sábado, 8 de junio de 2024

Atalaya de Navapalos


Habíamos llegado al despoblado de Navapalos después de visitar el castillo de Osma camino de Gormaz, la gran fortaleza califal, siguiendo la carretera SO-P-4123 dirección La Rasa. Allí cruzaríamos el Duero, frontera natural entre el mundo musulmán y los reinos cristianos del siglo X. Sobre una suave elevación a escasos metros del río se levanta la atalaya de Navapalos. De ella poco hemos averiguado, tan solo su origen musulmán; situada en la margen izquierda del Duero formaba parte del grupo de torres que comunicaban visualmente San Esteban de Gormaz con Medinaceli, capital de la Marca Media andalusí. Su construcción se remonta a finales del siglo X y su función era vigilar el vado que, unos trescientos metros aguas arriba del actual puente, permitía cruzar el río y se comunicaba con la torre del Enebral, situada ésta al norte de Gormaz. 


Las atalayas formaban una red de comunicación rápida entre las dos principales plazas fuertes del emirato andalusís, Gormaz y Medinaceli, además de función militar y de comunicación, ejercían como elementos defensivos de zonas de explotación agracia y colonización como nos comenta Gil Crespo. Junto a la de San Esteban de Gormaz y Uxama, es la más occidental de las torres vigías sorianas.


Está construida en mampostería, tiene forma circular y una altura de 10 metros; el acceso a su interior se hacía a la altura del primer piso, sobre una base en zarpa de sillarejo. Su construcción puede remontarse a los años 945 y 963, fechas en las que Abderramán III ordena reconstruir las fortalezas de Gormaz y Medinaceli, según comenta Gil Crespo que a su vez cita a Cobos Guerra  y Castro Fernández. La puerta de acceso puede ser la original, aunque caben dudas al respecto porque la atalaya, perdidas sus funciones defensivas, se reutilizó como palomar.

La población de Navapalos, aunque no la atalaya en concreto, se cita en el Poema de Mio Cid en el verso 401, cuando en la octava jornada del destierro el héroe castellano éste cruza el Duero en tierras musulmanas:
                          la calçada de Quinea     ívala a trapassar,
                         sobre Navas de Palos    el Duero va passar


ESGRAFIADOS

A ambos lados de la puerta de acceso a la atalaya, en el revoco y sobre la zarpa, pueden verse dos zonas con esgrafiados que creemos pueden ser grafitis:

Esgrafiados en la zona izquierda de la atalaya

Esgrafiado en la zona derecha de la talaya

Para esta entrada he consultado las siguiente documentación;

Cobos Guerra, F. y Castro Fernández, J.J., Castilla y León. Castillos y fortalezas., Ed. Edilesa, León, 1998.
Gil Crespo, I.J., Castillos y villas de La Raya, Diputación Provincial de Soria, 2016
Llul, Pilar, et. al. Un itinerario musulmán de ataque a la frontera castellana en el siglo X: fortalezas, castillos y atalayas entre Medinaceli y San Esteban de Gormaz, Castillos de España, nº 93, 1987

También se puede consultar las siguientes páginas web:

Atalaya de Navapalos en Asociación Española de Amigos de los Castillos, en castillosdeespaña.es
Atalaya de Navapalos en guiadesoria.es
Atalaya de Navapalos en CastillosNet, castillosnet.es

Imagen de los esgrafiados de la zona derecha de la atalaya.
Fotografía de Rafael Moreno


sábado, 1 de junio de 2024

Acueducto subterráneo de Ucero


Habíamos visitado el castillo de Ucero, que se asentaba, según la cartela que hay frente a la fortaleza, en una zona ocupada desde la Edad del Hierro. Desde esta ocupación hasta la construcción de la fortaleza, nada nos cuenta de la presencia de Roma en el lugar. Tras la visita no entramos en la población, sino que retomamos nuestra ruta retrocediendo hasta al cruce de la carretera SO-920 con la SO-P-5119. A unos 500 metros del inicio de la carretera encontramos a nuestra derecha una indicación, que nos lleva hasta el túnel, se conoce como Cueva de la Zorra y. en la entrada de nuevo una cartela nos detalla la construcción y finalidad del túnel:

Primeros metros de la entrada del túnel

Túnel que formaba parte de la obra hidráulica que abastecía de agua a la ciudad romana de Uxama, desde las fuentes del río Ucero en el nacedero de la Galiana. Recorre 18 k. y a su paso abastece pequeñas presas del riego en las múltiples villas que se sitúan en su trazado, el canal circula a cielo abierto en la mayor parte del trayecto, debiendo salvar algunos obstáculos por medio de túneles, represas, acueductos y sifones.

Primer pozo de ataque desde el túnel

Si algo caracterizaba a los romanos era la construcción de obras públicas, nos recuerda Barrow que: "el romano amaba a su país y le gustaba poseer tierras y aceptar el reto que éstas le hacían" y uno de sus desafíos era el agua, "se suministraba a las ciudades una abundante provisión de agua que se transportaba por medio de canales subterráneos o de acueductos, desde los depósitos se llevaba el agua en tuberías de plomo hasta las casas". Señala que tan solo Roma contaba con 14 acueductos para el suministro de agua con una longitud total de 426 km., suministrando quizá algo más de 200 litros diarios de agua por habitante; en Hispania, el de Tarragona tenía una longitud de 35,50 km. del que se aprovechaba la energía hidráulica que producía en la industria de molinos y aserraderos, así como para el riego de jardines y al abastecimiento de las fuente públicas. 

Vista desde el centro del túnel

El túnel de Ucero, aunque tiene unas dimensiones modestas, nos sirve para ilustrar su extraordinaria utilidad: "Atraviesa el cerro de lado a lado con una longitud de 133 metros y está dividido en tres tramos por dos pozos de ataque que ascienden hasta la superficie. Su misión, una vez realizada la obra, será permitir el paso al canal para su mantenimiento y proporcional cierta iluminación. Su excavación se realiza desde los extremos y desde los pozos de ataque simultáneamente, observándose en el trazado del túnel las rectificaciones que hubieron de hacerse por ligeros errores de cálculo de pendientes."

Soledad Búrdalo nos introduce en la construcción de estas galerías haciendo una excelente síntesis de su utilidad y la importancia que los romanos daban al agua. El primer paso para crear una conducción para abastecer de agua a una ciudad, era la localización de una fuente de suministro que fuese apropiada, debía estar en un lugar elevado, que el agua fuese pura y el caudal abundante, preferentemente un manantial, aunque este estuviese alejado. Como ejemplo comenta la localización del manantial ubicado en Tempul que surtía a Gades (Cádiz) , éste se situaba a 60 km. de distancia lo que su traída de agua lo convertía en el de mayor longitud de Hispania.

Gráfico de la cartela informativa con el trayecto de la conducción de agua
de Ucero a Uxama y la sección del túnel.

Durante el trayecto, continúa Búrdalo, se debían salvar diferentes barreras orográficas como elevaciones del terreno, depresiones, valles, ríos, etc., que se salvaban con la construcción de diferentes estructuras como acueductos, sifones y túneles, y siempre que fuese posible, que el canal estuviese enterrado para preservar del ambiente y la luz la pureza y calidad del agua. En el caso de tener que atravesar elevaciones que no podían rodearse, se optaba por perforar túneles que cruzaban la elevación de parte a parte. La construcción de estas galerías se acometía en varios puntos a la vez; "eran registrables gracias a la apertura de lumbrales o pozos de inspección (putei) que servían para sacar los escombros durante su construcción y después para facilitar el aireamiento y limpieza".

Concluye Barrow, que el transporte de agua, el acueducto, era un servicio público que precisaba de mantenimiento estando éste a cargo de empleados del Estado o del Municipio. Nuestra visita fue breve y consistió en recorrer el túnel en su totalidad y, tal como detalla la cartela, comprobar su trazado y el rectificado de su trayectoria. Una vez en el interior nunca se pierde de vista una de las bocas de la mina. En las paredes pueden apreciarse pequeños huecos que pudieron ser utilizados para colocar lucernas. En nuestro paseo encontramos un sapo como único habitante del túnel por lo que conviene extremar el paso para no molestar ni dañar a cualquier habitante en este medio, sapo o murciélago.


Para esta entrada he consultado, además de la cartela que hay junto a la entrada de la galería, la siguiente documentación:

Barrow, R.H., Los Romanos, Fondo de Cultura Económica, México 1995.
Búrdalo, Soledad, Las venas del agua en Ingeniería Romana en España, Revista del Ministerio de Fomento, nº 564, 2007

miércoles, 10 de abril de 2024

Torre de los Moros en Jaraba


Llegamos a Jaraba desde Cimballa donde habíamos visitado los restos de su poderoso castillo. La Torre o castillo de los Moros de Jaraba, había despertado mucha curiosidad, una construcción que no sabíamos cómo calificar y teníamos verdadero interés en ella, pues se aleja de toda tipología que nosotros conocíamos. Para llegar a nuestro destino recorrimos un camino que sale a la derecha de la carretera que va dirección a Ibdes frente a una embotelladora de agua mineral. La torre se encuentra en el punto intermedio entre ambas poblaciones, Jaraba e Ibdes, sobre el cerro de la Serna, desde donde se domina el valle del río Mesa, por lo que no fue difícil deducir que se trata de una torre vigía que controlaba el valle entre ambas poblaciones.

Acceso al aljibe 

Sobre la torre hemos encontrado muy poca información; casi toda ella repite el texto por lo que vamos a guiarnos por la reseña que hace la asociación ARCA que la clasifica como fortificación musulmana de los siglos X-XI que comunicaba visualmente con los castillos de Jaraba, Ibdes y Somet, formando una línea defensiva con estas fortalezas. La torre formaría parte, además, con otras torres que partían en distintas direcciones desde Calatayud, población situada a unos 27 km al noreste de Jaraba.

Cara oeste de torre donde se aprecian en la base los mechinales de las ajugas
del enconfrado

LA TORRE

En la cartela que hay frente a la torre ésta se identifica como "una antigua fortificación de origen musulmán, ubicada en la margen derecha del rio Mesa" y nos recuerda que formaba una línea de comunicación defensiva con los castillos de Jaraba, Ibdes y Somet.

Cara norte de la torre. El acopio de material por la erosión facilita el acceso
a la parte alta de la torre

La cartela hace la siguiente descripción: "Se trata de un recio y macizo torreón construido en tapial de tierra prensada (sin uso de cal ni de yeso) perfectamente integrado en el entorno y con refuerzo de madera embutida en su interior y en los mechinales. La torre de planta cuadrada debía dominar un recinto exterior, en el que actualmente se encuentran restos de cerámica. La estructura se halla muy afectada por la erosión que ha desgastado los paramentos exteriores y ha desmantelado su parte superior. Se accede a su interior por una puerta arqueada que da paso a un depósito o aljibe".

Interior del depósito o aljibe

En torno a la torre se aprecia un gran cúmulo de materiales que se ha depositado en la base a causa de la erosión. En la cara oeste podemos observar los mechinales dejados por las agujas del encofrado del tapial. El acceso a la parte alta de la la torre se hace sin dificultad por su cara norte. Desde allí se tiene una espléndida panorámica del valle del río Mesa a cuyo control estaba destinada.

Imagen aérea de la torre, al fondo la carretera que une Jaraba con Ibdes
Fotografía de Rafa Moreno

CIRCUNTANCIAS HISTÓRICAS

En la ficha que publica ARCA se vuelve a repetir el texto anterior y se anota que "No se conoce documentación sobre este recinto defensivo. En 1918 dice Calavia: …se construyeron por todo este entorno varias fortalezas árabes y entre ellas, la que había entre Jaraba e Ibdes en el inmediato cerro de la Serna, cuyos restos todavía se contemplan y de cuyos subterráneos son testigos las escalas que aún subsisten, y que año tras año, se van ocultando con escombros y maleza. Esta fortaleza se comunicaba con otras varias que desde Calatayud partían en distintas direcciones… 

Jaraba cerrando el valle del río Mesa al oeste desde la la torre

En 1997 dice Sicilia: En el límite con el término de Ibdes, por el paraje conocido con el nombre de la serna hay una pequeña construcción que se le llama el Castillo de los Moros, siendo una simple atalaya para dar avisos y mantener la vigilancia de la vega de Jaraba, Ibdes y alrededores, en comunicación directa con otra de igual trazado en la pardina de Somed, no dudando de su procedencia árabe.

Vista desde la torre el lado este del valle del río Mesa

Para esta entrada he consultado, además de la cartela que hay frente a la entrada de la torre, la siguiente documentación:

Inventario  Fortificaciones Aragonesas (A.R.C.A.) Torre del los Moros, 03 marzo 2023

viernes, 5 de abril de 2024

Muriel de Zapardiel

 
Habíamos iniciado nuestra ruta desde Ávila dirección norte por la A6. De nuestro trayecto destacar únicamente el puente de la autovía que salva el cauce del río Adaja en su confluencia con el Arevalillo, que deja a nuestra izquierda la inconfundible silueta del castillo de los Zúñiga en Arévalo. Nuestro destino estaba más al norte, hasta llegar a Ataquines, en tierras de Valladolid; allí tomaríamos el desvío a Muriel de Zapardiel nuestra única parada, nos esperaba la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un edificio mudéjar de espléndida factura y, junto a él, unos metros al oeste, la torre vigía que hace función de campanario exento. Al norte habíamos visitado hacía unos años el castillo de Fuente el Sol. Aunque no era nuestro objetivo, con esta visita parecía que completábamos una ruta en esta zona del páramo castellano en torno a la ribera del río Zapardiel.

Vista de la iglesia y la torre vigía exenta con el campanario desde el sur


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Ubicada en el extremo meridional de la provincia de Valladolid, cercana a las de Ávila al sur y Segovia al este, Muriel se encuentra en la llanura que riega, algo retirado de la población, el río Zapardiel. Había sido repoblada por Pedro Ansúrez, conde de Carrión y Saldaña, noble y magnate principal en la corte de Alfonso VI. El caserío había pertenecido a la Comunidad de Villa y Tierra de Arévalo, y en 1090, Raimundo de Borgoña, yerno del rey, hace entrega de Muriel al obispo de Palencia. Siguiendo la tradición, tal como podemos leer en la cartela informativa que hay frente a la iglesia, Muriel perteneció a la Orden del Temple, aunque según nuestra guía del románico de Valladolid, no hay referencia documental que avale este hecho. 

Ábsides de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción tiene tres cuerpos de
ladrillo: dos de arcos ciegos y el superior de rectángulos. El meridional está 
rehecho en mampostería con hiladas de ladrillo, donde se abre una saetera

IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

Siguiendo nuestra guía del románico de Valladolid, la iglesia, un imponente edificio que preside la plaza de Muriel, tiene planta basilical de tres naves, aunque de época medieval sólo se conserva el ábside mayor y el ábside del evangelio, asentados, junto al ábside reconstruido del mediodía, sobre un basamento de mampostería. No pudimos ver el interior pues hay que pedir cita para su visita. No obstante, indicar que la nave central cuenta con una armadura mudéjar de par y nudillo que debe ser notable puesto que Antón Casaseca, a principios del XX ya la menciona, y según nuestra guía "hacia la zona central del artesonado de la nave, podemos apreciar la fecha de 1258". 

Entrada actual al templo por el mediodía. El ábside de este lado ha sido
reformado; en él se aprecia el arranque de los arcos originales y la saetera

Del exterior del templo la guía hace la siguiente descripción "Al exterior del ábside mayor se articula en dos niveles inferiores de arcos  ciegos doblados de ladrillo y otro nivel superior de rectángulos doblados. El ábside meridional fue reformado en época moderna, alzado con mampostería e hiladas de ladrillo, presenta una saetera central. Los tres ábsides se abovedan con cuarto de esfera, que arranca de frisos de esquinilla", siendo también de mampostería el espacio entre el friso y el cuerpo superior de arcos rectangulares. El ábside septentrional, el del evangelio, tiene adosada la sacristía.

TORRE VIGÍA

De la torre exenta poco hemos averiguado, tan solo lo que explica la cartela que hay en la plaza: "Primitiva torre siglo XIII, procedente de una antigua encomienda de templarios, con campanario añadido en el siglo XVI", aunque, como hemos visto al principio, no existe documentación que avale  que fuese construcción templaria. El cuerpo de la torre está construido con cajones de mampostería entre hiladas de ladrillo y tiene reforzadas las esquinas también con ladrillo. A ella se accedía por un vano en su cara norte en altura, accediendo a él por el primer piso mediante una escalera de mano fácil de retirar en caso de ataque. En la actualidad se le ha añadido una espectacular escalera con base de ladrillo y peldaños de sillería de granito.

Torre vigía del siglo XIII a la que se le añade en el XVI  el campanario

Queda pendiente, pues, para la siguiente visita el interior de la iglesia y la subida a la torre desde donde se deben tener excelentes vistas del entorno. No obstante nuestros deseos se ven truncados: el día 12 de enero de 2026, a primera hora de la mañana (08:15-08:30) se derrumbó el ábside central de la iglesia, por lo que tan sólo podremos visitar, por ahora, el interior la torre vigía.

Para esta entrada he consultado, además del texto de la cartela informativa que hay frente a la iglesia, la siguiente documentación:

Antón y Casaseca, F., Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid, (1916-1927), en aleph.csic.es
Hernando Garrido, J.L., Todo el románico de Valladolid, Fundación Santa María la Real, Aguilar de Campoo, 2014.

Detalle de los arcos superiores del ábside central y del meridional reconstruido

Detalle de la base de mampostería de los tres ábsides.

Detalla de la puerta de acceso a la torre en altura

Detalle del campanario añadido en el siglo XVI a la torre, rematado
por una elegante friso de ladrillo similar al que remata la iglesia