lunes, 16 de febrero de 2026

Montblanc: Murallas


Llegamos a Montblanc desde la ciudad de Tarragona. Era nuestra segunda visita a la villa de la Conca del Barberá. Nuestra intención era recorrer su muralla, y tuvimos un primer equívoco, cada tramos de la cerca tiene el nombre de un rey de Aragón lo que lleva a algún visitante a confundir la fecha de su construcción.

Puerta de Sant Jordi

Comenzamos nuestro recorrido desde la plaza de San Francisco, y siguiendo el relato que hace Cooper, la muralla de Montblanc se construye a mediados del siglo XIV durante el reinado de Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, encargo que recibió Guillem de Guimerá como maestro de obras. La  fortificación de la villa fue parte de la defensa del reino de Aragón contra la amenaza de las tropas castellanas del rey Pedro I, durante la Guerra de los dos Pedros. Además de MontblancGuillem de Guimerá, también se encargó de fortificar las plazas de Cervera, Lérida (1367) y Santes Creus.

Puerta de Sant Jordi desde el interior de la muralla

Guillem de Guimerá, emprendió la fortificación de la cerca en 1366, año que es nombrado comendador de la Orden de San Juan de Barberá, encomienda de origen templario que tras la disolución de la orden de los caballeros pasó a manos de los hospitalarios a principios de siglo XIV. La obra de Guimerá es significativa dotando a las murallas de manteletes, pieza de madera que defendía el hueco entre almenas. Según Cooper esta práctica ya la había llevado a cabo el propio maestro de obras en las almenas del convento de Santes Creusque donde había reciclad las cabezas  tempranogóticas talladas en las almenas transformándolas en alcayatas para manteletes, estructura que podemos contemplar en el almenaje de torreones y lienzos, aunque hoy reconstruidos, de Montblanc. Destacar que Guimerá probablemente fue encargado en principio de las obras de la puerta de Serranos de Valencia.

Interior de la muralla

En el modelo constructivo de las murallas de Montblanc reproduce el primitivo de la ciudad italiana de Monteriggioni, consistente en torreones abiertos por la gola, intramuros de la cerca, careciendo cada torreón de bóvedas. La bóveda, comenta tenía como objeto inmediato en el torreón el torreón facilitar una plataforma lo suficientemente fuerte para instalar el trebuchete. En este sentido el circuito de Montblanch, que cuenta con 31 torreones, carecen por completo de bóvedas, están abiertos por la gola y los pisos se construyen mediante vigas apoyadas en mechinales. El acceso entre plantas debía hacerse mediante escaleras de mano. Debemos señalar que Monteriggioni, se encuentra en la Toscana, provincia de Siena. Esta ciudad construyó su recinto amurallado en 1214 para defenderse de los florentinos y mantiene hoy día intacta la muralla y sus 14 torres.

Muralla y puerta de Santa Ana. Junto a la ladronera que defiende la puerta
se observa el mantelete que cubre las almenas de la torre

El mismo año que se construye la muralla, Pedro IV ordenó la reparación del castillo. Según las últimas excavaciones llevadas a cabo, el castillo tenía forma rectangular y tres cuerpos adosados; debía carecer de torres pues no existen vestigios de las mismas. Era una construcción de piedra y tapial. Según estas excavaciones el recinto fue abandonado entre los siglos XV y XVI, pasando a ser cantera de otros edificios de la villa, en consecuencia no queda nada de él. 

Interior de una de las torres con puerta y rastrillo, abierta
por la gola se observa la ausencia de bóvedas que soporten
los pisos superiores.

Para esta estrada he consultado la siguiente documentación:

La fortificación de España en los siglos XIII y XIVCooper, Edward, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Montblanc, L.B.S., en románico digital.com

Torreón sobre la roca madre junto a la puerta El Foradot

Interior de la muralla junto a El Foradot las almenas son modernas


No hay comentarios:

Publicar un comentario