lunes, 5 de enero de 2026

Verracos de La Torre

La localidad de La Torre se asienta a los pies de la Sierra de Ávila, en el valle Amblés, a 1129 metros de altitud junto a la carretera N-110. Dista 24 km. al oeste de la ciudad de Ávila y unos 17 km del puerto de Villatoro que cierra a poniente el valle. La referencia del castro más cercano es el de Sanchorreja, a unos 10 km. al noreste, en la Sierra de Ávila, y el de Chamartín, algo más alejado, a unos 7 km. más al norte de Sanchorreja. El día era desapacible, lloviznaba y del valle, inundado por la niebla, no podíamos ver la Sierra de la Paramera, que lo cierra por la vertiente sur.

Torre-campanario de la iglesia parroquial de La Torre

Como era de prever, nadie de sus aproximadamente 210 vecinos nos recibió en el pueblo. Hasta pasada media hora no vimos ningún vecino por sus calles. Dejamos nuestro coche en una calle cercana a la iglesia parroquial y comenzamos nuestra visita en busca de los verracos. De la iglesia destaca la elegante torre-campanario con excelente fábrica de sillares de granito; a sus pies sabíamos, por las referencias que llevábamos, de la existencia de dos verracos, un tercero empotrado en una pared, y un cuarto que no íbamos a ver porque está soterrado. Nuestras notas, siguiendo al profesor Manglano, eran las siguientes: "Cerca de Muñana y, siempre siguiendo el curso hacia el Este, marcado por el cauce del río Adaja, se documentan cuatro verracos en la población de La Torre". A continuación comenta muy brevemente la ubicación de las piezas, "uno de ellos frente a la iglesia". 


Es un cerdo de pequeño tamaño, esculpido en una pieza, le falta la cabeza,, tiene el rabo resaltado y las patas separadas de la peana por un vano. El costado derecho, expuesto al jardín de la iglesia parece mejor elaborado que el izquierdo, la parte que mira hacia la iglesia, labrada esta parte con menos precisión. Las medidas que tomé son: 67 cm. de alto; 79 cm. de largo y 37 cm. de ancho.



El segundo ejemplar, "otro en el jardín de la iglesia", se trata de una pieza de mayor tamaño que se ha reelaborado para convertirlo en banco. Carece de cabeza y quizá también de peana; se aprecian los resaltes de las patas separadas por un vano de la peana que parece perdida. En la parte delantera se aprecia la papada, y en la trasera el arranque del rabo y los testículos por lo que posiblemente se trate de un toro. Las medidas que tomé son: 68 cm. de alto; 118 cm. de largo y 44 cm. de ancho. Hay que tener en cuenta que la pieza, según podemos ver en las imágenes ha sido muy transformada. 




Del tercer verraco, "uno más que ha sido reutilizado para la edificación del muro de una vivienda del pueblo". De este ejemplar sólo es visible la parte trasera, posiblemente se trate de un toro, del que podemos ver el arranque y parte del rabo. Está incrustado en la primera hilada de piedras que forman el muro de la vivienda, a ras del suelo, en una calle detrás de la iglesia. Fue gracias a un vecino que me ayudó a encontrar la pieza de la que no tome medidas. 



Un cuarto verraco, comenta Manglano, "al parecer y según testimonio de los vecinos, se reaprovechó, en su día, para formar los cimientos de un pasillo que atraviesa el jardín de la mencionada iglesia parroquial".

Para concluir, el análisis litológico que hace el profesor Manglano Varcárcel de dos de los verracos de La Torre, uno de ellos es el que se encuentra junto a la iglesia, coinciden con el patrón de Chamartín que, como hemos comentado, se encuentra a unos 17 km. al norte de la población, en la Sierra de Ávila

Tras un breve paseo buscando el último verraco, el visitante descubre un pueblo típico de la sierra de Ávila, robustas construcciones de granito y mampostería, y algunos bloques de adobe, edificios que poco a poco se van perdiendo y que aún pueden contemplar, por lo que es muy recomendable la visita.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Manglano Varcárcel, Gregorio RamónLos verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018

martes, 23 de diciembre de 2025

Cubillas del Pinar: Iglesia de San Juan Bautista


Después de visitar la iglesia de Saúca, continuamos nuestra ruta por la GU-105 dirección norte con destino a Guijosa, pero antes tuvimos un inesperado y agradable encuentro, la iglesia románica de Cubillas del Pinar con advocación a San Juan Bautista. La iglesia nos apareció tras una curva y no la esperábamos; seguimos nuestro rumbo hasta un lugar donde pudimos dar la vuelta y volver sobre nuestros pasos.

Vista del templo desde la cabecera

La iglesia es el paradigma, según nuestra guía, de cómo el arte románico se reduce a una mínima expresión: "es un exquisito ejemplo de simplificación arquitectónica que sufrió el románico en estas aldeas serranas". Señala, sin embargo, los añadidos que ha sufrido el edificio original: la espadaña a los pies que no desentona con el conjunto, una capilla al norte, la sacristía y un leve recrecimiento de muros producto de una reforma del siglo XVI; "el conjunto muestra con hilarante descaro su elemental fábrica primitiva de tránsito entre los siglos XII y XIII, con ábside a oriente y una pequeña nave rectangular".

Vano meridional que aún se conserva con columnas pareadas

Conserva el atrio, en gran parte muy modificado, que aún mantiene sus dos puertas de acceso, la de poniente y la del lado meridional que forma una pequeña galería que "engarzada poco después de 1200 cubre todo el lado sur, exhibiendo su faz desfigurada por un sinfín de reformas". 

Portada de acceso sencilla con dos arquivoltas y chambrana

El edificio se construye con mampostería y algunos sillares, la cabecera posee una saetera y canes de proa de nave. De los cuatro vanos que se abrían en el lado meridional, sólo se conservan dos que se apoyan "en destrozados capiteles pareados" decorados con hojas. Entre los paramentos surgen restos de dovelas, vestigios de una cesta y un fuste. La portada esta formada por dos arquillos, chambrana e impostas de nacela y jambas lisas.
 
Capiteles pareados y columnas muy desgastadas  desde el interior

El interior no pudimos verlo. Nuestra guía detalla que posee un arco triunfal también modificado en la mencionada reforma del XVI, un retablo barroco y artesonado octogonal, además de una basa doble románica "procedente del trastocado pórtico".

Capitel incrustado en el muro sur

Tras esta breve parada proseguimos nuestra ruta camino de Guijosa donde nos esperaba su castillo del siglo XIV, villa que perteneció a la familia López de Orozco, a don Juan Manuel y, ya edificado el castillo, a la poderosa familia Medinaceli.

Galería vista desde poniente con sus dos puertas de acceso

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Todo el románico de GuadalajaraSalgado Pantoja, J.A., Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, Aguilar de Campoo (Palencia) 2018

Capitel pareado desde el interior

Capitel pareado muy desgastado con motivo floral


lunes, 8 de diciembre de 2025

Castillo de Burriac


El castillo dista pocos metros de la casa de un familiar. Su acceso fácil y el trayecto hasta llegar a él es agradable, entre una fronda de madroños, lo que propicia que sea muy frecuentado; no obstante, la masificación de visitantes conlleva en ocasiones, por desgracia, a actos de vandalismo como pintadas que desmerecen en un lugar cargado de historia e indudable valor paisajístico.

Panorámica desde el castillo: Cabrils y Vilassar de Mar, al fondo Barcelona

El castillo de Burriac o castillo de Cabrera de Mar, se sitúa sobre una colina a 401 metros de altitud. Desde él se domina un amplio territorio y, a su vez, es visto desde numerosos puntos tanto desde la costa como del interior. Durante la Edad Media era el centro de poder del señorío del Maresme, señorío integrado por los términos de Cabrera de Mar, Argentona, Vilassar de Mar, Premiá de Mar y parte de Mataró.

Torre circular vista desde el exterior del recinto


EL CASTILLO

La fortaleza se asienta sobre una colina que ya estuvo ocupada desde antiguo según revelan restos de una muralla ibera y una cisterna romana. Se construye sobre una torre defensiva anterior siendo los restos que vemos de los siglos XII y XIII. En esta época se edifican la torre del homenaje, alguna dependencia y la capilla. Durante el tercer cuarto del siglo XV se reconstruye y amplía en la zona de cota inferior. Por tanto, se pueden diferenciar dos etapas constructivas, la parte superior más antigua con la torre circular y la capilla, y una inferior, que se corresponde con la ampliación del siglo XV  que lleva a cabo Pere Joan Ferrer, con la construcción de dependencias secundarias.

Interior del recinto, a la izquierda la capilla de origen prerrománico

La torre circular que vemos hoy tiene un diámetro exterior de 5,60 metros, una altura de unos 15 metros y un espesor de 1,20 metros. A ella se accedía en altura, mediante una escalera de mano que se podía retirar en caso de asedio. Posee aspilleras que posteriormente se adaptaron como troneras para el uso de armas de fuego.

Base de la torre circular con dos troneras y puerta de acceso al recinto

La capilla es el edificio más antiguo del conjunto, de origen prerrománico, posee una sola nave y su ábside es de planta cuadrada. Esta puede asociarse a otro edificio que ya aparece mencionado en el año 894, de época muy anterior a la construcción del castillo.

Recinto interior con muralla consolidada y abundantes pintadas


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Algunas fuentes sitúan la primera mención del castillo en 1017 en una noticia que "menciona a un tal Bernat de Sant Vicenç"; no obstante, la primera noticia cierta se documenta en 1023, cuando aparece citado como Kastrum Sancti Vicentii, -Sant Vicenç-. El castillo estaba incluido en una relación de treinta fortalezas que la condesa Ermessenda de Carcasona entregaba a su hijo Berenguer Ramón

Restos de la capilla

Cabe recordar que a la muerte del conde de BarcelonaRamón Borrell en 1018, el condado lo heredaba su hijo Berenguer Ramón, menor de edad en aquel momento, y lo hacía en condominio con su madre Ermessenda de Carcasona. En 1023 al finalizar el tutelaje por alcanzar la mayoría de edad el nuevo conde, madre e hijo tuvieron ciertas dificultades y tensiones que se saldaron con la entrega de una treintena de castillos propiedad de Ermessenda a su hijo como garantía de lo pactado, sellando así la concordia entre ambos. La fortaleza estará en poder de la casa condal hasta 1025, año en que vendió algunos bienes y feudos del término del castillo a un tal Guadall, de la familia Santvicençs. A partir de 1313, por legado testamentario, la fortaleza pasa a conocerse como castillo de Burriac. Unos años después, a mediados del siglo XIV pertenecía a la familia Bosc (Desbosc).

Visitantes frente a la torre circular

En 1471, tras la guerra civil que enfrentó a Juan II de Aragón y Navarra con las instituciones catalanas que apoyaban a su hijo CarlosPríncipe de VianaJuan II hizo entrega del señorío del Maresme al militar y escritor Pere Joan Ferrer, "primer señor de la baronía del Maresme". Éste, dos años después, en 1473 lo reconstruye y amplía dotándolo en su parte inferior con las mencionadas dependencias secundarias. Pere Joan Ferrer será titular del señorío hasta 1480, año en que perderá la jurisdicción de las parroquias vecinas y también el castillo, volviendo éste a poder de los Desbosc y, posteriormente, a la familia Copons, a la sazón marqueses de Moià. En el siglo XVIII el castillo es abandonado definitivamente, aunque la capilla permanece abierta al culto hasta 1836. En 1991 el ayuntamiento de Cabrera de Mar compra los restos de la fortaleza y procede, tras unas campañas arqueológicas, a su consolidación y restauración.

Vista desde el exterior con vano de una ventana y a la derecha la capilla


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Berenguer Ramón I, Riu i Riu, Manuel en Historia Hispánica, historia-hispanica.rah.es
Cabrera de Mar, Castillo de Burriac (o de Sant Viçen), M.L.Q.R. en romanicodigital.com
Juan II de Aragón y Navarra, Utrilla Utrilla, J.J.F., ficha en historia-hispanica.rah.es

Cierre del recinto al noreste controlando la población de Argentona

Tronera en la base de la torre circular

viernes, 5 de diciembre de 2025

Fernando VI. Heráldica

Escudo de armas de Fernando VI en el castillo de Villaviciosa de Odón

Las armas del rey Fernando VI son las mismas que las de su padre el rey Felipe V, al igual que las de su antecesor y hermano Luis I :

"El escudo de Felipe V mantiene todos los elementos de Carlos II, pero cambia el diseño y distribución de los mismos. Las armas de Flandes y Tirol que aparecían en un escusón, se separan en cuarteles en la punta del escudo; se añade el escusón central con tres lises de la casa de Borbón con la bordura en gules (rojo) para distinguirse  de los franceses -que carece de bordura-. Se sigue utilizando en Toisón de Oro (considerándose con derecho a ostentar la jefatura de la Orden y provocando la escisión de la misma) y añade a éste el de la Orden francesa del Espíritu Santo. Con frecuencia el escudo adopta la forma redondeada, siguiendo la moda francesa". -A continuación detalla el diseño de la corona real aunque en el escudo que vemos ha sido destrozada- "El diseño de la corona se moderniza, adoptando la forma actual, de ocho florones (cinco vistos), y se reserva el de cuatro (tres vistos) para el príncipe de Asturias."

El escudo de armas se encuentra en el torreón del castillo de Villaviciosa de Odón donde residió Fernando VI desde que enviudó. Tras la muerte de la reina, Bárbara de Braganza en 1758, el rey entró en depresión, con "sus furias y genialidades" por lo que, a instancias de su mayordomo, el duque de Alba, se retira a un lugar tranquilo donde nunca hubiese estado con la reina, eligiendo el castillo de Villaviciosa de Odón. El castillo pertenecía al Condado de Chinchón que fue adquirido por Felipe V para su hijo el infante Felipe, futuro rey de Nápoles. Allí pasó sus últimos días Fernando VI hasta su muerte el 10 de agosto de 1759, poco antes del primer aniversario de la muerte de la reina. 

Evolución del Escudo de España en heraldicahispánica.com