Después de nuestra visita al castillo de Guijosa, nuestra siguiente destino era Sigüenza, la ciudad del Doncel. Nuestra parada fue breve, apenas si cruzamos frente al castillo y dimos un pequeño rodeo para descubrir partes de la cerca medieval. Según la cartela que hay junto a un tramo de muralla, Sigüenza tuvo siete puertas de las que quedan aún cinco: Puerta del Toril o de la Cañadilla, Puerta del Sol, Puerta del Portal Mayor, Puerta del Hierro y Arquillo de San Juan o de la Travesaña Baja, que, además de permitir el acceso a la población también cumplían con funciones de vigilancia y recaudación de impuestos.
Siguiendo a Jiménez Esteban, la muralla de Sigüenza bajaba, partiendo del castillo bordeando "el cerro que forma el arroyo Vadillo", al este de la población, aún quedan algunos tramos de la cerca y de algunos torreones como el campanario del antiguo convento de Santa Clara que fue un torreón transformado. Más hacia el norte "está el postigo del Sol, simple abertura en la muralla. Entre el castillo y esta puerta sólo hay una manzana y la calle Mayor sirve de adarve. Frente al ábside de la catedral se encuentra la Puerta del Toril que corresponde a la ampliación del obispo Mendoza del siglo XV", aquí podemos ver el puente que salva el arroyo Vadillo. Frente a la catedral, hacia el oeste, junto al Museo Diocesano "hay un pasadizo en el que sigue por su acera derecha la muralla primera hasta enlazar con un gran cubo circular al final de la calle Hospital en unión con la calle Valencia", se refiere al Cubo del Peso.
| Cubo del Peso y restos de la muralla del siglo XIV |
Según la cartela de esta imagen, "del arco del Portal Mayor arranca el lienzo de muralla del siglo XIV, bordeando el perímetro de la ciudad llega hasta el principio de la calle Valencia donde se conserva un cubo o torreón de la muralla construido con fines defensivos". La muralla, concluye, que cerraba el recinto de la ciudad medieval, separaba la ciudad del arrabal que en aquellas época estaba habitado por población morisca.
Desde este punto, continúa Jiménez Esteban, "tuerce hacia el castillo con el muro completo, pero entre casas", hasta llegar a la Puerta de Hierro, "puerta que tiene como defensas dos cubos cilíndricos (uno casi derruido hoy día), macizos, de grandes piedras colocadas a espejo entre bandas de piedras horizontales como en las murallas de Ávila, obra primitiva del siglo XIII". La puerta se abre con dos arcos de medio punto de ladrillo que, según la cartela, datan del siglo XII.
| Puerta del Hierro |
Sobre la Puerta del Hierro podemos leer en la cartela que hay junto a ella su breve historia: "En la Edad Media en Sigüenza se levanta una muralla defensiva que el aumento demográfico y la consecuente expansión urbana obligará a sucesivas ampliaciones. Fruto de esta expansión es la reforma del siglo XIII que decide sustituir una de las puertas más antiguas de la ciudad. El arco de medio punto original del siglo XII se conservó, añadiéndole dos torreones o cubos de mampostería y ladrillo que le imprimen carácter defensivo". Esta puerta, continúa la cartela, era por la que se accedía al mercado semanal, lugar desde donde arrancaba y "a través de ella se accedía desde la ciudad a la morería, cuyo centro era la calle Herreros, y la Judería Nueva", según se puede leer en una losa de piedra.
Otra de las puertas, la Puerta o arco del portal Mayor es semejante a la anterior Puerta del Hierro. Hubo otra muralla, comenta Jiménez Esteban, "que abarcaba la judería y cuya conexión con la ciudad era el arco de la Travesaña y la Puerta de Hierro. Tenía esta muralla el portal mayor en la calle de su nombre, y la Puerta Nueva, hoy inexistente con salida al campo"; continuando hacia, "un arrabal medieval en torno a la iglesia de Santa María, donde estuvieron los tintes de paños y alfares aprovechando las aguas del arroyo Valdemedina", que desagua en el Henares, y donde el nombre de sus calles nos da una idea de la actividad que allí se realizaban: calle de Alfarerías, del Tinte Alto, del Tinte, callejón del Tinte y calle del Tinte Bajo, así como el Puente del Tinte que cruza el mencionado Arroyo de Valdemedina.
Bibliografía consultada:
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