domingo, 18 de febrero de 2024

Fornells: la defensa de la costa

Entrada al puerto desde la terraza de la Torre Fornells

Hicimos nuestra visita a Fornells desde Arenal d'en Castell que, aunque su nombre pueda indicar lo contrario, no tiene castillo. Viajamos en autobús urbano, un recorrido rápido y muy puntual en la recogida de pasajeros por lo que la primera premisa que teníamos era ésa, la puntualidad, para no perder el viaje de vuelta. Las distancias en Menorca son relativamente cortas y el interés paisajístico, y sobre todo el histórico, es abundante por lo que es fácil perder la noción del tiempo. En esta entrada, al principio, vamos a seguir el orden real de nuestra visita, no el cronológico que debería ser el lógico, porque esta pequeña población posee un rico patrimonio de fortificaciones.

En el centro de la imagen fortín de la Guerra Civil Española 

Primero veremos unos breves apuntes sobre la historia de Fornells y la isla de Menorca. El puerto natural de Fornells está situado al noreste de la isla. Es uno de los pocos abrigos naturales en esta zona y el tercero de la isla tras Mahón y Ciudadela. Tiene forma de botella, una bocana estrecha que se va ensanchando hacia el interior, servía de refugio a las embarcaciones en la zona noreste de la isla contra los vientos y temporales de tramontana. La primera construcción defensiva fue una atalaya de vigilancia construida en 1604 durante el reinado de Felipe III, que tenía como fin la lucha contra la piratería, obra que se consideró insuficiente por lo que en 1637, durante el reinado de Felipe IV, se construye el castillo de San Antonio protegiendo la entrada de la bahía. Al abrigo de esta construcción, surge el núcleo urbano de Fornells. A partir de los dos siguientes siglos, el XVIII y XIX, dentro de los avatares de las guerras entre Francia e Inglaterra, el ascenso de Napoleón y el apoyo de España a la independencia de EEUU, la isla cambiara varias veces de manos. Tras la Guerra de Sucesión Española, en 1713 pasa a poder de la corona inglesa por el Tratado de Utrecht, permaneciendo en manos británicas hasta 1756 año en que, tras la Guerra de los Siete Años entre Francia e Inglaterra, pasa a poder de Francia. En 1763 vuelve de nuevo a manos inglesas por el intercambio de posesiones con los franceses en las Antillas, hasta que en 1782 es recuperada por España con el apoyo de Francia al derrotar a los ingleses que defendían la isla. Estuvo en poder de España hasta 1798 que es reconquistada por una flotilla británica, para retornar definitivamente a soberanía española, durante el reinado de Carlos IV, por la Paz de Amiens de 1802 en la que se permuta con los ingleses por la isla de Trinidad en el Caribe. En un salto en el tiempo, durante la Guerra Civil Española (1936-1939) la isla permaneció fiel a la República.
 
Entrada al puerto en primer término fortín de la GCE, enfrente Sa Mola

El día de nuestra visita fue un día despejado con fuerte viento de poniente. Nuestro primer objetivo era visitar la Torre Fornells construida en 1801 y 1802 durante la última posesión británica de la isla. Desde la parada del autobús caminamos hasta el puerto y bordeando el muelle dirección norte, dejamos a nuestra derecha los restos del Castillo de San Antonio. Siguiendo el paseo unos metros más adelante, en los rompientes descubrimos un fortín de la Guerra Civil Española que no está en nuestra guía, y unas estructuras sin identificar paralelos a la calle, restos de unas baterías de costa que se levantaron tras la demolición del castillo de San Antonio. Al final de la calle única, a la izquierda, comienza una leve cuesta que nos deja frente a la torre, a 41 metros sobre el nivel del mar.

Torre Fornells, a la izquierda el actual acceso y a la derecha la entrada
original en el primer piso y la buhedera que la defendía.

La Torre Fornells tiene la estructura de las torres vigías aunque adaptada a la artillería. De forma troncocónica posee una base robusta, en este caso alamborada, en ella se ha practicado la actual entrada aprovechando el vano de una aspillera. Tiene cuatro niveles; la planta baja se utilizaba como almacén para víveres, armas y polvorín, y desde ella se accede al aljibe excavado en el subsuelo, su nivel más bajo. Mediante una escalera adosada al muro, subimos a la primera planta donde se abría la entrada original, orientada hacia la población. A la torre se accedía mediante una escalera de mano desde el exterior. En esta planta se alojaba la guarnición y estaba dividida en tres dependencias, una para el mando, otra para la tropa y la tercera resguardando la escalera. Por la escalera llegamos a la planta superior, la terraza. En ella se construyó la buhedera que defendía la entrada y sobre ésta un parapeto volado con dos aspilleras para fusilería  En esta tercera planta se ubicaba la pieza de artillería, en ella podemos ver la base donde se colocaba el cañón, sobre una estructura metálica móvil que permitía orientar el tiro; además contaba con un horno donde se calentaban las balas antes de ser disparadas y que podían provocar el incendio de la naves enemigas, y las canalizaciones que recogían el agua de lluvia para conducirla al aljibe.

Baterías de costa del siglo XVIII en la bocana del puerto

Descendiendo a la población, esta vez junto a la costa, encontramos una serie de estructuras casi al nivel del mar. Estas eran las construcciones defensivas que se levantaron para sustituir el castillo que sería desmontado, con ello se pretendía dotar con una defensa más eficaz la entrada natural del puerto y dificultar el posible desembarco enemigo. Pasadas estas estructuras encontramos un fortín de la Guerra Civil Española que no está identificado en el mapa turístico y que, de haber mantenido su enmascaramiento, posiblemente el visitante no lo hubiese visto.

Fortín de la Guerra Civil Española. En el centro de la imagen
 la isla de ses Sargantanes

El fortín se encuentra en el segundo saliente de la costa, el enmascaramiento que cubre la casamata, como hemos comentado, se ha desprendido en gran parte y lo hace visible. La entrada se encuentra por la derecha prácticamente en codo. El interior tan solo un puesto de tirador que alcanza la tronera hoy prácticamente cegada, a su espalda un vano también cerrado. El suelo estaba impracticable, la noche anterior había habido temporal y se encontraba encharcado. Este puesto de defensa se complementaba con una batería en la Sa Mola a 123 metros de altitud situada en la otra orilla de la bahía.

Castillo de San Antonio en el centro la entrada al almacén subterráneo y el aljibe

Siguiendo el camino de la costa, a la altura del antiguo núcleo de la población, llegamos al castillo de San Antonio. De él quedan escasos restos. Se comenzó  construir en 1637 para la defensa del puerto y, como ya comentamos, es el origen la población. Era una fortaleza típica artillera, de forma cuadrada, estaba defendida por cuatro baluartes en sus esquinas, los muros, rellenos de tierra, tenían una grosor de treinta metros y una altura de doce, tenían un ligero talud, estaba rodeado por un foso y defendía la entrada del puerto con doce piezas de artillería. Tras las primeras ocupaciones británica y francesa, recuperada por España en 1782 fue demolido por los propios españoles excepto la planta sótano, el almacén y el aljibe, desapareciendo los cuatro baluartes y toda la segunda planta. La defensa del puerto se sustituye por un sistema de tres baterías de costa que dificultaban el desembarco enemigo.

Isla de Sargantana o de ses Sargantanes

En la propia bahía se encuentra la Isla de Sargantana o ses Sargantanes de propiedad privada a la que no podemos acceder. En ella se encuentra la torre del mismo nombre construida en la misma época que la torre Fornells, en 1801. De la torre, muy lejana, tan solo pudimos tomar unas fotografías y resumir que ambas torres tienen contacto visual y distan entre ellas 1630 m. Todas las torres vigías de la isla tienen contacto visual al menos con dos entre si, y a su vez con el monte Toro a 362 metros de altitud el punto más alto de la isla.

Fornells desde la torre, en el centro de la imagen la isla de Sargantana y
en el horizonte a la derecha el monte Toro el punto más alto de Menorca

Para esta entrada he utilizado la información de los paneles informativos y folletos turísticos la siguiente documentación:

Fernández de la Fuente, Mónica, De la isla de Menorca a las costas sur y este de Inglaterra: análisis del prototipo de torre Martello, Tesis Doctoral, E.T.S. de Arquitectura, U.P.M., Madrid 2015.

Panorámica de la bahía de Fornells desde el monte Toro

Escudo de Fornells representado con una barco y un castillo

sábado, 10 de febrero de 2024

Guadix: apuntes


La visita a Guadix fue muy fugaz, a penas con tiempo para ver la catedral y descubrir el Torreón del Ferro, una fenomenal torre de tapial que formaba parte de la cerca de la ciudad, fotografiar a lo lejos la alcazaba sobre los tejados del vecindario y contemplar sin más los restos de las excavaciones arqueológicas del teatro romano.

Torreón del Ferro. El vano o puerta de acceso en la cara sureste

El Torreón del Ferro. Pasamos junto a esta imponente torre de tapial que estaba en aquel momento  restaurándose (2012). Era uno de los torreones de la cerca medieval de la villa. Tiene forma cuadrada y conserva parte del almenado que tiene parcialmente tapiado. En la cara sureste se abre un vano que debía corresponder al acceso a la torre desde el adarve pues se distingue el arranque de la muralla junto a esta puerta. Según la nota turística del ayuntamiento debió construirse en el siglo XII. En la base de la torre puede verse unos sillares que posiblemente se habían reutilizado de las ruinas del cercano circo romano.

Vista de la alcazaba de Guadix desde el vecindario

La definición de Guadix que se hace en Tesauros del Patrimonio Cultural de España es la siguiente:

Ciudad de la Kura de Ilbira en época omeya que se corresponde con la actual Guadix (Granada). Posteriormente formará parte del reino Taifa de Garnata, de la provincia almorávide de Garnata y del reino nazarí de Garnata. Su origen será una pequeña fortificación (hisn) que irá evolucionando hacia el centro urbano. Será en el siglo XII con los almohades cuando se producirá un amplio desarrollo urbano, construyéndose la mayoría de las fortificaciones de la medina y la mezquita aljama que se situaría bajo la actual catedral. Ya en el reino nazarí, el aumento demográfico conlleva que se habiten nuevos arrabales, que serán posteriormente defendidos también con muralla, abarcando el total una superficie de 8 ha. Fue lugar de fuerte implantación de población árabe, en concreto yemeníes, y también tuvo una importante comunidad mozárabe, manteniendo incluso obispado. Fue sede de ceca. Pasara a formar parte del Reino de Castilla tras la toma de la ciudad por los Reyes Católicos en 1489.

 En Tesauros.mecd.es/tesauros/toponimiahistorica/121654


Muros de la alcazaba


Abastecimiento de agua a la catedral tal como se hacía cuando era mezquita

Este documento es una petición al rey y a la reina, sin fecha, encontramos la mención que se hace a la ubicación de la mezquita que, como hemos visto en la descripción de Tesauros, se encontraba en el solar que hoy ocupa la catedral.

Pedimento de la iglesia sobre el agua

Que por quanto se halla por verdad que esta iglesia mayor de Guadix en tiempo de moros tenía agua todo el año de contino la qual trayan a la dicha iglesia los moros açequeiros que tenian cargo della, y que ningud vezino ni otra persona se la podia quitar ni tomar, so pena de ser açotado o penado por daños sy era persona principal. Y esto mismo los dichos açequeyros castigados y penados por pena de daño para los reparos de la dicha agua de la çibdad

Y agora visto que esto no se guarda ni se cumple ansy y que la dicha iglesia y por ser iglesia no sea defraudada de lo que tenia syendo mesquita antes de aquello les sea hecha merçed por el rey y reyna, nuestros señores, el liçenciado Diego Lopes de Truxillo junto con los regidores y regimiento de dicha cibdad an por bueno y hordenan que a la dicha iglesia le sea guardado lo mismo que es quel agua venga a ella de cintinuo todo el año sin faltar tiempo ninguno.

(...)

Espinar Moreno, Manuel, Trabajos sobre Guadix (Documentos, Historia y Costumbres. Guadix y su entorno en el siglo XV. Algunos documentos de Archivo Histórico Municipal. Documento 7. Granada, 2020

Otros textos consultados son 

Domínguez Rojas, Salud María, La fortaleza y su ciudad: La Alcazaba de Guadix, en Bol.Cen. Pedro Suárez, 18, 2005, 9-19

viernes, 12 de enero de 2024

Verracos en el Museo Arqueológico

En la visita al Museo Arqueológico Nacional de Madrid, encontramos dos verracos de excelente factura. Uno de ellos representa un cerdo, procede de la provincia de Ávila; el segundo ejemplar se identifica como un toro y procede de Segovia. Aunque sabemos su procedencia no sabemos, sin embargo, su lugar de origen. López Monteagudo, citando a Ballesteros (1896) quien afirmaba que había visto ambas piezas, antes de su traslado a Madrid, en el jardín del palacio de los Dávila o de Abrantes, de la capital abulense, aunque, según la ficha del Arqueológico hubo un error al confundir uno de ellos, el toro, con otro verraco, no expuesto en la actualidad, que representa un cerdo procedente de Ávila y había sido atribuido a Segovia. La propia López Monteagudo nos hace la descripción de ambas esculturas.

VERRACO: CERDO

Verraco: Cerdo. Granito. Cultura vettona. Siglos III-I a C. Provincia de Ávila

Lado izquierdo del verraco donde no se aprecian tantos detalles

El primero de ellos: un cerdo en el que se aprecia bien la boca, mandíbulas, ojos y orejas; se resaltan las pezuñas, corvejones, ijares y brazuelos; en la parte posterior se aprecia el sexo, ano y la protuberancia que puede indicar el rabo. En el vientre presenta un resalte longitudinal. En la pierna derecha se observan unos verdugones horizontales cruzados por otro en zigzag, mientras que en la paletilla de ese lado destacan otros dos verdugones cruzados que abarcan el cuello y la cara cruzados en forma de aspa, uno de éstos rodeando la oreja. En el dorso, siguiendo la línea del espinazo, tiene una serie de cazoletas de unos 10 cm. Verraco de granito que representa un cerdo, tiene unas dimensiones de 180 cm. de largo, 87 cm. de alto, 60 cm. de ancho y 181 cm. de perímetro; la peana, en la misma pieza, tiene una altura de 16 cm.


VERRACO: TORO

Verraco: Toro. Granito Cultura vettona. Siglos II-I a. C. Provincia de Segovia

Lado izquierdo del verraco

La segunda pieza, algo más pequeña, representa un toro al que le falta la cabeza, aunque conserva un cuello robusto con una gran papada que llega casi hasta las pezuñas; la papada presenta tres entalladuras paralelas que parecen indicar los pliegues de la piel. Tiene una peana de 19 cm. de altura en la misma pieza en la que está tallado el animal. Se aprecia en la parte posterior el rabo y se advierten bien las piernas, brazuelos, ijares, codos y pezuñas. En el dorso, como en la anterior pieza, presenta tres cazoletas, aunque de menor tamaño, alineadas a lo largo del espinazo. Verraco de granito que representa un toro, tiene unas dimensiones de 150 cm. de largo, 87 cm. de alto, 40 cm. de ancho y un perímetro de 153 cm.

Según la ficha del Museo Arqueológico, este toro procede de Segovia y se confundió por error, durante más de dos décadas con otro berraco, un cerdo procedente de Ávila, aunque la descripción que se hace de ambas esculturas es correcta, se confundió la procedencia. Ballesteros, a quien cita López Monteagudo, no detalla de qué verracos se trata sino que hace un recuento de los verracos censados en la ciudad de Ávila: "Somorrostro, en 1820, solo mencionaba ya 37 de los  62 que Gil González contó en 1598; y de los 22 que éste asigna á la ciudad de Ávila, Carramolino sólo vió 13, hacia 1872. Hoy se encuentran aún menos pues yo no he logrado hallar más que (11 ejemplares)"; y enumera el lugar donde se encontraban repartidos por la ciudad, indicando que había dos ejemplares en el patio del antiguo palacio de las Navas o Casa de Abrantes, y concluye en relación a los 13 ejemplares que menciona Carramolino, "Á no ser que los dos que me faltan sean los que estuvieron en el patio del Palacio de las Navas, juntamente con los otros dos que aún allí se observan, y que actualmente se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional, haciendo compañía a un tercero, procedente de Segovia". Concluyendo con la ficha del Arqueológico, el donante de este último ejemplar fue el Marqués de Pizarro, a la sazón gobernador Civil de Segovia

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
Ballesteros, E., Estudio Histórico de Ávila y su territorio, Ávila, 1896.
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.
Museo Arqueológico de Madrid, ficha del inventario nº 2013.

Detalle de los verdugones que cruzan la cara y el brazuelo del cerdo
Cazoletas en el dorso del verraco que representa al cerdo

viernes, 8 de diciembre de 2023

Vállaga


Tras nuestra visita al refugio del aeródromo de Illana, tomamos la CM-250 dirección al pueblo hasta el cruce con la GU-249; allí tomamos la carretera dirección Almoguera. A unos 9 km. del cruce, prácticamente donde la carretera se encuentra con el Tajo, vemos a nuestra derecha los restos, según el mapa que nos guía, del castillo de Vállaga, un paredón con las esquinas flaqueadas por dos cubos macizos que semejan borjes esquineros, con la parte central del lienzo derruida. Nuestra duda era si estábamos frente a un castillo o un cenobio, o como afirma Herrera Casado, un edificio medieval transformado en bodega.

Los restos del lienzo Sur derruidos en el centro del castillo vistos desde el río

Herrera
lo describe sobre un cerro puntiagudo en el que resaltan "las ruinas oscuras de una edificación medieval sobre la que luego recayó la función de bodega"; reforma del edificio que ha provocado tal alteración en él que dificulta el análisis de su origen militar; situado en la orilla izquierda del Tajo, estas ruinas "hasta ahora no habían sido estudiadas (...) considerándolas como los restos del que fuera castillo calatravo de la encomienda de Vállaga, aguas abajo del gran castillo de Zorita". 

Muro Este por donde se accede al edificio

Las ruinas, también son conocidas "como las cuevas del marqués", -el nombre hace referencia a marqués de Belzunce , hijo de Juan de Goyeneche que poseía un palacio en Illana- estas ruinas, continúa Herrera, proporcionan "un lugar interesante como pocos, un lugar al que conviene ir si realmente a uno le interesa la historia medieval, los edificios defensivos antiguos, la magia de lo ignoto y sorprendente". Hasta allí subimos por una pequeña vaguada que nos dejó junto a un sembrado y recorriendo una vereda alcanzamos el muro Este que permite el acceso sin dificultad.

Muro Oeste con bóveda de ladrillo y dos salas laterales abovedadas

Herrera nos facilita las siguiente medidas, un edificio de una sola nave "de unos diez metros de ancho, de muro a muro, por unos cuarenta de largo". Al él accedimos por el muro Este donde se acumulan restos de derribo de la cubierta, siendo esta zona más alta que en el muro Oeste que aún mantiene la bóveda de la nave. En el interior de los muros Norte y Sur se aprecian los arranques de paredes perpendiculares que dividían el espacio en ocho salas donde se ubicarían las tinajas. Estas paredes se encuentran trabadas con los muros por lo que es de imaginar que son originales. El muro Oeste, que conserva la bóveda, "en las paredes laterales se abren a su vez dos espacios abovedados, con arcos semicirculares de ladrillo, con aspecto de potencia y grandiosidad poco usuales, pero que sin duda tuvieron por misión guardar enormes tinajas", espacio éste que sí debe ser producto de una reforma.

Vista del interior del edificio desde la pared Oeste


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Siguiendo a Herrera el lugar correspondía a "la encomienda de Vállaga de la que posiblemente antes fue sede fortificada de sus comendadores y caballeros calatravos". A este respecto seguiremos a Fernández Izquierdo que nos ofrece una breve cronología de posesiones de Vállaga. La primera mención del lugar la encontramos en 1152 cuando el emperador Alfonso VII dona Vállaga, Ova y una aceña junto al puente de Zorita a don Galindo, maestre de la orden de Santiago.

Muro Oeste donde vemos el cubo macizo de sillería y mampostería en la base

En 1174 se produce la donación de las aldeas de Vállaga, Almonacid y Hueva a la orden de Calatrava por doña Sancha Martínez, mujer de Pedro Martínez de Magán, quien las había comprado al conde Ponce de Cabrera. El conde Ponce de Cabrera, provenía del ámbito catalán y se había establecido en el reino acompañando a doña Berenguela de Barcelona que iba a contraer matrimonio con Alfonso VII, fue nombrado conde por el rey en 1143 y su mayordomo en 1145. Alfonso VIII confirma esta donación en 1176.
Vista de la bóveda del muro Oeste y a la derecha restos de una bóveda menor
desde la zona media del muro Sur

El papa Gregorio VIII, en la segunda bula de confirmación de la orden en 1187, incluye las posesiones de Calatrava entre las que se encuentra Vállaga. Más adelante al enumerar la riqueza de las distintas encomiendas calatravas, cita a Vállaga que tenía en posesión una dehesa, Algarga, con una extensión de un millar de hectáreas que, junto con otras fincas, constituía el origen de sus rentas. Algarga se encuentra a unos 9 km. al suroeste siguiendo el cauce del Tajo.

Muro Sur y arranques de las paredes que presentan trabazón con el muro

No obstante estos datos Fernández Izquierdo no menciona la existencia de fortificación alguna y vista la ubicación del edificio, en el talud que da al río, la carencia de foso que lo defienda por la cara Sur, es difícil suponer que fuese una construcción militar. Al respecto Martín y Sánchez en su trabajo comentan que "pocos son los casos en los que los calatravos construirán un castillo, sin embargo sí fue frecuente recibir villa y castillo, tal es el caso de Almoguera o Cogolludo, en los que observamos la presencia de villa y castillo", aunque, añaden, que lo habitual era "la recepción de un castillo".

Vista del Tajo desde el derrumbe del lienzo Norte y grosor del muro

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación: 

Fernández Izquierdo, F., Ordenes militares y régimen señorial: Los dominios de Calatrava en tierras de la provincia de Guadalajara (siglos XI-XIV), en CSIC Digital, digital.csic.es
Herrera Casado, Antonio, Castillos de Guadalajara, Aache ed., Guadalajara, 2007
Martín Blas, E. y Sánchez Martínez, N., La orden de Calatrava: Arquitectura militar en la Alcarria, en Castillos de España, revista de la Asociación Española de Amigos de los Castillos, N.º 150-151, 2008.

Escudo de armas del marqués de Belzunce y señores de Illana
en el palacio de los Goyeneche de Illana