lunes, 20 de junio de 2016

Paz Barreiro: La ironía te hará libre


Fresca, muy fresca, así definía un espectador la exposición de Paz Barreiro en la Galería Orfila.
Fresca por los motivos, las playas, los juegos en el agua, las bañistas; por el colorido, la tranquilidad de los azules, la exaltación de unos rojos estivales y festivos y los detalles minuciosos y delicados de los personajes con los que Barreiro hace partícipe al espectador de un irónico mundo con un trasfondo idílico de supuesta felicidad, de unos felices años 20 o 60, neutra y sensual, que se encarga de romper muy sutilmente con la ironía.


La ironía te hará libre, podría titularse la muestra. Un guiño de la feminidad al feminismo en unas escenas en las que consigue dotar de una sosegada declaración de intenciones a quien las contempla, como nos dice el catálogo, dejando el sabor agridulce de esas musas que "languidecen por el exceso de embeleso inmersas como están en mares tapizados de flores, recostadas con sus quitasoles bajo cielos saturados de estrellas, en playas de arena multicolor, tomando el té entre risas huecas o merendando en prados demasiado floridos". Es ese el paisaje de Iris y su mundo, una niña o adolescente que dulce si cabe, sostiene un peluche en una mano y en la otra una pistola como protegiendo su intimidad, amenazando al intruso, liberándose de cualquierr imagen impuesta. No es una feminidad tan frágil como pretendieron educarla y pretenden verla.


Quizá sea ese mundo idílico sobre el que ironiza, ese ir y venir de personajes e imágenes que tantas veces nos presentan a la buena madre que vigila esa interminables digestión frente al mar, en el incesante fluir de olas que recreando el baño real del niño don Alfonso a orillas de la Concha donostiarra, imagen en la que algunas madres ven un príncipe en el hijo. Barreiro reviste con una estética, en ocasiones de art nouveau, perfiles y siluetas esbozadas en el personaje que espera la llegada de la inspiración (Buscando inspiración) abocada en un balcón imaginario, sobre un tapiz de telas orientales, reminiscencia de un Fortuny veneciano recreado una y otra vez en los sueños de Proust y sus muchachas en flor.


Pero la frescura, la ambientación que rodean unos baños parecen buscan más la reflexión íntima que la certeza dibujada sobre el papel y trasladada al lienzo: las ensoñaciones de la señorita Williams en su piscina, y la pregunta impertinente: ¿Estás tú en la lista? que adorna al grupo de bañistas que contemplan, mientras charlan distraídas, a una de ellas volar hacia el inevitable chapuzón. Es la irónica desgana que sobrevuela sobre esas bañistas, que esperan que el personaje sin rostro que descansa a su lado se digne levantar la mirada para contemplar tal alarde.


Es, o así parece, el mundo que inspira a Barreiro, un "despliegue de paraísos artificiales hechos de patrones que remiten al decorativismo de las miniaturas persas"; una vez más la crítica que ironiza y sutilmente recurre "a una estética retro de esos moldes sensibleros que configuran los deseos" desoyendo la invitación a la búsqueda de una felicidad, tan grata como pueril, de los personajes de Proust o en los de Scott Fitzgerald, solo que Barreiro echa mano de personajes tan asequibles y cercanos al espectador que es fácil reconocerse en ellos. Es un juego de sutilezas tan extraordinario, tan "retro" como irreal, como fingir ser Fitzgeralg en la Costa Azul. Un trabajo delicado, envolvente, como dice el catálogo, con escenas de apariencia naif y estética fantasiosa encargadas de "fabricar un imaginario extemporáneo de felicidad envasada" y retornar a esa ironía que la defiende de un mundo que quisiera ser tan perfecto como vacío en su excelente obra.


Paz Barreiro, exposición en Galería Orfila, en calle Orfila, 3 de Madrid, hasta el 6 de julio de 2016




3 comentarios:

  1. Excelente blogspot. Me he interesado por el tema de los castillos y me ha aportado algún datos interesantes. Enhorabuena y gracias por compartir estas experiencias.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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    1. Muchas gracias Vetton por tu comentario y por tu reconocimiento. Siempre es un aliciente y una satisfacción poder compartirlo.

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