martes, 3 de mayo de 2016

Julia Margaret Cameron


No había vuelto a escribir sobre las exposiciones de la Fundación Mapfre desde que se cambiaron de AZCA a la calle Bárbara de Braganza. Pero la actual de Julia Margaret Cameron creo que vale la pena comentarla porque es de las que provocan sensaciones positivas. Vuelvo de nuevo con el cuaderno de notas para escribir casi a tientas, por la escasa luz de la sala, y de nuevo a esos paseos de obra a obra y vuelta atrás, a estos pequeños viajes que hacen de estas muestras algo especial.

La exposición sobre Julia Margaret Cameron me gustó por dos aspectos al margen de las fotografías y la edad con la que la comenzó sus trabajos, en 1863 a los 48 años. La primera fue la pasión con la que se tomó su trabajo tras la cámara; y la segunda el hecho de que considerase la fotografía como un arte, lo que la lanzó a la búsqueda de una nueva forma de creación: la manipulación de la luz, la composición de las obras, su trato con los modelos: amigos, sirvientas, familiares, y la imaginativa intuición en el revelado. Quizá hubo antecedentes, no lo sé, pero esa "concepción de la fotografía como forma artística" fue lo que más me sedujo.

En una de las frases escritas en la pared de la sala de exposiciones se comentaba que el público de la época quería ver en la fotografía, sobre todo, una nitidez absoluta; el espectador quería ver los botones de las chaquetas, las arrugas del rostros, hasta el último detalle del personaje retratado, mientras que las imágenes de Cameron carecían de esa nitidez y esa minuciosidad, en ellas había algo que transmitían sensibilidad y otras sensaciones que el espectador debía encontrar.

Anoté varios comentarios. Son algo "más de cien fotografías" las que se exponen y esos comentarios en ocasiones me hacían volver tras mis pasos para compararlos con otros anteriores o sobre los rostros que ya creía haber visto. La originalidad más relevante de Cameron era el ligero desenfoque del personaje: "Sus fotografías rompían con las reglas establecidas: estaban deliberadamente desenfocadas y a menudo incorporaba imperfecciones, arañazos, manchas y otros rastros del proceso creativo", algo que le valió severas críticas de sus contemporáneo.

Un trabajo concienzudo el suyo, sus modelos -escribe una de ellas-, "temblaban cuando eran llamadas" para posar. Estudiaba y ensayaba con la luz , "luz fuerte y directa", o la posición de la modelo "pose de perfil"; en una de las copias "la modelo mira con decisión fuera del marco"; en otra "la modelo sostiene con decisión la mirada a la cámara"; cuidaba el atuendo de sus modelos, los hombres generalmente posaban "vestidos con ropa de diario o envueltos en terciopelo para destacar la cabeza y los hombros". Sus "fotografías eran estudios artísticos hechos con intensidad y ternura".

Su obra es generalmente el retrato, algunos de personajes son la élite de la cultura del momento, otros sus propios familiares y sirvientes que se prestaban para sus proyectos sobre Madonnas, la ilustración de poemas, teatro y escenas que recreaban episodios míticos "una doncella virtuosa es hechizada por una perversa maga", o costumbristas como la coronación el primer día del mes de mayo "de una joven hermosa como Reina de Mayo (Maya)" tocada con guirnaldas; y la exultante alegría que muestra con una nueva cámara que le permitía retratar rostros a tamaño natural y abrirse a nuevos caminos, hacia la experimentación constante, "el enfoque suave, raspaba los negativos, imprimía fotografías a partir de negativos rotos o dañados o utilizaba varios negativos para una sola imagen".

La exposición está organizada por  el Victoria and Albert Museum de Londres, el antiguo South Kensington Musem, donde fueron expuestas sus fotografías y donde realizó las primeras ventas. La muestra, realmente extraordinaria, nos descubre a Julia Margaret Cameron como a una mujer de fuerte carácter, apasionada con su trabajo y pionera en la concepción artística de la fotografía.

Julia Jackson, 1867 (detalle)
Julia Margaret Cameron, en Fundación Mapfre, en la calle Bárbara de Braganza, 13 de Madrid, hasta el 15 de mayo de 2016.

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