lunes, 18 de mayo de 2026

Iglesia de Santiago el viejo o de los Caballeros


Después de nuestra visita a la inglesia de San Pedro de la Nave en El Campillo, volvimos a Zamora retomando la ZA-P-2327 y la N-122, prácticamente sin tiempo para otra visita. No obstante decidimos pasar por Santiago de los Caballeros que por fortuna encontramos abierta. Extramuros de la ciudad, el viajero se encuentra frente a un templo pequeño y cargado de historia: lo primero que se avisa al visitante es que, construido sobre uno anterior en el que fue armado caballero Don Rodrigo Díaz de Vivar , el Cid Campeador, por el rey Fernando I en presencia de la infanta Doña Urraca.

Portada decorada con arquivoltas jaqueada y planas del primitivo templo

Junto al templo hay una cartela que nos sitúa frente a una "humilde iglesia de nave única, tramo recto presbiterial y ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera. Se alza en la zona de la Vega, al oeste de la ciudad y a la sombra del castillo", un sencillo testimonio románico cuya bóveda se vino abajo, según Gómez-Moreno, "tenía bóvedas el ábside y la capilla, cuando menos, pero fueron tan débiles los muros contra su empuje que, inclinándose temerosamente las dejaron hundirse con sus arcos". El mismo Gómez-Moreno también hace una breve descripción del templo y nos da las siguientes medidas de su interior: "17,40  por 4,0 m. que se distribuyen en un ábside muy prolongado en líneas rectas, una capilla más ancha y nave con puerta hacia el S." enmarcada en una "portada sencillísima, con dos arcos a medio punto concéntricos, imposta lisa y guarnición de escaques". 

Capitel decorado con astrágalo sogueado de t5radición asturiana

La iglesia se construye en el siglo XII, muy probablemente por canteros montañeses, que recuerda los templos de CastañedaSantillana del Mar y Cervatos, o como indican de manera más precisa Illana y Fernández, tiene la influencia del prerromanico asturiano en "el sogueado de los capiteles y los arcos ciegos del tramo presbiterial", y como indica Gómez Moreno, uno de los capiteles "tiene sosegado su astrágalo, por reminiscencia goda". Dichos canteros, continúa la cartela, "tallaron aquí marañas de pájaros afrontados, felinos, culebras, toscos bóvidos y figuras antropomórficas simiescas atadas por sus cuellos y cinturas, como si fueran un revoltijo de saltimbanqueis y volatineros circenses que a Gómez Moreno le resultaba "incomprensible y bárbaro", en concreto Gómez-Moreno tras hacer una minuciosa descripción de los capiteles, precisa que en uno de ellos "hay hasta once figuras al parecer humanas, con solo una especie de almofar, atadas todas por el pecho y revueltas en montón incomprensible". 
  

Tras el derrumbe de la bóveda y parte de los muros nave el edificio tiene elementos posteriores al siglo XII debido a las reparaciones y reformas llevadas a cabo en él, siendo permaneciendo 
los restos de la primitiva iglesia la portada, los capiteles, la cabecera y el primer tramos de los muros. Lo más original del templo es sin duda el arco triunfal que según Illana y Fernández es "único en Zamora, ya que se trata de una especie de portada interna con tres niveles de alquivoltas cuyos capiteles presentan temas como Adán y Eva tras el Pecado Original, la Expulsión del Paraiso o el Árbol de la Vida con dos leones protectores".

Arco triunfal que separa la cabecera del presbiterio

 Si atendemos a la cartela, además de lo original del arco triunfal también lo son los "enigmáticos capiteles del arco triunfal doblado y los que configuran el tramo aledaño a la cabecera" y, añaden Illana y Ferbández "los dos capiteles del arco fajón de la nave, donde se puede apreciar la ifluencia asturiana del sogueado; en uno de ellos se representa una Alegoría del Infierno con personas fornicando; y en el otro capitel, de dos niveles, quizás se representan los castigos del Infierno".

Detalle del arco triunfal del lado del Evangelio

EL MITO DEL CID CAMPEADOR

Enigmático es Gómez-Moreno al incio de la presentación del templo: "Sin historia, pues de lo que de ella cuentan no parece exacto"; no hace mención alguna a la creencia de que aquí se armara caballero al Cid, ni mención a los caballeros, pues la nombra como Iglesia de Santiago el viejo, "abandonada y ruinosa, hállasela en la Vega, al O. de la ciudad y por bajo de su alcázar". 

Vista de la muralla y del castillo de Zamoradesde la Iglesia de Santiago el
viejo o de los Caballeros

Hay, sin embargo, junto a la iglesia una cartela que reproduce el Romance XIII de Flor Nueva de Romances Viejos, ed. de Ramón Menéndez Pidal, 1928, en la que Doña Urraca recuerda cuando el Cid se criaba junto a ella en su palacio de Zamora y fue armado caballero en la Iglesia de Santiago: "Afuera, afuera, Rodrigo,/ el soberbio castellano/ acordasete debía/ de aquel buen tiempo pasado/ cuando fuiste caballero/ en el altar de Santiago/ cuando el rey fue tu padrino,/ tú, Rodrigo, el ahijado/ mi padre te dió  las armas/ mi madre te dio el caballo/ yo te calcé espuela de oro/ porque fueses más honrado;...". El texto de la edición de 1550 del Cancionero de Romances es de donde se toma el resto de ediciones.

Para esta entrada he consultado, además de las cartelas informativas, la siguiente documentación:

Cancionero de Romances. La infanta Urraca y la ceremonia de investidura caballeresca en el romance Afuera, afuera, RodrigoMoreno, Charo, en e-Spania
Catálogo monumental de España. Provincia de Zamora, Gómez-Moreno M., M., C.S.I.C., 1903-1905
Románico Zamorano, Illana Gutiérrez, L. y Fernandez Ferrero, A., Zamora, 2008

lunes, 11 de mayo de 2026

Castillo de Berdejo


Después de nuestra breve visita a Torrelapaja donde vimos la torre vigía del siglo XV que pasó a integrarse en la iglesia como campanario, abandonamos la carretera nacional para tomar la A-1502 dirección sur, por el valle del Manubles, bordeando altos que superan los mil metros, como el Cerro del Prado (1068 m), donde alcanzamos el río que da nombre al valle; siguiendo hacia el sur llegamos el Alto Bartolo (1101 m) que, enfrentado a Los Arrodeos (1037 m), encajonan el río. Desde este punto el viajero ya puede contemplar la poderosa torre del castillo de Berdejo, fortaleza erigida sobre una cresta a 1000 metros de altitud, dominando a sus pies la población. 

Torreón y planicie desde donde se accede al castillo

Junto a la torre hay una cartela, algo deteriorada, con una breve descripción de la fortaleza: "Castillo roquero del siglo XIII que tenía una gran importancia estratégica en la defensa de la frontera con Castilla, pues vigilaba la entrada a la meseta desde el valle del Manubles. El valor de esta plaza fuerte era tal que llegó a cambiar varias veces de manos durante la Guerra de los Dos Pedros. Es de planta trapezoidal con un eje mayor de 30 metros y torres en sus esquinas. Un arco de medio punto da acceso al interior del recinto tras pasar un foso excavado en la roca y un recodo cubierto bajo la torre. En el patio de armas se conserva aún el aljibe abovedado. Contaba con un segundo perímetro amurallado a un nivel inferior que el castillo del que se conserva parte del muro y los restos de un torreón".

Puerta de acceso a la fortaleza en la torre donde se aprecia el foso

Siguiendo estas pautas, el acceso al castillo se hace desde una plataforma enfrente de la puerta del torreón; debía hacerse mediante un puente levadizo que salvara el foso excavado en la roca. El torreón se levanta al este de la fortaleza, la zona más accesible y expuesta al enemigo. Está construido "con paramentos de sillería", tal  como comenta Cooper, mientras que el resto de la fábrica es mampostería. Los otros tres lienzos, norte, oeste y sur, tienen reforzados los escarpes naturales, con las cortinas y torres cuadradas de mampostería con las esquinas de buena sillería. El torreón, de forma cuadrada, mide 7 metros de lado y una altura de 12 metros, consta de dos plantas que reciben luz por sendas ventanas. En él se abre la puerta de ingreso al castillo, con acceso en recodo y planta cubierta con bóveda de sillería. Una vez en el interior, "solo se conservan fragmentos", añade Cooper: en el lienzo oeste se conserva un paredón con dos líneas de mechinales que nos indican la existencia de un piso superior, y hacia el centro del patio de armas, se ubica el aljibe con los restos de su bóveda.

Recinto interior, torre del homenaje, paramento norte y el aljibe a la derecha


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Berdejo se sitúa en un lugar de gran valor estratégico dada su situación fronteriza con el reino de Castilla. Siguiendo de nuevo a Cooper, comenta que "el 31 de diciembre de 1335, Pedro IV manda al consejo de Calatayud, que no impida que los vecinos de Verdejo y Torre de la Paja, construyan un castillo en el cerro de Fituero", aunque, añade, no haber podido aclarar el término de FitueroPedro IV debía ser infante y soltero cuando autorizó la construcción del castillo, pues en 1335 aún reinaba su padre Alfonso IV el Benigno quien fallecería un mes después, en enero de 1336, fechas en las que "los habitantes de esta jurisdicción fronteriza vivirían amenazados por alguna intrusión de Alfonso XI en apoyo de la reina Leonor".

Vista de los escarpes del lienzo oeste, lienzo sur y el torreón

Cabe recordar aquí la cita a Leonor de Castilla. Reina consorte de Aragón, estaba casada en segundas nupcias con Alfonso IV, de quien enviudó pronto; por tanto era madrastra de Pedro IV. Tras enfermar su marido, que moriría un año después, huyó con sus hijos a la corte de su hermano Alfonso XI de Castilla. El trato que recibió Leonor por parte de su hijastro, el rey aragonés Pedro IV, fue una de las razones esgrimidas por Pedro I el Cruel de Castilla para iniciar la llamada Guerra de los Dos Pedros, que enfrentó al sobrino y al hijastro de Leonor. Una vez en CastillaLeonor estuvo implicada en un complot contra su sobrino, el rey Cruel, y fue encarcelada en el castillo de Castrojeriz donde murió asesinada por orden de su sobrino, como narra el canciller López de Ayala: "Otrosi, el Rey Don Pedro, desque vió que se non podia facer la paz entre él é el Rey de Aragón, con saña del Infante Don Ferrando Marqués de Tortosa su primo, que estaba en Aragón, según dicho avemos, mandó matar a la Reyna Doña Leonor de Aragón su tía, madre del dicho Infante Don Ferrando: e fué fecho así, ca luego fué muerta la dicha Reyna en el castillo de Castro Xeriz". Sobre esta muerte relata su pesar el rey de Aragón en sus memorias: "Feudar mort á la Reyna Dona Aleonor madrastre nostra, thia sua... la qual mort li feu dar en tal manera, que la feu matar á Moros, car nengun Castellá noy volgue tocar ".

Lienzo oeste y las torres laterales de refuerzo desde el camino a la población 

Según recoge Corral Lafuente, la aldea de Berdejo fue ocupada temporalmente por Castilla durante la mencionada guerra que enfrentó a castellanos y aragoneses: "el 22 de septiembre de 1436 los reyes de Aragón y Castilla habían firmado en Toledo una paz perpetua, aunque de nuevo estallaron hostilidades en la frontera en enero de 1449". A finales de ese año el rey Alfonso V, "otorgaba el castillo y la aldea de Berdejo a la Comunidad de Calatayud  'para que sea una de sus aldeas de la misma forma que lo eran antes de la ocupación del rey de Castilla", dando orden a los regidores y oficiales para el restablecimiento de "la población y la autoridad en dicha aldea, que además disponía de castillo".

Lienzo sur, torre del lienzo oeste y torreón de acceso desde la puebla

Esta política de repoblación y la división en sesmos tuvo algunas dificultades, sobre todo a partir de mediados del siglo XIII cuando algunos núcleos se despoblaron. Este proceso continuó hasta finales del siglo XIV y principios del XV, como fue el caso de la despoblación de Manubles. Un problema que la monarquía intentaba evitar como el caso de los núcleos fronterizos: "la aldea de Berdejo había quedado muy dañada a causa de las guerras y las hambrunas, conquistada y prácticamente destruida", por lo que el rey decidió reintegrarla en la Comunidad de Calatayud. Tal como comentamos en Torrelapaja, en 1458, debido a la inestabilidad de la frontera con Castilla, Alfonso V permite a los habitantes de Torrelapaja a trasladarse a Berdejo, "que al parecer se había recuperado bien en apenas diez años", mudanza que no llegaron a hacer en su totalidad toda vez que su sucesor en el trono, Juan II, les ordena de nuevo el traslado de la población y el derribo de sus casas. 

Puerta de acceso con arco de medio punto adornado con una moldura

Como podemos leer en un folleto turístico de Tierras y Valles de Calatayud de 1996, el advenimiento de una monarquía moderna y centralista con los Reyes Católicos, "que monopoliza la defensa del Estado, acaba con la "edad de oro" de los castillos, muchos de los cuales serán derruidos por orden real".

Vista aérea del castillo en la que se aprecian la plataforma de acceso y el foso.
A la izquierda, en la población, destaca la iglesia de San Millán de los siglo XII-XIII.
Fotografía de Rafael Moreno realizada con un dron, con todos los permisos de vuelo    


Para esta entrada he consultado, además de la acrtela al pie del castillo, la siguiente documentación:

Cooper, EdwardLa fortificación de España en los siglos XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Corral Lafuente, José Luis, La Comunidad de Aldeas de Calatayud en la Edad Media, Centro de Estudios Bilbilitanos, Institución Fernando el Católico, Calatayud, 2012
López de Ayala, Pedro, Crónicas de los Reyes de Castilla. Crónica del Rey Don Pedro, ed. 1779


Puerta de acceso desde el interior donde se aprecia la entrada en codo

Acceso al aljibe

Lienzo de cierre del oeste en el que se aprecian dos líneas de mechinales

Lienzo norte desde la base del cerro donde se asienta la fortaleza

sábado, 2 de mayo de 2026

Verracos de Castelo Mendo

El primer verraco recostado sobre el costado derecho

Habíamos llegado a Castelo Mendo en Beira Alta (Portugal) atraídos por una feria medieval que se celebraba a primeros de junio después de visitar la formidable fortaleza de Almeida. Íbamos como simples turistas y fue una sorpresa encontrar en una puerta de una de las puertas de la muralla dos verracos vetones. Los dos verracos son muy similares al que habíamos encontrado en San Felices de Los Gallegos.

Vista frontal del primer verraco

López Monteagudo indica que ambos verracos como procedentes del camino que conduce al castro, Castelo Mendo, comenta, "se asienta sobre un castro, habiéndose localizado estas esculturas en el camino que conducía a la necrópolis castreña". Ambas esculturas se encuentran en la puerta principal de la muralla que da acceso a la villa. El estado de conservación de las piezas es bastante deplorable y se encuentran muy desbastadas.  

Parte trasera del primer verraco

Del primer verracos, a la izquierda de la entrada, nos da las siguientes medidas: 135 cm. de largo, 4 cm. de alto, 4 cm. de ancho y 153 cm. de perímetro. A la escultura le falta el hocico y presenta una hendidura en el centro del dorso que atraviesa el espinazo, hendidura que nos puede recordar a las que se hicieron con el fin de cristianizar algunas de ellas; "en la parte alta de la cabeza se advierten las orejas y dos pequeños hoyos que indican los ojos, estando muy marcada la separación entre la cabeza y el cuello". Las extremidades -que están unidas a la peana que tiene 16 cm de altura-, "constituyen dos bloques de granito, apreciándose las posteriores diferenciadas y dirigidas hacia adelante. Unas y otras presentan en los laterales varias estrías verticales y paralelas. Se observan varias cazoletas en el espinazo. El sexo está indicado con gran realismo".

Segundo verraco recostado sobre su costado izquierdo

El segundo verraco se encuentra apoyado en la pared de enfrente. De él, López Monteagudo también comenta su mal estado de conservación, está muy desbastado, "sobre todo por el costado derecho. Consta de peana. En la parte alta de la cabeza, que es lo único que se ha conservado de ella, se aprecian las orejas y los ojos. En el dorso se advierte el espinazo, así como varias cazoletas. Las extremidades, dirigidas hacia adelante, constituyen dos bloques de granito, estando las posteriores diferenciadas por una profunda hendidura. Unas y otras presentan en los laterales varias estrías verticales y paralelas. Se aprecia también el sexo".

Puerta principal de la muralla de Castelo Mendo. A la izquierda uno de los
verracos y a la derecha, tapado con una capa negra se encuentra el segundo

Como anécdota comentar que al principio no vimos el segundo de los verracos porque estaba tapado, creíamos que con una sábana, lo que en realidad era la capa de uno de los figurantes de la feria medieval. Una vez retirada la capa, aún tenía encima una cota de malla que, por más que insistimos, el figurante se negó a retirar argumentando que ya teníamos uno de los verracos destapado. No obstante, la pugna no fue más allá y, también por casualidad, descubrimos una marca de cantero en el sillar del muro a la altura del verraco. Este es uno de los problemas de las ferias medievales, cuando las telas que simulan pendones y banderas suelen tapar elementos interesantes de estudio.

Marca de cantero en el sillar donde se apoya el segundo verraco

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.


sábado, 25 de abril de 2026

Castillo de Toro


Llegamos a Toro desde Ávila por la autovía A-6 hasta Tordesillas donde habíamos hecho una parada frente a los restos de su muralla prácticamente perdida. Allí retomamos nuestro camino por la N-122 dejando a nuestra derecha Villalar de los Comuneros y, aún más al norte, Villalonso. Teníamos como guía el libro de campo Castillos de Zamora y Salamanca, de Pinilla González, que nos ofrecía una pobre descripción de la fortaleza: "Es un recinto rectangular reforzado por cubos en los extremos y el centro de sus muros, cuyo interior no ofrece apenas interés".

Lienzo norte y actual puerta de acceso al castillo

Pinilla González, en su breve artículo se centra en la cerca de la ciudad, un recinto "hecho de cal y canto con verdugadas de ladrillo en algunos casos", aunque, puntualiza, fue rehecha en los siglos siglos XVIII y XIX. No obstante, sí aporta algunos datos de la dilatada historia de Toro que fuimos complementando con las cartelas informativas y, a partir de ahí, con otros textos. La cartela que hay al pie del castillo nos introduce en la historia de una fortaleza muy maltratada: "Situado en el ángulo sureste del primer recinto amurallado, sus restos, reducidos a un recinto desmochado, reforzado por siete cubos rebajados, datará del siglo XII. En el siglo pasado derribaron la torre del homenaje y cegaron la puerta principal al rehacer su interior para prisión". Pinilla se refiere al siglo XIX puesto que la edición de la guía es de 1995. 

Lienzo meridional. Antigua puerta de acceso

EL CASTILLO

En el propio castillo hay un panel que lo describe: éste se encuentra "ubicado en el SE del primer Recinto Murado, a unos 100 m. sobre el nivel del río Duero. La construcción se llevarán a cabo bajo las órdenes repobladoras de Alfonso III en el siglo X, pero quizá el mayor impulso lo dará posteriormente su hijo el infante D. García". En este punto cabe preguntarse si la  construcción a la que se refiere la cartela es de la cerca, o del castillo, pues según Cobos la construcción se debe a Alfonso IX de León quien acomete "entre 1188 y 1195 la construcción del primer recinto de murallas e iniciador del castillo", toda vez que unos años más tarde, "en 1232 se obliga a las aldeas de la Guareña a contribuir en la continuación de su construcción".

Lienzos este y lienzo norte donde se abre la puerta de acceso actual

La cartela indica que "Se trata de una construcción de planta rectangular protegida por 4 cubos peraltados situados en las esquinas y otros 3 cubos semicirculares en la parte media de cada lienzo. Actualmente se encuentra sin la torre del homenaje, de planta cuadrada que se situaría en el centro de la fachada norte o principal, que fue demolida para abrir el actual acceso al recinto, pero sin perder las huellas de la entrada primitiva, ya que podemos observar su arco original. Lo aislaba del caserío un foso profundo sólo franqueable por la puerta norte, relleno hoy con tierras; además lo circunvalaba un fuerte muro hoy también desaparecido". Según Cooper la planta del castillo es del tipo atribuible a las construcciones iniciadas por Alfonso VIII (1155-1214): "recintos rectangulares de mampostería fortificados con ocho cubos".

Interior del patio con pozo, antiguo aljibe

Cobos añade que Sancho IV en 1283 donará Toro a su mujer, la reina María de Molina. Esta reconstruirá el antiguo castillo dándole la forma actual. Aquí conviene recordar la opinión de Cooper al respecto basándose en el mismo texto sobre el aviso que recibe la reina en 1298 que la "villa de Toro esta en punto de se perder, e desian que esto venia por omes de la villa que la quería dar al infante don Juan, que se llamaba rey de León", por lo que la reina "fiso labrar el alcázar que estaba en muy mal parado". En opinión de Cooper, este 'labrar' no consistió en edificar un nuevo alcázar, sino que se hicieran reformas, la entrada quedó situada en el lado norte, frente a la población "porque pudo levantarse la torre del homenaje en el centro de este lienzo, o bien en el centro del recinto formando así su base el aljibe que existe debajo del patio" por lo que dicha torre, en cualquiera de los dos hipótesis pudo ser obra de la reina quien, a su vez, presumiblemente hizo "ampliar el foso, hoy día totalmente desaparecido". Recuerda, no obstante, que en 1294 ya se hicieron obras en Toro destinadas a reforzar la villa frente a las aspiraciones al trono de León del mencionado infante Juan, a la sazón cuñado de la reina.

Cubo sureste desde el adarve

En el alcázar, según Cobos, se hicieron varias reformas de mantenimiento y obras que mejorasen sus defensas tanto en la minoría de edad de Alfonso XI y durante los reinados de Enrique III y Juan II cuando se dieron privilegios para reparar muros y puertas de la villa, y con Enrique IV se realizarán "obras en el Alcázar de Toro". Durante la guerra civil entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, el alcázar fue tomado por el rey Alfonso V de Portugal. La fortaleza sufrió un duro asedio en 1476 por las tropas castellanas que debieron producir serios desperfectos, por lo que al año siguiente, en 1477, los Reyes Católicos proceden a reparar sus defensas.

Adarve

Según la documentación del época, en tiempos de Felipe II la fortaleza aparece "deshabitada, y casi en ruinas", a principios del siglo XIX se habilita para matadero municipal y, según Cobos, almacén de pólvora, y en 1875 albergará el mercado del grano. Hasta el primer tercio del siglo XX fue Cárcel del Partido Judicial, momento en que se debió modificar sustancialmente la estructura interna derribándose la torre del homenaje y el almenaje.. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931 y Bien de Interés Cultural el 22 de abril de 1943.


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Los hechos históricos -como detalla la cartela del castillo- acaecidos en villa son muchos desde que "Alfonso III de Asturias (hiciera) avanzar la línea de la Reconquista hasta el Duero, convirtiendo a Toro y su Alcázar en un hito defensivo". Entre los primeros, en 1216, como indica Estepa, se hace mención a un tratado de paz entre Alfonso IX de León y Enrique I de Castilla. firmado en Toro.

Torre de vigilancia de la antigua cárcel

Tanto en la cartela exterior como en la interior del castillo se recuerda la vinculación que tuvo el rey Fernando III  El Santo con el alcázar cuando, siendo rey de Castilla, en 1230 "fue coronado rey de León en su interior", además de morada ocasional del rey, aunque a partir de la conquista de Córdoba y Sevilla por éste, como apunta Estepa, la itinerancia real va a ir cambiando de manera significativa, aunque sigue sin existir un lugar fijo para la Corte, los monarcas, sobre todo Alfonso X, van a ir alejándose de las villas importantes del reino leonés para permanecer más tiempo en Castilla y las ciudades andaluzas. Tal es así que durante el reinado de Alfonso X (1252-1285), de los 3337 diplomas que emitió el rey Sabio, tan sólo 37 se emitieron en el Reino de León, de los cuales 13 lo fueron en Toro.

Adarve del lienzo sur

Alfonso XI de Castilla, quien también fue morador ocasional del castillo, en él "encerró a su prometida Dña. Constanza cuando se desposó con María de Portugal". Recordar que el rey estaba prometido con Doña Constanza Manuel, hija de Don Juan Manuel, y aunque celebraron desposorios, el matrimonio no llegó a consumarse por la corta edad de Constanza. Tras un año en prisión fue liberada y entregada de nuevo a su padre. Pasados los años Doña Constanza fue reina consorte de Portugal al casar en 1336 con el infante Pedro, futuro Pedro I de Portugal, que al igual que su homónimo de Castilla fue apodado El Cruel.

Cubo central de la fachada sur

El alcázar también fue escenario de "una dantesca venganza de Pedro I "el Cruel", sirviendo de prisión a su hijo D. Sancho de Castilla, por orden del futuro Enrique II de Castilla, llamado "el de las Mercedes". Sancho era hijo ilegítimo de Pedro I; el rey barajó la posibilidad de contraer matrimonio con la madre para legitimarlo y convertirlo en heredero. No obstante el asesinato de Pedro I en Montiel desbarató esta posibilidad. Encerrado el infante en el castillo de Toro, morirá sin dejar descendencia. Y en 1355, es asesinado Diego Alfonso de Córdoba y Meneses comendador de la Encomienda de Lopera de la Orden de Calatrava, por orden del rey castellano Pedro I. Tras la muerte de este último en 1369, según sugiere la cartela "probablemente aquí se reunieran las Cortes de 1369 y 1371".

Puente Mayor sobre el Duero 

La última gloria del castillo fue la ocupación que hicieron "Alfonso V de Portugal y Juana la Beltraneja cuando disputaban el trono de Castilla a Isabel La Católica; resistiendo a la artillería de ésta, puso fin a sus glorias militares en 1476, tras la batalla de Toro, decisiva para la unión dinástica de Castilla y León", así narra el hecho la cartela exterior, mientras que la interior se centra más en la defensa de doña Juana"esta fortificación servirá de defensa a Dña. Juana "La Beltraneja" en estas tierras, que gobernada por Dña. María Sarmiento resistió heroicamente desde el 19 de septiembre de 1476 cuando los Reyes Católicos se hagan realmente con la ciudad, hasta un mes después, cuando serán expulsados los monarcas".

Lienzo norte y lienzo oeste

En el alcázar de Toro se procederá a la venta y dispersión de las obras de arte de Isabel I, "a la muerte de la reina Católica, sus colecciones de obras de arte fueron concentradas, repartidas y subastadas aquí por decisión de su esposo don Fernando
"; más concretamente "Hasta 1505 acogió las famosas tablas de Juan de Flandes que componían el políptico de Isabel "La Católica". En origen eran 47 tablas que narraban la vida de Cristo destinadas al uso devocional privado de la Reina. Tres meses después de la muerte de la reina Isabel, se procedió a la disgregación de las tablas. No se han conservado en su totalidad pero las conservadas se encuentran repartidas entre el Palacio Real de Madrid y varias colecciones extranjeras". 

De las 47 tablas se pueden ver actualmente 15 en las Colecciones Reales. Estas pertenecían al grupo de 20 obras que adquirió en la subasta Felipe I el Hermoso y que heredó su hermana Margarita de Austria. A la muerte de ésta, las heredó su sobrino Carlos V que a su vez se las regaló a su mujer Isabel de Portugal, pasando así a las Colecciones Reales. En el inventario de obras que se hizo a la muerte de Felipe II, sólo aparecen 16. La última en desligarse de grupo fue la Santa Cena. Esta obra estaba en el equipaje confiscado a José I Bonaparte en su huida a Francia que fue interceptado por el duque de Wellington en 1813. La obra fue regalada por Fernando VII al duque y se puede ver en su colección de Apsley House en Londres. De las 15 tablas que podemos contemplar en la Galería de las Colecciones Reales en Madrid, traemos dos en las que Juan de Flandes representa en ellas las murallas de Jerusalén y las de Emaús.

La entrada de Cristo en Jerusalén

La cena de Emaús

Para esta entrada he consultado, además de las cartelas informativas al pie del castillo y en su interior, las siguientes publicaciones:

Cobos Guerra, F. y De Castro Fernández, J.J.Castilla y León. Castillos y fortalezas, Edilesa, 1998
Estepa Díez, CarlosLos territorios del rey. Castilla, siglos XII-XIII, Marcial Pons, 2021
García-Frías Checa, Carmen, Políptico de Isabel la Católica en web, Galería de las Colecciones Reales
Gómez Moreno, ManuelCatálogo Monumental de la provincia de Zamora 1903-1905
Pinilla GonzálezJaimeCastillos de Zamora y Salamanca Lancia, 1995

Panorámica  de la  vega de Toro y el río Duero. En el centro de la imagen
 junto al río se encuentra Peleagonzalo en cuyas inmediaciones tuvo lugar
el 1 de marzo de 1476 la batalla de Toro 

Plano de la planta del castillo de la cartela al pie de la fortaleza