domingo, 30 de marzo de 2025

Castillo de Ciria


Con la visita a Ciria (Soria) comenzamos nuestro viaje para conocer algunas fortificaciones que se levantaron en torno del río Manubles, prácticamente desde su nacimiento hasta su desemboca en el Jalón en Ateca (Zaragoza). Llegamos a Ciria por un ramal de la N-234 hasta la altura del km. 308, donde tomamos la SO-P-2017 que nos deja en la población. El castillo se construye junto a las hoces que el río Manubles forma a su paso por la sierra de Bigornia con el fin de proteger la vía que comunicaba Calatayud con Soria, vía que ya en época romana comunicaba Bilbilis y Numancia. La fortaleza se ciñe a un saliente del acantilado que forma el Barranco del Celorio; desde esta posición se domina ampliamente el territorio del sureste y el oeste desde una altitud de 1060 metros manteniendo comunicación visual con la fortaleza de Sauquillo de Alcázar -del que tan sólo quedan unos paredones (Gil Crespo) de la que dista  unos 8 km al oeste de Ciria-.

Lienzo suroeste


EL CASTILLO

El castillo está construido en mampostería, adaptándose a la topografía del terreno. Está formado por cortinas almenada y cubos de flanqueo, uno protegiendo la puerta de acceso a la fortaleza y un segundo en el extremo norte. Según comenta Gil Crespo, la fortaleza dispone de un complejo sistema de ingreso que, aunque "la puerta se abre directamente en el muro, una cortina interior obliga a formar un trayecto en codo y ascendente hasta el interior de la fortaleza"; la puerta debió tener dovelas hoy desaparecidas aunque el arco aún se mantiene gracias a la calidad del mortero de cal. La singularidad del circuito de sus murallas "son las "cremallera", una de ellas rematada en ángulo vivo, y otras tres de forma curva(Lorenzo), así mismo las confluencias de los muros son redondeadas, reforzándose las dos esquinas meridionales se con remates circulares.

Lienzo norte. La esquina y la confluencia de los muros son redondeadas

Añade Gil Crespo que "el interés de este castillo se incrementa por el uso de ciertos sistemas defensivos, como el regrueso artillero de la torre occidental", el cubo del extremo norte que mencionábamos, el regrueso del cubo envuelve un cubo interior anterior que tenía forma  octogonal (Lorenzo). Los lienzos conservan parte del adarve y del almenado en el que se aprecian aspilleras,  destacando que parte del lienzo occidental cuenta con la defensa natural del acantilado de unos 50 metros de altura que lo hace prácticamente inexpugnable por ese lado. La fortaleza contaba con un aljibe que ha perdido la bóveda, en la actualidad se encuentra medio oculto entre la vegetación.

Lienzo que protege el acantilado en él se observa el adarve, el almenado 
con remate piramidal y aspilleras

Así mismo debemos destacar la ausencia de la torre del homenaje, lo que nos indica que la función del castillo era albergar una guarnición para proteger la vía de comunicación, en este caso Soria-Calatayud por lo que "su construcción se reduce a una muralla, torres en las esquinas y de flanqueo, pero sin una torre del homenaje o principal ya que no había residencia señorial" como señala Gil Crespo

Torre occidental reforzaba con función artillera que envuelve otra octogonal

CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Sobre su origen Lorenzo lo data como obra musulmana del siglo X que a su vez se levanta sobre otro anterior mucho más pequeño, también musulmán, pues, añade, la factura de esta primitiva fortaleza "con torres poligonales y cremalleras en sus muros", es similar al castillo de Calatayud, fechado en el siglo X. Tal como nos recuerda Gil Crespo, los avatares históricos del castillo de Ciria en muchas ocasiones han ido de la mano de su vecino y casi desaparecido castillo de Borobia. Debió ser testigo de las conquistas del rey aragonés Alfonso I el Batallador que repobló estas poblaciones sorianas y confirmó privilegios a la villa vecina en 1132. También lo fue de la lucha por la aspiración al trono castellano del infante Alfonso de la Cerda a finales del siglo XIII, y debió ser testigo a su vez de la Guerra de los Dos Pedros mediado el XIV. A este respecto, Cooper, hablando del castillo de Davalillo (Haro), señala que el rey Sancho IV realizó obras, tanto de la cerca de dicha población riojana como en su castillo, financiándolas "con la mitad de los pechos que quitó a Ciria e a Borovia para la labor de los castillos".

Puerta de acceso protegida por un cubo de flanqueo

El 1395 formó parte del señorío que Enrique III de Castilla hizo entrega de Ciria a Juan Hurtado de Mendoza junto a las villas de Vozmediano, Borobia y Ágreda, aunque esta última se rebeló por su negativa a dejar de ser realengo para convertirse en señorío, por lo que el rey permuta estas villas por Almazán y Gormaz. Será en el primer tercio del XV cuando adquiera mayor protagonismo. En 1429 Alfonso V de Aragón ataca la frontera soriana ocupando los castillos de CiriaBorobia, Vozmediano, Serón y Deza, que permanecerían en poder de Aragón hasta 1437, cuando se solucionan los conflictos entre Castilla y Aragón y se devuelven mutuamente las plazas ocupadas durante la contienda. 

A la izquierda cubo occidental y a la derecha lienzo sobre el cantil

Destaca Cobos el hecho de que durante los siglos XII hasta el XV los castillos de frontera de Ciria, Cihuela y Peñalcázar fueron fortificaciones reales, circunstancias que perdurará hasta 1443 que en calidad de señorío en manos del condestable don Álvaro de Luna quien "fundará el mayorazgo de Ciria y Borobia en favor de doña Aldara de Luna", su sobrina, hija del primo hermano de don Álvaro, Jayme Martínez de Luna, a la sazón señor de Yllueca. tal como nos recuerda Gil Crespo.

El castillo desde el barranco del Celorio

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cobos Guerra, F. y Castro Fernández, J.J. deCastilla y León. Castillos y fortalezas, Ed. Edilesa, León, 1998.
Cooper, Edward.La fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Gil Crespo, Ignacio Javier, Castillos y villas de La Raya, Diputación Provincial de Soria, 2016.
Lorenzo Celorrio, Ángel, Compendio de los castillos medievales de la provincia de Soria, Diputación de Soria, 2003

Interior de la fortaleza a la derecha junto a las almenas se sitúa el aljibe


viernes, 14 de marzo de 2025

Heráldica. Escudos y blasones

Sobre la concesión y uso de blasones por parte de papas y reyes a sus vasallos, "a partir del siglo XVII, existieron tanto títulos como escudos comprados de manera encubierta" -algo leí y no conseguí recuperar la fuente, ni tampoco está claro que estos que ahora iré publicando, sean el caso-, y, añade el texto, "aunque en principio no tuvieron tanto prestigio como los conseguidos por méritos personales o familiares, el paso del tiempo hizo que se fueran asemejando a estos en calidad".
Nota: La cultura de la Heráldica: linajes y blasones, Ministerio de Cultura


FAMILIA PÉREZ DE LA CONCHA

Este escudo heráldico, que campea sobre la entrada principal de la casa de la familia Pérez de la Concha, lo podemos ver en Villacastín (Segovia). La cartela que hay frente a la casona nos informa: "El escudo fue costeado por la propia familia, ya que no se trataba de una familia perteneciente a la nobleza, aunque, si es cierto por lo que se puede deducir, que se trataba de una familia con un fuerte poder económico".


De este escudo llama la atención las cinco veneras del primer cuartel que debe hacer referencia al apellido aunque no a la orden de Santiago; en el segundo cuartel se representa un lobo pasante que mira a la siniestra; y el cuarto cuartel con las barras o palos que pueden representar a doña María de Aragón, reina de Castilla por su matrimonio con Juan II, y que murió, se cree que envenenada, en Villascastín.


MUSEO SOROLLA DE MADRID


Según se entra al Museo Sorolla, a la derecha encontramos tres escudos heráldicos de piedra bien labrados y de buena calidad. Los tres escudos se presentan sobre un zócalo de cerámica decorado con los escudos de Castilla y León, y en el centro del panel el Águila Imperial. Los escudos son de linajes o personajes sin identificar, uno de ellos de un prelado, quizá del arzobispo Fonseca, y es el peor conservado. Las descripciones de estos escudos de armas son las que nos proporciona Cer.es, del Ministerio de Cultura


El primero de estos, el central, es un escudo barroco, sin identificar, de un personaje o familia que perteneció a la Orden de la Banda;, según se desprende de los cuarteles segundo y tercero. La descripción del mismo es la siguiente:  "Presenta cuartelado el campo: primero, torre con almenas, sumada de un brazo saliente armado de un alfanje; segundo y tercero, barra engolada de dragantes y acompañada de dos calderas; el cuarto, un árbol con dos lobos u osos encaramados a su tronco. Se encuentra timbrado de yelmo y lambrequines. Por las características del timbre quizá procede de Cantabria. Es obra española fechable entre los siglos XVII y XVIII".



El segundo escudo, también renacentista, se encuentra a la derecha del central según la posición del observador; de él se hace la siguiente descripción: "Presenta cuartelado el campo: en primer lugar un castillo; segundo, cinco estrellas de cinco puntas dispuestas en aspa; el tercero, trece aspas o sotueres, y cuarto, un árbol semejante a una palmera con dos animales, tal vez dos osos, encaramados a su tronco. Presenta una inscripción en el centro de la parte inferior: 1649, que hace posible fecharlo. El segundo cuartel podría pertenecer a las armas del linaje Fonseca". Es de señalar que, como veremos en el siguiente escudo, el linaje Fonseca las estrellas que contiene son de ocho puntas.



El tercero, a la izquierda del observador, es eclesiástico aunque ha perdido prácticamente el capelo, también renacentista, presenta "cinco estrellas de ocho puntas dispuestas en aspa. Timbrado de capelo y borlas eclesiásticas, aunque se ha perdido parte de estos elementos, aunque podría perteneces a las armas del Arzobispo Alonso de Fonseca, eclesiástico y mecenas gallego del siglo XVI".

El Museo Sorolla de Madrid, en calle General Martínez Campos, 37. En la actualidad se encuentra cerrado por obras de ampliación del museo; no obstante estos tres escudos pueden verse desde la calle.

jueves, 6 de marzo de 2025

Monasterio de Santa María de Moreruela


Llegamos al Monasterio de Santa María de Moreruela a primera hora de la mañana. El lugar es idílico como todos los que los monjes del cister escogieron para instalarse, junto a un valle y cercano a un curso de agua, en esta ocasión junto al Arroyo de la Laguna, que desemboca, muy cerca, al Esla. En las cartelas del monasterio hay unos párrafos evocadores de Unamuno: "¡Qué majestad la de aquella columnata de la girola que abre hoy al sol, al viento, y a las lluvias! ¡Qué encanto el de aquel ábside! ¡Y qué inmensa melancolía la de aquella nave tupida hoy de escombros sobre que brota la verde maleza! Miguel de Unamuno 1911".

Girola en la que se aprecian abundantes marcas de cantero


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La primera noticia probable sobre Moreruela hace referencia a "una donación de Fernando I en 1042 a cierta Keia Ibabse, por vida, y luego al monasterio de Santiago apóstol Moreirola, de ciertas villas, "in territorio Lampiana", lugar cercano del actual edificio. Aunque la fundación, según las cartelas, pudo ser anterior, en esto coinciden las fuentes consultadas, por la propuesta que hizo Alfonso III el Magno a San Froilán para fundar un monasterio "no se sabe si fue aqui o al otro lado del Esla", a principios del siglo X de "un cenobio masculino en "Morerola", bajo la advocación de Santiago Apóstol".

Representación de Alfonso VII en el Monasterio de Santa María de Valbuena

En 1143 Alfonso VII el Emperador concede al noble Ponce de Cabrera la villa de Moreruela de Frades y un extenso territorio para apoyar la construcción de un monasterio, primero benedictino y más tarde, entre 1158 y 1162, cisterciense, cambiando su nombre por el de Santa María. Ponce de Cabrera fue un importante personaje proveniente del ámbito catalán. Se había establecido en el reino tras acompañar a Berenguela de Barcelona que contraería matrimonio con Alfonso VII en 1128. Ponce de Cabrera fue tenente de varias poblaciones entre las que cabe destacar Castrotorafe en 1144, y adquirió gran influencia en la corte castellana acompañando o representando al rey en los principales episodios políticos. En 1143 recibió Moreruela por donación real a la que benefició fomentando su construcción, por lo que el mismo Ponce se define como "constructore Morerola". Según Gómez Moreno, tras la donación que hace Alfonso VII a "D. Ponce de Cabreria, en juro de heredad, como premio a sus muchos servicios, recibiéndola por él los monjes franceses Pedro y Sancho, primeros abad y prior respectivamente de la primera casa", a los que siguieron como abades "Gonzalvo, Walterio, Pedro, Arnaldo, otro Gonzalvo, Pelagio, etc.".

Crucería de la girola

Continuando la lectura de la cartela, El máximo apogeo del cenobio es durante el siglo XIII, gracias a donaciones reales, de nobles y campesinos, y a la propia iniciativa del monasterio. Sus posesiones se localizaban mayoritariamente en la actual provincia de Zamora y mantenía una economía diversificada: campos de cereal, viñas, ganadería, explotaciones mineras, salinas de La Lampreana, aceñas, derechos sobre villas... Gómez Moreno también comenta que entre las donaciones que hizo Fernando I (1018-1065), se encontraban "ciertas villas "interritorio Lampreiana" en la primera fundación-. Siguiendo de nuevo la cartela, en su máximo esplendor, "Habitaban el monasterio por entonces unos cuarenta monjes y otros tantos conversos. Tras el impulso y las donaciones iniciales, con el paso de los años, las normas se van relajando y los siglos XIV y XV serán de crisis, perdiendo el monasterio parte de sus posesiones e influencia."

Exterior de la cabecera y transepto de la fachada sur

Y concluye en esta época que una vez "superada la crisis de los siglos XIV y XV, y ya adscrito a la Congregación de la Regular Observancia de Castilla desde 1494, durante los siglos XVI a XVIII, el monasterio vuelve a recuperar parte de su esplendor, manteniéndose una comunidad de 20-30 monjes y otros tantos criados hasta principios del siglo XIX. Finalmente, en 1836, cuando llegó la desamortización, es decir, la incautación de bienes raíces de la Iglesia por parte del Estado, sólo quedaban allí 12 monjes.

Sala capitular


EL MONASTERIO MEDIEVAL

Plano del monasterio medieval (Siglos XII-XIII) de la cartela informativa

Cuando Gómez Moreno visitó el monasterio en 1904, quedó profundamente impresionado por el edificio, impresión que se refleja en la frase en la que reclama a los arqueólogos de su época dejar "de rebuscar minucias cuando gigantes de nuestro arte aún yacen desconocidos".

Monasterio de Moreruela. 1905 Fotografía Manuel Gómez-Moreno

En este aspecto las cartelas detallan que "del edificio de los siglos XII-XIII se conservan la iglesia y algunas dependencias originales del monasterio cisterciense, con una planta similar a la de otros monasterios como Oseira o Veruela. La iglesia posee tres naves, crucero marcado en planta, cabecera con girola cubierta con bóveda de crucería y siete absidiolos. 

Cabecera y absidiolos

El monasterio de Santa María de Moreruela fue declarado Monumento Histórico por Decreto de 3 de junio de 1931.

Crucería de la bóveda de la sala capitular

Marca de cantero en un sillar de uno de los absidiolos

EL MONASTERIO MODERNO

Durante la etapa moderna, siglos XVI a XVIII, se acometen grandes reformas: el claustro de la hospedería y el dormitorio de novicios; también sobre las construcciones medievales", reutilizándose algunos sillares de la etapa anterior.

Plano del monasterio moderno (siglos XVI a XVII) de la cartela informativa

Concluida la visita continuamos nuestra ruta hacia la siguiente parada en Castrotorafe, la denominada Zamora la Vieja.

Para la esta entrada además de las cartelas y paneles informativos que hay en el monasterio, he consultado la siguiente documentación:

Gómez Moreno, ManuelCatálogo Monumental de la provincia de Zamora 1903-1905.
Sabate Curull, FlocelPonce de Cabrera ficha de la Real Academia de la Historia en dbe.rah.es

martes, 11 de febrero de 2025

El castillo de Trevejo


Llegamos a Trevejo después de visitar los restos del castillo Eljas. Ambas poblaciones de Cáceres distan poco más de 18 km. tomando la CC102 hasta San Martín de Trevejo, tras unos tramos sinuosos por la carretera CC104 y CC105 llegamos hasta Villamiel para desviarnos hacia el sur por la CC106, a unos 3 km., contemplamos el castillo roquero de Trevejo elevándose sobre un cerro en las estribaciones occidentales de la Sierra de Gata, dominando a sus pies el caserío. 

Vista general de entrada elevada al castillo protegida con un matacán

Junto al castillo hay una cartela que a grandes pinceladas nos ofrece una descripción de la fortaleza y su historia: "De origen musulmán anterior al siglo XII hoy podemos contemplar las ruinas de la fortaleza erigida entre los siglos XV y XVI. 
Desempeñó un importante papel durante los años de la Reconquista. Habitualmente fue ocupado por los caballeros de S. Juan de Jerusalén, aunque esporádicamente fueron moradores las Órdenes de Santiago y Alcántara.
En el año 1474 fue tomado por el bandolero Fernán Centeno, apodado El Travieso. 
En el exterior de la torre se conserva el escudo del comendador Juan Piñero. Aparecen un árbol flanqueado por sendos gallardetes con cálices y aspas cobijados por el yelmo de nobleza y Cruz de Malta.

Fernán Centeno fue un personaje real que vivió envuelto en un aura que confunde la historia con la leyenda. Se hizo con los castillos de Trevejo y Eljas, apoyó a los Reyes Católicos frente a Juana La Beltraneja y Alfonso V de Portugal. y fue protegido del duque de Alba. Según unas fuentes fue un caballero justo y otras fuentes lo tachan de tirano como veremos más adelante.


EL CASTILLO

El castillo de origen musulmán sufre diversas modificaciones hasta llegar a su estructura actual, de los siglos XV y XVI. El conjunto se compone de un recinto amurallado en lo más alto del cerro, que se asocia a la torre del homenaje que constituye el castillo propiamente dicho. A una cota inferior se construye una barrera a modo de barbacana que circunda por completo todo el conjunto aunque de ella sólo se conserva la parte meridional donde se abre la puerta de acceso al recinto.

Puerta de acceso de la barrera. En el dintel se lee la fecha de construcción 1706

Lo más interesante del castillo es su torre del homenaje, aunque se ha perdido su mitad oriental debido a una posible voladura del ejército francés durante la Guerra de la Independencia. Su construcción no estuvo exenta de problemas como nos detalla Cooper, a los que hubo de enfrentarse su constructor, el comendador Juan Piñeiro, para mantener la sede de la encomienda y la posesión del castillo de Trevejo frente a las aspiraciones de Villamiel. que había solicitado la propiedad e incluso el derribo de la fortaleza. Piñeiro precisaba de todos los recursos de la bailía para llevar a cabo la obra, por lo que mientras había recurrido la sentencia favorable a los vecinos, se estaba apropiando de la madera que según un vecino opositor dice haber "vido mucha madera en la fortaleza e que desya que era de los castaños asy acortaba" para las obras de la fortaleza que según el comendador era para leña de Navidad; o la obligación de los vecinos de trabajar en la construcción, "quando se fazia la fortaleza de Trevejo cierta obra que se fasya en ella el dicho comendador daba mandamientos para los alcaldes de esta villa que prendiesen al vezino que no fuese allá a trabajar con grandes penas la meytad para la obra de la fortaleza" y, la otra mitad para la Iglesia, y sugiere Cooper la posibilidad de que Piñeiro lo que pretendía era apropiarse de la encomienda para convertirla en señorío dada la extensa relación de parientes en puestos relevantes a su servicio. Tras estos pleitos, Cooper afirma que en agosto de 1491, año en que los vecinos lograron la sentencia favorable de propiedad, las obras aún no se había iniciado, y que habría que esperar a 1514 para que estuvieran en marcha. 

Restos de la torre del homenaje

La torre tiene forma pentagonal y está construida con sillares bien escuadrados. A ella se accedía por una puerta protegida por un foso y contaba con puente levadizo. La torre está distribuida en varias plantas a partir de un sótano con bóveda de cañón; sobre el sótano se distinguen dos pisos con dependencias, en una de ellas hay una chimenea francesa y ventanas con poyos o cortejadores, combinando de esta manera lo palaciego con elementos militares, algo habitual en la época, como troneras, matacanes y garitas que defienden las esquinas y una ladronera sobre la puerta. En el interior del recinto se conserva un aljibe cegado en la actualidad.

Interior del castillo con ventana y cortejador

A inicios del siglo XVIII debieron hacer algunas obras más según se desprende de la inscripción que puede leerse sobre la puerta de la barrera, grabada de forma muy tosca en 1706. El conjunto contaba también con una tercera cerca situada en la zona nororiental, hacia el caserío, aunque sólo puede apreciarse en unos planos del siglo XVIII realizados por el Servicio Geográfico del Ejército cuando los ingenieros militares Antonio de Gaver (1750) y Martín Gabriel (1765) redactaron varios proyectos para reforzar la capacidad defensiva de la fortaleza. Como hemos comentado, a principios del XIX, durante la Guerra de la Independencia debió ser volada parte de la torre del homenaje por el ejército napoleónico.

Escudo de armas del comendador de Trevejo Juan Piñeiro

En el exterior se conserva un gran escudo heráldico labrado en la sillería del muro de la torre del homenaje, son las armas del comendador Juan Piñeiro, las que también se pueden ver sobre la entrada principal del castillo y en su interior, aunque aquí de manera más esquemática sin el yelmo, las banderas y la cruz de la Orden de San Juan de Jerusalén.



CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Nos recuerda Mogollón que, como todos los castillos de la Transierra, el de  Trevejo sufrirá un constante cambio de manos, pues durante la segunda mitad del siglo XII en la zona occidental de la sierra fueron frecuentes los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes hasta que quedó definitivamente fijada la frontera en el Tajo; y aunque Alfonso VII conquista Alcántara en 1122 no será hasta inicios del XIII, en 1213, cuando el rey leonés Alfonso IX la recupere definitivamente. No obstante, con anterioridad, Fernando II en 1182 había cedido la fortaleza de Trevejo a Pedro Arias, éste fue prior de la orden del Hospital de San Juan de Jerusalén entre los años de 1169 y 1185. Trevejo se  convirtió en cabeza de la Encomienda.

Ventana vista desde el exterior

El prior hospitalario tuvo gran influencia tanto en la corte de Fernando II de León como en la de Alfonso VIII de Castilla, manteniendo a su vez relaciones con el resto de órdenes como la del Temple y la de Santiago. A esta última precisamente fue entregada la fortaleza en 1186, el prior Pedro Arias debió morir al año siguiente, en 1187; aunque como comenta Mogollón, la orden de los santiaguistas "al parecer no llegó a tomar posesión del mismo". Desde entonces el castillo y sus tierras pasaron sucesivamente a las manos de la orden de Santiago y de Alcántara, y a manos privadas. Según apunta Barquero, uno de los éxitos de Arias, sobre todo en lo económico, como prior de los hospitalarios "fue la concesión de tenencias vitalicias de diversas propiedades de la Orden a miembros de varios linajes nobiliarios", lo que le granjeó el apoyo de la aristocracia castellana. Tras estos vaivenes vuelve a poder de los hospitalarios que lo mantendrán hasta el siglo XVIII. Apunta Mogollón que mediado el siglo XV la fortaleza estuvo involucrada en las luchas entre el Clavero y el Maestre de la Orden de Alcántara.

Estructura y grosor de los paramentos de la torre del homenaje

En la torre del homenaje podemos ver el escudo de armas del Comendador de Trevejo, entre 1492 y 1524, Juan Piñeiro, que lo era también de Portomarín. Debajo del escudo, comenta Cooper, hay una inscripción con letra gótica a la que le falta la parte del sillar anterior, en la que puede leerse (ARMAS) DEL COMENDADOR / (JUAN) PIÑEIRO GALLEGO, y señala cinco marcas de cantero que pueden verse en el edificio. Juan Piñeiro tuvo, desde la toma de posesión de la encomienda de Trevejo, como hemos comentado, un enfrentamiento con los vecinos de Villamiel por la posesión del castillo, pues éstos habían conseguido una sentencia en 1491 contra el alcaide del castillo y sus funciones como alcalde mayor, en ella le quitaba "la tenencia de la fortaleza de Trevejo al dicho comendador e ge la diese a ellos o se derrivase". No obstante las influencias de Piñeiro lograron que por ejecutoria de la Corona de 1501, el comendador administrase justicia y "que la dicha fortaleza hera aparejo para fazer la justicia estando en manos de dicho comendador".

Vista panorámica del castillo

El problema de venía de 1480, cuando Fernán Centeno se había adueñado del castillo de Trevejo cobrando las alcabalas de la encomienda que correspondían al gobernador de Ciudad Rodrigo don Diego del Águila, a la vez que apresaba a los vecinos que no le prestaban servicios y "que les haseys llevar presos a las fortalesas del dicho Trebejo y las Eljas et los echays segund disen en grillos en las dichas fortalesas en los algibes de ellas..." . Esto generó que vecinos de Trevejo se refugiasen en Villamiel incrementando el censo y el poder de ésta. A Centeno lo instaló en Trevejo el clavero de AlcántaraAlonso Monroy, no obstante "este se contentó poco tiempo con la autoridad de Monroy y se le arrebató la encomienda".  El 1474 Alonso Monroy puso cerco a Trevejo y Eljas "causando el incendio del pueblo sanjuanista y su despoblación (...) hubo después una segunda asolación por el mismo Centeno, en 1476 o 1478, cuando Bernal intentó recuperar la encomienda"; este Bernal, apunta Cooper, había hecho causa común con Alonso Monroy, aunque fue a él a quien Monroy quitó la encomienda para ceder Trevejo a Centeno. El despotismo de Centeno con los habitantes de Trevejo fue tal que "hasta setenta prisioneros suyos gemían en el aljibe del castillo a diario. El mismo, sin embargo, supo escapar del asedio de Trevejo de abril y mayo de 1480 llevado a cabo por los habitantes de la encomienda bajo Diego del Águila". Aún hubo un intento de recuperar el castillo por parte de Centeno, aunque no personalmente, sino a través de un Alfonso de Chaves en 1486. Desalojado Centeno de la encomienda y para compensar la despoblación que se había producido, Piñeiro repobló Trevejo con personas traídas de Galicia, probablemente de su encomienda de Portomarín.

Campanario de la iglesia de San Juan del siglo XVI a los pies del castillo

El viajero antes de partir puede contemplar la iglesia de San Juan Bautista y su espadaña a cuyos pies encontrará un grupo de tumbas antropomorfas. Y después de nuestra visita seguimos nuestro camino rumbo a Santibáñez el Alto.

Para esta entrada he consultado además de la cartela informativa junto al castillo, la siguiente documentación:

Baquero Goñi, Carlos, Pedro Arias, ficha de Historia-Hispánica.rah.es/biografías 
Cooper, EdwardCastillos Señoriales en la Corona de Castilla, Junta de Castilla y León (1991)
Mogollón Cano-Cortés, Pilar, Castillos de Cáceres, Ed. Lancia (León 1992).
Navarreño Mateos, AntonioCastillos y Fortalezas de Extremadura, Caja Duero (1998)


Plano del castillo y los recintos de la cartela informativa