miércoles, 8 de abril de 2020

El castillo de Cogolludo


Habíamos pasado la mañana en Hita donde habíamos llegado por la CM-1003 desde Guadalajara, para partir hacia Cogolludo rememorando al Arcipreste, recreándonos solamente en el paisaje, toda vez que Juan Ruiz no menciona nuestro destino en su obra escrita el primer tercio del siglo XIV. Tomamos la GU-150 que nos dejó en nuestro destino unos 20 kilómetros más al norte.

Panorámica del castillo desde la plaza Mayor

El cerro donde se asienta Cogolludo ha estado poblado desde antiguo, según Jiménez Esteban existen restos del la edad del Bronce, y por los sillares de una de las torres pueden tener su origen romano o visigodo. Estuvo ocupada por los musulmanes entre 711 y 1085 como puesto de vigilancia del valle del Henares hasta la conquista de los territorio en torno al Tajo por Alfonso VI. Este rey donará el lugar junto a Jadraque y Atienza al abad don Miguel del monasterio de San Pedro Gumiel. Según la narración de E. Cooper, tras la caída de Toledo (1085), al sur del Tajo se abría un espacio prácticamente despoblado e inestable que cambiará de manos continuamente. Los musulmanes mantenían Coria y el control de los vados sobre el Tajo en Oreja y Albalat, ésta última entre Alcántara y Talavera de la Reina. Sendos vados pasarían definitivamente a manos cristianas en 1139 y 1142, dejando libre el acceso al Guadiana por lo que habrá que fortificar algunos enclaves para su defensa, entre ellos Cogolludo punto estratégico de unión con las vías pecuarias del Tajuña aunque, -añade Cooper- cabe interpretar que ésta sería más una línea de recursos económicos que un sistema defensivo. Alfonso VIII hará donación de Cogolludo en 1179 a la Orden de Calatrava que será la encargada de levantar el castillo que hoy vemos; el rey aprovechará el castillo árabe y la reforma de la fortificación cristiana para reunir tropas con el fin de acometer la conquista de Cuenca según comenta Herrera Casado.

Panorámica del castillo desde la iglesia de anta María

El castillo se asienta en el lugar más alto de cerro, a 908 metros de altitud, dominando la villa; tiene forma poligonal y se pueden distinguir dos fases constructivas. Una, la más antigua, -como veremos suscita cierta controversia- es la torre cuadrada de origen musulmán; la segunda el recinto cristiano que lo constituyen seis cubos semicirculares. Según Jiménez Esteban, el castillo tuvo barbacana de la que se conservan trozos del lienzo al sur y al este, y apunta la posible existencia de un aljibe junto a la torre árabe. Otros restos de la cerca afloran escasos. Hacia el este, mirando al pueblo, se abre una pequeña explanada que constituiría el albacar en el recinto superior.

Torre cuadrada califal

Sobre la torre musulmana, describe Jiménez Esteban (1992), está construida en su base por tres hiladas de grandes sillares que quizá fuesen restos reutilizados de construcciones romanas o visigodas, sobre éstas se alternan bandas de piedra entre otras de ladrillo, lo que se denomina muro encintado; a partir de la cuarta hilera los sillares son más pequeños y de tamaño más regular, alguno de ellos colocados a tizón. La torre, a la que le faltan los ángulos de dos esquinas, tiene como peculiaridad que en su interior la base es cuadrada y termina en la cúpula circular de ladrillo, "es un ejemplo claro de una 'qubba' árabe que ha dado en castellano el topónimo alcoba o alcubilla". Las dimensiones de la torre que nos da son de 6.50 por 5.90 metros con un grosor de los muros de 1.5 metros y unos 6 metros de altura; tendría un piso superior sobre la cúpula de ladrillo, no presenta saetera alguna. 

Interior de la torre cuadrada califal en la que se aprecia la cúpula circular

Sobre la torre Herrera Casado (2007) comenta que el "castillo ha sido interpretado como un primitivo reducto árabe, incluso destinado a ribbat de oración, y posteriormente tras la reconquista mejorado por los castellanos". Sin embargo Cooper (2014) desmonta la teoría de la torre musulmana. Poniéndonos en antecedentes comenta la cesión de Cogolludo de forma vitalicia en 1335 a Íñigo López de Orozco, a la sazón alcaide de Escalona, para que en él "faredes labrar la dicha villa e castiello e reparar en todos lugares que cumpliere e menester obiese". Concluye Cooper a continuación de la cita anterior que "el fragmento del castillo de Cogolludo que se conserva se corresponde con la segunda fase de la torre albarrana de Escalona que he utilizado como pauta. Me parece absurdo llamarlo 'claro ejemplo de qubba' como han hecho algunos".

Esquina suroeste

La parte cristiana del castillo -según Cooper ésta es la más antigua- presenta cubos poco salientes y macizos que parecen corresponder a los siglos XII-XIII. Están construido con cal y canto y carece de almenado. Según Herrera Casado a su alrededor había "un patio de ronda y otra muralla, circuyéndose ésta por un foso lo que le daba un auténtico valor estratégico y defensivo". Una vez entregado a la Orden de Calatrava éstos mejorarán el castillo y cercarán la villa, -la población medieval en torno al castillo- de la que sólo quedan escasos restos y en su perímetro  albergaría la actual plaza Mayor y el palacio de los duques de Medinaceli.. Tuvo dos puertas, la de Atienza y la de Guadalajara.

Cubos y lienzo oeste

Tras la reconquista de la zona sur de la Somosierra hasta el Tajo en el siglo XI, ésta pasa a pertenecer a la corona de Castilla. Como hemos visto, en 1176 Alfonso VIII dona la villa a la Orden de Calatrava, siendo su maestre don Martín Pérez de Siones. También comentamos que en 1335 el castillo es donado a Íñigo López de Orozco por el maestre de los calatravos García López de Padilla. En 1379, en manos de la corona, Enrique II lo dona a su hija María de Castilla, casada con el almirante de Castilla Diego Hurtado de Mendoza. De éste lo heredó en 1404 su hija, Aldonza de Mendoza, duquesa de Arjona, hasta su muerte en 1435, que lo deja en herencia a su sobrino Diego Manrique, conde de Treviño, aunque la propiedad se la disputó Íñigo López de Mendoza, I marqués de Santillana y hermanastro de Aldonza. El asunto se zanjó en 1442 con un acuerdo de reparto por que el de Santillana se queda con las propiedades de su hermanastra en Guadalajara por estar cerca de las suyas. En 1438 Luis de la Cerda, III conde de Medinaceli incorporará Cogolludo tras permuta con Fernán Álvarez de Toledo a quien un año antes Juan II le había confirmado seiscientos vasallos en Cogolludo y Loranca. El señorío con la villa, su alfoz y el castillo pasarán a poder de la casa de Medinaceli tras la boda del IV duque de Medinaceli, Gastón de la Cerda con Leonor de Mendoza, hija del marqués de Santillana, a la sazón señora de Cogolludo. El señorío lo heredó su hijo el I duque de Medinaceli, Luis de la Cerda, perteneciendo a esta casa hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.

Lado norte, donde se aprecia un vano cegado de acceso a la Torre califal 

Luis de la Cerda encargará la construcción del palacio ducal a finales del siglo XV al maestro de obras Lorenzo Vázquez, lo que vino a significar la primera manifestación renacentista en España, aunque el palacio se entronca con elementos tardogóticos peninsulares. Esto significó el abandono del castillo al trasladar el duque la residencia al palacio. En 1810 las tropas napoleónicas del general Hugo, asediadas por Juan Martín "El Empecinado", tras la toma de la población proceden a derruir la muralla y volar el castillo.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos de Guadalajara IJiménez Esteban, Jorge, Libros Penthalon, Madrid, 1992.
Castillos de Guadalajara (Guía de campo)Herrera Casado, Antonio, Aache ed., Guadalajara 2007.
La fortificación de España en los siglos XIII y XIVCooper, Edward, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
Los señoríos de los Manrique en la baja Edad Media, Montero Tejada, Rosa Mª, UNED 1994
dbe.rah.es/biografías, Real Academia de la Historia para los propietarios y tenentes del castillo.

Restos de la cerca al oeste del castillo
Fachada del Palacio de los duques de Medinaceli en la plaza Mayor

Escudo con las armas del I Duque de Medinaceli

Situación de la nevera al noroeste del castillo

Paisaje entre Hita y Cogolludo. Al fondo la sierra del Sistema Central

miércoles, 1 de abril de 2020

Fortaleza de Tedeja


Para llegar a la Fortaleza de Tedeja partimos desde Cadiñanos cercano a Trespaderne; una vez aquí, bordeando la población tomamos la carretera N-629 dirección Oña. Tras cruzar el puente sobre el río Nela tomamos el primer desvío a la derecha por un camino que discurre paralelo al río dirección a la antigua estación de tren, hasta llegar al primer cruce a la izquierda que nos lleva hasta una pista empinada que  nos deja cerca a escasos metros de las murallas de la fortaleza.

En primer término torre redonda con base cuadrada

En mi pequeña guía de Castillos de Burgos no hacía referencia alguna a la fortaleza de Tedeja, por lo que me pareció difícil encuadrarla en las fortalezas  medievales, ni hay vestigios de castillo tan solo, como se menciona en los textos que hago referencia, que es una edificación tardorromana. Os dejo la descripción del panel informativo que hay junto a la muralla, gran parte de ella reconstruida, como punto de partida. En ella se fecha su poblamiento desde el siglo III hasta el X: "La fortaleza se localiza en un cerro calcáreo de perfil cónico y pendientes acusadas rodeado de cursos de agua que lo protegen por varios de sus lados, circunstancia que lo convierte en un emplazamiento destacado de vital importancia estratégica desde el punto de vista militar y económico. Desde aquí se domina la entrada del desfiladero tallado por el río Ebro -el cañón de La Horadada-.


Cartela informativa con croquis del foso, cubo, muralla y paseo de ronda

Los restos arqueológicos ponen de manifiesto la existencia de dos momentos históricos: uno romano y otro bárbaro. En el extremo NE destaca un elemento defensivo simple, una torre circular, que se corresponde con un momento de control romano efectivo en la zona (siglo III). Esta torre formaría parte de un sistema articulado de torres que se comunicaban entre sí para tener controlado todo el territorio. En una fase posterior, se pasa a la construcción de una verdadera fortaleza, levantándose un recinto militar adaptado a las mejores técnicas legionarias, creado en una época de inseguridad, crisis y transformación, en un momento tardorromano, el siglo V, y tendría na pervivencia hasta bien entrado el siglo X".


Muralla y torres con Trespaderne al fondo

Con esta idea comencé a buscar una vez hecho mi viaje (2016) información que complementase la cartela. Según la reseña de Castillos-net (2019) la primera cita del lugar como "castillo son del año 1045", aunque ya existía en el siglo V. Su nombre, Tedeja, procede del latín Tetelis que significa tutela, vigía, lo que remarca la ubicación y función inicial del recinto romano. Destaca en el noroeste el fuerte defensivo que está compuesto por foso y escarpe o antemuralla. La muralla de mampostería tiene 3 metros de espesor y está provista de 6 torres semicirculares, macizas en su base y terraza en la parte superior. En la zona Este se ha localizado una de las puertas del recinto, estrecha y larga, protegida por una torre cuadrangular de sillería, este sector es el que tiene cronología más temprana.

Puerta de accedo al recinto

En la lectura de la página de Castillos del Olvido, tenemos una extensa reseña con referencia incluso a los arqueólogos autores de la excavación. Destaca los restos de una torre, muralla y una puerta que se fecha en el Bajo Imperio Romano, año 450, y hace referencia a que su constructor, según crónica de Fray Justo Pérez de Urbel, el castillo lo funda don Pedro, duque de Cantabria muerto en 740. Los seis cubos circulares podían haber servido de atalayas vigía y que la fortaleza tuvo como finalidad cerrar al paso de las tribus invasoras enemigas del Imperio dada su ubicación: al final del desfiladero. La importancia de la fortaleza decaerá cuando la línea defensiva contra el islam pasan los montes burgaleses, que habían sido vanguardia en la lucha, a ser retaguardia. También, como indica la cartela, el lugar estuvo ocupado desde el siglo III-V en época tardorromana, y alarga su ocupación hasta la alta y plena Edad Media, siglos X-XIII, época en la que tuvo su mayor apogeo.


Por último la página CondadodeCastilla, está bien documentada. Enumera las referencias al lugar en los años 790 y 934, aunque puntualiza que los más fiables sean las del siglo XI: en 1035 se le nombra el alfoz de Zetelia; y en 1040 y 1049 castillo de Telegilla gobernado por Fortún López, y en 1054 por Galindo Bellacoz, para concluir en 1366 fecha en que Enrique II cede el alfoz de Tedeja a Pedro Gómez de Porras. Desecha a su vez la idea de la fundación por parte del conde Pedro y la importancia que tuvo de salvaguarda del valle de la Tobalina frente a los árabes. Describe la fortaleza, según los restos arqueológicos aflorados hasta la fecha (2016) en su flanco este-oeste, señalando que la línea de la muralla llega hasta el río Ebro e incluye, en su mayor extensión, los yacimientos de Santa María de los Reyes Godos y Peña Cortada.

Muralla dirección Trespaderne y el valle de Tobalina

La fortaleza, continúa, tiene marcado carácter militar; es una construcción del siglo V o inicios del VI "bajo dominio visigodo", -habiéndose encontrado cerámica con decoración y forma del siglo VIII-. Posteriormente se le hicieron varios añadidos y refuerzos hasta mediado el siglo XIV. Cuenta con "foso excavado en la roca de recorrido discontinuo y sección en V muy irregular que sirve de límite exterior a la superficie aterrazada o liza de unos 7 metros de anchura media"; por último se levanta la muralla con 6 torreones, "en uno de ellos se aprecia como una estructura semicircular que se superpone sobre otra anterior de base cuadrada, presumiblemente de origen romano (para otros un reforzamiento posterior)". La muralla está construida con doble paramento rellenado con cascajo y su fábrica de "mampostería de piedra caliza irregular, trabado con lajas, ripias, barro y cal". El acceso principal se hace por el NO a través de "una apertura estrecha, recta y profunda, retranqueada respecto a la línea de la muralla". La construcción, concluye, es muy potente y sólida aunque sencilla en su tipo y distribución.

Muro y cubo dirección al desfiladero de río Ebro

Para concluir, señalar lo interesante que ha sido comparar los tres textos más el de la cartela, que creo que aunque existen diferencia de fechas, nos dan una idea más completa de su historia hasta que se llevan a cabo nuevas excavaciones que saquen a la luz nuevos datos de este interesante lugar, por lo que recomiendo su lectura.

Para esta entrada, además del texto de la cartela informativa que hay al pie de la muralla, he consultado los siguientes sitios web:

https://www.castillosnet.org/espana/informacion.php?ref=BU-CAS-083
https://castillosdelolvido.com/fortaleza-de-tedeja/
https://www.condadodecastilla.es/lugares/fortaleza-de-tedeja/

Desfiladero del río Ebro desde la muralla

jueves, 19 de marzo de 2020

Castillo de Elche y Torre de La Calahorra


Estos son apuntes de un breve paseo por Elche que publico sin mucha profundidad porque creo pueden ser interesantes en torno a su pasado medieval de la ciudad: los restos de la torre de la Calahorra y el castillo, el palacio de Altamira.


La torre de la Calahorra, su nombre viene a significar torre libre -ver nuestra entrada sobre la torre de la Calahorra de Córdoba-, según la cartela informativa, se ubicaba en la puerta que comunicaba la ciudad con Alicante, la Lucentum romana: "defendía la Puerta Lucentina (Sg. XII). Esta fortificación llegó a tener una altura de 30 metros pero perdió su tercio superior tras el terremoto de 1829. A la configuración original se le añadió en el siglo XV una casa señorial. El lado interior estaba protegido por un foso, y no se podía acceder a ella sin subir a la muralla y cruzar una puerta levadiza lo que la convertía casi en inexpugnable". Azuar y Navarro, coinciden en esta época para su construcción e indican que una posible reforma del siglo XVI la dotó de su remate de matacanes y troneras. Estaba dotada de una puerta con rastrillo y puente levadizo, que como hemos visto la hacía casi inexpugnable.


El castillo se encuentra en la margen derecha del río Vinalopó junto al puente que lo cruza.Tiene una estructura casi cuadrangular con una potente torre del homenaje en el lado del camino que lleva al puente donde probablemente estuvo protegido por un foso. Azuar y Navarro nos hablan de dos fases constructivas, una correspondiente al primer cuerpo de la torre y al basamento de algunos muros de la cerca, realizados todos en tapial que se corresponde a época almohade, final del siglo XII y principios del XIII; y una segunda etapa, la de ampliación, construcción de las torres redondas y rellenos mampostería y sillería en las esquinas en la torre del homenaje, serían de finales del XV atendiendo a los escudos de la familia Cárdenas en las torres y, según Cooper, a los buzones y garitas tipo castellano.


Según documentación de Cristóbal Sanz (1621) que aporta también Cooper, Fernando el Católico donó en 1470 a su mujer, Isabel I de Castilla, la villa de Elche y el lugar de Crevillente. La reina católica a su vez donaría ambas poblaciones a Gutierre de Cárdenas -en agradecimiento al apoyo que éste dio al matrimonio de la reina con Fernando-. A la enajenación se opuso abiertamente la población que tuvo que ser sometida por tropas reales. A este personaje, a la sazón comendador de León y señor de Maqueda, pertenece el escudo que puede apreciarse en la torre del homenaje; y un segundo escudo en el recinto, en el cubo de la misma fachada, que pertenece al hijo de éste, Diego de Cárdenas y Enríquez. Destaca también la similitud del escudo que campea en la torre del homenaje de Elche con el que vemos hoy sobre la puerta de acceso del castillo de Maqueda (Toledo).


Interesante es el relato que hace Cooper sobre la tenencia de Elche tras ser conquistada por Alfonso X el Sabio.  El rey entregó la jurisdicción de la ciudad a su hermano el infante don Manuel, quien reparará y ampliará la muralla de la ciudad, y los intentos posteriores de su hijo, don Juan Manuel ante el rey Jaime II de Aragón por mantenerla en su poder. Cooper alude a los costes que dichas obras supusieron al infante.

Aparejo en la construcción pared oriental de la torre Calahorra
Castillos de AlicanteAzuar Ruiz, J.M. y Navarro Suárez, F.J. E. Lancia, León, 1995.
Castillos Señoriales en la Corona de CastillaCooperEdward, Salamanca, 1991
La fortificación de España en los siglos XIII y XIVCooper, Edward, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.

miércoles, 11 de marzo de 2020

Villa romana de Noheda

Mosaico con Dionisos, bacantes y faunos

Llegamos a Noheda por la carretera N-320 a 17 kilómetros a norte de la ciudad de Cuenca. Primero hemos destacar la situación de la villa romana y del mismo pueblo de Noheda. La carretera N-320 une las ciudades de Guadalajara y Cuenca; (ésta última no existía en época romana). Desde Cuenca la carretera se divide en la N-420 y CM-2100 que nos llevará hasta la ciudad romana de Valeria, a unos 52 km. al sur de Noheda,.lo que nos indica una ruta conocida desde antiguo.


 ¿Qué hace que la villa de Noheda sea peculiar? Destaco dos aspectos importantes de esta villa construida entre los siglo III y IV; primero la calidad de sus mosaicos, tanto la figuración como el material utilizado, algunas teselas están cubiertas de pasta vítrea y con una fina capa de oro, y el hallazgo de fragmentos escultóricos de mármol de gran calidad; y segundo su extensión, la estancia principal cuenta con un mosaico de dimensión excepcional, unos 230 m2; y se calcula que los 900 m2 excavados visitables representan un pequeño porcentaje de la villa. Por la extensión de la villa y la calidad de los materiales, mármol de primera calidad traídas desde la península Itálica y oriente Mediterráneo, se deduce que el propietario debió ser un personaje poderoso que le permitió importar estos materiales hasta el centro de la Ibérica.

Sección de dos escenas: Dionisos con bacantes y Juicio de París

El conjunto que visitamos se compone de una sala octogonal y una impresionante sala triabsidada compuesta de dos exedras y una estancia principal donde se conservan los excelentes mosaicos, uno de ellos de forma rectangular en torno al estanque central divididos en 6 escenas rectangulares. También se pueden ver los interesantes estructuras de las termas, y los zócalos que aún conservan restos del estuco policromado.

Actores representando una pantomima

Las dos salas circulares, exedras, tienen mosaicos con motivos geométricos -éstos son diseños más sencillos y hasta cierto punto estandarizado que difieren mucho de la complejidad de los figurativos que precisaban de unos artesanos muy cualificados. Como hemos señalado la sala central la componen 6 cuadros rectangulares en torno al estanque. En ellos nos narran escenas mitológicas: el juicio de Paris y el rapto de Helena; un cortejo dionisiaco en el que desfilan junto a Dionisos, bacantes y faunos danzando; otro representa un grupo de actores en el que se identifican los componentes de la pantomima; y otro interesante que narra la historia de Pélope, sus amores con la bella Hipodamía. y el reto de Enómao, padre de ésta. Todos enmarcados con una orla de motivos florales y el estanque con escenas propias del reino marino: tritones y escenas de pesca. Estos últimos están deteriorados por la caída de la cúpula que los cubría.

Enómao y los pretendiente

La menos conocida de las leyendas es esta última, muy poco representada por los autores modernos, aunque en la antigüedad se hace alusión al mito en sarcófagos romanos y ánforas griegas cuya representación principal es el carro. La historia nos narra cómo Pélope, hijo de Tántalo; gana el amor y la mano de Hipodamia. Antes recordaremos, aunque no se narra, su origen. Según las crónicas Tántalo, el padre de nuestro héroe, fue castigado por los dioses debido a sus continuas infamias, entre ellas matar a su propio hijo Pélope y ofrecérselo en un banquete a los dioses para probar la inteligencia de éstos. Los dioses, sin embargo, descubrieron el engaño, todos menos Deméter que comió un trozo del hombro del joven Pélope. Descubierta argucia castigaron a Tántalo cubriéndolo de agua hasta el cuello y colocando sobre su cabeza las ramas de frutales; cuando intentaba Tántalo beber, el agua se retiraba, y si intentaba comer el viento elevaba las ramas. Los dioses decidieron resucitar a Pélope y el trozo de hombro que devoró Deméter lo restituyeron con uno de marfil, dotando al joven de singular belleza.

Hipodamia y Pélope

La historia que nos narra el mosaico sitúa a Pélope pidiendo la mano de Hipodamia, que se habían enamorado nada más conocerse, la bella hija de Enómao. Era Enómao rey de la Élide  y conocida la belleza de su hija había tramado un ardid contra los numerosos pretendientes de su hija: los retaba a una carrera de caballos, si vencía el pretendiente se casaba con la bella Hipodamía, y si eran vencidos pagaban con su vida. No queda claro si la negativa a casar a su hija era por que estaba enamorado de ella o porque el oráculo había vaticinado que su yerno acabaría con su vida. -A la izquierda del mosaico se representa a Enómao y a los jóvenes pretendientes, y sobre ellos las cabezas de tres pretendientes muertos-. El ventaja de Enómao consistía en que sus veloces caballos eran regalo del dios Ares (Marte) y los convertían en prácticamente invencibles. Pero Pélope sobornó a Mirtilo, auriga de Enómao al que propone en pago tomar a Hipodamia. El auriga consiente la traición cambiando los ejes del carro de Enómao por unos de cera. En plena carrera éstos se deshicieron y el rey fue arrastrado por la cuadriga hasta morir. -En la representación se ve al auriga cambiando los ejes y el cuerpo del rey despedido del carro, y a Pélope tomando la mano de Hipodamia-. Así consiguió Pélope a la Hipodamia, y Mirtilo, al solicitar el pago por su traición fue arrojado al mar por Pélope donde murió ahogado. Recordar que en honor a Pélope es conocida la península del Peloponeso.

Sala principal con el estanque central frente a la exedra

La villa, como hemos dichos al principio, se construyó entre finales del siglo III y a los largo del siglo IV y debió abandonarse paulatinamente sin observarse signos de violencia. Insistir en que la visita a una villa romana siempre es una gran experiencia -recordamos la visita a la villa de Almenara-Puras, en Valladolid- y, aunque siempre las hay más espectaculares -como La Olmeda en Palencia-, cada villa tiene su peculiaridad y su espectacularidad y belleza que no nos costará mucho descubrir, ni desechar nunca la visita, entre otras cosas, porque nunca defraudan. La visita, en esta ocasión, contó con los excelente interpretación y comentarios de la guía.

Pilastras de las termas

Para la leyenda de Peleo, Hipodamia y Enómao he consultado la siguiente documentación:

Diccionario de Mitología Clásica 2, C. Falcón, E. Fernández y R. López, Alianza Ed. 1997
Genealogía de los dioses paganos, Giovanni Boccaccio, Editora Nacional, 1983
Héroes y dioses de la Antigüedad, I. Aghion, C. Barbillón y F. Lissarrague, Alianza Ed. 1997