martes, 19 de abril de 2016

Julián Pinillos: La alegría de vivir


Lo cierto es que no sé si la exposición se titula así, "La alegría de vivir". El nombre lo he tomado del texto de Javier Cansado que firma el programa de la muestra. La primera impresión de la exposición fue confusa, me atrajeron, sobre todo, los tonos verdes de algunas obras, el trabajo y la calidad de Julián Pinillos, pero la temática, vayamos a ella, ¿cuál era la temática? Siguiendo la presentación que hace Cansado tanto de Pinillos como de su obra, comenta que , "los cuadros están llenos de conceptos, aparecen sus queridos y divertidos falos y sus no menos queridas y divertidas vulvas".Es, sencillamente, lo primero que atrae y sugiere, para qué negarlo, pero sería erróneo quedarse en lo superficial de esos conceptos e intentar adentrarse en la obra, festiva y alegre, como aquél la define.



"¿Que ves?" me pregunta una pintora conocida y, sin esperar respuesta, ella misma responde, "aparatos digestivos". ¿Es una ironía, es la exaltación de un estado jocoso, incrédulo, mordaz, satírico,...?. "Te daré una pista -me sugieren- Mijail Bajtin; la capacidad reproductora, sólo el pueblo tiene esa capacidad, algo que al parecer, está vetado a las élites". Sinceramente no sé si es ésa la conclusión a la que se llega al leer a Bajtin, a mí me ha recordado a José Deleito y su libro También el pueblo se divierte, continuación de El Rey se divierte, y tan solo con estas dos frases que dan título a sus obras, se pueda presumir o concluir con la misma propuesta de Bajtin; aunque otra cosa es que ésa sea la pretensión del artista;  Pero volvamos de nuevo al texto de Javier Cansado: "Que estupendo que en estos momentos tan duros y difíciles que vivimos nos encontremos con una muestra de optimismo tan descarado". El acontecimiento es, pienso, como esas noches en las que un apagón sumerge en la oscuridad a los habitantes de la gran ciudad y los invita al deleite de una sensualidad perdida en devenir diario.


La obra de Pinillos parece alejarse así de la simple exaltación del sexo y nos transporta a esa alegría de vivir. Lo hace a través de un trabajo vibrante: ¡Ah esos verdes airosos¡ -parece suspirar Javier Cansado en su texto-, ¡Ah esos verdes jacarandosos! -vuelve a insistir-. Ese verde, sí, dice el espectador, esa gama de verdes que se dispersan por algunos lienzos, un color que desprende felicidad y frescura y que sumerge al espectador en los entresijos del propio cuerpo, en la emulsión de flujos y la íntima introspección en la búsqueda del deseo a través de sus entrañas. El artista parece explorar de esta forma, más que el sexo explícito, la exaltación de la sensualidad, el movimiento interno, químico y natural, y lo plasma en una serie de elementos y en personajes que semejan duendecillos. No acude a la provocación, sino que elegantemente induce y solicita de manera sutil la atención del espectador para trasladar a sus ojos esos personajes, esos seres que semejan ácaros vistos a través del microscopio, para hacerlos aflorar al otro lado de la lente.


La exposición es alegre y divertida, no sólo los verdes son atractivos y sugerentes, también los rojos y los amarillos que se diluyen en el propio verde y en los volúmenes de los cuerpos saben provocar la debida complicidad entre el artista y el espectador; interviene en la tela, la rasgada y luego la vuelvea a coser a modo de redecilla en la que capturar pensamientos y sueños, un pequeño alarde de técnica y sugestión, una invitación al análisis menos riguroso y más jovial de la obra porque, en definitiva, es como sumergirnos en nuestro propio deseo y en la búsqueda de nuestra propia capacidad de diversión.


Julián Pinllos y La alegría de vivir, en Galería Orfila, en calle Orfila, 3 de Madrid, hasta el 27 de abril de 2016.


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