jueves, 11 de febrero de 2016

Regine Schumann: Who's afraid of glow?


Son los juegos de la luz más que de las formas -pensé-. A continuación leí el comentario de Rafael Pérez Hernando en la nota de presentación de la exposición de Regine Schumann. Hablaba del efecto que causó en su mujer una obra de Regine de una exposición anterior -confesar que Rafael siempre tiene un punto de vista tan personal como seductor de las obras, y que su opinión nunca deja indiferente-, comenta que cuando colgó esa obra en el zaguán de su casa de campo, el cuadro, una obra de vidrio acrílico rígido de 170 x 70 cm,, habría pasado desapercibida si una noche, quizá por los efectos de la luz sobre la ella -esto no lo dice- no la hubiese transformado en una especie de puerta que comunicaba con el "más allá".


Una sensación similar tuve cuando miraba el visor de mi cámara para comprobar el resultado de cada una de las fotografías que hacía en la galería. Cada imagen parecía tener un tono diferente al que se veía en la sala, como si se activara un filtro automático cada vez que apretaba el disparador. Y pensaba en ello mientras buscaba las simetrías, los ángulos para encuadrar las obras e intentar una buena composición, e invariablemente y de forma casi ineludible, surgía esa misterioso cambio de luz en cada imagen que tomaba. Era una mutación que sufría la luz cada vez que atravesaba las lentes hasta simular, y que en efecto se realizaba, un cambio en los colores. Lo cierto es que a mí me desconcertó. Quizá fuesen los materiales los que influyen en esos cambios de luz cuando ésta atraviesa la rigidez o la densidad del metacrilato , o quizá fuese simplemente el efecto de la luz negra en los angulosos perfiles  lo que provoca que el espectro cambie cuando cambia el soporte: superficies planas, tubos flexibles o rígidos u complejas marañas de material fosforescente que asimilaban un caldo de cultivo en una placa de laboratorio.


La obra de Regine Schuman es, sin lugar a dudas, una invitación al maravilloso y mutante arte de la luz, el juegos y las formas rígidas, dúctiles o esponjosas, y la sola y apasionante búsqueda de la plasticidad a través de un viaje en el que la luz cambia, no solo en el intento de retenerla o expandirla, como material de la obra, sino como efecto de la absorción y refracción a través de los cuerpos sobre los que se proyecta; y ésta es la pregunta que nos hace la autora Who's afraid of glow?, algo así como ¿quién teme al brillo?


Who's afraid of glow? de Regine Schuman en Galería Rafael Pérez Hernando, en la calle Orellana, 18 de Madrid, hasta el 28 de marzo de 2016.





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