lunes, 3 de agosto de 2026

Iglesia de San Miguel de Ayllón


Nuestra visita a Ayllón ha sido en dos ocasiones de paso, una camino de vuelta terminando un viaje a Soria, y la segunda al inicio del viaje a Ucero., también en tierras sorianas. La buena situación de Ayllón, propició que estuviese poblada desde antiguo. La villa se eleva sobre un cerro dominando el río Aguisejo. Su historia la iniciamos con la toma de Toledo en 1085 por Alfonso VI, cuando se convirtió en cabeza de Comunidad de Villa y Tierra en el proceso de repoblacióncon una vez alejado el peligro musulmán a otro lado del Tajo, contando un amplio territorio que abarcaba a una veintena de aldeas. En este inivcio fue dependiente de la diócesis de Osma hasta la reforma de 1088 cuando pasó a depender de la diócesis de Sigüenza. Fue señorío de Fernando de Antequera y llegó a poseer ocho iglesias de las que cinco ya no excisten, manteniéndose en pie tres de ellas: San Juan, Santa María la Mayor y la que nos ocupa de San Miguel, además de dos ermitas y dos conventos.

En nuestras dos paradas, tras cruzar el Aguisejo, entramos en la villa antigua por la Puerta de la Villa dirección a la plaza Mayor para detenernos frente a la iglesia de San Miguel. Aunque en ninguna de las ocasiones pudimos acceder a su interior, es difícl sustraerse a su magnífica portada románica, y el ábside del templo y su peculiar pórtico. Para ello vamos a seguir el texto de la cartela que hay frente a la iglesia que primero hace una breve introducción a su historia y a continuación una pormenorizada descripción del edificio.

Arco de la Puerta de la Villa de Ayllón de la cerca medieval

La iglesia de San Miguel de Ayllón es un templo románico del siglo XII. Formado por una nave única rematada con ábside semicircular, en el siglo XVI se le añadió un gran pórtico con balcón para que los clérigos asistieran a los actos públicos. Destaca la riqueza de su decoración escultórica, presente en capiteles, canecillos y metopas. 

Detalle de la cornisa con motivo cesteado, canecillos con personajes y 
metopas del lado recto, en el ábside canecillos de proa de barco y metopas

Todo el conjunto está construido en piedra de la zona, aunque aparecen restos de unos paramentos fabricados con piedra gris y ladrillo, pertenecientes a una construcción anterior, seguramente del siglo XA esta descripción añadimos la que hace Hernando Garrido quien nos descibe un edificio de planta cuadrada al que se adosa en el siglo XVI  en el lado septentrional una nave con sacristía aneja conservando el prestiterio recto y el ábside semicircular del templo románico.

Cornisa cesteada del lado recto, los canecillos: pareja, músico, cantero, grifo
y metopas decoradas con rosetas de ocho pétalos

La cornisa de la nave y la cabecera son también de piedra y, donde se conservan las originales, se decoran con motivos de cesteado. Estas cornisas se apollan en canecillos decorados con temas característicos de la época, muchos de ellos figurados, entre los que podemos apreciar a un cantero trabajando en la labra de un sillar. Entre los canes se disponen metopas decoradas con distintos tipos de rosetones.

Ventana del lado meridional con arco de medio punto con bocel
chambrana ajedrezada y capiteles decorados con grifos y aves

El vano del centro del ábside es muy estrecho y aparece rodeado dentro de un arco de medio punto doblado y apeado en ábacos capiteles decorados y columnas. Los ábacos y columnas se decoran con ajedrezados de influencia aragonesa. En el muro sur del tramo recto del presbiterio se abre otro vano de similares características.

Vano del centro del ábside con arco de medio punto, decoración
ajedrezada y capiteles reticulados

Sobre los canecillos Hernando Garrido los detalla las siguientes figuras: una pareja abrazada, un músico tañedor de aerófano, un cantero labrando un silñlar, y el ábside un arquero, y un portador de cántaro, algunos canecillos de proa de barco, con motivos florales, rollos y bola, y algunos desbastados por el tiempo.

Canecillos y metopas del ábside donde vemos una pareja abrazada y un arquero

Concluye la cartela que el ábside "ya necesitó una profunda restauración hacia 1637, empleándose para ello piedra de la cantera de Cenegro. Toda la intervención se hizo con la premisa de mantener lo mejor posible el primitivo aspecto románico".

Portada meridional bajo los soportales del pórtico añadido en el siglo XVI

En el muro sur de la nave se abre la portada de acceso que consta de varias arquivoltas adormadas con rosetones de ocho puntas, sogueado, zigzag, bolas y ajedrezado. A este muro se le adosó un pórtico con balcón a modo de mirador de toros, que terminó convirtiéndose en vivienda. Tras las obras de restauración se eliminó la vivienda y se mantuvo la estructura original del pórtico, descubriendo las columnas de piedra y los escudos de armas que las adornan. El muro oeste se reforzó con dos altos contrafuertes para sostener la espadaña del campanario compuesta de un solo cuerpo con dos arcos de medio punto rematado por un austero frontón triangular.

Detalle de la decoración de las arquivoltas de interior al exterior: rosetas
octopétalas, bocel sogueado, bolas, zigzag y chambrana ajedrezada

El interior no pudimos visitarlo, no obstante, copiamos la descripción que se hace en la cartela: "Ya en el interior la nave se estrecha y corta, con el coro de madera a sus pies. Debajo del coro encontramos un sepulcro plateresco en el que se han alojado las estatuas yacientes de don Pedro Gutiérrez y doña María Álvarez, fundadores de la capilla de San Sebastián de la iglesia de San Juan. El muro norte de la nave fue sustituido por un gran arco que da acceso a la capilla lateral.

La cabecera se une a la nave a través de un arco triunfal apuntado. Los ábacos de los capiteles se decoran con taqueado jaqués y generan una imposta que recorre toda la cabecera. Sobre la imposta se generan las bóvedas de medio cañón apuntado y horno que cobren el tramo recto del presbiterio y el ábside. El retablo mayor es barroco, dorado y policromado, y de tres calles. En eñl lado del evangelio se encuentra el sepulcro de dond Juan de Contreras, quien construyó el pórtico."

Capitel con felinos enfrentados

Capitel con aves que entrecruzan sus cuellos

Soportales de la plaza Mayor de Ayllón

Para esta entrada he consultado, además de la cartela informativa, la siguiente documentación:

Hernando Garrido, José Luis, Todo el románico de Segovia, Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, Palencia, 2015.

lunes, 27 de julio de 2026

Rollo Jurisdiccional: Cepeda La Mora

Cepeda La Mora se encuentra a los pies de la Sierra de Villafranca en su vertiente sur, a 1504 metros de altitud. Al lugar suelen llegar los excursionistas para ascender a la Serrota alcanzando los 2292 metros. Emblema de la villa es el rollo jurisdiccional, monumento que algunos consideran menor que se ha llevado a su escudo de armas. Este monumento histórico se levanta frente al ayuntamiento. El rollo jurisdiccional se vincula a la época de la repoblación, durante la reconquista, cuando el rey cedía los derechos de justicia a los señoríos de la nobleza. Eran, por tanto, símbolo de Justicia y tienen su origen a finales del siglo XIV y principios del XV, construyéndose hasta bien entrado el siglo XVII. Estos emblemas tan sencillos solían adornarse con los escudos o blasones familiares del señor de la villa. Los que hemos encontrado son todos de granito. A partir del siglo XVI se pierde esa ornamentación y de forma progresiva se convierte en sencillos monumentos que llegarón a simplificarse en extremo hasta decorándose solo la parte más alta con una simple bola.

Rollo Jurisdiccional de Cepeda La Mora en piedra berroqueña local

La cartela que se encuentra junto al rollo, nos ofrece esta descripción: "El monumento está construido en piedra granítica del entorno y lo conforma una grada (tres escalones de forma circular), una columna con basa de sencilla moldura, fuste cilíndrico, donde se adivina una inscripción con la fecha de su construcción, y capitel (que obstenta escudos ahora ilegibles) y un remate troncocónico acabado en bola."

Fecha de 1796 grabada en el sillar del fuste del rollo

El Rollo de Cepeda de La Mora se erige en 1796, como símbolo de jurisdicción, para conmemorar la concesión de villazgo el año anterior al obtener la segregación del señorío de Villatoro y por tanto la concesioón plena de autonomía administrativa y jurisdiccional sobre sus límites territoriales, sus bienes y habitantes.

Capitel del rollo, en él se aprecia un escudo ilegible, coronado por una bola

A partir del siglo XIX estos mionumentos tienden a desaparecer en cumplimiento de un Decreto de las Cortes de Cádiz de 1811 por el que se derogan los derechos jurisdiccionales de la nobleza y los señoríos; y, en 1813 por un nuevo Decreto se ordena la demolición de todos los signos de vasallaje como rollos, picotas y blasones, desmontándose muchos de ellosque pasan a formar parte de las canteras locales para nuevas edificaciones. Tras la derogación del señorío, según el Diccionario de Madoz (1847), Cepeda La Mora pasa a uintegrarse en el Partido Judicial de Piedrahita. A mediados del siglo XX estos símbolos se protegen como bien de interés cultural, tal como nos detalla la cartela: El Rollo tiene protección como Bien de Interés Cultural por la declaración genérica incluida en el Decreto 571/1963, de 14 de marzo, sobre protección de los escudos, emblemas, piedras heráldicas, rollos de justicia, cruces de término y piezas similares de interés histórico-artístico.

En muchas ocasiones se suele confundir el rollo jurisdiccional con las picotas, que es el lugar donde se ejerce la Justicia, mientras que el jurisdiccional es el símbolo de la Justicia. En parte la confusión viene dada por el hecho de que para ahorrar los costes de construir de una picota, se utilizaba el rollo jurisdiccional para ejecutar las sentencias, siempre en casos de delitos menores. Esta errónea interpretación la podemos comprobar en la cartela del rollo de Cepeda La Mora en la que se representa a un bandolero homenajeando a un colega que ha sido ejecutado cuya cabeza se muestra en la picota de un cruce de caminos.

Para esta entrada, además del texto de la cartela informativa que hay junto al rollo, he consultado la siguiente documentación:

Hablamos de Rollos Jurisdiccionales, Fondón Ramos, Teodoro, en arqueogestión.com

miércoles, 8 de julio de 2026

Heráldica eclesiástica: Cardenales

RODRIGO DE CASTRO


Escudo de armas del cardenal Rodrigo de Castro Osorio (1523-1600) en la fachada del Colegio Nuestra Señora de la Antigua en Monforte de Lemos (Lugo). Rodrigo de Castro fue hijo de Beatriz de Castro, tercera condesa de Lemos, y de su segundo marido Álvaro Osorio, a su vez tío segundo de Beatriz. Rodrigo de Castro, que hizo prevalecer el apellido materno, antes de alcanzar el solideo cardenalicio fue obispo de Calahorra, aunque no llegó a tomar posesión, obispo de Zamora (1574), obispo de Cuenca (1578) y arzobispo de Sevilla (1582). Tuvo cargo de inqusidor, y fue consejero de Estado con Felipe II, de quien recibió varias comisiones, y cardenal (1583). Fue gran protector de las letras y artistas, propiciando varias fundaciones tanto en Sevilla como en Monforte de Lemos entre las que destaca el mencionado Colegio Nuestra Señora de la Antigua, su gran proyecto, en 1593, edificio conocido como "del Cardenal" cuya gestión se confió a la Compañía de Jesús. Falleció en Sevilla en septiembre de 1600.

En el primer y segundo cuarteles del escudo representa un castillo y un león rampante del apellido Enríquez, el tercer cuartel seis roeles del apellido Castro y el cuarto dos lobos del apellido Osorio y bordura de castillos y leones. El escudo está rematado por cuatro borlas finales que salen del sombrero eclesiástico que se corresponde con el cargo de arzobispo que desempeñaba en Sevilla, en lugar de las cinco borlas que corresponden al cargo cardenal.

 Rodrigo de Castro OsorioPardo de Guevara y Valdés, E., en historia.hiaspánica.es/biografías


GASPAR DE QUIROGA Y VELA


Gaspar de Quiroga y Vela, natural de Madrigal de las Altas Torres (Ávila). Persona de dilatada carrera eclesiástica, y política. Gobernador del Consejo de Italia, (1567), accede al obispado de Cuenca (1571), nombrado inquisidor general (1573) y promovido cardenal arzobispo de Toledo en 1577. Fue promotor del Convento de Agustinos Extramuros de Madrigal de las Altas Torres, convento abandonado por las Madres Agustinas que se habían trasladado al palacio de Juan II en la villa. A partir de 1590 fue reformado para acoger a los frailes, reforma que corrió a cargo del cardenal Quiroga cuyo escudo heráldico campea en la fachada. Expoliado durante la Guerra de la Independencia por los franceses, fue desamortizado en 1844 y vendido, propiciando su abandono. En el convento muere en 1591 Fray Luis de León.

Para este, he consultado las cartelas que hay al pie del convento y:

Gaspar de Quiroga y VelaPizarro Llorente, H., en historia.hiaspánica.es/biografías


JUAN DE CARVAJAL


Juan de Carvajal era natural de Trujillo (Cáceres), hijo del regidor de la ciudad. Fue religioso muy activo, diplomático al servicio del papado, fue obispo y cardenal. Intervino en las diferentes dietas episcopales en defensa del papa Eugenio IV. Éste lo nombra en 1443 obispo de Coria, aunque renuncia al cargo por presión de Juan II de Navarra; obispo de Plasencia y cardenal. Por los costes de sus trabajos diplomáticos fue recompensado en 1449 por Nicolás V con la encomienda del monasterio de Moreruela (Zamora) de la que disfrutó hasta su muerte en 1469 en Roma. Fue legado papal en las cortes de Austria, Bohemia, Hungría y Alemania.

En la documentación monástica foro viejo del lugar de Sagos (Salamanca) figura como "el cardenal de Santangelo, Juan de Carvajal, administrador perpetuo del monasterio de Moreruela, de Fusyllos y de la diócesis de Plasencia". En historiadevillafafila.blogsport.com

El escudo de armas que vemos se encuentra sobre la entrada meridional de la iglesia colegiata de San Martín de Tours, en Bonilla de la Sierra (Ávila). Hay otro escudo sobre la puerta norte del mismo templo aunque sin el elegante enmarcado a modo de alfiz de la puerta sur.

lunes, 6 de julio de 2026

Enrique IV de Castilla: Heráldica

CLÁSTRO DE LOS JERÓNIMOS DE MADRID

Escudo de armas de Enrique IV de Castilla. Piedra berroqueña hacia 1461.
Cuarteles de Castilla y León, divisa de granadas y banda con lema Agrio Dulce
Claustro de los Jerónimos de Madrid

Enrique IV de Castilla (1454-1474) "será el primero de los monarcas castellanos en portar una divisa perfecta: de verde, una granada de oro frutada de gules, a la que se añadía el lema o mote "agridulce es reinar". En sus representaciones aparece bien en ramos, copiosamente frutados o sola; raramente en el campo de un escudo". Esta reseña de Narganes Quijano, viene a aclarar el origen de este escudo de armas que podemos ver en el Claustro de los Jerónimos de Madrid (Museo del Prado), se encuentra en la clave de cada uno de los grandes arcos centrales de cada lado del claustro.

Por lo general se detalla que el claustro lo construye, tras la reforma de 1671, Fray Lorenzo de San Nicolás, por lo que se considera un claustro barroco del XVII, el que vemos hoy. Sin embargo, el origen del claustro se remonta a 1459 cuando Enrique IV ordena construir un pequeño monasterio gótico a orillas del Manzanares en honor a su favorito don Beltrán de la Cueva. Debido a la humedad del lugar los frailes solicitan a Isabel La Católica el traslado del convento; ésta lo autoriza en 1503 al Prado viejo. El convento antiguo se traslada a la nueva ubicación donde parte de los sillares del viejo edificio se desmontan para ser reutilizados. Tras la mencionada reforma de San Nicolás de 1671 se construye el claustro barroco, aunque mantiene algunas piezas, sillares y columnas del primitivo claustro gótico, es de suponer que también debieron reutilizarse los escudos reales originales.

Narganes Quijano, Faustino, La emblemática de los Reyes Isabel y Fernando: Ejemplos palentinos.


CASTILLO DE MOMBELTRÁN (ÁVILA)

Escudo de armas de Enrique IV en la Puerta de acceso del castillo de Molbeltrán
 entre los escudos de Beltrán de la Cueva y su mujer Mencia de Mendoza

Una de las razones que esgrimieron los nobles levantiscos protagonistas de la Farsa de Ávila para deponer a Enrique IV y entronizar a su hermanastro Alfonso, fue el cambio de nombre que Beltrán de la Cueva realizó de Colmenar de las Ferrerías por el de Mombeltrán. Aquí edificó de la Cueva un castillo que posteriormente se transformó en una espléndida fortaleza renacentista. En el escudo podemos ver las granadas aunque no es legible la divisa agrio y dulce del monarca.

lunes, 22 de junio de 2026

Verracos de La Alameda Alta

Verraco del Parador Nacional de Turismo (2006)

En la actualidad varios autores, entre ellos el profesor Manglano Valcárcel, proponen la existencia de talleres especializados en la fabricación de verracos. Estos se identifican con las esculturas de menor tamaño que eran más fácil trasladar al lugar de donde se habían encargado. Uno de estos talleres se sitúa en Tornadizos, donde relaciona la existencia de veinticinco esculturas. El profesor Manglano trabaja en torno a "la noticia, dada por Juan Cabré, sobre la existencia de más de veinte ejemplares alineados", de los que en la actualidad se han reducido debido a la dispersión de las piezas y que han ido a parar, sobre todo, a "propiedades privadas siendo, por tanto, su investigación complicada".

Verraco de Concepción Arenal en las Bovedas del Carmen

En esta entrada nos vamos a centrar en los que López Monteagudo indica su procedencia en la Dehesa La Alameda Alta, en Tornadizos (Ávila). De allí proceden los cuatro ejemplares del Palacio de Travesado (Colegio de Arquitectos de Ávila); cinco en el Palacio del Marqués de Santo Domingo y tres en el Palacio de Abrantes, -en este último Manglano Valcárcel sitúa solo dos que nosotros los pudimos ver aunque no se nos permitió fotografiar- y por último, los dos que traemos aquí que se encuentran en la ciudad de Ávila. Estos dos últimos los podemos ver en las Bóvedas del Carmen, sótanos de la antigua casa-palacio del linaje de los Vela, intramuros frente la Puerta del Carmen. La casa-palacio que encontraba en ese lugar hasta mediados del siglo XX y las bóvedas, que servían de caballerizas, leñara y bodega, salieron a la luz al remodelar la citada Puerta del Carmen. El segundo ejemplar está situado en los jardines del Parador de Turismo, lindero con las Bóvedas del Carmen. En ambos casos el acceso es libre y se pueden ver con entera libertad.


VERRACO DE CONCEPCIÓN ARENAL 

Este verraco se encontraba en la plaza de Concepción Arenal, de ahí el nombre, sobre el muro que separa la calle del Archivo Histórico. Hoy se encuentra en las bóvedas de un antiguo palacio de los Vela como hemos comentado. Según López Monteagudo, la escultura procede de la dehesa La Alameda Alta, se trata de un toro esculpido en granito y nos proporciona las siguientes medidas: 103 cm de largo, 55 cm de alto, 35 cm de ancho y 131 cm de perímetro. La escultura está "muy desbastada, le falta parte de la cabeza. Conserva el testuz y un trozo de papada. Consta de una gran peana de 17 cm de altura. Las extremidades resaltadas apreciándose los ijares, así como el sexo y el espinazo" y, según se aprecia en la imagen, tienes cazoletas.

Lado izquierdo del verraco de Concepción Arenal

Dorso del verraco de Concepción Arenal en el que se apreción cazoletas

Lado derecho del verraco de Concepción Arenal

Frente del verraco de Concepción Arenal


VERRACO DEL PARADOR NACIONAL

Del ejemplar que se encuentra en el Parador NacionalLópez Monteagudo nos da la siguientes medidas: Toro de granito de 104 cm de largo, 59 de alto, 37 de ancho y 130 cm de perímetro. Como vemos es muy similar en tamaño al de Concepción Arenal y se encuentra en mejor estado de conservación aunque, comenta que le falta el plano frontal de la cabeza, no obstante se observan bien el testuz y las mandíbulas. El cuello presenta una gran papada que llega hasta las pezuñas. En las extremidades, bien resaltadas, se le aprecian los codos y rodillas, así como los brazuelos e ijares. El espinazo apenas se resalta sobre el dorso mientras que el sexo está tallado con gran realismo. Esta escultura ofrece la particularidad de tener una especie de franja resaltada sobre los brazuelos.Tiene peana de 11 cm de altura. 

Lado izquierdo del verraco del Parador de Turismo

Frente del verraco del Parador de Turismo

Parte trasera del verraco

Dorso del verraco del Parador de Turismo

Este verraco, como hemos comentado se encuentra en el Parador Nacional de Turismo, edificado construido a mediados del siglo XVI por el regidor de Ávila don Juan de Henao. Posteriormente fue adquirido por el Marqués de Benavites que lo modificó y construyó una torre para albergar su biblioteca. Una vez en propiedad del Estado volvio a remodelarse en los años de 1960 para transformarlo en Parador de Turismo, no obstante, el patio central porticado, donde estuvo en su día instalado el verraco, prácticamente no ha sufrido reformas permaneciendo en su estado original. Por estos cambios de titular el lector puede encontrar referencias al edificio como Palacio de Juan de Henao, Palacio del Marqués de Benavites o Parador de Turismo, como en este cuadro de Guido Caprotti de mediados del siglo XX, en el que se hace referencia con el nombre de su constructor.

Verraco en el centro del patio del palacio de Benavites actual Parador Nacional
Guido Caprotti. Palacio de Juan de Henao. Óleo sobre lienzo ( 1940-1947)

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

López Monteagudo, Guadalupe, Esculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.
Manglano Varcárcel, Gregorio Ramón, Los verracos vettones, UAM Ediciones, Madrid, 2018

sábado, 20 de junio de 2026

Castillo de San Servando

Lienzo este y acceso al castillo de San Servando

El castillo de San Servando se yergue majestuoso sobre un alto, en la orilla izquierda del río Tajo vigilando Toledo. Era punto fuerte avanzado de las defensas de la ciudad dominando el puente de Alcántara. La fortaleza, en su dilatada historia, ha sido arruinada y reconstruida en varias ocasiones, por lo que para tener una idea global de su historia vamos a seguir, a rasgos generales, la secuencia que nos ofrece Ruibal

Lienzo oeste donde se abre la antigua puerta de acceso al castillo

El actual castillo, comenta Ruibal, es obra cristiana sobre el emplazamiento de una construcción religiosa visigótica; después fue castillo musulmán, que Alfonso VI recuperó como monasterio fortificado donándolo a la orden de Cluny que lo puso bajo advocación de los mártires emeritenses San Servando y Germán. Los ataques almorávides en pos de recuperar Toledo, lo destruyeron. De nuevo en poder cristiano, Alfonso VIII lo entrega a los Templarios que lo restauraron. Dañado está vez en las guerras del rey Don Pedro, fue rehecho por el Arzobispo Tenorio, quien le dió su aspecto actual. Al respecto, Cooper añade que entre 1380 y 1386 el arzobispo invirtió "grandes sumas de dinero en la reconstrucción del castillo de San Servando".

Lienzo sur con torreon intermedio


EL CASTILLO

El castillo, tiene forma de polígono irregular. Se compone de torres semicilíndricas en los ángulos y en el centro de los muros largos, que se corresponden con los lienzos norte y sur. Entre las torres destaca la del homenaje, mayor que el resto y con balcones amatacanados, construida en el lienzo norte, donde se abría la puerta principal. Cabe señalar que torre del homenaje tiene una gran similitud con la torre albarrana de Almofala unos 475 metro al norte, a la altura del puente de Azarquiel. Todo el aparejo es de mampostería con algunos elementos de ladrillo en las puertas. Tanto los lienzos como las torres están coronados con almenas de merlones apiramidados y, puntualiza Ruibal, tanto las cañoneras como las ventanas que vemos son obra posterior. Todo el edificio se conserva en muy buen estado.

Lienzo norte con la torre del homenaje en el centro de la cortina

Sobre el aspecto que ofrece el castillo, Cooper ironiza por la descripción que se hace del mismo: "del año 1839, en continuación a un grabado de la época, no especialmente informativo, da al menos una idea ilusoria que es la actual restauración a la morisca y su conversión en escuela secundaria". Se refiere a un grabado publicado en el Semanario Pintoresco  Español de 1839, en el que se hace la siguiente descripción: "Conserva aún tres lienzos de su antigua fábrica, flanqueados por gruesas torres almenados los muros que en mucha parte conservan sus aspilleras y barbacanas. Subsisten además varias saeteras y salas, embovedadas de la mejor construcción de aquella época".

Anbtigua puerta de acceso


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Lo más interesante del devenir del castillo transcurre precisamente en sus primeros años de existencia, en la antigua fortaleza hoy desaparecida. La primera mención a su origen la encontramos en Muñoz Ruano, en una cita de J. Moraleda y Esteban cuando hace una descripción de la vía romana que unía Toledo con Ajofrin, dicha vía transcurría "bordeando casi el río, subía hasta el actual Puente de Alcántara, y desde su entrada hasta la necrópolis prerromana sobre la que hoy se eleva el renombrado castillo de San Servando". Más adelante el mismo autor nos ofrece la crónica del avance de las tropas almorávides hacia Toledo con el objetivo de reconquistar la ciudad en poder de los cristianos desde 1085. En julio y agosto de 1090, los almorávides al mando de Yusuf, ponen cerco a la ciudad aunque, ante el anuncio de la llegada de un ejército cristiano, se acaban retirando. Antes del verano de 1099, Yahya b. Tasufin, hijo de Yusuf, asedia de nuevo Toledo estableciéndose en San Servando. Ese mismo año, en el mes de junio y en retirada, las tropas almorávides consolidan sus posiciones apoderándose de Consuegra. Más trágico fue el año 1109 cuando el emir Alí que, procedente de África, desembarca en la Península y en su avance cerca de nuevo Toledo y otros castillos, destruyendo San Servando y el castillo de Aceca en Villaseca de la Sagra.

San Servando desde la muralla desde Toledo

Sobre sus tenencias, añade, durante los siglos XI y XII hubo diversas instituciones, y algún particular, que fueron agraciados por los reyes con donaciones en el término de Maqueda. Tal es el caso del monasterio de San Servando de Toledo que disfrutaba de heredades por concesión en 1099 de Alfonso VI y de la Orden de Santiago. Cinco años antes el mismo rey había hecho "entrega de ciertos bien de Santa Olalla al monasterio de San Servando."

Cubo esquinero Suroeste

Tras el convulso reinado de doña Urraca, su hijo Alfonso VII, el Emperador, "en el año 1130, en el Ramadán del año 524 AM o de la hégira, el propio caudillo de los almorávides, Tafin ben Ali ben Yusuf se va a aproximar a Toledo (y) en Bargas va a asesinar a 50 cristianos y otros tantos en el castillo de San Servando". Aunque el hecho más singular es el que ocurre pocos años después, en 1139. Doña Berenguela, reina de León, Galicia y Castilla, se encargaba en aquellos momentos de la defensa de Toledo cuando se produjo una "conspicua" anécdora: "Estaba en Toledo la Reina que vió como los musulmanes atacaban San Servando y destruían una pequeña fortaleza o torre que había cerca. Indignada ante la situación creada envió a los moabitas mensajeros para decirles que les deshonraba luchar contra una mujer, que si querían hacerlo que fuesen a Oreja a luchar contra el Emperador y sus fuerzas, apareciendo además sentada sobre un trono real en una de las torres, rodeada de sus doncellas que cantaban con tímpanos, cítaras, címbalos y salterios; lo que hizo avergonzarse a los jefes almorávides que efectivamente se retiraron".

Puente de Alcántara desde San Servando


Sobre la cesión a la Orden del Temple que hizo Alfonso VIII, recuerda Cooper, que la fortaleza perteneció a los caballeros hasta su desamortización en 1309. No obstante, los Templarios abandonarían la sede de San Servando, a las mismas puertas de Toledo, pensando en el refugio de Montalbán, a la sazón, añade, "Montalbán era uno de los siete conventos templarios en Castilla y León mencionados en la bula de Alejandro III". Recordar que el papa Alejandro III mediante bula de 1175 crea la Orden de Santiago, y por bula de 23 de mayo de 1179 declara independiente el Condado Portucalense (Portugal). 

Cubo esquinero Sureste defendido con ladroneras

Tras sufrir los efectos provocados por la guerra entre Pedro I y Enrique Trastamara, que dañó seriamente la fortaleza, esta pasa a manos del arzobispo Pedro Tenorio que entre los años 1380 y 1386 "reparó y renovó el castillo de San Servando (...) para defender la misma ciudad (Toledo), el cual en su tiempo estaba casi por los suelos" y, como vimos más arriba, en la que invirtió grandes sumas de dinero.

Lienzo Este y puerta de acceso moderna defedendida con troneras modernas

A partir de entonces, el castillo pasó por varias manos. Entre otras perteneció a la catedral y la alcaldía de Toledo hasta que lo compra el Estado que en 1874 lo declara Monumento Nacional. A pesar de esta iniciativa, continuó su degradación y en deplorable estado de ruina progresiva producto de años de abandono, se decide la reconstrucción del edificio que se lleva a cabo entre 1945 y 1958. Para la obra se reaprovechó el perímetro exterior que aún quedaba en pie, que se identificaba con la fortaleza del siglo XIV del arzobispo Tenorio. Como comentaba Ruibal, se abrieron cañoneras y entre otras reformas se trasladó el acceso principal al lienzo Este. En la actualidad San Servando acoge un colegio menor y funciona como residencia universitaria y albergue juvenil, por lo que no se permite la visita.

Lienzo Norte con la torre del homenaje asentada sobre la roca madre


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Cooper, Edward, La fortificación de España en los siglo XIII y XIV, Ministerio de Defensa y Marcial Pons Historia, Madrid, 2014.
García-Osuna y Rodríguez, J.M.M., El Rey Alfonso VII "El Emperador" de León, Anuario Brigantino nº 35, Betanzos, 2012,
Muñoz Ruano, Juan, Construcciones historico-militares en la línea estratégica del Tajo, Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, 2003.
Ruibal, Amador, Castillos de Toledo, Ediciones Lancia, León, 1992.
Portal de Cultura de Castilla-La Mancha, Castillo de San Servando, en cultura.castillalamancha.es

sábado, 13 de junio de 2026

Torre de Torremuelle


La Torre de Torremuelle o de Benalmádena es una de las torres almenaras que formaban parte de la defensa de la costa de la actual Benalmádena. Visible desde la carretra  N-340 se encuentra casi integrada en una urbanización que prácticamente ha invadido su entorno, aunque se ha mantenido fácil su acceso. Debe su nombre a la existencia de un muelle o fondeadero marino de época romana.

Puerta de acceso por el lado norte de la torre con restos del enlucido

LA TORRE

Construida sobre un montículo que facilita la vigilancia de un amplio horizonte de la costa, hay autores que proponen que ya existía en época romana aunque la que vemos hoy se trata de una construcción cristiana, del siglo XVI, cuya función era de apoyo al sistema defensivo contra la piratería. La torre se asienta en una zarpa circular, tiene forma troncocónica, siendo semejante en sus dimensiones a las de Velerín y del Padrón, ambas en Estepona, y la de las Bóvedas, en Marbella, todas ellas al sur de Benalmádena.

Mide aproximadamente 11,50 m de altura, con la puerta de acceso a 7,30 m del suelo, a la que se ingresaba mediante una escalera de mano fácil de retirar en caso de asedio. Está construida en mampostería y se usa el ladrillo para el vano de la puerta de ingreso y la bóveda de la cámara interior. Conserva aún restos del enlucido exterior de sus paramentos. La base tiene un diámetro de 7,65 m, y la parte superior de 5.70 m, lo que supone un desplome de 13,20 cm. Consta de dos cuerpos, el inferior, macizo hasta los 6 ó 7 m y el superior compuesto por una cámara por la que se accede a la terraza. Esta tiene un petril con huecos y algún elemento sobresaliente, restos del soporte de los cuatro matacanes simétricos que poseía. Aunque en la actualidad es imposible acceder a su interior, cabe añadir que posee una chimenea en la cámara además del hueco para subir a la terraza. Su estado de conservación es bueno.

Lado sureste de la torre donde se abre una aspillera o ventana


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Como hemos comentado, algunos autores proponen que la torre ya existía en época romana, vinculándola así a los yacimientos subacuáticos y a la villa Mauritania y la factoria donde se producían aceites, salazones y el apreciado garum. Su posición, al resguardo en la cala, propició que se mantuviese hasta la época musulmana para, por último, ser reconstruida en los primeros años del siglo XVI.

Puerta de ingreso, a resguardo de la costa, presenta pérdida de materiales

Junto a ella, casi enterrado, y que no localizamos, hay un escudo nobiliario de piedra, de 107x5 cm de tiempos de Carlos III, siglo XVIII, con sus cuarteles casi borrados.

Aspillera que proporciona luz al interior y desde donde se vigila la costa

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Torre del Muelle, Corredor N-340 en n-340.org/patrimonio
Torre de Torremuelle, La Provincia, Diputación de Málaga en málaga.es/patrimonio
Torre de Toreremuelle, Asociación Española Amigos de los Castillos en castillosdeespaña.es
Torre Vigía de Torremuelle, Andalucía Turismo en Andalucía.org
Torre Muelle, Castillos.net en castillosnet-org

Visión panorámica de la costa desde la base de la torre

martes, 2 de junio de 2026

Verraco de San Felices de los Gallegos

Costado izquierdo del verraco

Habíamos llegado a San Felices de los Gallegos con el propósito de ver el castillo de principios del siglo XIV de origen portugués. Al contrario de lo que ocurre con varias esculturas vettonas, la de San Felices se encuentra junto a una ermita al este de la población, en el lado opuesto al castillo y, de manera anecdótica, frente a un encerradero de ganado, en este caso de ovejas.

Costado derecho del verraco

López Monteagudo nos hace la siguiente descripción de la escultura que se encuentra, "bastante desbastada, además de faltarle la cabeza. La peana forma un todo con el animal. A lo largo de la línea dorsal se aprecian tres grandes cazoletas, de 11 cm. de diámetro exterior, así como otra, un poco más pequeña, pero mucho más profunda, en el lugar correspondiente al ano, y varias más pequeñas en los costados y en el trozo conservado de cabeza. Las patatas, constituyen dos bloques indivisos de granito, están dirigidas hacia adelante, como en actitud de movimiento. Se aprecian los ijares y el sexo."

Parte trasera del verraco donde se aprecia el ano y el sexo

Al verraco se le conoce popularmente como "Burro de San Antón" y se desconoce, -concluye López Monteagudo"el lugar concreto de San Felices donde fue hallado, pero hay que advertir que en la dehesa "Medinilla" existe una necrópolis, así como restos de mosaicos y tejas romanas.

Dorso de la escultura en el que se aprecian las tres cazoletas




Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, GuadalupeEsculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.