jueves, 5 de noviembre de 2015

M. Teresa Mata: La Dama


La Dama. Sin lugar a dudas la de Elche. Trabajar sobre un icono sin caer en la obsesión, captando, configurando sólo las sensaciones de la artista y la abstracción del personaje sin rostro, en ocasiones simplemente esbozado y, en la mayoría de las obras, sin una sombra que ilumine el rasgo. "Pinto con sentimiento; sin sentimiento no sabría qué expresar". No es obsesión, ni la atracción subconsciente hacia el propio origen: "Yo nací en Elche". Una simbiosis quizá, o empatía con la dama íbera, como un retorno a través de la obra en la que podría afirmar: soy yo, mi estado, mi ánimo.


La referencia: "Algunas mujeres ibéricas llevaban collares de hierro y grandes armazones en la cabeza, sobre la que se ponían el velo a manera de sombrilla, que les cubría el semblante. Pero otras mujeres se colocaban un pequeño tympanon alrededor del cuello que cerraban fuertemente en la nuca y la cabeza hasta las orejas y se dobla hacia arriba, al lado y detrás". Artemidoro de Éfeso (Año 100 a.C.)


"La artista que de forma autodidacta comienza con la búsqueda de formas y colores con los que trasmitir su mundo interior, muy vinculado con sus raíces". Mata centra su trabajo en el tocado de la pieza, la zona más monumental de la Dama, "El complicado tocado y el rico aderezo indican que se trata de una persona principal, o relacionada con el culto", imagen de la bella cuyo rostro, entre helenístico y orientalizante, pasa a un segundo plano o a esfumarse definitivamente, y la embellece, si cabe, con arabescos de rasgos expresionistas "cercanos a la nueva abstracción".


La Dama, de M. Teresa Mata, en Galería Orfila, en calle Orfila, 3 de Madrid, hasta el 14 de noviembre de 2015.






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