jueves, 9 de junio de 2016

Villa romana de Almenara-Puras

Mosaico de Pegaso y las ninfas en el Oecus o sala octogonal.
Quizá uno de mis errores sobre el mundo romano, y para los que nos están como yo muy introducidos en la historia de esta época, es confundir las ciudades romanas con las villas romanas y no acabemos prestando la atención debida a estas construcciones civiles tan interesantes del mundo rural. No tienen de la monumentalidad de las ciudades, no tienen circos, anfiteatros, teatros, foros... o las grandes obras públicas como calzadas o acueductos. Uno de estos ejemplos es la villa romana de Almenara-Puras, en la provincia de Valladolid, en un vértice con las de Ávila y Segovia, junto a la carretera N-601, a la izquierda a unos 10 kilómetros, dirección Valladolid, antes de llegar a Olmedo, entre los pueblos de Almenara de Adaja y Puras.

Mosaico geométrico de una de las salas
La villa de Almerana-Puras está construida en la época turbulenta, entre los siglo II y IV de nuestra era, cuando los pueblos germánicas -suevos, vándalos, alanos y visigodos que posteriormente llegarían a la Península- presionaban y azotaban el oriente del Imperio y a la propia Roma, fechas en las que la Hispania romana, en el extremo occidental del Imperio, parecía vivir ajena. No obstante, el corte de suministros comenzaba a generar problemas de abastecimiento a las ciudades por lo que las clases sociales altas y más poderosas se trasladaron al medio rural. Aquí construirán o  ampliarán las villas ya existentes adecuándolas en su esplendor al poder de estos ricos propietarios. En este entorno hallarán el medio para casi autoabastecerse.

La villa que actualmente se visita está construida "en el siglo IV y habitada hasta el siglo V, tiene dos patios en torno a los cuales se articulan 30 estancias; de ellas prácticamente la mitad están pavimentadas con suelos de mosaico. Además existen termas a las que se accede por un pasillo que remata en una gran sala de planta trilobulada", sala trícola o triconque, estos es, una sala que dispone de tres espacios semicirculares y que suele identificarse como estancia sagrada.

Sala triconque o trícola
El mosaico más espectacular se encuentra en uno de los salones que tiene forma octogonal, el oecus, una "gran estancia posiblemente salón o biblioteca, muestra el mosaico más notable de los hallados en la villa. En el centro de un tapiz de peltas negras sobre fondo blanco, una escena mitológica en dos registros que se refiere a la vida del caballo alado Pegaso, hijo de Poseidón y la Gorgona. En el superior ante un esquemático monte Helicón, morada de las Musas, se muestra a la fuente Hipocrene surgida cuando el sobrenatural caballo golpeó el suelo con uno de sus cascos, como una joven recostada con un vaso del que mana agua, tocada con corona de algas y con un cetro de plantas acuáticas. En el inferior y más amplio, Pegaso (que aquí aparece sorprendentemente sin alas tal vez porque el dueño de la villa quiso que el modelo fuese su caballo favorito) es atendido por las ninfas". Recordar que Hispania fue famosa por sus caballos y que éstos eran fuente de riqueza, tanto para el trabajo, el ejército y sobre todo por las carreras de cuádrigas que representaban en ocasiones para los criadores una fabulosa fuente de ingresos.

Mosaico de Pegaso y las ninfas
El resto de estancias también tienen mosaicos de gran belleza que suelen representar motivos florales y geométricos, mientras que las paredes solían decorarse con pinturas de vivos colores que aún pueden verse. Destaca también la sala termal, con tres estancias, cada una para el baño en agua fría -frigidarium-, caliente y templada. Una de las piscinas está decorada con motivos geométricos y con representación de peces. La villa, cuya construcción es de unos 2000 m2, se abandonó definitivamente a mediados del siglo V sin que existan signos de violencia.

Mosaico de los peces
La visita, muy agradable, se inicia en una sala en la que se recorre el mundo romano y su historia: sociedad, guerra, conquistas, obras, etc. Tras esta presentación se visita la villa caminan sobre una plataforma sobreelevada que recorre las salas, con paneles explicativos frente a cada estancia. Estos paneles complementan las explicaciones de las personas que sirven de guía. Una vez terminado el recorrido por la villa, el visitante puede ver la recreación de una villa de la época en un edificio contiguo, lo que permite tener una visión general muy completa del conjunto. A todas luces es una visita muy recomendable.

Recreación de una de las salas de la villa romana
Para esta entrada he consultado, además de los paneles informativos de la villa y las explicaciones de las guías, la siguiente documentación:
Guía de lugares arqueológicos de Castilla y León, Del Val Recio, J. y Escribano Velasco, C., Ed. Junta de Castilla y León y Comunidad Europea, Salamanca, 2004.

Comedor
Paredes con restos de pinturas de decoración
Los campos de cultivo desde la entrada a la villa Almenara-Puras

1 comentario:

  1. Hola joven amigo.
    Gracias por esta interesante información. Nos acercaremos a visitarla en el mes que viene. Gracias por tus comentarios y visitas.

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