La localidad de La Torre se asienta a los pies de la Sierra de Ávila, en el valle Amblés, a 1129 metros de altitud junto a la carretera N-110. Dista 24 km. al oeste de la ciudad de Ávila y unos 17 km del puerto de Villatoro que cierra a poniente el valle. La referencia del castro más cercano es el de Sanchorreja, a unos 10 km. al noreste, en la Sierra de Ávila, y el de Chamartín, algo más alejado, a unos 7 km. más al norte de Sanchorreja. El día era desapacible, lloviznaba y del valle, inundado por la niebla, no podíamos ver la Sierra de la Paramera, que lo cierra por la vertiente sur.
Como era de prever, nadie de sus aproximadamente 210 vecinos nos recibió en el pueblo. Hasta pasada media hora no vimos ningún vecino por sus calles. Dejamos nuestro coche en una calle cercana a la iglesia parroquial y comenzamos nuestra visita en busca de los verracos. De la iglesia destaca la elegante torre-campanario con excelente fábrica de sillares de granito; a sus pies sabíamos, por las referencias que llevábamos, de la existencia de dos verracos, un tercero empotrado en una pared, y un cuarto que no íbamos a ver porque está soterrado. Nuestras notas, siguiendo al profesor Manglano, eran las siguientes: "Cerca de Muñana y, siempre siguiendo el curso hacia el Este, marcado por el cauce del río Adaja, se documentan cuatro verracos en la población de La Torre". A continuación comenta muy brevemente la ubicación de las piezas, "uno de ellos frente a la iglesia".
Es un cerdo de pequeño tamaño, esculpido en una pieza, le falta la cabeza,, tiene el rabo resaltado y las patas separadas de la peana por un vano. El costado derecho, expuesto al jardín de la iglesia parece mejor elaborado que el izquierdo, la parte que mira hacia la iglesia, labrada esta parte con menos precisión. Las medidas que tomé son: 67 cm. de alto; 79 cm. de largo y 37 cm. de ancho.
Tras un breve paseo buscando el último verraco, el visitante descubre un pueblo típico de la sierra de Ávila, robustas construcciones de granito y mampostería, y algunos bloques de adobe, edificios que poco a poco se van perdiendo y que aún pueden contemplar, por lo que es muy recomendable la visita.
Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:
Manglano Varcárcel, Gregorio Ramón, Los verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018








