miércoles, 6 de enero de 2016

El torreón de Pinto


Tengo una pequeña guía turística de la Comunidad de Madrid en la que se recomiendas excursiones y escapadas en la que ni tan siquiera se recomienda la visita a Pinto, al sur de la capital, para ver este torreón, quizá sea porque no se permite el acceso, por lo que lo hace pasar desaparcebida su existencia, aunque sí se le dedica un artículo en el libro Castillos, fortificaciones y recintos amurallados de la Comunidad de Madrid, de Fernando Sáez Lara editado por la Conserjería de Educación y Cultura de la propia Comunidad.

El Torreón de Pinto, en la actualidad Torre de Éboli, por haber estado allí recluida Doña Ana de Mendoza de la Cerda, Princesa de Éboli y Duquesa de Pastrana, como ya se verás más adelante. El torreón está justo enfrente de la estación de ferrocarril, lo que hace muy fácil su localización y puede ser una parada programada, aunque breve, de cualquier excursión hacia el sur de la Comunidad madrileña.

Sobre el edificio y su historia existe una breve explicación en un cartel que hay frente a la puerta de entrada, que lo describe como el edificio más antiguo de la localidad; tiene plata rectangular de 16,5 x 10 metros, una altura de 25 metros de esquinas redondeadas, "Fabricado en piedra caliza y rematado con friso de canecillos y ocho ménsulas que probablemente actuaran como soporte de antiguos garitones hoy desaparecidos. El edificio consta de sótano y tres plantas a las que se accedía por la segunda mediante una puerta elevada a 6 metros de altura que se conserva en la fachada oeste.
Existe la polémica de si esta torre pudo formar parte de un antiguo castillo. Aunque en las referencias históricas se la denomina tanto "palacio" como "castillo" o "fortaleza", diferentes autores coinciden en señalar que se trata de una torre señorial, utilizada como lugar de residencia y símbolo del señor. Sí conocemos la existencia de foso y muralla".
Se desconoce la fecha de construcción, "lo más probable -añade- es que se construyera al convertirse la aldea de Pinto en villa de señorío que cede Pedro I el Cruel a D. Íñigo López de Orozco en 1359Durante el siglo XVI y XVII este edificio fue utilizado como prisión de notables entre los que destacan la Princesa de Éboli y Antonio Pérez, acusados del asesinato del secretario de D. juan de Austria".

Siguiendo la publicación de Fernando Sáez Lara, el interior del torreón se divide en tres cámaras superpuestas, cubiertas con bóveda de cañón, las dos inferiores de poco más de siete metros de altura y la superior un metro más baja. En la primera planta debían hacerse las actividades colectivas, recepciones; en la segunda era cámara privada y alcoba, y la planta baja se destinaba a los servicios y almacén. Destaca que la iluminación debió ser bastante escasa, "la luz sólo entra por unos pequeños vanos en arco de medio punto o rebajado y, al hueco de la escalera, por unas estrechas aspilleras", siendo la ventana del primer piso  y la puerta que hoy está justo debajo, de construcción más reciente. Además de los remates de canecillos y las ocho ménsulas que rematan el torreón, hay dos escudos que destacan en los muros exteriores. "uno de piedra sobre la ventana del primer piso en la fachada oriental, y otro, en azulejos, en la fachada meridional. El primero, con dos ojivas superpuestas, debió pertenecer a alguno de los señores que ocuparon el el edificio. El segundo, un ajedrezado, es, según Cooper, el blasón de la familia Toledo. Se destaca sobre un arco ojival cegado. Puede tratarse tanto de una disposición original para enmarcar el escudo como de una de las ventanas del torreón, inutilizada tiempo atrás".

Sobre su historia, asegura que si bien existen restos romanos y visigodos no existen vestigios de presencia musulmana como se asegura en la hipotética existencia de una mezquita en el cerro donde se ubica la actual iglesia. Sí está atestiguada la existencia de una pequeña aldea a finales del siglo XII: "El 7 de febrero de 1184, se amojonan los términos entre Pinto y Valdemoro por orden de Alfonso VIII, quien intervenía de esta forma en el célebre y prolongado conflicto entre Segovia y Madrid por el reparto de jurisdicciones". Fernando III confirmará esta sentencia en 1239 quedando Pinto bajo jurisdicción de Madrid y Valdemoro en la de Segovia. Durante los dos siglos siguientes se supone que la población pasaría por varios dominios señoriales hasta que "hacia 1430, recayó en el de los Duques de Arévalo, responsables, con toda probabilidad, de la construcción del torreón". Al establecer éstos una de sus residencias en Pinto, y coincidiendo con la promoción al rango de villa, debió propiciarse un crecimiento demográfico y económico en la localidad  ubicada junto a la ruta que comunicaba con Andalucía.

El apoyo que prestaron los Duques de Arévalo a la causa de Juana la Beltraneja en la lucha por el trono de Castilla frente a Isabel la Católica, éstos hubieron de ceder en compensación el torreón en 1476 al Cardenal Mendoza, pasando de esta forma "a la Casa del Infantado, recayendo su usufructo en Rodrigo de Mendoza, nieto del cardenal. Doce años después aparece como propiedad de Leonor de Toledo". Los cambios de propiedad se sucedieron a partir de entonces "al entrar el torreón, como otras propiedades señoriales contemporáneas, en la política de donaciones, herencias y dotes de las distintas casa nobiliarias".

Durante el siglo XVI el torreón adquiere una función que lo caracterizará al servicio de la Corona como prisión de nobles. "El 28 de julio de 1579, y por un período de seis meses, era encarcelada la Princesa de Évoli, condenada por sus intrigas cortesanas. El 28 de julio de 1589, y por período de dos meses y medio, el subversivo Antonio Pérez. El 18 de abril de 1590, y por nueve años, su mujer y sus dos hijos". Esta función se le asignó a varias fortalezas y debió responder a la necesidad de someter a cautiverios a personajes influyentes no muy lejos de la Corte, lo que facilitaría su comparecencia en los largos procesos a los que eran sometidos, y a la vez mantenerlos vez lejos del apoyo de sus partidarios.

"En 1623 se crea el Condado de Pinto, que recayó en sus nuevos propietarios, los Duques de Frías". Durante un tiempo siguió siendo prisión hasta que a finales del siglo XVII cae en el abandono llegándose a destinar como palomar y otros usos, lo que posibilito junto "a la calidad de su fábrica" llegase intacto a la década de 1940 cuando la actual Duquesa de Pastrana lo rehabilita devolviéndole su primitiva función residencial. Por ello el edificio no se puede visitar por lo que hube de conformarme con rodear el recinto amurallado y, aprovechando que los árboles se despojan de hojas en otoño, fotografiar hasta donde la vista alcanza porque, como indica Sáez Lara, "es propiedad privada y no está habilitado para su visita".


Para elaborar esta entrada he consultado el libro ya citado Castillo, fortificaciones y recintos amurallados de la Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid, cuyo catálogo ha sido elaborado por Fernando Sáez Lara. Madrid, 1993.

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