Tras nuestra breve visita a la iglesia de San Juan Bautista en Cubillas del Pinar, proseguimos nuestra ruta hasta Guijosa, a tan solo 3 kilómetros al oeste y a una altitud de 1056 metros.. El castillo se encuentra junto a la carretera, en la salida del pueblo dirección Sigüenza, al pie del páramo que forman el río Henares por su margen izquierda y el río Dulce por la derecha. El edificio es una construcción de cuidada estampa medieval Estuve un rato hablando con una vecina, una mujer mayor, comentando las obras que se estaban haciendo en el castillo. Poca cosa. Era día de San Juan, el cielo se presentaba claro, despejado y luminoso, había llovido la noche anterior y presagiaba una tarde calurosa.
| Lienzo este, con viviendas adosadas, y torre del homenaje |
EL CASTILLO
El castillo, según el escudo de armas que campea sobre la puerta de acceso, perteneció a la familia López Orozco, al menos hasta 1367. Está formado por una torre cuadrada rodeada de un recinto con cubos en las esquinas. Según Jiménez Esteban, a quien vamos a seguir en nuestra visita, la torre central, la del homenaje mide 10 metros de lado y unos 18 metros de alto; está rodeada de una cerca que dista unos 10 metros de la torre; la cerca tiene torres circulares en las esquinas, lo que le confiere "cierta similitud con la Torresaviñán y muchos castillos-torres vascos y montañeses". También Cooper hace hincapié en esta similitud, aunque erróneamente, en 1991: "este gallardo fortín es como una caricatura del regio alcázar de Olite, sede de los reyes de Navarra" que por su distribución "la planta, un torreón rodeado de un recinto cuadrado con cubos en los ángulos, es la típica norteña". No obstante el propio Cooper (2014) aclara que la descripción que hizo en 1991 contenía muchos errores, entre ellos "la datación de este castillo (Guijosa) y la presunción de que fuera posterior al castillo de Carlos III en Olite" toda vez que el de Olite, tal como nos recuerda Moreno García, se construye entre 1402 y 1424.
| Lienzo Sur donde se abría el acceso al castillo protegido por un matacán |
Como hemos comentado, el castillo estaba en obras por lo que no pudimos acceder a su interior (nuestra visita fue en 2015) por lo que seguiremos de nuevo la descripción que hace Jiménez Esteban. La torre del homenaje, única torre que tiene la fortaleza, consta de cuatro pisos y se accedía a ella a la altura del primero, a unos tres metros del suelo, mediante una escalera de mano que se retiraba en caso de asedio. Está construida con mampostería de escasa calidad, aunque tiene las esquinas reforzadas con buenos sillares de granito, material utilizado también en una moldura entre el segundo y tercer piso. En el tercer piso, en cada una de las caras, se abre una ventana con un balconcillo de matacanes que protege cada lado de la torre. El último piso aún conservaba el arranque de las almenas y nos hace notar que es más ancha en la base que en el piso superior.
| Lienzo sur con viviendas adosadas y el suroeste con tres ventanas reconstruido |
El recinto que rodea la torre tiene forma cuadrangular, con torres circulares en las esquinas; sobre éstas se eleva directamente un cuerpo sobre el adarve "formando una especie de garitón almenado en chaflán sobre los lienzos de la muralla, ejemplos bastante raros en el arte militar medieval", estos se sostienen sobre ménsulas en su cara interior. Dichos garitones tienen la peculiaridad de que son redondos hacia el exterior y con lado rectos hacia el patio a modo de ábside románico, poseen a su vez dos puertas que dan acceso a cada lado del adarve. Aquí debemos comentar que cuando Jiménez Esteban visitó el castillo la torre de la esquina suroeste había desaparecido a causa de un derrumbe, al igual que parte del lienzo y los matacanes que defendían el centro de cada lienzo, tal como se muestra en la fotografía y el plano que adjunta en su publicación. Los muros, construidos a espejo, son macizos.
| Lienzo oeste con matacán y cubo esquinero reconstruidos |
El castillo estaba defendido por un foso, hoy colmatado, por lo que debía tener un puente hasta la puerta de acceso al patio que se abría en el lienzo sur. La puerta está formada por un gran arco rematado con tres escudos, uno de ellos, según Cooper, está borrado; el segundo tapado parcialmente por una casa adosada al muro y el tercero, bien visible, el la familia López Orozco "lo que viene a confirmar que fue Íñigo López de Orozco su constructor" según comenta Herrera Casado. Una vez en el patio para ingresar en la torre de homenaje, se hacía por su cara este, por una puerta abierta en el primer piso a la que se accedía por una escalera manual. El patio, según se aprecian en los mechinales, concluye Jiménez Esteban, debían tener dependencias con dos pisos.
| Lienzo norte en el que se aprecia la forma absidal de los garitones |
CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS
Como hemos comentado la familia López Orozco es quien construye el castillo en el siglo XIV, según el escudo que hay sobre la puerta de acceso, aunque, como detalla Jiménez Esteban, se carece de documentación relativa a esta fortaleza lo que no ocurre con otros castillos de la zona que están bien documentados. Herrera Casado, nos guía sobre las tenencias de la puebla antes de la construcción del castillo. El pueblo perteneció a la comunidad de villa y tierra de Medinaceli en época de repoblación, pasando en la segunda mitad del siglo XIII a poder de doña Beatriz, reina de Portugal. Esta fue hija de Alfonso X el Sabio y estuvo casada con Alfonso III de Portugal. De ésta paso a su hija doña Blanca, abadesa del convento de Las Huelgas de Burgos; por último, y mediante compra, pasó a engrosar las abundantes posesiones de don Juan Manuel.
| Escudo de armas de la familia López Orozco a la izquierda otro ilegible |
Posteriormente pasó al señorío de Íñigo López de Orozco a quien se atribuye la construcción de la fortaleza; no obstante, comenta Cooper al respecto, que lo único cierto es que la construcción es anterior a 1368, como apuntábamos al principio, toda vez que Íñigo López de Orozco Gómez, hijo del anterior, a quien se refiere Herrera Casado, fue ejecutado en 1367. Íñigo López de Orozco, padre, había combatido a las órdenes de Alfonso XI en la conquista de Algeciras siendo el encargado de la construcción y organización de las máquinas de asedio, por lo que recibió varias posesiones en señorío a la vez que se confirmaron las que ya poseía, como la villa y el castillo de Cogolludo. A su muerte en 1355 las posesiones pasarían a poder de su hijo Íñigo López de Orozco Gómez.
Íñigo López de Orozco Gómez militó en las filas de Pedro I durante la guerra civil que lo enfrentó a Enrique II, y en la conocida como Guerra de los dos Pedros contra Pedro IV de Aragón. Durante esta última fue apresado en la batalla de Araviana (1359) y rescatado por Pedro I al año siguiente. De vuelta a Castilla en 1360 y "hasta su defección en 1366 (...) vivió confiado en la proximidad de Guijosa con la frontera de Aragón para ponerse a salvo" temiendo ser asesinado. El castillo, según Cooper "pese a la arquitectura poco refinada, el conjunto tiene carácter de angustiosa vigilancia, expresada por cierta exageración vertical, y por la apariencia de prisa en la construcción". El temor a ser asesinado se hizo realidad tras la derrota de los Trastámara en Nájera, (1367) donde fue hecho prisionero y ejecutado, pasando el castillo a poder real. En 1424 está en manos de Juan de la Cerda y Juana Sarmiento, cuyo hijo, Luis de la Cerda hizo cesión de su legítima al primer duque de Medinaceli, integrándose así en la casa ducal.
| Entrada al castillo tapiada sobre el que se ven dos escudos de armas |
Terminada nuestra visita y sin haber ingresado en la fortaleza por las obras, nos queda -así pendiente para una nueva visita-, seguimos nuestro camino hasta Sigüenza donde teníamos programada una breve parada sin llegar a interesarnos, por ahora, por su castillo, y aprovechar para hacer un breve recorrido por la villa antes de dirigirnos a nuestra siguiente destino, el castillo de Santiuste.
Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:
Cooper, E., Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León, Junta de Castilla y León, Salamanca, 1991.
Cooper, E., La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Herrera Casado, A., Castillos de Guadalajara. Guía de campo, Aache ed., Guadalajara, 2007
Jiménez Esteban, J., Castillos de Guadalajara I, Libros Penthalon, Madrid, 1992
Moreno García, R., Olite. El fastuoso palacio del Rey Noble, Muy Viajeros, Castillos y fortalezas, págs.. 60-69, Madrid 2024.
Morollón Hernández, P., Íñigo López de Orozco, en Historia Hispánica,
Morollón Hernández, P., Íñigo López de Orozco Gómez, en Historia Hispánica.
| Torre del homenaje en la que se observa el matacán de la ventana y los matacanes esquineros que coronan la torre, todos ellos reconstruidos |
| Detalle del lienzo este: ladronera, almenas, garitón y torre del homenaje |
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