Habíamos llegado a Castelo Mendo en Beira Alta (Portugal) atraídos por una feria medieval que se celebraba a primeros de junio después de visitar la formidable fortaleza de Almeida. Íbamos como simples turistas y fue una sorpresa encontrar en una puerta de una de las puertas de la muralla dos verracos vetones. Los dos verracos son muy similares al que habíamos encontrado en San Felices de Los Gallegos.
López Monteagudo indica que ambos verracos como procedentes del camino que conduce al castro, Castelo Mendo, comenta, "se asienta sobre un castro, habiéndose localizado estas esculturas en el camino que conducía a la necrópolis castreña". Ambas esculturas se encuentran en la puerta principal de la muralla que da acceso a la villa. El estado de conservación de las piezas es bastante deplorable y se encuentran muy desbastadas.
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| Parte trasera del primer verraco |
Del primer verracos, a la izquierda de la entrada, nos da las siguientes medidas: 135 cm. de largo, 4 cm. de alto, 4 cm. de ancho y 153 cm. de perímetro. A la escultura le falta el hocico y presenta una hendidura en el centro del dorso que atraviesa el espinazo, hendidura que nos puede recordar a las que se hicieron con el fin de cristianizar algunas de ellas; "en la parte alta de la cabeza se advierten las orejas y dos pequeños hoyos que indican los ojos, estando muy marcada la separación entre la cabeza y el cuello". Las extremidades -que están unidas a la peana que tiene 16 cm de altura-, "constituyen dos bloques de granito, apreciándose las posteriores diferenciadas y dirigidas hacia adelante. Unas y otras presentan en los laterales varias estrías verticales y paralelas. Se observan varias cazoletas en el espinazo. El sexo está indicado con gran realismo".
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| Segundo verraco recostado sobre su costado izquierdo |
El segundo verraco se encuentra apoyado en la pared de enfrente. De él, López Monteagudo también comenta su mal estado de conservación, está muy desbastado, "sobre todo por el costado derecho. Consta de peana. En la parte alta de la cabeza, que es lo único que se ha conservado de ella, se aprecian las orejas y los ojos. En el dorso se advierte el espinazo, así como varias cazoletas. Las extremidades, dirigidas hacia adelante, constituyen dos bloques de granito, estando las posteriores diferenciadas por una profunda hendidura. Unas y otras presentan en los laterales varias estrías verticales y paralelas. Se aprecia también el sexo".
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| Puerta principal de la muralla de Castelo Mendo. A la izquierda uno de los verracos y a la derecha, tapado con una capa negra se encuentra el segundo |
Como anécdota comentar que al principio no vimos el segundo de los verracos porque estaba tapado, creíamos que con una sábana, lo que en realidad era la capa de uno de los figurantes de la feria medieval. Una vez retirada la capa, aún tenía encima una cota de malla que, por más que insistimos, el figurante se negó a retirar argumentando que ya teníamos uno de los verracos destapado. No obstante, la pugna no fue más allá y, también por casualidad, descubrimos una marca de cantero en el sillar del muro a la altura del verraco. Este es uno de los problemas de las ferias medievales, cuando las telas que simulan pendones y banderas suelen tapar elementos interesantes de estudio.
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| Marca de cantero en el sillar donde se apoya el segundo verraco |
Para esta entrada he consultado la siguiente documentación:
Álvarez Sanchis, Jesús R., Los Vettones, Real Academia de la Historia, Madrid, 2003
López Monteagudo, Guadalupe, Esculturas zoomorfas celtas de la Península Ibérica, C.S.I.C., Madrid, 1989.






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