jueves, 3 de marzo de 2016

Ricardo Aparicio: Esencias


Escribe A. Leyva Sanjuan sobre la obra de Ricardo Aparicio, en el tríptico sobre la exposición Esencias de este artista sevillano, que resulta llamativo, en su recorrido como artista, "su permanente y fiel relación con la abstracción"; y la sazón en el conjunto de la exposición y en el título que da nombre a su artículo la Historia de una abstracción instigada, sea ésta una evolución "instigada", inducida casi forzosamente desde unos inicios figurativos, que a través de una deriva a expresiones informales concluye en la abstracción.

La abstracción; esa síntesis a la que el artista llega tras ir eliminando las formas y se detiene en la esencia, en la idea o en su concepto para que sea, en cierta medida, el espectador quien interprete la obra mediante sus propias sensaciones. La composición, el color, los materiales de los que se sirve el artista, y por qué no la luz y la musicalidad, van a ser el vehículo por el que el espectador va a transitar por las obras y a decidir, en una especie de simple dicotomía conceptual, si le gusta o no le gusta, si la obra transmite o no las sensaciones necesarias para hacerla atractiva y quedarse, en definitiva, atrapado frente a ella, escudriñando las formas, diseccionando los volúmenes, las sombras y los colores que de forma casi aleatoria han ido acomodándose en el lienzo.


Poco más puede decir el observador sobre una obra abstracta que no sean sus propias sensaciones, las que le aproximan al estado de ánimo que el artista plasma a través de los colores, más o menos cálidos, en la necesaria armonía que propicie un equilibrio entre la obra y el observador, y crear un ambiente en el que la luz, que filtra el metacrilato, soporte de alguna de las obras, luz tan cálida como confortable, propugna el entendimiento entre ambos, el objeto y el observador. En las obras destaca el movimiento, la brillantez de los rojos y amarillos sobre el negro de las pizarras que físicamente se adhieren a la tela, y la tensión de los colores en el espectador sólo se apacigua en esa la luz. Es una sinfonía cromática, como la música absoluta en la que cada instrumento, al albur del intérprete que la ejecuta, gira en torno a su única musicalidad, inconexa del resto de instrumentos e integrada sólo con la idea que a cada oyente.le sugiere.


Esencias de Ricardo Aparicio, en la Galería Orfila, en calle Orfila, 3 de Madrid, hasta el 12 de marzo de 2016.

1 comentario:

  1. Hola Paco, te agradezco tu crítica la cual esta en línea con el trabajo actual en el estoy colaborando con Alicia Rey Gallery, mientras que en la música, el factor tiempo es imprescindible para interpretar y escuchar una composición, la pintura puede contenerse visualmente en un instante como obra acabada ya que es un arte espacial, estático y que trata imágenes, mientras que la música es un arte temporal, dotado de movimiento y que organiza sonidos articulados en un lenguaje discursivo. Sin embargo, como medio de expresión artística, ambas comparten numerosas similitudes, en esa sinergia es en la que estoy elaborando esta nueva línea de obra.
    Estamos en contcato, un saludo, www.ricardoaparicio.es

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