martes, 23 de diciembre de 2025

Cubillas del Pinar: Iglesia de San Juan Bautista


Después de visitar la iglesia de Saúca, continuamos nuestra ruta por la GU-105 dirección norte con destino a Guijosa, pero antes tuvimos un inesperado y agradable encuentro, la iglesia románica de Cubillas del Pinar con advocación a San Juan Bautista. La iglesia nos apareció tras una curva y no la esperábamos; seguimos nuestro rumbo hasta un lugar donde pudimos dar la vuelta y volver sobre nuestros pasos.

Vista del templo desde la cabecera

La iglesia es el paradigma, según nuestra guía, de cómo el arte románico se reduce a una mínima expresión: "es un exquisito ejemplo de simplificación arquitectónica que sufrió el románico en estas aldeas serranas". Señala, sin embargo, los añadidos que ha sufrido el edificio original: la espadaña a los pies que no desentona con el conjunto, una capilla al norte, la sacristía y un leve recrecimiento de muros producto de una reforma del siglo XVI; "el conjunto muestra con hilarante descaro su elemental fábrica primitiva de tránsito entre los siglos XII y XIII, con ábside a oriente y una pequeña nave rectangular".

Vano meridional que aún se conserva con columnas pareadas

Conserva el atrio, en gran parte muy modificado, que aún mantiene sus dos puertas de acceso, la de poniente y la del lado meridional que forma una pequeña galería que "engarzada poco después de 1200 cubre todo el lado sur, exhibiendo su faz desfigurada por un sinfín de reformas". 

Portada de acceso sencilla con dos arquivoltas y chambrana

El edificio se construye con mampostería y algunos sillares, la cabecera posee una saetera y canes de proa de nave. De los cuatro vanos que se abrían en el lado meridional, sólo se conservan dos que se apoyan "en destrozados capiteles pareados" decorados con hojas. Entre los paramentos surgen restos de dovelas, vestigios de una cesta y un fuste. La portada esta formada por dos arquillos, chambrana e impostas de nacela y jambas lisas.
 
Capiteles pareados y columnas muy desgastadas  desde el interior

El interior no pudimos verlo. Nuestra guía detalla que posee un arco triunfal también modificado en la mencionada reforma del XVI, un retablo barroco y artesonado octogonal, además de una basa doble románica "procedente del trastocado pórtico".

Capitel incrustado en el muro sur

Tras esta breve parada proseguimos nuestra ruta camino de Guijosa donde nos esperaba su castillo del siglo XIV, villa que perteneció a la familia López de Orozco, a don Juan Manuel y, ya edificado el castillo, a la poderosa familia Medinaceli.

Galería vista desde poniente con sus dos puertas de acceso

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Todo el románico de GuadalajaraSalgado Pantoja, J.A., Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, Aguilar de Campoo (Palencia) 2018

Capitel pareado desde el interior

Capitel pareado muy desgastado con motivo floral


lunes, 8 de diciembre de 2025

Castillo de Burriac


El castillo dista pocos metros de la casa de un familiar. Su acceso fácil y el trayecto hasta llegar a él es agradable, entre una fronda de madroños, lo que propicia que sea muy frecuentado; no obstante, la masificación de visitantes conlleva en ocasiones, por desgracia, a actos de vandalismo como pintadas que desmerecen en un lugar cargado de historia e indudable valor paisajístico.

Panorámica desde el castillo: Cabrils y Vilassar de Mar, al fondo Barcelona

El castillo de Burriac o castillo de Cabrera de Mar, se sitúa sobre una colina a 401 metros de altitud. Desde él se domina un amplio territorio y, a su vez, es visto desde numerosos puntos tanto desde la costa como del interior. Durante la Edad Media era el centro de poder del señorío del Maresme, señorío integrado por los términos de Cabrera de Mar, Argentona, Vilassar de Mar, Premiá de Mar y parte de Mataró.

Torre circular vista desde el exterior del recinto


EL CASTILLO

La fortaleza se asienta sobre una colina que ya estuvo ocupada desde antiguo según revelan restos de una muralla ibera y una cisterna romana. Se construye sobre una torre defensiva anterior siendo los restos que vemos de los siglos XII y XIII. En esta época se edifican la torre del homenaje, alguna dependencia y la capilla. Durante el tercer cuarto del siglo XV se reconstruye y amplía en la zona de cota inferior. Por tanto, se pueden diferenciar dos etapas constructivas, la parte superior más antigua con la torre circular y la capilla, y una inferior, que se corresponde con la ampliación del siglo XV  que lleva a cabo Pere Joan Ferrer, con la construcción de dependencias secundarias.

Interior del recinto, a la izquierda la capilla de origen prerrománico

La torre circular que vemos hoy tiene un diámetro exterior de 5,60 metros, una altura de unos 15 metros y un espesor de 1,20 metros. A ella se accedía en altura, mediante una escalera de mano que se podía retirar en caso de asedio. Posee aspilleras que posteriormente se adaptaron como troneras para el uso de armas de fuego.

Base de la torre circular con dos troneras y puerta de acceso al recinto

La capilla es el edificio más antiguo del conjunto, de origen prerrománico, posee una sola nave y su ábside es de planta cuadrada. Esta puede asociarse a otro edificio que ya aparece mencionado en el año 894, de época muy anterior a la construcción del castillo.

Recinto interior con muralla consolidada y abundantes pintadas


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Algunas fuentes sitúan la primera mención del castillo en 1017 en una noticia que "menciona a un tal Bernat de Sant Vicenç"; no obstante, la primera noticia cierta se documenta en 1023, cuando aparece citado como Kastrum Sancti Vicentii, -Sant Vicenç-. El castillo estaba incluido en una relación de treinta fortalezas que la condesa Ermessenda de Carcasona entregaba a su hijo Berenguer Ramón

Restos de la capilla

Cabe recordar que a la muerte del conde de BarcelonaRamón Borrell en 1018, el condado lo heredaba su hijo Berenguer Ramón, menor de edad en aquel momento, y lo hacía en condominio con su madre Ermessenda de Carcasona. En 1023 al finalizar el tutelaje por alcanzar la mayoría de edad el nuevo conde, madre e hijo tuvieron ciertas dificultades y tensiones que se saldaron con la entrega de una treintena de castillos propiedad de Ermessenda a su hijo como garantía de lo pactado, sellando así la concordia entre ambos. La fortaleza estará en poder de la casa condal hasta 1025, año en que vendió algunos bienes y feudos del término del castillo a un tal Guadall, de la familia Santvicençs. A partir de 1313, por legado testamentario, la fortaleza pasa a conocerse como castillo de Burriac. Unos años después, a mediados del siglo XIV pertenecía a la familia Bosc (Desbosc).

Visitantes frente a la torre circular

En 1471, tras la guerra civil que enfrentó a Juan II de Aragón y Navarra con las instituciones catalanas que apoyaban a su hijo CarlosPríncipe de VianaJuan II hizo entrega del señorío del Maresme al militar y escritor Pere Joan Ferrer, "primer señor de la baronía del Maresme". Éste, dos años después, en 1473 lo reconstruye y amplía dotándolo en su parte inferior con las mencionadas dependencias secundarias. Pere Joan Ferrer será titular del señorío hasta 1480, año en que perderá la jurisdicción de las parroquias vecinas y también el castillo, volviendo éste a poder de los Desbosc y, posteriormente, a la familia Copons, a la sazón marqueses de Moià. En el siglo XVIII el castillo es abandonado definitivamente, aunque la capilla permanece abierta al culto hasta 1836. En 1991 el ayuntamiento de Cabrera de Mar compra los restos de la fortaleza y procede, tras unas campañas arqueológicas, a su consolidación y restauración.

Vista desde el exterior con vano de una ventana y a la derecha la capilla


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Berenguer Ramón I, Riu i Riu, Manuel en Historia Hispánica, historia-hispanica.rah.es
Cabrera de Mar, Castillo de Burriac (o de Sant Viçen), M.L.Q.R. en romanicodigital.com
Juan II de Aragón y Navarra, Utrilla Utrilla, J.J.F., ficha en historia-hispanica.rah.es

Cierre del recinto al noreste controlando la población de Argentona

Tronera en la base de la torre circular

viernes, 5 de diciembre de 2025

Fernando VI. Heráldica

Escudo de armas de Fernando VI en el castillo de Villaviciosa de Odón

Las armas del rey Fernando VI son las mismas que las de su padre el rey Felipe V, al igual que las de su antecesor y hermano Luis I :

"El escudo de Felipe V mantiene todos los elementos de Carlos II, pero cambia el diseño y distribución de los mismos. Las armas de Flandes y Tirol que aparecían en un escusón, se separan en cuarteles en la punta del escudo; se añade el escusón central con tres lises de la casa de Borbón con la bordura en gules (rojo) para distinguirse  de los franceses -que carece de bordura-. Se sigue utilizando en Toisón de Oro (considerándose con derecho a ostentar la jefatura de la Orden y provocando la escisión de la misma) y añade a éste el de la Orden francesa del Espíritu Santo. Con frecuencia el escudo adopta la forma redondeada, siguiendo la moda francesa". -A continuación detalla el diseño de la corona real aunque en el escudo que vemos ha sido destrozada- "El diseño de la corona se moderniza, adoptando la forma actual, de ocho florones (cinco vistos), y se reserva el de cuatro (tres vistos) para el príncipe de Asturias."

El escudo de armas se encuentra en el torreón del castillo de Villaviciosa de Odón donde residió Fernando VI desde que enviudó. Tras la muerte de la reina, Bárbara de Braganza en 1758, el rey entró en depresión, con "sus furias y genialidades" por lo que, a instancias de su mayordomo, el duque de Alba, se retira a un lugar tranquilo donde nunca hubiese estado con la reina, eligiendo el castillo de Villaviciosa de Odón. El castillo pertenecía al Condado de Chinchón que fue adquirido por Felipe V para su hijo el infante Felipe, futuro rey de Nápoles. Allí pasó sus últimos días Fernando VI hasta su muerte el 10 de agosto de 1759, poco antes del primer aniversario de la muerte de la reina. 

Evolución del Escudo de España en heraldicahispánica.com

lunes, 1 de diciembre de 2025

Saúca: Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción


Después de nuestra visita al castillo de La Torresaviñán, retomamos la A-2 dirección Zaragoza hasta el km. 126 donde tomamos el desvío a la antigua carretera nacional N-2 que nos deja en Saúca. Población alcanza los 1112 metros de altitud, en la actualidad cuenta con 48 habitantes repartidos en dos núcleos urbanos. En el centro del caserío se ubica la iglesia parroquial con advocación a Nuestra Señora de la Asunción. La iglesia ya la habíamos visitado con anterioridad y, lo mismo que en el primer viaje, no encontramos en el lugar ninguna información sobre el templo.

Interior del pórtico desde la portada occidental

El edificio sorprende al visitantes por su tamaño, en él se observan varias reformas que han modificado el templo original. Su estructura, según nuestra guía, consta de una cabecera rectangular del siglo XVI en cuya cornisa, en el lado de poniente, se colocaron canecillos románicos; tiene una nave longitudinal de mampostería reforzadas las esquinas con sillares. Posteriormente se le ha añadido una espadaña y una sacristía barroca que provocó la supresión de una de las arcadas meridionales, si bien, mantiene elementos de hacia 1200 como el conjunto de canes de proa de nave y la elegante portada meridional bajo una galería porticada.

Portada sur de cinco y cuatro arcos a cada lado del acceso central

El pórtico se desarrolla por los muros oeste y sur, este último precedido por un atrio murado que fue cementerio. Toda la obra está ejecutada en el primer cuarto del siglo XIII con sillares de arenisca anaranjada. El pórtico probablemente se construyó nada más terminarse el templo. De la portada sur destaca el acceso central individualizado y de gran tamaño que se abre entre dos sectores de cinco huecos a cada lado, si bien, como comentamos antes, el de la derecha se reduce a cuatro tras la construcción de la sacristía.

Portada oeste con tres y dos arcos en torno al acceso al atrio

La portada de poniente presenta dos y tres arcos en torno a un pequeño ingreso mientras que el muro de cierre es ciego. Todos los arcos, a excepción de los de la portada occidental, apoyan sus roscas en cimacios; las columnas son pareadas con basas áticas y capiteles con gran repertorio foliáceo, "estilizados acantos o palmetas aderezadas con volutas, pomas, gruesos cordones o finas hojas puntiagudas y nervadas" aparecen en dieciocho de las cestas, y en dos de ellas, en el lado oeste, aparece la figuración "con pequeñas cabecitas que afloran de la maraña, y dos cestas dobles representando a Balaam, su burra y el ángel de Yahvé; la otras representa a dos personajes nimbados con túnicas talares y flores, una lucha entre un león y una grifo, y la Anunciación y el arcángel Gabriel."

Columnas pareadas con motivos foliáceos de la portada meridional

El interior no pudimos verlo pero destaca, según la guía, el arco triunfal del siglo XVI y la pila bautismal románica "compuesta por corto pie y vaso cilíndrico de 118 cm. de diámetro", está decorado con arcos separados por columnas y ceñidos en la parte alta y baja por un bocel. En ambas portadas encontramos capiteles con motivos florales, y como hemos comentado la figuración aparece representada en una cabecillas entre las hojas como si fuese un tránsito a la figuración en dos de los capiteles.



Cabezas asomando de la maraña de hojas

Capiteles con figuración

Personajes nimbados con túnicas y flores

Anunciación y león luchando con un grifo

Ángel de Yahvé


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Todo el románico de Guadalajara, Salgado Pantoja, J.A., Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, Aguilar de Campoo (Palencia) 2018

lunes, 24 de noviembre de 2025

Castillo de Villafranca o de Aulencia


El castillo de Villafranca o de Aulencia, se sitúa sobre un cerro que se eleva en la confluencia de los ríos Guadarrama y Aulencia. A él se llega tomando la carretera M503 y, cerca del km. 18 encontramos un desvío que nos deja en las instalaciones de la Agencia Espacial Europea desde donde podremos contemplar, siguiendo el camino que rodea el cerro, el impresionante castillo mudéjar. Tal como se lamenta el autor de la guía de Castillos de Madrid, "por desgracia este castillo sólo se puede apreciar desde la distancia ya que se encuentra dentro del cercado de una propiedad privada y no se puede acceder a él".

EL CASTILLO

La configuración del castillo, detalla la guía, "sigue a grandes rasgos el modelo de las residencias señoriales fortificadas": un recinto principal conformado por lienzos reforzados por torres en las esquinas y en el centro de los flancos. En su interior se eleva la impresionante torre del homenaje de planta cuadrada de unos 25 metros de lado. El conjunto se dota de barbacana, una cerca de inferior altura de la que sólo se aprecian restos de cubos en el lado norte. En las imágenes aéreas se aprecia los restos del foso aunque colmatado, presenta diferencias entre el lado norte y sur, de más de un metro y medio de profundidad y en el lado oeste de dos metros.

Flanco este donde se abre la puerta de acceso y sobre ésta restos del matacán 

En el flanco norte, el más accesible, la barrera se refuerza con cubos en los otros tres flancos. Para salvar el foso el castillo debió tener puente, aunque es casi imposible saber dónde se ubicaba, aunque por lógica debió estar en el lienzo este donde se abre la puerta que da acceso al patio de armas, aunque nuestra guía sugiere que éste se encontraba en el lienzo meridional "al resguardo de todo el conjunto", para no interferir en la defensa que proporcionaba unos matacanes colocados sobre la puerta de acceso, defensa que podemos ver en la imagen superior. En el lado opuesto, existe un portillo en el cubo central del lienzo, este era "más una salida de emergencia que un verdadero acceso al castillo". Concluye que las torres de flanqueo contaban con cámaras de guardia y saeteras.

Imagen cenital del castillo. Captura de pantalla de IGN

Las torres y muros se recrecieron durante los primera etapa de vida del castillo, "eso ha hecho que se conserve íntegramente, bajo el recrecimiento, el parapeto original almenado con merlones de ladrillo"; a su vez también se recreció la torre del homenaje. Esta es, según Cooper, el elemento más importante de la fortaleza. Se construye adosada al lienzo en el ángulo noroeste lo que le proporciona un espesor impresionante en el lado más vulnerable del edificio; además, "tiene ajimeces de un tipo anterior al siglo XV", algo que no podemos comprobar. En la parte superior presenta "los ángulos ligeramente achaflanados" y, añade, probablemente "tuvo garitas de madera, ya hundidas desde hace siglos y tapados sus accesos". El interior, dado el gran vacío estructural que tenía que salvar, -los lados miden 14 x 13 metros y casi 20 de altura-, "fue necesario combinar dos bóvedas de cañón" en la planta baja, y sobre éstas, en la primera planta otras tres bóvedas. Según se desprende de las imágenes, la torre carece de aperturas para el disparo, detalle que comenta Cooper, y que "dificulta proporcionar una fecha al conjunto".  Su gran tamaño junto al espacio que ocupa aljibe, deja poco terreno para edificios auxiliares.


Toda la obra está construida en "estilo toledano o mudéjar con 'mampostería encintada', es decir, mediante hiladas de piedra irregular que alternan con bandas de ladrillo". También son de ladrillo las esquinas y las jambas de puertas y ventanas según apreciamos en las imágenes. Para Cooper, el aparejo encintado es el mismo que el del castillo primitivo de Manzanares el Real, el de Casarrubios del Monte, y el de las obras que ejecutó Álvaro de Luna en el de Escalona. Destacar que son visibles los huecos que dejaron los apoyos de los andamios en el momento de construcción, distribuidos regularmente en lienzos y cubos, característicos en edificios construidos con esta técnica. A pesar de su cercanía a Madrid, señala Cooper, por "la variedad de técnicas y materiales se asemeja más este castillo a la escuela de Ávila, que a la citada anteriormente".


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Junto al vado del río Guadarrama existía la villa de El Horcajo a los pies del castillo, que más tarde pasó a denominarse Villa Franca, cuya jurisdicción debió recaer, poco antes de 1450, en Alonso Álvarez de Toledo. Éste junto a su esposa, Catalina Núñez, constituyeron un mayorazgo a favor de su hijo primogénito Pedro Núñez de Toledo, que también recibió en señorío entre otros los de GriñónCubas, y que "seguramente fue quien construyó el castillo". Apunta Cooper que Núñez de Toledo se confesó seguidor de Álvaro de Luna y que fue detenido junto a él en Burgos en 1453, aunque "al contrario que al Condestable la detención no le acarreó consecuencias funestas".

Imagen del castillo. Captura de pantalla de Google Earth

Pedro Núñez de Toledo estuvo casado en dos ocasiones; de su primer matrimonio tuvo una hija que casó con el hermano del duque del Infantado, no obstante, el señorío pasó a su primer hijo varón, fruto de su segundo matrimonio. Esto provocó una disputa con los Mendoza que argumentaban mayor legitimidad a los descendientes del primer matrimonio. Las pretensiones de los Mendoza, dueños del Real de Manzanares, se basaban sobre todo en su intento de frenar la expansión del señorío del marqués de Moya "sobre el área al Norte de Madrid". Diego Fernández de Cabrera, marqués de Moya, acababa de construir la fortaleza de Villaviciosa de Odón para reforzar el flanco occidental de su señorío, lo que debió provocar momentos de incertidumbre por lo que, probablemente, se decidió reforzar las defensas y elevar los lienzos y la torre del homenaje del castillo de Villafranca. La disputa no debió tener mayor repercusión porque a finales del XVI el señorío continuaba en poder de la misma familia, cuyo titular era el capitán de infantería Luis Núñez de Toledo, que había combatido en Lepanto. Este debe ser quien aparece mencionado en las Relaciones de Felipe II de 1575 cuando se hace la descripción de la dehesa de Villafranca, que "tiene D. Luis de Toledo, vecino de Madrid, una fortaleza, y se pasa por bajo y cerca de ella". Sin embargo, nos recuerda Cooper, este fue testigo del marqués de Villena "en las probanzas de 1498 de un pleito con el duque del Infantado sobre el Condado de Santisteban".

Posición de milicianos  frente al castillo que aún no ha sufrido impactos
 de artillería. Biblioteca Nacional de España (sin fecha)

Concluye la guía que el castillo tuvo varios propietarios, "pero antes por el valor de la finca que por el inservible edificio". Como fortaleza tuvo un postrer servicio durante la última Guerra Civil cuando en 1937 fue refugio de una compañía republicana participe en la Batalla de Brunete: "Durante el combate, el castillo sufrió varios impactos de artillería que sin duda vinieron a empeorar si cabe su ruinoso estado". En 1955 se acentúa su degradación al convertirse en corral de ganado, es en este momento cuando probablemente "se abrieron los vanos del sótano y se amplió la entrada". En la actualidad está completamente cercado, abandonado y sin uso.

Imagen tras la Batalla de Brunete donde se aprecian los impactos artilleros
en la torre del homenaje y lienzos. Biblioteca Nacional de España (17.8.1937)


Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Castillos Señoriales de la Corona de Castilla y León, Cooper, E., Junta de Castilla y León, 1991.
Castillos, fortificaciones y recintos amurallados de la Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio. Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid, 1993
Guía de Castillos de Madrid, VV.AA. Consejería de Empleo, Turismo y Cultura de la Comunidad de Madrid, 2015
Imágenes: Biblioteca Digital de Biblioteca Nacional de España, en bnedigital.bne.es


martes, 18 de noviembre de 2025

Torre de telegrafía óptica del Estepar


Iniciamos nuestra excursión desde Hoyo de Manzanares con el propósito de visitar la torre del telégrafo óptico del Estepar, cercana al punto más alto de la sierra, la Mira, como se llama al pico El Estepar situado a 1403 metros de altitud. La zona tiene cierta dificultad para el viajero poco experimentado porque, como nos recuerda nuestra guía, el texto de Gonzalo de Luis Otero, la sierra de Hoyo de Manzanares "era un despoblado tan bello como inhóspito" y, aunque nunca fue cobijo de forajidos ni campo de batalla, por él apenas transitaban pastores ni canteros, un monte poblado de jarales, cantuesos, enebros y alcornoques de buen porte. En nuestro trayecto el viajero no se siente muy cómodo toda vez que no sabe muy bien si transita por terrenos públicos, particulares, militares o protegidos para la tranquilidad de la fauna.
Lado oeste de la torre. En primer plano muro de edificio auxiliar

La Torre del Estepar es la única torre óptica que se conserva de la llamada línea Lerena, -ésta toma su nombre del teniente de navío Juan José de Lerena-. La línea se construye con el fin de comunicar los Reales Sitios entre ellos Aranjuez, San Ildefonso y El Pardo  con la Corte mediante la telegrafía óptica. La primera de estas líneas con este fin se inaugura en 1831 entre Madrid y Aranjuez; y la segunda se inaugura en 1832 y une la Corte con San Ildefonso, línea a la que pertenece la de Hoyo de Manzanares. Pronto se le conoció como "telégrafo áulico" pues su uso era exclusivo de la Corona, y aunque algún autor se tiende a confundir la torre de la línea Lerena con las torres de la línea Mathé , la torre del Estepar no formó parte de la línea Madrid-Irún además de tener estructuras diferentes.

A la izquierda el muro del edificio anexo y lado sur de la torre

LA TORRE DEL ESTEPAR

La torre pertenecía a la línea que unía Madrid con San Ildefonso en Segovia, y contaba además con dos estaciones intermedias, ésta del Estepar, y otra en los Siete Picos de la que no quedan restos. Tenía su cabecera en la torre de los Lujanes en la plaza de la Villa de Madrid, y en La Granja la cabecera opuesta. La distancia entre las torres variaba entre los 30 y 35 kilómetros, una distancia considerable si tenemos en cuenta que las torres Mathé , a la sazón antiguo colaborador de Lerena, distaban entre 10 y 15 kilómetros y aunque, como comenta de Luis, los anteojos acromáticos estaban muy desarrollados, permitían visualizar con nitidez puntos lejanos, la distancia era excesiva, por lo que no es descartable que hubiese alguna torre intermedia más entre las mencionadas.

Lado este de la torre con abundantes material de derrumbe

Estaba dispuesta con orientación Norte-Sur y "con leve inclinación al Oeste" y alineada con el Puerto de Navacerrada. Tuvo tres alturas, la planta baja y dos pisos en altura. Su planta es rectangular y presenta hacia el exterior unas medidas de 5.60 x 5.13 metros, de lado. Las esquinas están reforzadas con sillares irregulares y las paredes estaban construidas con mampostería de sillarejo, piedras irregulares y mortero de cal. A diferencia de las Mathé no se utilizó el ladrillo, quizá debido a la pericia de los canteros de la zona que prescindía de este material, y eran algo más pequeñas, las torres Mathé, cuadradas, medían 6,40 metros cada lado
Lado norte con la puerta tapiada y muro sin trabar del dependencia

Los muros tenían un grosor de 0,70 metros lo que reducía el interior a 4,20 por 3,73 metros por lado. En las cuatro caras de la planta baja se abren vanos abocinados que se corresponderían con cuatro puertas; mientras que en los cuatro caras del primer piso se observan a su vez otros "cuatro vanos de dimensiones propias de cuatro grandes ventanales", lo que sugiere que los abocinamientos estaban destinados a recoger puertas y ventanas que se abrían hacia el interior. De la planta superior, donde estaría instalada la maquinaria, no quedan restos que permitan describir ventanas ni cornisa. En el interior se conservan los huecos donde se alojarían las vigas de la primera planta, y en la segunda planta unos vanos que podían haber sido aspilleras que posteriormente se taparon con ladrillo.
Interior donde se aprecian las divisiones de los dos pisos

Adosado al lado Oeste se conservan los restos de una cerca que debió pertenecer a un edificio auxiliar, éste debió construirse con posterioridad a la torre pues sus muros carecen de trabazón con ésta. 

Vista del valle de la vertiente norte de la Sierra desde el pico del Estepar


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

La torre, tal como concluye  de Luis, al poder acceder a ella por los cuatro lados, debe descartarse que tuviese carácter defensivo y, de haberlo tenido se debía sólo a la presencia de las aspilleras de la segunda planta. Al contrario, las torres Mathé sí tenían carácter defensivo y eran de uso exclusivo militar, recordamos que la línea Lorena tenía el uso restringido a la Corona. Cabe recordar que la construcción de la línea Lerena es de 1831, anterior a la Primera Guerra Carlista (1833-1840) mientras que las torres Mathé, se construyeron al terminar la contienda, para entrar en funcionamiento en 1844, estaban dotadas de aspilleras de fusilería en la primera planta y tenían el acceso en altura, por tanto, la línea Lerena no estaba diseñada para resistir tensiones bélicas ni el temor a posibles sabotajes.

Esquinazo suroeste en el que se aprecia la división del piso superior

Fue precisamente la Primera Guerra Carlista la que provocó el declive de su uso junto a la falta de recursos públicos. La línea dejó de utilizarse en 1836, y en 1838, por Real Orden, se decide terminar su financiación y, por tanto, su funcionamiento. Tras su abandono y debido a las peculiaridades de la sierra que hemos comentado, no debió tener más utilidad que la asignada a la Guardia Civil: su vigilancia para evitar que fuese refugio de bandoleros, siendo, no obstante, los vientos y los hielos quienes se encargaron de su progresiva ruina hasta tal punto que años antes de la Guerra Civil de 1936 la torre ya estaba arruinada.

Grosos de los muros en el esquinazo noreste

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:

Gonzalo de Luis Otero, Gerardo Gómez García, La Torre del Telégrafo Óptico de la Sierra de Hoyo de Manzanares, en Cuadernos de Estudios: revista de investigación de la Asociación Cultural "Pico San Pedro", nº 22, 2008, disponible en hoyodemanzanaresfandom.com 

Sierra de Hoyo de Manzanares. A la izquierda el pico El Estepar. 

miércoles, 5 de noviembre de 2025

II República Española. Heráldica


El escudo de armas de la II República Española (1931-1939), tiene su origen a su vez en el escudo de armas del Gobierno Provisional (1868-1870). Este escudo se elaboró basándose en el informe encargado a una Comisión de la Real Academia de la Historia (RAH). El encargo consistía en solicitar que la Academia de la Historial informara "acerca del estudio de armas y atributos de carácter nacional que deban figurar en los nuevos cuños" de monedas, de "todas las monedas cuyo tamaño lo permita ostentarán una figura que represente á España con las armas y atributos propios de la soberanía nacional". El escudo se limita a los cinco cuarteles tradicionales: Castilla, León, Aragón, Navarra y Granada, que componían el anterior a la caída de Isabel II, al que se le suprimió el escusón con las armas de la dinastía Borbón-Anjou. El derrocamiento de Isabel II supuso el fin de la monarquía borbónica, no así de la Monarquía, y tal como detalla la RAH, el problema surge cuando se ha de timbrar el escudo por la indefinición del régimen político: "no habiendo hoy forma alguna de gobierno definitivo no puede la Comisión proponer símbolo que le corresponda, como la corona a la monarquía", por tanto, propone que el artista encarado de elaborar el nuevo escudo "para servir de airosa decoración al reverso de la moneda" al que estaba destinado, lo compusiera sin timbre de ninguna clase, pero si esto no es posible, lo hiciera con "la corona mural, u otro ornamento ménos significativo, suministrará el complemento que necesita sin que se prejuzgue ninguna connotación política".

Hasta entonces, las armas del escudo de España habían sido "las de la persona reinante, y si en alguno de sus cuarteles ó particiones se veían piezas ó figuras propias de los Estados que compusieron la nación española, era porque los habían tomado por empresa las familias de los antiguos Reyes", por lo que éste, el escudo que proponía la Comisión "puede considerarse propiamente como escudo nacional ya que hasta entonces sólo puede hablarse de armas del monarca o de la Monarquía", como ocurrió en 1871 con la proclamación de Amadeo I de Saboya como Rey de España, añadiéndose un escusón con la Cruz de Saboya que a su vez fue suprimida con el advenimiento de la I República.

Escudo de la II República Española en a fachada del Banco de España
en la calle Alcalá de Madrid

A continuación detalla la composición del escudo: "Escudo cuartelado en cruz: primera, de gules y un castillo de -191- oro, almenado de tres almenas, y donjonado de tres torres, la del medio mayor; cada una también con tres almenas, el todo de oro, mazonado de sable y adjurado de azur: segundo, de plata y un león de gules, coronado de oro, armado y lampasado de lo mismo: tercero, de oro y cuatro palos de gules: cuarto de gules y una cadena de oro puesta en orla, en cruz y en sotuer: entado en punta, de plata y una granada al natural mostrando sus granos de gules, sostenida, tallada y hojada de dos hojas de sinople. Acostadas, una á cada lado, las dos columnas de Hércules, de plata, con la basa y el capitel de oro, liadas con una lista de gules, cargada con el Plus ultra de oro".

Del escudo del Gobierno Provisional sólo se conoce su representación en monedas de la época, siendo la que figuraba en la moneda de 5 pesetas la que sirvió como referencia para elaborar el escudo de la II República EspañolaEl escudo que ilustra esta entrada pertenece al Banco de España en su fachada de la calle Alcalá de Madrid y se debe a la reforma de la primera ampliación que se llevó a cabo a pertir de 1927 y se concluyó durante la II República, por este motivo se remató la fachada con este escudo.

Para esta entrada he consultado la siguiente documentación: 

Evolución del escudo de España, en heraldicahispanica.com
Informe dado al gobierno provisional sobre el escudo de armas y atributos de la moneda, Aureliano Fernández-Guerra (et. al.), en cervantesvirtual.com