viernes, 15 de mayo de 2020

El castillo de Sobradillo


Sobradillo se encuentra a unos 15 km. al noroeste de San Felices de los Gallegos y a unos 4 km. en línea recta al río Águeda, frontera con Portugal. Al pie de la torre hay una cartela con la siguiente inscripción:

Tras muchos años oculta la excavación sacó a la luz esta capa de la historia, un momento en la vida de Sobradillo muy diferente al actual.
Cuando aquí se levantaba un castillo señorial, con su Torre del Homenaje y un recinto amurallado, que albergaba los edificios necesarios para la vida cotidiana de los señores, soldados y criados y para la defensa ante el ataque de los ejércitos enemigos.


Cara este con ventana con ajimez

Al llegar a Sobradillo tenía escasa información y esperaba encontrar tan solo, -como cita Pinilla- "una torre señorial con restos de una edificación abovedada en una de sus caras" que, según Cooper, "parece un aljibe". De esta torre sólo conocía una imagen en la presentaba una gran agujero en su cara sur, -hoy restaurado con una ventana-, soportando parte del tendido eléctrico o telefónico que la cruzaba a media altura. La torre tiene una gran armonía, está construida con aparejo de mampostería y sillares reforzando las esquinas; éstas están rematadas con garitas en cada uno de los ángulos, variante de garita "poco usual" según Cooper, con ladroneras en la mitad de cada lado protegiendo los vanos que se abren bajo ellas excepto en la cara este que cubre el edificio anexo. Tiene varias aspilleras dispuestas a diferente altura y está rematado por almenas.

Cara sur con ventana restaurada respecto a la fotografía de Pinillos (1995)

El acceso al interior, que no pude ver, se debía hacer a través de la segunda planta "como se comprueba en el vano de medio punto que se alza en la cara norte en el que unos modillones sugieren la existencia de una plataforma en la que apoyar una escalera fácilmente escamoteable". La torre, concluye Pinilla, está "dividida en tres pisos de madera, pudiéndose ver en el segundo los restos de una gran chimenea". Su construcción se puede datar en el siglo XV

Cara este con el edificio anejo

Su historia es bastante escasa, según indica; "aparece citada de pasada en 1643 durante la guerra contra Portugal, en la que se señala que 'es muy flaco' y que pertenece a Don Alonso de Ocampo, y aún en el siglo XVIII seguía perteneciendo a esta familia, cuyo mayorazgo era señor de la villa". Cobos Guerra relaciona brevemente los señores del lugar, como Cooper también señala, es donde radica la importancia de Sobradillo. En tiempos de Enrique II perteneció al hermano de éste, el conde Sancho y a su mujer Beatriz de Portugal; pasaría a la hija de éstos, Leonor, que se casó con Fernando de Antequera a principios del siglo XV; el rey de Aragón, lo donará a su montero mayor Gonzalo Rodríguez de Ledesma quien en 1420 lo deja en testamento a su hijo Alfon. En las disputas entre Juan II de Castilla y los Infantes de Aragón, los hijos de Fernando de Antequera, Alfon apoyará a estos últimos y se vera obligado a exiliarse en Francia. La villa la hereda Alfonso de Ocampo, sobrino del exiliado, que será quien construya la torre colocando en la cara oeste el blasón de los Ocampo junto a una de las ventanas -bastante difícil de distinguir-, un "escudo -según Cooper- toscamente tallado situado en el lado oeste de la torre representa el apellido Ledesma".

Fachada principal, en primer termino restos de la base de una torre 
y del muro del recinto de defensa

Tras la muerte de Alfonso en 1480, deja tres hijos menores Luis, Elena y María, se desata un conflicto por el usufructo del patrimonio de éstos entre su madrastra, el tutor y el abuelo materno, culminando en 1508, cuando Pedro de Ocampo, el entonces señor de Sobradillo, a quien se le había nombrado 'pródigo' a principios de 1500, se hace por la fuerza con el castillo, administrado en ese momento por el deán de Salamanca. Ante este hecho la Corona envía a petición del deán un pesquisador a Sobradillo el cual resuelve solicitar a Ocampo la devolución de la fortaleza; al negarse éste el pesquisador solicita a la reina reclutar una fuerza con artillería para tomar el castillo. No obstante, concluye Cobos Guerra, la torre no presenta impactos ni señales de haber sufrido un asalto. En 1643 el castillo es descrito por el maestre de campo Blas de Ahumada "tiene un castillo antiguo sin traves ni foso ni otra defensa que una entrada encuberta y una media luna a la puerta que se an (sic) hecho este verano", por lo que la única defensa de la que dispone es el río Águeda y "tiene de guarnición una compañía de 120 hombres. Esta villa es de don Antonio de Ocampo"; aunque, como vimos al inicio, en el texto de Pinilla se identifica con Alonso de Ocampo.

Restos aflorados de las dependencias adosadas al muro del recinto.

El pleito por el usufructo también lo comenta Cooper, además relata un hecho que puede justificar  que Alfonso de Ocampo fortificara Sobradillo y que podía tener relación en uno acaecido en San Felices de los Gallegos. El alcaide de esta fortaleza en 1476 permitió ocuparla al príncipe Juan de Portugal que desde allí lanzó un ataque contra Toro; poco después los vasallos y el propio Ocampo hicieron prisionero al alcaide aunque desobedecieron reiteradamente las órdenes de la Corona para entregar al alcaide, negativa que podía tener como intención apropiarse de la fortaleza, Ocampo o algún otro implicado en el secuestro del alcaide, entre los que estaba el deán de Salamanca. El asunto se zanjó con la ejecución del alcaide.


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de Zamora y SalamancaPinilla González, Jaime, Ediciones Lancia, 1995
Castillos Señoriales de la Corona de CastillaCooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991
Castilla y León. Castillos y fortalezasCobos Guerra, F. y de Castro Fernández, J.J.Ed. Edilesa, 1998
Poder y movilidad social de los Paz, "señores de los Corrales" en el siglo XV, Peláez Boismorand, Luis, Salamanca, 2014

lunes, 11 de mayo de 2020

Heráldica

Los escudos que podemos ver en los castillos se componen principalmente "de un fondo, llamado 'campo', que podía ser de diferentes colores y esmaltes, pero que en la mayor parte de los casos, al ser escudos de piedra, no ofrece ninguna información", y "de 'los muebles': castillos, leones, lises, estrellas, etc." todo ello conforman el linaje y se despliega de tal forma que un escudo podía contener las armas correspondientes a diversas familias en función de las partes que puede dividirse el campo: partido, cortado, cuarteado, mantelado,...; "incluso añadir muebles alrededor del escudo principal con una 'bordura'" que nos permite distinguir las armas de dos miembros de la familia que tienen  el mismo escudo.

El lugar preferente corresponde siempre al escudo, parte o cuartel, el que se sitúa a la izquierda del observador, o la 'diestra' del escudo; de esta manera si se aprecian dos escudos uno junto al otro o 'acolados', el de la izquierda suele corresponder al marido y el de la derecha a la mujer; y si las armas del matrimonio aparecen juntas en un mismo escudo, partido o acuartelado, por lo general se suele atribuir al hijo del matrimonio. (Cobos y De Castro, 1998).


DUQUE DE ALBURQUERQUE


Escudo de armas de Francisco Fernández de la Cueva y Mendoza, II duque de Alburquerque, hijo de don Beltrán de la Cueva y Mencía de Mendoza y Luna, hija de Diego Hurtado de Mendoza, I duque del Infantado y II marqués de Santillana. El escudo decora la chimenea de la sala oriental del castillo de Viñuelas (Madrid); pertenecía a la iglesia de San Francisco de Cuéllar (Segovia) de la que el II duque era protector. Tras las desamortización en el siglo XIX se desmonta y traslada junto a otros elementos decorativos al castillo de Viñuelas (Madrid).

Escudo de armas de do Francisco Fernández de la Cueva y Mendoza
II duque de Alburquerque en la torre sureste del castillo de Viñulas

El escudo de armas del II duque de Alburquerque son: en campo de oro (amarillo) dos palos de gules (rojo), el mantel de sinope (verde) con un dragón de oro; bordura de gules con ocho aspas de oro y ocho escudos de la familia Mendoza.


BRAVO DE LAGUNA


Escudo heráldico de los Bravo de Laguna se encuentra en la plaza del Ayuntamiento de Atienza (Guadalajara). Siguiendo el relato que del escudo hace María Cruz Arranz Yust, esta casona fue de Garci-Bravo de Medrano Laguna y Mendoza; el escudo data de 1568 y es de este Garci-Bravo de Laguna, alcalde de Atienza como también lo fueron sus antecesores.

Las armas que vemos corresponden:
A) Medrano: de gules la cruz de plata hueca y floreteada; bordura de azur con Ave Maria Gratia Plena en oro.
 B) Laguna; en gules una torre de piedra; bordura de gules con leyenda aban, amanecer, vencer. Otros traen como derivación de Lago, bordura de gules con cuatro flores de lis de oro en cada cantón.
C) Garci-Bravo; de gules, el castillo en oro y sobre las torres laterales águilas de su color, todo sobre ondas de azur y plata, sobre la puerta de azur escudete con una flor de lis de oro.
D) Mendoza, cuartelado en souter, de gules ribeteado de oro, primero y tercero de gules con leyenda Ave Maria Gratia Plena en oro; segundo y cuarto de sinople una barra de gules ribeteada de oro.

En esta casa, según todas las fuentes, nació Juan Bravo, hacia 1484, el caudillo comunero muerto en 1521 tras ser derrotado en la batalla de Villalar. No obstante, aseguran los guías, no existe documento alguno que certifique su nacimiento en esta casona.

Arranz Yust, María Cruz, Escudos heráldicos de la villa de Atienza, en Wad-al-Hayara. Revista de Estudios de Guadalajara, nº 13,  pp. 293-322, 1986


EL TOISON DE ORO

Granito. Siglo XVI. Museo de Santa Cruz. Procede de la antigua Puerta de
Alcántara de Toledo, desparecida a finales del siglo XIX.

La Puerta de Alcántara de Toledo tenía en origen dos torreones situados cada uno en un extremo del puente. El torreón del este debido a su estado de ruina fue reemplazado por un arco triunfal de estilo barroco en 1721. Según la cartela que acompaña esta pieza, este fragmento del escudo "Aparece decorado con la figura de un vellón (piel de carnero) que forma parte del collar del Toisón que rodearía en origen un monumental escudo de España. Este elemento está presente en el escudo de la Monarquía Española como símbolo de la soberanía real sobre la Orden militar del Toisón de Oro."

Una breve historia sobre la fundación de la Orden del Toisón de Oro nos la ofrece Pinedo y Salazar en su obra de 1787. La Orden del Toisón de Oro debe su fundación "Al generoso espíritu de Felipe Duque de Borgoña, cuyas amabilísimas prendas, valor heroyco y elevadas virtudes grangeáron el renombre de Bueno, debió esta inclita Orden su esclarecido origen (...) con el titulo de Caballeria del Toyson de Oro tuviese por objeto defender y guardar la pureza de la Fe, el Estado de la Iglesia Católica, el bien y amparo de los pueblos, y la conservación en su entereza de las virtudes christinas. Así el fundador de esta Insigne Orden, aprobada por el Pontífice Eugenio IV el año de 1433 (...) Por el casamiento de María, hija y heredera del Duque de Borgoña Carlos el Atrevido, y nieta de Felipe el Bueno, pasó con el Ducado de Borgoña la Soberanía de la Orden a Maximiliano de Austria, después Emperador de Alemania, cuyo hijo Felipe el Hermoso, al contraer matrimonio con Juana, hija de los Reyes Católicos, traxo á la Corona de España, con la sucesión de los Estados de Flandes, la Soberanía del Toyson, desde cuyo tiempo quedó consagrada á sus legítimos sucesores en la Monarquía Española."
(...) Para que esta Orden y sus Caballeros cofrades fuesen notoriamente distinguidos, estableció el fundador se diese (...) un símbolo ó divisa que fuese un Collar de Oro (...) y en la parte inferior estuviese pendiente un Vellocino de Oro, (...)".

Pinedo y Salazar, Julián de, Historia de la insigne Orden del Toisón de Oro, B.O.E.-R.A.H., 1787, en web.

ESCUDO DE CASTILLA

Escudo de Castilla.
Modillón del claustro del Monasterio de San Salvador de Oña (Burgos)

Su origen parece remontarse hacia 1175 durante el reinado de Alfonso VIII. Este rey adoptó en 1165 un signm regis (sello real) con forma de rueda del tipo de los empleados en la cancillería del monarca de León desde el año 1157. Hacia 1163 se usaba un sello de una sola cara en el que se representaba al rey en tipo ecuestre portando una lanza. La primera impronta hallada en la que figura un castillo es del año 1176 en un documento que se custodia en la catedral de Toledo. El castillo se incluye en el sello con clara connotación territorial.

Desde su aparición el castillo cuenta con unas líneas básicas: tres torres siendo la central más alta. En cuanto a los colores son oro sobre gules, similar a la de la esposa de Alfonso VIIILeonor de Plantagenet: tres leones o leopardos pasantes de oro sobre gules. No obstante los colores se encontraban ya fijados desde tiempos de Fernando III.

condadodecastilla.esEl origen del escudo de Castilla.


GARCÍA ÁLVAREZ DE TOLEDO:  I DUQUE DE ALBA

Escudo del Duque de Alba en el Convento de Carmelitas Descalzas de Piedrahita

En 1472 el rey Enrique IV concede el ducado de Alba a García Álvarez de ToledoII conde de Alba. Sus armas son un jaquelado de plata y azur timbrado con corona ducal. El uso del jaquelado, una partición muy simple, demuestra la antigüedad de la casa de AlbaGarcía Álvarez de Toledo aportará nueve banderas para conmemorar su participación en las campañas contra el Reino Nazarí de Granada.

El escudo que vemos se encuentra en el Convento de Carmelitas Descalzas de Piedrahita (Ávila) fundado en 1460 sobre un edificio anterior por doña María Álvarez de Vargas. Los duques de Alba se harán cargo del patronazgo del convento en 1528. Es uno de los tres escudos que adornan el edificio.


PEDRO GIRÓN PACHECO

Escudo de Pedro Girón en el castillo de Peñafiel

Pedro Girón Pacheco (1422 o 1423/1466). Fue XXIX maestre de la Orden de Calatrava; señor de Urueña, Tiedra, Peñafiel, Gumiel de Hizán, Briones y Santiesteban del Puerto; camarero mayor del rey Enrique IV en la Cámara de los Paños (RAH).  "El rey don Henrique el quarto... le dió de las armas reales, cuio blasón es éste: primero de oro con tres girones de gules; y dos enmanteladuras, la primera de castilla y la segunda de León" (Cobos y De Castro, 1998).


PEDRO FERNÁNDEZ DE VELASCO Y SOLIER

Escudo de Fernández de Velasco. Siglo XV. Castillo de Manzanares el Real

Pedro Fernández  de Velasco y Solier(1399-1470), por sus servicios el rey Juan II frente a los Infantes de Aragón, se le reconoce como I Conde de Haro (1430). Estará de nuevo junto a Juan II frente a los Infantes de Aragón en la decisiva batalla de Olmedo (1445) en la que es herido de muerte el infante don Enrique, por esta victoria es premiado con la villa de Frías, a la que debió añadir las de "las localidades de Haro, Arnedo, Herrera de Pisuerga, Medina de Pomar, Briviesca, Sala de los Infantes, Santo Domingo de Silos, Villalpando, Cuenca de Campos y Tamarite", además de una notable influencia en la ciudad de Burgos. Casó con Beatriz Manrique de Lara. Le sucedió su primogénito Pedro Fernández de Velasco y Manrique, (p.t. s. XV/1492), II conde de Haro. "Fernández de Velasco, había contraído matrimonio a comienzos de la década de los años cincuenta del siglo XV con Mencia de Mendoza, hija del I marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza" (RAH).


ARMAS DE HERRERA

Armas de Pedro García de Herrera y Rojas
Patio de armas del castillo de Ampudia (Palencia)

El escudo de armas que vemos pertenece a Pedro García de Herrera y Rojas (1390-1455), señor de Ampudia y mariscal de Castilla; participó en la toma de Antequera (1410) y conquisto Jimena de la Frontera (1431). Está enterrado en la colegiata de San Miguel de Ampudia junto a su mujer María de Ayala. El escudo se encuentra en el patio de armas del castillo de Ampudia, como vemos está fracturado y le falta un trozo. Cooper vio el escudo completo en una dependencia del castillo. por lo que es de imaginar que no es este. No obstante, comenta que el escudo que si pertenece a los señores de la primera mitad del siglo XV, probablemente el castillo aún no estaba construido, por lo que autoría puede deberse a los pleitos entre sus sucesores por la herencia de la que estaba incluida Ampudia, causa por lo que mantuvieron vivo el interés por el apellido. Según la nuera de Pedro García de Herrera, ella y el hijo de éste "mejoraron e labraron e fezieron ciertas labores e hedificios en las fortalezas de Enpudia (...) en que dis que se gastaran e gastaron fasta en quantia de cinco quentos de maravedis".

El escudo de armas de Herrera son: campo de gules (rojo), dos calderas de oro fajadas de gules; bordura de gules con doce calderas de oro.

sábado, 9 de mayo de 2020

El castillo de Mora de Rubielos


Llegamos a Mora de Rubielos desde Albarracín. tan sólo haciendo una breve parada para fotografiar desde la carretera el castillo de Santa Croche.El castillo de Mora es un imponente edificio "representativo del gótico mediterráneo" según el tríptico que entregan en la visita (2005) excelente y muy completo.

El edificio que vemos en la actualidad se asienta en un promontorio rocoso en la parte más alta de la villa. Con anterioridad existía uno mas antiguo, probablemente musulmán. En el tríptico se hace una reseña de su historia: Mora fue conquistada en 1171 por Alfonso II de Aragón; en 1198 su hijo Pedro II, lo dona a Pedro León. Jaime I el Conquistador, hijo de Pedro II, lo donará en 1255 a su hijo Jaime  de Jérica (de quien se cuestiona su legitimidad). Con motivo de la Guerra de los Pedros (1356-1369) entre Pedro IV de Aragón y Pedro I de Castilla, la villa y el castillo son tomados por las tropas castellanas en 1363 y reconquistada un año después gracias a la intervención de la población por lo que el rey aragonés promete mantenerla siempre unida a la Corona. En 1367 los señores de Jérica venden la villa y el castillo a don Hugo, vizconde de Cardona, y éste a su vez, tan sólo al cabo de un mes, lo vende a Blasco Fernández de Heredia. Serán los Fernández Heredia quienes construyan el actual castillo y se constituirán en Señores de Mora, dinastía que rigió la villa durante los siguientes cinco siglos hasta su desamortización.

Patio de armas porticado

El castillo se eleva entre la defensa natural del río Mora por el sur y oeste; por el este estaba resguardado por el Fuenlazana que pronto, según Cooper, se convierte en alcantarilla lo que obligó a ampliar el recinto hacia esta zona quedando del mismo lo que conocemos como Nuevas Torres, una barrera monumental que, como describe, parece proteger más al atacante que al defensor. La muralla urbana exterior del castillo y la función de éste eran cerrar el recinto por el norte lo que confinaba a la población en una hoya. Era evidente (Cooper) que se pretendía invertir en la construcción una fortuna incalculable, tanto que no hubo fondos para concluir el proyecto: los muros tienen un grosor de 4 metros y el despliegue de alambores por la parte del río sólo era superado en la península por el de Tomar en Portugal. Lo califica de extravagancia arquitectónica que con el tiempo pudo influir en la construcción de otros castillos aragoneses de menor empaque: construcción en piedra arenisca, naves abovedadas, taludes y patio central. Su estructura estilística la divide en dos; la parte N-E, la zona que da a la población, dominada por dos grandes torreones amatacanados con paños de mampostería; mientras que el S-O, zona que da al campo, es toda de sillería con dos enormes torres poligonales, esta parte que da la sensación de inacabada: le falta el adarve y una planta más, y para crear dependencias útiles se levanta un ático que desfigura la fachada de este lado.

Nuevas torres desde el castillo

El interior es un patio inmenso porticado de dos plantas, el más grande de toda España, que da idea del desembolso que debió asumirse. El conjunto no posee aljibe, el abastecimiento de agua quedaba limitado a un pequeño pozo, aunque se ha descubierto, dice en nota, un manantial subterráneo del que se desconoce su antigüedad. La planta superior carece de bóvedas y en las inferiores son de tan escasa calidad que da a entender un cambio continuo de criterios durante la construcción sin dar una idea clara a qué dedicar cada una de las estancias. Sobre la puerta campean las armas de los Fernández de Heredia: cinco castillos en campo cuadrado colocados en diamante. Se pueden ver marcas de cantero en algunas dovelas y sillares del edificio.

Torre esquinera de sillería y paño de mampostería

Como hemos dicho el castillo lo construyen los Fernández de Heredia. En este punto Cooper debate quién pudo ser el promotor de la obra y, sobre todo, cuál era su fin. La única persona que pudo financiar tan desorbitado gasto era Juan Fernández de Heredia, padre de Blasco Fernández quien adquirió la villa y el castillo primitivo a don Hugo. Era Juan Fernández Heredia ilustre personaje y de gran poder, fue Gran Maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén entre 1377 y 1396. A pesar de su experiencia como constructor en Tierra Santa y en Avignon, donde fue gobernador, en el castillo no existen heráldica ni atributos que lo vinculen con los sanjuanistas, además, apostilla, desde 1382 hasta su muerte no pisó la Península. Relata también un hecho anterior, de 1364: Bonaventura de Arborea, viuda de Pedro Jérica, último titular Jérica de la villa y castillo, tres años antes de la venta a don Hugo, decide pasar la población a Castilla en un intento de evitar que fuese heredado por el hijo ilegítimo de su marido con el fin de que la propiedad recayese en su hija Juana de Jérica; ésta estaba casada con Juan Sánchez Manuel, sobrino de don Juan Manuel y que había sido nombrado  conde de Carrión por Pedro I de Castilla, es decir, que Mora cambiaba de bando en plena Guerra de los Pedros. Dicha transacción, como el mismo Cooper señala, no llegó a efectuarse y el infante Juan de Aragón convocó cortes en Mora reafirmando su jurisdicción y anulando toda enajenación de los bienes de Pedro Jérica en 1367.

Fragmento del escudo de los Fernández Heredia

Volviendo de nuevo al tríptico informativo, en 1617 Juan Fernández de Heredia, -por disposición testamentaria del Gran Maestre de San Juan, todos los herederos debían tomar el nombre Juan- cede el castillo a los franciscanos convirtiéndolo en convento. En 1700 sufrió un gran incendio y se perdieron los archivos y la biblioteca; en la consiguiente restauración se alteró el aspecto del castillo. En 1835 pasa a dominio municipal tras la desamortización de Mendizábal y se convierte en cárcel. Durante las Guerras Carlistas la fortaleza se convierte en reducto liberal siendo asediada y sufriendo graves desperfectos. Durante la II República (Cooper) se inicia un proceso de restauración que se paraliza durante la Guerra Civil de 1936 y el arquitecto restaurador es represaliado sin llegar a concluirse las obras. Durante la contienda  se convierte en cuartel y será abandonado posteriormente. En 1972 se inicia su proceso de restauración y puesta en valor.

Para esta entrada he consultado las siguiente publicaciones:

La fortificación de España en los siglos XIII y XIVCooper, Edward, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.

miércoles, 29 de abril de 2020

El castillo de Montefrío


Llegamos a Montefrío desde Tocón por la carretera A-335, una carretera sinuosa que asciende por la sierra entre olivares que nos deja frente a un mirador desde el que se contempla la típica imagen de la villa a los pies de la Iglesia de la Villa en lo más alto del pueblo. Probablemente no sé si sería este el punto desde donde verían las tropas de Fernando el Católico el castillo nazarí antes de su toma que  dejaría el camino libre hacia la ciudad de Granada.

Entrada al castillo entre dos cubos artilleros

Pero la historia del castillo de Montefrío comienza unos años antes, tras victoria de Alfonso XI en la batalla del Salado (1340) y la posterior caída en 1341 de Alcalá la Real, Priego y Alcaudete. El reino nazarí de Granada reorganizará la defensa de sus fronteras en el sector noroccidental. Reformará los castillos de Íllora y Moclín entre otros, y construirá la fortaleza de Montefrío a la vez que reformará una serie de atalayas vigía y edificará otras nuevas en cerros escarpados que les permitía controlar los pasos naturales. El sistema defensivo de Montefrío estaba formado por el castillo, algunas torres de alquería -se menciona la desaparecida Torre de Nunes- y diversas atalayas, en total 8: Cortijuelo, Hachuelo, Cabreriza, Sol, Espinar, Quebrada, Guzmanes y Anillos que controlaban los valles del río Milanos, Molinos, Turca y Peral hacia la vega de Granada.

Cubo y resto de un lienzo del segundo recinto en la esquina SO

El castillo se erige en un escarpe rocoso, en una posición estratégica que controla el río Milanos, a mediados del siglo XIV durante el reinando Abu AbadallahYusuf I, (1332-1354) o Muhammad V (1354-1359/1362-1391) siendo encargado del proyecto de construcción el alarife mayor de la Alhambra. Su ubicación en lo alto del promontorio la hace casi inexpugnable, de hecho no será tomada. La fortaleza nazarí, de la que queda poco, estaba dividida en dos recintos amurallados claramente diferenciados a los que se accedía a cada uno de ellos a través de puertas en recodo. En la parte superior se asentaba el recinto militar, ocupado por la alcazaba; contaba con torre del homenaje, tres plazas de armas y dos amplios aljibes. Sus murallas tendrían hasta 7 torres circulares y cuadradas intercaladas, similar a los castillos cercanos que aún conservan su estructura. Fue residencia de Aben Ishmail III que reinaría más tarde como Jusuf V. El recinto inferior estaba ocupado por la población y se extendía por la ladera del monte hacia el perímetro de las murallas. Probablemente existía un tercer recinto amurallado a los pies del cerro que sería la zona del arrabal. Montefrío con su red de atalayas contaba con el apoyo militar de entidades mayores como Loja y Granada y serviría de refugio a la población con sus víveres y ganado en caso de peligro. Este sistema, sin embargo, sólo funcionó y fue eficaz contra las algaradas cristianas que buscaban botín, cautivos y ganado, a la vez que la destrucción de cosechas, pero se mostraría ineficaz frente al uso de la artillería cristiana que aceleró la caída de las distintas plazas a partir de la guerra emprendida por Fernando el Católico en 1482 y acabaría con la caída Loja y a rendición de Montefrío (1486) antes de concluir con la toma de Granada (1492).

Los dos aljibes y torre cuadrada de la alcazaba vistos de la torre de la iglesia

Montefrío sufrió varios ataques e intentos de asedio por las tropas castellanas en 1410, 1431, 1455 y 1457, además de los ataques a cargo de Enrique IV en 1463 y 1464, rápidos y cortos que como hemos dicho buscaban la obtención de un botín y la destrucción de cultivos sin buscar la conquista territorial. Es a partir de 1482, con Fernando el Católico y las acometidas de 1484 y 1485 que finalizan 1486 tras la caída de LojaÍllora y Moclín cuando el alcaide de la población negocia su entrega evitando la ocupación violenta.

Torre cuadrada

Desde su conquista hasta 1491 mantiene el modelo militar y conserva sus defensas. A partir de este año comienza a tener carácter más civil y se inicia la repoblación del territorio. Montefrío será entregada en usufructo a Alonso Fernández de Córdoba en pago al préstamo que hiciera a los Reyes Católicos para financiar la guerra. En esta situación estará hasta 1531 (cartela) o en 1510 (Cooper) cuando Granada recupera la potestad sobre Montefrío  -en época nazarí pertenecía a la cora de Elvira- pagando una parte del coste inicial. Según Cooper fue empeñada por 8 millones de maravedíes y se recobró la titularidad -el titular en ese momento era Pedro de Córdoba, el hijo del anterior-, pagándose la cantidad de 6 millones, la diferencia de 2 millones representaba "el valor del usufructo de Montefrío por los Córdoba en los 24 años de su ocupación"-en nota se especifica que la suma adelantada era de 7 millones-. Por otra parte, añade, fue la Corona quien pagó el coste de las nuevas fortificaciones según documentación que cita, haciendo una aportación en "dies e syete de octubre de ochenta e siete años dozientas myll maravedis que las ovo de aver para labrar una barrera en Montefrio". Estos deben ser los restos que Malpica Cuello destaca "en la zona del O antes de llegar al gran aljibe, viniendo de abajo, hay unos restos de muros de sillares, pero con un encintado de yeso, que sin duda deben adscribirse a las obras hechas por los castellanos".


Troneras de la barrera y escalera de acceso al adarve. 

En el momento de saldar la deuda el castillo se encontraba en ruina y se había solicitado su derribo para favorecer la expansión del pueblo. Tras la conquista se convirtió en fortín y en el lugar que ocupaba la mezquita se levantaría la iglesia de la Villa, obra de Diego de Siloé. Respecto a la torre de la iglesia Cooper comenta que su disposición interior es muy similar a la de una torre del homenaje, "con tres bóvedas de cañón en pila", aunque su ubicación fuera del recinto da a entender que sólo se usó como campanario. De la fortaleza se conservan algunos lienzos de la muralla perpendiculares al NO y dos torres circulares que defendía la entrada que situada entre ellas "con troneras muy desgastadas" y parte de una muralla quebrada con foso, adarve y peto almenado con orientación SO, una de las torres de planta cuadrada, tres aljibes -los dos de la alcazaba y un tercero "situado en mitad de la ladera"- y restos de las viviendas de la zona baja o villa. Para concluir llama la atención subiendo la cuesta que nos lleva a la explanada de entrada al castillo una serie de nichos excavados en la roca a la izquierda del camino que son tumbas de época cristiana.

Aljibe grande

Para concluir es importante señalar que los estudios que he consultado hacen hincapié sobre todo en las atalayas y torres y todo el sistema de dominio visual del territorio por lo que recomiendo la lectura de los trabajos de Malpica Cuello y Pedregosa Megías que cito en la documentación por ser dos excelentes trabajos de investigación y de comunicación muy asequible al lector.

Nichos de época cristiana en la ascensión al castillo

Para esta entrada he consultado, además de las cartelas informativas instaladas fuera del recinto y en el campanario de la Iglesia de la Villa, la siguiente documentación:

Montefrío en época nazarí, Pedregosa Megías, Rafael, @rqueología y Territorio, nº 8, 2011.
Poblamiento y Castillos en Granada. Malpica Cuello, Antonio, Lunwerg ed. 1995
Castillos Señoriales de la Corona de Castilla, Cooper, Edward, Junta de Castilla y León, 1991
El castillo de Montefrío, en www.rinconesdegranada.com


Iglesia de la Villa. A derecha del personaje el aljibe pequeño

                                                     Vista de Montefrío desde la torre de la Iglesia de la Villa

 Montefrío en el centro de la imagen desde la carretera de Tocón

Aljebe pequeño

Cubo de la entrada con troneras