteras

A comienzos del siglo XIII, continuamos con Pinilla, el castillo pasa a manos de los Templarios y en él se hallaba refugiado en 1310 Fray Gómez Pérez, comendador de Alba de Aliste, al inicio del proceso contra dicha orden. Tras la extinción de la Orden del Temple la fortaleza pasó a poder de la Orden de San Juan. En lo que respecta a la posesión templaria del castillo vamos a seguir a Clemente Ramos. En 1211 Alfonso IX llega a un acuerdo con la orden del Temple por el que se apropia de muchas de las posesiones que habían recibido los caballeros a lo largo de los reinados de Alfonso VIIFernando II. Éstas se acumulaban en la zona norte del reino leonés, una zona cómoda alejadas de los riesgos de la frontera musulmana. El argumento de la apropiación real era la reorganización de las mismas a lo que el Temple, aunque obtuvo algunas compensaciones, no accedió de buen gusto. La intención del rey era favorecer a la orden de Alcántara. Pocos años después, en 1220 por la Concordia de Villafáfila, Alfonso IX devolverá Alba de Aliste a los templarios tal como indica la cartela informativa.

Restos de la torre del homenaje en el extremo norte

Continuando con Pinilla, en los sucesivos enfrentamientos de la Corona con los nobles que se dieron a lo largo de los siglo XIV y XV, el castillo sufrirá diversos cambios de posesión. Gómez-Moreno indica que en 1430 "lo tomó el Infante de Aragón D. Pedro; a los cuatro años pasó á D. Álvaro de Luna, y después al Almirante de Castilla, D. Alonso Enríquez, cuyo hijo segundo Enrique, obtuvo el título de Conde de Alba por merced de Enrique IV". La misma secuencia hace Pinilla sin mencionar al infante D. Pedro y añade, sin embargo, que en 1434 es donado por Juan II al condestable de Castilla don Álvaro de Luna "quien en ese mismo año lo cede a su sobrino del mismo nombre", y en 1445 es entregado a Enrique de Guzmán a quien Enrique IV concede en 1449 el título de Conde Alba de Aliste. Es a éste a quien se deben las reformas mencionadas del XV. El castillo desempeña su último papel durante la guerra de la independencia de Portugal, siendo tomado por los portugueses en 1640.

Imagen cenital del castillo de Alba de Aliste  tomada por Rafael Moreno

Para esta entrada he consultado además de la cartela informativa la siguiente documentación:

Clemente Ramos, J. y De la Montaña Conchiña, J.L., Las Órdenes Militares en el marco de la expansión cristiana de los siglos XII-XIII en Castilla y León, en Researchgate.net.
Estepa Díez, Carlos, Los territorios del rey. Castilla, siglos XII-XIII. Marcial Pons, Madrid 2021.
Gómez-Moreno, Manuel, Catálogo Monumental de España. Provincia de Zamora, 1903-1905.
Lista Roja de Patrimonio. Hispania Nostra, Castillo de Alba de Aliste.
Pinilla GonzálezJaimeCastillos de Zamora y Salamanca Lancia, 1995

Tronera de cazoleta desde el interior del revellín

Tres fases constructivas. En el centro el núcleo de hormigón y pedrezuelas
que cita Gómez Ortega como el más antiguo de la fortaleza

Lienzo suroeste recrecido y torre que defiende la entrada

Lienzo Oeste. Al fondo torre del homenaje

Baluarte del lienzo este parcialmente tapado por la vegetación

Vista del lienzo este del castillo desde el pueblo

Interior de la torre sur convertido en palomar

Casa del pueblo con tronera y sillares del castillo reutilizados

Escudos de los Condes de Alba y Aliste. Iglesia de San Pedro Apóstol en
Garrovillas de Alconétar que formaba parte del Condado de Alba y Aliste

jueves, 5 de mayo de 2022

El castillo de Requena


Llegamos a Requena al mediodía de un miércoles creyendo que teníamos tiempo suficiente para ver el castillo; pero nuestra sorpresa fue que ya estaba cerrado. Debíamos esperar hasta el día siguiente para entrar, y tuvimos que conformarnos con ver únicamente la zona exterior, por lo que dejamos pendiente la descripción del interior de la fortaleza para un próximo viaje, encomendándonos por ahora a la que hace Amador Ruibal en su libro Castillos de Valencia.

EL CASTILLO

El castillo se conserva en el centro de la población, donde destaca la torre del homenaje cristiana, un gran torreón almenado. Hasta él se llega por una suave cuesta dejando la ciudad nueva a sus pies. El torreón consta de tres niveles. El nivel inferior está separado del primer piso por un elegante bocel a modo de cordón. Está construido con sillares de buena calidad y mampostería. Según describe Ruibal, mide unos quince metros de lado por veinticinco de alto, "Las tres cámaras que ocupan las tres plantas -continúa- tienen bóvedas de sillares a las que se llega por una escalera embutida en el grosor de los muros", ésta coronado por almenas, como se aprecia en la imagen, son producto de una restauración. 

Torre del homenaje en su lado Oeste
La fortaleza mantiene parte de las murallas y cuenta con otra torre angular de menor tamaño, "asomando entre las viviendas, construida en tapial, ladrillo y mampostería. La puerta de entrada al castillo está construida en una muralla de cuatro metros de grosor, en el punto en que se adosa a uno de los ángulos de la torre del homenaje junto a la cual se encuentra la entrada, muy escondida". Esta entrada no es la puerta principal sino "un portillo de los que se suelen llamar secretos, por lo escondidos que se hallan", la entrada principal está cubierta con bóveda de crucería sesgada y se penetra en las cámaras por el grosor de este muro; cuenta con tres niveles de altura, que se pueden distinguir por pequeñas ventanas.

Torre del homenaje en su cara Sur
"La puerta original, -continúa Ruibal- según las crónicas y los grabados antiguos, se encontraba en una torre del castillo, situada en el extremo opuesto de la torre del homenaje, en la cual había un pozo, al que se llegaba desde todos los pisos de la torre". Tuvo foso y puente levadizo, aunque en la actualidad se han perdido, "lo que nos indica que se trataba de reformas cristianas de los siglos XIV-XV". La torre del homenaje -concluye- estuvo artillada, con cuatro piezas y dotada de servidores, utilizándose como almacén para pertrechos de guerra, corazas, yelmos y armas diversas. Sirvió más tarde como prisión de la villa y hoy como museo. Junto a la actual entrada se encuentran los restos del primitivo castillo islámico, bastante deteriorado, está construido sobre todo en tapial y sobre el cual los cristianos construyeron el suyo, empleando la piedra.

Torre occidental que defiende la actual entrada

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La información que pudimos recoger en la Oficina de Turismo respecto al castillo es que de época musulmana tan sólo queda el nombre de la ciudad, Rakkana y parte de la fortificación como hemos visto antes, en tapial. Fue tomada a los musulmanes por Gonzalo Ibáñez, obispo de Cuenca, entre 1238 y 1239.

Entrada principal protegida por matacán
Los datos que nos ofrece Ruibal en algunos puntos se presentan confusos. Requena -comenta- sufrió múltiples intentos de conquista, muriendo ante sus muros Armengol de Urgel, en 1184; y fracasando en su intento de conquista Rodrigo Ximénez de Rada, arzobispo de Toledo, después de sitiar Requena el 20 de septiembre de 1219 y tras mes y medio de asedio, "debido al frío y a la falta de hombres tuvo que levantar el sitio con una pérdida de dos mil hombres" añade Pérez de Rada. Señala Ruibal que pasó a manos de Alfonso IX por pacto con Abuceit, señor de Valencia, en el año 1229, quedando adscrito a las tierras de Cuenca. Debe haber un error puesto que Abuceit (Abú Zayd) pactó ese año la entrega de fortificaciones que facilitasen la conquista de Valencia con el rey aragonés Jaime I.

Torre oriental que defiende la entrada y restos del muro de tapial
Para el período que vamos a comentar seguiremos a Eugenio Domingo Iranzo que hace un extenso y pormenorizado estudio sobre Requena y la conquista de Valencia, la formación del reino de Valencia y la frontera con el reino de Castilla. Ésta se inicia con la descomposición del imperio almohade y el empuje de los reinos cristianos sobre el Este de la Península, el "Sharq al-Andalus u oriente islámico". En este período los reinos cristianos intentan consensuar el reparto de los territorios a conquistar. En 1151 Alfonso VII de Castilla y Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón y conde de Barcelona, firman el Tratado de Tudillén. Pactan que Aragón tendrá derecho de conquista sobre la ciudad de Valencia y el territorio entre el Júcar y el reino de Tortosa, "por lo que se entiende que Requena quedaba en territorio de Aragón". No obstante este tratado queda anulado tras la firma en 1179, del Tratado de Cazola, entre Alfonso VIII de Castilla y Alfonso II de Aragón que fija la frontera de ambos reinos entre Cuenca y Biar, si bien la frontera sur se delimita en la línea Calpe-Biar, la demarcación entre Cuenca y Biar queda sin definir claramente. Con anterioridad, en 1171 Alfonso II había poblado Teruel, en 1177 Alfonso VIII conquista Cuenca, y en 1184 con la conquista de Alarcón e Iniesta el rey castellano alcanza los límites del Cabriel.

Portillo de acceso a la fortaleza junto a la torre del homenaje
En 1219 Jiménez de Rada intenta la toma Requena; y en 1237-1238, mediante pacto, Fernando III de Castilla cierra el territorio castellano al otro lado del Cabriel con el control de Requena. Ese último año de 1238 Jaime I de Aragón toma la ciudad de Valencia. En 1244 Alfonso X y Jaime I firman el tratado de Almizra, y al año siguiente, 1245 el rey aragonés inicia la creación del Reino de Valencia como reino independiente de Aragón con jurisdicción propia. Al respecto comenta Domingo Iranzo, el reino de Valencia no es heredero de un reino musulmán que existía como tal sino que es creación del rey aragonés.

Vista del portillo
El modelo de fijación territorial que llevaran a cabo ambos reinos será mediante la repoblación del territorio conquistado. En este sentido, tras 20 años de ocupación de Requena, en 1256 se firma el Tratado de Soria entre Alfonso X de Castilla y su suegro Jaime I de Aragón, en el que Requena queda integrada en Castilla. Al año siguiente, en 1257, Alfonso X otorga carta de población a Requena. Para reforzar su posición el rey castellano compra el castillo de Mira con el fin de reforzar el territorio agregándolo al término de Requena a la vez que otorga a ésta función fiscal con el cobro de aduana desde 1264. Este mismo año de 1264 se producen revueltas de los mudéjares de Murcia contra el rey castellano quien pide ayuda a su suegro para sofocarlas. Con ese fin Jaime I convoca un consejo real en Huesca pero ha de enfrenarse a los nobles aragoneses que dilatarán la autorización de ayuda, solicitan la convocatoria Cortes y que el rey castellano hiciese "enmienda en los agravios que le hacía, y restituyese la villa de Requena, y otros lugares que eran de la conquista de Valencia".  En la vertiente oriental del debate fronterizo, en 1260 Jaime I puebla Siete Aguas creando con ella un punto de defensa fronteriza con Castilla frente a Requena -ambas poblaciones distan unos 15 km.-; y en 1261 el rey aragonés otorga fueros a Valencia fijando la frontera entre Requena dentro de Castilla y los términos de Siete Aguas y Sot de Chera en Valencia.

Vista del lienzo sur, torre y restos de la cortina de tapial
A partir de este tratado, Requena será moneda de cambio dentro de la política sucesoria de Castilla. En 1281en los pactos de Campillo-Ágreda el infante de Castilla, el futuro Sancho IV, ofrece a su tío Pedro III de Aragón el término de Requena una vez fuese coronado rey -justo el día anterior el rey aragonés la había reconocido como castellana- . De esta cesión no tenía conocimiento el rey Alfonso X por lo que la maniobra se enmarcaba dentro del conflicto sucesorio de Sancho con su padre tras la muerte de Fernando de la Cerda heredero al trono castellano. Pocos días después Sancho declara la guerra a su padre contando con el apoyo de Pedro III. No obstante el rey aragonés no acepta las cesiones de su sobrino al no tener autorización de Alfonso X
En 1284 muere Alfonso X reinando en Aragón Alfonso III. Éste reconocerá y apoya como rey de Castilla a Alfonso de la Cerda, frente a Sancho IV. Este apoyo propicia que el de la Cerda done entre otras plazas la de Requena, al rey de Aragón llegando a amenazar a sus habitantes en caso de no aceptar la soberanía aragonesa. 
En 1295 muere Sancho IV, quedando en el trono de Castilla en minoría de edad Fernando IV e iniciándose una nueva lucha en Castilla por la regencia; y en Aragón Jaime II sucesor de Alfonso III. Tras la donación hecha de Requena por Alfonso de la Cerda, el rey aragonés envía a Jaime de Jérica a Utiel, aldea de Requena, para garantizar su protección si renuncian a la tutela de Castilla; sin embargo Fernando IV otorga nuevos privilegios a Requena y ese mismo año tropas castellanas entran en la ciudad.
En 1303 con la renuncia de Alfonso de la Cerda al trono castellano se firman los Pactos de Ariza por los que Jaime II se queda con Murcia y Requena; no obstante, la muerte del infante Enrique de Castilla partidario de los de la Cerda, el pacto queda sin aplicación, volviéndose a pactar de nuevo en 1303 que Murcia quedase en Aragón y Requena en CastillaAunque en 1369 Requena fue ocupada por tropas aragonesas no llegó a producirse un cambio de soberanía. 

Torre del homenaje a la izquierda y restos de muro en su cara Este
Entrado en el siglo XV, Cooper añade que en septiembre de 1466 Requena fue cedido a Ruy Díaz de Mendoza conde de Castrojeriz. En 1470 el hijo de éste, Álvaro de Mendoza devolvió la propiedad a la Corona. A partir de esa fecha existe cierta confusión, pues se enajenó a Juan Pacheco, marqués de Villena y Maestre de Santiago, aunque matiza sobre la veracidad de la donación toda vez que ese mismo año, otra fuente más auténtica, cita como receptor a su hijo, Diego López Pacheco, aunque éste renunciará a todos sus derechos sobre Requena en 1476. En nota detalla que "Requena se había incluido en la resistencia a Juan Pacheco en la Mancha convocada el 30 de junio de 1465 por Enrique IV", por lo que concluye que fuese poco probable que Pacheco lograse imponer su régimen en la ciudad.

Detalle del cordón de piedra de la torre del homenaje
Entre otras anécdotas -comenta Ruibal- en el siglo XVI la fortaleza acogió entre sus muros prisionero a Francisco I, cuando el rey de Francia era conducido hacia Madrid. Además de los mencionados restos, la población cuenta con otros interesantes restos medievales, como la Torre de la Montejana, y diversas casonas góticas, entre las que destaca la Casa del Cid, del siglo XV, y añadimos la torre de la Angostura de Santa María torre y resto del primer recinto islámico del siglo XI. Destacar por último que el debate que se suscitó Requena y los límites fronterizos entre Castilla y Valencia, tiene un último episodio en 1851, durante el reinado de Isabel II, cuando por Real Orden de 25 de junio de ese año tanto Requena como Utiel pasan de la provincia de Cuenca a integrarse en la de Valencia.

Torre de la Angostura y restos del primer recinto islámico del siglo XI 

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación: 

Cooper, Edward, Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y LeónJunta de Castilla y León, 1991
Domingo Iranzo, Eugenio, Requena y el proceso de formación de la frontera entre los reinos de Valencia y Castilla, Oleada Cuadernos de cultura, 2013 
Pérez de Rada y Díaz Rubín, Francisco J., Domingo Jiménez de Rada, en Biografías en Real Academia de Historia.
RuibalAmadorCastillos de Valencia, Ed. Lancia, 1998

Portada de la iglesia de Santa María documentada en el siglo XIV
se supone erigida sobre el solar que ocupó la mezquita musulmana

Alfonso III de Aragón recibió Requena de Alfonso de la Cerda al reconocer
a éste rey de Castilla aunque la cesión no llegó a producirse.
Escultura, obra de Federico Marés, se encuentra en Mahón (Menorca)