viernes, 17 de abril de 2026

Castillo de Oreja


Habíamos llegado al despoblado de Oreja tomando el camino que, desde Aranjuez, bordea el valle que ha excavado el Tajo. A nuestra izquierda se levantaba la tenue polvareda que provocaban los tractores preparando los campos para la siembra; a nuestra derecha se elevan los farallones de yesos que dominan el paisaje hacia el norte. Desde el camino podíamos ver la torre del homenaje del castillo de Oreja desde al menos un kilómetro de distancia. Pronto nos vimos frente al camino que nos llevaría a la fortaleza por una pendiente suave, fácil de acometer, para superar un desnivel de 75 metros.

Restos de la esquina suroeste de muralla y torre del homenaje

EL CASTILLO

Siguiendo la descripción que hace del lugar Amador Ruibal, la fortaleza se eleva sobre "un risco de yeso que le sirvió de asentamiento y con ese material se hizo la mayor parte de la construcción, que se amoldaba al emplazamiento con forma irregular. Parte del cerro se ha desmoronado recientemente" -debe referirse a la parte norte por la que se accedía a la torre del homenaje, dejando un estrecho paso para acceder desde el lado oeste-, derrumbe que propició "el arrastre de algunas zonas de la fortaleza", dejando prácticamente aislado el lado este.

Cara oeste de la torre del homenaje. A la derecha resto del paramento sur

Detalla Ruibal que la fortaleza contaba con "tres puertas y tres recintos. El exterior conserva restos de cortinas". Uno de estos restos, en la zona norte, solo es visible desde el exterior, el otro se localiza en el lienzo suroeste. "El interior, en mejor estado, rodea la torre del homenaje de tres plantas con bóveda de ladrillo y chimenea, construida en mampostería y sillares en los ángulos. Junto a ella están los restos de la iglesia, un aljibe, un silo y sepulturas antropomorfas", La visión de las cortinas y torres de la muralla desde el valle del Tajo, concluye, resulta impresionante a la vez que inexpugnable.

El castillo desde el lado norte, a la derecha restos del muro de contención

La torre dispone de pocos vanos, lo que nos habla de una fortaleza con función defensiva; cuenta con un gran ventanal en la cara norte sobre la puerta de acceso que da paso a la planta baja y, mediante una escalera embutida en el muro noroeste, se accede a la planta superior donde arranca la chimenea. Los restos de las almenas tienen pequeñas aspilleras y troneras que defienden la cara este. Construida en mampostería, presenta las esquinas redondeadas hasta la altura del almenaje. La cara este y la cara sur presentan una pequeña zarpa que desaparece al nivelarse el terreno en las caras oeste y norte.

Torre del homenaje desde la puebla donde se observa la zarpa en la base

En el centro de la cara sur de la torre del homenaje se instaló un escudo heráldico remarcado con una inscripción difícil de observar y describir que hoy, gracias a la imagen del dron, podemos ver con todo detalle.

Escudo heráldico incrustado en la cada sur de la torre del homenaje
Fotografía de Rafael Moreno


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Oreja tiene su origen en la población romana de Aurelia, lugar "donde los musulmanes emplazaron una puebla fortificada, aprovechando restos antiguos. Pasó a Alfonso VI con la "dote de Zaida". La dote de Zaida correspondía a las arras del enlace de la princesa musulmana con Alfonso VI. La componían los castillos de OrejaUclés, Mora, Alarcos, Consuegra, Ocaña, Huete, Amasatrigo y Cuenca. La donación debió producirse después de 1091, tras la conquista de Córdoba por los almorávides en la que resultó muerto el marido de Zaida, hijo del rey de Sevilla, que una vez viuda desposaría con Alfonso. El castillo de Oreja permaneció en poder cristiano hasta que fue conquistado en 1113 por Abd Allah ibn Mazdali, "quien causó grandes estragos", en opinión de Ruibal.

Interior de la torre. Planta baja con los arranques de la bóveda de lacrillo

Oreja tenía una importante posición estratégica, como nos recuerda Cooper, quien destaca que tras la caída de Toledo en 1085, Oreja junto a Coria eran los dos núcleos principales que tenían los musulmanes para la defensa de la línea del Tajo. Estas posiciones controlaban sendos vados del río situados en Oreja y Albalat para la contención de los ataques castellanos. Debemos tener en cuenta que, como indica Cooper, la distancia entre las dos poblaciones, Oreja y Coria, es de 250 km. Muñoz Ruano nos trae en una nota de su trabajo, el texto de la Crónica del Emperador; en referencia a Alfonso VII: "Sucedió en los días de la reina doña Urraca. El rey de Sevilla, el rey de Córdoba y los demás reyes y príncipes de los moabitas que había en el territorio de los agarenos, tras reunir una gran multitud de caballeros, peones y ballesteros, llegaron al territorio de Toledo y luchando tomaron el castillo llamado Oreja, efectuaron una gran matanza de cristianos y capturaron a otros".

Primera y segunda planta y línea de mechinales en la cara este de la torre 

Álvar Fáñez, el más afamado capitán de Alfonso VI, acudió en defensa de los sitiados en Oreja, aunque fue derrotado en "Montesant" por el mencionado Ibn Mazdali, gobernador de Córdoba, Granada y Almería. Posiblemente por la misma época los musulmanes conquistaron Zorita y, tras esta plaza, cayeron en su poder Coria y Albalat desde donde, "con un gran número de caballeros y peones, que diariamente atacaban toda Extremadura hasta el río Duero, y los que estaban en Oreja atacaban cada día Toledo y las demás ciudades que están en la Transierra causando muchas muertes y efectuando muchos botines". Junto a estos descalabros hay que añadir que al año siguiente de la pérdida de Oreja, en 1114, Álvar Fáñez fue asesinado en Segovia, donde había tomado la ciudad para doña Urraca frente a los partidarios de Alfonso I de Aragón. Sin embargo, 1118 fue un año favorable para los cristianos al lograr derrotar a los musulmanes capitaneados por Ibn Mazdali, que se habían establecido en Tudela con el propósito de desestabilizar las tropas cristianas que ponían cerco a Zaragoza, dando muerte al emir musulmán y a sus dos hijos en septiembre de ese año.

Bóveda de ladrillo y chimenea en el interior del muro oeste

Hay que destacar la importancia de Ibn Mazdali al frente de las tropas almorávides en el intento de recuperar los territorios conquistados por Alfonso VI, y la conquista de Valencia a doña Jimena, viuda del Cid . En un alarde de poder obligó al rey castellano a evacuar la población cristiana de la ciudad al comprobar, comenta Menéndez Pidal, la dificultad que entrañaba su defensa. Con esta conquista Ibn Magdalí convierte Valencia en trampolín para hostigar a los cristianos. Penetrando por el valle del Henares llegó hasta Guadalajara cuyas tierras saqueó y, en 1113 asedia y conquista además de Oreja, las importantes fortalezas de Zorita, Coria y Albalate, que formaban la línea defensiva del Tajo. Con estas conquistas Ibn Mazdali incrementaba la presión almorávide sobre Toledo y otras villas de la Transierra, llegando a devastar la comarca de La Sagra y sitiar la ciudad imperial, sin embargo no logró incrementar la presencia magrebí en la comarca.

Puerta de acceso al castillo. A la izquierda escalera que baja al sótano

Reconquistada Oreja por los musulmanes, coincide Ruibal, "los invasores africanos convirtieron el castillo en uno de los puntos de ataque contra los castellanos, que en 1132 sufrieron una derrota en sus proximidades". Muñoz Ruano señala que a partir de 1133 Alfonso VII lleva a cabo varias campañas, siendo quizá la más importante la que se realice el año 1139, "cuando Alfonso VII desencadene un gran ataque que culminará con la toma de la fortaleza de Oreja". Señala Ruibal que el Emperador "organiza su conquista con tropas toledanas, extremeñas, gallegas y leonesas, lo que nos indica la importancia de la fortaleza, en cuyo auxilio organizaron los almorávides campañas contra Toledo. Casi 6 meses duró el asedio del castillo con todo tipo de máquinas de guerra hasta ocuparlo".

Escalera por la que se accede a la planta superior en el muro norte

Una vez conquistada la fortaleza, "los castellanos restauraron el castillo, lo pertrecharon y guarnecieron, dando Alfonso VII un fuero para fomentar la repoblación. Los cambios introducidos en el castillo fueron grandes, transformando profundamente la antigua fortaleza, que Alfonso VIII cederá a los caballeros santiaguistas, quienes la defienden frente a los almohades a finales del siglo XII". La Orden de Santiago, tras ubicarse en Uclés, poseía además del castillo y la villa de Oreja, las poblaciones de Aranjuez, Ocaña y Fuentidueña de Tajo, tal como nos recuerda Cooper. A partir de 1174 la orden tenía como objetivo asegurar el control de las aguas del Tajo y la explotación de la vega de Toledo.

Interior del aljibe que se sitúa al oeste de la torre del homenaje

Concluye Ruibal, con las tenencias de la fortaleza que "en el siglo XV fue cedida a Gutierre de Cárdenas" por sus servicios a la Corona. Fiel servidor de Isabel la Católica, Cárdenas recibió de ésta el castillo de Elche, a la vez que era señor de Maqueda, comendador mayor de la Orden de Santiago y contador mayor de Castilla. Durante su posesión se llevaron a cabo grandes transformaciones en la fortaleza. Otros poderosos propietarios fueron los condes de Colmenar y los duques de Frías. Con
el avance de la reconquista hacia el sur el castillo perdió su valor estratégico que, unido a lo incómodo del paraje, propició que casi todos sus vecinos abandonaran la población, emigrando a Aranjuez o a Ontígola, municipio al que pertenece en la actualidad.

Vertiente sur del cerro donde se asienta el castillo
Fotografía de Rafael Moreno

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación

Cooper, Edward, La fortificación de España en los siglo XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Muñoz Ruano, Juan, Construcciones histórico-militares en la línea estratégica del Tajo, Tesis doctoral.
Ruibal, Amador, Castillos de ToledoEdiciones Lancia, León, 1992.

Vertiente norte del cerro donde se asienta el castillo
Fotografía de Rafael Moreno

Cerro donde se asienta el castillo. A la derecha se observa la zanja abierta
 en la roca para la creación de uno de los recintos defensivos
Fotografía de Rafael Moreno

Nota: Las fotografías tomadas con el dron cuentan con todos los permisos de vuelo.

viernes, 3 de abril de 2026

Iglesia de Navalquejigo


Iniciamos nuestro viaje desde Madrid por la línea C8 de tren de Cercanías dirección a El Escorial, de donde Navalquejigo es anejo desde que Felipe II comprara sus tierras para anexionarlas al Real Sitio, otorgándole el rango de iglesia parroquial en 1564 con advocación a la Exaltación de la Santa Cruz. Durante años tuvimos la intención de visitar el lugar, pero fuimos posponiendo el viaje, como suele ocurrir, por la cercanía; no obstante, un suceso impredecible, aunque previsible, nos puso alerta y decidimos no demorar mucho tiempo la visita, el tejado de la cabecera de la iglesia se desmoronó a finales de 2022 y, por el temor de ver sólo las ruinas del edificio en el suelo, decidimos no demorar más nuestro viaje.

Fachada principal de la iglesia de Navalquejigo en restauración

De la abundante información disponible sobre Navalquejigo y su iglesia, nos vamos a guiar por el relato que hace Hispania Nostra, que incluye el templo en su Lista Roja. El edificio, según describe la organización, se levantó probablemente en el siglo XIII, fecha a la que pertenecen la parte inferior de los muros y el arco interior de la fachada principal, estilo románico de transición. El resto de la construcción corresponden a añadidos realizados principalmente del siglo XV. La fachada principal es el elemento más importante del conjunto, está construida con sillares de granito, algunos de los cuales tienen un labrado más tosco tipo sillarejo, sillería torpemente labrada.

Interior del templo en reconstrucción

Dicha fachada está coronada con una espadaña de tres vanos de medio punto en cuya base se dispone un matacán o "balconada defensiva, elemento característico de las fortalezas". Bajo este matacán se yuxtaponen dos arcos de medio punto de los que el interior es el más antiguo, probablemente del siglo XIII. El texto añade que esta fachada sirvió de modelo a la iglesia fortificada de Alpedrete, del siglo XV, situada a unos 8 km. al norte.

Espadaña y balcón con matacanes defensivos de la entrada principal

Aunque el edificio estuvo estructurado originalmente en tres naves y llegó a contar con cinco capillas, en la actualidad sólo queda un amplio solar y los restos de los muros que aún alcanzan la línea de impostas. También se mantienen en pie dos contrafuertes de la fachada norte. La única marca de cantero que pudimos ver estaba grabada en una de las piedras de la imposta de la nave de levante, en ella aparece lo que parece ser el año 1651, aunque tallado de forma invertida.

Puerta de acceso con doble arco de medio punto


ROLLO JURISDICCIONAL

En las cercanía de iglesia, se encuentra el rollo de Justicia de estilo renacentista. Fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII sustituyendo a uno de madera que se colocó  cuando el lugar fue nombrado villa en 1748. No existen noticias del uso del rollo como elemento de exhibición de ajusticiados, aunque unos orificios en la piedra sugieren que allí pudieron fijarse las argollas que servían para inmovilizar al reo. No se descarta, sin embargo, que el lugar sirviera para exponer anuncios y pregones de justicia.

Rollo jurisdiccional o pica de Navalquejigo

Para esta entrada he consultado las siguiente fuentes de información:

CastillosNetIglesia fortificada de Navalquejigo en castillosnet.org
Lista Roja de Hispania Nostra, Iglesia de Navalquejigo en listaroja.hispanianostra.org

Fachada sur de la iglesia de Navalquejigo

Muro interior con portada de arco apuntado

Torreón recrecido de la fachada principal con aspillera

Sillar de la línea de imposta con inscripción

Azulejos de la estación de tren de Las Zorreras - Navalquejigo

miércoles, 18 de marzo de 2026

El verraco de Hacienda

Verraco. Granito. Procede del lienzo de la muralla. Se conserva en la Delegación de Hacienda

Quizá el título llame a engaño, pero la realidad es que este verraco se encuentra en el jardín de la Delegación de Hacienda de Ávila, sobre un berrocal que hace a su vez de pedestal de esta escultura, colocada entre el edificio de oficinas y la muralla. Es un verraco de enorme tamaño, según lo define López Monteagudo, y es lo poco que se puede advertir tras la verja desde donde se puede observar, a unos 10 metros de distancia, el resto vamos a seguir tal como lo define la autora: "presenta el dorso totalmente cubierto de cazoletas. En la cabeza destacan las mandíbulas y los colmillos, mientras que dos hoyos indican los ojos. Las extremidades aparecen resaltadas, apreciándose bien los ijares, brazuelos y codos. Al parecer la escultura constaba de peana, como se deduce de la línea de fractura que se observa a la altura de las pezuñas. Se aprecia bien el sexo y el ano".


El verraco procede del lienzo de la muralla y López Monteagudo nos da las siguientes medidas: de longitud tiene 202 cm., de altura, 90 cm., de ancho 73 cm. y un perímetro de 216 cm  La escultura se encontraba, como varios ejemplares que aún podemos ver, empotrada en el lienzo de la muralla -esculturas a las que dedicaremos una entrada-, y otras que se encuentran hoy en el Museo Provincial de Ávila y en el claustro y patio de la catedral de Ávila que fueron extraídas de los lienzos.


Álvarez Sanchis hace una catalogación de la escultura más concreta: cerdo, Tipo 1, los que comprenden un una longitud de hasta 215 cm. con caracteres naturalistas y una talla cuidada, la pieza, como suelen ser las primeras que se construyeron, tiene una pose estática. Nos da las mismas medidas que López Monteagudo y hace hincapié en que la escultura se conserva completa a excepción de la peana.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.
Manglano Varcárcel, Gregorio RamónLos verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018

jueves, 12 de marzo de 2026

Toros íberos de Osuna

Toro. Piedra caliza. Cultura ibérica. Siglo III a C. Osuna (Sevilla) Museo del Louvre

Excepcional exposición temporal en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Se exponen piezas iberas del museo junto a otras del Museo del Louvre. De entre éstas traigo aquí dos toros, siempre por la semejanza y no sé qué influencia sobre los verracos de la Meseta. Creía recordar que sí había referencias en la bibliografía pero tan sólo he podido encontrar por ahora esta de Álvarez Sanchis en la que se pone de relevancia el hallazgo de esculturas iberas en la provincia de Albacete: "El descubrimiento, hacia 1860, de las esculturas del Cerro de los Santos (Albacete) abrió la vía para el estudio de la plástica ibérica", que contribuyo a "la atracción de esta nueva página de la Historia del Arte produjo en los investigadores para que las esculturas de la Meseta también comenzaran a ser valoradas con mayor lógica".

Toro ibero del Museo del Louvre

Sobre el toro propiedad del museo del Louvre, la cartela de la exposición detalla que se trata de una "Escultura del animal representada de pie. No conserva las patas. La aspereza de la superficie y el tratamiento de la boca y la oreja indican que la obra nunca se terminó".  Ambas esculturas son más realistas que las esculturas vettonas y conservan, eso sí, algún rasgo común como los pliegues de la papada.

Toro. Piedra caliza. Cultura ibérica. (Siglos IV-III a.C.) Osuna (Sevilla)
Museo Arqueológico Nacional de Madrid

Sobre la pieza del Museo Arqueológico de Madrid, la ficha del museo comenta que "la parte del pecho está labrada con pliegues en V el rabo aparece enroscado sobre el cuarto trasero en forma de círculo y termina en una especie de trenzado a manera vegetal". Añade que la escultura "formaba parte de un monumento funerario, en el cual tendría función protectora," además, añade, el toro tenía a la vez que esta función protectora, "también se vinculaba son el sacrificio". La ficha del museo, a diferencia de la cartela, es más precisa sobre la datación de la obra que debió construirse entre 425 a 401 a.C., finales del siglo V a.C., y nos da las siguientes medidas de la pieza: 64 cm. de alto, 108 cm. de largo y 42.50 cm. de ancho. A diferencia de éste, en los toros vettones el rabo aparece vuelto sobre la pierna derecha y, tras cruzar la grupa, termina en penacho sobre el costado izquierdo, tal como podemos ver en el verraco de Muñogando.


Vista frontal del toro de Osuna del Museo Arqueológico de Madrid.

Hemos de destacar que el Museo del Louvre tiene 641 piezas documentadas, de las que las que 635 permanecen en los almacenes del museo sin ser expuestas. La mayoría de estas piezas proceden de las excavaciones de Urso, nombre romano de Osuna "adquiridas por coleccionistas franceses a los largo del siglo XIX". Recordar tan solo que fueron arqueólogos franceses quienes llevaron a cabo las excavaciones en primavera y verano de 1903. En el tríptico de la exposición se aclara en parte este asunto: "La ausencia, al final de siglo XIX, de una legislación protectora del patrimonio en nuestro país hizo posible su venta e ingreso en el Louvre, tanto de las esculturas compradas, como de las descubiertas en las excavaciones de Engel y Paris" (los arqueólogos de franceses Arthur Engel y Pierre Paris).

Vista de la parte trasera del toro del Museo Arqueológico de Madrid adaptado a sillar

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
Toro de Osuna, Museo Arqueológico Nacional, en CER.es Colecciones en Red.


Relieves conservados en el Museo del Louvre. París (Francia)

Sobre la venta a coleccionistas extranjeros de obras originales del poblado y yacimiento ibero y algunas falsificaciones, puede visitarse Cerro de los Santos (2) y Cerro de los Santos (3) - Yecla, en Yecla.com